lunes, 31 de mayo de 2010

UN IRAQUÍ SE JUEGA LA VIDA POR CONVERTIRSE DEL ISLAM AL CATOLICISMO

Su verdadero nombre es Mohammed al-Sayyid al-Moussaoui. En Iraq, este nombre es sinónimo de influencia, riqueza y poder, porque los Moussaoui son una importante familia aristocrática chií cuya ascendencia se remonta hasta el imán Alí, primo y yerno de Mahoma. Pero eso era antes de convertirse. Ahora los miembros de su familia tienen la intención de matarlo: «Tu enfermedad es el Cristo y no hay cura posible. Nunca te curarás», le dicen sus hermanos.

29/05/10, ValeursActuelles/InfoCatólica. Joseph se convirtió en 1987. Durante el servicio militar en Basora, compartía dormitorio con un cristiano. Para él, es una situación humillante: “Para mí, los cristianos eran personas impuras y marginadas. Desde muy pequeño rezaba el Corán cada día, y en él se afirma que los cristianos son herejes que adoran a tres dioses”. Massoud, su compañero de habitación, simplemente le anima a leer de nuevo el Corán. Esta lectura cambiará su vida por completo. Esta vez no reconoce en el libro al Dios de amor en el que quiere creer. “El texto sagrado del Islam perdió credibilidad para mí, hasta el punto que dudé que fuera palabra de Alá”.

El verdadero cambio llegó cuando su compañero le ofrece una Biblia. A partir de ese momento, se quedó fascinado «por el Jesucristo del que hablan los Evangelios». Descubre una pasión que vivirá en carne propia. Durante diez largos años, Mohammed evita la muerte ocultando su conversión a sus familiares. Junto con su padre y sus hermanos, reza cinco veces al día en dirección de La Meca, pero él reza a Jesús en lugar de decir Al-Fatiha, el prólogo del Corán recitado cada día por millones de musulmanes.

Sorprendentemente, es la Iglesia la que le rechaza en primer lugar. Los cristianos iraquíes vivían con miedo.

Eran más de un millón en los años 80, ahora se calcula que son menos de la mitad. Para los cristianos iraquíes, cada musulmán que llama a la puerta es un riesgo, porque el proselitismo se castiga con la pena de muerte. “Al pedir el bautismo, arriesgas no sólo tu propia vida sino también la de los cristianos que te ayudan a recibirlo”, le explica un sacerdote. Otros son aún más francos: “No tiene sentido sacrificar un rebaño para salvar una sola oveja”. Pide el bautismo varias veces, y varias veces se lo deniegan. “Fue muy difícil ver cómo me cerraron todas las puertas. Con el tiempo, comprendo por qué lo hicieron. Sencillamente, estaban muertos de miedo”. Gracias a su insistencia, Mohammed finalmente obtener permiso para asistir a misa.

La condena a muerte

Cuando se enteró de su conversión, su familia renegó de él, más por defender la reputación de la familia que por una verdadera convicción teológica. Su padre no puede soportar la vergüenza que supone tener un hijo cristiano, menos aún porque Mohammed, que tiene nueve hermanos y hermanas, es el heredero, “el predilecto”. Su madre, sólo pronuncia una palabra: “Matadlo”. La máxima autoridad chií de Iraq, el ayatolá Mohammed Sadr, declaró la fetua que marcó su futuro: “Si se confirma que es cristiano, entonces es necesario matarlo. Alá recompensará a los que cumplan la fetua”.

A modo de advertencia, se le encierra en Hakimieh, la cárcel destinada a los presos políticos, y es golpeado y torturado para que confiese el nombre de los que le animaron a convertirse al cristianismo. Mohammed no revela nada a los torturadores. Pasó dieciséis meses en la cárcel. Al entrar pesaba 120 kilos, al salir no llegaba a los 50. Durante esos meses de soledad y escasez, sobrevive gracias a un deseo: vivir lo suficiente para bautizarse y recibir la comunión.

Un sacerdote le aconsejó que abandonara Irak, junto con sus dos hijos y su mujer, que también se había convertido y huyen a Jordania, donde les acoge una familia cristiana. Por fin recibió el bautismo con su familia y cambió de nombre, tratando de conservar su nueva vida en secreto. Por desgracia sus hermanos le encuentran y quieren llevarlo de vuelta a Iraq. Cuando se niega, su primo le dispara a quemarropa. Misteriosamente, la bala no llega a tocarle y una “voz femenina interior”, [le susurra] que huya a toda velocidad, se desmaya y se despierta en un hospital, sin saber cómo ha llegado hasta allí ni por qué no está muerto.

Refugiado con su familia en Francia

Una vez más forzado a exiliarse para proteger a su familia, consigue con muchas dificultades un visado para Francia. Dejar el Oriente Medio es dolorosísimo, pero no tiene otra opción. Joseph Fadelle se convierte en “un refugiado, un apátrida, un inmigrante sin papeles”. La familia llegó a París el 15 de agosto de 2001. Joseph, su esposa y sus dos hijos participan en cuanto llegan a Francia en una procesión dedicada a la Santísima Virgen. Algo impensable en tierra musulmana.

A día de hoy, Joseph Fadelle ya tiene la nacionalidad francesa. Ha escrito un libro Le prix a payer (El precio a pagar) para dar testimonio de su vida: “Este libro representa mi misión: dar testimonio del peligro del Islam”, una religión que quiere imponer a todo el mundo sus dogmas y costumbres.

Joseph Fadelle no se arrepiente de su conversión. Tiene la esperanza de que lo escuchen en el país que lo ha acogido. Y quizás, algún día, “vivir en un Iraq en el que los cristianos puedan ser ciudadanos con los mismos derechos que los demás”. “Quiero que la sociedad cambie, o mejor aun, que se convierta al cristianismo”, asegura.

Tomado de Catolicidad

IMÁGENES DE LA SANTA MISA TRADICIONAL CELEBRADA EN DAIMIEL EL DOMINGO 30 DE MAYO 2010

Imágenes de la Santa Misa Tradicional celebrada en la Iglesia del Santo Cristo de la Luz de los PP. Pasionistas de Daimiel, el 30 de mayo de 2010, Fiesta de la Stma. Trinidad. 









viernes, 28 de mayo de 2010

jueves, 27 de mayo de 2010

CARTA ABIERTA A LOS CATÓLICOS PERPLEJOS (VIII)

DEL CATECISMO HOLANDES
A
"PIERRES VIVANTES"(1)

Entre los católicos a menudo he oído y continúo oyendo esta observación: "Se nos quiere imponer una religión nueva". ¿Es exagerada esta expresión? Los modernistas, que se han infiltrado abundantemente en la Iglesia y que llevan la voz cantante, trataron primero de tranquilizar a los católicos diciéndoles: "Pero no, ustedes tienen esa impresión porque las formas caducas fueron reemplazadas por otras, por razones que se imponían: ya no se puede rezar exactamente como se hacía antes, había que quitar el polvo, adoptar una lengua comprensible para los hombres de nuestro tiempo, practicar la apertura en dirección de nuestros hermanos separados... Pero, desde luego, nada ha cambiado". Luego esos modernistas tomaron menos precauciones y los más audaces hicieron declaraciones ya en pequeños grupos frente a gente convertida a su causa, ya públicamente. Un padre Cardonnel se ufanaba mucho al anunciar un nuevo cristianismo en el que estaría controvertida "la famosa trascendencia que hace de Dios el monarca universal" y se remitía abiertamente al modernismo de Loisy: "Si usted nació en una familia cristiana, los catecismos que aprendió son esqueletos de la fe". Y luego proclamaba: "Nuestro cristianismo se manifiesta mejor en la forma neocapitalista". El cardonal Suénens, después de haber reconstruido la iglesia a su manera, exhortaba a “abrirse al pluralismo teológico más amplio” y reclamaba el establecimiento de una "jerarquía de las verdades para establecer aquello que había que creer mucho, aquello que había que creer un poco y aquello que no tenía importancia.” En 1973 en locales del arzobispado de París, el padre Bernard Feillet daba un curso de manera oficial dentro del marco de la "Formación cristiana de los adultos" en el cual afirmaba una y otra vez: "Cristo no venció la muerte. Sucumbió a la muerte por la muerte... En el plano de la vida, Cristo fue vencido y todos nosotros seremos vencidos. Y la fe no está justificada por nada, la fe va a ser ese grito de protesta contra este universo que termina, como lo decíamos hace un instante, con la percepción de lo absurdo, con la conciencia de la condenación y con la realidad de la nada". Podría citar un número importante de este género de declaraciones que levantaron más o menos escándalo, que fueron más o menos desaprobadas y que a veces no lo fueron en modo alguno. Pero el pueblo cristiano en su gran mayoría huía de estas manifestaciones; si se enteraba de ellas por los diarios pensaba que se trataba de abusos sin ningún carácter general y no ponía en tela de juicio su propia fe. Ahora el pueblo cristiano ha comenzado a interrogarse al encontrar en manos de sus hijos libros de catecismo que ya no exponen la doctrina católica tal como era enseñada de manera inmemorial. Todos los nuevos catecismos están inspirados en mayor o menor grado en el Catecismo holandés, publicado por primera vez en 1966. Las proposiciones contenidas en esta obra parecían tan fraguadas y controvertidas, que el Papa encargo a una comisión de cardenales que la examinara; ésta se verificó en Gazzada, Lombardía, en abril de 1967.
Ahora bien, esta comisión señaló diez puntos sobre los cuales aconsejaba que la Santa Sede reclamara modificaciones. Era una manera de decir, de conformidad con los usos postconciliares, que esos puntos estaban en desacuerdo con la doctrina de la Iglesia-, unos años antes los habrían condenado rotundamente y el Catecismo holandés habría sido puesto en el Index. En efecto, los errores u omisiones señalados tocan a lo esencial de la fe. ¿Qué encontramos en este catecismo? El Catecismo holandés:
- Ignora a los ángeles y no define a las almas humanas como creadas inmediatamente por Dios.
- Da a entender que el pecado original no fue transmitido por nuestros primeros padres a todos sus descendientes, sino que es algo que contraen los hombres por el hecho de vivir en la comunidad humana, en la que reina el mal; el pecado original tendría en cierto modo carácter epidémico.
- En ese catecismo no se afirma la virginidad de María-, no se dice que Nuestro Señor murió por nuestros pecados y fue enviado con ese fin por su Padre, ni que la gracia divina nos fue restituida a ese precio. En consecuencia, se presenta la misa como un banquete y no como un sacrificio.
- No se afirma de manera clara ni la Presencia real de Cristo, ni la realidad de la transubstanciación.
- La infalibilidad de la Iglesia y el hecho de que ésta posee la verdad desaparecieron de esta enseñanza, lo mismo que la posibilidad del intelecto humano de "tener acceso a los misterios revelados".
- Se llega así al agnosticismo y al relativismo. El ministerio sacerdotal queda rebajado. La dignidad de los obispos es considerada como un mandato que le habría confiado el "pueblo de Dios", y el magisterio de los obispos sería como una sanción de lo que cree la comunidad de los fieles. El Sumo Pontífice pierde su poder pleno, supremo y universal.
- La Santísima Trinidad, el misterio de las tres Personas divinas, no es presentado de una manera satisfactoria.

