jueves, 20 de junio de 2013

SIONISTA HENRY KISSINGER ANTE LA ASIA SOCIETY: “LOS EEUU Y CHINA DEBEN COLABORAR PARA EL ESTABLECIMIENTO DE UN ORDEN MUNDIAL GLOBALISTA”


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Infocon Noticias

En el vídeo siguiente: http://www.youtube.com/watch?v=yxGFmDYdkP8 Henry Kissinger, le pide a los EEUU y al gobierno chino que trabajen juntos para crear un gobierno mundial totalitario. En un discurso ofrecido ante la Asia Society la semana pasada, el ex secretario de Estado Henry Kissinger ha dicho lo que sigue: “El desafío es saber cómo construir un orden mundial global por primera vez en la Historia. Hablamos mucho de comunidad mundial pero el hecho real es que nunca ha habido una comunidad mundial antes", y sugiere que China y EEUU colaboren en esa meta. (A partir del minuto 3 del video )

Por su lado, David Rockefeller ya rindió en su día homenaje a líder comunistaMao, el exterminador masivo más completo del siglo XX, responsable de la muerte de entre 50 a 78 millones de chinos, según distintas fuentes. Rockefeller ve a Mao como un líder político ideal y a la revolución comunista y sus numerosas purgas políticas como un modelo de gobierno mundial.

“Sea cual fuera el precio de la Revolución China (se refiere a los millones de muertos), ésta ha logrado no solo producir una administración gubernamental más eficaz y motivada, sino también suscitar una gran moralidad y una meta comunitaria. La experiencia social de China bajo la batuta de Mao es uno de los más grandes éxitos de la historia humana”. (David Rockefeller en el New York Times, 10 de agosto 1973).

Rockefeller se deshizo en felicitaciones melosas sobre Mao y los comunistas tres años antes del final de la Revolución Cultural en China. Estimaciones optimistas han establecido de los muertos debidos a las purgas culturales de Mao han excedido los 30 millones de personas. El fiel favorito de Rockefeller, Henry Kissinger cree que ha llegado el momento de exportar al resto del mundo lo que Mao hizo en China.

UN POCO DE HISTORIA

Henry Kissinger cuyo verdadero nombre Abraham ben Elazar, nació el 27 de mayo de 1923 en la localidad alemana de Fürth (Baviera). Es un político estadounidense de origen judío considerado por muchos uno de los cerebros del Nuevo Orden Mundial. Se le sindica también como uno de los más grandes instigadores del lobby internacional y de la política exterior de los Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XX.

En 1938, emigró a los Estados Unidos con su familia teniendo sólo 15 años de edad. Cinco años más tarde adoptaría la nacionalidad americana. En 1947 obtuvo una beca del Fondo Rockefeller merced a la cual cursó estudios y se graduó en Ciencias Políticas en la Universidad de Harvard, reputado centro fabiano del Establishment en el que posteriormente desempeñaría varios cargos docentes y directivos. En los años cincuenta trabajó al lado de Rockefeller y poco después entró en el Pentágono. Su participación en la vida pública estadounidense comenzó a principios de los años sesenta, desempeñando desde entonces e ininterrumpidamente a lo largo del mandato de cuatro presidentes norteamericanos diversos cometidos políticos de alto nivel. Fue asesor de la Oficina de Coordinación Gubernamental, del Consejo Nacional de Seguridad, de la Agencia de Control de Armamento y del Departamento de Estado, todo ello durante las Administraciones Kennedy y Johnson, hasta que en 1969 Richard Nixon le nombró su consejero personal, empleo que simultaneó con la presidencia del Consejo Nacional de Seguridad. Cuatro años después fue designado por Nixon Secretario de Estado, cargo en el que sería ratificado por el siguiente inquilino de la Casa Blanca, Gerald Ford.

En 1973 fue Secretario de Estado y participó en las negociaciones de paz con Vietnam. Recibió el Premio Nobel de la Paz de ese año junto al representante norvietnamita Le Duc Tho por los acuerdos alcanzados para poner fin a dicha guerra. Dado que la guerra se prolongaba a pesar de los acuerdos de paz, Led Duc Tho renunció al millonario premio, aunque Henry Kissinger prefirió conservar el dinero. Con Jimmy Carter se retiró del gobierno.

Luego de esto ha participado intensamente en la configuración del Nuevo Orden Mundial

Lobbista de Profesión

Experto como Brzezinski, en política internacional y en asuntos soviéticos, Kissinger no tardó en concitar el interés del Consejo de Relaciones Exteriores, que ya en 1955 le encomendó la dirección de una investigación para el análisis de las posibles respuestas a la amenaza soviética. Este poderoso club, a cuya presidencia accedería Kissinger años después, fue una de sus catapultas políticas. La Fundación Rockefeller Brothers habría de ser la otra. En efecto, la dirección del Programa Especial de Estudios de dicha entidad, que le fuera confiada en 1956, no constituyó más que el primer episodio de una estrecha e ininterrumpida colaboración entre Henry Kissinger y el clan Rockefeller. Desde finales de los años cincuenta, Kissinger se convirtió en el principal asesor de las campañas políticas de Nelson Rockefeller, puesto que ocuparía hasta el momento mismo en que ambos se incorporaron a la Administración Ford, el primero como Secretario de Estado y el segundo en calidad de Vicepresidente de los Estados Unidos. Paralelamente a todo ello discurrieron las actividades compartidas por Kissinger y David Rockefeller en el Consejo de Relaciones Exteriores, colaboración que se estrecharía todavía más cuando el plutócrata fichó al tecnócrata para la Comisión Trilateral.

