jueves, 6 de septiembre de 2012

LA MASONERÍA EXPRESA SU DOLOR POR LA MUERTE DEL CARDENAL MARTINI

ELOGIOS INQUIETANTES AL PURPURADO, PUES PROVIENEN DE UNA SECTA ANTICATÓLICA 

El cuerpo del cardenal flanqueado por extraño estandarte 

Hace unos días publicamos los gravísimos sacrilegios ocurridos en Brasil donde, en varios templos católicos, se oficiaron misas para celebrar "el día del masón", sin que hasta la fecha ninguna autoridad religiosa haya tomado alguna medida correctiva ni se haya censurado a ninguno de los clérigos que cometieron tamañas aberraciones. En ese artículo nos referíamos a la labor de infiltración de la secta masónica en la Iglesia profetizada por la beata Ana Catalina Emmerich. Ahora, nos enteramos en el post publicado en el blog de Manuel Morillo "Anotaciones de pensamiento y crítica" de "Religión en Libertad.com", bajo el título "Cuando un pésame es más clarificador que un dictamen de la Congregación para la Doctrina de la Fe", que en la web de la Masonería Italiana, Gran Oriente de Italia, se acaba de manifestar -por parte de esa secta- el pésame por la reciente muerte del cardenal Carlo María Martini. En él se lamenta el fallecimiento de este purpurado y se le llena de elogios, algo insólito pues provienen de una secta condenada por la Iglesia Católica por conspirar contra la institución fundada por N.S. Jesucristo.
             Escudo masónico 
A continuación la traducción de este pésame y abajo, en seguida, publicamos el facsímil del original en italiano publicado AQUÍ

Martini: Raffi (Gran Oriente de Italia), Adios a un hombre de diálogo, gran expresión del Magisterio Eclesial.

"Un hombre de diálogo y de cultura profunda, que ha sabido hablar a los jóvenes y ha estado siempre abierto a la discusión y el cambio. Una espiritualidad fuerte, gran expresión del Magisterio Eclesial (Chiesa-Parola)(*), es decir, de aquel 'kerygma' (anuncio) que está más allá de todas las estructuras y convenciones". Gustavo Raffi, Gran Maestre del Gran Oriente de Italia, recuerda así al cardenal Carlo María Martini, fallecido hoy a la edad de 85 años. 

"Creía en el ecumenismo, en el diálogo con la sociedad civil y con las otras religiones, comenzando con el Judaísmo, prosigue Raffi, y les faltará, a creyentes y profanos, su gran humanidad y el ejemplo de una mente reflexiva que ha afrontado los grandes temas de la vida humana. En cada ocasión, concluye el Gran Maestre, ha sabido mirar los ojos de los demás para buscar juntos la verdad". 

Roma, Villa Vascello, 31 de Agosto de 2012


 (*)NOTA: El blog "Página Católica" hace esta atinada observación al mismo: 

"Es evidente que el gran maestre juega con la palabra Chiesa-Parola, Magisterio Eclesial o de la Iglesia, para referirse a un Magisterio de los Magisterios que estaría por arriba del Magisterio del Papa y de los Obispos en comunión con él (el magisterio de las estructuras y convenciones), del cual habría sido profeta Martini. 

En otras palabras, lo que enseña el Verdadero Magisterio mediante la Jerarquía de la Iglesia (según los masones) no es la verdad. La verdad (según ellos) la dicen los amigos de la Masonería. 

Notemos cómo los masones destacan sobre todo el diálogo con el Judaísmo. ¿Por qué les importará tanto?  

Finalmente fijémonos en la última frase, que es una perfecta definición del falso ecumenismo. El cardenal Martini, debió ser maestro de la Verdad, es decir, debió enseñárselas a los demás, no buscarla con ellos como si no la poseyera completa. 

V. Concédele, Señor, el descanso eterno. 
R. Y brille para él la luz que no tiene fin. 

 Jorge Soley comentó en su blog de "Religión en libertad": "Por honestidad intelectual y amor a la Iglesia, que no nos vendan como (buenos) reformadores a quienes han demolido la Casa del Padre". 

Ante estos hechos, el título del blog de Manuel Morillo resulta muy inquietante: "Cuando un pésame es más clarificador que un dictamen de la Congregación para la Doctrina de la Fe" que puede entenderse también así, como lo clasificó otro blog: "Dime quién te alaba y te diré quién eres". 

Oremos por su alma.

Fuente: Catolicidad