lunes, 27 de abril de 2015

CAMBIO, CAMBIO...





HOY el Padre Ceriani dice que no debe hacerse la Consagración de Rusia (aunque lo haya pedido la Virgen):

2º) La gran solución a los problemas de la FSSPX, de la Iglesia y del mundo es, incluso hoy, la Consagración de Rusia.
Sin embargo:
1. Primero y principal: razón de fondo. Como recordó muy bien el Padre Méramo, la consagración de Rusia era para evitar la expansión del comunismo y sus consecuencias. Pero como no se hizo en el momento debido, el comunismo ya había expandido sus errores por el mundo, muchas naciones ya habían sido aniquiladas, el Santo Padre (Pío XI, Pío XII) ya había tenido mucho que sufrir.
2. Razón de conveniencia: la conversión de Rusia era posible y laudable cuando Roma todavía era Iglesia Católica, de manera que los rusos se hubiesen convertido a la verdadera Fe. Pero en este momento, la conversión de Rusia, lograda por una consagración realizada por los modernistas, es incongruente:

Desvía la atención de lo que realmente importa:
 – En la Iglesia destruyeron la liturgia, el sacerdocio, los sacramentos… No importa… ¡Consagración de Rusia!
– La iglesia está invadida de modernismo… No importa… ¡Consagración de Rusia!
– Lo que parece estructura de Iglesia Católica está tomado por los masones… No importa… ¡Consagración de Rusia!

– En la estructura que era Iglesia Católica inocularon la nueva religión del Vaticano II… No importa… ¡Consagración de Rusia!
– El Vaticano tiene otra religión… No importa… ¡Consagración de Rusia!
– La “iglesia conciliar” no es Iglesia Católica… No importa… ¡Consagración de Rusia!

– Roma perdió la fe y está en la apostasía… No importa… ¡Consagración de Rusia!
– Monseñor Fellay destruyó el dique de la Tradición… No importa… ¡Consagración de Rusia!

– Estamos a las puertas del Anticristo… No importa… ¡Consagración de Rusia!
 
¡Consagración de Rusia! ¡Consagración de Rusia! ¡Consagración de Rusia! …y se salvarán “la FSSPX, la Iglesia y el mundo”
MONSEÑOR WILLIAMSON: USTED Y SU SUPUESTA VIDENTE VÁYANSE CON ESE CUENTO… A OTRO LADO.

Hoy este cura arrinconado  y con la “hosquedad de una guarnición sitiada”, usa de tales falacias (“No importa”, ¿pero, quién dice “no importa”? Nadie en la Resistencia dice “no importa”. Más bien lo dicen quienes no pelean contra todo ese desorden y desquicio) para atacar a los católicos de la Tradición que no lo siguen a él, el que “SÍ IMPORTA”.

ANTES, sin embargo, el cura que no se retracta apoyaba la Consagración de Rusia:

“Actualmente, el anhelo más profundo de los hombres es el de la paz, y precisamente en ese deseo hará presión el Anticristo, quien da­rá la paz al mundo: una paz embustera duran­te la cual se perseguirá a sangre y fuego a la Iglesia de Dios hasta su total exterminio, si fuese posible.
Dadas las cosas de esta manera, es impor­tantísimo tener en cuenta que durante la tercera aparición en Fátima, el 13 de julio de 1917, luego de mos­trarles los suplicios de los condenados, la Santísima Virgen dijo a los pequeños viden­tes:
"Habéis visto el in­fierno donde van las al­mas de los pobres peca­dores. Para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón.
Si se hace lo que os voy a decir, muchas almas se salvarán y habrá paz. La guerra [1914-1918] va a terminar. Pero si no se cesa de ofender a Dios, bajo el reinado de Pío XI comenzará otra peor [1939]. Cuando veáis una noche iluminada por una luz desconocida [aurora boreal que conmo­vió a Europa y parte de América del Norte el 25 de enero de 1938], sabed que es el gran signo que Dios os da de que va a castigar al mundo por sus crímenes mediante la guerra, el hambre y las persecuciones contra la Iglesia y contra el Santo Padre. Para impedirlo vendré a pedir la consagra­ción de Rusia a mi Corazón Inmaculado y la comu­nión reparadora de los primeros sábados de mes. Si se escuchan mis demandas, Rusia se convertirá y habrá paz. Si no, ella esparcirá sus errores por el mundo, provocando guerras y persecuciones contra la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas. En Portugal se conservará siem­pre el dogma de la fe. Al fin mi Corazón Inmacula­do triunfará. El Santo Padre me consagrará Rusia, la que se convertirá y le será dado al mundo un tiempo de paz".
Por su parte, Jacinta, uno de los tres viden­tes, en sus confidencias a Lucía durante su lar­ga enfermedad, dijo un día estas palabras que sólo pudieron serle inspiradas de lo Alto:
"No me queda mucho tiempo para ir al Paraíso. Tú te quedarás aquí para hacer saber al mundo que el Señor quiere establecer en el mundo la devoción al Corazón Inmaculado de María. Cuando hayas de hablar, no irás a ocultarte; dirás a todo el mun­do: (...) que los hombres deben pedir la paz a este Corazón Inmaculado, porque Dios se la ha confiado".
El pedido de la San­tísima Virgen no se ha cumplido. Ningún Pa­pa, desde Pío XI a Juan Pablo II, ha con­sagrado Rusia al Co­razón Inmaculado de María. ¡Y Rusia no se ha convertido!
Para colmo de ma­les haciendo oídos sordos a las apremian­tes exhortaciones de la Madre de Dios, los malos pastores procu­ran actualmente obte­ner la paz del mundo mediante jornadas in­terreligiosas en las que los representantes de la falsas religiones imploran a sus ídolos la tan deseada paz, que solamente María Santísima puede otor­gar puesto que el úni­co Dios verdadero se la ha confiado a su Corazón Inmaculado.
Por medio de esas extravagantes reuniones no conseguirán jamás la verdadera paz cristia­na. Puede ser que alcancen la falsa paz mun­dana; la paz de la O.N.U.; la paz de Kissinger y Pérez Esquivel, con premio Nobel y todo; en definitiva, la paz que impondrá el Anticristo...
Virgen bendita, Nuestra Señora de Fátima, Regina pacis: aplasta la cabeza de Satanás, acelera el triunfo de tu Corazón Inmaculado y concédenos la verdadera paz.
Padre Juan Carlos Ceriani

(Revista Iesus Christus N° 39, Mayo/Junio de 1995).

Oh, qué cambiante este hombre, cada vez descubrimos más cosas donde primero decía una cosa y después otra… y nosotros que lo creíamos una eminencia, dechado de granítica coherencia. Ahora resulta que es un profesor tremulante. ¿Qué nos dirá mañana el hombre que escudriña el pasado ajeno, en busca de la mancha atroz?