jueves, 1 de octubre de 2009

ANTE LOS ERRORES ACTUALES, PROFESIÓN DE FE CATÓLICA


Tomado de la revista Tradición
Católica nº13, año 1985.

Al abordar el trágico problema por el que atraviesa nuestra Madre, la Santa Iglesia, vemos que no estamos ante una cuestión de forma. Hoy en día es necesario decirlo con toda claridad, pues la misma noción de lo que es la Iglesia aparece turbia, confusa, desnaturalizada por muchos de los que ocupan cargos jerárquicos. Nuestra lucha, entonces, no es en vano. Luchamos por cuestiones de fondo, por la integridad de la Fe que hoy está siendo desintegrada.

Ni un ápice de la Fe puede ser trastocado sin caer en la herejía y emprender el camino de la perdición.

Por ello, por defender una palabra (¡en griego una letra!) en el artículo del Credo que define al hijo "consubstancial" al Padre y no "de la misma naturaleza", San Atanasio fue perseguido casi toda su vida y excomulgado por el papa Liberio que favoreció la herejía arriana que decía: "El tal llamado Atanasio no está en nuestra comunión".

En nuestros días, toda la fe ha sido trastocada. Por eso hemos de luchar por la integridad de la fe, y el centro de la fe es la Santa Misa, renovación incruenta del sacrificio de la Cruz, hasta la cual llegó también la Revolución conciliar.

Nuestra postura de intransigencia ante los errores actuales, hace que con toda nuestra fuerza proclamemos esta profesión de Fe:

Creemos firmemente en todo lo que cree y enseña la Santa Madre Iglesia Católica, Apostolica y Romana. En esta Fe queremos vivir y morir, porque sólo en esta Iglesia se honra a Dios y se encuentra la salvación.

Creemos que Jesucristo fundó una sola Iglesia, la Iglesia Católica, jerárquica, cuyos jefes son el Papa y los obispos en comunión con El, y cuyo fin es hacer llegar a los hombres de todas las éspocas la salvación alcanzada por Jesucristo y todos los beneficios que de esta proceden, difundiendo en la tierra el REINADO DE NUESTRO SEÑOR (Mt. 28, 19-20). Por lo tanto, la Iglesia no predica una "nueva doctrina" sino, con la asistencia del Divino Espíritu Santo, conserva santamente y expone fielmente el Depósito de Fe, recibido de los Apóstoles (Concilio Vaticano I)

Profesamos la perfecta comunión con la Cátedra de Pedro, a cuyo legítimo sucesor reconocemos el primado y el gobierno sobre la Iglesia Universal, sobre pastores y fieles, y, por nada de este mundo, nos disociaremos de la Piedra sobre la cual jesucristo fundó su Iglesia.

Creemos firmemente en la infalibilidad pontificia, como lo definió el Concilio Vaticano I. Acatamos el poder del Santo Padre el Papa, que es supremo pero no absoluto ni sin límites. Este poder está limitado por la Sagrada Escritura, la Tradición y las definiciones ya pronunciadas por la Iglesia en su magisterio perenne, a las cuales está subordinado y no puede contradecir. No es arbitrario ni despótico de manera de tener derecho a una obediencia incondicional o eximir a los súbditos de responsabilidad personal. Sólo a Dios debemos obediencia incondicional e ilimitada.

Somos católicos y apostólicos y romanos y lo seremos, con la gracia de Dios, hasta la muerte, pues ningun poder u autoridad nos alejará de la Santa Iglesia.

Profesamos la Fe Católica, entera y totalmente, tal cual fue profesada y transmitida fiel y enteramente por la Iglesia, por los Soberanos Pontifices, por los Concilios, en perfecta continuidad y homogeneidad. SIN EXCEPTUAR UN SOLO ARTICULO.

Rechazamos y anatematizamos, con la misma firmeza, todo lo que fue rechazado y anatematizado por la Santa Iglesia.

Con todos los Papas, condenamos la herejía y todo aquello que lo favorece; condenamos especialmente el protestantismo, el liberalismo, el espiritismo, el naturalismo, el racionalismo, el modernismo, bajo todas sus formas y matices, como los papas los condenaron.
Igualmente, rechazamos con los Papas, como Ellos lo rechazaron, todas las consecuencias de estos errores.

Por esa razón condenamos la actual herejía que lleva el nombre de "PROGRESISMO", nombre por demás impropio, porque el progresismo no es más que la repetición de errores hace mucho ya condenados por la Santa Iglesia.

Recordamos la sentencia de San Pablo: "Pero aún cuando nosotros mismos, o un ángel del cielo, os predique un Evangelio diferente del que nosotros os hemos anunciado, sea maldito" (Gal. 1, 3).

