sábado, 27 de agosto de 2016

MILAGROS Y PRODIGIOS DEL SANTO ESCAPULARIO DEL CARMEN - 45



INDUCIDO POR LUCIFER, CAE EN SUS REDES Y ES CUBIERTO
 DE LEPRA, SANANDO MILAGROSAMENTE  POR LA
VIRTUD DEL SANTO ESCAPULARIO

"En el año 1604 un religioso Carmelita descalzo, que yo bien conocí, de la provincia de nuestro P. San Elías (habla Fray Alonso de la Madre de Dios, M. S. 6.851, pág. 104), fue llevado a una tentación o seducido por el demonio, a causa de haber diferido o retardado la profesión; hallándose con el ánimo amargado y viéndose en la oportunidad de haber salido solo para ciertos negocios del convento: como se viese a solas y sin testigos en el campo, cayó en la tentación de despojarse del Santo Hábito y del Escapulario bendito de la Reina del Carmelo, para ponerse en traje de seglar. Pero, ¡oh misterios de la gracia y la bondad de Nuestro Señor!, cuando a él le parecía que nadie le veía, ni le podía ir a la mano, mirándole Dios con ojos compasivos y amorosos, como a Saulo y a Franco de Sena, en el instante mismo en que se despojaba del Santo Escapulario, cediendo a inspiraciones e insidias de Lucifer, en aquel mismo instante le cubrió de lepra repugnante, a fin de que, entrando dentro de sí mismo, comprendiese su yerro y se volviera arrepentido a Dios y a su Santísima Madre, para impetrar su gracia y volver de nuevo al redil de la Divina Pastora de las almas.

"Vuelto en sí, lloró amargamente su culpa e hizo asperísima penitencia en la soledad de unas abruptas y escarpadas montañas; la cual mostró haber sido aceptada a los ojos del Señor, pues volviéndose a poner nuevamente el Escapulario le devolvió íntegramente la salud, a fin de que al regresar de nuevo al convento en el tiempo señalado, le encontrasen sano y apto para desempeñar todos los oficios conventuales. No obstante, en la cara y en las manos se podían advertir las señales que le dejara la lepra para recuerdo y escarmiento. Solamente su confesor y el fueron conocedores de este prodigio de la misericordia del Señor; sabiéndolo también por haber intervenido en la dirección de esta alma santa, el P. Procurador General y el P. Alonso de la Madre de Dios, que nos lo dejara en sus escritos y que fuera testigo de su vida fervorosa y santa."


Milagros y Prodigios del Santo Escapulario del Carmen
por el P. Fr. Juan Fernández Martín, O.C.


UNA PROFESORA DE ESTUDIOS ISLÁMICOS: 'El ISLAM PERMITE VIOLAR A LAS NO MUSULMANAS'




Suad Saleh justificó la violación y dijo que está autorizada y es legímita en tiempos de guerra entre los musulmanes y sus enemigos -entre los que incluyó a Israel-.


La profesora de estudios islámicos de la prestigiosa Universidad Al -Azhar de el Cairo, en Egipto, Suad Saleh, ha provocado un escándalo en un programa de televisión al asegurar que el Islam permite la violación de las mujeres no musulmanas en la guerra con los “enemigos del Islam”.

“Las prisioneras de guerra son de su propiedad. Se puede humillarlas y deben ser propiedad de un señor de la guerra o de un musulmán que pueda disfrutar de ellas como de sus esposas “, aseguró en el canal egipcio al-Hayat TV.

Suad Saleh justificó la violación y dijo que está autorizada y es legímita en tiempos de guerra entre los musulmanes y sus enemigos -entre los que incluyó a Israel-. Para ella, esclavizar y violar mujeres israelíes es aceptable y recomendada en el Islam.

En los últimos meses han proliferado los delitos sexuales en occidente por parte de los recién llegados en masa del Tercer Mundo, y es que el influjo masivo y rápido de cientos de miles inmigrantes musulmanes en nuestras sociedades sigue conllevando graves problemas, desde culturales a económicos, de identidad y de seguridad. Mientras, los líderes mundialistas se han visto obligados a realizar cortosiones que rozan el esperpento para intentar que no se note.

Como ejemplo de estas contorsiones tenemos a la alcaldesa de Colonia, Henriette Reker, que responsabilizó a sus conciudadanas de haber sido asaltadas sexualmente en la pasada Nochevieja, y sugirió a las mujeres "consejos de comportamiento" o al socialdemócrata Heiko Maas, ministro alemán de Justicia, que ha manifestado que se deberían prohibir los anuncios que tienen la belleza femenina como reclamo publicitario para acabar con estos delitos.

 Fuente: La Gaceta

jueves, 25 de agosto de 2016

DICHOS DE SANTOS - 63


 


"Prefiero la Verdad en soledad al error en compañía".

                                                                 Santa Teresa de Jesús

miércoles, 24 de agosto de 2016

UN EURODIPUTADO PLANTEA COLOCAR CABEZAS DE CERDO EN LAS FRONTERAS

El húngaro Gyorgy Schopflin se enzarzó en Twitter con un alto cargo de HRW por la colocación de un espantapájaros en la valla levantada en la frontera del país.


