lunes, 31 de enero de 2011

MILAGRO EUCARÍSTICO DE CASIA

En 1330, en Casia, un campesino gravemente enfermo mandó llamar un sacerdote para poder recibir la Comunión. El sacerdote, en parte por negligencia y en parte por apatía, en vez de depositar la Hostia consagrada en una píside para transportarla a la casa del enfermo, la tomó del tabernáculo y la metió sin reverencia alguna dentro del libro de oraciones. Estando ya en casa del enfermo, abrió el libro y vio con gran susto que la Hostia se había transformado en un grumo de sangre y las páginas del libro se habían teñido de sangre.