Así, las orientaciones, aunque procedan de personas autorizadas, cualesquiera que sean, que se oponen a la doctrina católica tradicional, tal cual fue expuesta hasta hoy, y dejan curso libre a los errores que los Papas y los Concilios condenaron, exigen de nuestra conciencia un rechazo formal.

Afirmamos, en consecuencia, que si se ve alguna contradicción entre lo que está siendo enseñado hoy y lo que enseña la Tradición, debe seguirse con lo que fue enseñado SIEMPRE, lo que fue enseñado por TODOS y EN TODAS PARTES en la Iglesia, porque sólo esto es verdadero y propiamente católico. (San Vicente de Lerins, Commonitorio. Ench. Pat.r 2168).

Por esto, para ser COHERENTES con lo que la Iglesia, nuestra Madre, enseñó siempre en su Magisterio perenne, con la fe de nuestro Bautismo, de nuestra Confirmación, de nuestra primera Comunión, de nuestro sacerdocio, para no ser perjuros y contradictorios con lo que siempre creímos, por todo esto, RECHAZAMOS:

*LA NUEVA MISA, en latín o en vernáculo, porque "se aleja de manera impresionante, en conjunto y en detalle, de la teología Católica de la Santa Misa, cual fue formulada en la XXI Sesión del Concilio de Treto" (Carta de los cardenales Ottaviani y Baccí a Pablo VI. 5/10/1969).

De hecho, el Nuevo Ordo obscurece las expresiones que subrayan los dogmas eucarísticos, aproximando la Misa a la cena protestante y careciendo de una nítida profesión de Fe católica
.

La Nueva Misa, en latín o en vernáculo.

*LA NUEVA MORAL, subjetivista, situacionista, llena de liberalismo permisivo, donde pocas cosas o nada son pecado.

*LA PROFANACION DE LAS IGLESIAS por vestimientas siempre tenidas por la Iglesia como inmodestas y por músicas e instrumentos por Ella ya reprobados.

*LA NUEVA TEOLOGIA modernista que fundamenta toda la Religión Católica en la evolución del instituto religioso de las primeras comunidades cristianas.

*LOS NUEVOS CATECISMOS, transmisores más o menos velados de errores modernistas y no raras veces sostenedores de la subversión.

*LA TEOLOGIA DE LA LIBERACION, que se basa en una nueva interpretación del Evangelio, completamente opuesta a la que la Iglesia siempre propuso, y se presta a manipulaciones marxistizantes.

*LA INCLINACION HACIA EL SOCIALISMO Y EL COMUNISMO, en contradicción flagrante con toda la doctrina social de la Iglesia, y con desprecio de la excomunión lanzada por Pío XII contra los que colaboran de cualquier modo con el comunismo.

*LA SECULARIZACION DEL CLERO, con grave escándalo de los fieles y vaciamiento de la vida cristiana.

*LA ASIMILACION AL ESPIRITU DEL MUNDO por el clero y los fieles, en oposición completa a las enseñanzas de Nuestro Señor, y opuesto al espíritu de mortificación, propio de Jesús crucificado.

*LA REFORMA DE LOS SEMINARIOS hecha de acuerdo con estas nuevas orientaciones.

*LA PREOCUPACION OBSESIVA POR LA PROMOCION HUMANA que perjudica la finalidad específica de la Iglesia: la salvación de las almas.

*LA DISOLUCION de la espiritualidad sería en un vago sentimentalismo religioso.

*EL ECUMENISMO que desdibuja la Fe y hace olvidar nuestra identidad católica, intentando superar el antagonismo entre Cristo y Belial (Cf. II Cor, 6, 14-19), y conduce a una pancristianismo error de los más graves, capaz de destruir por la base los fundamentos de la fe católica (Pío XI: Encílica Mortalium animos).

*LA LIBERTAD RELIGIOSA, entendida en el sentido de una equiparación de derechos entre la verdad y el error, dando primacía a un supuesto derecho subjetivo del hombre, independientemente de los derechos absolutos de la verdad, el bien y de Dios, y, en consecuencia, laicizando el Estado, volviéndolo agnóstico en relación con la verdadera religión.

*EL HORIZONTALISMO DE LA RELIGION DEL HOMBRE, que concreta lo que San Pío X califica de "mostruosa y detestable iniquidad, propia del tiempo en que vivimos, por la cual el hombre se sustituye a Dios" (Encíclica Supremi Apostolatus).

*LA DEMOCRATIZACION DE LA IGLESIA y su gobierno colegial, en oposición a la constitución jerarquica y monárquica que le dio Nuestro Señor.

*LA LAICIZACION DE LA SOCIEDAD, que revive el grito de los judíos en la Pasión de Jesús, negando su realeza social y su acatamiento como supremo legislador de la sociedad humana.

