martes, 29 de septiembre de 2009

CASTIGOS DE DIOS

"No digas. He pecado y
¿qué mal me ha sucedido?"
(Eccli. 5,4)

Todo pecado es una injuria a Dios nuestro Creador y Señor, porque es una desobediencia a sus mandamientos, y eso exige un castigo.

Hay pecados privados y pecados públicos. Los privados son los que se cometen individualmente y los públicos cuando los cometen los pueblos, sociedades o naciones.

Los primeros son castigados por Dios en esta vida, y en la otra con el Infierno o el Purgatorio según la gravedad; los segundos son castigados sólo en esta vida, porque en la otra ya no existen pueblos o naciones.

Son pecados públicos entre otros muchos, los siguientes:

1) No reconocer el Reinado Social de Jesucristo, olvidando que “si no amamos el Reinado Social de Cristo, caeremos en el Reinado Social del diablo” (Aparisi y Guijaro).
2) Las leyes contrarias a Dios, como el adulterio, el aborto, la eutanasia, el matrimonio civil, los atropellos a la propiedad privada, el nepotismo y favoritismo en los cargos públicos.
3) Las burlas de Dios, de la Virgen y de los Santos en los mass media (televisión, radio, prensa).
4) Los videos pornográficos, playas nudistas, modas indecentes.
5) La corrupción de los niños y jóvenes en las escuelas con la “información e instrucción sexual”.
6) El pecado impuro contra la naturaleza (homosexualidad) castigado por Dios en el Antiguo Testamento con la muerte, y que es uno de los cuatro pecados que claman venganza a Dios.
7) Las injusticias sociales y los escándalos económicos, que trastornan la sociedad y arruinan las naciones al servir los intereses extranjeros antes que los de la Patria.
8) El ecumenismo, que pone en pie de igualdad a Jesucristo y a su Iglesia con los demás dioses y religiones falsos, y el uso de los Templos, que son casa de oración, para conciertos y reuniones políticas o para cultos acatólicos y paganos.
9) Los homicidios –como los asesinatos terroristas-, que son otro de los cuatro pecados que claman venganza a Dios.

Un pueblo que comete tales pecados y sus Autoridades que lo consienten o lo amparan atraen los castigos de Dios. En efecto, la Sagrada Escritura abunda en ejemplos que “se han escrito para escarmiento nuestro, que hemos alcanzado las postrimerías de los siglos” (I Cor. 10,11), así: calamidades, desgracias, enfermedades nuevas y desconocidas, terremotos, guerras, hambres, sequías, inundaciones, incendios, etc.

En nuestro tiempo no faltan las lecciones.

Martinica es una isla francesa del archipiélago de las Antillas. Su capital es Saint Pierre. El Viernes Santo de 1906 gran parte de la ciudad, que tenía 25.000 habitantes, blasfemó de Dios de un modo horrendo. En una plaza pública, como burla de la muerte redentora de Jesucristo, se crucificó a un cerdo y se le enterró solemnemente. Se quería ver si al tercer día resucitaba por Pascua. En aquel momento empezó a humear el monte Pelé, que desde 1851 estaba quieto, y catorce días después empezó una erupción como nunca se había visto. La ciudad fue completamente destruida y sepultada por el fuego y la lava.

El SIDA es el castigo enviado por Dios por el pecado nefando homosexual, y por el cual destruyó las ciudades de Sodoma y Gomorra. El SIDA tuvo su origen en el pecado ”contra natura” y ahora se está convirtiendo en una epidemia mundial, pero los hombres no quieren guardar la castidad.

Coré, Datán, Abirón y 250 israelitas fueron tragados por la tierra por haberse amotinado contra Moisés (Núm. 16). Hacía 120 años que en Messina de Sicilia no había ningún terremoto. El 24 de diciembre de 1908 un diario marxista se permitió publicar la siguiente blasfemia: “NIÑO JESÚS, ENVIANOS DE NUEVO, SI ES QUE PUEDES, UN TERREMOTO”. Al cabo de cuatro días hubo el espantoso terremoto en que murieron en pocos minutos un tercio de los habitantes; el incendio que siguió destruyó toda la ciudad. Entre los escombros se hallaron fragmentos del periódico blasfemo.

A Jacinta le reveló la Virgen de Fátima que “LAS GUERRAS NO SON SINO CASTIGOS POR LOS PECADOS DEL MUNDO”. El mismo Jesucristo (Mt. 23.34-28. 8) anunció a los judíos una espantosa guerra por no creer en El como Mesías. En efecto, al año 70, Tito, hijo de Vespasiano, entró a sangre y fuego en Jerusalén, destruyó el templo y asesinó a más de un millón de judíos. Los que pudieron huir se dispersaron por todo el mundo.

Por haber prevaricado el pueblo judío yendo tras los dioses falsos, Dios lo castigó con una sequía espantosa que duró tres años y medio (III Rey. 17). No olvidemos que la Virgen de la Salette como castigo de los pecados del mundo anunció hace un siglo que “LAS ESTACIONES CAMBIARAN Y LA TIERRA NO PRODUCIRA MAS QUE MALOS FRUTOS”.

El Titanic era el transatlántico más grande del mundo, orgullo de la técnica y del poder económico. Ofrecía todos los placeres y comodidades: piscina, pista de patinaje, teatro, café, jardín, grandes salones...Fue presentado al mundo como el “busque indestructible”. Tenía en sus planchas innumerables blasfemias que los obreros habían escrito entre risotadas impías; una de ellas decía: "NI EL MISMO CRISTO PODRA HACERTE NAUFRAGAR". Un oficial católico escribía: “Estoy convencido de que este vapor no llegará a América a causa de las horribles blasfemias que lleva estampadas en toda su quilla”. Efectivamente, en su primer viaje, un iceberg, cuya punta apenas asomaba en el agua, lo partió en dos hundiéndolo para siempre. Entre escenas horribles se ahogaron 1500 pasajeros.

La Democracia liberal, con sus libertades de perdición, con su educación materialista, su moral permisiva, sus derechos humanos arbitrariamente aplicados, con su indefensión de los buenos y tolerancia con los malos, ha creado un hombre sin voluntad, incapaz de controlar sus instintos, que necesita la pastilla para controlarse en la carretera, la pastilla para dormir, la pastilla para superar las depresiones y los stress, la pastilla para planificar los nacimientos...,es decir, un HOMBRE-PASTILLA.

En las Letanías de los Santos pedimos a Dios nos libre de los rayos, tempestades, terremotos, pestes, hambre, guerras...,pero, ¿quién las reza hoy?

Cuando sobrevienen esas desgracias se apresuran los mass media a tranquilizarnos con “expertos que nos explican esos fenómenos”; pero sin mencionar las causas que han podido provocarlas, para no despertar en la gente “la superstición religiosa”..., y Dios continúa castigándonos sirviéndose de causas naturales o de la malicia de los hombres. Muchos se ríen de Dios, en quien no creen; pero Dios también se ríe de ellos, con la diferencia que, después de la muerte, Dios continuará riéndose y ellos no podrán reírse más.

Hay un castigo que Dios envía a los pueblos pecadores y consiste en entregarlos en manos de malos gobernantes. Así lo hizo en otro tiempo con el pueblo judío (Sal. 105 y IV Rey.9, 9-14). Es un castigo terrible porque los malos gobernantes tiranizan sus pueblos, los asfixian con impuestos siempre en aumento, los corrompen con vicios, les arrancan la Fe, destrozan sus familias, arruinan la Nación, destruyen las sanas costumbres, los aborregan con lavados de cerebro, les mienten con frecuencia, y los engañan con libertades que León XIII llamaba de perdición, convirtiéndolos en animales que sólo ansían, como los antiguos paganos de Roma, llenar bien sus estómagos, gozar del sexo, y divertirse sin freno.

En esos pueblos impera el egoísmo, la ambición, la violencia, el engaño, la estafa, el desorden, el vicio, la ley del más astuto y descarado, y se enseñorean desvergonzadamente en ellos los afeminados, los impúdicos y los impíos.

Es el castigo que ha caído sobre España y otros pueblos con la DEMOCRACIA LIBERAL, donde la mentira se hace verdad, lo feo artístico, lo grosero moral, el desorden impide la convivencia, el error se adueña de los espíritus, la injusticia ahoga la paz, el país se hunde en la hedionda corrupción, y un malestar invade toda la nación.

Quizá no haya peor castigo para un pueblo que la Democracia liberal, que es “EL GOBIERNO DE TODO LO PEOR, Y TODO LO PEOR HECHO GOBIERNO” (Stan Popescu).

Los pecados públicos exigen que se castiguen los pueblos como tales, y así como “sale el sol para buenos y malos, y llueve sobre justos e injustos” (Mt. 5,45), del mismo modo el castigo ha de ser general para todos...Después, en el Juicio Universal, habrá separación de buenos y malos con el premio y castigo correspondientes (Mt. 25,33).

Hace años que Dios, a través de su Madre Santísima, nos está avisando de inminentes castigos si no nos enmendamos. Recemos a Ella para que nos alcance un verdadero arrepentimiento de nuestros pecados y nos conserve en el santo temor de Dios, pues “A QUIEN TEME AL SEÑOR, LE IRA BIEN EN LO ULTIMO DE SU VIDA, Y EN EL DIA DE SU MUERTE SERA BENDITO” (Eccli. 1, 19).

Autor: Padre Pedro Muñoz

Publicado en revista IESUS CHRISTUS, nº 39, Mayo-Junio 1995.
Visto en Videotecareduco y Catolicidad.

lunes, 28 de septiembre de 2009

IMPERDIBLE: CARDENAL BIFFI


Antes del último cónclave: “Qué le dije al futuro Papa”

El cardenal Giacomo Biffi pone sus memorias en un libro. Aquí un adelanto del mismo: el discurso por él pronunciado en la reunión a puertas cerradas con los cardenales. Y después sus juicios críticos sobre Juan XXIII, sobre el Concilio, sobre el “mea culpa” de Juan Pablo II

por Sandro Magister

Juan XXIII: Papa bueno, mal maestro
(pp.177-179)

