domingo, 31 de octubre de 2010

FIESTA DE CRISTO REY - ÚLTIMO DOMINGO DE OCTUBRE

En su manto y sobre su muslo
tiene escrito este nombre:
Rey de reyes y Señor de señores.
(Apocalipsis, 19, 16)

Esta gran festividad fue instituida en 1925 por Pío XI, para honrar al Rey de reyes y Señor de los que dominan.

Hoy es el día de proclamar su realeza, y de decir: ¡Venga a nos el tu reino!, de decir al Padre: "¡Padre, glorifica a tu Hijo!"

"La revolución ha comenzado por proclamar los derechos del hombre, y no terminará sino al proclamar los derechos de Dios".
Así decía en el siglo XIX el conde de Maistre.

"Jesucristo no es Rey por gracia nuestra, ni por voluntad nuestra, sino por derecho de nacimiento, por derecho de filiación divino, por derecho también de conquista y de rescate".

"Así que Cristo es Rey universal de este mundo por su propia esencia y naturaleza"
(S. Cirilo de Alejandría), en virtud de aquella admirable unión que llaman hipostática, la cual le da pleno dominio no sólo sobre los hombres, sino hasta sobre los Ángeles y aun sobre todas las criaturas. (Pío XI)

Y ¿qué de extraño tiene que sea Rey de los hombres el que fue Rey de los siglos? Pero Jesucristo no es Rey para exigir tributos o para armar un ejército con hierro y pelear visiblemente contra sus enemigos. Es Rey para gobernar los espíritus, para proveer eternamente al mundo, para llevar al reino de los cielos a los que creen, esperan y aman. El Hijo de Dios, igual al Padre, el Verbo por el cual todas las cosas fueron hechas, si quiso ser Rey de Israel, fue pura dignación y no una promoción; fue una señal de misericordia, no un aumento de poder. (S. Agustín)

Nadie tema vaya a perder algo porque se someta al "suavísimo imperio" de Cristo (Col.). No teman las sociedades, porque Él es quien las funda y las sustenta. No teman los poderosos, porque "no quita los reinos mortales quien da los celestiales". No teman tampoco los individuos, porque servir a Cristo es reinar. Es un Amo tal que no esclaviza ni esquilma a sus servidores; un Pastor y un Señor que no engorda con la carne del rebaño, ni se viste con sus lanas, ni se regala con su leche, antes se desvive por los suyos y se les entrega con todos sus haberes ya desde la tierra, hasta que sean capaces de poseerle y de gozarle más cumplidamente allá en el cielo. Tiene derecho a todo mando y a todo honor, pero exige poco y hasta llega a decir que: "su reino no es de este mundo" (Ev.). Por eso, nada hay de más irracional y más incomprensible que el grito rabioso de esa chusma que todavía vocifera: "¡No queremos que Cristo reine sobre nosotros!". Piensan los insensatos que les va a privar de la libertad, cuando se la va a acrecentar y perfeccionar, proscribiendo tan sólo el libertinaje, tan fatal para las almas como para los cuerpos, para las naciones como para los individuos, ya que "lo que hace míseros a los pueblos es el pecado".

Conviene, pues, que Él reine, oportet Illum regnare, porque su reinado "es eterno y universal, es un reinado de verdad y de vida de santidad y de gracia, de justicia, de amor y de paz" (Pref.). Quiere ante todo reinar en las inteligencias, en las voluntades y en los corazones de los hombres. Es un reinado antes que todo espiritual: el aparato exterior lo tiene en poco huye ahora del fausto externo, como huyó cuando los hombres quisieron tributarle los honores de rey, y por eso sigue humilde y "escondido en nuestros altares bajo las figuras de pan y de vino" (Himno de Vísperas).

Esta fiesta viene hacia el final del año litúrgico. Es la coronación de toda la obra redentora de Cristo, corona de todos los santos en la patria celestial. Jesucristo es Rey y lo es ante todo en el altar. En el sacramento de la Eucaristía opera su obra de santificación en las almas, forma de continuo en la Iglesia su "Cuerpo Místico" que un día trasladará al Reino del Padre, para tomar parte en el magno concierto de alabanzas que sin cesar se tributan a la Trinidad Beatísima en el Cielo.

Del Misal Diario y Vesperal de Dom Gaspar Lefebvre O.S.B.

Oración a Cristo Rey.

¡Oh Cristo Jesús! Os reconozco por Rey universal. Todo lo que ha sido hecho, ha sido creado para Vos. Ejerced sobre mí todos vuerstros derechos.

Renuevo mis promesas del Bautismo, renunciando a Satanás, a sus pompas y a sus obras, y prometo vivir como buen cristiano. Y muy en particular me comprometo a hacer triunfar, según mis medios, los derechos de Dios y de vuestra Iglesia.

¡Divino Corazón de Jesús! Os ofrezco mis pobres acciones para que todos los corazones reconozcan vuestra Sagrada Realeza, y que así el reinado de vuestra paz se establezca en el Universo entero. Amén.

Consagración de la humanidad para el día de Cristo Rey por el Papa Pío XI

¡Dulcísimo Jesús, Redentor del género humano! Miradnos humildemente postrados; vuestros somos y vuestros queremos ser, y a fin de vivir más estrechamente unidos con vos, todos y cada uno espontáneamente nos consagramos en este día a vuestro Sacratísimo Corazón.

Muchos, por desgracia, jamás, os han conocido; muchos, despreciando vuestros mandamientos, os han desechado. ¡Oh Jesús benignísimo!, compadeceos de los unos y de los otros, y atraedlos a todos a vuestro Corazón Santísimo.

¡Oh Señor! Sed Rey, no sólo de los hijos fieles que jamás se han alejado de Vos, sino también de los pródigos que os han abandonado; haced que vuelvan pronto a la casa paterna, que no perezcan de hambre y miseria.

Sed Rey de aquellos que, por seducción del error o por espíritu de discordia, viven separados de Vos; devolvedlos al puerto de la verdad y a la unidad de la fe para que en breve se forme un solo rebaño bajo un solo Pastor.

Sed Rey de los que permanecen todavía envueltos en las tinieblas de la idolatría; dignaos atraerlos a todos a la luz de vuestro reino.

Conceded, ¡oh Señor!, incolumidad y libertad segura a vuestra Iglesia; otorgad a todos los pueblos la tranquilidad en el orden; haced que del uno al otro confín de la tierra no resuene sino ésta voz: ¡Alabado sea el Corazón divino, causa de nuestra salud! A Él se entonen cánticos de honor y de gloria por los siglos de los siglos. Amén.

sábado, 30 de octubre de 2010

HALLOWEEN


Ver también, Una ex-satanista habla de Halloween, enlace:

AVE MARÍA - JACKIE EVANCHO


EL UNGIDO


Por ANTONIO CAPONNETTO

Cuando muere el hombre impío perece su esperanza”
Prov. 11,7

No siendo especialistas en tanatología –como de pronto parecen serlo todos nuestros conciudadanos- apenas si un par de reflexiones podríamos hilvanar ante la muerte de Néstor Kirchner.

La primera es que su deceso es un bien inmenso para el país, como lo sería el de todos aquellos de su laya que viven y obran para ultrajar a Dios y a la Patria. Disimular, omitir o atemperar este juicio nos conduciría a pagar un tributo al cinismo que no estamos dispuestos a oblar.

El difunto (ya lo dijimos largamente mientras vivió) ha sido una de las encarnaduras más completas cuanto deleznables de la degeneración intelectual, moral y política; y en un decurso histórico como el nuestro, en el que no es fácil competir por la náusea, se ha quedado limpiamente entre los primeros puestos. No dejó crimen por auspiciar, latrocinio por cometer, impiedad por poner en práctica, mentira por difundir y rencores torvos por ejecutar malignamente. Suyas fueron todas las características del hombre espiritualmente contrahecho. Desde la dicción soez y el gesto atrabiliario, hasta el corazón irreligioso y la mente ganada por las cóleras más ruines.

Halló solaz en propiciar la contranatura y sintió desdicha por las virtudes tradicionales. Gozó con la fiesta sacrílega del mundo, y lo amargaron las celebraciones genuinamente sacras. Supo odiar la identidad hispanocriolla y católica de estas tierras con el mismo frenesí con que amó la causa de los asesinos de nuestra estirpe. Encanallecido, indigno y cargado de locuras furiosas, si algún epítome abarca sus pluriformes miserias y vicios sin cuento, el mismo fue acuñado el 6 de julio de 2010 por uno de sus indiscutibles y empecinados apologistas. Dijo entonces Luis D’Elía: “Néstor Kirchner es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”. “Nuestro”, es decir de ellos, fue sin duda, el abanderado y el adalid.

La segunda reflexión guarda consonancia con la primera. Un hombre de tan negrísimo talante no podía sino creerse invulnerable y sin necesidad alguna de sobrenaturales socorros. La conciencia de la vulnerabilidad es propia de quien posee la virtud de la fortaleza, enseña el Aquinate. Mientras que, por el contrario, el pusilánime finge que nada puede ocurrirle. Para el cobarde henchido de soberbia, enfermarse no le está permitido; y llamarse a sosiego o a reposo, o mostrarse frágil con humano y humilde verismo, es una señal de derrota que no puede admitir.

Por eso Kirchner y su endemoniado entorno, a cada paso de la enfermedad que al fin acarreó la muerte, rechazaron cualquier signo sacramental que invocara la posibilidad ineludible de las postrimerías. Negado a la trascendencia y dado a la publicidad, el mensaje del patagón no podía ser el de un paciente necesitado de preces y de auxilios médicos, y en consecuencia engrandecido en el dolor y en la enfermedad. Sí, en cambio, el de una máquina ganadora que se hacía algunos ajustes técnicos para seguir compitiendo hasta la recta final. Como el acróbata que es dueño de una risa estéril y falsa, de comisuras tiesas, para probar que está intacto tras las mil volteretas, así reía Kirchner tras cada golpe que le propinaba su irremisible dolencia.