La comisión critica también la exposición que se hace en el catecismo de la eficacia de los sacramentos, de la definición del milagro, de la suerte reservada a las almas justas después de la muerte.
La comisión señala las oscuridades en la explicación de las leyes morales y de las "soluciones de casos de conciencia" en las que se hace poco caso de la indisolubilidad del matrimonio.
Aun cuando en este libro el resto sea "bueno y laudable", lo que nada tiene de sorprendente pues los modernistas siempre mezclaron lo verdadero y lo falso como lo observa firmemente san Pío X, ciertamente hay bastante para afirmar que se trata de una obra perversa y eminentemente peligrosa para la fe. Ahora bien, sin esperar el informe de la comisión y aun apresurando los trabajos, los promotores del libro hacían publicar traducciones en varias lenguas. Y posteriormente el texto nunca fue modificado. A veces se agregaba el dictamen de la comisión, a veces no se lo hacía. Luego hablaré del problema de la obediencia. ¿Quién desobedece en este asunto? ¿El que denuncia ese catecismo?

Los holandeses rompieron la marcha, pero nosotros los alcanzamos muy pronto. No consideraré la evolución histórica de la catequesis francesa para detenerme más bien en su última manifestación, la "colección católica de documentos privilegiados de la fe" titulada Pierres Vivantes y el flujo de "trayectos catequísticos". Para respetar la definición de la palabra catequesis o catecismo ostensiblemente empleada en todos los documentos, esas obras deberían estar desarrolladas en preguntas y respuestas pero se ha abandonado esa construcción que permitía un estudio sistemático del contenido de la fe y casi nunca se dan respuestas. Pierres Vivantes se guarda de hacer afirmaciones, salvo las de las proposiciones nuevas, insólitas, extrañas a la tradición. Cuando se evocan los dogmas se lo hace como si fueran creencias particulares de una parte de los hombres que el libro llama "los cristianos" y que los pone en competencia con los judíos, los protestantes, los budistas y hasta los agnósticos y ateos. En varios de esos caminos, los "animadores de catequesis" son invitados a proceder de manera que el niño abrace una religión, no importa cuál. Hay además interés en prestar oídos a los incrédulos que tienen mucho que enseñar al niño. Lo importante es "hacer equipo", prestarse servicios entre camaradas de clase y preparar para mañana las luchas sociales en las que habrá que comprometerse hasta con los comunistas, como lo explica la edificante historia de Madeleine Delbrél, esbozada en Pierres Vivantes y contada por entero en ciertos "trayectos". Otro "santo" que se propone como ejemplo a los niños es Martin Luther King, en tanto que se alaba a Marx y a Proudhon, "grandes defensores de la clase obrera" que "parecen proceder de fuera de la Iglesia". La Iglesia, vea usted, habría querido emprender ese combate, pero no ha sabido hacerlo. Se contentó con "denunciar la injusticia". Eso es lo que se les enseña a los niños. Pero más grave aún es la manera de desacreditar las sagradas Escrituras, obra del Espíritu Santo. Cuando uno esperaría que la colección de textos de la Biblia comenzara por los relativos a la creación del mundo y del hombre, Pierres Vivantes empieza con el libro del Éxodo y con este título "Dios crea a su pueblo". ¿Cómo no van a sentirse los católicos más que perplejos, desconcertados y sublevados por semejante desvío? Hay que llegar al primer libro de Samuel para encontrar un retorno en dirección del libro del Génesis y enterarse de que Dios no creó el mundo. Tampoco esta vez estoy inventando; eso está escrito: "El autor de este relato de la creación se pregunta, lo mismo que muchas personas, cómo comenzó el mundo. Unos creyentes reflexionaron y uno de ellos compuso un poema..." Luego, en la corte de Salomón, otros sabios reflexionan sobre el problema del mal. Para explicarlo escriben un "relato con imágenes" y entonces tenemos así explicada la tentación por obra de la serpiente y la caída de Adán y Eva. Pero no se habla del castigo, el texto aquí se interrumpe. Dios no castiga, así como la Nueva lglesia ya no condena, salvo a quienes permanecen fieles a la tradición. El pecado original, citado entre comillas, es una "enfermedad de nacimiento", una "imperfección que se remonta a los orígenes de la humanidad", algo muy vago, inexplicable. Por supuesto, así toda la religión se desmorona. Si ya no se puede dar una respuesta en lo relativo al problema del mal, ya no vale la pena predicar más, ni decir misas, ni confesar. ¿Quién habrá de escucharlo a uno?
El Nuevo Testamento comienza con Pentecostés. Se pone el acento en esta primera comunidad que lanza un grito de fe. Luego esos cristianos "recuerdan" y la historia de Nuestro Señor se dibuja poco a poco saliendo de las brumas de la memoria de aquellos
cristianos. Se comienza por el final, la cena, el Gólgota; luego se expone la vida pública y, por fin, la niñez de Jesucristo con este título ambiguo: "Los primeros discípulos narran la niñez de Jesús. Sobre estas bases, los "trayectos" dan a entender fácilmente que los Evangelios de la niñez de Jesús son una piadosa leyenda como las leyendas que los pueblos antiguos tenían costumbre de elaborar cuando componían la biografía de sus grandes hombres. Por lo demás, Pierres Vivantes da una fecha tardía de los Evangelios, lo cual reduce la credibilidad de éstos, y en un cuadro tendencioso muestra a los apóstoles y a sus sucesores predicando, celebrando y enseñado, antes de "descifrar la vida de Jesús a partir de sus propias vidas" Éste es un vuelco completo: las experiencias personales de los apóstoles se convierten en el origen de la Revelación en lugar de ser la Revelación la que modela sus pensamientos y sus vidas. Sobre el fin último, Pierres Vivantes mantiene una inquietante confusión. ¿Qué es el alma? "Para correr es necesario el aliento; el aliento es necesario para llegar al fin de las cosas difíciles. Cuando alguien muere se dice: 'Rindió su último aliento'. El aliento es la vida, la vida íntima de cada uno. También se dice 'el alma'." En otro capítulo, el alma es asimilada al corazón, al corazón que late, al corazón que ama. El corazón es también el asiento de la conciencia. ¿Cómo entender esto? ¿En qué consiste pues la muerte? Los autores del libro no se pronuncian sobre la cuestión: "Para algunos, la muerte es la detención definitiva de la vida, otros piensan que se puede vivir aun después de la muerte, pero no saben si eso es seguro. Otros por fin tienen la firme seguridad de esa vida posterior; los cristianos son de éstos". El niño no tiene más que elegir, la muerte es una cuestión de opciones. Pero el que sigue los cursos de catecismo, ¿no es cristiano? En ese caso, ¿por qué hablarle de los cristianos en la tercera persona del plural en lugar de decirle firmemente: "Nosotros, nosotros sabemos que existe una vida eterna y que el alma no muere"? El paraíso es objeto de un tratamiento igualmente equívoco; "Los cristianos hablan a veces del paraíso para designar la alegría perfecta de estar con Dios para siempre después de la muerte; eso es el 'cielo', el Reino de Dios, la Vida eterna, el reino de la Paz". Esta explicación es muy hipotética. Parecería que se trata de una manera de decir, de una metáfora tranquilizadora empleada por los cristianos. Nuestro Señor nos prometió, si observamos sus mandamientos, el cielo que la Iglesia siempre definió como "un lugar de felicidad perfecta en el que los ángeles y los elegidos ven a Dios y lo poseen para siempre". Esta catequesis representa un rebajamiento seguro respecto de lo que se afirmaba en los catecismos. De esto no puede seguirse otra cosa que una falta de confianza en las verdades enseñadas y una desmovilización espiritual: ¿qué sentido tiene resistir a los instintos y seguir el camino estrecho si no se sabe muy bien lo que le espera al cristiano después de la muerte? El católico no va a buscar en sus sacerdotes o en sus obispos indicaciones que le permitan hacerse una idea sobre Dios, sobre el mundo, sobre el fin último, sino que les pregunta lo que debe hacer y lo que debe creer. Si los sacerdotes le responden con una serie de proposiciones y proyectos de vida, a ese católico no le queda otro remedio que constituirse una religión personal y entonces se convierte en protestante. Esta catequesis convierte a los niños en pequeños protestantes. La orden del día de la reforma es la eliminación de las "certezas". Se critica a los cristianos que poseen certezas y que las guardan como un avaro guarda su tesoro; se los considera egoístas, bochornosos. Hoy uno debe abrirse a las opiniones contrarias, admitir las diferencias, respetar las ideas de los francmasones, de los marxistas, de los musulmanes y hasta de los animistas. La marca de una vida santa es dialogar con el error.

Entonces todo es lícito. Ya aludí a las consecuencias de la nueva definición del matrimonio, y no son consecuencias hipotéticas, algo que le podría ocurrir al cristiano que tomara al pie de la letra esa definición. Esas consecuencias no tardaron en realizarse, como lo comprobamos por la licencia de las costumbres que se difunde día a día. Pero lo que más consterna es comprobar que esta catequesis da apoyo a la definición. Consideremos un "material catequético", como se dice ahora, publicado en Lyon en 1972 con el imprimatur y destinado a los educadores. ¿El título? He aquí al hombre. La parte dedicada a la moral dice lo siguiente: "Jesús no tuvo la intención de dejar a la posteridad una 'moral' política o sexual, o de cualquier otra índole... La única exigencia que subsiste es el amor de los hombres entre sí... Según eso, uno es libre, libre de elegir la mejor manera, en cada circunstancia, de expresar ese amor que uno siente por sus semejantes". El capítulo sobre la "Pureza" da las aplicaciones de esta ley general. Después de haber explicado, con menosprecio del Génesis, que la vestimenta apareció sólo tardíamente, "como signo de una posición social, de una dignidad" y para desempeñar un "papel de disimulo", se define a la pureza del modo siguiente: "Ser puro es estar en el orden natural, es ser fiel a la naturaleza... Ser puro es estar en armonía, en paz, con la tierra y los hombres; es estar de acuerdo, sin resistencia ni violencia, con las grandes fuerzas de la naturaleza". Encontramos entonces una pregunta y una respuesta: "¿Es esa pureza compatible con la pureza de los cristianos? No sólo es compatible sino que es necesaria a una pureza verdaderamente humana y cristiana. Jesucristo no repudió ni rechazó ninguno de esos descubrimientos, de esas adquisiciones que son el fruto de una larga indagación de los pueblos; muy por el contrario, Jesucristo vino a darles una prolongación extraordinaria: 'Yo no vine a abolir, sino a realizar' ", En apoyo de sus afirmaciones los autores aducen el ejemplo de María Magdalena: "En esa asamblea, la que es pura es ella, porque amó mucho, porque amó profundamente". De esta manera se ha desfigurado el Evangelio: no se hace hincapié en el pecado de María Magdalena, en su vida disoluta; el perdón que Nuestro Señor le otorga es presentado como una aprobación de su existencia pasada y no se tiene en cuenta la exhortación divina-. "Ve y no peques más". Ni el firme propósito que conduce a la ex pecadora hasta el Calvario, fiel a su Maestro por el resto de sus días. Este libro repugnante no se detiene ante ningún límite: "¿Puede uno tener relaciones con una muchacha, preguntan los autores, aun sabiendo perfectamente que se trata sólo de una diversión o de ver lo que es una mujer?" Y responden: "Plantear así el problema de las leyes de la pureza es indigno de un verdadero hombre, de un hombre que ama, de un cristiano. Significaría eso imponer al hombre una picota, un yugo intolerable: Siendo así que Cristo vino precisamente para librarnos del yugo pesado de las leyes: 'Mi yugo es fácil y mi carga liviana'". Véase cómo se interpretan las palabras más santas para pervertir a las almas. De san Agustín retuvieron sólo una afirmación: "Ama y haz lo que quieras".
He recibido unos libros innobles publicados en Canadá. En ellos no se habla más que del sexo: la sexualidad vivida en la fe, la promoción sexual, etcétera. Las figuras son absolutamente repugnantes, parecería que a toda costa se quisiera infundir en el niño el deseo y la obsesión del sexo y hacerle creer que en la vida no hay otra cosa. Numerosos padres cristianos protestaron y reclamaron, pero no hubo nada que hacer y por una buena razón, en la última página de esos catecismos se lee que han sido aprobados por la comisión de catequesis. ¡El presidente de la comisión episcopal de enseñanza religiosa de Quebec dio el permiso para imprimirlos! Otro catecismo aprobado por el episcopado canadiense invita al niño a romper con todo, con sus padres, con la tradición, con la sociedad, a fin de reencontrar su personalidad que todos esos vínculos ahogan, a fin de liberarse de los complejos que proceden de la sociedad y de la familia. Buscando siempre una justificación en el Evangelio, quienes dan esta clase de consejos pretenden que Jesucristo vivió esas rupturas y que así se reveló como el hijo de Dios. De manera que es Cristo quien quiere que hagamos otro tanto. ¡Se puede adoptar una concepción tan contraria a la religión católica bajo la cubierta de la autoridad episcopal! En lugar de hablar de ruptura se debería hablar de los vínculos que debemos buscar, porque ellos hacen nuestra vida. ¿Qué es el amor de Dios sino un lazo con Dios, una obediencia a Dios y a sus mandamientos? El vínculo con los padres, el amor a los padres, son vínculos de vida y no de muerte. ¡Pero se los presenta al niño como algo que lo ahoga y lo oprime, como algo que disminuye su personalidad, como algo de lo que es menester liberarse! No, no es posible que los padres dejen corromper de esta manera a sus hijos. Lo digo francamente: no pueden enviar a sus hijos a esos catecismos que les hacen perder la fe.