Hungría ha sido blanco de todas las críticas no sólo por negarse a acatar las cuotas de inmigrantes impuestas por Bruselas, sino también por levantar una valla para intentar mitigar la crisis. Algunos países copiaron la estrategia húngara y otros tantos, mientras protagonizaban los ataques contra Viktor Orbán, decidieron aprovechar la medida para aliviar la presión migratoria que les acechaba.

Desde Human Rights Watch fueron bastante críticos con las medidas del gobierno húngaro. Recordemos que esta ONG es una de las estructuras a las que George Soros, gran impulsor de la acogida masiva de refugiados por parte de Europa, ha estado donando millones de dólares. El director de prensa en Bruselas de la organización, Andrew Stroehlein, publicaba hace unos días una foto de lo que parece un espantapájaros en una de las vallas levantadas en el país acompañada del siguiente mensaje: "los refugiados huyen de la guerra y la tortura, Hungría. Vuestras cabezas de tubérculo no les disuadirán".


Refugees are fleeing war & torture, Hungary. Your root vegetable heads will not deter them. http://wapo.st/2bOu69g pic.twitter.com/YpCR3nkgyb
@astroehlein Might do so. Human images are haram. But agree, pig's head would deter more effectively @otmarianna


Stroehlein tuvo una rápida respuesta por parte del eurodiputado húngaro, Gyorgy Schopflin, perteneciente al partido de Orbán: "Podrían hacerlo. Las imágenes humanas son haram (término con el que los musulmanes denominan a los prohibido). Pero estoy de acuerdo, una cabeza de cerdo disuadiría de forma más efectiva". A partir de ahí, ambos se enzarzaron en una guerra dialéctica, hasta tal punto que el eurodiputado húngaro llegó a hablar de ‘’discurso del odio’’.

Cabezas de cerdo en España

La polémica con las cabezas de cerdo también ha surgido en España. La radicalidad de muchos de quienes acuden a estos templos, las pocas ganas que muestran para integrarse a las costumbres españolas y la alarma generada por el auge de los atentados islamistas hicieron que muchos ciudadanos adoptasen medidas radicales para que no se sigan construyendo templos.

Un ejemplo claro ha ocurrido en la localidad gran canaria de Las Torres, que va a ceder a la comunidad musulmana islámica un terreno de propiedad municipal para que levanten una mezquita. Como publicó laprovincia.es, el ayuntamiento rechazó en febrero un recurso presentado por vecinos para evitar dicha cesión como contraprestación a la expropiación de un chalet para la construcción de un túnel. Los vecinos no quieren la mezquita y están luchando de manera legal para que el consistorio ceda dicho terreno. Ante la negativa del ayuntamiento, unos individuos se colaron en los terrenos y colocarlos una cabeza de cerdo junto al mensaje: ‘’No Islam’’.

Semanas antes un suceso similar tuvo lugar en Vitoria, donde unas personas accedieron al local donde iba a construirse una mezquita y regaron el suelo con sangre, además de dejar dos caretas de cerdo.

La crisis migratoria que asola Europa, en su mayoría de procedencia árabe, está crispando los nervios de la población. Sin apenas mostrar interés por la culturas y costumbres locales, incluso llegando a imponer las propias, la ciudadanía comienza a rechazar la usurpación cultural. El más claro ejemplo tuvo lugar hace unos días en Córcega, donde la población local se enfrentó a los ataques de unos musulmanes a cuenta del ‘burkini’.

Fuente: La Gaceta

R. P. ALTAMIRA: FIESTA DE LA ASUNCIÓN DE MARÍA SANTÍSIMA



FIESTA DE LA ASUNCIÓN DE MARÍA SANTÍSIMA 
(Bogotá, año 2016) 

 (Introducción)

Queridos hijos: Hoy, Fiesta de la Asunción de María Santísima, queríamos hacerles una prédica breve y sencilla, dándoles algún concepto de este dogma de nuestra Santa Religión Católica y haciendo una petición a Nuestra Señora –entre tantas cosas que necesitamos-.

(Cuerpo 1: El texto de la definición dogmática, Papa Pío XII) 

Comencemos, pues, dando algún concepto de este dogma católico.

Este dogma fue definido por el Papa Pío XII a través de la Constitución “Munificentíssimus Deus”, 1º de noviembre de 1950. Ya les daremos el texto en su parte principal. Por esta Constitución se define el dogma de la Asunción de María Santísima en cuerpo y alma a los Cielos. La Virgen que, estrechísimamente unida a su Hijo, fue inmaculada en su concepción, virgen en su maternidad y asociada al Divino Redentor como Corredentora, también consiguió, como corona, el ser exceptuada de la corrupción de su cuerpo en el sepulcro y ser elevada en cuerpo y alma al Cielo, donde brilla como Reina de todo lo creado. Pío XII dice en la parte más importante de dicho documento lo siguiente: “creemos que ha llegado ya el momento preestablecido por el consejo de Dios providente, en que solemnemente proclamemos este singular privilegio de la Virgen María. Por eso... para gloria de Dios omnipotente... para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos... para aumento de la gloria de la misma augusta Madre, y para gozo y regocijo de toda la Iglesia, por la autoridad de Nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles San Pedro y San Pablo y la nuestra, proclamamos, declaramos y definimos ser dogma revelado por Dios (“divínitus”): Que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrestre, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial. De allí que, si alguno, lo que Dios no permita, se atreviese a negar, o voluntariamente poner en duda, lo que por Nos ha sido definido, sepa que se ha apartado totalmente de la fe divina y católica”.