El cajón cerrado –con o sin sus restos, lo mismo da- fue el último signo de esta incapacidad de mostrarse vulnerado. Para descubrir al pueblo el rostro muerto, primero hay que estar convencido de que hay un Divino Rostro que me aguarda, transfigurante de mis miserias corporales todas. El rigor mortis, públicamente retratado como preanuncio paradojal de una movilidad aquende el féretro, es propio de quienes mueren piadosamente. Contrario es el caso de los desesperados. La mors certa, hora certa sed ignota, los tortura más que el instante súbito que los arranca definitivamente del tiempo. No saben ni quieren prepararse a bien morir, porque el activismo exitista que los domina los vuelve incapaces de todo ocio contemplativo.

No fue pues, el de Kirchner, ese consumirse como un cirio para alumbrar a otros, en un sacrificial, oblativo y extremo acto de servicio. No fue un gastarse y desgastarse sin medir las consecuencias. Esto quedará para la mitología partidocrática, siempre pronta a catalogar sandeces. Fue, sencillamente, lo que escribe Gracián en El Criticón: ”los sabios mueren, los necios revientan”. Reventó agarrotado por sus tirrias y fobias, creyendo que la muerte no era para él, sino un mal siempre conveniente y deseable para sus enemigos. Tal vez no le faltó razón, puesto que Dante, en el Canto III del Infierno, localiza a un tipo de personajes que, en virtud de sus felonías, “ni tienen la esperanza de morir”.

La tercera reflexión es sobre aquellos que, desde el instante mismo de su muerte, y olvidando que hasta otros instantes previos lo habían despreciado o maldecido, se dedicaron a glorificarlo, ya desde los medios masivos o rindiéndole homenaje presencial. Hablamos ante todo de esas muchedumbres mórbidas e informes que desfilaron ante su túmulo, brindando el espectáculo decadente que suscitan habitualmente estos carnavales. Masas sin veleta ni rumbo, volubles por definición e hijas de la hez democrática, esas oleadas que integraron su cortejo, ora asistieron rentadamente por disciplina sindical, ora por saltimbanquismo populista, ora por funesta afinidad con el rufián que partía. Ayer lo hicieron ante la momia de Alfonsín o de Mercedes Sosa. Mañana por quien sea el turno de rentar el olor de multitud. La Argentina real e invisible no estaba en ese cortejo desencajado y ciego. Estaba trabajando silente en vastísimas e incalculables legiones de sufridos brazos, lamentando esta patria nuestra, material y espiritualmente corrompida por el tirano que acaba de reventar.

Pero llegue también nuestro desprecio, ya no al tropel sin riendas que incensó durante horas el ataúd del déspota, entonando sin proponérselo la Marcha fúnebre para una marioneta -mas sin los sones afinados de Gounod- sino al llamado arco opositor, político o periodístico, cuya obsecuencia lacrimógena para con el occiso y sus deudos sólo prueba lo que ya sabemos de memoria: que uno solo es el Régimen, del que medran por igual oficialistas y antagonistas, en una entente trágica, maloliente y rapaz. Un único y despreciable sistema forman las llamadas derechas e izquierdas, conjugadas al unísono para que, más allá de las muertes individuales, perdure y sobreviva el infectado y podrido conjunto.

Sea la última reflexión para medir lo más grave. Aquello que verdaderamente nos sobresalta y aqueja hasta el desgarrón literal del alma. Y es constatar que, una vez más, la Iglesia no ha sabido estar a la altura de las circunstancias.

Cierto que de Roma llegaron pésames híbridos, redactados al modo de un formulario eventual. Pero algo más hacía falta decir, porque el difunto fue un persecutor explícito de la Fe Católica, a la que ofendió cuanto pudo con saña manifiesta y procaz. ¿Por qué callar que Kirchner tipificó el desdichado caso de quienes pecan contra el Espíritu, de quienes pecan con faltas que al cielo claman, de quienes pecan sin que les sea posible merecer el perdón? (Mc 3,29; Mt 12,32; Lc 12:10). ¿Por qué callar que tanto él como su viuda, su partido y sus gobiernos, son la quintaesencia de la endemoniada juntura de capitalismo y marxismo, de progresismo y liberalismo, de gramscismo y cultura de la muerte? ¿Por qué callar en vez de distinguir y condenar con toda la energía y la contundencia que puede y debe hacerlo la Madre y Maestra?

A su turno, el Cardenal Sandri, y siete sacerdotes argentinos, celebraron una misa por Kirchner, en la Iglesia Nacional Argentina de la Ciudad Eterna. También callaron cobardemente lo que debían decir, y afirmaron lo que no debían afirmar. Verbigracia, que el occiso se destacó por “el apasionado empeño en la vida política”, dejándonos con su partida “en la pena y la sensación de desamparo”. La pena y el desamparo –entérense de una vez desaguisados y felones pretes- lo padece la patria argentina en su conjunto, como consecuencia, precisamente, del “apasionado empeño” destructor llevado a cabo por el pérfido que acaba de finiquitar, y que han decidido convertir en héroe súbito.

Las palmas de la iniquidad, por supuesto, se las llevó Bergoglio, a estas alturas, y ya sin tapujos, devenido en el Patriarca de una secta judeo cristiana. Compartiendo el presbiterio catedralicio con el rabino Bergman, y el altar con otros varones de ínclita talla, se atrevió a sostener en su homilía del 27 de octubre, que “las manos de Dios lo acompañaron [a Kirchner], lo amaron, acariciaron su vida y lo recibieron”; y que nadie debería cometer la “grande ingratitud” de olvidar que “este hombre fue ungido por la voluntad popular”. Mérito sacro e intangible de inequívoca raigambre rusoniana, ante el cual, “el pueblo tiene que claudicar de todo tipo de postura antagónica para orar frente a la muerte de un ungido por la voluntad popular”.

Bergoglio ya no merece respuesta alguna. Que Nuestro Señor Jesucristo, el Verdadero Ungido, y a quien en nombre de la voluntad popular, Néstor Kirchner vilipendió en su perdularia vida, le prodigue el perdón, alguna vez, por haber preferido el sacerdocio de Judas al del Dios Verdadero.

Cuentan que refiriéndose a la muerte de Casimir Delavigne -el poeta y dramaturgo francés- su compatriota, el pintor Francois Desnoyer, dijo irónicamente: ”hay muertos a los que conviene matar”. Tal el caso de Néstor Kirchner. Mátese de una vez su legado y su proyecto, para que pueda abrigarse la esperanza, siquiera tenue, de mejores días para esta patria en llamas. Pero no es tarea que parezca posible en el horizonte inmediato, bien lo sabemos.

Pasadas las fiestas cristínicas del funeral montonero, y enterrado Néstor con su pañuelo blanco del odio marxista, vendrá la cruda realidad de una nación deshecha, de una mafia acechante, de unos herederos torvos, de un futuro tan ruinoso como el presente aciago que vivimos. Todo reino dividido en sí mismo perecerá (Mt. 12, 24)

Disponga Dios lo necesario para que podamos resistir y resguardar
.

Tomado de: Santa Iglesia Milítante

jueves, 28 de octubre de 2010

MILAGRO EUCARÍSTICO DE TRANI



Una mujer no cristiana, incrédula en cuanto a la verdad del dogma católico de la presencia real de Jesús en la Eucaristía, robó una Hostia consagrada durante la celebración de la Santa Misa.
Como quien pretende desafiar a Dios, la mujer puso al fuego una Partícula consagrada dentro de una sartén llena de aceite. En ese momento, la Hostia comenzó a destilar una gran cantidad de sangre que se derramaba hasta el piso, llegando a traspasar el umbral de la puerta de la casa.

miércoles, 27 de octubre de 2010

EL ESCAPULARIO DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN

«Reconozcan en este memorial de la Virgen un espejo de humildad y castidad. Vean, en la forma sencilla de su hechura, un compendio de modestia y candor. Vean, sobre todo, en esta librea que visten día y noche, significada, con simbolismo elocuente, la oración con la cual invocan el auxilio divino. Reconozcan, por fin, en ella su consagración al Sacratísimo Corazón de la Virgen Inmaculada, por Nos recientemente recomendada.»
Papa Pío XII
Escapulario proviene del latín scapulae y significa hombros. Fue en sus orígenes un traje de uso público entre los monjes. Así como los siervos de la gleba usaban un escapulario con el escudo del señor a quien servían, del mismo modo el Escapulario religioso comenzó a ser considerado símbolo del yugo de Cristo (iugum Christi). También tenía el valor de escudo (scutum) que protegía la cabeza y resguardaba la vista de toda vana curiosidad.

Extensión del escapulario a los laicos
Las Órdenes religiosas masculinas son llamadas Primera Orden; las de mujeres recibieron el nombre de Segunda Orden. Fue tal el esplendor que esas Órdenes alcanzaron por su testimonio evangélico, que muchos laicos quisieron ingresar en ellas. De ese modo se llegó a conformar la Tercera Orden, de la que formaron parte todos aquellos que se comprometían a vivir su carisma en medio de las ocupaciones del mundo. Surgieron luego las cofradías como extensión de las Órdenes. Los cofrades participaban de los bienes espirituales de las Órdenes, pero no hacían votos. Entre ellas, la Cofradía de Nuestra Señora del Monte Carmelo fue de las primeras en surgir.

