miércoles, 15 de junio de 2011

LOS RESULTADOS DE LA REFORMA SON DESVASTADORES


Carta prólogo del Card. Stickler a la edición inglesa del Breve examen

Alfonso María Card. Stickler S.D.B.
Ciudad del Vaticano, 27 de Noviembre de 2004

Queridos amigos,

Vosotros deseáis dar a la imprenta una nueva edición del celebrado Breve Examen Crítico del Novus Ordo Missae de los Cardenales Ottaviani & Bacci.

No puedo menos que animaros fervorosamente en esto y bendecir vuestro emprendimiento para que resulte en un mayor conocimiento de este importante texto por un número creciente de lectores.

El análisis del “Novus Ordo”, hecho por estos dos eminentes cardenales no ha perdido nada de su valor ni, infortunadamente, de su actualidad.

Como miembro de las comisiones preparatorias y experto en liturgia del Concilio Vaticano, yo mismo experimenté los sobresaltos profundos que siguieron a la reforma litúrgica.

El decreto Sacrosanctum Concilium parecería sugerir una reforma en el seno de la Iglesia Católica y no un quiebre seguido de una presurosa fabricación de rituales. Estas innovaciones abrieron demasiado el camino a aquellos que, quizás sin quererlo conscientemente, permitirían, como ha dicho el papa Paulo VI, que el “humo de Satanás” entrase en la Iglesia.

Los resultados de la reforma son considerados hoy devastadores. Fue mérito de los Cardenales Ottaviani y Bacci descubrir muy rápidamente que la modificación radical de los ritos resultaría en un cambio fundamental de la doctrina.

Afortunadamente, la misa romana así llamada de San Pío V nunca ha sido prohibida: sacerdotes y fieles pueden siempre abrevar en la fuente de la Lex Orandi (ley de la oración) y de este modo vivir fielmente la Lex Credendi (ley de la Fe).

Es, por lo tanto, digno de alabanza y útil, tal cual es vuestro proyecto, hacer oír una vez más, 35 años después, la voz de aquellos príncipes de la Iglesia, defensores de la doctrina , de la Tradición Católica y del Papado.

Tengan la certeza, queridos amigos, de mi paternal bendición y mis oraciones sobre la tumba de San Pedro.

Firma
Alfons M. Card. Stickler.