lunes, 14 de marzo de 2011

HEREJÍAS DEL MOVIMIENTO NEOCATECUMENAL


Es cierto que el movimiento neocatecumenal no merece una aprobación sino una reprobación.

Así, no hay que definirlo como «un camino de formación católica» sino, más bien, como un “itinerario de perversión herética”. Es una severa condenación lo que merece y no un llamamiento a los obispos para que lo exalten.

«En realidad, no son muchos los textos programáticos de Kiko y Carmen (sus fundadores). Los pocos a disposición carecen de difusión comercial, están mecanografiados para uso de las comunidades o han aparecido en revistas de escasa tirada». En rigor existe sólo un texto «programático» reservado estrictamente a los catequistas, mecanografiado y multicopiado; es la transcripción de una serie de conferencias pronunciadas por Kiko Argüello y Carmen Hernández.

Los "estatutos" de este camino no son más que la transcripción de las conferencias de Kiko y Carmen

Cuando se logra, con gran dificultad, procurarse este documento, queda uno asombrado al leer las recomendaciones hechas a los propios adheridos, recomendaciones repetidas veces, de guardar secreto sobre los verdaderos objetivos de este movimiento. «Esto no lo digáis a la gente porque huirían a toda velocidad». Guardadas las proporciones, nos encontramos ante una asociación de tipo masónico: el programa real es sólo conocido por uno pocos y la masa es engañada. Y pese a que varios obispos en diversas partes del mundo habían lanzado su grito de alarma, el movimiento tiene la aprobación de Juan Pablo II.

He aquí un extracto del estudio del Padre Enrico Zoffoli, titulado Herejías del movimiento neocatecumenal. Reproducimos el apéndice que es la recapitulación.

Verdad Católica.
Herejía Neocatecumenal

1/.- Cristo ha redimido el mundo. 1/.- Cristo no ha llevado a cabo ninguna redención.

2/.- La premisa fundamental de la obra redentora de Cristo es la realidad histórica del pecado. 2/.- El pecado no es posible porque el hombre no puede evi­tarlo.

3/.- La gracia, aun siendo necesaria, respeta sin embargo la libertad humana. 3/.- No hay ningún problema en las relaciones entre gracia y libre‑arbitrio, puesto que el hombre no puede no pecar.

4/.- Jesús ha satisfecho a la justicia de Dios en tanto que Mediador de la familia humana pecadora. 4/.- Jesús no puede haber satisfecho a la justicia de Dios por­que El es solamente misericordia que perdona.

5/.- Jesús ha satisfecho a la justicia de Dios ofreciéndose libremente como víctima por los pecados del mundo sobre el altar de la Cruz. 5/.- Jesús no se ha ofrecido como víctima por los pecados del mundo. Sobre la Cruz no ha realizado ningún «sacrificio».

6/.- Jesús ha salvado al mundo por los méritos de su pasión y de su muerte. 6/.- Jesús ha salvado al mundo en virtud de su resurrección.

7/.- Jesús continúa su obra de salvación por medio de la Iglesia, como sociedad visible y jerárquica. 7/.- La Iglesia no es una sociedad jerárquica jurídicamente constituida, sino una sociedad carismática.

8/.- La Iglesia cumple su misión en virtud del sacerdocio, fundamento de la Jerarquía, haciendo la distinción entre el «sacerdocio» de los ministros de culto recibido en el sacramento del Orden, y el «sacerdocio» de los simples fieles incorporados a Cristo por el Bautismo. 8/.- En la Iglesia, no se confiere un sacerdocio derivado del sacramento del orden puesto que el Bautismo basta para incorporar todo el mundo a Cristo, único y supremo sacerdote.

9/.- La Iglesia, sobre el altar, celebra un «sacrificio» verdadero y real, como «sacramento» del único y perfectísimo sacrificio ofrecido por Jesús en la Cruz.9/.- Sobre el altar, no se ofrece ningún «sacrificio» porque no ha sido jamás celebrado por Jesús.

10/.- La Misa es un verdadero Sacrificio celebrado por Cristo por medio de su ministro visible independientemente de la presencia y participación de los fieles... 10/.- « No hay Eucaristía sin asamblea que la proclame (...). Es de esta asamblea que surge la Eucaristía...».

11/.- El Sacrificio eucarístico depende esencialmente de la consagración distinta del pan y del vino tranubustanciados en Cuerpo y Sangre de Cristo. 11/.- La « Transubstanciación» no es un dogma de fe, sino una mera tentativa de los teólogos, destinada a explicar el «modo» de presencia de Cristo.

12/.- La Iglesia adora a Cristo, verdadera, real y substancialmente presente en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad bajo las especies del pan y del vino consagrados. 12/.- La presencia verdadera, real y substancial de Cristo en la Eucaristía no puede aceptarse, así como no es creíble el pretendido prodigio de la «transubstanciación»: las partículas que sobran o que caen del altar no contienen esta «presencia», y no son pues «adorables».

13/.- La presencia eucarística enseñada por la Iglesia justifica el culto del Santísimo Sacramento, de ahí la práctica de la Comunión frecuente, las visitas al Santísimo Sacramento, las bendiciones, las procesiones, las adoraciones solemnes, los congresos (Eucarísticos); como también el deber de observar las normas concernientes al modo de comportarse en presencia de Cristo y todas las reglas destinadas a cultivar la piedad eucarística de los fieles, etc. 13/.- Negada la presencia de Cristo, todas las prácticas relativas al culto, que se siguen, son vanas y ridículas.

14/.- El sacramento de la Penitencia es realmente distinto del sacramento del Bautismo. 14/.- La Penitencia se reduce al Sacramento del Bautismo: la distinción del uno y del otro no se remonta a la Iglesia primitiva.

15/.- La «conversión» del pecador, que precede al sacramento de la penitencia, es un hecho eminentemente personal. 15/.- «La Iglesia (...) lleva y conduce a la conversión...».

16/.- Dios concede el perdón de los pecados por la absolución del sacerdote... 16/.- «Lo importante no es la absolución». «El valor esencial (... ) del sacramento de la penitencia es: comunitario y religioso».

17/.- La acusación de los pecados es secreta, auricular ... . 17/.- La confesión es pública, comunitaria.

18/.- La Iglesia cree en la realidad del infierno que amenaza a los pecadores obstinados en el trance de la muerte. 18/.-En virtud de la Misericordia de Dios, al fin de los tiempos, todo el mundo será salvo.

19/.- Fuera de la Iglesia no hay Salvación. 19/.- Para salvarse, no es necesario que todos pertenezcan a la Iglesia, o estén dispuestos a entrar en ella como dentro del único Rebaño de Cristo.

20/.- Jesús, así como es el único redentor y maestro, es también el único Modelo de santidad que los creyentes deben esforzarse en imitar. 20/.- Él no se ha presentado como «Modelo» de vida.

21/.- El Concilio Vaticano II no está en total armonía con el concilio de Trento, cuyas definiciones no pueden cambiarse. 21/.- Vaticano II es el único Concilio válido para la Iglesia de hoy y de mañana, en tanto que el Concilio de Trento representa una regresión en la vida de la Iglesia.

22/.- Sólo el Magisterio de la Iglesia es competente para interpretar la Biblia.
22/.- «La Biblia se interpreta por ella misma a través dé los paralelismos».


Fuente: Congregación Obispo Alois Hudal