Mons. Marcel Lefebvre
Nota:
(1) El nuevo "texto de referencia" francés para la catequesis.
(Continuará)

miércoles, 26 de mayo de 2010

SANTA MISA TRADICIONAL EN DAIMIEL

El próximo domingo día 30 de mayo, Fiesta de la Santísima Trinidad, se celebrará (Dios mediante) la Santa Misa Tradicional en la Iglesia de los Beatos Mártires Pasionistas de Daimiel (Ermita del Santo Cristo de la Luz) a las 6 de la tarde.





martes, 25 de mayo de 2010

"AGENTES DE SALUD" IMPONDRÁN EN LAS ESCUELAS LA CORRUPCIÓN SEXUAL Y EL ABORTO A LOS NIÑOS

Trinidad Jiménez pretende organizar una red de inspectores ideológicos, llamandos «agentes sanitarios» para que impongan en los colegios las consignas sexuales de la ley del aborto.
Esto al menos es lo que denuncian Profesionales por la Ética. Considera esta asociación que el adoctrinamiento de los escolares -según filtraciones ministeriales desde los 11 años, aunque pudiera ser desde los siete- llegará por las en apariencia inocentes PES (Promoción y Educación para la Salud) ofrecidas no por profesores sino por agentes revestidos de la autoridad de una bata blanca que aplicarán la ideología imperante y actuarán como promotores del aborto libre, de la píldora del día después, del sexo sin responsabilidad, etc.
Las propuestas del Ministerio de Sanidad quedarán recogidas en la «Estrategia Integral de Salud Sexual y Reproductiva», cuya redacción definitiva se conocerá en breve. La idea, desvelada en su día por el secretario general de Sanidad, José Martínez Olmos, es la de contar con profesionales como «farmacéuticos y enfermeros para entrar en los colegios y no cargar a los profesores con cuestiones para las que no están preparados ni formados».
Para, Jaime Ucelay, presidente de Profesionales por la Ética, los proyectos PES constituyen el marco idóneo para introducir el capítulo educativo de la Ley del Aborto en la escuela.
«Y efectivamente, se trataría de convertir la educación para la salud (y en concreto la salud afectiva y sexual) en una gran materia transversal que impregne el proyecto educativo del centro», señala Urcelay.
«En todo caso -recuerda- los padres de la escuela pública y concertada tienen todo el derecho a conocer los programas de salud escolares y oponerse a que sus hijos sean adoctrinados en materia de moral sexual o de manipulación de sus emociones».
Como ejemplo de la ideología promiscua que se pretende imponer en las escuelas está una viñeta que ilustra un estudio realizado por alumnos de un instituto extremeño. Para estos jóvenes la Educación Sexual se ciñe a la fórmula: Tonto+tonta=embarazo; listo+tonta=aventura: tonto+lista=boda: y, por fin, listo+lista=sexo y diversión, sin complicaciones.
Este es el valor que se quiere dar al amor en las escuelas españolas. La absoluta vanalización del sexo, y el completo desprecio al amor y al compromiso. Con este mensaje bombardearán a los niños desde los seis o siete años hasta la adolescencia. Un adoctrinamiento sistemático que ahora vendrá amparado por una ley que, como recuerda el Foro de la Familia, dedica sus primeros 11 artículos a regular la llamada «salud sexual y reproductiva, y que han pasado desapercibidos ante la opinión pública, pero que suponen un gravísimo atentado a los derechos de la familia, a la patria potestad y a los intereses de los menores».
Otro ejemplo de lo que se avecina: una actividad programada de forma voluntaria por un profesor, sin la obligatoriedad que marcará en breve la ley del aborto de Bibiana Aído y la Estrategia de Trinidad Jiménez. Un taller desarrollado este mismo curso para una clase de Segundo de ESO en un Instituto de Madrid. Destinado a alumnos de 13 y 14 años. Están en el aula, pero no hay libros ni cuadernos. El objetivo del ejercicio es que «los adolescentes aprendan a formar su personalidad y a realizar una concreta tarea práctica». Para ello, en las mesas, un sinfín de preservativos cerrados y un aparatoso consolador en el que los chicos, pero sobre todo, las niñas, entre risas y bromas, van desenrollando los profilácticos. Y es que el último y verdadero objetivo del entrenamiento quedará detallado en una revista escolar digital en el siguiente texto: «¡Eh! chica» —Si el otro no sabe, tendrás que ser tú la que sepas, ¿no?
— ¿Por qué tienen que decidir por ti?
—¿Qué te hace suponer que el chico ha conservado bien el preservativo o que sabe usarlo bien?
—Prevenir es conocer, saber, higiene, revisiones médicas, protegerse, evitar determinadas cosas, decidir realizar cosas en otro momento, etc.
«¡La prevención es tu mejor arma!».

Tomado de: Manifiesto por la Vida

EL CONSEJO DE SOR LUCÍA DE FÁTIMA

Ofrecemos nuestra traducción de una carta que la Sierva de Dios Sor Lucía de Jesús escribió a un sacerdote preocupado “por la desorientación del tiempo presente”, carta luego aparecida en un libro y recientemente publicada en el blog italiano Cantuale Antonianum.

Querido Padre:

¡Pax Christi!

He notado en su carta que está muy preocupado por la desorientación del tiempo presente. Usted está en la verdad cuando lamenta que muchos se dejan dominar por la onda diabólica que esclaviza al mundo y se encuentran tan ciegos que no ven el error.

Pero el principal error es que estos abandonaron la oración, alejándose de Dios, y sin Dios todo falla porque “sin mí nada podéis hacer” (Jn 15, 5).

Ahora, lo que recomiendo especialmente es que se acerque al Tabernáculo y haga oración. Allí encontrará la luz y la fuerza para nutrirse y donarse a los otros. Donarse con suavidad, con humildad y, al mismo tiempo, con firmeza. Porque aquellos que ejercen una responsabilidad tienen el deber de tener la verdad en la debida consideración, con serenidad, con justicia, con caridad. Por esto, tienen necesidad cada día de rezar más, de estar cerca de Dios, de tratar con Dios todos los problemas antes de afrontarlos con las criaturas. Continúe por este camino y verá que cerca del Tabernáculo encontrará más sabiduría, más luz, más fuerza, más gracia y más virtud, que nunca podrá encontrar en los libros, ni en los estudios, ni con ninguna criatura.

Nunca juzgue perdido el tiempo que pasa en la oración y verá cómo Dios le comunicará la luz, la fuerza y la gracia de la que tiene necesidad, y también aquello que Dios le pide.

Esto es lo que importa: hacer la voluntad de Dios, permanecer donde Él nos quiere y hacer lo que Él nos pide. Pero siempre con espíritu de humildad, convencidos de que por nosotros mismos no somos nada y de que debe ser Dios quien trabaje en nosotros y se sirva de nosotros para todo aquello que Él pide.

Por eso, todos tenemos necesidad de intensificar mucho nuestra vida de unión interior con Dios y todo esto se consigue por medio de la oración. Que nos falte el tiempo para todo menos para la oración, ¡y verá cómo en menos tiempo se hará mucho!

Todos nosotros, pero especialmente quien tiene una responsabilidad, sin la oración o sacrificando habitualmente la oración por las cosas materiales, es como una pluma de ave que se usa para batir la clara del huevo, levantando castillos de espuma que, sin azúcar para sostenerlos, luego se disgregan y se deshacen transformándose en agua podrida.

Por eso, Jesucristo dijo: “vosotros sois la sal de la tierra, pero si la sal pierde su sabor, ya no sirve sino para ser tirada”.

Y, dado que esta fuerza sólo podemos recibirla de Dios, tenemos necesidad de acercarnos a Él para que nos la comunique y esta cercanía se realiza sólo por medio de la oración, que es el lugar donde el alma se encuentra directamente con Dios.

Recomiende esto a todos sus hermanos sacerdotes y lo experimentarán. Y luego dígame si estoy equivocada. Estoy muy segura de cuál es el principal mal del mundo actual y la causa del retroceso en las almas consagradas. Nos alejamos de Dios, y sin Dios tropezamos y caemos. El demonio es astuto para saber cuál es el punto débil a través del cual ha de atacarnos. Si no estamos atentos y si no tenemos precaución con la fuerza de Dios, sucumbimos porque los tiempos son muy malos y nosotros somos muy débiles. Sólo la fuerza de Dios nos puede sostener.

Vea si puede llevar adelante todo esto con calma, confiando siempre en Dios. Y Él hará todo aquello que nosotros no podemos hacer y suplirá nuestra insuficiencia.