Política Internacional

En materia de política internacional y en asuntos soviéticos Kissinger desarrolló actividades extraordinariamente ambiguas y controversiales. En la casi totalidad de los casos aplicó una curiosa política de distensión que provocó la perplejidad de los más diversos círculos del poder, realizando nombramientos, desde su puesto como secretario personal de Nixon, que incluían a varios personajes conocidos por su filiación pro-marxista, como sería el caso de Helmuth Sonnenfeld, James Sutterlin, Boris Closson, William Hall y Arnold Wiesner.

La perplejidad de los primeros momentos acabó dando paso a la sospecha abierta, que terminaría concretándose en una serie de informes, tanto privados como oficiales, que iban a desvelar con pruebas contundentes el origen de tan extraños hechos.

El primero de estos informes fue elaborado por Frank Capell, experto en cuestiones de espionaje y analista de varias revistas políticas estadounidenses, una de las cuales, The Herald of Freedom, lo publicó íntegramente en octubre de 1971. Dicho informe fue posteriormente leído en el Congreso por el diputado John Rarick, y recogido en el tomo 117 de los Informes Oficiales de Sesiones del Congreso de 28-10-71. Con arreglo al mismo, las relaciones de Henry Kissinger con varios de sus colaboradores y subordinados en el Consejo Nacional de Seguridad y en el Departamento de Estado se remontaban al período 1943-1946, durante el cual Kissinger permaneció en Alemania como integrante de las fuerzas de ocupación norteamericanas, que le nombraron, pese a su escasa graduación militar (sargento), administrador de la ciudad de Bensheim. Fue en ese período cuando Kissinger entró en contacto con sus correligionarios Helmuth Sonnenfeld, Gunter Guillaume, agente de los servicios secretos de la Alemania del Este y más tarde secretario de Willy Brandt, y Egon Bahr, colaborador de la inteligencia soviética y futuro artífice de la Ostpolitik. Todos ellos se integrarían en una célula de espionaje en favor de la URSS, en la que el sargento Kissinger operaba bajo el seudónimo de Bor.

Tales imputaciones, que la Administración norteamericana se limitó a negar sin más, fueron posteriormente confirmadas por dos ex-oficiales del KGB, Golitsin y Goleniewski, así como por un completo dossier elaborado por un equipo de agentes de la CIA, en el que se revelaban todos los lazos existentes entre Kissinger y la Inteligencia soviética. El contenido de dicho dossier, archivado en su día por Stansfield Turner, director de la Agencia norteamericana y miembro del Consejo de Relaciones Exteriores, ha visto la luz recientemente gracias a un trabajo publicado por tres expertos en asuntos de espionaje, William Corson y los esposos John y Susan Trenton ("Four american Spies, the wives they left behind and the KGB's crippling of American Intelligence").

Kissinger y el Sionismo

Pese al controversial contenido de los informes mencionados nada de esto empañó la carrera política de Henry Kissinger, que sólo se vio momentáneamente truncada cuando la Suprema Corte Rabínica de Estados Unidos decretó en 1976 su “excomunión”, a raíz de las maniobras desplegadas por el entonces Secretario de Estado para maquillar las conquistas de Israel durante la Guerra del Yom Kippur. Un conflicto a cuyo desencadenamiento "preventivo" no fue ajeno el propio Kissinger, y que reportó a las arcas de sus patrocinadores, los Rockefeller, y a las multinacionales petrolíferas en general, enormes beneficios.

Con todo, el ostracismo de Kissinger, aunque severo mientras pesó sobre él la “excomunión”, se iba a prolongar durante poco tiempo, ya que la Corte Rabínica no tardaría en rehabilitarle en atención a las nuevas contribuciones del penado a la causa sionista. La doctrina sugerida por Kissinger, consistente en la fragmentación del Líbano en varios compartimentos político-confesionales como la mejor fórmula para garantizar la seguridad de Israel, se resumiría en su célebre sentencia: "Si queréis la paz en Oriente Medio, entregad el Líbano a Siria".

Kissinger en el Presente

Desde que abandonara la política activa, al menos de forma oficial, la actividad de Kissinger se ha desplegado a través de sus continuos desplazamientos de un extremo a otro del planeta, como comisionado y embajador de proyectos e intereses equivalentes a los que ya representó en su época anterior. Tal actividad no se reduce al terreno de lo político, aunque frecuentemente ejerza labores de emisario especial de la Administración norteamericana, sino que, de acuerdo con su posición en la Comisión Trilateral, se desarrolla fundamentalmente en el ámbito económico, que es el esencial y el que determina el curso de todos los demás. Ése es el terreno en el que se desenvuelve actualmente Henry Kissinger, a quien la Alta Finanza suele encomendar diversos asuntos relacionados con la deuda pública, asuntos que el eficiente tecnócrata solventa sin estridencias públicas y con pingües beneficios para sus arcas a través de su compañía de consultores Kissinger Associates, cuyos clientes son, lógicamente, los Estados deudores y las Multinacionales acreedoras.

Ftes: Alerta Digital/Metapedia


ANEXO SYLLABUS:


George Bush, Henry Kissinger, Benedicto XVI y otros piden "un Nuevo Orden Mundial".


Kissinger es bien considerado por distintas personalidades: