miércoles, 19 de febrero de 2014

"UNO DE LOS MÁS GRANDES DESPUÉS DE PEDRO"


Artículo aparecido en el nº 16 del 30 de setiembre 2.013, del "Sí Sí, No, No", versión original italiana.

Traducido por Cristina Pallero.

Ya está decidido: los papas Juan XXIII y Juan Pablo II serán canonizados; el primero con la reducción del milagro requerido para la canonización, el segundo a solo ocho años de su muerte. Esto ya es anómalo y deja perplejos a muchos, muchos mas de los que se imaginan.

No entro en relación a esto. Pero que ninguno me separe de la idea tradicional de la santidad católica, aquella común a los Santos de siempre. Una santidad tejida ante todo, de fidelidad a la Verdad del Credo católico sin confusión alguna e  identificación con Jesucristo en el ofrecimiento, en el sacrificio, en la pureza,  en la fuga del mundo y en el celo para la salvación de las almas. En resumen, la santidad estuvo reconocida en la vida del ministerio de San Pío de Pietralcina (1.887-1.968)

Arqueóloga y paleógrafa.

Esta doble canonización de Papas de nuestro tiempo, me lleva a pensar a la obra de una ilustre estudiosa, Bárbara Frale, nacida en Viterbo (Italia), en 1.970 (nacida "ayer", pero muy docta), historiadora de la Iglesia y de la sociedad cristiana, arqueóloga, paleógrafa y experta en documentos antigüos. Despúes de su Licenciatura en Conservación de los Bienes culturales, ha conseguido el doctorado en Historia de la sociedad europea en la Universidad Foscari de Venzia (Italia) y, desde el 2.001, es decir a poco más de treinta años de edad,  es oficial del archivo Secreto Vaticano, es decir, una que sabe y no habla ni escribe de oido.

Ha publicado diversos ensayos históricos, entre los cuales "La Síndone de Jesús Nazareno" (2.009) pero el libro que más ha "intrigado", se titula:"El Príncipe y el Pescador" (Le Scie, Edit.Mondadori, Milan, 2.011) y tiene como subtítulo:"Pío XII, el nazismo y la tumba de Pedro". Un libro que arroja una cascada de luz, si aún fuera necesario, sobre la figura y la obra de un Papa de singular grandeza, pero hoy discutido y calumniado por los enemigos de la Verdad, de aquellos que querrían "cambiar los documentos" de la Tradición de la Iglesia, para embarcarse en nuevas aventuras que no se saben donde llevan.

Este libro es de 354 páginas, pero que se lee en un aliento, tiene una conclusión (desde la página 297 a la página 300) que deja aturdido, sí, pero solo a quien no conoce bastate la historia y no ama bastante la Verdad, o peor, la quiere manipular. Entonces,  vean lo que escribe la ilustre arquéologa: "Pío XII, fallece en Castelgandolfo el 9 de octubre de 1.958. Fue sepultado el 13 de octubre en una capilla privada dentro del círculo de aquella que hoy se llama Confesión semi-anular. El turista conducido por si mismo al abrigo de la tumba de Pedro, se detiene un momento sobre los bancos de la capilla construida por Clemente VIII: y allí, volviendo la mirada atrás, ve inmediatamente el sarcófago de Pío XII que mira directo a la tumba de Pedro, cara a cara.

Probablemente no se da cuenta,  pero mirando todo sobre un mapa; un mapa de la Basílica de San Pedro, el sentido del lugar aparece inmediatamente claro. Y decididamente, da impresión. Pedro yace sobre el altar de la Confesión, propio al centro del espacio marcado de la cúpula; y Pío XII está apenas algunos metros detrás del apóstol, un paso atrás en la planimetría general, pero sobre el eje cental de la Basílica. Digamos que está casi a espalda del Pescador de Galilea, un poco como si lo ayudase a sostener el peso de aquello que en su nombre viene construido."

Santo de una pieza.

Hasta aquí la observación de la jóven ilustre arqueóloga y su juicio fundado y de ninguna manera temerario. "La Congregación de la Causa de los Santos"- escribe ella- seguirá su largo y prudente proceso de canonización según la forma debida, pero la Iglesia Católica, a su Santo ya  lo ha hecho de una pieza.

Fue la decisión tomada a su tiempo de alguien; una decisión que a continuación ninguno revocó. Y no un santo de segundo orden: está en una capilla reservada, de la forma que hace referencia a una cruz, en el corazón de la gran iglesia,  casi como si fuese cosa muy sacra para ser dejada expuesta al ir y venir de los turistas."