Sor Lucía
Fuente: Cantuale Antonianum
Visto en: La Buhardilla de Jerónimo

domingo, 23 de mayo de 2010

LA MALA CONFESIÓN


EJEMPLOS DE VARIOS ESTADOS

San Antonio Mª Claret

Hasta ahora te he propuesto, amado cristiano, el camino que debes seguir y el modo de poderte levantar, si por desgracia cayeres, que es el sacramento de la Penitencia. Exige, sin embargo, este Sacramento mucha disposición para acercarse a él debidamente, porque, de otra suerte, en lugar de levantarte te hundirás más en la iniquidad, añadiendo a tus pecados el peso enorme del sacrilegio; y si así, mal confesado, te acercases a la sagrada Mesa, ¡ay de ti!, ¡qué otra nueva maldad cometerías! Te harías reo del Cuerpo y Sangre de Jesucristo, y te tragarías, como dice San Pablo, la condenación. A fin, pues, de apartarte de tan enorme delito, voy a referirte algunos ejemplos de varios estados, copiados de San Ligorio en su libro titulado Instrucción al pueblo.

1.º
Ejemplo de un hombre que hacía malas confesiones, y después, cuando quiso confesarse debidamente, no pudo; porque bien lo expresa el mismo Dios cuando dice: Me buscaréis y no me hallaréis y moriréis en vuestro pecado. Dice San Ligorio que en los anales de los Padres Capuchinos se refiere de uno que era tenido por persona de virtud, pero se confesaba mal. Habiendo enfermado de gravedad, fue advertido para confesarse, e hizo llamar a cierto Padre, al cual dijo desde luego: -Padre mío: Decid que me he confesado, mas yo no quiero confesarme. -¿Y por qué?, replicó admirado el Padre. –Porque estoy condenado-respondió el enfermo-, pues no habiéndome nunca confesado enteramente de mis pecados, Dios, en castigó, me priva ahora de poderme confesar bien. Dicho esto comenzó a dar terribles aullidos y a despedazarse la lengua, diciendo: -¡Maldita lengua, que no quisiste confesar los pecados cuando podías! Y así, haciéndose pedazos la lengua y aullando horriblemente, entregó el alma al demonio, y su cadáver quedó negro como un carbón y se oyó un rumor espantoso, acompañado de un hedor intolerable.

2.º Ejemplo de una doncella, que murió también impenitente y desesperada. –Cuenta el Padre Martín del Río que en la provincia del Perú había una joven india llamada Catalina, la cual servía a una buena señora que la redujo a ser bautizada y a frecuentar los Sacramentos. Confesábase a menudo, pero callaba pecados. Llegado el trance de la muerte se confesó nueve veces, pero siempre sacrílegamente, y acabadas las confesiones, decía a sus compañeras que callaba pecados; éstas lo dijeron a la señora, la cual sabía ya por su misma criada moribunda que estos pecados eran algunas impurezas. Avesí, pues, al confesor, el cual volvió para exhortar a la enferma a que se confesase de todo; pero Catalina se obstinó en no querer decir aquellas sus culpas al confesor, y llegó a tal grado de desesperación, que dijo por último: -Padre, dejadme, no os canséis más porque perderéis el tiempo y volviéndose de espaldas al confesor se puso a cantar canciones profanas. Estando para expirar y exhortándola sus compañeras a que tomase el Crucifijo, respondió: -¡Qué Crucifijo, ni Crucifijo! No le conozco ni le quiero conocer. Y así murió. Desde aquella noche empezaron a sentirse tales ruidos y fetidez, que la señora se vio obligada a mudar de casa, y después se apareció Catalina, ya condenada, a una compañera suya, diciendo que estaba en los infiernos por sus malas confesiones.

3.º Ejemplo de un joven. –En este ejemplo se deja ver claramente aquel principio: o confesión o condenación para el que ha pecado mortalmente, y que todas las obras buenas y penitencias, sin preceder la confesión, de nada sirven para salir del miserable estado de la culpa, a no ser que se tenga un deseo eficaz y verdadero de confesarse, si entonces no se puede. La razón es evidente: el pecado mortal tiene una malicia infinita; para curar esta llaga infinita es absolutamente necesario un remedio infinito; este remedio infinito son los méritos de Jesucristo aplicados por medio de los Sacramentos; resulta, pues, que si pudiéndose recibir los Sacramentos no se reciben, o a lo menos no se desean eficazmente recibir para cuando se pueda jamás se alcanza el remedio, como desgraciadamente sucedió al infeliz Pelagio.
Cuéntase en la crónica de San Benito de un cierto ermitaño llamado Pelagio, que, puesto por sus padres a guardar ganados, todos le daban el nombre de santo, y así vivió por muchos años. Muertos sus padres, vendió todos aquellos cortos haberes que le habían dejado, y se puso a ermitaño. Una vez, por desgracia, consintió en un pensamiento de impureza. Caído en el pecado viose abismado en una melancolía profunda, porque el infeliz no quería confesarlo para no perder el concepto de santidad. Durante esta obstinación pasó un peregrino que le dijo: -Pelagio, confiésate, que Dios te perdonará y recobrarás la paz que perdiste, y desapareció. Después de esto resolvió Pelagio hacer penitencia de su pecado, pero sin confesarlo, lisonjeándose de que Dios quizá se lo perdonaría sin la confesión. Entró en un monasterio, en donde fue al momento muy bien recibido por su buena fama, y allí llevó una vida áspera mortificándose con ayunos y penitencias. Vino finalmente la muerte, y confesóse por última vez; más así como por rubor había dejado en vida de confesar su pecado, así lo dejó también en la muerte. Recibió el Viático, murió y fue sepultado en el mismo concepto de santo. En la noche siguiente, el sacristán encontró el cuerpo de Pelagio sobre la sepultura; lo sepultó de nuevo; mas tanto en la segunda como en la tercera noche, lo halló siempre insepulto, de manera que dio aviso al Abad, el cual, unido con los otros monjes, dijo: “Pelagio, tú que fuiste obediente en vida, obedece también después de la muerte; dime de parte de Dios: ¿Es quizá su divina voluntad que tu cuerpo se coloque en lugar reservado?” Y el difunto, dando un aullido espantoso, respondió: -¡Ay de mí, que estoy condenado por una culpa que dejé de confesar; mira, Abad, mi cuerpo! Y al instante apareció su cuerpo como un hierro encendido, que centelleaba horriblemente. Al punto echaron todos a huir; pero Pelagio llamó al Abad para que le quitase de la boca la partícula consagrada que aún tenía. Hecho esto, dijo Pelagio que le sacasen de la iglesia y le arrojasen a un muladar, y así se ejecutó.

4.º Ejemplo de la hija de un rey de Inglaterra: este caso es muy semejante al que antecede. –Refiere el P. Francisco Rodríguez que en Inglaterra, cuando allí dominaba la religión católica: el rey Auguberto tenía una hija de tan rara hermosura que fue pedida por muchos príncipes. Preguntada por el padre si quería casarse respondió que había hecho voto de perpetua castidad. Pedio su padre la dispensa de Roma, pero ella permanecía firme en no aceptarla, diciendo que no quería otro esposo que a Jesucristo; tan sólo pidió a su padre que la dejase vivir retirada en una casa solitaria, y como el padre la amaba, trató de no disgustarla, asegurándole una pensión cual a su rango convenía. Luego que estuvo en su retiro, se puso a hacer una vida santa de ayunos, oraciones y penitencias; frecuentaba los Sacramentos y asistía muy a menudo a un hospital para servir a los enfermos. Llevando tal género de vida, y joven todavía, cayó enferma y murió. Cierta señora que había sido su aya, haciendo oración una noche, oyó un gran estrépito, y vio luego un alma en figura de mujer en medio de un gran fuego y encadenada por muchos demonios, la cual le dijo: “Has de saber que yo soy la desdichada hija de Auguberto.” “¡Cómo!”, respondió la aya, “¿tú condenada después de una vida tan santa?” “Justamente soy condenada por mi culpa”, has de saber que siendo niña gustaba que uno de mis pajes, a quien tenía afición, me leyese algún libro. Una vez este paje, después de la lectura, me tomó la mano y me la besó. Empezó a tentarme el demonio, hasta que finalmente con él mismo ofendí a Dios. Fui a confesarme; empecé a decir mi pecado, y mi indiscreto confesor me interrumpió: “¡Cómo! ¿Esto hace una reina?” Entonces yo, por vergüenza, dije que había sido un sueño. Empecé después a hacer penitencias y limosnas, a fin de que Dios me perdonase, pero sin confesarme. Estando para morir dije al confesor que yo había sido una gran pecadora; respondiome el confesor que debía desechar aquel pensamiento como una tentación; después expiré, y ahora me veo condenada por toda una eternidad.” Y diciendo esto desapareció con tal estruendo, que parecía que se hundía el mundo, dejando en aquel aposento tal hediondez, que duró por muchos días.
Si esta infeliz se hubiese acercado debidamente al Sacramento de la Penitencia, cantaría al Señor cánticos de alabanza en el cielo; mas ahora, por su despreciable y maldita vergüenza, sirve de tizón en el infierno… ¡Y cuántas personas hay de todo estado, sexo y condición que experimentarán igual castigo si no acuden contritas a este Sacramento!

5.º Ejemplo de una casada, muy parecido al antecedente; también lo refiere San Ligorio. –Cuenta el P. Serafín Razzi que en una ciudad de Italia había una noble señora casada que era tenida por santa. A punto de morir, recibió todos los Sacramentos, dejando muy buena fama de su virtud. Su hija rogaba de continuo a Dios por el descanso de su alma. Cierto día, estando en oración, oyó un gran ruido a la puerta; volvió la vista y vio la horrible figura de un cerdo de fuego, que exhalaba un hedor insufrible, y tal fue su terror, que se hubiera tirado por la ventana; mas la detuvo una voz que le dijo: “Hija, detente; yo soy tu desventurada madre, a quien tenían por santa; mas por los pecados que cometí con tu padre, y que por rubor nunca confesé, Dios me ha condenado al infierno; no ruegues, pues, más a Dios por mí, porque me das mayor tormento.” Y dicho esto, bramando, desapareció.

Tal vez, amado cristiano, preguntaras: ¿Es posible que un alma condenada aparezca? A esto te responderé que sí, y para sacarte de la duda quiero explicarte las razones. Escúchame, pues, y vamos por partes: “¿Tú bien crees en las santas Escrituras y en el Credo?” “Cierto que si” me contestarás, o de lo contrario te diría que eres un hereje. Pues de la Escrituras y del Credo, consta que nuestra alma es inmortal. La razón natural nos está clamando que es preciso que sobreviva al cuerpo nuestra alma, para que el pecador pueda recibir de Dios el castigo de sus pecados, que no recibió en este mundo; y el justo, el merecido premio de sus virtudes; de otra suerte, Dios no sería justo. Y se presenta esto tan claro, que aun el mismo Rousseau lo confesó diciendo: “Aunque no existiesen otras pruebas de la inmortalidad de nuestra alma que el triunfo del mal y la opresión de la virtud acá en la tierra, ésta sólo me quitaría cualquier duda que tuviese de ella.” También sabes y crees, según el Credo, en la Remisión de los pecados, es decir que por muchos pecados que haya cometido una persona, si se confiesa bien de ellos, le quedan todos perdonados; pero si se muere sin haberse confesado debidamente, basta un solo pecado mortal para quedar condenado eternamente. Y así como la bien ordenada justicia de la tierra (que es una participación de la justicia del cielo) tiene cárceles y suplicios para encerrar y castigar a los malhechores, también la justicia del cielo tiene cárceles y suplicios en el purgatorio e infierno para los que mueren en pecado o no del todo purificados. Sentados estos principios, valgámonos de una semejanza: ¿Has visto u oído referir que a veces el juez o el tribunal decreta que uno de los presos sea expuesto a la vergüenza y que otro sea azotado por los parajes más públicos? Y no todos los demás presos han de salir a la vergüenza, ni cuando sale aquél lo ven todos los habitantes del mundo, ni aun todos los de aquella ciudad por donde es paseado, sino algunos. Aplica ahora la semejanza: Dios Nuestro Señor, Juez supremo y dueño absoluto de vivos y muertos, en cualquier hora puede ordenar, y algunas veces ha ordenado, que algunos de los encerrados en las mazmorras del infierno, para confusión suya y escarmiento y utilidad nuestra, salgan de aquella cárcel y se aparezcan del modo más conforme al fin por el cual les manda aparecer. Y cuando aparecen no es menester que todo el mundo los vea; basta lo vean algunos y éstos participen a los demás, para que, escarmentando todos en cabeza ajena, pongan un grande y especial cuidado en no hacer malas confesiones, y para que por medio de una confesión general, acompañada de un verdadero dolor y firme propósito, se enmienden y hagan de nuevo todas las mal hechas, para no tener que experimentar después la misma desgraciada suerte. Este es el fruto y utilidad que debes sacar de este y otros ejemplos.

