lunes, 7 de septiembre de 2015

SIRIA E ISRAEL, LUGARES CRISTIANOS EMBLEMÁTICOS, LOS MÁS VIOLENTOS DEL MUNDO, ¿PORQUÉ?


Refugiados sirios esperan transporte después de cruzar hacia Turquía desde la ciudad siria de Tal Abyad

  • Las guerras en Oriente Medio, con Siria, Israel, Irán e Irak, han provocado 3,6 millones de muertos desde mediados del siglo XX. Una cifra muy cercana a la del Congo (3,8 millones).
  • Damasco (Siria), donde se convirtió san Pablo, y Jerusalén, ciudad en la que padeció, murió y resucitó Jesús, están siendo los escenarios más azotados por el terrorismo y la muerte. El Islamismo radical y violento está detrás.


La China comunista en su época más terrible (49-76) y el estalinismo soviético, encabezan las matanzas en el mundo desde los años 50 del siglo pasado hasta ahora, con 40 y más de 10 millones de muertos respectivamente.

En tercer lugar está Etiopía, también con ingrediente marxista, genocidios y hambrunas (4 millones), en cuarto Congo (llamado Zaire entre los años 71 y 97, con un saldo hasta el momento de 3,8 millones de muertos, y el conflicto sigue abierto), y en quinto lugar le cabe el desgraciado honor a la guerra de Corea (1950-1053, con 2,8 millones de muertos), según fuentes solventes.
A continuación vienen Sudán (1,9 millones, Camboya (1,87), la guerra del Vietnam (54-75, 1,8 millones), Afganistán (80-91, 1,8 millones), y Pakistán Occidental contra Pakistán Oriental (1971, 1,35 millones).

Oriente Medio, el 'polvorín del mundo'

Al leer estos datos, la gente puede preguntarse: ¿Y cómo se dice que los conflictos más violentos tiene lugar en Oriente Medio, denominado en ocasiones el 'polvorín del mundo'? ¿Tiene base real o es una patraña?

Si tenemos en cuenta que el conflicto árabe-israelí ha generado “sólo” 51.000 muertos desde mediados del siglo XX, hasta situarse en el puesto 51 del ranking, y estos cuatro años de guerra en Siria han provocado “sólo” 191.369 fallecidos hasta agosto de 2014 (datos ONU), ¿cómo se puede afirmar que la clave está en Oriente Medio, en países como Siria oIsrael?
La razón está en que no se tienen en cuenta dos factores: el momento presente, el “ahora” -las matanzas chinas y de Stalin, y otros conflictos, quedaron muy atrás-, mientras el poderoso ataque violento del Estado Islámico y otros grupos islámicos radicales y brutales, tanto en Oriente Medio como en Africa central y del Norte, está entre nosotros.

Defensa del pueblo judío

En efecto, autores como Daniel Pipes y Gunnar Heinsohn han señalado que se asegura, no solamente por parte de extremistas, que “el conflicto árabe israelí es el conflicto más peligroso del mundo, y en consecuencia, Israel es juzgado como el país más beligerante del mundo”.
Por ejemplo, el primer ministro británico Tony Blair decía al Congreso de los Estados Unidos en julio de 2003 que "el terrorismo no será derrotado sin paz en Oriente Medio entre Israel y Palestina. Es ahí donde se incuba el veneno”.

Este punto de vista conduce a muchos estudiosos a ver a Israel como el país más amenazador en la tierra, denuncian.

Hacia Estados monoconfesionales islámicos

La cuestión se vuelve del revés, es decir, amenazadora pero por otro lado, si se considera que “en numerosas zonas del Oriente Medio y Lejano está apareciendo el fenómeno del Estado monoconfesional.

En lugares en los que antes los distintos grupos cristianos y musulmanes llevaban siglos conviviendo, actualmente se observa una tendencia creciente a que el grupo religioso dominante se empeñe, incluso a través de la imposición de la ley islámica, la sharía, o de instrumentos como las “leyes de blasfemia”, en la aceptación universal de su práctica religiosa. La aparición del Estado Islámico (antes Estado Islámico de Iraq y Levante), es el ejemplo más claro de este hecho”.

Así lo expresa el Informe relativo a 2014 sobre Libertad Religiosa en el Mundo de Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN), una de las instituciones más solventes en el análisis político-religioso de la vulneración de los derechos humanos en el mundo, y en su capacidad para ayudar a los perseguidos.

Cerca a Mosul, Damasco y otras ciudades

Por poner un ejemplo, “en julio de 2014, los yihadistas expulsaron de Mosul, ciudad del norte de Iraq que habían tomado un mes antes, a todas las comunidades religiosas, incluidos los musulmanes no suníes. Obligaron a los cristianos a elegir entre convertirse o marcharse. Les impusieron una fecha límite y el Estado Islámico declaró que para quienes no cumpliesen la orden “solo queda la espada”.

Una ciudad que hasta hace poco albergaba a 30.000 cristianos, de repente ya no tiene ninguno, y por primera vez en 1.600 años no hay liturgia dominical, asegura AIN.
De un modo similar, e incluso mucho más cruento, sin previo aviso, se comporta el grupo terrorista Boko Haram en Nigeria, o otros que están asolando Siria, y con ella Damasco, una ciudad milenaria donde tuvo lugar la conversión de san Pablo y había ya en el siglo I una floreciente comunidad cristiana.

A diario observamos cómo el extremismo violento, difundido a través de Facebook, Twitter, y otras redes sociales, es tal “que el odio religioso predicado en un país lejano rápidamente se convierte en una preocupación local. La manifestación más clara de esta afirmación es el reclutamiento de personas que viven en Occidente para que participen en los conflictos de Oriente Medio”.
Lo vemos todos los días. Hoy mismo, sábado 4 de agosto, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado españoles han detenido en Gandía a una joven de origen marroquí que iba a unirse al Estado Islámico (EI), tal como informa esta misma web.

700.000 cristianos menos en Siria, el 30%

Veamos Siria. El número de cristianos se ha reducido de 1.750.000 a principios de 2011 a escasamente 1.200.000 en el verano de 2014, una reducción de un 30 % en tres años. Y ahora pueden estar en alrededor de un millón, según algunas fuentes. En Iraq la disminución es incluso mayor.

Según AIN, la religión no ha sido el único factor que ha llevado a los habitantes a abandonar sus países de origen (los factores económico y de seguridad general han supuesto importantes motivos de preocupación). “No obstante el odio religioso se ha ido convirtiendo cada vez más en una obvia fuerza motriz del creciente fenómeno de los refugiados”.

Así pues, el aumento de la emigración relacionada con la persecución religiosa puede explicar las declaraciones realizadas en junio de 2004 por ACNUR, según las cuales el número de personas desplazadas y refugiadas había alcanzado la cifra de 50 millones por primera vez desde la SegundaGuerra Mundial, dice la el informe.

Finalmente, cómo no recordar los apremiantes llamamientos de las autoridades religiosas católicas y cristianas de Tierra Santa, y de la Orden franciscana, para que no se deje solos en Jerusalén y otros lugares de Oriente Medio a los cristianos, porque el pressing les va obligando a salir de la tierra de Jesús.