San Simón Stock
El santo que recibió la promesa de la Virgen y la difundió es San Simón Stock. Se cree que nació en una familia real, pero que a muy temprana edad se retiró a la vida de oración, refugiándose en un gran árbol que le sirvió de casa y oratorio, de donde provino el nombre de “stock” que significa “tronco”. Simón Stock, nombrado más tarde Superior General de la Orden de los Carmelitas, tuvo que sufrir mucho para que la institución siga en pie, ya que fue muy perseguida. En contra de esa gran familia religiosa se argumentaba que había sido instituida sin la autorización de la Iglesia. Pero felizmente, ya próxima a ser suprimida, la Virgen se le apareció al Papa Honorio III y le ordenó que la confirmase y protegiese. Sin embargo, al cabo de un tiempo la Orden fue acosada nuevamente con mayor saña, por lo que San Simón, que sobrellevaba una gran amargura, recurrió a la Virgen:

Flor del Carmelo,
Vid florida,
Esplendor del Cielo,
Virgen Madre singular,
Madre dulce
que no conoció varón:
asiste propicia a tus devotos,
Estrella del mar.
En la mañana del 16 de julio de 1251, mientras suplicaba con grandísima insistencia su protección, la Madre de Dios se le apareció. Según relató él mismo al Padre Pedro Swayngton, su secretario y confesor, «la Virgen se me apareció con un gran cortejo y teniendo en la mano el hábito de la Orden, me dijo: “Recibe, hijo dilectísimo, este Escapulario de tu Orden como señal distintiva y marca del privilegio que yo obtuve para ti y para todos los hijos del Carmelo; es una señal de salvación, una salvaguardia en los peligros, una alianza de paz y de protección sempiterna. Quien muera revestido con él será preservado del fuego eterno”».
La Orden del Carmen se multiplicó de modo tan prodigioso bajo la dirección de San Simón, que a los pocos años de su muerte, a fines del siglo XIII, contaba con 7.500 monasterios poblados por casi 120 mil religiosos. A los pocos años, hacia el 1276, el culto a San Simón Stock fue confirmado por la Santa Sede.

La gran promesa de Nuestra Señora del Carmen: el “Privilegio Sabatino”
La predilección de María Santísima por el Carmelo fue confirmada en el siglo siguiente, cuando nuestra Señora se apareció al futuro Papa Juan XXII, entonces cardenal, en Avignon, Francia. Allí la Virgen prometió una especial asistencia a los que llevasen el Escapulario del Carmen, asegurándole que los libraría del Purgatorio el primer sábado después de su muerte. Esta promesa, conocida como el “Privilegio Sabatino”, fue promulgada por el Papa Juan XXII en el año 1322.

En 1950 lo recordaba el Papa Pío XII: «Ciertamente, la piadosa Madre no dejará de hacer que los hijos que expían en el Purgatorio sus culpas, alcancen lo antes posible la Patria Celestial por su intercesión, según el llamado privilegio sabatino, que la tradición nos ha transmitido con estas palabras: “Yo, su Madre de Gracia, bajaré el sábado después de su muerte y a cuantos –religiosos, terciarios y cofrades– hallare en el Purgatorio los libraré y los llevaré al monte santo de la vida eterna”».

Indulgencias del Escapulario del Carmen
Indulgencias plenarias:
1.El día que se viste el Escapulario y el que es inscrito en la Tercera Orden o Cofradía.
2.En estas fiestas: Virgen del Carmen (16 de julio o cuando se celebre); San Simón Stock (16 de mayo); San Elías Profeta (20 de julio); Santa Teresita del Niño Jesús (3 de octubre); Santa Teresa de Jesús (15 de octubre); Todos los Santos Carmelitas (14 de noviembre); San Juan de la Cruz (24 de noviembre).

Indulgencia parcial:
Se gana indulgencia parcial por usar piadosamente el santo Escapulario. También por besarlo y por cualquier otro acto de afecto y devoción.
Una persona que haya recibido la imposición del Escapulario, aún cuando haya pasado mucho tiempo sin usarlo, puede por sí misma recolocárselo en el cuello, sin necesidad de bendición o imposición por un sacerdote.

Los Santos y el Escapulario
El mismo día en que recibió el Escapulario, San Simón Stock tocó el cuerpo de un moribundo que no quería arrepentirse de sus pecados y obtuvo el primer milagro: la inmediata conversión del enfermo.

San Alfonso María de Ligorio y San Juan Bosco, entre muchos miles, difundieron con mucha insistencia esta devoción. Y en ambos casos, años después de su muerte, los Escapularios fueron hallados intactos, a pesar de que las vestimentas mortuorias se encontraron deterioradas. El de San Alfonso, que está en un relicario, se puede venerar en Marianella, su ciudad natal.

San Claudio de la Colombière, confesor de Santa Margarita María de Alacoque, confidente del Sagrado Corazón de Jesús, afirmaba: «No; no basta decir que el Escapulario es una señal de salvación. Yo sostengo que no hay otra que haga nuestra predestinación tan cierta como ésta, del Escapulario, y a la cual consecuentemente nos debemos acoger con más celo y constancia».

Actualidad del Escapulario
Es tan importante esta devoción, que la misma Virgen ha vuelto a confirmarla en las más grandes apariciones suyas en los últimos siglos.

En Lourdes, la Virgen se apareció por última vez el 16 de julio, fiesta del Carmen.

En Fátima, en su sexta aparición, cuando obró el milagro del sol, la Virgen se apareció bajo la advocación del Carmen con el Niño en brazos y el Escapulario. También pidió que los que se consagraran a ella lo usaran como signo de dicha consagración. Y la hermana Lucía, una de las videntes de Fátima, confirmó esa visión, y dijo que la Virgen quería que el Escapulario fuera tomado como parte del mensaje, añadiendo; «ahora el Santo Padre lo ha afirmado así al mundo entero, diciendo que el Escapulario es signo de consagración al Inmaculado Corazón… El Rosario y el Escapulario son inseparables».

De hecho el Papa Pío XII, el 11 de febrero de 1950, afirmaba: «Y en verdad no se trata de un asunto de poca importancia, sino de la concesión de la vida eterna… en otras palabras, del más importante de los negocios del mundo y de llevarlo a cabo con seguridad».

Milagros atribuidos a él
Son muchos los milagros obrados por gracia del Escapulario. Todos ellos están debidamente relatados y testimoniados por quienes se beneficiaron por él y por testigos oculares; por ejemplo curaciones, protección en guerras, etc. Son muchos los hechos milagrosos: incendios que se apagan cuando el Escapulario es lanzado a las llamas (y dicho Escapulario permanece ileso); personas libradas de la obsesión de suicidio; no permite morir en pecado (cuando no hay abuso de la gracia), etc.

Objetivo Principal
Nuestra Madre, la Virgen María será siempre el camino para llegar a Jesús. Entre las devociones que los cristianos dedican a honrar a la Santísima Virgen María –decía Papa Pío XII– «debe colocarse, ante todo, la devoción del Escapulario de los Carmelitas».

Por eso recomendamos vivamente que se lleve día y noche el Escapulario –vestido de la Virgen María–, pero su uso permanente no es indispensable para ganar las indulgencias.

El Escapulario de tela –que se recomienda por simbolizar mejor el vestido y consagración a Nuestra Señora, la Virgen María– puede ser sustituido por la medalla-escapulario.

Quien viste el Escapulario del Carmen debe distinguirse por una profunda, sincera y filial devoción a la Santísima Virgen, esforzándose siempre por: a) conocer; b) amar; c) imitar; d) irradiar a la Virgen María, ya que al Orden del Carmen, a la que pertenece por vestir su hábito, tiene como finalidades vivir su vida y extender su culto. El título oficial de los Carmelitas es: Hermanos de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo.

Todo esto debe animar a los cristianos a vestir con devoción el Escapulario de la Virgen María, que tantos prodigios ha obrado a través de los siglos y que promete una ayuda especial y protección maternal de parte de la Santísima Virgen María.

Que mi Escapulario me acompañe siempre. Que en él vea siempre a mi Madre celestial. Que al besarlo lo haga con amor de hijo y como promesa de amarla más y servirle mejor. Que su recuerdo y su presencia en mi pecho me anime a serle más fiel a Ella y a su Hijo. Que en él vea grabadas todas las virtudes de mi celeste Madre y trate de vivirlas. Que su constante presencia sobre mi corazón me ayude a evitar el pecado y a practicar la virtud. Que su recuerdo nunca permita que me olvide de Ella y así puedo estar seguro que Ella no me abandonará.
¡Oh Virgen Santísima Inmaculada, belleza y esplendor del Carmen! Vos, que miráis con ojos de particular bondad al que viste vuestro bendito Escapulario, miradme benignamente y cubridme con el manto de vuestra maternal protección. Fortaleced mi flaqueza con vuestro poder, iluminad las tinieblas de mi entendimiento con vuestra sabiduría, aumentad en mí la fe, la esperanza y la caridad. Adornad mi alma con tales gracias y virtudes que sea siempre amada de vuestro divino Hijo y de Vos. Asistidme en vida, consoladme cuando muera con vuestra amabilísima presencia, y presentadme a la augustísima Trinidad como hijo y siervo devoto vuestro, para alabaros eternamente y bendeciros en el Paraíso. Amén.
Fuente: Tradición Católica.com

CONSEJOS DEL PAPA PÍO XII A LA FAMILIA CRISTIANA


Que la modesta morada de Nazaret sea modelo de una santa vida familiar.
“Oh, hombres, volved la mirada a Nazaret, entrad en aquella modesta morada. Mirad a aquel carpintero, custodio santísimo de los secretos divinos, que con sus sudores sustenta a la familia humilde y elevada más que la de los césares de Roma; observad con qué veneración y respeto ayuda y venera a aquella Madre, su esposa inmaculada y pura: mirad al que se cree Hijo del carpintero (Mateo, 13, 55), virtud y sabiduría omnipotente, que hizo el cielo y la tierra, y sin el cual nada ha sido hecho (Juan, 1, 3), cómo ningún hombre puede sin Él hacer nada, y que, sin embargo, no se desdeña de los pequeños servicios de la casa y del taller y de estar sometido a María y a José. Contemplad un tan grande modelo de santa vida familiar, espectáculo que maravilla a las jerarquías angélicas, que lo adoran” (S.S. Pío XII, A los recién casados, 15 de abril de 1942).

• El esposo debe tomar ejemplo de San José en el ejercicio de la autoridad.
“Tomad ejemplo de San José. Él contemplaba frente a sí a la Santísima Virgen, mejor, más alta y más excelsa que él mismo; un respeto soberano le hacía venerar en ella a la Reina de los ángeles y de los hombres, a la Madre de Dios. Sin embargo, él permanecía y continuaba en su puesto de jefe de la Sagrada Familia, sin faltar a ninguna de las altas obligaciones que le imponía semejante título” (Pío XII, A los recién casados, 10 de septiembre de 1941).