6.º Ejemplo de una señora que por muchos años calló en la confesión un pecado deshonesto. –Refiere San Ligorio, y más particularmente el P. Antonio Caroccio, que pasaron por el país en que vivía esta señora dos religiosos, y ella, que siempre esperaba confesor forastero, rogó a uno de ellos que la oyese en confesión, y se confesó. Luego que hubieron partido los Padres, el compañero dijo a aquel confesor haber visto que mientras aquella señora se confesaba, salían muchas culebras de su boca, y que una serpiente enorme había dejado ver fuera su cabeza; mas de nuevo se había vuelto dentro, y entonces vio entrar tras de ella todas las culebras que habían salido. Sospechando el confesor lo que aquello significaba, volvió al pueblo y a la casa de aquella señora, y le dijeron que al momento de entrar en la sala había muerto de repente. Por tres días consecutivos ayunaron y rogaron a Dios por ella, suplicando al Señor les manifestase aquel caso. Al tercer día se les apareció la infeliz señora, condenada y montada sobre un demonio en figura de un dragón horrible, con dos serpientes enroscadas al cuello, que la ahogaban y le comían los pechos; una víbora en la cabeza, dos sapos en los ojos, flechas encendidas en las orejas, llamas de fuego en la boca, y dos perros rabiosos que le mordían y le comían las manos, y dando un triste y espantoso gemido, dijo: “Yo soy la desventurada señora que usted confesó hace tres días; a medida que iba confesando mis pecados, iban saliendo como animales inmundos por mi boca, y aquella serpiente que el compañero de usted vio asomar la cabeza y volverse dentro, era figura de un pecado deshonesto que siempre había callado por vergüenza; quería confesarlo con usted, pero tampoco me atreví: por esto volvió a entrar dentro y con él todos los demás que habían salido. Cansado ya Dios de tanto esperarme, me quitó de repente la vida y me precipitó al infierno, en donde estoy atormentada por los demonios en figuras de horribles animales. La víbora me atormenta la cabeza por mi soberbia y demasiado cuidado en componerme los cabellos; los sapos me cierran los ojos, por las miradas lascivas; las flechas encendidas me lastiman las orejas, por haber escuchado murmuraciones, palabras y canciones obscenas; el fuego me abrasa la boca, por las murmuraciones y besos torpes; tengo las serpientes enroscadas al cuello que me comen los pechos, por haberlos llevado de un modo provocativo, por lo escotado de mis vestidos y por los abrazos deshonestos; los perros me comen las manos, por mis malas obras y tocamientos feos; pero lo que más me atormenta es el formidable dragón en que voy montada, que me abrasa las entrañas, y es en castigo de mis pecados impuros. ¡Ah, que no hay remedio ni misericordia para mí, sino tormentos y pena eterna! ¡Ay de las mujeres! –añadió-, que se condenan muchas de ellas por cuatro géneros de pecados: por pecados de impureza, por galas y adornos, por hechicerías y por callar los pecados en la confesión; los hombres se condenan por toda clase de pecados; pero las mujeres, principalmente por los cuatro.” Dicho esto, se abrió la tierra y se hundió esta desdichada hasta el profundo del infierno, en donde padece y padecerá por toda una eternidad.

Haz reflexión, cristiano, y entiende cómo Dios Nuestro Señor mandó salir a esta infeliz señora de la cárcel del infierno y que pasase por la vergüenza, para que los mortales supiesen la muerte que les esperaba si pecan y no se confiesan bien. Ojala sacases tú de la lectura de este ejemplo el fruto que otros han sacado, haciendo una buena confesión y enmendándote del todo. Un autor dice que este caso ha convertido más gente que doscientas cuaresmas. El misionero P. Jaime Corella hizo voto de predicarlo en todas las misiones, por el grande provecho que causaba a los fieles. Hasta un Prelado hizo una fundación para que en ciertos tiempos del año se predicase o se leyese este caso en la iglesia. Mas, ¡ay de ti si no te aprovechas de él! ¡Ay de ti si no confiesas todos tus pecados! ¡Ay de ti si, mal preparado, vas a recibir la sagrada Eucaristía! Mejor fuera que no hubieses nacido.

Del Camino Recto y Seguro para llegar al Cielo.

viernes, 21 de mayo de 2010

ABREN JUICIO ORAL CONTRA EL CANTANTE QUE "COCINO" UN CRUCIFIJO EN TELEVISIÓN

Según ha informado el Centro Jurídico Tomás Moro, un juzgado de Madrid abrirá en los próximos días juicio oral contra el cantante Javier Krahe (en la foto), quien hace casi seis años "cocinó" un crucifijo en el programa de televisión "Lo +plus" emitido por Canal + España.

Los hechos se remontan al 15 de diciembre de 2004, día en el que se emitió un vídeo promocional del cantautor Javier Krahe en el que se mostraba "Cómo cocinar un crucifijo". El crucifijo era troceado, untado con mantequilla y metido en un horno, saliendo al "tercer día en su punto". Entonces, el CJTM presentó una querella criminal por escarnio de las creencias religiosas, que correspondió al Juzgado de Instrucción nº 3 de Colmenar Viejo.

La jueza titular de dicho juzgado, citó a Javier Krahe para prestar declaración como imputado por su vídeo blasfemo y ordenó a Sogecable que identifique al director del programa "Lo + plus" que emitió ese vídeo, y a los responsables de la emisión para recibirles declaración también como imputados; sin embargo, por auto de fecha 12 de enero de 2007 se sobreseían provisionalmente las actuaciones iniciadas.

Los abogados de este Centro Jurídico Tomás Moro recurrieron dicho auto ante la Audiencia Provincial de Madrid. La resolución entendió la existencia de un escarnio de la creencia de la Resurrección que sostiene la religión católica, que podía ofender el sentimiento religioso de los ciudadanos fieles, e insto a que se recibiera declaración en concepto de imputada a la directora del programa "Lo + Plus", y a aquellos que hubieran tenido responsabilidad directa en la presentación de dicha grabación.

Ahora, mediante Auto de fecha 12 de mayo de 2010, el Juzgado de Instrucción nº 3 de Colmenar Viejo acuerda la apertura de juicio oral contra Javier Krahe y contra la productora, por un delito contra los sentimientos religiosos del art. 521.1 del Código Penal, imponiéndose una fianza de 192.000 euros a Krahe, y de 144.000 euros a Montserrat Fernández Villa.

La apertura del juicio oral supone una verdadera victoria en defensa de la libertad religiosa, por cuanto supone la primera vez que se aplica el art. 525 del Código Penal. Tal y como ha referido el presidente del Centro Jurídico Tomás Moro, Javier Pérez- Roldán y Suanzes, "en esta ocasión la justicia no podían dar carpetazo".

Tomado de: Sector Católico

martes, 18 de mayo de 2010

MÁXIMAS DE SAN PABLO DE LA CRUZ (V)


La Pasión y la Santísima Virgen

I
Profesad una tierna, sólida y filial devoción á la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen y á sus dolores, visitad á menudo y con muestras de verdadera piedad sus altares; y no dejad pasar ningún día sin ofrecerle algún obsequio.

II
Esforzaos á imitar las grandes y sublimes virtudes de María Santísima; porque los verdaderos devotos de María son los que imitan sus virtudes. vivid constantemente bajo su maternal protección.

III
Sabed que el Corazón de María, niña, es, después del Corazón de Jesús, el rey de los corazones, y que así como Dios ama más á María sola, que á todos los Ángeles y Santos juntos así el Corazón de María solo ama á Dios más que todos los Ángeles juntos y todos los santos pasados, presentes y venideros.

IV
Desead amar á Dios, como le ama el Corazón de la Virgen escogida, y para eso dirigíos en espíritu á este tierno y amante Corazón, y en El vivid y descansad, como el niño descansa en el seno de su cariñosa madre.

V
Meditad á menudo los acerbos dolores de María, dolores inseparables de los de su Hijo muy amado. Si os dirigís al Crucifijo, encontraréis en él á María; y allí donde está la Madre está también el Hijo.


VI
Unid los sufrimientos de Jesucristo á los de la Santísima Virgen; sumergíos en estos sufrimientos y haced una mezcla de amor y de dolor. –El amor os enseñará todo esto, si permanecéis al pie de la Cruz abismados en vuestra nada.

VII
Jesús ha muerto para darnos la vida; todas las criaturas están de duelo. No os digo más por ahora, sino que hagáis compañía a la Madre de jesús. Ella no muere sino por milagro: está sumergida en los sufrimientos de su amado Hijo. Imitadla y preguntad á Magdalena y al amado Juan, cuáles son sus sentimientos… Dejaos inundar de este Océano de los sufrimientos de Jesús y de María.

VIII
Mi corazón se rompe cuando considero los dolores de la Santísima Virgen. ¡OH mi tierna Madre! ¡Cuál no sería vuestra pena, viéndoos privada de vuestro querido Hijo, y contemplándole sin vida en vuestros brazos! ¡Ah! ¿quién podrá comprender la profunda tristeza de María, cuando después del entierro de Jesús, volvió á su casa?

IX
El dolor de María es profundo como el mar Mediterráneo, porque escrito está: “Vuestro dolor es grande como el mar.”
De este mar se pasa á otro mar sin límites: es la Pasión de Jesucristo, en persona de quien dijo el Profeta: “Yo he entrado en alta mar.” Allí es donde el alma se enriquece, cogiendo las perlas preciosísimas de las virtudes de Jesús y de María.

X
Pedid al Señor la gracia de vivir siempre sumergidos en el océano inmenso de su amor, de donde ha salido este otro océano de los sufrimientos de Jesús y de María. Dejaos penetrar de estos sufrimientos de Jesús y los dolores de María; dejad aguzar la lanza, la espada, el dardo, á fin de que la herida del amor y del dolor sea más profunda; será más profunda, cuánto más vuestra alma salga del cautiverio de su propia voluntad.