Y así, en nombre de la Fe, con la conciencia tranquila, rechazamos a todos los que introducen el humo de Satanás en la Iglesia y se empeñan por autodestruirla (Cf. Pablo VI: alocuciones del 7/12/1968 y... 29/6/1972.

Amanos, alabamos y adoptamos todas las prácticas, usos y costumbres tradicionales de la Santa Iglesia, que tanto concurrieron y concurren para la santificación de los fieles., por ejemplo:

*LA CONFESION AURICULAR;

*LA ESTIMA DE LA VIDA CONTEMPLATIVA, con preeminencia sobre la vida activa;

*EL USO DE LA SOTANA Y DEL HABITO por los sacerdotes y religiosos, que tan bien muestra su separación del espíritu del mundo y alerta las conciencias para el espíritu de Cristo:

*LA VENERACION DE LAS IMAGENES Y RELIQUIAS DE LOS SANTOS;

*LA COMUNION RECIBIDA EN LA LENGUA Y DE RODILLAS en señal de respeto y adoración;

*LAS PENITENCIAS Y MORTIFICACIONES internas y externas;

La Misa Tridentina o Misa de siempre, codificada que no inventada por San Pío V.

*LOS ORNAMENTOS Y LA MAGNIFICENCIA de las iglesias que contribuyen mucho para el esplendor del culto;

*LA SOLEMNIDAD Y POMPA de sus ceremonias, que tanto impresionan y conmueven nuestro pueblo y estimulan la piedad;

*EL LATIN en la Liturgia, factor de unidad y de universalidad de la Iglesia, instrumento precioso conducente para expresar las oraciones litúrgicas;

*EL CANTO GREGORIANO, que alimentó la piedad de tantos siglos de fe.

Especialmente queremos profesar y propagar profunda y ardiente DEVOCION A NUESTRA SEÑORA, en cuya Inmaculada Concepción, Perpetua Virginidad y Mediación Universal creemos, y cuyas prácticas de devoción, principalmente el SANTO ROSARIO, acreditamos como de especial eficacia para el triunfo de la Santa Iglesia y santificación de las almas.

Nuestra posición no es de rebeldía, ni de desobediencia, sino de FIDELIDAD. Es una cuestión de lealtad a nuestra Fe, a nuestro Bautismo, a nuestro Sacerdocio, a nuestros legítimos superiores y a los fieles.

Profesamos sincero amor y convencida adhesión al santo CELIBATO SACERDOTAL, una de las fuentes del celo pastoral y una firme respuesta al hedonismo en que está hundida la sociedad neopagana de nuestros días.

NO JUZGAMOS la conciencia de nadie, pues ese juicio pertenece a Dios; sólo hacemos uso de un derecho y de un deber de todo católico: COMPARAMOS lo que es enseñado hoy con lo que fue enseñado siempre, acatamos lo que es de la Iglesia y rechazamos lo que es su autodemolición, promovida por quien sea, consciente o inconscientemente.

No estamos contra el Progreso, en cuanto éste representa un desarrollo orgánico de la Revelación; estamos contra aquel progreso que se halla en contradicción con la homogeneidad de la Tradición, sin solución de continuidad con ella.

Esto no es cuestión de apego indiscriminado al pasado, sino apego a la Fe que no pasa.

Creemos en la PERMANENCIA de la doctrina tradicional, enseñada por la Iglesia y en el significado OBJETIVO de las fórmulas que expresan el Dogma y la verdad que éste enseña.

Creemos que las verdades de fe permanecen absolutamente independientes de las formas de pensar y vivir de los hombres, pues una la verdad viene de Dios por la Iglesia, a través de la Tradición, y no procede del instinto o sentimiento religioso de los pueblos.

Tenemos absoluta CERTEZA que nuestra posición es verdadera, no en virtud de nuestros raciocinios o ideas, sino porque estamos asentados sobre lo que la Iglesia nos enseñó. Podríamos asumir la palabra de San Agustín, exclamando que si fuese error lo que creemos, entonces es el mismo Dios el que nos habría engañado.

ESPERAMOS con firmeza, que, dentro de poco tiempo, la Iglesia superará la crisis actual por la que está pasando, y, disipadas las tinieblas de la herejía, volverá a brillar, como siempre brilló, cual glorioso faro ante las naciones, "Las puertas del infierno no prevalecerán contra ella". (Mat. 16. 18).

AMAMOS con todo nuestro corazón a nuestra madre, la Iglesia Católica Apostólica y Romana, por la cual deseamos dar nuestra vida, si fuese necesario.

"Virgen Madre de Dios. que sola destruiste todas las herejías en el mundo entero, rogad por el pueblo, interceded por el clero."

"Ut inimicus Sanctae Ecclesiae humiliare digneris.Te rogamos, audi nos."

El Apostolado Eucarístico está adherido firmemente a está profesión de Fe.