martes, 7 de octubre de 2014

CRISTINA, UNA NIÑA DE 12 AÑOS, FUE LA PRIMERA VÍCTIMA EN IRAK





El padre Luis Montes, del Verbo Encarnado y destinado en Bagdad, habló en su paso por Argentina de la guerra que lleva 4 años. Contó cómo "los cristianos están dando su vida por la Iglesia" con 20 atentados diarios y entre terroristas sanguinarios.

El P. Luis Montes, sacerdote misionero del Instituto del Verbo Encarnado que ha vivido en Bagdad (Irak) desde 2010, recordó recientemente lo que calificó como el “martirio” de Cristina, una niña de 12 años que fue la “primera víctima” de la persecución religiosa del Estado Islámico (ISIS) contra los cristianos en ese país.

En diálogo con ArgentinosAlerta a su breve paso por su natal Argentina en estos días, el P. Luis Montes señaló que “este grupo autodenominado Estado Islámico fue el que perpetuó el atentado en el que falleció esta niña llamada Cristina. Ella fue la primera en caer muerta”.
“En ese entonces el grupo no era tan conocido. Este grupo que está asolando ahora a Irak, que está llevando la destrucción y la muerte, cobró su primera víctima en esa niña”, dijo.

Para el P. Montes, la historia de Cristina es particularmente significativa “de lo que es la riqueza de Irak para todo el mundo. Es una historia de un martirio ‘viejo’, ya pasó hace 4 años. En estos momentos en Irak 4 años es mucho tiempo, porque son muchos los mártires que hay aquí y ahora”.
“Por supuesto, utilizamos la palabra mártir en sentido amplio. Es la Iglesia la que tiene que determinar el hecho mismo del martirio. Este caso ilumina mucho la grandeza de este pueblo”.




El misionero recordó que el 31 de octubre de 2010, Cristina, “de 12 años le dice a su mamá: vamos a Misa que hoy es domingo. Van a la Iglesia Nuestra Señora de la Salvación, es la Catedral de rito sirio-católica en Bagdad. Va la mamá que está embarazada con su hija de 12 años y el resto de la familia no va porque un hermano menor estaba enfermo y el papá estaba trabajando”.

“Cuando llegan al predio de la Iglesia la mamá siente mucho miedo, se queda rezando afuera de la Iglesia en una ermita de la Virgen. Entonces la niña desaparece y cuando la madre comienza a buscarla la encuentra rezando de rodillas en el fondo de la Iglesia”.
Su madre le preguntó a Cristina por qué se había alejado, pero esta no la escuchó, pues estaba concentrada en la oración.

“Entonces la madre se sienta al lado de ella, empieza la misa, y comienzan a escucharse disparos afuera. Eran terroristas que estaban entrando a la Iglesia matando a los guardias en un atentado que fue famoso y que un poco cambió la ciudad de Badgad. A partir de ese momento aumentó el éxodo de cristianos”.

El P. Montes recordó que “los terroristas entran armados con ametralladoras y granadas. La niña sabía lo que significaba porque hace años que sufrían atentados diarios. Se calcula que desde la guerra hasta acá hay un promedio de 20 atentados por día en el país. Así es que no era una sorpresa”.

“Al ver a los terroristas, la niña le dice a su madre: ‘no tengas miedo’. Mirándole otra vez le dice: ‘si me querés, no tengas miedo’ y la abraza”.
A continuación, los terroristas del Estado Islámico hicieron “pasar a todos adelante y ellos quedaron primero, luego de pasar por el pasillo central de la Iglesia. Cuando llegan en frente del presbiterio los hacen acostar, y mientras se acostaban comienzan a ametrallarlos”.

“La primera en caer muerta es Cristina. La mamá se salvó porque había otra mujer detrás que cae muerta encima de ella y así queda tapada por una pila de cadáveres. Después de eso el embarazo de la mamá continuó y nació una niñita”.

El sacerdote se cuestionó “¿cómo una niña de doce años consigue mantener la calma en una situación así? No solo eso, sino que ella misma se transforma en fuerza para su madre. Esto muestra lo que es la vida del pueblo iraquí en este momento”.

El P. Luis Montes subrayó que actualmente el pueblo de Irak “está pasando por una persecución terrible, una crueldad inaudita”.

“Estamos hablando de un grupo de terroristas que decapitan niños de 10 años. Que entierra viva a la gente para que se muera sufriendo más. Que después de cortar la cabeza a un niño la ponen sobre una pica durante varios días para que sea una lección para todos. Que rapta a miles de mujeres y las vende como esclavas sexuales en otros países musulmanes. Que crucifica gente”.

El sacerdote señaló que con lo que relata “he querido mostrarles que estos cristianos están dando lo mejor por la Iglesia de Cristo, están dando su vida. Estos cristianos que están muriendo, que están sufriendo, están colaborando con nosotros de un modo que seremos conscientes de ello recién en el cielo”.

“Por eso, en la medida que nosotros podamos, colaboremos con ellos, sobre todo con la oración, y con las otras cosas que les he comentado”, alentó.