XI
Yo quisiera caer desfallecido á causa de los dolores de mi querida Madre. ¡OH mi tierna Madre! ¡Os veo sumergida en un mar de tristezas y de aflicciones, y nadie se compadece de Vos! Yo os compadezco, ¡Oh María, mi dulce Madre! Y os suplico me admitáis algún día en vuestra compañía.

XII
Rogad á la Santísima Virgen que bañe vuestro corazón y vuestra alma con sus amargas lágrimas, y os conceda la gracia de pensar de continuo en la Pasión de Jesucristo y en sus acerbos é inexplicables dolores.

XIII
Se acerca la grande y festiva solemnidad de los triunfos de nuestra amantísima Madre. ¡OH dichosa muerte! Esta gran Reina muere de amor; muerte más dulce y apetecible que la misma vida. ¡Ah!, alegraos con Ella, y pedidle en aquel día por mí. Yo no deseo sino ser transformado en el divino beneplácito.

XIV
Considerad que la herida de amor divino que María recibió en el primer instante de su Inmaculada Concepción, fue creciendo y aumentándose cada día más, y penetró tan profundamente en su maternal Corazón que, por fin, no pudiendo resistir más, su hermosa alma se desprendió de su virginal cuerpo, y voló, rodeada de resplandores, á los inmortales tabernáculos de los Santos. Así, pues, la muerte del amor, más dulce que la misma vida, fue la que puso fin á esta vida de amor y de dolor. Regocijaos con Ella, viendo que sus sufrimientos han tenido fin.

XV
¿Cómo hablar hoy del triunfo de María y de su gloriosa Asunción en alma y cuerpo al cielo? Regocijémonos en Dios del triunfo brillante de María y de su gloriosa Asunción en alma y cuerpo al cielo? Regocijémonos en Dios del triunfo brillante de María, nuestra Reina y nuestra Madre; regocijémonos al verla elevada sobre todos los coros de los espíritus celestiales, sentada á la diestra de su divino Hijo, coronada de gloria, de poder y de misericordia.

XVI
Considerad la alegría de los Ángeles y de los Santos al contemplar á su Reina, rodeada de resplandores, empuñando el cetro del Cielo y de la tierra. Regocijaos de las glorias de María en el Sagrado Corazón de Jesús volad al purísimo é Inmaculado Corazón de María para alegraros con Ella y pedirle su maternal bendición.

XVII
Sabed que las riquezas y grandezas de María son inmensas é inexplicables; es un océano sin límites de méritos y de perfección; sólo Dios que la ha colmado de tantos dones, puede profundizar y comprender esta obra maestra de su Omnipotencia.

XVIII
En todas vuestras tentaciones, peligros y necesidades implorad con prontitud y filial confianza el poderoso patrocinio de María Santísima, y pedidle que, desde su trono de gloria, os mire con ojos de maternal amor, como á hijo de predilección.

XIX
Saludad con frecuencia y sincera devoción á María, diciendo: ¡Oh Reina de los mártires! Yo os ruego que por vuestros dolores y vuestros triunfos me deis vuestra maternal bendición: yo me pongo y coloco también bajo el manto de vuestra poderosa protección a todos mis parientes y amigos.

XX
Cuando el demonio os acomete y pretende apartaros del servicio de Dios y arrastraros al pecado, no temáis; poned toda vuestra confianza en Dios y en la Santísima Virgen.

XXI
Refugiaos en espíritu en el Sagrado Corazón de Jesús, y encerraos en El con la llave de oro del divino amor; poned luego esta riquísima y celestial llave en el purísimo Corazón de María.

XXII
Profesad especial devoción á la Inmaculada Concepción de María. ¡Oh!, yo seré dichoso, si derramo mi sangre por esta causa… y por ello estoy seguro de que daría mucho gloria á nuestra augusta Reina.

XXIII
Tomad por vuestra especial protectora á María Santísima, y después de Dios, amadla con amor sincero y filial sobre todas las cosas , y más que á vos mismo. Mostradle vuestro amor con el cumplimiento de vuestros deberes.

XXIV
Si deseáis conservar intacto y sin mancha el hermoso lirio de la encantadora y angelical pureza, tened vuestro interior recogido en Dios, y vivid siempre bajo el amparo de la Virgen de las vírgenes.

XXV
El que quiere agradar á María debe humillarse y anonadarse profundamente; porque María fue la más humilde de las criaturas, por eso agradó á Dios más que ninguna otra y Dios la elevó sobre todo lo criado.

XXVI
El que ama de corazón á María trabaja sin cesar para inspirar á otros el amor y la más filial devoción hacia esta tierna y cariñosa Madre de Dios y de los hombres: hagámoslo así y seremos verdaderos hijos de María.

XXVII
Por muchas que sean vuestras necesidades, y por impetuosos é importunos que sean los asaltos con que el demonio os acomete para apartaros del bien; no temáis, tened confianza en la Virgen sin mancha concebida, invocadla con amor y filial ternura, y esta buena Madre, que acude a socorrer á sus devotos, aun antes de ser invocada, lo remediará todo y cuidará de vuestra alma.

XXVIII
Saludad á menudo á María, diciendo: ¡Oh María! Yo creo que sois la Madre de Dios y de los hombres; creo que sois nuestra vida, y os llamaré con San Agustín la única esperanza de los pobres pecadores. Creo que sois el respiro vivificante de los cristianos y su amparo, máxime en la hora de la muerte.

XXIX
Dios ha hecho grande á María, porque quiere que sea honrada y amada de todos. El mismo la ha honrado, la honra y ama más que á todas las demás criaturas juntas; ¿podríamos nosotros no hacer lo que el mismo Dios hace con la Santísima Virgen?

XXX
Como los soldados de la tierra en lo más recio de la batalla corren veloces y esforzados al asalto, al grito de: ¡Viva el Rey! ¡viva la patria!, así nosotros, soldados del cielo, en la formidable lucha que sostenemos diariamente contra los poderosos adversarios de nuestra alma, debemos animarnos y alentarnos al grito de: ¡Viva María!

XXXI
Amad al Soberano Bien con el Corazón y en el Corazón purísimo de la María, y formad la intención de practicar las sublimes virtudes de que Ella nos ha dado luminosísimos ejemplos. Consagraos irrevocablemente á su servicio, y pedidle que os alcance la perseverancia en el santo amor de Dios, para que después de la muerte tengáis la inefable dicha de alabarla y glorificar al Señor por toda la eternidad.


San Pablo de la Cruz

domingo, 16 de mayo de 2010

VALLE DE LOS CAIDOS: PRÓXIMA DECAPITACIÓN DE LA PIEDAD


QUIEREN DECAPITAR A LA VIRGEN

El martes día 11 de Mayo se realizó un último intento de llegar a un acuerdo con Patrimonio Nacional, en relación al desmontaje de “La Piedad” una de las grandes obras de gran valor artístico religioso y cultural español, creado por D. Juan de Ávalos.

Este último intento se realizó junto a la Piedad, a la que salvajemente han arrancado ya su manto desoyendo los cualificados dictámenes técnicos de empresas especializadas, profesionales del sector y hasta Academias de Bellas Artes.

A esta última reunión asistieron técnicos de Patrimonio Nacional, empresa a las que se le ha encargado la “demolición” del Valle de los Caídos, técnicos de la Abadía Benedictina, un monje en representación directa del P. Abad y los técnicos de la Fundación Juan de Avalos.

Dicho encuentro o en este caso desencuentro, finalizó de mala manera y en términos muy tensos.

Las argumentadas explicaciones de los técnicos de la Fundación Juan de Avalos no consiguieron hacer mella en la decidida y entendemos que equivocada postura de Patrimonio Nacional representado por D. Ángel Balao, director de restauraciones de esa entidad. “La Piedad va a ser desmontada y no hay alternativa a este hecho.”

El ejemplo más evidente de que la postura de Patrimonio es inflexible lo tenemos en la intención, allí expuesta, de instalar un biombo de grandes dimensiones, delante de la escultura para evitar las miradas y objetivos fotográficos indiscretos ya que “no podemos permitir que aparezcan en la prensa imágenes de la Virgen decapitada”, es decir, no quieren que trascienda a la opinión pública el testimonio gráfico de su profanación.

Desde la Asociación para la Defensa del Valle de los Caídos, y mediante estas líneas queremos dar a conocer nuestra decidida intención de luchar hasta las últimas consecuencias legales contra este hecho sin precedentes en el mundo occidental, entendiendo que se están incumpliendo una serie de factores que, individualmente deberían suponer la paralización inmediata de las obras de desmontaje y que en su conjunto suponen una serie de ilegalidades de las que nadie, ni personal ni corporativamente deben salir indemnes.

- No ha sido convocado, o al menos no nos consta, concurso de adjudicación de las obras de desmontaje y mucho menos de las de restauración.

- No existe, o al menos no nos consta, más licencia de obra que una de “obra menor”… ¡para el desmontaje de una escultura de 160 toneladas!

- Se han negado repetidamente los permisos a la Fundación Juan de Avalos, para realizar un molde a la escultura que garantizaría la reposición de alguno/s de los bloques, en caso de destrozo en su desmontaje.

- No se ha hecho caso de los informes técnicos anteriormente aludidos y que desaconsejan firmemente el desmontaje de la escultura para su restauración.

- No solo no se cuenta con el permiso del P. Abad para el desmontaje de la escultura, sino que, por el contrario, éste ha manifestado en varias oportunidades (y hay constancia documental de este hecho), su oposición al desmontaje.

Estaremos atentos a lo que ocurra la semana que viene porque A LA VIRGEN NO SE LA DECAPITA.

Anunciamos nuevas medidas legales.


Visto en: Las Cruces de las Espadas

AIRE - J. S. BACH

sábado, 15 de mayo de 2010

NTRA. SRA. DEL BUEN SUCESO ANUNCIO LA PERVERSIÓN DE PARTE DEL CLERO PARA ESTOS TIEMPOS

Nuestra Señora del Buen Suceso anuncio a la Madre Mariana, la perversión (Pederastia) de parte del Clero de la Iglesia para estos tiempos.

Aqui el texto donde hace mención de estos sacerdotes perversos.

En particular, ella sufrió ( la Madre Mariana) por ver la impureza y la corrupción del clero en esta crisis. Los sacerdotes depravados de esos tiempos, predijo ella, escandalizarían tanto a las personas cristianas que sus actos malévolos levantarían una indignación general en los malos católicos y en los enemigos de la Iglesia en contra de todos los sacerdotes. Es una declaración muy fuerte, no obstante, ha llegado a suceder. Hoy en día los católicos de todo el mundo han tenido que hacer frente al torrente de la homosexualidad y de la pedofilia que, por desgracia, ha inundado el clero Católico y a su jerarquía. Lamentablemente e innegablemente, estas profecías de la Madre Mariana han sido cumplidas en nuestros días.

Para ver todo el articulo de: LA VIRGEN DEL BUEN SUCESO - La misión profética de la Madre Mariana, pinchar aqui:

wwwapostoladoeucaristico.blogspot.com/2009/10/la-virgen-del-buen-suceso.html

jueves, 13 de mayo de 2010

NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA - 13 DE MAYO


Es la “gran Aparición de la Virgen María del siglo XX”. Hasta 1917 apenas si la pequeña villa de Fátima (Portugal) era conocida fuera de su nación ni aun dentro de ella.

