lunes, 20 de julio de 2015

R.P. CARDOZO - ¿POR QUÉ CONDENAR FORMALMENTE EL CONCILIO VATICANO II?





CONSAGRACIÓN AL CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA
de las Misiones Católicas Cristo Rey y rechazo del Concilio Vaticano II


Prosternados al pie de vuestro Trono de Gracia, oh Reina del Santísimo Rosario, nos proponemos cumplir, en cuanto está de nuestra parte, los pedidos que has expresado al venir apareciéndote a nosotros en Fátima.

Los abominables pecados del mundo, la inicua proliferación de los vicios contra natura, los ataques a la familia y a la vida humana en todos sus estadios, el avance del comunismo, las persecuciones dirigidas contra la Iglesia de Jesucristo, la apostasía de las naciones y el olvido por parte de la mayoría de los hombres de tu maternidad de gracia destrozan tu Corazón doloroso e Inmaculado, tan unido en su Compasión a los sufrimientos del Sagrado Corazón de tu divino Hijo.

Con el fin de reparar tantos crímenes, Tú has pedido el establecimiento de la devoción reparadora a tu Corazón Inmaculado. Con la finalidad de detener los flagelos de Dios que has predicho, te constituiste en la mensajera del Altísimo para requerir del Vicario de Jesucristo, unido a todos los Obispos del mundo, la consagración de Rusia a tu Corazón Inmaculado. Desgraciadamente, no han tenido en cuenta todavía tu mensaje.

Dígnate, pues, oh Madre de Dios, aceptar en primer lugar el acto solemne de reparación que presentamos a tu Corazón Inmaculado por todas las ofensas con que él, junto al Sagrado Corazón de Jesús, es destrozado por parte de los pecadores y de los impíos.

En segundo lugar, en cuanto está en nuestro poder, damos, entregamos y consagramos Rusia a tu Corazón Inmaculado.

Te consagramos también nuestras Misiones, en particular esta misión de.………………………., sus sacerdotes y fieles para que ellas sean bastiones de la Fe y en todo busquemos la santidad y el reino de Cristo.

Siguiendo el consejo evangélico de “Por los frutos los conoceréis…”, (Mt. 7,16), y en base a los abundantes y nefastos frutos cosechados en los últimos 50 años, con objeto de poner fin en lo que está de nuestra parte, queremos de manera expresa, sin atribuirnos una autoridad que no nos pertenece, más penetrados de solicitud por la suerte de la Iglesia universal, hacer junto a este acto una CONDENA FORMAL de TODO el CV II, fuente, origen, alimento de todo el modernismo que hoy campea en la Iglesia, de modo que protestamos, en tanto católicos y en defensa de nuestra Fe y de las generaciones futuras, rechazar ABSOLUTAMENTE el mentado concilio pastoral que tanto daño ha causado a las almas y, para evitar que se extienda, lo consideramos cismático, sospechoso de herejía y nulo en razón de sus numerosos errores y totalmente ajeno al Magisterio de la Iglesia; esperando sea condenado formalmente como un inicuo conciliábulo en un tiempo no lejano por las debidas autoridades. Por tanto en nuestras misiones queda absolutamente sin valor alguno el tal Concilio, así como también aquellas obras que se derivaron de él, como el NOM, el CDC del 1983, el catecismo moderno(1992) con todos los demás documentos pos-conciliares que contrarían al Magisterio y Tradición de la Iglesia.(*)

Nos, in perpetuo, nos consagramos a Vos, a vuestro Corazón Inmaculado, Reina y madre nuestra, para que todas las naciones, en paz con Dios y unos con otros os proclamen Beatísima y entonen de un extremo a otro de la tierra el “Magníficat” de gloria, de amor y de reconocimiento al Corazón de Jesús, en el cual solamente pueden encontrar la Verdad, la Vida y la Paz.

Amén.

(*) Cns. 2314,2316, y 2317.
Ipatinga 7-2015