• La esposa que aprenda de María Santísima, modelo perfectísimo de virtudes domésticas.
“La Madre divina es también y sobre todo un perfectísimo modelo de las virtudes domésticas, de aquellas virtudes que deben embellecer el estado de los cónyuges cristianos. En María tenéis el amor más puro y fiel hacia el castísimo esposo, amor hecho de sacrificios y delicadas atenciones; en ella la entrega completa y continua a los cuidados de la familia y de la casa, de su esposo y, sobre todo, del querido Jesús; en ella la humildad que se manifestaba en la amorosa sumisión a San José, en la paciente resignación a las disposiciones, ¡cuántas veces arduas y penosas!, de la Divina Providencia, en la amabilidad y en la caridad con cuantos vivían cerca de la casita de Nazaret” (Pío XII, A los recién casados, 3 de mayo de 1939).

• Toda familia, pues, puede y debe ser santa.
“Filii sanctorum sumus! (Tobías, 2, 18). Queridos hijos e hijas: debéis, pues, persuadiros bien de que vuestra nueva familia podrá y deberá ser una familia santa, es decir, inviolablemente unida a Dios por la gracia. Inviolablemente: porque aquel mismo sacramento que exige la indisolubilidad del vínculo conyugal, os confiere una fuerza sobrenatural contra la cual serán impotentes, si vosotros lo queréis, las tentaciones y las seducciones; las pérfidas insinuaciones del disgusto cotidiano, de la calma habitual, de la necesidad de novedad y de cambio, la sed de las experiencias peligrosas, la atracción del fruto prohibido, no tendrán poder alguno contra vosotros, si conserváis este estado de gracia, con la vigilancia, la lucha, la penitencia, la oración” (Pío XII, A los recién casados, 6 de noviembre de 1940).

• Y convertirse como en un cenáculo frente a las tormentas de la vida.
“Tened siempre vuestro cenáculo, un asilo de retiro y de oración en vuestro propio hogar doméstico. Allí encontraréis el reposo después de las más duras jornadas, en la fidelidad a vuestras promesas y en la unión perfecta de vuestras almas: Perseverantes unanimiter (Hechos, 1, 14); allí viviréis bajo la mirada de María cum Maria matre Iesu (ibid.), cuya imagen os reunirá cada noche para la oración en familia: unanimiter in oratione. Mejor aún, toda vida personal y familiar puede resultar una oración incesante: perseverantes unanimiter in oratione” (Pío XII, A los recién casados, 27 de marzo de 1940).

• Para sobrellevar las pruebas, la familia precisa la energía diaria de la comunión eucarística.
“La familia necesita, como base suya, la íntima unión no sólo de los cuerpos, sino sobre todo de las almas, unión hecha de amor y de paz mutua. Ahora bien, la Eucaristía es, según la bella expresión de San Agustín (Tract. in Ioan. 26, 13), signo de unión, vínculo de amor, signum unitatis, vinculum caritatis, y une por eso y como que suelda entre sí los corazones.
“Para sostener las cargas, las pruebas, los dolores comunes, a los que no puede sustraerse familia alguna, por bien ordenada que esté, os es necesaria una energía diaria: la comunión eucarística es generadora de fuerza, de valor, de paciencia, y con la suave alegría que difunde en las almas bien dispuestas, hace sentir aquella serenidad que es el tesoro más precioso del hogar doméstico” (Pío XII, A los recién casados, 7 de junio de 1939).

• Y que Cristo y su Santísima Madre presidan la vida del hogar.
“Haced que vuestra casa sea y parezca cristiana. Que el Sagrado Corazón sea Rey de ella; que la imagen del Salvador crucificado y la dulcísima Virgen María tengan puesto de honor, para hacer manifiesto a los ojos de todos que en vuestra morada se sirve a Dios y que los visitantes y amigos deben, como vosotros mismos, desterrar de ella todo lo que pueda violar su santa ley: conversaciones deshonestas, palabras mentirosas, cóleras o debilidades culpables; sino también para recordaros que Jesús y María son los más constantes y amadísimos testigos y como asociados a los sucesos de vuestra familia: júbilos que os auguramos numerosos, dolores y pruebas que nunca podrán faltar” (Pío XII, A los recién casados, 8 de noviembre de 1939).

• Que las familias cristianas aprendan a orar como se oraba en el hogar de Nazaret.
“El Evangelio, es verdad, no nos dice expresamente cuáles eran las plegarias que se hacían en la casa de Nazaret. Pero la fidelidad de la Sagrada Familia a la observancia de las prácticas religiosas nos ha sido explícitamente atestiguada, aunque no había ninguna necesidad de ello, cuando, por ejemplo, San Lucas nos cuenta (Lucas, 2, 41 y ss.) que Jesús iba con María y José al templo de Jerusalén por la Pascua, según la costumbre de aquella fiesta. Es, pues, fácil y dulce representarnos esta Sagrada Familia en Nazaret a la hora de la acostumbrada oración. En el alba dorada o el violáceo crepúsculo de Palestina, sobre la pequeña terraza de su casita blanca, vueltos hacia Jerusalén, Jesús, María y José están de rodillas; José, como cabeza de familia, recita la oración; pero es Jesús quien la inspira, y María une su dulce voz a la grave del santo patriarca.
“¡Futuros cabezas de familia! Meditad e imitad este ejemplo, que muchos hombres de hoy olvidan. En el recurso confiado a Dios encontraréis no solamente las bendiciones sobrenaturales, sino la mejor seguridad de aquel «pan cotidiano», tan ansiosamente, tan laboriosamente y a veces tan vanamente buscado” (Pío XII, A los recién casados, 3 de abril de 1940).

• A ejemplo de ellos, en el hogar han de orar todos, porque también los hombres son frágiles y necesitan la oración.
“Hay jóvenes que piensan que en el mundo, a partir de cierta edad, la oración es un incienso cuyo oloroso humo conviene dejar a las mujeres, lo mismo que ciertos perfumes de moda; otros acuden en alguna ocasión a la misa cuando les es cómodo; pero se creen, según parece, demasiado grandes para arrodillarse y no lo bastante místicos, como dicen algunos, para acercarse a la sagrada comunión. Tampoco faltan muchachas jóvenes que, aun habiendo sido educadas con todo cuidado por sus madres o por buenas religiosas, se creen eximidas, una vez casadas, de las más elementales normas de prudencia: lecturas, espectáculos, bailes, distracciones peligrosas, todo les es permitido.
“Pero en una familia verdaderamente cristiana, el marido sabe que su alma es de la misma naturaleza y no menos frágil que la de su mujer y la de sus hijos; por eso añade a la de éstos su oración diaria, y así como se complace en verlos en torno suyo en la mesa familiar, no deja de acercarse con ellos a la mesa eucarística” (Pío XII, A los recién casados, 24 de julio de 1940).

• Que no se pierda la bella tradición del Santo Rosario en familia.
“En el nombre de Nuestro Señor os lo suplicamos, queridos recién casados: empeñaos por conservar intacta esta bella tradición de la familias cristianas, la oración de la noche en común, que recoge al fin de cada día, para implorar la bendición de Dios y honrar a la Virgen Inmaculada con el rosario de sus alabanzas, a todos los que van a dormir bajo el mismo techo. Vosotros dos, y después, cuando hayan aprendido de vosotros a unir sus manecitas, los pequeños que la Providencia os haya confiado, y también, si para ayudaros en vuestras labores domésticas os los ha puesto el Señor a vuestro lado, los criados y colaboradores vuestros, que también son vuestros hermanos en Cristo y tienen necesidad de Dios” (Pío XII, A los recién casados, 12 de febrero de 1941).
Visto en: Congregación Obispo Alois Hudal

MISIÓN VIRGEN DEL ROSARIO DEL POZO, LA SECTA, EL ENGAÑO, LA MANIPULACIÓN...


¿Que hay detras del grupo la Misión Nuestra Señora del Rosario del Pozo?

Descubriendo un engaño

El grupo "la misión" que encabeza y promociona la pseudo-aparición de la Virgen del Rosario del Pozo del Barrio Rincón de Sabana Grande en Puerto Rico, es un grupo peligroso con características típicas de una dinámica sectario-destructiva a la cuál, la Iglesia católica, ha prohibido reiteradamente, en varios países.

El engaño que sostiene este grupo, el cuál lo hace especialmente peligroso, es que se disfraza con una imagen de la Virgen María y sostiene que es católico. Contrastando gravemente con las enseñanzas reservadas y confidenciales "supuestamente privilegiadas" que se revelan solo a los miembros llamados "promulgadores" internamente en el grupo. Los líderes de este grupo los manipulan de tal manera que quedan como esclavizados y reducidos a servidumbre, sometidos a los caprichos de sus líderes y los de su fundador Juan Angel Collado, quien se cree poseedor de la "verdad absoluta". Explicaremos a continuación su doble moral, entre lo que dicen ser públicamente y lo que son en realidad internamente:

A) Públicamente, a través de sus adeptos llamados "promulgadores" engañan a la gente presentándose como promotores de una devoción mariana, aparentemente inofensiva, llamada Virgen del Rosario del Pozo. Aseguran que son católicos, se presentan como promotores del rezo del Santo Rosario, las Virtudes, inclusive animan a practicar los Sacramentos. Esto se entremezcla con la enseñanza de mensajes revelados al fundador de su grupo, el pretendido vidente llamado Juan Angel Collado, quien asegura que vio a la Virgen en 1953, y desde 1984 viene revelando mensajes a los que se estas personas dan un valor primordial, por sobre el catecismo o el magisterio de la Iglesia Católica.