(Cuerpo 2: Una enseñanza sobre un punto no zanjado en esta definición dogmática) 

Ahora un pequeño punto, entre tantas cosas que se podrían enseñar. No sé si notaron, en la parte importante, propiamente en la definición dogmática, donde dice de la Asunción de la Virgen, que ello ocurrió “cumplido el curso de su vida terrestre”. Relacionado con esto, la pregunta sería: La Virgen María, ¿murió o no murió? Este es un tema discutido en teología. Y el Papa Pío XII deja abierta la cuestión, ya que al definir la Asunción de María, no ha querido zanjar el tema de su muerte. Unos dicen: La Santísima Virgen no murió, pues ella era inmaculada, no tuvo el pecado original ni ningún pecado actual. Por lo cual, siendo que la muerte sólo nos ha venido a los seres humanos como castigo por el pecado, y ya que Ella no ha tenido ninguno (y de ninguna clase), Ella estaba preservada de morir. De allí que en el momento final del “curso de su vida terrestre”, cumplido éste, sólo se produjo una “dormición” de María Santísima y Ella fue elevada en cuerpo y alma a los Cielos. Otros dicen: Tal vez Ella por ser inmaculada estaba exenta de la muerte, pero para mayor unión e imitación de su Santísimo Hijo, para unirse al que murió en la Cruz, Ella se sometió o fue sometida a la muerte. Inclusive se habla de una tradición en que se nos enseña que, al momento de morir Ella, uno de los Apóstoles no pudo estar presente, por lo cual, llegado éste cuando Ella ya había sido enterrada, pidió piadosamente se le permitiera verla por última vez, ver su rostro por última vez, destapando respetuosamente el sepulcro, y que al ser destapado ya no estaba el cuerpo. Se ha dicho que Ella murió y resucitó y fue elevada en cuerpo y alma al Cielo, y que por ello el cuerpo ya no estaba allí. Otra vez: La Santísima Virgen, ¿murió o no murió antes de ser elevada a los Cielos? El tema queda pendiente.

(Cuerpo 3: Pedimos a Ella, en su fiesta, que nos consiga la virtud de la abnegación) 

Como un tercer punto, habíamos dicho que queríamos pedir algo a María Santísima aprovechando fiesta tan importante de Ella. Ayer predicamos sobre el Santo Cura de Ars y pedimos ser ayudados para poder ser buenos sacerdotes, ojalá “santos” sacerdotes. Dentro de tantas virtudes y cualidades que tenía el Cura de Ars, hoy queríamos insistir y pedirle a la Virgen sobre la abnegación, sobre la renuncia a uno mismo, para poder llegar a la santidad. Sobre la abnegación queríamos desarrollar tres puntos o enseñanzas:

La primera, tomada de la Sagrada Escritura, es sobre Moisés, para saber abnegarnos. Moisés, ya muy cansado y agotado por el peso de lo que significaba llevar y ser responsable por la vida (y el alma) de esos millones de israelitas, pide a Dios la muerte. Dice así: 

“(Números 11,10ss) Oyó Moisés el pueblo que se lamentaba en sus familias, cada cual a la entrada de su tienda. Se encendió entonces la ira de Dios en gran manera, y también a Moisés le pareció muy mal. Y dijo Moisés a Dios: “¿Por qué tratas tan mal a tu siervo? ¿Y por qué no he hallado yo gracia ante tus ojos, y has echado sobre mí el peso de todo este pueblo? ¿Acaso soy yo quien ha concebido a todo este pueblo? ¿Soy yo quien lo ha dado a luz para que me digas: llévalo en tu regazo…? ¿De dónde tomo yo carne para dar a toda esta gente que llora delante de mí diciendo: danos carne que comer? Yo no soy capaz de soportar solo todo este pueblo, pues es demasiado peso para mí. Si me tratas así, quítame más bien la vida, si es que hallado yo gracia a tus ojos, para que no vea yo ésta mi desdicha”. Y Dios, luego de este pedido-súplica-y-“queja”, escucha a Moisés, y le da ayudantes: Los famosos “Setenta Ancianos”. Monseñor Juan Straubinger comenta lo siguiente: 

“11ss. Esta queja de Moisés es más bien una plegaria. El gran profeta ofrece su vida, porque no se cree capaz de soportar el cargo que Dios le ha confiado. Comentando este desahogo del fiel profeta, expone San Agustín que los llamados al ministerio pastoral no cumplen fielmente con las obligaciones de su cargo cuando se entregan al reposo; deben, al contrario, hacer frente a los errores y pasiones de los hombres”.