Cerca de Fátima se encuentra la aldea de Aljustrel, en donde nacieron los tres niños: Lucía, Francisco y Jacinta; éstos dos últimos eran hermanos y primos de la primera.

Lucía era la menor de cinco hermanos y la mayor de los tres videntes de la Virgen de Fátima y la que más directamente trató con la Virgen María, quizá por ser la mayor. Muertos ya sus dos primitos, ingresó con las Religiosas Doroteas en Pontevedra (España) y más tarde, con deseos de vivir más retirada del mundo, abrazó la vida de religiosa carmelita contemplativa. Falleció el 13 de febrero de 2005 en Coimbra, Portugal.

Los tres videntes eran sencillos, humildes y de familias muy cristianas. Recibieron una formación bastante severa y desde muy niños se vieron obligados a trabajar para poder comer. Francisco era jovial, simpático y muy agraciado. Le gustaba la música, las flores y, sobre todo, las estrellas. Normalmente él veía a la Virgen, pero no le hablaba ni la oía. Corto sería su destierro en esta vida. El 4 de abril de 1919, a los dos años de las celestes apariciones, volaba al cielo. Jacinta también era muy fina y agraciada. La benjamina de diez hermanos. Desde muy pequeñita fue muy piadosa y sufría cuando le contaban los padecimientos de Jesús en su Pasión. A los diez años de edad volaba al cielo este ángel de carne humana que, como su hermanito, el 13 de Mayo del año 2000, el Papa Juan Pablo II los declaró beatos en su visita a Fátima, siendo los primeros niños no mártires en ser beatificados.

A los tres videntes, el 13 de mayo de 1917, en medio de una tormenta y mientras cuidaban el rebaño, después de haber rezado el Santo Rosario, se les apareció la Virgen María vestida de blanco y les pidió que volvieran seis veces más y que el mes de octubre les revelaría quién era y lo que quería. Les anunció que tendrían que sufrir mucho, pero que no se desalentaran que Ella les ayudaría. Les pidió rezaran muchos rosarios, pero mejor de lo que lo hacían hasta entonces. Las apariciones se repitieron el 13 de cada mes. En todas ellas sucedía algo parecido: mientras rezaban el Santo Rosario, acompañados cada día de más seguidores que palpaban lo sobrenatural, se les aparecía aquella joven, resplandeciente de luz, vestida de blanco, con el rosario entre las manos y les invitaba a rezar con Ella. Después les comunicaba algunas cosas que han llegado hasta nosotros, donde se manifiesta el deseo ardiente de la Virgen de que seamos almas de oración y que procuremos hacer sacrificios para unirlos a la Pasión de su Hijo.

De todas partes del mundo desde entonces, y cada día va en aumento, acuden gran cantidad de fieles a la pequeña villa de Fátima, a rezar a la Virgen María, a recibir los Sacramentos y mejor vivir la vida cristiana. La Virgen de Fátima irradia desde allí sus gracias y bendiciones sobre toda la humanidad. Su Corazón Inmaculado y el Escapulario del Carmen han sido los instrumentos que ha elegido para manifestarnos su amor.
ORACIÓN A
NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA

Oh Virgen Santísima, Vos os aparecisteis repetidas veces a los niños; yo también quisiera veros, oír vuestra voz y deciros: Madre mía, llevadme al Cielo. Confiando en vuestro amor, os pido me alcancéis de vuestro Hijo Jesús una fe viva, inteligencia para conocerle y amarle, paciencia y gracia para servirle a Él a mis hermanos, y un día poder unirnos con Vos allí en el Cielo.
Padre nuestro, Avemaría y Gloria.

Madre mía también os pido por mis padres, para que vivan unidos en el amor; por mis hermanos, familiares y amigos, para que viviendo unidos en familia un día podamos gozar con Vos en la vida eterna.
Padre nuestro, Avemaría y Gloria.

Os pido de un modo especial por la conversión de los pecadores y la paz del mundo; por los niños, para que nunca les falten los auxilios divinos y lo necesario para sus cuerpos, y un día conseguir la vida eterna.
Padre nuestro, Avemaría y Gloria.

Oh Madre mía, sé que escucharás, y me conseguirás éstas y cuantas gracias te pida, pues las pido por el amor que tienes de tu Hijo Jesús. Amén.

¡Madre mía, aquí tienes a tu hijo, sé tu mi Madre!
¡Dulce Corazón de María, sed la salvación mía!

Tomado de: Tradición Católica.com

miércoles, 12 de mayo de 2010

TRISAGIO A LA SANTÍSIMA TRINIDAD

ORIGEN DEL TRISAGIO

No es invención del ingenio humano el santísimo Trisagio, sino obra del mismo Dios, que lo inspiró al profeta Isaías cuando oyó como lo cantaban los Serafines para enaltecer la gloria del Creador.
En la escuela de los mismos Serafines y demás coros celestiales fue donde lo aprendió milagrosamente un niño de corta edad que, a la manera de San Pablo, fue arrebatado al cielo como lo refieren las historias eclesiásticas.
En el año 447, y siendo Teodosio el Joven emperador de Oriente, se experimentó un terremoto casi universal y muy violento, y que por su duración y espantosos estragos se hizo el más notable de cuantos hasta entonces se habían visto. Fueron incalculables los daños que seis meses de sacudimientos casi continuos causaron en los más suntuosos edificios de Constantinopla y en toda la famosa muralla del Quersoneso. Se abrió la tierra en muchos puntos, y quedaron sepultadas en sus entrañas ciudades enteras; secáronse las fuentes, y manifestábanse otras nuevas; y era tal la violencia de los sacudimientos, que arrancaban árboles muy corpulentos, aparecían montañas donde había antes llanuras y profundas concavidades donde antes había montañas. El mar arrojaba a las playas peces de gran magnitud, y las playas y los barcos se quedaban sin aguas, que iban a inundar grandes islas.
Ante esta situación, se creyó prudente abandonar las poblaciones, y así lo hicieron los moradores de Constantinopla, con el emperador Teodosio, su hermana Pulqueria, San Proclo, patriarca entonces de aquella Iglesia, y todo su clero.
Reunidos en un paraje llamado el Campo, dirigían al cielo fervorosas súplicas y grandes clamores, pidiendo socorro en necesidad tan apurada, cuando un día, entre ocho y nueve de la mañana, fue tan extraordinario el sacudimiento que dio la tierra, que faltó poco para que causase los mismos estragos que el diluvio universal. A este susto sucedió la admiración del prodigio siguiente: Un niño de pocos años fue arrebatado por los aires, a la vista de todos los del Campo, que le vieron subir hasta perderle de vista. Después de largo rato, descendió a la tierra del mismo modo que había sido arrebatado al cielo; y luego, puesto en presencia del Patriarca, del emperador y de toda la multitud, pasmada, contó cómo, siendo admitido en los coros celestiales, oyó cantar a los Ángeles estas palabras: Santo Dios, Santo fuerte, Santo inmortal, tened misericordia de nosotros; y cómo se le había mandado poner esta visión en conocimiento de todos los allí reunidos. Dichas estas palabras, el niño murió.
San Proclo y el emperador, oído este relato, mandaron unánimemente que todos entonasen en público este sagrado cántico, e inmediatamente cesó el terremoto y quedó quieta toda la tierra. De aquí provino el uso del Trisagio, que el Concilio General de Calcedonia prescribió a todos los fieles, como un formulario para invocar a la Santísima Trinidad en tiempos funestos y de calamidades. De aquí ha venido el merecer la aprobación de tantos Prelados de la Iglesia, que han apoyado su práctica enriqueciéndola con el tesoro de las indulgencias, y de aquí, finalmente, ha venido que se haya impreso y reimpreso tantas veces, siempre con universal aplauso y aceptación de todos, teniéndolo como un escudo impenetrable contra todos los males que Dios envía a la tierra en castigo de nuestros pecados.

Notas:
En los tiempos actuales, el Padre Pío de Pietrelcina exhortaba a sus fieles a tener gran devoción a la Santísima Trinidad, especialmente el rezo del Trisagio, y la famosa estigmatizada española, Madre Esperanza de Jesús Alhama, fundadora de las Esclavas e Hijos del Amor Misericordioso, también lo rezaba diariamente, y cuando surgía algún problema o se veían en alguna necesidad, inmediatamente comenzaba el rezo con todas sus monjas y mandaba también que se recitara en todas sus Casas y durante largas temporadas.
San Antonio María Claret, después de una locución que tuvo en la Granja (Segovia), el día 27 de agosto de 1851, en la Iglesia del Rosario, dijo que “la salvación de España se cifraba en tres devociones: el Trisagio, el Santísimo Sacramento y el Rosario”. La hermana Lucía de Fátima, durante su estancia en Tuy /Pontevedra), en junio de 1929, tuvo una visión de la Santísima Trinidad e igualmente era muy amante de esta devoción.

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OFRECIMIENTO
Rogámoste, Señor, por el estado de la Santa Iglesia y Prelados de ella; por la exaltación de la fe católica, extirpación de las herejías, paz y concordia entre los príncipes cristianos, conversión de todos los agonizantes y caminantes; por las benditas almas del purgatorio y demás piadosos fines de nuestra santa madre la Iglesia. Amén.

V/.Bendita sea la santa e individua Trinidad, ahora y siempre, y por todos los siglos de los siglos.
R/. Amén.
V/. Abrid, Señor, mis labios.
R/. Y mi voz pronunciará vuestras alabanzas.
V/. Dios mío, en mi favor, benigno entiende.
R/. Señor, a mi socorro, presto atiende
V/. Gloria sea al Padre
Gloria al eterno Hijo
Gloria al Espíritu Santo.

En tiempo de cuaresma se dice:
Alabanza sea dada a ti, Señor, rey de la eterna gloria.

ACTO DE CONTRICIÓN
Amorosísimo Dios, Trino y Uno, Padre, Hijo y Espíritu Santo, en quien creo, en quien espero, a quien amo con todo mi corazón, cuerpo y alma, potencias y sentidos, por ser Vos mi Padre, mi Señor y mi Dios, infinitamente bueno y digno de ser amado sobre todas las cosas: me pesa, Trinidad Santísima; me pesa, Trinidad misericordiosísima; me pesa, Trinidad amabilísima, de haberos ofendido, sólo por ser quien sois; propongo y os doy palabra de nunca más ofenderos y de morir antes que pecar; espero en vuestra suma bondad y misericordia infinita, que me habéis de perdonar todos mis pecados y me daréis gracia para perseverar en un verdadero amor y cordialísima devoción de vuestra siempre amabilísima Trinidad. Amén.

H I M N O
Ya se aparta el sol ardiente,
Y así, ¡oh luz perenne!, unida,
Infunde un amor constante
A nuestras almas rendidas.
En la aurora te alabamos,
y también al mediodía,
suspirando por gozar
en el cielo de tu vista.
Al Padre, al Hijo y a Ti,
Espíritu que das vida,
ahora y siempre se den
alabanzas infinitas. Amén.