El motivo de toda esta apariencia, es quitar las medidas de defensa que los católicos tenemos normalmente contra las sectas y su labor proselitista. También estas personas tratan de aparentar una gran bondad y santidad, después invitan a una serie de pláticas, conferencias y actividades que irán poco a poco envolviendo a los nuevos candidatos para que se decidan a formar parte de su grupo piramidal y totalitario. Todo este adoctrinamiento, sigue procedimientos manipuladores de persuasión coercitiva.

B) A nivel interno, existe un grupúsculo formado exclusivamente por miembros denominados "promulgadores" que son en realidad los promotores de la pseudo-advocación Virgen del Rosario del Pozo y tienen un funcionamiento, actividades e ideologías de índole sectario-destructivo. Juan Angel Collado Pinto es un supuesto vidente, el líder y fundador de la llamada "misión de la Virgen del Rosario del Pozo", según el, recibe mensajes de "seres milenarios", transmitidos en mensajes de texto a sus adeptos.

Se les inculca fuertemente a sus miembros que son "victimas de persecución" debido a la incomprensión de la sociedad a su misión redentora -al igual que Jesucristo-, le llaman "restitución" y para ellos es inclusive más que la redención de Cristo, es volver a la humanidad como estaban Adán y Eva, para lograr este objetivo, sus metas se reducen al proselitismo y búsqueda de dinero. Sus lideres se autonombran "depositarios directos de la voluntad de la Virgen Maria", por lo tanto la obediencia de los "promulgadores" hacia los líderes, debe ser absoluta, sin la menor crítica y sin cuestionamientos.

Se les dice a sus miembros promulgadores, que la Iglesia católica solo tiene la verdad de salvación y que su grupo "la misión", posee la verdad absoluta. Por lo tanto, afirman internamente que ellos deben de coexistir con los "defectos de la Iglesia Católica". Por lo tanto dicen a sus adeptos promulgadores, que la Iglesia Católica no les comprenderá sus "elevados propósitos", ni su "elevada espiritualidad", por estar esta, en un "relajamiento". Además de sembrarles a sus miembros estas actitudes farisáicas de superioridad, se les dice que ellos deben actuar por fe, puesto que "el mundo" -así le llaman todo aquello que no pertenece a su grupo-, es el reino de la razón y la razón, la lógica y el criterio propio, "son demoniacos". Curiosamente los únicos que si pueden utilizar su razón y criterio son Juan Angel Collado y los líderes, -pues dicen- "ellos son los canales correctos" y "escogidos por Dios y Maria Santísima". Es impresionante la charlataneria y el "lavado de cerebro" al que son sometidas estas personas llamadas "promulgadores" de la misión de la Virgen del Rosario del Pozo.

Motivos del presente sitio

Este grupo es un riesgo para la sociedad en general y ha hecho mucho daño desprestigiando a la Iglesia Católica. Se han visto afectadas en Puerto Rico y en México principalmente, desde 1986 hasta nuestros días, cientos de personas y familias a las cuales los líderes de este grupo, han infringido daño físico, psicológico, económico y existe por lo tanto un daño social.

La presente denuncia pública, es el resultado de una extensa labor periodística y de investigación lograda por profesiónales en distintas areas entre las que destacan psicología adictiva y teologia. Acompañado de una extensa documentación bibliografica de expertos en sectas y magisterio de la Iglesia católica. La presente investigación fue llevada a cabo durante un periódo de varios años, la información esta presentada de una manera seria y al desnudo tal como la verdad debe de ser, simple y sin mascaras.

La cantidad de personas que solo tienen devoción a esta pseudo-advocación, de la Virgen del Rosario del Pozo, son mas de 100,000 personas. En cambio las personas que pertenecen al grupo sectario que se han encargado de difundir y propagar esta falsa advocación y sus mensajes, son tan solo cerca de 600 personas en total, contando todos los países. Es por eso que ofrecemos una mirada al interior de este grupo, donde solo pocos han visto y conocen bien.

Situación jurídica actual

Recientemente el Arzobispo de San Juan de Puerto Rico, actual presidente de la Conferencia Episcopal Puertorriqueña Roberto González Nieves, prohibió a esta organización mediante decreto fechado 14 de Noviembre de 2006. Asimismo, se advirtió que los llamados sacerdotes "Misioneros de Cristo Sacerdote", que nació del movimiento de veneración a la Virgen del Pozo, "no están autorizados a ejercer el ministerio en Puerto Rico" y que las Hermanas misioneras de la Restitución, "no han sido aceptadas oficialmente en ninguna diócesis". Y además agregó que de acuerdo a los criterios establecidos por la Sagrada Congregación para la doctrina de la Fe (dicasterio del vaticano) con respecto a apariciones y fenómenos sobrenaturales, y tras numerosas investigaciones, se concluye que en Puerto Rico nunca hubo aparición de la Virgen, en un pozo en el barrio "Rincón" de Sábana Grande en 1953.

Cuando el anterior decreto salió en la prensa Puertorriqueña, el grupo sectario "mision Virgen del Rosario del Pozo", acostumbrado a ocultar su doctrinario interno, negó rotundamente las acusaciones que se le hacían y dijo que el documento del Arzobispo era inválido (subjudicia) y apeló públicamente a la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, en Roma.

La respuesta por este dicasterio en el Vaticano, fue dada el día 19 de Enero de 2007, con un documento que apoya y reitera la vigencia del decreto dado por el entonces Cardenal Joseph Ratzinger -hoy Papa Benedicto XVI-, con fecha 19 de Septiembre de 2002. Donde especifica claramente que le prohíbe a los promotores de estos grupos, emitir promesas que conlleven compromisos notables y inculcar doctrinas que pudieran ser consideradas ocultas y confidenciales, además agrega que todas aquellas personas que han emitido promesas en estos grupos, pueden considerarse libres de las mismas.

El nuevo decreto de 19 de Enero de 2007, agrega la metodología a seguir, para establecer una sanción canónica "entredicho" a las personas físicas que hayan violado el decreto del 19 de Septiembre de 2002.

Sin embargo el problema aquí, claramente radica, en el hecho de que estas personas no sostienen públicamente sus convicciones secretas, puesto que antes de entrar al grupo, juraron callar sobre una Biblia que todas aquellas ideologías reveladas intencional o accidentalmente por el grupo, las callarían. Estamos ante tácticas sectarias. Estamos ante un grupo que engaña, que no le importa mentir, ni le importa tener una doble moral, pues los líderes de este grupo se enfrentan inevitablemente a esta disyuntiva, debido a que ellos quieren dar la apariencia de ser un grupo católico, y no quieren establecerse como una secta formal, pues obviamente esto sería para ellos desastroso en términos de captación de adeptos y en términos de recaudación de dinero, dentro de una sociedad mayoritariamente católica.

Los sacerdotes contratados como abogados por el líder del grupo "la misión" en México, Roberto Ortiz González, son: Los doctores en derecho canónico de la Universidad Pontificia Mexicana , Mons. Dr. Jorge Luis Roque Pérez y Pbro. Dr. Luis de Jesús Hernández Mercado, ellos, han dado a los adeptos de esta dinámica sectaria, llamados "promulgadores" un documento con fecha 15 de Marzo de 2007, en el cuál explican la situación jurídica actual del grupo. Asumiendo y dando por hecho, que el grupo es un simple promotor de una "devoción mariana". En vez de corregir, estos sacerdotes continúan su apoyo a este entidad peligrosa y más aún han enviado a la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe y al Consejo Pontificio para los Laicos en el vaticano, con fechas 13 y 14 de Febrero, paquetes con los estatutos y directorios que fueran de conformidad a los criterios establecidos para aprobar un grupo católico.

Lo que es muy grave en este asunto, es que Mons. Dr. Jorge Luis Roque Pérez invitado por los líderes de esta secta a Guadalajara, a una reunion interna semanal denominada "reunion de misión", fué advertido al día siguiente por la Arquidiócesis de Guadalajara el 15 de Agosto de 2006, sobre el actuar sectario del grupo denominado, misión de la Virgen del Rosario del Pozo, dándole un estudio formal por escrito, conforme a los criterios establecidos por la Conferencia Episcopal Latinoamericana, (CELAM) para identificar las características de una secta y las coincidencias de estas características con las prácticas y doctrina internas, llevadas a cabo por el grupo "misión" de la Virgen del Rosario del Pozo.

Fuente: Congregación Obispo Alois Hudal

lunes, 25 de octubre de 2010

LOS ESPAÑOLES PAGAN CON SUS IMPUESTOS LA MAYOR PARTE DE LOS ABORTOS EN LAS CLINICAS PRIVADAS

Se ha pasado de un 30 a más de un 60 por ciento

La normativa de la nueva ley que plantea que los abortos deben realizarse en centros de la sanidad pública o vinculados a ella, de momento no ha impedido que más del 90% de los mismos se siga realizando en centros privados, según datos de las comunidades y de las clínicas que practican abortos. La razón es que en la mayoría de las comunidades, los médicos apelan a la objeción de conciencia para no quitar la vida a los seres humanos no nacidos. Pero como novedad, ahora es la sanidad pública quien financia la mayoría de dichos abortos.

(InfoCatólica) Con la ley de plazos, la sanidad pública ha pasado de financiar, de media, un 30% de los abortos realizados a más de un 60%. El ejemplo más claro es Asturias, donde hace un año, si una mujer quería abortar acudía a una clínica privada y pagaba la intervención de su bolsillo. Ahora, aunque en esa región la casi totalidad de los abortos se realiza en centros privados, se financia ya el 97%. Con anterioridad, la sanidad pública solo asumía el 8%.

En Cataluña se ha pasado de subvencionar -aunque es la mujer quien debe adelantar previamente el dinero de su bolsillo- el 24% de las intervenciones al 55%. Castilla-La Mancha, que antes de la ley financiaba un 5% de los abortos, ahora subvenciona el 70%. El País Vasco. que asumía menos del 7%, paga ya el 87%. Cifras similares encontramos en Cantabria, que ha pasado de financiar el 11,5% a más del 60%. En las comunidades valenciana y murciana, que pagaban el 32% de las intervenciones, ahora lo hacen en el 65% del total.