La segunda enseñanza sobre la abnegación está tomada del Papa San Gregorio, en los Maitines de la Vigilia de San Lorenzo (9 de agosto). Es un comentario al Evangelio según San Mateo.

El evangelio dice allí en uno de sus versículos (capítulo 16, versículos 24ss): “En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese (abneget) a sí mismo, y tome su cruz y sígame”. Y el Papa San Gregorio comenta lo siguiente (“Homilía 32 in evangelio…”; “Lección II de los Maitines”): “Ciertamente (Nuestro Señor) cuando propuso a los que le siguen un nuevo mandato, les dijo: Si alguno no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo… Pero en esta (otra) lectura, qué cosa nos dice (Quid vero in hac lectione dicat), escuchemos: EL QUE QUIERE VENIR EN POS DE MÍ, NIÉGUESE A SÍ MISMO (ABNEGET SEMETIPSUM). 
Allí (ibi) es dicho que nos neguemos en cuanto a las cosas que poseemos (ut abnegemus “nostra”); aquí (hic) es dicho que nos neguemos en cuanto a nosotros mismos (ut abnegemus “nos”). Y quizás (fortasse) no cuesta (laboriosum non est) al hombre abandonar las cosas que posee (“sua”), pero muy laborioso le es abandonarse a sí mismo (sed valde laboriosum est relínquere semetipsum). Ciertamente, es menos abnegarse en lo que se tiene (Minus quippe est abnegare quod habet); pero es mucho más abnegarse en lo que uno es (valde autem multum est abnegare quod est)”. Negarse en lo que uno desea, en lo que uno quisiera hacer, en la manera en que quisiera hacerlo, en sus planes, negarse inclusive en la forma y el momento en que uno quisiera hacer el bien: Todo ello es ABNEGARSE, negarse a uno mismo, negarse en lo que uno es, negar la voluntad propia. Dios es el que manda y debe mandar; no uno.

La tercera enseñanza es sobre la vida del Cura de Ars, y cuánto se aplica, y se debe aplicar, esto a todos nosotros los sacerdotes. El Santo Cura de Ars deseó toda su vida, o durante muchos años de su vida, el tener tiempo y paz para dedicarse a la oración, para dedicarse más a la oración, deseaba mucho irse a un monasterio –si no nos estamos equivocando—. ¿Y qué hizo Dios? Toda su vida, al revés de lo que San Juan María Vianney deseaba, lo tuvo trabajando, trabajando ardientemente, inmerso en la gran actividad de una parroquia, al punto que, hasta en los escasos cinco o seis días antes de su muerte, Dios lo tuvo haciendo lo que siempre hizo: Confesando y enseñando la doctrina católica. Nunca pudo el Cura de Ars llenar su deseo de tener tiempo, tranquilidad y paz para rezar. El que manda es Dios, el que importa es Dios; y no nosotros: Saber abnegarse.

(Conclusión) 

Esto es lo que queríamos pedir a la Virgen, hoy en una fecha tan especial y solemne, por ser su fiesta. Pedirle que nos consiga la abnegación, que nos consiga el ser abnegados, porque no lo somos, porque tenemos voluntad propia, mas queremos cumplir con Dios, y ser como Él nos pide que seamos. Y sin embargo, basándonos en el ejemplo de lo que le ocurrió a Moisés, y que así consiguió la ayuda que Dios le dio, también queremos pedir a Ella, en su fiesta, otra cosa: Aun si hemos de ser abnegados, que Ella tenga la bondad y nos consiga eso otro que le pedimos, y que ahora no mencionamos.

 AVE MARÍA PURÍSIMA

P. Fernando Altamira

viernes, 19 de agosto de 2016

SAN PÍO X: LOS MODERNISTAS SON "UNA PERNICIOSÍSIMA CLASE DE HOMBRES" (SACRORUM ANTISTITUM)


SAN PIO X MOTU PROPRIO “SACRORUM ANTISTITUM” 
(1 de septiembre de 1910)

La historia de la Iglesia nos enseña que no pocos obispos, durante el pontificado del papa Sarto, subestimaron ingenuamente la gravedad del peligro modernista y permitieron su supervivencia. Este, de esta manera, continuó a serpentear secretamente; después cautelosamente renació poco a poco bajo la forma de nouvelle théologie o neomodernismo en los años treinta/cuarenta y fue condenado enérgicamente en 1950 por Pío XII (Encíclica Humani generis); pero, después de la muerte del papa Pacelli, “el modernismo redivivo” derribó sin reparo todo muro de contención con “el aggiornamento” de Juan XIII y con el Concilio Vaticano II. Finalmente alcanzó, de manera ostentosa, el vértice del ultramodernismo con Francisco, con el cual nos encontramos prácticamente ya en el espíritu del “Vaticano III”, auspiciado por Rahner, Küng y Schillebeeckx, según los cuales el Vaticano II se habría detenido a mitad de camino en la “revolución” de la Iglesia.

En el Motu proprio “Sacrorum Antistitum” San Pío X saca a la luz la malicia de los modernistas por el calificados “una perniciosísima (dañosísima) clase de hombres”, que, no obstante hayan sido desenmascarados en 1907 con la Encíclica Pascendi de la apariencia de una presunta ciencia eclesiástica moderna, han permanecido en la Iglesia para subvertirla desde su interior desde sus cimientos, y por esto Pío X espera que “ningún obispo ignore que […] no han abandonado sus propósitos de turbar la paz de la Iglesia”. [1]

El papa Sarto subraya que ellos son “adversarios mucho más temibles por ser más cercanos” [2] reafirmando todavía una vez el peligro típico del modernismo: querer permanecer dentro de la Iglesia para corroer su sustancia dejando sólo la apariencia de la manera como una carcoma roe el mueble en el que se anida.

Leyendo los Documentos de San Pío X se advierte que el Papa insiste mucho en el peligro de los “falsos hermanos” (San Pablo II Cor., XI, 26), el cual es una de las insidias más perniciosas ya que se los considera hermanos y sin embargo son enemigos y luchan contra la Iglesia y los verdaderos fieles golpeándoles por la espalda.

En este punto San Pío X afronta el problema de los modernistas eclesiásticos, los cuales, dada su posición de mando en la Iglesia, son los más temibles. Estos, “abusando de su ministerio, introducen en los ánimos un cebo envenenado para sorprender a los incautos, difundiendo una apariencia de doctrina en la que se encierra la suma de los errores”. [3]

Es triste, pero es una realidad: los modernistas eclesiásticos se aprovechan de su estado y en vez de servir a la Iglesia se sirven de ella para envenenar las almas de los fieles incautos e ingenuos mediante una doctrina aparentemente católica pero sustancialmente errónea, más aún el sistema modernista reúne en sí mismo todos los errores teológicos, siendo el modernismo “el compendio de todas las herejías”.

“Esta peste se difunde en una parte del campo del Señor de la que se esperarían los frutos más consoladores” [4], deplora San Pío X. Y, en efecto, el modernismo penetró en las filas del clero joven y también en el ánimo de algunos eclesiásticos, que habrían debido trabajar en la edificación de la Iglesia y por el contrario trabajaron para cambiar el Cristianismo en una vaga forma de experiencia religiosa sentimentalista, sin dogmas, moral objetiva, jerarquía ni disciplina.

Por este motivo el Papa da una serie de órdenes, recogidas en breves proposiciones, para que los obispos puedan extirpar más fácilmente la mala hierba modernista y retirar a los eclesiásticos modernistas de los puestos de mando en la Iglesia.

Veamos las principales.

El estudio del Tomismo

Por lo que respecta a los estudios eclesiásticos estos deben hacerse sobre las huellas de la filosofía escolástica y especialmente tomista: “Alejarse de Santo Tomás de Aquino, especialmente en metafísica, no sucede sin gran daño. Como decía el Aquinate mismo: parvus error in principio fit magnus in fine / un pequeño error inicial respecto a los principios acaba siendo grande al final (De ente et essentia, proemio) [5]. Alejarse de la metafísica del ser conlleva el gran peligro de conclusiones desastrosas.

Si “los problemas del momento [la nouvelle théologie, ndr] se van haciendo cada vez más graves, esta es una razón -escribía el padre Garrigou-Lagrange- para volver a estudiar y a comprender la verdadera doctrina de Santo Tomás en torno al ser, la verdad, el valor de los primeros principios de los cuales se remonta con certeza a la existencia de Dios, […]. Se trata de los principios directivos del pensamiento y la de la doctrina moral, mucho más necesarios en cuanto que las condiciones de la existencia humana se hacen más difíciles y exigen certezas más firmes”. [6]

Ya León XIII en la Carta al General de los Franciscanos del 13 de diciembre de 1885 había escrito: “Alejarse de la doctrina del Doctor Angélico es contrario a Nuestra voluntad y, además, está lleno de peligros. […]. Aquellos que desean ser verdaderamente filósofos, y los religiosos sobre todo tienen la obligación, deben colocar las bases y los fundamentos de su doctrina en Santo Tomás de Aquino”.

San Pío X, con la promulgación del Motu proprio “Doctore Angelico” del 29 de junio de 1914, imponía como texto escolástico la Summa Theologiae de Santo Tomás en las facultades teológicas, bajo pena de invalidar los grados académicos. El papa Sarto recordaba la obligación de enseñar los principios fundamentales y las tesis más importantes del tomismo (“principia et pronuntiata majora”) [7] y para ello encargó en el invierno de 1914 al padre jesuita Guido Mattiussi “precisar el pensamiento de Santo Tomás sobre las cuestiones más graves en materia filosófica, y condensarlas en pocos enunciados claros e inequívocos”. [8] En el verano de 1914 el card. Lorenzelli, Prefecto de la Sagrada Congregación de los Estudios”, presentó las XXIV Tesis redactadas por Mattiussi a San Pío X, que las aprobó el 27 de julio de 1914. [9]

El 7 de marzo de 1916 la “Sagrada Congregación de los Estudios” en nombre del Papa Benedicto XV estableció que “Todas las XXIV Tesis filosóficas expresan la genuina doctrina de Santo Tomás y son propuestas como seguras (tutae) normas directivas”. [10]

Sucesivamente el Magisterio eclesiástico, siempre con Benedicto XV, el 7 de marzo de 1917 decidió que “las XXIV Tesis debían ser propuestas como reglas seguras de dirección intelectual. […] En 1917 el ‘CIC’ en el canon 1366 § 2 decía: “El método, los principios y la doctrina de Santo Tomás deben ser seguidos santamente y con respeto religioso”. Entre las fuentes indicadas el ‘Código’ señala el ‘Decreto de aprobación de las XXIV Tesis’”. [11]

Siempre el papa Giacomo Della Chiesa, en la Encíclica Fausto appetente die (29 de junio de 1921) enseñaba: “La Iglesia ha establecido que la doctrina de Santo Tomás es también su doctrina (“Thomae doctrinam Ecclesiam suam propriam esse edixit”), y Pío XI en la encíclica Studiorum ducem (1923) reafirmó la enseñanza de las Encíclicas de León XIII, San Pío X y Benedicto XV por lo que es cierto que la doctrina de la Iglesia es la de Santo Tomás: “Ecclesia edixit doctrinam Thomae esse suam” (Benedicto XV, Fausto appetente die, 1921).

El papa Sarto en el Motu proprio “Sacrorum Antistitum” quiere que se estudie la patrística y la teología positiva, pero sin detrimento de la filosofía escolástica, despreciada sumamente por los modernistas. En efecto el “retorno a las fuentes”, el amor de la sola patrística, a la que es contrapuesta “la árida escolástica”, son el arma de los modernistas para generar la confusión en las mentes del clero, que, sin una seria preparación tomista, no consigue poner orden en la hermosa y vasta, pero no sistematizada materia de la patrística. Santo Tomás es quien ha reconducido a una síntesis orgánica y precisa la elaboración doctrinal, todavía en estado de fermentación, de la patrística y ha llevado al ápice de la máxima perfección la teología sistemática basándose y perfeccionando la patrística. En pocas palabras, la teología nacida con la patrística alcanza los sumos vértices de la especulación filosófico/teológica especialmente con Santo Tomás de Aquino.

Alejar las enseñanzas modernistas

San Pío X ordena alejar sin ningún reparo a los directores y los profesores de los seminarios y de las universidades pontificias embebidos de modernismo. Con su buen sentido el papa Sarto recuerda que no se puede enseñar la verdad sin condenar el error y también al que yerra sin el cual no existirían errores. En efecto “Actiones sunt suppositorum / las acciones son producidas por las personas”, por lo que si se condenan sólo los errores, pero no a los que yerran, se dejan sobrevivir los errores y esto equivaldría a combatir el hurto sin arrestar a los ladrones.

En el futuro no sea conferida, continúa el Papa, la licencia en teología y en derecho canónico a quien antes no haya estudiado el curso de filosofía escolástica. [12] San Pío X da muchísima importancia al estudio de la filosofía sistemática tomista. Desgraciadamente, a menudo, en los seminarios se ha dado poca importancia a la filosofía sistemática y, por tanto, no se ha sabido responder con precisión y con conocimiento de causa a las primeras objeciones y contestaciones de los modernistas yendo al porqué de la cuestión. En efecto sólo el conocimiento de la filosofía escolástica nos hace comprender el porqué de las soluciones teológicas y, si falta la base filosófica, no subsiste la verdadera teología. Además se tenga presente que todo error teológico, político, económico tiene una raíz filosófica.

Los “libros prohibidos”

Los obispos, recuerda el Motu proprio, tienen el deber de impedir que sean leídos o publicados los escritos de los modernistas o que huelen a modernismo: “En efecto estos no son menos dañinos que los libros pornográficos; más aún son todavía peores, porque vician las raíces mismas de la vida cristiana”. [13]

Muy a menudo el vicio moral tiene como fuente una desviación doctrinal: se vive como se piensa. El Aquinate (II Sent., dist. 39, q. 3, a. 2, ad 5) enseña que la raíz del error es la mala voluntad, la cual empuja al intelecto a adherirse a lo que resulta cómodo y no a lo que es verdadero.

Hay además hombres sin mala intención que, carentes de estudios teológicos y embebidos de filosofía moderna, intentan ponerla de acuerdo con la fe. “El buen nombre y la buena fama de los autores hace que sus publicaciones sean leídas sin ningún temor; por tanto son más peligrosos porque poco a poco llevan al modernismo”. [14]

El Papa recuerda que la filosofía moderna es irreconciliable con la fe y la recta razón porque hace depender la realidad del pensamiento subjetivo del hombre. La filosofía moderna comenzó con Descartes y su Cogito ergo sum y continuó su curso con Kant y Hegel, o sea con el idealismo totalmente subjetivista y relativista.

El imprimatur

Para su publicación los libros deben ser antes examinados por un censor, que dará en primer lugar su sentencia. Si esta es favorable el obispo concederá la facultad de impresión o imprimatur, la cual será precedida por la fórmula Nihil obstat y por el nombre del censor. [15]

Un libro malo puede destruir las mentes y los corazones, mientras que un libro bueno puede ayudar a conocer lo verdadero y a amar el bien.

Hechos concretos

El papa va al grano y se pregunta sin rodeos: “¿de qué servirán estos mandatos Nuestros si no son observados obligatoriamente y con firmeza?

En pocas palabras, “hechos y no palabras”, como enseña San Ignacio de Loyola en el áureo libro de sus Ejercicios espirituales. No basta condenar el modernismo con palabras, sino que es necesario tomar medidas prácticas contra los modernistas.

Piedad y doctrina

Para la buena formación del clero el papa Sarto recuerda que son absolutamente necesarias dos cosas: la doctrina y la virtud. Si el joven seminarista carece de estas dos disposiciones, tras un año de prueba debe ser expulsado y no vuelto a aceptar en ningún otro seminario. Es necesario que el seminarista tenga una vida inocente junto con la integridad de doctrina, la cual debe ser superior a la media porque es necesario luchar contra los modernistas, que son enemigos para nada desprovistos, los cuales asocian a la finura de los estudios una ciencia tejida de engaños. Por tanto los buenos sacerdotes deben estar provistos de armas eficaces. [17]

“Doctus cum pietate et pius cum doctrina / docto con piedad y piadoso con doctrina” es el lema de los escolásticos: la sola doctrina sin piedad hincha el orgullo y la sola piedad sin doctrina es ciega y no sabe responder a las objeciones de los innovadores.

Continúa el juramento antimodernista que los clérigos deben prestar a partir del subdiaconado y que representa un compendio de la doctrina católica y de los errores modernistas en él condenados.

Thomas

SÍ SÍ NO NO

[Traducido por Marianus el Eremita. Equipo de traducción de Adelante la Fe]


[1] U. Bellocchi (a cargo de), Tutte le Encicliche e i principali Documenti pontifici emanati dal 1740, Città del Vaticano, LEV, vol VII, Pio X, 1999, p. 425.
[2] Ibid.
[3] Ibid.
[4] Ibid.
[5] Ibid.
[6] R. Garrigou-Lagrange, La sintesi tomistica, Brescia, Queriniana, 1953, p. 411.
[7] Acta Apostolicae Sedis, 1914, p. 338.
[8] Tito Sante Centi, Introduzione generale alla Somma Teologica, Firenze, Salani, 1949, vol I, Le XXIV Tesi, p. 269.
[9] Cfr. C. Nitoglia, Le XXIV Tesi del Tomismo, Proceno (VT), FDF, 2015.
[10] AAS, 1916, p. 157.
[11] R. Garrigou-Lagrange, La sintesi tomistica, Brescia, Queriniana, 1953, p. 400.
[12] U. Bellocchi (a cargo de), Tutte le Encicliche e i principali Documenti pontifici emanati dal 1740, Città del Vaticano, LEV, vol VII, Pio X, 1999, p. 425.
[13] Ibid.
[14] Ibid., p. 428.
[15] Ibid., p. 429.
[16] Ibid., p. 430.
[17] Ibid., p. 433.


miércoles, 17 de agosto de 2016

LA VIRTUD DE LA HUMILDAD (XXXVIII)


CAPÍTULO 38
De los favores y mercedes grandes que hace Dios a los humildes,
 y cuál es la causa de porqué los levanta tanto.

[Me vinieron todos los bienes juntamente con ella] (Sab., 7. 11 ). Estas palabras dice Salomón de la Sabiduría divina, que con ella le vinieron todos los bienes. Pero las podamos aplicar muy bien a la humildad, y decir que todos los bienes vienen con ella; pues el mismo Sabio (Prov., 11, 2) dice que donde hay humildad ahí está la sabiduría. Y en otra parte (Sáb., 8, 21) dice que tener esa humildad es suma sabiduría. Y el Profeta David (Sal., 18, 8) que a los humildes da Dios la sabiduría. Pero fuera de esto, en propios términos nos enseña esta verdad la Escritura divina, así en el Viejo como en el Nuevo Testamento, prometiendo grandes bienes y gracias de Dios, unas veces a los humildes, a los pequeñuelos, otras a las pobres de espíritu, llamando por estos y por otras tales nombres a los verdaderos humildes. ¿A quién miraré Yo, dice Dios por Isaías (66, 2), y en quién pondré los ojos sino en el humilde y en el pobrecito, en el que está temblando y confundiéndose delante Mi? En éstos pone Dios los ojos para hacerles mercedes y llenarlos de bienes. Y los gloriosos Apóstoles San Pedro (1 Pedro 5, 5) y Santiago (4, 6). en sus Canónicas, dicen: Dios resiste a los soberbios y a los humildes da su gracia. Lo mismo nos enseña la sacratísima Reina da los Ángeles en su Cántico (Lc., 1 52-53): El Señor abate a los soberbios y ensalza a los humildes: harta de bienes a los hambrientos y deja vacios a los que les parece que están ricos; que es lo que había dicho antes el Profeta (Sal., 17, 28): [Tú salvarás al pueblo humilde y humillarás los ojos altaneros]. Y lo que nos dice Cristo en el sagrado Evangelio (Lc., 14, 11): El que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado. Así como las aguas se van corriendo a los valles, así las lluvias de las gracias de Dios se van a los humildes, y así como los valles, por las muchas aguas que recogen en sí, suelen ser fértiles y dar abundantes frutos, así los bajos en sus ojos, que son los humildes, aprovechan y dan mucho fruto, por los muchos dones y gracias que reciben de Dios. 

Dice San Agustín que la humildad atrae a sí al altísimo Dios: «Alto es Dios, y si os humilláis, desciende a vos; y si os levantáis y ensoberbecéis, huye de vos». ¿Sabéis por qué?, dice San Agustín, porque como dice el real Profeta (Sal., 137, 6), es Dios grande y soberano Señor, y mira a los humildes, y el mirarlos es llenarlos de bienes; y a los soberbios, dice que los ve de lejos. Porque así como acá, cuando vemos a uno de lejos no le conocemos, así no conoce Dios a los soberbios para hacerles mercedes. De verdad os digo que no os conozco, dice Dios a los malos y soberbios (Mt, 25, 12); San Buenaventura dice, que así como la cera blanda está dispuesta para recibir el sello que quieren imprimir en ella, así la humildad dispone el alma para recibir las virtudes y dones de Dios. En aquel convite que José hizo a sus hermano, al más pequeño cupo la mejor parte (Gen., 43, 34). 

Pero veamos cuál es la causa por la que levanta Dios tanto a los humildes y les hace tantas mercedes. La causa de esto es porque se le queda todo en casa; porque el humilde no se alza con nada, ni se atribuye a sí cosa alguna, sino todo se lo atribuye y vuelve enteramente a Dios, y a Él da la gloria y honra de todo (Ecccli., 3, 21). Pues en estos tales, dice Dios, bien podemos hacer, bien les podemos fiar nuestra hacienda y darles nuestros dones y riquezas, que no se nos levantarán ni alzarán con ellas. Y así hace Dios con ellos como en cosa propia, porque toda la gloria y honra se queda por suya. Aun acá vemos que un gran señor y un rey se precia y tiene por grandeza levantar a uno del polvo de la tierra, como dicen, y hacer en el que no era ni tenía nada; porque en eso se echa más de ver la liberalidad y grandeza del rey, y dicen después que aquél es hechura suya. Así dice el apóstol San Pablo (2 Cor., 4, 7): Tenemos los tesoros de las gracias y dones de Dios en vasos de barro, para que se entienda que esos tesoros son de Dios y no de nosotros; que el barro no lleva eso. 

Pues por eso levanta Dios a los humildes y les hace tantas mercedes. Y por eso deja vacíos a los soberbios; porque el soberbio confía mucho de sí y de sus diligencias e industrias, y se atribuye mucho a sí y toma vano contentamiento en los buenos sucesos de los negocios, como si por sus fuerzas y diligencias se hubieran hecho, y todo eso quita a Dios, alzándose, con la honro y gloria que es propia de su Majestad. En entrando un poco en oración, con tantica devoción, con una lagrimita que tengamos, nos parece que ya somos espirituales y hombres de oración. Y aun algunas veces nos preferimos a otros, y nos parece que los otros no están tan aprovechados, o que no son tan espirituales, ni van tan adelante en eso. Por esto no nos hace el Señor mayores mercedes, algunas veces nos quita lo que nos había dado, porque no se nos convierta el bien en mal, la salud en enfermedad, la triaca en ponzoña, y sean para mayor condenación nuestra los dones y beneficios recibidos, por usar nosotros mal de ellos; como al enfermo y de flaco estómago, aunque sea la vianda buena, como de una gallina, le dan poco, porque no tiene virtud para digerir más, y si le diesen más, se le corrompería y convertiría en mal humor. Aquel óleo del Profeta Eliseo nunca dejó de correr, hasta que faltaron vasos en que recibirle; y en faltando, dice la Sagrada Escritura (2 Reg., 4, 6), luego paró el óleo. Pues tal es el óleo de la divina misericordia, que por sí no se limita; de parte de Dios, no tienen limite sus gracias i misericordias (Isai. 59, 1). No ha estrechado ni encogido Dios su mano ni se ha mudado de condición; porque Dios no se muda, ni se puede mudar sino siempre permanece en su ser, y mas gana tiene El de dar, que nosotros de recibir. La falta está de parte de nuestra, que no tenemos vasos vacíos para recibir el óleo de las misericordias y gracias de Dios; estamos muy llenos de nosotros mismos y confiamos mucho de nuestros medios. La humildad y el propio conocimiento desembaraza y desarrima al hombre de sí mismo, haciéndole desconfiar de sí y de todos los medios humanos y que no se atribuya a sí nada, sino a Dios, y así a estos tales a manos llenas les hace El mercedes. [Humíllate a Dios y pon tu confianza en sus manos] (Eccli. 13, 9).


EJERCICIO DE PERFECCIÓN Y 
VIRTUDES CRISTIANAS. 
Padre Alonso Rodríguez, S.J.