ORACIÓN AL PADRE
¡OH Padre Eterno!: fuera de vuestra posesión, yo no veo otra cosa que tristeza y tormento, por más que digan los amadores de la vanidad. ¿Qué me importa que diga el sensual que su dicha es el gozar de sus placeres? ¿Qué me importa que también diga el ambicioso que su mayor contento es el gozar de su gloria vana? Yo, por mi parte, no cesaré jamás de repetir, con vuestros Profetas y Apóstoles, que mi suma felicidad, mi tesoro y mi gloria es el unirme a mi Dios y mantenerme inviolablemente junto a Él.

Un Padrenuestro, Avemaría y nueve veces:
Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los ejércitos, llenos están los cielos y la tierra de vuestra gloria.

Y el coro responde:
Gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo.

ORACIÓN AL HIJO
¡Oh Verdad eterna!, fuera de la cual yo no veo otra cosa que engaños y mentiras: ¡OH, cómo todo me parece desabrido a vista de vuestros suaves atractivos! ¡Oh, cómo me parecen mentirosos y falaces los discursos de los hombres, en comparación de las palabras de vida con las cuales Vos habláis al corazón de aquellos que os escuchan! ¡Ah! ¿Cuándo será la hora en que Vos me trataréis sin enigma y me hablaréis claramente en el seno de vuestra gloria? ¡Oh, qué trato! ¡Qué belleza! ¡Qué luz!...

Un Padrenuestro, Avemaría y nueve veces:
Santo, Santo, Santo, etc.

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO
¡Oh Amor! ¡Oh Don del Altísimo, centro de las dulzuras y de la felicidad del mismo Dios! ¡Qué atractivo para un alma el verse en el abismo de vuestra bondad y toda llena de vuestras inefables consolaciones! ¡Ah placeres engañadores! ¡Cómo habéis de poder compararos con la mínima de las dulzuras que un Dios, cuando le aparece, sabe derramar en un alma fiel? ¡Oh!, si una sola partícula de ellas es tan gustosa, ¿cuánto más será cuanto Vos la derraméis como un torrente sin medida y sin reserva? ¿Cuánto será esto, ¡Oh mi Dios!, cuándo será?

Un Padrenuestro, Avemaría y nueve veces:
Santo, Santo, Santo, etc.

ANTÍFONA
A Ti, Dios Padre ingénito; a Ti, Hijo unigénito; a Ti, Espíritu Santo paráclito, santa e individua Trinidad, de todo corazón te confesamos, alabamos y bendecimos. A Ti se dé gloria por los siglos de los siglos, Amén.
V/. Bendigamos al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R/. Alabémosle y ensalcémosle en todos los siglos.

ORACIÓN
Señor Dios, Uno y Trino: dadnos continuamente vuestra gracia, vuestra caridad y la comunicación de Vos, para que en tiempo y eternidad os amemos y glorifiquemos. Dios Padre, Dios Hijo y Dios espíritu Santo, en una deidad por todos los siglos de los siglos. Amén.

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DEPRECACIÓN DEVOTA
A LA SANTÍSIMA TRINIDAD

V/. Padre Eterno, omnipotente Dios:
R/. Toda criatura te ame y glorifique.
V/. Verbo divino, inmenso Dios.
R/. Toda criatura te ame y glorifique.
V/. Espíritu Santo, infinito Dios, Santísima Trinidad y un solo Dios verdadero.
R/. Toda criatura te ame y glorifique.
V/. Rey de los cielos, inmortal e invisible.
R/. Toda criatura te ame y glorifique.
V/. Criador, conservador y gobernador de todo lo criado.
R/. Toda criatura te ame y glorifique.
V/. Vida nuestra, en quien, de quien y por quien vivimos.
R/. Toda criatura te ame y glorifique.
V/. Vida divina y una en tres personas.
R/. Toda criatura te ame y glorifique.
V/. Cielo divino de celsitud majestuosa.
R/. Toda criatura te ame y glorifique.
V/. Cielo supremo del Cielo, oculto a los hombres.
R/. Toda criatura te ame y glorifique.
V/. Sol divino e increado.
R/. Toda criatura te ame y glorifique.
V/. Círculo perfectísimo de capacidad infinita.
R/. Toda criatura te ame y glorifique.
V/. Manjar divino de los Ángeles.
R/. Toda criatura te ame y glorifique.
V/. Hermoso iris, arco de clemencia.
R/. Toda criatura te ame y glorifique.
V/. Luz primera y triduana, que al mundo ilustras.
R/. Toda criatura te ame y glorifique.

V/. De todo mal de alma y cuerpo.
R/. Líbranos, Trino Señor.
V/. De todos los pecados y ocasión de culpa.
R/. Líbranos, Trino Señor.
V/. De vuestra ira y enojo.
R/. Líbranos, Trino Señor.
V/. De repentina y de improvisa muerte.
R/. Líbranos, Trino Señor.
V/. De las asechanzas y cercanías del demonio.
R/. Líbranos, Trino Señor.
V/. Del espíritu de deshonestidad y de sugestión.
R/. Líbranos, Trino Señor.
V/. De la concupiscencia de la carne.
R/. Líbranos, Trino Señor.
V/. De toda ira, odio y mala voluntad.
R/. Líbranos, Trino Señor.
V/. De plagas de peste, hambre, guerra y terremoto.
R/. Líbranos, Trino Señor.
V/. De tempestades en el mar o en la tierra,
R/. Líbranos, Trino Señor.
V/. De los enemigos de la fe católica.
R/. Líbranos, Trino Señor.
V/. De nuestros enemigos y sus maquinaciones.
R/. Líbranos, Trino Señor.
V/. De la muerte eterna,
R/. Líbranos, Trino Señor.
V/. Por vuestra unidad en Trinidad y Trinidad en unidad.
R/. Líbranos, Trino Señor.
V/. Por la igualdad esencial de vuestras Personas.
R/. Líbranos, Trino Señor.
V/. Por la alteza del misterio de vuestra Trinidad.
R/. Líbranos, Trino Señor.
V/. Por el inefable nombre de vuestra Trinidad.
R/. Líbranos, Trino Señor.
V/. Por lo portentoso de vuestro nombre, Uno y Trino.
R/. Líbranos, Trino Señor.
V/. Por lo mucho que os agradan las almas que son devotas de vuestra Santísima Trinidad.
R/. Líbranos, Trino Señor.
V/. Por el gran amor con que libráis de males a los pueblos donde hay algún devoto de vuestra Trinidad amable.
R/. Líbranos, Trino Señor.
V/. Por la virtud divina que en los devotos de vuestra Trinidad Santísima reconocen los demonios contra sí.
R/. Líbranos, Trino Señor.

V/. Nosotros pecadores.
R/. Te rogamos, óyenos.
V/. Que acertemos a resistir al demonio con las armas de la devoción a vuestra Trinidad.
R/. Te rogamos, óyenos.
V/. Que hermoseéis cada día más con los coloridos de vuestra gracia vuestra imagen, que está en nuestras almas.
R/. Te rogamos, óyenos.
V/. Que todos los fieles se esmeren en ser muy devotos de vuestra Santísima Trinidad.
R/. Te rogamos, óyenos.
V/. Que todos consigamos las muchas felicidades que están vinculadas para los devotos de esa vuestra Trinidad inefable.
R/. Te rogamos, óyenos.
V/. Que al confesar nosotros el misterio de vuestra Trinidad se destruyan los errores de los infieles.
R/. Te rogamos, óyenos.
V/. Que todas las almas del purgatorio gocen mucho refrigerio en virtud del misterio de vuestra Trinidad.
R/. Te rogamos, óyenos.

Santo Dios, Santo fuerte, Santo inmortal, líbranos, Señor, de todo mal.
(Esto último se repite tres veces.)


OBSEQUIOS Y OFRECIMIENTOS
A LA SANTÍSIMA TRINIDAD

I. ¡OH beatísima Trinidad!, os doy palabra de procurar con todo esfuerzo y empeño salvar mi alma, ya que la creasteis a vuestra imagen y semejanza y para el cielo. Y también por amor vuestro procuraré salvar las almas de mis prójimos.
2. Para salvar mi alma y daros gloria y alabanza, sé que he de guardar la divina ley. Os doy palabra de guardarla como la niña de mis ojos, y también procuraré que los demás la guarden.
3. Aquí, en la tierra, me ejercitaré en alabaros, y espero que después lo haré con más perfección en el cielo; y por esto, con frecuencia rezaré el Trisagio y el verso: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Y también procuraré que los demás os alaben. Amén.

GOZOS PARA EL TRISAGIO
COMPUESTO POR EL
BEATO DIEGO JOSÉ DE CÁDIZ

Dios Uno y Trino a quien tanto
Arcángeles,. Querubines,
Ángeles y Serafines,
dicen: Santo, Santo, Santo.

Gózate, amable Deidad,
en tu incomprensible esencia,
y de que por tu clemencia
perdonas nuestra maldad;
por esta benignidad,
en místico dulce canto,
Ángeles y Serafines, etc.

¡OH inefable Trinidad,
Bien sumo, Eterno, Increado,
al hombre comunicado
por exceso de bondad!
Y porque en la eternidad
de tu ser te gozas tanto,
Ángeles y Serafines, etc.

Gózate, pues tu luz pura,
con ser tan esclarecida, no
llega a ser comprendida
por alguna criatura;
por eso al ver tu hermosura,
con sagrado horror y encanto,
Ángeles y Serafines, etc.

Eres Todopoderoso,
Sabio, Inmenso, Criador,
Justo, Remunerador,
Bueno, Misericordioso;
en tus Santos prodigioso
has sido y eres; por tanto,
Ángeles y Serafines, etc.

Gózate de que en tu ser todo es
sumo, todo igual; que perfección
desigual en Ti no puede caber;
llegando esto a conocer
el Trisagio sacrosanto,
Ángeles y Serafines, etc.

Aunque ciega, nuestra fe
se aventaja a la razón,
pues con la revelación
iluminada se ve;
enigma es todo lo que
ahora vemos; entretanto,
Ángeles y Serafines, etc.

Fiada nuestra esperanza en tu
promesa divina hacia la patria
camina con segura confianza;
entretanto que esto alcanza,
con el más melifluo canto,
Ángeles y Serafines, etc.

Tu suma amable bondad
nuestro corazón inflama,
derivándose esta llama
de tu inmensa caridad;
amad, criaturas, amad
a quien por amarlo tanto,
Ángeles y Serafines, etc.

Sea ya nuestro consuelo
El Trisagio que Isaías
con suaves melodías oyó cantar
en el cielo, donde con ferviente
anhelo, por dar al infierno espanto,
Dios Uno y Trino a quien tanto
Arcángeles, Querubines,
Ángeles y Serafines,
Dicen: Santo, Santo, Santo.

V/.Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo.

R/. Alabémosle y ensalcémosle en todos los siglos.

Omnipotente y sempiterno Dios, que concediste a tus siervos el conocer la gloria de tu eterna Trinidad en la confesión de la verdadera fe y el adorar la Unidad en tu augusta Majestad; Te rogamos, Señor, que por la fuerza de esa misma fe nos veamos siempre libres de todas las adversidades. Por Cristo, Señor nuestro. Amén. (I)
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(I) Por esta oración sola, indulgencia de cinco años cada vez; plenaria, al mes, con las condiciones acostumbradas, si se reza diariamente.

Tomado del devocionario: Camino Recto y Seguro para llegar al Cielo, de San Antonio Mª Claret.