En la comunidad madrileña, la sanidad pública ha pasado de financiar el 26% de los abortos a más del 60%, según datos de la patronal abortista (Acai), que ha participado estos días en el Congreso Internacional de Aborto y Contracepción que ha reunido a más de 600 mercenarios de la muerte en Sevilla.

Navarra sigue siendo la única comunidad autónoma en la que no se practican abortos. Ningún hospital público lo hace y no existen clínicas privadas. Aún así, el gobierno foral financia el aborto de las mujeres que lo solicitan cuando van a abortar fuera del territorio navarro.

En Galicia, la Xunta también ha manifestado tener un gran número de objetores y envía a las mujeres a los centros abortorios privados. En agosto, con motivo de la nueva ley, llegó a un acuerdo por los que abona unos 360 euros por intervención. Un desembolso importante si se tiene en cuenta que en 2009, en esa región se realizaron 2.600 abortos. En todo caso, la comunidad autónoma gallega financia menos del 20% de las intervenciones.

Fuente: InfoCatólica

sábado, 23 de octubre de 2010

MILAGRO EUCARÍSTICO - SAN ANTONIO Y LA MULA

Relato historico que habla de la PRESENCIA REAL de Nuestro Señor Jesucristo en la Sagrada Hostia.

MÁXIMAS DE SAN PABLO DE LA CRUZ (X)

La Pasión de Jesucristo y la Santa Humildad

I
La santa humildad es el fundamento de todas las virtudes. El que se humillare será ensalzado, mas aquel que se levantare será humillado. Dios no revela sus sublimes secretos, sino a los pequeños y humildes de corazón.

II
Un pequeño grano de orgullo basta para echar a tierra la más alta y encumbrada santidad; penetraos bien del conocimiento de vuestras miserias y pecados y permaneced en vuestra nada…
Cuanto más nos humilláremos, tanto más Dios nos levantará y nos absorberá en la inmensidad de su Ser infinito.

III
Permaneced siempre en el anonadamiento y el desprecio de vos mismo, y que vuestro más grande deseo sea que todos os miren como a objeto digno de desprecio y de ninguna consideración.
Cuando Dios os concede sus favores, tenedlos muy ocultos, según el consejo del Apóstol: Secretum meum mihi, y buscad todas las ocasiones de humillaros.

IV
Haced siempre una buena y justa partición de cuanto veis en vosotros o pensáis tener; guardad lo que es vuestro, la profunda y horrorosa nada, capaz de hacer todo el mal posible; dad a Dios lo que es suyo y le pertenece, es decir, todo el bien que poseéis y que podéis hacer.
La humildad y el desprecio de sí mismo hacen evitar muchos males y ponen en precipitada fuga a los demonios.

V
Es absolutamente necesario temer mucho y arrojar de sí la horrible e infernal bestia del amor propio; es una serpiente de siete cabezas que se insinúa por todas partes. ¡Oh, cuántos males ha causado a una infinidad de almas! ¡Oh, a cuántas encumbradas santidades ha echado a tierra y ha precipitado en el abismo de la eterna perdición!

No hay cosa en el mundo que más me espante y que más me ponga en guardia, como ese infernal vicio, es decir, el orgullo: temo mucho que se insinúe en mi corazón y se apodere de mi pobre alma.

VI
¡Ah! ¿Cuándo imitaremos perfectamente al divino Redentor que se anonadó a sí mismo hasta tomar la forma de esclavo y pecador, hasta morir crucificado, como el más criminal de los criminales? ¿Cuándo seremos tan humildes que nos gloriemos de ser el oprobio de los hombres y la abyección de la plebe? ¿Cuándo seremos tan sencillos y tan pequeños que miremos como un gran tesoro el ser los últimos de todos y los más olvidados? ¿Cuándo será nuestra más grande pena el ser estimados y alabados? ¡Oh santa humildad, qué preciosa eres!

VII
Cuanto más el hombre se abate a sí mismo y desciende hasta el fondo del abismo bajo los pies de los demonios, más Dios lo eleva y sublima.
Así como el demonio, queriendo elevarse a lo más alto del Empíreo por su orgullo, fue precipitado a lo más profundo del infierno, así el alma que se humilla, abate y anonada hasta el abismo, hace temblar a Satanás, le confunde, le ahuyenta, y Dios la exalta y eleva hasta lo más alto del Paraíso.

VIII
Convencidos y penetrados de vuestra nada, no os asustéis, arrojaos con toda confianza en el abismo sin límites de todo bien, y dejad a la bondad infinita de Dios el cuidado de obrar divinamente en vuestra alma; El la traspasará con los rayos de su Soberana luz, la trasformará en su amor y la hará vivir una vida toda de amor, vida santa, vida divina.

IX
Dejad a vuestra alma revolotear en derredor de la luz divina con afectos y sentimientos de profunda humildad, de fe viva y de ardiente caridad, hasta que abrasada en las llamas del amor divino, quede reducida a pavesas.
Estos son los sublimes afectos que la Divina Majestad obra en las almas que se hacen pequeñas y se anonadan, que, sin atribuirse nada, dan a Dios toda la gloria de sus dones y los presentan delante de su trono cual una ofrenda humilde y amorosa, como incienso de agradable olor.

X
A ejemplo de la madre perla que, recibido el rocío del cielo, cierra sus conchas, se hunde y se abisma en el fondo del mar, y allí engendra la perla preciosa; humillaos siempre más y más, regocijaos en medio de los desprecios y afrentas, y abismaos con completa confianza en el abismo del Todo divino, permaneciendo siempre en vuestra nada, y tened por cierto que engendraréis las perlas preciosas de las más sublimes y heroicas virtudes.

XI
La oración que humilla al alma, la inflama de amor, la excita a la virtud y a la paciencia, no está sujeta a ilusiones. Sed humildes, y entrad de lleno en el conocimiento de vosotros mismos… Cuanto más se ahonda, más se descubre la espantosa Nada que se hace enseguida desaparecer en el Todo infinito. Una N y una T, estas dos letras encierran una muy sublime perfección.

XII
Me alegro de los sufrimientos interiores y exteriores que experimentáis. Comenzáis a ser discípulo de Jesucristo. Es verdad que son muy ligeros… debéis, pues, humillaros y confundiros, pensando que son como nada comparados con los que sufren los verdaderos siervos del Señor, y mucho menos, si los pesáis en la balanza de la Cruz del Salvador. Permaneced muy humilde, muy anonadado.

XIII
Huid como de la peste las satisfacciones que hinchan, causan vanidad e inspiran estimación de sí mismo, porque vienen del demonio. Dad gracias a Dios, cuando os hace la gracia de reconocerla y desecharlas. El medio más seguro para preservarse del veneno mortífero de la vanidad, es la santa humildad de corazón, el anonadamiento y desprecio de sí mismo. Acudid al Sagrado Corazón de Jesús, fuente de toda humildad y fortaleza inexpugnable; allí debemos refugiarnos, y hallaremos remedio para todos nuestros males.

XIV
Cuando el demonio os asaltare para perderos, humillaos profundamente a la consideración de vuestros pecados y miserias; fijad vuestras miradas en vuestra nada, y veréis como Satanás, espantado por vuestra humildad, huirá precipitadamente, y con él se desvanecerán todas sus astucias. Es necesario ser fiel a esta práctica y manera de luchar contra el infierno.

XV
Las luces que a veces alumbran la inteligencia e inflaman la voluntad, deben ser tenidas por muy sospechosas, si engendran sentimientos de vanidad. Convine mucho, pues, alejar toda imaginación, todo sentimiento que no sea sola y exclusivamente de Dios, y ponerse en la divina presencia con fe viva y atención respetuosa, tratando de concebir una alta idea de la divina Majestad, anonadándose delante de ella.

XVI
Permanezcamos contentos en nuestra nada y no busquemos elevarnos, ni dominar, a no ser que Dios mismo nos eleve. Cuanto más nos humilláremos delante de Dios y de los hombres, más el Señor nos levantará y enriquecerá de sus dones y gracias celestiales. Así es como el Señor obra siempre.

XVII
San Francisco de Borja, antes de elevarse a sus altas contemplaciones, gastaba dos horas meditando sobre su nada; por eso subió a tan alto grado de santidad y se hizo tan acepto a Dios. Será más grande delante del Señor el que fuere más pequeño a sus propios ojos

XVIII
Los verdaderos consuelos y los dones del cielo van acompañados siempre de tan profunda humildad y de tan claro conocimiento de si mismo y de Dios, que el que los recibe se abatiría y anonadaría bajo los pies de todos y de los mimos demonios… Ellos engendran, aunque no siempre, una inteligencia celestial con la paz del corazón, el amor de Dios, la alegría del alma, y la práctica de la virtud.

XIX
¡Oh! Cuando Dios quiere elevar a un alma ¡Oh, qué dulce violencia! Digo dulce, pero tan fuerte que el alma no puede resistir. Permanezcamos siempre en la presencia de Dios con los ojos fijos en nuestra nada, en nuestros pecados y miserias, y dejemos a nuestra alma toda libertad para que siga los impulsos de la gracia y los dulces y poderosos atractivos del Espíritu Santo. Añado que, aunque os parezca que os regocijáis en las penas y en los desprecios, no debéis hacer mucho caso de esa disposición, porque el demonio podría valerse de ella para inspiraros soberbia y vanidad.

XX
Es preciso no hacer caso del propio juicio e impresiones, sino temer y desconfiar, no teniendo otro deseo que hacer en todo la santísima voluntad de Dios.
El mundo está lleno de lazos, sólo los humildes pueden escapar. No os fiéis de vosotros mismos… No seáis jueces en vuestra propia causa, sino desconfiad de vosotros mismos. Escrito está: Dichoso el hombre que vive en una continúa desconfianza.

XXI
Hacer mucho bien y creer que no se hace nada, es señal evidente de una muy grande y profunda humildad. Es verdaderamente humilde de corazón aquel que se conoce a fondo y conoce a Dios. Que el Señor nos conceda a nosotros y a todos esta gracia.