Expliquémonos: para quien no hubiese aún comprendido: "el Santo no de segundo orden",  es  precisamente el venerable Pío XII. Pero leamos lo que escribe inmedatmente después, nuestra estudiosa:
"En la opinión de quien puso a Pío XII en aquella capilla sobre la espina dorsal de la Basílica- al lugar de la "cabeza", mientras Pedro encarna el corazón pulsante- él aparecía como el más grande entre los herederos del apóstol (...). En cada caso, el sepelio de Eugenio Pacelli en aquel lugar, manifestaba una clara voluntad, porque había muchos otros puestos menos ilustres donde poner su tumba, pero no fueron elegidos".

Aquí me detengo a releer esta afirmación hecha con conocimiento de causa del oficial del Archivo Secreto del Vaticano: Pío XII, uno de los más gandes herederos, de los sucesores de Pedro!. Pío XII, uno de los Papas más grandes de todos en la dinastía de los Pontífices de la Iglesia católica.

Bárbara Frale se pregunta quién decide de ubicar los restos mortales de Pío XII en aquel  lugar así de noble, el que es más noble, cerquísima a Pedro, y responde:
"La decisión fue tomada probablemente por el cardenal Federico Tedeschini (1.873-1.961), que era Archipreste de la Basílica en  1.958, de acuerdo con el Pro-Secretario de Estado, Domingo Tardini, habían conocido a Eugenio Pacelli de cerca, pero Tardini en particular, había colaborado con él, trabajando codo a codo por 23 años, los años de la Italia sujeta al fascismo y de la segunda guerra mundial. En virutd de sus funciones, Tardini tenía acceso a informaciones que ni siquiera los mismos colaboradores podían saber: probablemente ninguno conocía la actuación de Eugenio Pacelli como él".

Y ahora, atención al fondo final de la joven estudiosa que no es ciertamente una desprevenida:
"Monseñor Tardini y el cardenal Tedeschini son los responsables de esta elección, respecto a la tumba de Pío XII, una especie de santificación de hecho. En concreto, estas personas que decidieron dónde poner su tumba, han asociado a Pío XII al rol que Pedro ocupa en la simbología de la Basílica, el centro de la Cristiandad católica: a sus ojos evidentemente existían concretas afinidades. Uno en efecto, había sido pescador y se hizo el Príncipe de los apóstoles; el otro (Eugenio Pacelli), era nacido príncipe de la Iglesia, y luego se ha hecho pescador de hombres. Entre ellos habían tenido el timón de la Iglesia en los peores momentos de la historia".

¿Qué cosa esperar ahora?

Y puede bastar. Pío XII uno de los Papas más grandes entre los sucesores de Pedro. Lo afirma una ilustre historiadora de la Iglesia y muchos entre los humildes y grandes, comparten su afirmación.

Porqué uno de los más grandes?, sí, lo es: dónde encontrarán otro Papa que ha debido medirse contemporaneamente con Hitler y Stalin y con sus ideologías más perversas de la historia, cuales son el comunismo ateo y homicida y el lacismo neo pagano, más sutil; pero capáz de vaciar el Catolicismo desde adentro, como solo lo puede hace la  falsa gnosis?.

Y todo esto él, Pío XII, el Pastor angélico, lo ha hecho con el testimonio de una vida personal conforme a Cristo, y a Él Crucificado, y con un Magisterio altísimo que ha afrontado los problemas más arduos; de la cuestodia de la Fe a la  dignidad del Culto divino y de la Liturgia; de los estudios bíblicos a las más controvertidas cuestiones morales. Un Papa, que en medio de la oscuridad de la tierra, ha pensado con su consecratio mundi a reconstruir la sociedad y el mundo en Cristo Jesús, en la majestuosidad de Cristo que solo da consistencia a todas las cosas.
Sí, Pío XII probablemente uno de los más grandes sucesores de Pedro: concordamos con Bárbara Frale.

Probablemente el más gande, porque ha estado y ha hecho todo esto. El camino, por lo tanto, trazado por el, era la vía a seguir, sin desembocar en otros caminos atravesados, como se está haciendo, llegando a esta confusión pavorosa.

Y no seria ahora, después de 55 años desde su muerte, de ceñir su frente con la aureola de los Santos, de los Doctores de la Iglesia, de los alter Christus del siglo XX? .. Y sobre todo, de retornar inmediatamente sobre su línea?. Hombres de la Iglesia, qué cosa esperais?. El Placet de los judíos ingratos?...