XXII
El que se anonadare más profundamente, será más elevado, más favorecido, y tendrá más fácil entrada en la real sala de donde se pasa al santuario secreto del amor divino en el cual el alma trata a solas y muy familiarmente con el celestial Esposo.

XXIII
Si algún polvo de imperfección se pega por veces a vuestro corazón, no os turbéis, sino consumidle al punto en el fuego del amor de Dios, humillándoos y arrepintiéndoos dulcemente, pero con un arrepentimiento fuerte y de todo corazón, y continuad en vuestra paz interior.

XXIV
Sabed, y no olvidéis, que de la humildad de corazón nacen y proceden la serenidad del espíritu, y la paz del alma, la tranquilidad de la conciencia, la dulzura del carácter, en fin todos los bienes. Nuestro Señor Jesucristo dice: Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis el descanso para vuestras almas.

XXV
Cuando nos hallamos áridos, desolados, abandonados y olvidados de todos, debemos humillarnos más y más delante de Dios, reconociendo nuestros defectos, nuestra indignidad, y reclamando al propio tiempo el socorro de su gracia, esperando con humilde resignación lo que le agrade enviarnos y disponer de nosotros.

XXVI
El medio más seguro y a la vez más sencillo para recibir nuevos dones y nuevas gracias, y para amar más y más al Soberano bien, consiste en considerar a la luz de la fe el abismo sin fondo de nuestra nada; y en el espanto y confusión que esta vista ha de causarnos necesariamente, arrojarnos en el océano sin límites de la Divinidad, dejando desaparecer nuestra horrible nada, y recibir de una manera pasiva las divinas inspiraciones.

XXVII
Abandonaos totalmente en los brazos amorosos de Dios; deja a la divina Majestad obrar y trabajar en lo más íntimo de vuestra alma sin ninguna resistencia de vuestra parte; allí se obrará una generación divina. En esta escuela de la divina Sabiduría, el más sabio es aquel que se hace el más ignorante: allí se entiende, sin entender, por decirlo así.

XXVIII
Es menester morir a todo lo que no es Dios y permanecer en un total despojo de todo lo criado, en una completa pobreza y desnudez de espíritu, y en una perfecta soledad interior. Todo esto se nos hará muy fácil, si sentimos bajamente de nosotros mismos.

XXIX
Dios ama a las almas infantiles y les enseña aquella sublime sabiduría que oculta a los sabios y prudentes del mundo.
¡Oh santa ignorancia, que hace desaparecer toda la sabiduría y toda la grandeza del siglo, y nos hace aprender en la escuela del Espíritu Santo la ciencia y la sabiduría de los Santos!

XXX
Guardaos cuidadosamente de desear los mundanos honores y las vanas alabanzas de los hombres, por el contrario, buscad con verdadero empeño la preciosa joya de la santa humildad, y tenedla en mucha estima y aprecio.

XXXI
Estimad a todos más que a vos mismo, consideradlos como a vuestros superiores y dignos de todo vuestro aprecio y respeto, y persuadíos que nada sois, nada tenéis y nada podéis sin el auxilio de la divina gracia.


San Pablo de la Cruz

jueves, 21 de octubre de 2010

EL LADO OSCURO DEL CÓDIGO DA VINCI






Este documental desentraña los principales enredos y enigmas de la polémica novela de Dan Brown. Responde, entre otras, a estas cuestiones: ¿Se casó Jesucristo con la Magdalena? ¿Viven todavía sus descendientes? ¿Se creó la Iglesia para ocultar la verdad sobre Jesús? ¿Fue Constantino quien le "promovió" de hombre mortal a Dios? ¿Qué es el Priorato de Sión? ¿Y el culto a la Diosa?.

La realidad histórica se restablece con ayuda de expertos. Entre ellos: Elizabeth Lev, Amy Welburn, Michel Rougé, Raphaela Schmid , César Vidal, Cristina López-Schlichting, y Luis Suárez de la Real Academia de la Historia.

miércoles, 20 de octubre de 2010

PREDICAMOS A CRISTO CRUCIFICADO - SAN PABLO DE LA CRUZ


De las cartas de San Pablo de la Cruz

Es cosa muy buena y santa pensar en la pasión del Señor y meditar sobre ella, ya que por este camino se llega a la santa unión con Dios. En esta santísima escuela se aprende la verdadera sabiduría: en ella la han aprendido todos los santos. Cuando la cruz de nuestro dulce Jesús haya echado profundas raíces en vuestro corazón, entonces cantaréis: «Sufrir y no morir», o bien: «O sufrir o morir», o mejor aún: «Ni sufrir ni morir, sino sólo una perfecta conversión a la voluntad de Dios».

El amor, en efecto, es una fuerza unitiva y hace suyos los tormentos del Bueno por excelencia, que es amado por nosotros. Este fuego, que llega hasta lo más íntimo de nuestro ser, transforma al amante en el amado y, mezclándose de un modo profundo el amor con el dolor y el dolor con el amor, resulta una fusión de amor y de dolor tan estrecha que ya no es posible separar el amor del dolor ni el dolor del amor; por esto, el alma enamorada se alegra en sus dolores y se regocija en su amor doliente.

Sed, pues, constantes en la práctica de todas las virtudes, principalmente en la imitación del dulce Jesús paciente, porque ésta es la cumbre del puro amor. Obrad de manera que todos vean que lleváis, no sólo en lo interior, sino también en lo exterior, la imagen de Cristo crucificado, modelo de toda dulzura y mansedumbre. Porque el que internamente está unido al Hijo de Dios vivo exhibe también externamente la imagen del mismo, mediante la práctica continua de una virtud heroica, principalmente de una paciencia llena de fortaleza, que nunca se queja ni en oculto ni en público. Escondeos, pues, en Jesús crucificado, sin desear otra cosa sino que todos se conviertan a su voluntad en todo.

Convertidos así en verdaderos amadores del Crucificado, celebraréis siempre la fiesta de la cruz en vuestro templo interior, aguantando en silencio y sin confiar en criatura alguna; y, ya que las fiestas se han de celebrar con alegría, los que aman al Crucificado procurarán celebrar esta fiesta de la cruz sufriendo en silencio, con su rostro alegre y sereno, de tal manera, que quede oculta a los hombres y conocida sólo de aquel que es el sumo Bien. En esta fiesta se celebran continuamente solemnes banquetes, en los que el alimento es la voluntad divina, según el ejemplo que nos dejó nuestro Amor crucificado.

Fuente: Congregación Obispo Alois Hudal

PENSAMIENTOS DEL PADRE PÍO

domingo, 17 de octubre de 2010

LOS SANTOS PADRES Y EL ECUMENISMO


El tema del ecumenismo con los cristianos no católicos y con las otras religiones no cristinas, también encuentra eco en los Santos Padres a lo largo de la historia de la Iglesia, y aunque en tiempos pretéritos no utilizaban este concepto, en cambio, si definían cual era el tipo de relación más ortodoxo que habia que mantener respecto a estos.

Respecto a las relaciones con los no cristianos, el concepto clave y primordial es la CONVERSIÓN.

Es convicción unánime de los Padres que fuera de la iglesia no es posible conseguir la salvación.

Este principio no solamente se aplica con respecto a los paganos, sino también en relación con los herejes y cismáticos.

Así pues, la CONVERSIÓN de los no cristianos y el RETORNO de herejes y cismáticos, son las líneas maestras en el campo ecuménico de los Santos Padres y otros ilustres pensadores.

Orígenes enuncia formalmente esta proposición: “Fuera de la Iglesia ninguno se salva” (In Iesu Nave hom. 3, 5).

San Cipriano se expresa de manera parecida: “Fuera de la iglesia no hay salvación”; (Ep. 73, 21). “No hay salvación fuera de la Iglesia” (De eccl. Cath. Unit. 6).

San Ireneo enseña que “en la operación del Espíritu no tienen participación todos aquellos que no corren a la Iglesia, sino que se defraudan así mismos privándose de la vida por su mala doctrina y su pésima conducta. Porque donde esta la Iglesia, allí está el Espíritu de Dios; y donde está el Espíritu de Dios, allí están la Iglesia y todas las gracias” (Adv. Haer. III 24, 1).

Los Santos Padres (v.g., Cipriano, Jerónimo, Agustín, Fulgencio) ven en el Antiguo Testamento algunos tipos que significan espiritualmente la necesidad de pertenecer a la Iglesia. Tales son, entre otros, el Arca de Noé para escapar al diluvio y la casa de Rahab (Josué 2, 18 ss.).

Santo Tomás enseña, con la tradición, la necesidad de pertenecer a la Iglesia para salvarse (Expos. Symb., a. 9). Por otra parte, concede la posibilidad de justificarse extrasacramentalmente por el votum baptismi, y con ello la posibilidad de salvarse sin pertenecer actualmente a la Iglesia, por razón del votum Ecclesiae (S. Th. III, q. 68, a. 2.).

En cuanto a las relaciones con los herejes y cismáticos, la regla constante durante veinte siglos ha sido como último fin el RETORNO, al seno de la Iglesia Católica del cual salieron. Es convicción universal de la Tradición, que aquellos que se separan de la fe y la comunión de la Iglesia, cesan de ser miembros suyos. Ya ordenó San Pablo que se evitase a “un hereje” después de una y otra amonestación (Títo 3, 10).

En su lucha contra la herejía, los Santos Padres acentúan con gran insistencia la unidad de la fe; y, en su lucha contra el cisma, la unidad de la comunión.

Tertuliano comenta: “Los herejes no tienen participación en nuestra doctrina, y el ser privados de la comunión eclesiástica atestigua en todo caso que están fuera de la misma” (De bapt. 15). Según su opinión los herejes ya no son cristinos, porque las doctrinas que profesan por libre elección ya no son de Cristo (De praescr. 37).

Según San Cipriano, solamente aquellos que permanecen en la casa de Dios constituyen la Iglesia, mientras que los herejes y cismáticos quedan fuera de ella (Ep. 59, 7).

San Agustín compara a los herejes con un miembro seccionado del cuerpo (Sermo 267, 4, 4). Al explicar el símbolo, dice: “Ni los herejes ni los cismáticos pertenecen a la Iglesia Católica” (De Fide et símbolo 10, 21).

Otro tema controvertido últimamente es el de la posibilidad de conceder el estatus de mártir a los herejes.

Respecto al “martirio” de los herejes, San Cipriano comenta en De Unitate Ecclesiae: “el hereje si fuese matado estando fuera de la Iglesia, no puede alcanzar los premios, que ten sólo a la Iglesia fueron prometidos” (19).

Abundando en el tema, afirma el obispo de Cartago contundentemente: “Estos tales aunque los matasen al proclamar su fe cristiana, no borrarían esa mancha ni con su sangre, porque la culpa inexpiable y grave de la discordia no se lava con el martirio. No puede ser mártir quien no está con la iglesia: o puede llegar al reino el que despreció a la que está destinada a reinar. (…) Aunque ardan en las llamas y, arrojados al fuego o echados a las fieras, pierdan sus vidas, no será su muerte corona de la fe, sino castigo de perfidia: ni gloriosa meta de virtud religiosa, sino muerte sin esperanza alguna. Ese tal puede ser matado, pero no por eso será coronado. Podrá proclamarse cristiano, pero también el demonio se presenta engañosamente como Cristo” (14).

Una enseñanza tan nítida que huelgan los comentarios.
Otro tema controvertido, es el de la supuesta falta de caridad al exponer toda la Verdad en las relaciones con quienes profesan otra religión o confesión cristiana no católica.

San Agustín comenta al respecto: “No creáis (…) que amáis al prójimo sólo porque no le corrijáis en absoluto. Esta no es caridad, sino lenidad. La caridad es una fuerza que apremia a corregir y a elevar a otros. La caridad se deleita con la buena conducta y se esfuerza por elevar y enmendar la mala. No améis el error, sino al hombre. (…) Si amas verdaderamente al hombre, lo corregirás. Aunque a veces debas mostrarte algo duro, hazlo por amor al mayor bien del prójimo” (In I Ioh. Tr.).

El profeta Ezequiel, comenta de los que intentan acomodarse con todos, los que están en la verdad y los que están en el error: “¡ay de los que hacen cojines para todo codo y almohadas para toda cabeza!” (Ez. 13, 18).
Y es que no puede haber verdadera caridad sin la verdad.

Tertuliano enseñó en Ad Scapulam: “El Dios de los cristianos es el Dios de la Verdad; los que la hallan, encuentra la plenitud de la Verdad. Verdad es lo que odian los demonios y rechazan los paganos; los cristianos sufren y mueren por ella. Verdad distingue al cristiano del pagano”.

Por último, unos pasajes de los Santos Padres sobre lo que opinan del trato con la herejía y el cisma:

San Ignacio de Antioquia (siglo I): “Si los que obran estas cosas según la carne merecen la muerte, cuanto más el que corrompe la fe en Dios con mala doctrina, por la que fue crucificado Jesucristo; el tal impuro irá al fuego inextinguible e igualmente el que lo escucha” (Carta a los Efesios 16, 1-2).

San Ireneo de Lyón (siglo II): “En cuanto a todos los demás que se separan de la sucesión original (apostólica) y se reúnen en cualquier parte, hay que tenerlos por sospechosos, estos son: los herejes de falso espíritu, o cismáticos llenos de orgullo, o incluso los hipócritas que obran por el lucro y la gloria vana. Todos estos se apartan de la verdad: los herejes aportando un fuego extraño al altar de Dios, esto es doctrinas extrañas, serán consumidas por el fuego del cielo, como Nadab y Abiud” (Adversus haereses, IV, 26, 2).

Orígenes (siglo III): “La Iglesia, dice, es la única que está en posesión de la recta y verdadera fe. Ella sola garantiza el canon de las Sagradas Escrituras. La fórmula de la fe legítima es la que se halla en el símbolo bautismal… Los herejes llevan el nombre de cristianos pero, en realidad, son ladrones y adúlteros porque mancillan los castos dogmas de la Iglesia…” (De principiis).

San Cipriano de Cartago (siglo III): “¿Será posible que crea que está con cristo, el que se aparta de su clero y de la unidad de su pueblo? Ese tal esgrime sus armas contra la Iglesia, combate el ordenamiento de Dios. Enemigo del altar, rebelde contra el sacrificio de Cristo, renegado de la fe, sacrílego contra la religión, siervo traidor, hijo impío, fratricida, que despreciando a los obispos y sacerdotes de Dios, osa edificar otro altar y formular con ilícitas palabras una plegaria distinta, profanar la verdadera y divina hostia con falsos sacrificios, sin pensar que el que se esfuerza contra lo establecido por Dios, será castigado con la ira divina por la audacia de su temeridad” (De Unitate Ecclesiae, 17).
San Atanasio (siglo IV): “Todo el que quiera salvarse, ante todo es menester que mantenga la fe católica; y el que no la guardare íntegra e inviolable, sin duda perecerá para siempre”.

San Martín I, Papa (siglo VII): “Por la intercesión de San Pedro, establezca (Dios) los corazones de los hombres en la fe ortodoxa, hy les haga firmes contra todo hereje y enemigo de la Iglesia. Dé fuerza al pastor que gobierna ahora. De tal suerte que, sin ceder en ningún punto, ni siquiera mínimo, y sin someterse en parte secundaria alguna, conserven integra la fe profesada ante Dios y ante los ángeles santos”.

San Pedro Canisio advertencia: “El error protestante medra, por el arrinconamiento de desprecio de la escolástica de Santo Tomás y los Santos Padres”.

Toda la caridad que se debe en el trato con las personas, se debe de tener de intransigencia ante el error.

San Agustín expresaba: “In necesariis unitas, in dubiis libertas, in ómnibus cáritas”, (en lo necesario unidad; en lo dudoso libertad; y en todo caridad).


Autor: José Andrés Segura Espada

Fuente: Revista Tradición Católica nº 189

viernes, 15 de octubre de 2010

EVOLUCIÓN: ¿REALIDAD O CREENCIA?


¿Es la teoría de la evolución un hecho científico o una simple creencia? Esta es la única pregunta que este excelente documental trata de contestar. Cinco científicos de reputación internacional dan sus respuestas sobre la evolución. Un vídeo de 60 minutos que se ha vendido en todo el mundo, y ganador de premios internacionales de documentales, que ahora está disponible para que todos las vean.

SANTA TERESA DE JESÚS - 15 DE OCTUBRE

SANTA TERESA DE JESÚS,
Virgen y Doctora de la Iglesia
n. 28 de marzo de 1515 en Ávila, España;
† 4 de octubre de 1582 en Alba de Tormes, España


Patrona de personas en órdenes religiosas; personas ridiculizadas por su piedad; enfermos; quienes han sufrido la pérdida de sus padres; aquellos con necesidad de recuperar el estado de gracia. Protectora contra las enfermedades del cuerpo; dolores de cabeza.

Santa Teresa, española de noble alcurnia, partió de su casa a la edad de siete años, con su hermano Rodrigo, en busca del martirio entre los moros; un tío frustró su intento volviéndolos a casa. A los veinte años entró en el Carmelo y encontró en él un verdadero martirio en las austeridades que practicó, en las enfermedades del cuerpo y arideces del espíritu que padeció durante veinte años, en las calumnias que debió padecer y en las contradicciones que encontró en su empresa de reformar la Orden. Murió en 1582, a la edad de 67 años. Sus profundos escritos le han merecido el título de Doctora de la Iglesia.

MEDITACIÓN
SOBRE SANTA TERESA

I. Santa Teresa vio a un Serafín que le transverberaba el corazón con un dardo inflamado. Desde entonces no pensó ya sino en amar a Dios, extender su gloria y convertir a los pecadores, diciendo que se quedaría feliz en el Purgatorio hasta el día del Juicio si con ello pudiese convertir aunque no fuera sino a un alma. Todos los bienes que Dios me prodiga, todas las gracias que me concede, son como otros tantos dardos que deberían inflamar mi corazón de amor a Dios. Señor, me ordenáis que os ame: dadme la gracia de cumplir vuestras órdenes y ordenadme lo que os plazca (San Agustín).

II. “¡O padecer o morir!”. En este lema de Santa Teresa, encontramos los dos efectos de su amor. ¡Quiere sufrir para asemejarse a Aquél a quien ama! Esta santa busca la cruz y tú la huyes; ella quiere vivir sólo para padecer y tú quieres vivir só1o para divertirte. Que en adelante su lema sea el tuyo.

III. Santa Teresa anhela morir una vez que nada tenga ya para sufrir en este mundo, a fin de ir a ver a Dios, único objeto de su amor. ¿Anhelas tú la muerte? Por el contrario, la temes como fin de tu felicidad y comienzo de tus sufrimientos, porque te gozas con el mundo. Lo que debes temer es el juicio de Dios. Puedes evitar el rigor de este juicio viviendo una vida santa. En cuanto a la muerte, no debes temerla, puesto que no puedes sustraerte a ella. Nadie debe temer lo que no puede evitar (Tertuliano).

El amor a los sufrimientos.
Orad por la Orden del Carmelo.

ORACIÓN

Escuchadnos, oh Dios Salvador nuestro, y haced que, al alegrarnos con la fiesta de Santa Teresa, seamos alimentados con el pan de su celestial doctrina y abrasados con los sentimientos de su tierna piedad. Por J. C. N. S.

miércoles, 13 de octubre de 2010

MILAGRO EUCARÍSTICO DE IVORRA, ESPAÑA

El párroco de este pueblo dudaba de la presencia real de Cristo en la Eucaristía. En el año 1010 sucedió que mientras celebraba la Misa el vino vertido en el cáliz se convirtió en Sangre viva y se derramó sobre el mantel de altar, cayendo hasta el piso.