El Papa Roncalli murió en la solemnidad de Pentecostés, el 13 de junio de 1963. También yo lloraba, porque tenía una invencible simpatía por él. Me encantaban sus gestos “irrituales”, y me alegraban sus palabras frecuentemente sorprendentes y sus salidas extemporáneas.
Solo la evaluación de algunas frases me dejaba titubeante. Y eran precisamente las que más fácilmente que otras conquistaban las almas, porque se presentaban conformes a las instintivas aspiraciones de los hombres.
Estaba, por ejemplo, el juicio de reprobación sobre los “profetas de desventura”.
La expresión se hizo y se mantuvo popularísima y es natural: a la gente no le gusta los aguafiestas; prefiere a quien promete tiempos felices en vez de quien presenta temores y reservas. Y yo también admiraba el valor y el empuje espontáneo de este “joven” sucesor de Pedro en los últimos años de su vida.
Pero recuerdo que casi inmediatamente me asaltó una duda. En la historia de la Revelación, usualmente también los anunciadores de castigos y calamidades fueron los verdaderos profetas, como por ejemplo Isaías (capítulo 24), Jeremías (capítulo 4), Ezequiel (capítulos 4-11).
Jesús mismo, leyendo el capítulo 24 del Evangelio de Mateo, sería contado entre los “profetas de la desventura”: las noticias de futuros hechos y de próximas alegrías no se refieren como norma a la existencia de aquí abajo, sino a la “vida eterna” y el “Reino de los Cielo”
En la Biblia son más bien los falsos profetas los que proclaman frecuentemente la inminencia de horas tranquilas y serenas (véase el capítulo 13 del libro de Ezequiel).
La frase de Juan XXIII se explica con su estado de ánimo del momento, pero no debe ser absolutizada. Por el contrario, estará bien escuchar también a aquellos que tienen alguna razón de poner alerta a los hermanos, preparándoles para las posibles pruebas, y aquellos que consideran oportunas las invitaciones a la prudencia y la vigilancia.
“Es necesario mirar más a lo que nos une que a lo que nos divide”. También esta sentencia – hoy muy repetida y apreciada, casi como la regla de oro del “diálogo” – nos viene de la época joánica y nos transmite la atmósfera de la misma.
Es un principio de comportamiento de evidente sensatez, que se debe tener presente cuando se trata de simple convivencia y de discusiones de la sencillez de lo cotidiano.
Pero se convierte en absurdo y desastroso en sus consecuencias, si se le aplica a los grandes temas de la existencia y particularmente a la problemática religiosa
Es conveniente, por ejemplo, que se use este aforismo para salvaguardar las relaciones de buena vecindad en un condominio o la rápida eficiencia de un consejo comunal.
Pero es un problema si lo dejamos inspirar en el testimonio evangélico frente al mundo, en nuestro esfuerzo ecuménico, en la discusión con los no creyentes. En virtud de este principio, Cristo podría volverse la primera y más ilustre víctima del diálogo con las religiones no cristianas. El Señor Jesús ha dicho de sí, aunque es una de sus palabras que tendemos a censurar: “Yo he venido a traer la división” (Lucas 12,51).
En las cuestiones que cuentan la regla no puede ser otra sino esta: nosotros debemos mirar sobre todo a lo que es decisivo, sustancial, verdadero, nos divida o no.
“Es necesario distinguir entre el error y el que yerra”. Es otra máxima que es parte de la herencia moral de Juan XXIII; ella también ha influenciado el catolicismo posterior.
El principio es muy justo y toma su fuerza de las mismas enseñanzas evangélicas: el error no puede ser sino despreciado, odiado, combatido por los discípulos de Aquel que es la Verdad; mientras el que yerra – en su inalienable humanidad – es siempre una imagen viva, aunque en sus inicios, del Hijo de Dios encarnado; y por tanto debe ser respetado, amado, ayudado en lo posible.
Pero no podía olvidar, reflexionando sobre esta sentencia, que la histórica sabiduría de la Iglesia jamás ha reducido la condena del error a una pura e ineficaz abstracción.

Los engaños del Vaticano II: el “aggiornamento” y la “pastoralidad”
(pp. 183-184)

El Papa Roncalli había asignado al Concilio, como tarea y como meta, la “renovación al interior de la Iglesia”; expresión más pertinente del vocablo “aggiornamento” (también de este Papa), pero que tuvo una inmerecida fortuna.
Ciertamente no era la intención del Sumo Pontífice, pero “aggiornamento” incluía la idea que la “nación santa” se propusiera buscar su mejor conformidad no al designio eterno del Padre y su voluntad de salvación (como había siempre creído que debía hacer en sus justos intentos de “reforma”), sino a la “jornada” (a la historia temporal y mundana); y así se daba la impresión de consentir a la “cronolatría”, para usar el término censura acuñado posteriormente por Maritain.
Juan XXIII anhelaba un Concilio que lograse la renovación de la Iglesia no con las condenas, sino con la “medicina de la misericordia”. Absteniéndose de reprobar los errores, el Concilio por lo mismo habría evitado formular enseñanzas definitivas, vinculantes para todos. Y de hecho se ciñó siempre a esta indicación de inicio.
La razón espontánea y sintética de estas indicaciones era el propósito declarado de apuntar a un “Concilio pastoral”. Todos, dentro y fuera del aula vaticana, se mostraban contentos y complacidos de que sea calificado así.
Pero yo, en mi pequeño ángulo periférico, sentía nacer en mí, a mi pesar, algunas dificultades. El concepto me parecía ambiguo, y un poco sospechoso el énfasis con el que la “pastoralidad” era atribuida al Concilio en acto: ’se quería quizá decir implícitamente que los anteriores Concilios no pretendían ser “pastorales” o que no lo habían sido suficientemente?
‘No tenía relevancia pastoral el dejar en claro que Jesús de Nazaret era Dios y consustancial al Padre, como se había definido en Nicea?’No tenía relevancia pastoral precisar el realismo de la presencia eucarística y la naturaleza sacrificial de la misa, como había ocurrido en Trento? No tenía relevancia pastoral presentar en todo su valor y en todas sus implicancias el primado de Pedro, como había enseñado el Concilio Vaticano I?
Se entiende que la intención declarada era la de poner como tema particularmente el estudio de modos mejores y de medios más eficaces de alcanzar el corazón del hombre, sin por esto disminuir la positiva consideración por el tradicional magisterio de la Iglesia.
Pero estaba el peligro de no recordar más que la primera e insustituible “misericordia” para la humanidad descarriada es, según la enseñanza clara de la Revelación, la “misericordia de la verdad”; misericordia que no puede ser ejercitada sin la condena explícita, firme, constante, de cada tergiversación y de cada alteración del “depósito” de la fe que debe ser custodiado.
Alguno podía inclusive incautamente pensar que el rescate de los hijos de Adán dependiese más de nuestras artes lisonjeras y de persuasión, y no de la estrategia soteriológica preordenada por el Padre antes de todos los siglos, toda centrada en el evento pascual y en su anuncio; un anuncio “sin discursos persuasivos de sabiduría humana” (cfr. 1 Co 2,4). En el postconcilio no ha sido solamente un peligro.

Sobre el comunismo tenía razón el Papa Wojtyla: el Concilio no debía callar
(pp. 184-186)

Comunismo: el Concilio no habla de él. Si se recorre con atención el índice sistemático, impresiona chocarse con este categórico silencio.
El comunismo ha sido sin duda el fenómeno histórico más imponente, más duradero, más desbordante del siglo XX; y el Concilio, que además había propuesto una Constitución sobre la Iglesia y el mundo contemporáneo, no habla de él.
El comunismo, a partir de su triunfo en Rusia en 1917, en medio siglo ya había logrado provocar muchas decenas de millones de muertos, víctimas del terror de masa y de la represión más inhumana; y el Concilio no habla de él.
El comunismo (y era la primera vez en la historia de las insipiencias humanas) había prácticamente impuesto a las poblaciones sometidas al ateísmo, como una especie de filosofía oficial y de paradójica “religión de estado”; y el Concilio, que si de explaya sobre el caso de los ateos, no habla de él.
En los mismos años en que se desarrollaba la cumbre ecuménica, las prisiones comunistas eran todavía lugares de indecible sufrimiento y de humillación infringida a numerosos “testigos de la fe” (obispos, presbíteros, laicos convencidos creyentes de Cristo); y el Concilio no habla de él.
Aparte de los supuestos silencios en relación a las criminales aberraciones del nazismo, ¡que luego inclusive algunos católicos (también entre aquellos activos en el Concilio) han echado en cara a Pío XII!
En aquellos años, aun percibiendo la gran anomalía de esta reserva sobre todo de parte de una asamblea que había discutido casi de todo, no me escandalicé. Más aún, debo decir que entendía los aspectos positivos de aquella línea. Y no tanto por la posibilidad, que así se perfilaba, de tratar con los regímenes comunistas la auspiciosa participación en el Concilio de los obispos controlados por ellos, cuanto por la previsión que una toma de posición cualquiera, también la más blanda y la más vigilada, habría desencadenado un aumento en la aspereza de las persecuciones, de modo que se haría más pesada la cruz que aquellos hermanos nuestros perseguidos.
En el fondo, había en todos, al menos inconscientemente, la convicción de que el comunismo era un fenómeno tan consistente que era ya irreversible: necesariamente estábamos obligados a acostumbrarnos a negociar, quién sabe por cuanto tiempo todavía.
Viéndolo bien esta era en esencia la justificación también del Ostpolitik (”política de diálogo y de deseables entendimientos con los Países del Este”) de la Santa Sede (de Juan XXIII y de Pablo VI); tal política nos parecía sanamente realista e históricamente oportuna.
Quien jamás compartió esta perspectiva fue Juan Pablo II (como entendí a partir de un diálogo tenido en el 1985). Tuvo razón él.

Sobre el “mea culpa” Juan Pablo II se corrigió, pero muy poco
(p. 536)

El 7 de julio de 1997 Juan Pablo II tuvo la amabilidad de invitarme a almorzar y extendió la invitación también al ceremoniero arzobispal, Don Roberto Parisini, que me acompañaba y permaneció como precioso testigo del episodio.
A la mesa el Santo Padre en un determinado momento me dijo: ‘”Ha visto que hemos cambiado la frase de la ‘Tertio millennio adveniente’? El borrador, que había sido enviado con anticipación a los cardenales, traía esta expresión: “La Iglesia reconoce como propios los pecados de sus hijos”; expresión que – hice presente con respetuosa franqueza – no se podía proponer. En el texto definitivo el razonamiento apareció cambiado de la siguiente manera: “La Iglesia reconoce siempre como propios a sus hijos pecadores”. Para el Papa era importante recordármelo en aquel momento, sabiendo que me habría dado gusto.
Respondí diciendo que estaba muy agradecido y manifestando mi plena satisfacción desde el punto de vista teológico. Pero me pareció que también tenía que agregar una reserva de índole pastoral: la iniciativa inédita de pedir perdón por los errores y las incoherencias de los siglos pasados desde mi punto de vista escandalizaría a los “pequeños”, los preferidos del Señor Jesús (cfr. Mt 11,25): porque el pueblo fiel, que no sabe hacer muchas distinciones teológicas, a partir de esas autoacusaciones vería amenazada su serena adhesión al misterio eclesial, que (nos lo dicen todas las profesiones de fe) es esencialmente un misterio de santidad.
Entonces, el Papa textualmente dijo: “Sí, eso es verdad. Será necesario pensar sobre ello”. Lamentablemente no lo pensó lo suficiente.

Conclave 2005, qué le dije al futuro Papa
(pp. 614-615)

Los días más trabajosos para los cardenales son aquellos que preceden inmediatamente al cónclave. El Sacro Colegio se reúne diariamente desde las 9:30 a las 13:00h., en una asamblea donde cada uno de los presentes es libre de decir todo lo que cree.
Pero se intuye que no se puede tratar públicamente el argumento que está más lo más íntimo de los electores del futuro obispo de Roma: ‘a quién debemos elegir?
Y así esto va a terminar en que cada cardenal es tentado de citar más que otro sus problemas y sus dificultades: o mejor, los problemas y las dificultades de su cristiandad, de su nación, de su continente, del mundo entero. Es sin duda muy útil esta general, espontánea, incondicionada reseña de información y de juicios. Pero sin duda el cuadro que resulta de ello no es un hecho alentador.
Cuál fue en aquella ocasión mi estado de ánimo y cuál mi reflexión prevalente emerge de la intervención que después de muchos asombros me decidí a pronunciar el viernes 15 de abril del 2005. He aquí el texto:
“1. Después de haber escuchado todas las intervenciones – justas, oportunas, apasionadas – que aquí han resonado, quisiera expresar al futuro Papa (que me está escuchando) todas mi solidaridad, mi simpatía, mi comprensión, y también un poco de mi fraterna compasión. Pero quisiera sugerirle también que no se preocupe demasiado por todo aquello que aquí ha escuchado y no se asuste demasiado. El Señor Jesús no le pedirá resolver todos los problemas del mundo. Le pedirá que lo quiera con un amor extraordinario: ”Me amas más que estos?’ (cfr. Jn 21,15). En una ‘tira’ y ‘caricatura’ que nos llegaba de Argentina, la de Mafalda, he encontrado hace varios años una frase que en estos días me ha venido a la mente frecuentemente: ‘Ahora entiendo; – decía aquella terrible y aguda muchachita – el mundo está lleno de problemólogos, pero escasean los solucionólogos’.
“2. Quisiera decir al futuro Papa que preste atención a todos los problemas. Pero primero y más todavía que se dé cuenta del estado de confusión, de desorientación, de descarrío que aflige en estos años al pueblo de Dios, y sobre todo que aflige a los ‘pequeños’.
“3. Hace unos días escuché en la televisión a una religiosa anciana y devota que respondía así al entrevistador: ‘Este Papa, que ha muerto, ha sido grande sobre todo porque nos ha enseñado que todas las religiones son iguales’. No sé si a Juan Pablo II le hubiese gustado mucho un elogio como ese.
“4. En fin, quisiera señalar al nuevo Papa el caso de la ‘Dominus Iesus’: un documento explícitamente de acuerdo y públicamente aprobado por Juan Pablo II; un documento por el cual me gusta expresar al cardenal Ratzinger mi vibrante gratitud. Que Jesús es el único necesario Salvador de todos es una verdad que en veinte siglos – a partir del discurso de Pedro después de Pentecostés – no se había escuchado la necesidad de reclamar jamás. Esta verdad es, por decir así, el grado mínimo de la fe; es la certeza primordial, es entre los creyentes el dato simple y más esencial. En dos mil años no ha sido jamás puesta en duda, ni siquiera durante la crisis arriana y ni siquiera con ocasión del descarrilamiento de la Reforma protestante. El haber tenido que recordarla en nuestros días nos da la medida de la gravedad de la situación hodierna. Sin embargo este documento, que reclama la certeza primordial, más simple, más esencial, ha sido contestado. Ha sido contestado en todos los niveles: en todos los niveles de la acción pastoral, de la enseñanza teológica, de la jerarquía.
“5. Me contaron de un buen católico que propuso a su párroco hacer una presentación de la ‘Dominus Iesus’ a la comunidad parroquial. El párroco (un sacerdote por lo demás excelente y bien intencionado) le respondió: ‘Olvídalo. Ese es un documento que divide’. ‘Un documento que divide’. ¡Gran descubrimiento! Jesús mismo ha dicho: ‘Yo he venido a traer la división’ (Lc 12,51). Pero demasiadas palabras de Jesús resultan hoy censuradas por la cristiandad; al menos por la cristiandad en su partes más locuaces”.

(Publicado en Radio Cristiandad en Octubre de 2007)

domingo, 27 de septiembre de 2009

DONACIÓN DE ÓRGANOS


Pregunta: ¿Está mal ser un donante de órganos?

Respuesta del Padre Peter R. Scott (FSSPX)

Hay ciertas circunstancias en las cuales claramente se puede permitir. Por ejemplo, si una persona tiene dos órganos y sólo uno es realmente necesario. Uno de ellos puede ser donado a otra persona, como ocurre en los transplantes de riñón. También está permitido en el caso de ser posible la extracción del órgano después de una muerte real de la persona, como sucede con las córneas.

Sin embargo, es claramente inmoral matar a una persona para tomar uno de sus órganos, a pesar de que, de todas maneras hubiera muerto en un muy corto período de tiempo. No está permitido matar para ayudar a otro individuo. Sólo Dios tiene poder sobre la vida y la muerte.

El problema es que, cuando una persona muere y sus facultades cardíacas y respiratorias cesan de funcionar durante varios minutos, sus órganos pueden dañarse de tal manera que no sería factible utilizarlos en transplantes. Por eso, es primordial extraer los órganos lo antes posible.

El gran dilema se presenta en definir cuándo una persona está viva o muerta. Aquí entra en juego el concepto de muerte cerebral. La medicina considera que, al momento de comprobarse la muerte cerebral, tiene que considerársele muerto, sin importar que sus funciones cardíacas o respiratorias se mantengan artificialmente. Consecuentemente, se permite, dicen ellos, extraer los órganos de una persona que aún respira o que su corazón aún late, siempre que se encuentre cerebralmente muerto. Se ha creado un verdadero negocio, y un “cadáver viviente” de este tipo vale más de U$S 80.000 por sus órganos internos.

Esta práctica es asquerosamente inhumana y atenta contra Dios y el orden moral. Una persona muere cuando el alma abandona el cuerpo, y el momento preciso sólo lo sabe Dios, el Creador de la vida. Mientras respire, aun artificialmente, y mientras lata su corazón, tiene muchos signos de vida. Su cuerpo se mantiene en vida por la sangre que recorre su cuerpo. Todavía es un ser humano. Es cierto que si su cerebro está muerto, no volverá jamás a pensar, y no tendrá ni los reflejos y ni las reacciones que dependen de sus funciones cerebrales. Sin embargo, esto no significa que no esté vivo. Simplemente que hay un daño irreparable en sus actividades humanas. Además, existen algunos casos de personas que se recuperaron luego de la muerte cerebral. No le corresponde al hombre decidir que ya no es un ser humano o que no está vivo, y debe ser tratado como un ser viviente. Por esto,
ningún órgano esencial puede ser extraído hasta después de un considerable tiempo sin actividad cardíaca o respiratoria.

Tomado de TradiciónCatólica.com

viernes, 25 de septiembre de 2009

EL GRAN EJEMPLO DE KEVIN RUDD, PRIMER MINISTRO DE AUSTRALIA


A los musulmanes que quieren vivir bajo la ley Islámica les dijo que se vayan de Australia, cuyo gobierno ha emprendido una campaña contra los radicales en un esfuerzo para evitar potenciales ataques terroristas.

También Rudd despertó la furia de algunos musulmanes Australianos cuando declaró que él ha dado todo su apoyo a las agencias de contrainteligencia australianas para que espíen las mezquitas que hay en la nación.

Citamos: "SON LOS INMIGRANTES, NO LOS AUSTRALIANOS, LOS QUE DEBEN ADAPTARSE. O lo toman o lo dejan. Estoy harto de que esta nación tenga que preocuparse si estamos ofendiendo a otras culturas o a otros individuos. Desde los ataques terroristas en Bali, estamos experimentando un incremento del patriotismo en la mayoría de los Australianos."

"Nuestra cultura se ha ido desarrollando durante dos siglos de luchas, tribulaciones y victorias por parte de millones de hombres y mujeres que buscaban libertad"

"Hablamos principalmente INGLÉS, no, Libanés, Árabe, Chino, Español, Japonés, Ruso o cualquier otro idioma. De modo que si Usted quiere formar parte de nuestra sociedad, aprenda nuestro idioma."

"La mayoría de los Australianos creen en Dios. Esto no es una posición Cristiana, política o de la extrema derecha. Esto en un hecho, porque hombres y mujeres cristianos, de principios cristianos, fundaron esta nación. Esto es históricamente comprobable. Y es ciertamente apropiado que esto aparezca en las paredes de nuestras escuelas. Si Dios le ofende a Usted, sugiero que considere vivir en otra parte del mundo, porque Dios es parte de nuestra cultura."

"Aceptamos sus creencias y sin preguntar por qué. Todo lo que pedimos es que Usted acepte las nuestras, y viva en armonía y disfrute en paz con nosotros."

"Éste es NUESTRO PAÍS, NUESTRA PATRIA y ESTAS SON NUESTRAS COSTUMBRES Y ESTILO DE VIDA y PERMITIREMOS QUE DISFRUTEN DE LO NUESTRO pero cuando dejen de quejarse, de lloriquear y de protestar contra nuestra Bandera, Nuestra lengua, nuestro compromiso nacionalista, Nuestras Creencias Cristianas o Nuestro modo de Vida, le animamos a que aproveche otra de nuestras grandes libertades Australianas, "EL DERECHO DE IRSE."

"Si Usted no está contento aquí, entonces VÁYASE. Nosotros no le obligamos a venir aquí. Usted pidió emigrar aquí. Así que ya es hora de que acepten el país que les acogió"

(Haber si los españoles vamos tomando un poco de nota que falta nos hace. ¡Enhorabuena Señor Primer Ministro!)


Tomado de Tradición y Patria.

jueves, 24 de septiembre de 2009

LAS GRANDES MENTIRAS DE LA HISTORIA "EL EVOLUCIONISMO"

"El hombre desciende del mono por una evolución lenta y progresiva que abarca varios millones de años. El origen de la vida se desconoce, pero es el fruto del azar, a través del encuentro fortuito de algunas moléculas aisladas en el "tinglado" primitivo.

Esto es lo que todos los libros de biología enseñan a vuestros hijos: tal afirmación tropieza no solamente con la Fe católica, sino también con la ley natural, la verdadera ciencia y el normal sentido común. Pero el hombre moderno, al perder su Fe, ha perdido el sentido común, y por eso acepta sin inmutarse tales enseñanzas.

La revolución, más preocupada en destruir que en construir, enseña a nuestros hijos que la Biblia se ha equivocado, que Dios no tiene nada que ver con la historia de la Creación del mundo. Por eso, la revolución construye el siguiente silogismo:
-Vuestros padres y la Iglesia Católica os han dicho que Dios había creado al hombre del barro de la tierra.

-Ahora bien,la ciencia demuestra lo contrario: el hombre desciende del mono.
-Por consiguiente, vuestros padres y la Iglesia Católica os han mentido.

Si os han mentido en este tema, han debido hacerlo respecto a otros, no podemos estar seguros de nada: no hay ni Dios, ni Verdad. Todo cambia y todo evoluciona.

La enseñanza de la Iglesia católica es muy clara: el Espíritu Santo nos dice en el libro del Génesis: "Y Dios creó al hombre a su imagen: los creó macho y hembra". "Dios formó al hombre del polvo de la tierra y exhaló en su nariz un aliento de vida y el hombre llegó a ser un ser vivo."

El hombre moderno, lleno de orgullo, afirma que no puede someterse a esta verdad. ¡A mí me parece más noble descender de Dios que descender del mono!
Quiérase o no, la vida proviene de Dios y sólo Él puede crearla. Los decididos sabios americanos que habían creado artificialmente, hace unos decenios, un grano de trigo, todavía aguardan a que germine.

¿Qué es el evolucionismo?. - Es la doctrina por la cual las especies se transformarían unas en otras: así de la materia inerte habría salido la primera célula, a continuación de ésta los seres pluricelulares invertebrados y seguidamente de éstos el pez, el reptil, el mamifero, el mono y ¡por fin el hombre!

Resumámoslo en esta célebre fórmula de Darwin: Evolucionismo= cambio + selección natural+ largos períodos.

Pero esta fórmula capciosa esconde toda una serie de flagrantes mentiras:

1ª mentira: "el evolucionismo". Efectivamente se observa una evolución pero ésta es o indiferente o regresiva y nunca progresiva. De un mono inteligente tal vez puede salir un mono menos inteligente, pero nunca un hombre.

2ª mentira: "los cambios". La mayoría de los cambios genéticos o cromosomáticos son insignificantes o dañinos. No puede existir evolución progresiva sin aparición de genes nuevos y funcionales, mientras que la sexualidad no aporta ningún gen nuevo y solamente puede provocar un cambio de posición, una repetición o duplicación de algunos nucleótidos o genes.
El A:D:N. (Acido Desoxirribonucleico) no puede enriquecerse con genes desconocidos. Hay mutaciones que pueden provocar tal vez la desaparición de un órgano pero nunca la aparición de uno nuevo.

Dicho con sencillez; esto quiere decir que se puede ir de más a menos pero nunca de menos a más. ¡ciertos cambios genéticos podrán conseguir que haya vacas sin cuernos `pero no podrán hacer creer cuernos a ciertas especies que nunca los han tenido!

3ª mentira: "los largos períodos".
Se pueden aplicar a los cambios, fruto del azar, las leyes matemáticas del cálculo de las probabilidades. Cualquier científico o matemático honrado os dirá que sería necesario multiplicar por 10 seguido de millares de ceros el tiempo de los períodos geológicos para que el mecanismo "cambios + selección natural" pueda originar el órgano más insignificante.

4ª mentira: "los cambios entrañan la evolución". Existe una absoluta incompatibilidad entre la evolución progresiva y el carácter aleatorio de los cambios o mutaciones.

5ª mentira: "la selección natural". La selección natural de ninguna manera puede originar la aparición de un nuevo órgano.

6ª mentira: "el árbol genealógico es único y todas las especies descienden unas de otras". Esto es imposible: los evolucionistas han tenido buen cuidado en no contar más que los casos favorables y encubrir celosamente los desfavorables. Han hecho de la tesis del árbol genealógico una ley absoluta a la que deben someterse el resto de los hechos. De la misma manera olvidan que la paleontología no descubre las partes blandas de los organismos.

7ª mentira: "todo se ha hecho poco a poco". No es cierto. La Naturaleza sigue la lay del todo o nada. Así pues, no se puede decir que un ojo sin retina funcione peor que un ojo con retina, ya que un ojo sin la retina no funciona en absoluto, de la misma manera que un coche sin carburador no funcionará nunca. Si todo se ha hecho poco a poco, ¿dónde se encuentran las especies intermedias entre el mono y el hombre, ya que siempre hay sobre la tierra no sólo hombres (que no son monos) sino también monos (que no son hombres).

8ª mentira: "las osamentas que se han hallado prueban la verdad de las tesis evolucionistas". Falso, pues en numerosos terrenos se han encontrado al mismo tiempo esqueletos antiguos y modernos; así Dubois, el famoso descubridor del "Hombre de Java" (el Pitecántropo), ha confesado después de varios años que había encontrado osamentas de fecha moderna junto a aquéllas del hombre de Java.

Puesto que la mayor parte de los esqueletos son reconstituidos artificialemtne a partir de un trocito de hueso, a menudo hay errores o falsas alarmas: y así el famoso diente de Hesperopiteco era solamente el diente de un jabalí; el hombre de Pildow, del que se afirmaba que tenía una antiguedad de 500.000 años, era un cráneo de un hombre actual unido a una quijada de mono, todo ello tratado con bricromato de potasio y sulfato de hierro y con los dientes limados para hacer ver su antigüedad.

9ª mentira: "Ya no faltan eslavones en la larga cadena que va del mono al hombre". Falso. ¡Entre el último Ramapiteco y el primer Australopiteco, hay un vacio de 10.000.000 de años, desprovisto de fósiles! Además esta famosa cadena es un engaño: ¿por qué los hombres-monos han desaparecido mientras que existen siempre hombres, monos y chimpancés? Semejanza no quiere decir descendencia.

10ª mentira: "el azar puede dar lugar a todo".Falso. Más que un factor de orden, el azar es un factor de desorden. Hacen falta 27.000 pares de nucleótidos para poder formar el pigmento de un ratón, errando tal vez en el proceso con la alteración de uno solo de ellos; ¿cómo es posible que el azar pueda dar lugar a la evolución completa de una especie y a la aparición de nuevos órganos? Sabemos que la posibilidad de cambio en los seres vivos es de 10.50; ¡no hay ni una posibilidad sobre 100.000 de que aparezca en mil millones de años un solo Vertebrado Tetrápodo provisto de genes nuevos y funcionales!

11ª mentira: "todo evoluciona". No es cierto. Hay un número incalculable de bacterías, algas marinas, amebas, peces, anfibios, reptiles, mamíferos, que no han evolucionado desde el Primario, son exactamente las mismas que las que viven actualmente.

Además el evolucionismo no puede explicar la diferencia esencial que existe entre el mono y el hombre, es decir la existencia en este último de un alma inmortal.
Puesto que los peces no tienen necesidad de patas, ¿por qué los evolucionistas actuales desean ver crecer las patas a estos pobres peces para que así puedan transformarse en reptiles?

12ª mentira: "Con el método del CArbono 14 para fijar fechas, podemos probar que el hombre ha hecho su aparición hace un millón de años". Falso. Los objetos con más de 50.000 años no pueden ser fechados con este procedimiento; además tal sistema para fijar fechas no podría ser eficaz más que si el nivel de Carbono en la atmósfera fuera constante durante todo el periodo estudiado (no es éste el caso); también tiene que ser homogénea la prueba estudiada.
La precisión dada por tal sistema para conocer fechas o tiempos, es tanto más dudosa cuanto más antiguo es el objetivo. A menudo este sistema consiste en medir los segundos con un reloj que no tiene más que una manecilla para marcar las horas.

13ª mentira: "La fecha histórica del terreno nos da la fecha histórica de los fósiles que se encuentran en él".Falso también. A menudo se encuentran fósiles de épocas muy distintas en un mismo lugar: eso es debido a los movimientos de tierra provocados por los deslizamientos, los temblores y el volcanismo. Además muchos fósiles han sido destruidos o bien, jamás han sido descubiertos y no se halla nada más que una intima parte de los animales que han vivido en el mismo tiempo histórico del terreno. Por otra parte, la ausencia de fósiles en un terreno no significa que esta especie no ha existido en esa época.

14ª mentira: "Lamark afirma que los seres vivos se transforman adaptándose a nuevas situaciones: así el cuello de la jirafa se ha alargado para permitirle comer las hojas de los árboles altos". ¡Absurdo! Los caracteres adquiridos conciernen solamente a lo somático, es decir al cuerpo, y nunca se transmiten por herencia. Además la evolución de un órgano no explica su aparición.

15ª mentira: "Darwin se atreve a decir que la selección natural explica cómo el nuevo órgano se ha constituido gracias a la ventaja ofrecida por su función". Falso. La selección natural no puede crear un órgano nuevo. El órgano precede a la función y no a la inversa.

Los evolucionistas ofrecen en demasía falsos razonamientos de este tipo: así afirman que las aletas lobuladas de los peces acantopterigios ofrecían a éstos la posibilidad de arrastrarse sobre el fondo de los océanos, facilitándoles de esta forma su salida del agua y transformarse en reptiles. Pero estos señores olvidan de explicarnos el porque de la presencia en estos peces de tal sistema óseo que es un órgano muy poco idóneo para la natación.

Todas estas mentiras prueban que el evolucionismo es un tremendo engaño astutamente preparado por pseudosabios que creen que la gente es tonta.
Edmundo Rostand afirmaba: "el evolucionismo es un cuento de hadas para personas mayores". Otro evolucionista decía (Y. Delage): "Estoy totalmente convencido que se es o no se es evolucionista según los criterios que se tengan en historia natural pero influido por las propias opciones filosóficas", lo que quiere decir que se profesa el evolucionismo como medio de difusión del propio ateismo militante: es una forma como otra cualquiera de luchas contra Dios y su santa Ley.

El evolucionismo es una falsa verdad cientifica que se opone a la verdadera ciencia y a la verdadera religión. Los evolucionistas rechazan todo principio superior sin dejar lugar alguno a lo sobrenatural: preparan el camino a un agnosticismo profundo que acabará rápidamente en el ateísmo. El Papa San Pío X en 1907, decía que el evolucionismo es una parte integrante del modernismo.

Esta necia doctrina está en oposición flagrante con la Fe católica. No podemos ser evolucionistas y recitar la primera frase del Credo sin caer en una gran contradicción: "Creo en Dios, Creador del Cielo y de la Tierra".

Los católicos no tienen nada que temer de los progresos de la ciencia: los notables experimentos de Watson y Crick sobre el Acido Desoxirribonucleico (ADN), o los de Jacob y Monod sobre el mecanismo regular de las proteínas, son sencillamente pruebas maravillosas de la existencia de Dios, un Dios Creador que ha previsto el engranaje extraordinario de las moléculas: la vida no ha podido aparecer por simple azar. Dios ha creado el mundo, hace varios millones de años quizás, pero la creación de Adán y Eva data a lo sumo de unos 10.000 años, no más. El texto del libro de Génesis no ofrece ninguna duda en este sentido.

Incluso este revolucionario que se llamaba Voltaire afirmaba: "El Universo me molesta, pero no puedo imaginar que este reloj funcione y no exista relojero alguno".

Padre J.L. Lafitte. (fsspx)

NOTA. Este articulo ha sido redactado tomando como base el excelente libro de J.F. Peroteaur: "De la seducción a la superchería transformista".

RECUPERAR EL RESPETO Y REVERENCIA QUE MERECE LA EUCARISTÍA MEDIANTE LA COMUNIÓN DE RODILLAS Y EN LA BOCA: CARDENAL CIPRIANI

El cardenal Juan Luis Cipriani, arzobispo de Lima, explicó durante la homilía del pasado domingo 20 de septiembre, que la manera más solemne y recomendada de recibir la Comunión es de rodillas y en la boca. En ese sentido, todos los fieles que participaron de la Santa Misa en la Iglesia Primada, recibieron la comunión bajo estas indicaciones.

“El modo más respetuoso de recibir la Eucaristía es de rodillas y en la boca. Hay que recuperar el respeto y reverencia que merece la Eucaristía, porque el amor a Jesús es el centro de nuestra vida cristiana, te juegas el alma”, sentenció.

Esta postura del cardenal de no aconsejar la comunión en la mano o de pie, ya se había manifestado anteriormente, de manera particular durante las transmisiones de su programa semanal televisivo y expresa, además, la misma enseñanza litúrgica que realiza -en la praxis- el Sumo Pontífice Benedicto XVI cuando celebra el Santo Sacrificio de la Misa.

Durante su homilía, el cardenal animó a los fieles a contemplar a Cristo Eucaristía en las más de 70 capillas de Adoración al Santísimo que se han construido en la Arquidiócesis de Lima, promovidas con ocasión del Año de la Eucaristía y la Misión Continental: “Lima -dijo- es una ciudad Eucarística con más de 70 capillas de Adoración al Santísimo, lugar donde está expuesto el Señor y al que tu puedes saludar, porque Él te escucha y te ayuda. Hay que adorarlo y dejar que tu corazón se llene de gozo y de la belleza de su sabiduría”. “No permitas que entren impurezas en tu corazón porque los frutos serán corrupción y mentira. Donde está tu tesoro está tu corazón; pero, ¿cuál es tu tesoro?, ¿la salvación y el amor a Dios, a tu hijos? Pon en tu corazón esos tesoros, porque donde está tu corazón está tu vida. Por eso, le pedimos a María: danos un corazón sencillo y limpio que se conmueva con la belleza de Cristo”, culminó.

Tomado de http://catolicidad-catolicidad.blogspot.com/

martes, 22 de septiembre de 2009

EL HUMO DE SATANÁS

El padre Gabriele Amorth es un respetado exorcista de Roma.
A continuación, se encuentra una entrevista que el Padre Amorth concedió al periódico italiano 30 Días, en junio de 2001.

- PADRE AMORTH, POR FIN ESTÁ LISTA LA TRADUCCIÓN ITALIANA DEL NUEVO RITUAL PARA LOS EXORCISTAS.

PADRE AMORTH: Sí, está lista. El año pasado la CEI (Conferencia Episcopal Italiana) se negó a aprobarla porque había errores de traducción del latín al italiano. Y los exorcistas, que tenemos que utilizarla, aprovechamos para señalar, una vez más, que no estamos de acuerdo con muchos puntos del nuevo Ritual. El texto latino sigue siendo el mismo en esta traducción. Un Ritual tan esperado, al final, se ha transformado en una farsa. Un increíble obstáculo que podría impedirnos actuar contra el demonio.

- ES UNA ACUSACIÓN DURA. ¿A QUÉ SE REFIERE?

AMORTH: Le doy sólo dos ejemplos, ambos increíbles. En el punto 15 se habla de los maleficios y de cómo comportarse al enfrentarlos. El maleficio es un mal causado a una persona recurriendo al diablo. Se puede hacer de varias formas, como hechizos, maldiciones, mal de ojo, vudú, macumba. El Ritual romano antiguo explicaba cómo había que afrontar esto. El nuevo Ritual, en cambio, declara, categóricamente, que está totalmente prohibido hacer exorcismos en estos casos. Absurdo. Los maleficios son, por mucho, la causa más frecuente de posesiones y de males causados por el demonio, por lo menos el 90 por ciento de los casos.

Esto es como decirles a los exorcistas que dejen de llevar a cabo exorcismos. El punto 16 declara, solemnemente, que no se deben de hacer exorcismos si no se tiene la certeza de la presencia del diablo. Esto es una obra maestra de incompetencia: la certeza de que el diablo está presente en una persona, se tiene sólo haciendo el exorcismo. Más aún, los redactores del Ritual no se dieron cuenta de que, en ambos puntos, contradicen el Catecismo de la Iglesia Católica, que indica que hay que hacer exorcismos, tanto en el caso de posesiones diabólicas, como en los casos de males causados por el demonio. Y dice, además, que hay que hacerlo tanto, sobre las personas, como sobre las cosas. Y en las cosas nunca está presente el demonio, sólo su influencia. Las declaraciones contenidas en el nuevo Ritual son gravísimas y muy perjudiciales, fruto de la ignorancia e inexperiencia.

- ¿PERO NO LO HABÍAN PREPARADO EXPERTOS?

AMORTH: ¡En absoluto! En estos diez años, dos comisiones han trabajado en el Ritual: una compuesta por cardenales, que se ocupó de la Prenotanda, es decir, las disposiciones iniciales, y otra que se ocupó de las oraciones. Yo puedo afirmar, con certeza, que ninguno de los miembros de las dos comisiones ha hecho nunca un exorcismo, ni ha estado presente en exorcismos, ni tiene la menor idea de qué es un exorcismo. Este es el error, el pecado original, de este Ritual. Ninguno de los que colaboraron en él es un experto en exorcismos.

- ¿CÓMO ES POSIBLE?

AMORTH: No me lo pregunte a mí. Durante el Concilio Ecuménico Vaticano II, en todas las comisiones había un grupo de expertos que ayudaban a los obispos. Esta costumbre se ha mantenido después del Concilio, cada vez que se han modificado partes del Ritual. Pero no fue así en este caso. Y si había un tema en el que eran necesarios los expertos, era éste.

- ¿Y QUÉ ES LO QUE HA PASADO?

AMORTH: Pues que los exorcistas nunca fuimos consultados. Y, además, las comisiones han recibido con desdén las sugerencias que hemos dado. Todo este asunto es perverso. ¿Quiere que le cuente lo que pasó?

- POR SUPUESTO.

AMORTH: Como había pedido el Concilio Vaticano II, las diferentes partes del Ritual romano fueron, paulatinamente, revisadas y modificadas. Los exorcistas esperábamos que se tocara el título XII, es decir, el Ritual del Exorcismo. Pero, aparentemente, éste no se consideraba un tema relevante, dado que transcurrieron los años y no pasaba nada. Luego, de repente, el 4 de junio de 1990, se publicó el Ritual provisional, de prueba. Esto fue una verdadera sorpresa para nosotros, ya que no habíamos sido consultados antes. Y, sin embargo, habíamos preparado toda una serie de solicitudes, en vista de la revisión del Ritual. Entre otras cosas, pedíamos que las oraciones se modificaran, introduciendo invocaciones a la Virgen, las cuales no existían, y que se aumentaran el número de oraciones específicamente dirigidas al exorcismo en sí. Pero no se dio la oportunidad de hacer ningún tipo de contribución. Sin embargo, no nos dimos por vencidos: después de todo, era por nosotros, que el texto se había redactado. Y ya que en la carta de presentación del entonces Prefecto de la Congregación para el Culto Divino, el Cardenal Eduardo Martínez Somalo, les pedía a las conferencias episcopales que le hicieran llegar, durante los dos años siguientes: "consejos y sugerencias de los sacerdotes que lo habrían de utilizar", nos pusimos a trabajar. Reuní a dieciocho exorcistas, elegidos de entre los más expertos del planeta. Examinamos, con gran atención, el texto. Lo utilizamos.

Inmediatamente, elogiamos la primera parte, en la que se resumían los fundamentos evangélicos del exorcismo. Esta parte es el aspecto bíblico-teológico del tema, sobre el que no era aparente, incompetencia alguna. Es una nueva sección, que no se encontraba en el Ritual de 1614, compuesto bajo el pontificado de Pablo V: además, en aquella época, no
era necesario recordar estos principios, ya que todo el mundo los conocía y aceptaba. Hoy, en cambio, es indispensable.

Pero cuando pasamos a examinar la parte práctica, que exige un conocimiento especifico del tema, advertimos la total inexperiencia de los redactores. Hicimos numerosas observaciones, artículo por artículo, y se las hicimos llegar a todas las partes interesadas: Congregación para el Culto Divino, Congregación para la Doctrina de la Fe, y las conferencias episcopales. Una copia fue entregada directamente al Papa.

- ¿CÓMO FUERON RECIBIDAS SUS OBSERVACIONES?

AMORTH: Muy mal, y no consiguieron nada. Nos habíamos inspirado en la constitución dogmática Lumen gentium, en la que la Iglesia es descrita como el "Pueblo de Dios". En el número 28, se habla de la colaboración de los sacerdotes con los obispos, y en el número 37, se dice, con claridad, incluso refiriéndose a los laicos, que "debido al conocimiento, competencia y preeminencia que poseen, tienen la facultad, más aún, a veces el deber, de exponer su opinión acerca de los asuntos concernientes al bien de la Iglesia". Esto es exactamente lo que hicimos. Pero fuimos demasiado ingenuos, al pensar que las disposiciones del Vaticano II habían llegado a las Congregaciones Romanas. En cambio, chocamos con un muro de rechazo y de escarnio. El Secretario de la Congregación para el Culto Divino presentó un informe, a la Comisión de Cardenales, en la que decía que aquellos que lo habían contactado, eran obispos, y no los sacerdotes y exorcistas. Y respecto a nuestro humilde intento de ofrecer ayuda como expertos, añadía, textualmente: "También se debe de notar el hecho de que un grupo de exorcistas y demonólogos, los cuales, posteriormente, crearon una Asociación internacional, estaban orquestando una campaña contra el rito". Una acusación indecente: ¡nosotros nunca hemos orquestado una campaña! El Ritual iba dirigido a nosotros, y, sin embargo, las comisiones no habían convocado a ninguna persona competente. Por esto, era más que lógico que tratáramos de dar nuestra opinión.

- ENTONCES, ¿QUIERE ESO DECIR QUE EL NUEVO RITUAL ES INUTILIZABLE EN SU LUCHA CONTRA EL DEMONIO?

AMORTH: Sí. Querían darnos un arma sin filo. Se han eliminado las oraciones eficaces, oraciones que tenían doce siglos de existencia fueron substituidas por nuevas oraciones ineficaces. Pero, por suerte, en el último momento, nos dieron un salvavidas.

- ¿CUÁL?

AMORTH: El nuevo Prefecto de la Congregación para el Culto Divino, el Cardenal Jorge Medina, añadió una Notificación, al Ritual, en la que se especifica que los exorcistas no están obligados a usar este Ritual, y que, si así lo desean, pueden pedir la autorización de sus obispos, para seguir usando el antiguo Ritual. Los obispos, a su vea, deben pedir autorización a la Congregación, la cual, como escribe el Cardenal, "la concede gustosamente".

- ¿LA CONCEDE GUSTOSAMENTE?. ESA ES UNA CONCESIÓN MUY RARA.

AMORTH: ¿Quiere saber de donde proviene?. De un intento del Cardenal Joseph Ratzinger, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y del propio Cardenal Medina, para introducir, en el Ritual, un artículo -entonces era el artículo 38- por el que se autorizaba a los exorcistas a usar el Ritual anterior. Indudablemente, era una maniobra extrema para defendernos de los grandes errores contenidos en el Ritual definitivo.
Pero el intento de los dos cardenales no tuvieron éxito. El Cardenal Medina, que había comprendido lo que estaba en riesgo, decidió darnos esta tabla de salvación, añadiendo una Notificación por separado.

- ¿CÓMO SON VISTOS USTEDES, LOS EXORCISTAS, DENTRO DE LA IGLESIA?

AMORTH: Somos muy mal tratados. Nuestros hermanos sacerdotes, a cargo de esta delicadísima tarea, son vistos como locos, como fanáticos. Por lo general, ni siquiera son tolerados por los mismos obispos que los nombraron.

- ¿CUÁL HA SIDO EL HECHO MÁS LLAMATIVO DE ESTA HOSTILIDAD?

AMORTH: Celebramos un convenio internacional de exorcistas, cerca de Roma, y pedimos que el Papa nos recibiera. Para no presionarlo, y evitar añadir otra audiencia a las muchas que ya tiene, simplemente, pedimos que se nos recibiera en audiencia pública, la del miércoles en la Plaza de San Pedro. Ni siquiera pedimos que nos nombrara en sus saludos personales. Hicimos la petición, en la manera en que lo ordenan los cánones, como recordará, perfectamente, Monseñor Paolo De Nicolo, de la Prefectura de la Casa Pontificia, quien recibió de buena gana nuestra petición. Sin embargo, el día antes de la audiencia, el propio Monseñor Nicolo nos dijo -con pena, esa es la verdad, por lo que estaba claro que la decisión no la había tomado él- que no asistiéramos a la audiencia, y que no habíamos sido admitidos. ¡Increíble: 150 exorcistas procedentes de los cinco continentes, sacerdotes nombrados por sus obispos de conformidad con las normas del derecho canónico, que exigen sacerdotes de oración, de ciencia y de buena reputación -es decir, de alguna forma, la flor y nata del clero, sacerdotes que piden participar en una audiencia pública del Papa y se les echa a patadas!. Monseñor Nicolo me dijo: "Le prometo que, inmediatamente, le enviaré una carta explicando la situación". Han pasado cinco años y, todavía, estoy esperando esa carta. Desde luego, no fue Juan Pablo II quien nos excluyó. Pero el hecho de que a 150 sacerdotes se les prohíba participar en una audiencia pública del Papa en la Plaza de San Pedro, explica la clase de obstáculos a los que se enfrentan los exorcistas, aún dentro de su propia Iglesia, y hasta que punto, son mal vistos por un gran número de autoridades eclesiásticas.

- USTED COMBATE, DIARIAMENTE, CON EL DEMONIO. ¿CUÁL ES EL MAYOR ÉXITO DE SATANÁS?

AMORTH: Que consigue hacer creer que no existe. Y casi lo ha conseguido. Incluso dentro de la Iglesia. Tenemos un clero y un episcopado que han dejado de creer en el demonio, en los exorcismos, en los males extraordinarios que puede causar el diablo, y ni siquiera en el poder, que nos ha dado Jesús, de expulsar a los demonios. Desde hace tres siglos, la Iglesia Latina -al contrario de la Ortodoxa y de varias denominaciones Protestantes- ha abandonado casi, completamente, el ministerio del exorcismo. Al no practicar los exorcismos, al no estudiarlos y no haberlos visto nunca, el clero ya no cree en ellos.
Pero, ni siquiera, cree en el diablo. Tenemos episcopados enteros que se muestran hostiles a los exorcismos. Hay países en los que no existe ni siquiera un solo exorcista, como Alemania, Suiza, España y Portugal. Una carencia aterradora.

- NO MENCIONÓ A FRANCIA. ¿ALLÍ LA SITUACIÓN ES DIFERENTE?

AMORTH: Hay un libro escrito por el más conocido exorcista francés, Isidoro Froc, titulado Los Exorcistas, quiénes son y qué hacen. Este libro, traducido, al italiano, a petición de la Conferencia Episcopal francesa. En ninguna parte del libro se dice que los exorcistas, en algunos casos, hacen exorcismos. El autor ha declarado, repetidamente,
a la televisión francesa que nunca ha hecho exorcismos y que nunca los hará. De un centenar de exorcistas franceses, sólo cinco creen en el demonio y hacen exorcismos. El resto mandan al psiquiatra a la gente que se dirige a ellos. Y los obispos son las primeras víctimas de esta situación de la Iglesia Católica, en la que la creencia en la existencia del demonio está en proceso de desaparecer.

Antes de que saliera este nuevo Ritual, el Episcopado alemán escribió una carta, al Cardenal Ratzinger, en la que afirmaba que no era necesario hacer un nuevo Ritual, porque los exorcismos ya no deben de ser practicados.

- ¿SON LOS OBISPOS QUIENES TIENEN QUE NOMBRAR A LOS EXORCISTAS?

AMORTH: Sí. Cuando un sacerdote es nombrado obispo, se encuentra con un artículo del Código de Derecho Canónico, que le autoriza, completamente, a nombrar exorcistas. Lo mínimo que se le puede pedir a un obispo es que haya asistido, por lo menos, a un exorcismo, dado que debe tomar una decisión tan importante. Por desgracia, esto no ocurre casi nunca. Pero si a un obispo recibe una petición seria de exorcismo -es decir, no hecha por alguien enajenado- y no actúa en consecuencia, comete pecado mortal. Será responsable de todos los terribles sufrimientos de esa persona, que a veces duran años o toda una vida, cuando podría haberlos evitado.

- ¿ESTÁ DICIENDO QUE LA MAYOR PARTE DE LOS OBISPOS DE LA IGLESIA CATÓLICA ESTÁN EN PECADO MORTAL?

AMORTH: Cuando era niño, mi viejo párroco me enseñaba que hay ocho sacramentos: el octavo es la ignorancia. El octavo sacramento salva a más gente que los otro siete juntos. Para cometer pecado mortal, debe haber una causa seria, pero también, es necesario el pleno conocimiento y el consentimiento deliberado. Esta omisión de ayuda por parte de muchos obispos es una causa seria. Pero estos obispos son ignorantes: no hay, pues, pleno conocimiento, ni consentimiento deliberado.

- ¿PERO SI UNO NO CREE EN LA EXISTENCIA DE SATANÁS, LA FE SIGUE
INTACTA, ES DECIR, SIGUE SIENDO FE CATÓLICA?

AMORTH: No. Le voy a contar una historia. Cuando conocí al Padre Pellegrino Ernetti, un célebre exorcista, que ejerció durante cuarenta años en Venecia, le dije: "Si pudiera hablar con el Papa, le diría que encuentro demasiados obispos que no creen en el demonio". La tarde siguiente, el Padre Ernetti vino a decirme que aquella mañana le había recibido Juan Pablo II. "Su Santidad", le había dicho, "hay, aquí en Roma, un exorcista, el Padre Amorth, que si pudiera hablar con usted le diría que encuentra demasiados obispos que no creen en el demonio". El Papa le respondió brevemente: "Aquel que no cree en el demonio, no cree en el Evangelio". Esta es la respuesta que dio él y que yo repito.

- EXPLÍQUEME, POR FAVOR. ¿ESTO SIGNIFICA QUE HAY MUCHOS OBISPOS Y SACERDOTES QUE YA NO SON CATÓLICOS?

AMORTH: Digamos que no creen en una verdad evangélica. Así que, probablemente, los acusaría de estar propagando una herejía. Pero seamos claros: alguien es formalmente hereje, si se le acusa de cometer un error, y persiste en él. Pero, debido a la situación que existe en la Iglesia, hoy en día, nadie, jamás, acusaría a ningún obispo de no creer en el diablo, ni en las posesiones demoníacas, ni de no nombrar exorcistas porque no cree en estas cosas. Podría mencionar un gran número de obispos y cardenales, que en cuanto fueron nombrados para una diócesis, lo primero que hicieron fue quitarles a todos los exorcistas la facultad de ejercer. O bien, obispos que afirman, abiertamente: "Yo no creo en eso. Son cosas del pasado". ¿Por qué pasa esto?. Porque, por desgracia, ha habido una perniciosa influencia de ciertos estudiosos de la Biblia, y podría darle los nombres de mucha gente muy conocida. Nosotros que, diariamente, estamos en contacto con el mundo del más allá, sabemos que esta influencia ha afectado muchas reformas litúrgicas.

- ¿POR EJEMPLO?

AMORTH: El Concilio Vaticano II habla pedido que se revisaran algunos textos. Esta orden fue desobedecida, ya que había un deseo de rehacerlos completamente, sin pensar que se podían empeorar las cosas, en vez de mejorarlas. Muchos ritos se han empeorado por esa manía de querer deshacerse de todo lo pasado, para rehacerlo de nuevo, como si la
Iglesia, hasta el día de hoy, lo único que hubiera hecho es engañarnos y mentirnos, y como si sólo hasta ahora, tuviera grandes genios, super teólogos, super estudiosos de la Biblia, super liturgos, que saben darle a la Iglesia lo que es bueno. Esto es una mentira: el último Concilio, simplemente, pidió que se revisaran los textos, no que se destruyeran.

El Ritual Exorcista, por ejemplo, debía de ser revisado, no escrito nuevamente. En él, había oraciones que se han usado durante doce siglos. Antes de eliminar oraciones tan antiguas, que han resultado muy eficaces, había que pensarlo con cuidado. ¡Pero no!. Todos los exorcistas hemos utilizado las oraciones del Ritual de prueba, y nos hemos dado cuenta de que son absolutamente ineficaces. Pero también el rito del bautismo de los niños ha sido arruinado. Fue renovado, de tal forma, que el exorcismo contra Satanás, ha sido casi eliminado. El bautismo siempre tuvo enorme importancia para la Iglesia, hasta el punto que se le llamaba exorcismo menor. Paulo VI protestó, públicamente, contra ese nuevo rito.

Encontramos esta misma degeneración del rito, en el nuevo bendicionario. He leído, minuciosamente, las 1200 páginas del mismo. ¡Pues bien, se han eliminado, sistemáticamente, todas y cada una de las referencias al hecho que el Señor nos protege contra Satanás, y que los ángeles nos protegen de los ataques del demonio. Todas las oraciones para la bendición de las casas y las escuelas han sido eliminadas. Todo debe ser bendecido y protegido, pero, hoy, ya no hay ninguna protección contra el demonio. Ya no existe ninguna defensa, ni oraciones contra él. El propio Jesús nos enseñó una oración de liberación en el Padre Nuestro: "Líbranos del Maligno. Líbranos de la persona de Satanás". Esta oración fue traducida mal, y hoy la gente ora, diciendo: "Líbranos del Mal". Se habla de un mal general, cuyo origen, en el fondo, no se conoce. Sin embargo, el mal contra el que nuestro Señor Jesucristo nos enseño a luchar, es una persona concreta: Satanás.

- DESDE SU POSICIÓN PRIVILEGIADA PARA OBSERVAR LAS COSAS: ¿TIENE LA IMPRESIÓN DE QUE EL SATANISMO SE ESTÁ DIFUNDIENDO?

AMORTH: Sí, enormemente. Cuando disminuye la fe, aumenta la superstición. En el lenguaje bíblico, puedo decir que la gente está abandonando a Dios, y entregándose al ocultismo. La terrible desaparición de la fe en toda la Europa Católica, hace que la gente se ponga en manos de hechiceros y adivinos, y así, las sectas satánicas prosperan. Se hace fuerte propaganda del culto al demonio, a las masas, mediante el rock satánico, y personajes como Marilyn Manson. Los niños también están siendo atacados: hay revistas e historietas que enseñan la hechicería y el satanismo.

Las sesiones de espiritismo, en las que se evocan a los muertos para conseguir respuestas, están muy difundidas. Ahora se enseña a efectuar sesiones de espiritismo a través de computadoras, teléfonos, televisores, y video grabadoras, pero sobre todo, con la escritura automática. Ya ni siquiera se necesita un medium: es un espiritismo que cada quien puede hacer por sí mismo. De acuerdo con las encuestas, el 37 por ciento de los estudiantes han hecho, por lo menos una vez, el juego de las letras y el vaso, una verdadera sesión de espiritismo. En una escuela a la que me invitaron a hablar, los chicos me dijeron que jugaban este juego durante la clase de religión, ante los ojos complacidos del maestro.

- ¿Y ESTO FUNCIONA?

AMORTH: No existe diferencia entre magia blanca y magia negra. Cuando la magia funciona, siempre es obra del demonio. Todas las formas de ocultismo, como esta huida hacia las religiones de Oriente, con sus sugestiones esotéricas, son puertas abiertas para el demonio. Y el diablo entra. Inmediatamente.

En el caso de la monja que fue asesinada, en Chiavenna, y el caso de Erika y Omar, los dos adolescentes de Novi Ligure, que mataron a la mamá y al hermano pequeño de Erika, no dudé, en afirmar, que la intervención diabólica formó parte de esto, porque esos chicos practicaban el satanismo. La policía descubrió, que en ambos casos, los chicos seguían a Satanás, y tenían libros satánicos.

- ¿QUÉ HACE EL DEMONIO PARA SEDUCIR AL HOMBRE?

AMORTH: Su estrategia es siempre la misma. Ya se lo he dicho, y él lo reconoce. Hace creer que el infierno no existe, que el pecado no existe, y que él es solamente una experiencia más que hay que vivir. Concupiscencia, éxito y poder, son las tres grandes pasiones en las que Satanás se fía.

- ¿CUÁNTOS CASOS DE POSESIÓN DEMONÍACA HA ENCONTRADO?

AMORTH: No más de cien. Ya dejé de contarlos.

- ¿CIEN? ES UN NÚMERO MUY ALTO. EN SU LIBRO, USTED DICE QUE LOS CASOS DE POSESIÓN SON RAROS.

AMORTH: Y lo son, realmente. Muchos exorcistas han encontrado sólo casos de males diabólicos. Pero yo heredé la "clientela" de un conocido exorcista, el Padre Cándido, y, por consiguiente, los casos que aún no había resuelto. Además, los otros exorcistas me mandan a mí los casos más resistentes.

- ¿CUÁL HA SIDO EL CASO MÁS DIFÍCIL QUE HA TENIDO QUE AFRONTAR?

AMORTH: Es el que estoy tratando ahora, desde hace dos años. Es la misma chica que fue bendecida -no fue un exorcismo verdadero- por el Papa, en octubre, en el Vaticano, y que tanto dio que hablar en los periódicos. Ella es golpeada las veinticuatro horas del día, y es víctima de tormentos inimaginables. Ni los médicos, ni los psiquiatras, consiguen entender lo qué pasa. Ella está completamente lúcida, y es muy inteligente. Es un caso realmente triste.

- ¿CÓMO ES QUE UNO SE CONVIERTE EN VÍCTIMA DEL DEMONIO?

AMORTH: Uno puede ser objeto de los ataques del demonio, en cuatro casos. Bien porque esto es una bendición para la persona (como en el caso de muchos santos), bien por la persistencia irreversible, en el pecado, bien por una maldición que alguien hace invocando el nombre del demonio, o bien, cuando uno se dedica a practicar el ocultismo.

- DURANTE EL EXORCISMO DE LOS POSEÍDOS, ¿QUÉ TIPO DE FENÓMENOS OCURREN?

AMORTH: Recuerdo un campesino analfabeto que, durante el exorcismo, me hablaba sólo en inglés, por lo que yo necesitaba un intérprete. Hay quien demuestra una fuerza sobrehumana, quien se eleva, totalmente, del suelo, siendo imposible, aún para varias personas, mantenerlo sentado en la silla. Pero hablamos de presencia demoníaca, sólo por el contexto en que se desarrollan estos fenómenos.

- ¿ALGUNA VEZ LO HA LASTIMADO EL DEMONIO?

AMORTH: Cuando el Cardenal Poletti me pidió que me dedicara al exorcismo, me encomendé a la Virgen: "Envuélveme en Tu Manto, y yo estaré seguro". El demonio me ha amenazado, muchas veces, pero nunca me ha hecho daño.

- ¿NUNCA SIENTE MIEDO DEL DEMONIO?

AMORTH: ¿Yo miedo de ese animal? Es él quien tiene que tener miedo de mí: yo actúo en nombre del Señor del mundo, mientras que él, es sólo el simio de Dios.

- PADRE AMORTH, EL SATANISMO SE DIFUNDE CADA VEZ MÁS. EN REALIDAD, EL NUEVO RITUAL HACE DIFÍCIL LA PRÁCTICA DE LOS EXORCISMOS. A LOS EXORCISTAS SE LES IMPIDE QUE PARTICIPEN EN UNA AUDIENCIA CON EL PAPA EN LA PLAZA DE SAN PEDRO. DÍGAME, SINCERAMENTE: ¿QUÉ ES LO QUE ESTÁ PASANDO?

AMORTH: El humo de Satanás ha entrado a todas partes. ¡A todas partes! Quizá fuimos excluidos de la audiencia del Papa, porque tenían miedo de que tantos exorcistas consiguieran expulsar a las legiones de demonios que se han instalado en el Vaticano.

- ESTÁ BROMEANDO, ¿VERDAD?

AMORTH: Le podrá parecer una broma, pero yo creo que es verdad. No tengo ninguna duda de que el demonio tienta, sobre todo, a las autoridades de la Iglesia, así como a cualquier otra autoridad, en la política y la industria.

- ¿ESTÁ DICIENDO, ENTONCES, QUE EN ÉSTA, COMO EN TODAS LAS GUERRAS, SATANÁS QUIERE CONQUISTAR LOS ALTOS MANDOS, PARA TOMAR PRISIONEROS A LOS GENERALES DEL ADVERSARIO?

AMORTH: Es una estrategia victoriosa. Siempre se intenta ponerla en práctica. Sobre todo cuando las defensas del adversario son débiles. Satanás también lo intenta. Pero, gracias al Cielo, es el Espíritu Santo Quien dirige a la Iglesia: "Las puertas del infierno no prevalecerán". A pesar de las defecciones, y a pesar de las traiciones, que no deben causar asombro. El primer traidor fue uno de los apóstoles más cercanos a Jesús: Judas Iscariote.

Pero, a pesar de esto, la Iglesia sigue su camino. El Espíritu Santo la mantiene, y por lo tanto, los ataques de Satanás sólo pueden ser parcialmente exitosos. Naturalmente, el demonio puede ganar batallas, incluso batallas importantes. Pero nunca ganará la guerra.

Tomado de Stat Veritas.

lunes, 21 de septiembre de 2009

LA VIRGEN LE ENTREGA EL ROSARIO A SANTO DOMINGO...SIN MISTERIOS ILLUMINATIS.



Tomado de : http://cruxetgladius.blogspot.com/

Me opongo tenazmente a los que jocosamente llamamos Los misterios ILLUMINATIS, y es que habiendo sido el Santo Rosario entregado personalmente por Nuestra Señora a Santo Domingo, no me conforma la idea de que desde la eternidad se le fue el detalle de agregar los “luminosos”, hasta que de pronto “súbitamente” el pretendido “súbito” nos aumenta la cantidad de misterios de 15 a 20.

Es como que a algún papa se le hubiese ocurrido el agregarle un mandamiento al decálogo para “completarlo”…simplemente me parece aberrante.
Si la Ssma. Virgen María hubiera querido darnos 20 misterios, nos los hubiera revelado todos juntos. Porque JP2 dice que el Santo Rosario se "completa"; acaso la Ssma Virgen bajó del cielo para entregarnos una devoción imperfecta?

Por otro lado, el larguísimo séquito de adoradores de Jp2, insiste en adjudicarle al difunto la “inspiración divina” mediante la cual redacto estos misterios, ignorando que corresponden a una antigua devoción de los monjes camandulences, pero dejemos que Fray Pío de Jesús Crucificado+ nos explique mejor: Los misterios de luz, no responden a ninguna enseñanza de la Virgen Santísima, de hecho en ninguna Aparición ni Revelación a Santo o Beato, alguno, la Virgen Santísima, habló ni mencionó nada de misterios de luz. Nunca lo iba a hacer, pues los misterios agregados por Juan Pablo II al rezo del Santo Rosario, pertenecen, y no con ese nombre; a la Corona-Rosario-Camándula enseñada por el mismo Jesús al Monje Camandulense Beato Michele Pini, en el siglo XIV. Esta Camándula, se la llama comúnmente el Rosario de Jesucristo, donde están insertos los pasos de la Vida Pública de Nuestro Señor Jesucristo. Lo que hizo Juan Pablo II fue, hacer desaparecer (esta desaparición: de algún modo aparente, no nunca, de hecho: pues muchos seguimos, y Nuestra Comunidad, rezándola tal y como la Reveló Jesucristo y ganando todas las Indulgencias dadas por los Papas en siglos) la Camándula del Señor. Se tomaron los misterios de la Camándula. El accionar fue de extraerlos, copiarlos, “reciclarlos” para decirlo de algún modo vulgar, acomodarlos, y hacerlos figurar como novedad o como de su industria. Luego, se ha dicho, “que por ahí hay fotos en que ella lo está abrazando y el no se vanagloriaba de aquello”. Debe de saberse que, aunque duela la verdad: esas fotos no son reales sino que son un fraude, son una composición artificial, un montaje, que se puede hacer muy fácilmente con el programa Arch Soft entre tantos.

No hay que atribuir a las fotos, valores de milagrosas, aunque abunden en la web de todo tipo y origen. Si se refiere a la Imagen de la Virgen de Cheztokowa abrazando al Papa Juan Pablo II, basta observarla para darse cuenta que es un fraude, o un hoax, y que además nunca se dijo ni se puede decir que eso, fuera verdad verdadera y que además, usando los simples ojos que Dios nos dio, uno se da cuenta que la Virgen está sumamente desproporcionada físicamente respecto al Papa, y hasta grotesca. Con una cabezota desagradable. Conclusión: los misterios de luz, no los enseñó la Virgen Santísima, sino que están extraídos del Rosario del Señor. La Fe y la Vida Espiritual no pasa por fenómenos o fotos. Fray Pío de Jesús Crucificado+.

Considero oportuno incluir también esta excelente anamnésis hecha por don Alberto González en un post de cristiandadfm :

El Santo Rosario, pese a que la historia moderna, pretende buscarle vínculos, incluso paganos, la Única verdad es que, fue DICTADO como sabemos a Santo Domingo, nada menos que por la Santísima Virgen María, encomendado por ella, exigido en la Sallette, y puesto como indispensable en Fátima por Nuestra Santísima Madre; así pues, los misterios Gloriosos nos conceden la Fe, el deseo por el cielo y por las cosas elevadas, los Gozosos, nos llenan de paz, esperanza y alegría; y los Dolorosos bien meditados de una profunda Contrición, esto es, bien mirados son la fuente de las virtudes Teologales indispensables menesteres para la Gracia Santificante, en este orden de ideas, los misterios “Luminosos” no solamente se encuentran al margen de propinar, alguna de las tres Virtudes Teologales, sino que además constituyen “un dictado Humano” como para perfeccionar la obra Divina, que a la postre no constituyen otra cosa que un desafío al mismo DIOS a través de su Santísima Madre, y en el menor de los daños, en el más halagüeño, constituyen un distractor tan grande, que a las ya de por sí actualmente escasas piadosas almas, les quitan la posibilidad de obtener las Gracias de la Fé, la Esperanza y la Caridad, aniquilando por el Novismo también el canal de Gracia que una de estas Teologales Virtudes podría comunicarle a un alma hambrienta de ellas, y llenandole de una Falsa Devoción, por una Falsa Meditación, en Una falsa virtud teologal; No es nuevo, es justo el Modus Operandi del Concilio Vaticano II, el espíritu de él, los enemigos no podían quitar la fe, sin suplantarla lenta y letalmente.

Sea para Gloria de DIOS

Enunciados de los misterios del Santo Rosario en Latín.(cristiandadfm)

MISTERIOS GOZOSOS:

Primo, Beátæ Maríæ Vírginis anuntiatiónem contemplámur, et humílitas pétitur.
Secundo, Beátæ Maríæ Vírginis visitatiónem contemplámur, et charitas ad fratres pétitur.
Tertio, Dómini Nóstri Iésu Chrísti nativitátem contemplámur, et paupertátis spíritus pétitur.
Quarto, Dómini Nóstri Iésu Chrísti presentatiónem in templo contemplámur, et obediéntia pétitur.
Quinto, Dómini Nóstri Iésu Chrísti inventiónem in templo contemplámur, et Déum inquæréndi volúntas pétitur.

MISTERIOS DOLOROSOS:

Primo, Dómini Nóstri Iésu Chrísti oratiónem in horto contemplamur, et dólor pro peccatis nostris pétitur.
Secundo, Dómini Nóstri Iésu Chrísti flagellatiónem contemplamur, et córporum nostrórum mortificátio pétitur.
Tertio, Dómini Nóstri Iésu Chrísti spinis coronationem contemplamur, et supérbiæ mortificatio pétitur.
Quarto, Dómini Nóstri Iésu Chrísti crucis baiulatiónem contemplamur, et patiéntia in tribulatiónibus pétitur.
Quinto, Dómini Nóstri Iésu Chrísti crucifixiónem et mortem contemplamur, et súi ipsíus donum ad animárum redemptiónem pétitur.

MISTERIOS GLORIOSOS:

Primo, Dómini Nóstri Iésu Chrísti resurrectiónem contemplamur, et fídes pétitur.
Secundo, Dómini Nóstri Iésu Chrísti in cælum ascensiónem contemplamur, et spes pétitur.
Tertio, Spíritus Sáncti descensiónem contemplamur, et cháritas ad Deum pétitur.
Quarto, Beátæ Maríæ Vírginis in cælum assumptiónem contemplamur, et bene moriéndi gratia pétitur.
Quinto, Beátæ Maríæ Vírginis coronatiónem contemplamur, et fidúcia in María Regína Nostra pétitur.

ORACIÓN DEL ÁNGEL DE FÁTIMA (para después de cada misterio)

Oh Bone Iesu, dimitte nobis debita nostra, salvanos ab igne infernis, perduc in caelum omnes animas praesertim eas quae misericordiae tua maxime indigents. Ámen

viernes, 18 de septiembre de 2009

PROFECÍAS DE NUESTRA SEÑORA EN LA SALETTE EL 19 DE SEPTIEMBRE DE 1846

Texto del Secreto
(numeramos los párrafos)



1. "Melania: Esto que Yo te voy a decir ahora no será siempre secreto; puedes publicarlo en 1858.

2. Los sacerdotes, ministros de mi Hijo, los sacerdotes, por su mala vida, por sus irreverencias y su impiedad al celebrar los santos misterios, por su amor al dinero, a los honores y a los placeres, se han convertido en cloacas de impureza. Sí, los sacerdotes piden venganza, y la venganza pende de sus cabezas. ¡Ay de los sacerdotes y personas consagradas a Dios, que por sus infidelidades y mala vida crucifican de nuevo a mi Hijo! Los pecados de las personas consagradas a Dios claman al cielo y piden venganza, y he aquí que la venganza está a las puertas, pues ya no se encuentra a nadie que implore misericordia y perdón para el pueblo; ya no hay almas generosas ni personas digna de ofrecer la Víctima sin mancha al Eterno en favor del mundo.

3. Dios va a castigar de una manera sin precedentes.
¡Ay de los habitantes de la tierra!, Dios va a derramar su cólera y nadie podrá sustraerse a tantos males juntos.

4. Los jefes, los conductores del pueblo de Dios, han descuidado la oración y la penitencia, y el demonio ha oscurecido sus inteligencias, se han convertido en estrellas errantes que el viejo diablo arrastrará con su cola para hacerlos perecer. Dios permitirá a la antigua serpiente poner divisiones entre los soberanos, en todas las sociedades y en todas las familias. Se sufrirán penas físicas y morales. Dios abandonará a los hombres a sí mismos y enviará castigos que se sucederán durante más de treinta y cinco años.

5. La sociedad está en vísperas de las más terribles calamidades y de los más grandes acontecimientos. Se verá obligada a ser gobernada por una vara de hierro y a beber el cáliz de la cólera de Dios.

6. Que el Vicario de mi Hijo, el Soberano Pontífice Pío IX, no salga ya de Roma después del año 1859; pero que sea firme y generoso; que combata con las armas de la fe y del amor. Yo estaré con él.

7. Que desconfíe de Napoleón, su corazón es doble; y cuando quiera ser a la vez Papa y Emperador, muy pronto se retirará Dios de él. Es esa águila que queriendo siempre elevarse caerá sobre la espada de la cual quería servirse para obligar a los pueblos a ensalzarlo.

8. Italia será castigada por su ambición de querer sacudir el yugo del Señor de los señores; también será entregada a la guerra. La sangre correrá por todas partes. Las iglesias serán cerradas o profanadas. Los sacerdotes y religiosos serán perseguidos; se les hará morir, y morir con una muerte cruel. Muchos abandonarán la fe y el número de los sacerdotes y religiosos que se separarán de la verdadera religión será grande; entre estas personas se encontrarán incluso obispos.

9. Que el Papa se ponga en guardia contra los obradores de milagros, pues ha llegado el tiempo en que los prodigios más asombrosos tendrán lugar en la tierra y en los aires.

10. En el año 1864 Lucifer, con un gran número de demonios, serán desatados del infierno. Abolirán la fe poco a poco, aun entre las personas consagradas a Dios, las cegarán de tal manera que, a menos de una gracia particular, esas personas tomarán el espíritu de esos malos ángeles: muchas casas religiosas perderán completamente la fe y perderán a muchísimas almas.

11. Los libros malos abundarán en la tierra y los espíritus de las tinieblas extenderán por todas partes un relajamiento universal en todo lo relativo al servicio de Dios y obtendrán un poder extraordinario sobre la naturaleza: habrá iglesias para servir a esos espíritus. Algunas personas serán transportadas de un lugar a otro por esos espíritus malvados, incluso sacerdotes, por no seguir el buen espíritu del Evangelio, que es espíritu de humildad, de caridad y de celo por la gloria de Dios. Resucitarán algunos muertos y justos, (es decir, que estos muertos tomaran la figura de almas justas, que vivieron en la tierra, para así mejor seducir a los hombres; estos, que diciéndose muertos resucitados no serán otra cosa que el demonio bajo sus figuras, predicarán otro Evangelio contrario al verdadero de Cristo Jesús, negando la existencia del cielo, y también las almas de los condenados. Todas estas almas aparecerán como unidas a sus cuerpos)* Habrá por todas partes prodigios extraordinarios, porque la verdadera fe se ha extinguido y la falsa luz alumbra al mundo. ¡Ay de los príncipes de la Iglesia que se hayan dedicado únicamente a amontonar riquezas sobre riquezas, a poner en salvo su autoridad y a dominar con orgullo!


12. El Vicario de mi Hijo tendrá mucho que sufrir, porque por un tiempo la Iglesia será entregada a grandes persecuciones. Esta será la hora de las tinieblas. La Iglesia tendrá una crisis espantosa.


13. Dado el olvido de la santa fe de Dios, cada individuo querrá guiarse por sí mismo y ser superior a sus semejantes. Se abolirán los poderes civiles y eclesiásticos; todo orden y toda justicia serán pisoteados; no se verán más que homicidios, odio, envidia, mentira y discordia, sin amor por la patria ni por la familia.

14. El Santo Padre sufrirá mucho. Yo estaré con él hasta el fin para recibir su sacrificio. Los malvados atentarán muchas veces contra su vida, sin poder poner fin a sus días; pero ni él ni su sucesor (que no reinará mucho tiempo)* verán el triunfo de la Iglesia de Dios.

15. Los gobernantes civiles tendrán todos un mismo plan, que será abolir y hacer desaparecer todo principio religioso, para dar lugar al materialismo, al ateísmo, al espiritismo y a toda clase de vicios.

16. El año 1865 se verá la abominación en los lugares santos; en los conventos, las flores de la Iglesia estarán corrompidas y el demonio se hará como el rey de los corazones. Que los que estén al frente de las comunidades religiosas vigelen a las personas que han de recibir, porque el demonio usará de toda su malicia para introducir en las órdenes religiosas a personas entregadas al pecado, pues los desórdenes y el amor de los placeres carnales se extenderán por toda la tierra.

17. Francia, Italia, España e Inglaterra estarán en guerra; la sangre correrá por las calles; el francés luchará contra el francés, el italiano contra el italiano; en seguida habrá una guerra universal que será espantosa. Por algún tiempo Dios no se acordará de Francia ni de Italia, porque el Evangelio de Jesucristo no es ya conocido. Los malvados desplegarán toda su malicia; se matará, se asesinará mutuamente aun dentro de las casas.

18. Al primer golpe su espada fulminante las montañas y la naturaleza entera temblarán de espanto, porque los desórdenes y los crímenes de los hombres traspasan la bóveda de los cielos. París será quemado y Marsella engullida.
Varías grandes ciudades serán sacudidas y engullidas por terremotos. Se creerá que todo está perdido. No se verán más que homicidios, no se oirá más que ruido de armas y blasfemias. Los justos sufrirán mucho; sus oraciones, su penitencia y sus lágrimas subirán hasta el cielo y todo el pueblo de Dios pedirá perdón y misericordia e implorará mi ayuda e intercesión. Entonces Jesucristo, por un acto de su justicia y de su gran misericordia con los justos, mandará a sus ángeles que mueran todos sus enemigos. De golpe los perseguidores de la Iglesia de Jesucristo y todos los hombres dados al pecado perecerán y la tierra quedará como un desierto. Entonces se hará la paz, la reconciliación de Dios con los hombres; Jesucristo será servido, adorado y glorificado; la caridad florecerá en todas partes. Los nuevos reyes serán el brazo derecho de la Santa Iglesia, que será fuerte, humilde, piadosa, pobre, celosa e imitadora de las virtudes de Jesucristo. El Evangelio será predicado por todas partes y los hombres harán grandes progresos en la fe, por que habrá unidad entre los obreros de Jesucristo, y los hombres vivirán en el temor de Dios.

19. Esta paz entre los hombres no será larga; 25 años de abundantes cosechas les harán olvidar que los pecados de los hombres son la causa de todos los males que suceden en le tierra.

20. Un precursor del Anticristo, con sus tropas de muchas naciones, combatirá contra el verdadero Cristo, el único Salvador del mundo; derramará mucha sangre y pretenderá aniquilar el culto de Dios para ser tenido como un dios.

21. La tierra será castigada con todo género de plagas (además de la peste y el hambre, que serán generales)*; habrá guerras, hasta la última que harán los diez reyes del Anticristo, los cuales tendrán todos un mismo plan, y serán los únicos que gobernarán el mundo. Antes que esto suceda habrá una especie de falsa paz en el mundo; no se pensará más que en divertirse; los malvados se entregarán a toda clase de pecados; pero los hijos de la santo Iglesia, los hijos de la fe, mis verdaderos imitadores, crecerán en el amor de Dios y en las virtudes que me son más queridas. ¡Dichosas las almas humildes guiadas por el Espíritu Santo! Yo combatiré con ellas hasta que lleguen a la plenitud de la edad.

22. La naturaleza clama venganza contra los hombres y tiembla de espanto en espera de lo que debe suceder en la tierra encharcada de crímenes. Temblad, tierra y vosotros, que hacéis profesión de servir a Jesucristo y que interiormente os adoráis a vosotros mismos, temblad; pues Dios va a entregaros a su anemigo, porque los lugares santos están en la corrupción; muchos conventos no son ya casa de Dios, sino pastizales de Asmodeo y de los suyos.

23. Durante ese tiempo nacerá el Anticristo, de una religiosa hebrea, de una falsa virgen, que tendrá comunicación con la antigua serpiente, maestra de impureza. Su padre será obispo. Al nacer vomitará blasfemias, tendrá dientes; en una palabra, será el demonio encarnado, lanzará impurezas. Tendrá hermanos, que aunque no sean como él demonios encarnados, serán hijos del mal; a la edad de doce años llamarán ya la atención por las ruidosas victorias que alcanzarán. Bien pronto estará cada uno a la cabeza de los ejércitos, asistidos por legiones del infierno.

24. Se cambiarán las estaciones. La tierra no producirá más que malos frutos. Los astros perderán sus movimientos regulares. La luna no reflejará más que una débil luz rojiza. El agua y el fuego causarán en el globo terrestre movimientos convulsivos y horribles terremotos que tragarán montañas, ciudades (etc.)*

25. Roma perderá la fe y se convertirá en la sede del Anticristo.

26. Los demonios del aire, con el Anticristo, harán grandes prodigios en la tierra y en los aires, y los hombres se pervertirán más y más. Dios cuidará de sus fieles servidores y de los hombres de buena voluntad. El Evangelio será predicado por todas partes, todos los pueblos y todas las naciones conocerán la verdad.

27. Yo dirijo una apremiante llamada a la tierra; llamo a los verdaderos dicípulos del Dios que vive y reina en los cielos; llamo a los verdaderos imitadores de Cristo hecho Hombre, el único y verdadero Salvador de los hombres; llamo a mis hijos, a mis verdaderos devotos, a los que se me han consagrado a fin de que los conduzca a mi divino Hijo, los que llevo, por decirlo así, en mis brazos, los que han vivido de mi espíritu; finalmente llamo a los apóstoles de los últimos tiempos, los fieles discípulos de Jesucristo que han vivido en el menosprecio del mundo y de sí mismos, en la pobreza y en la humildad, en el desprecio y en el silencio, en la oración y en la mortificación, en la castidad y en la unión con Dios, en el sufrimiento y desconocidos del mundo. Ya es hora que salgan y vengan a iluminar la tierra, Id y mostraos como mis hijos queridos, Yo estoy con vosotros y en vosotros con tal que vuestra fe sea la luz que os ilumine en esos días de infortunio. Que vuestro celo os haga hambrientos de la gloria de Dios y de la honra de Jesucristo. Pelead, hijos de la luz, vosotros, pequeño número que ahí veis; pues he aqué el tiempo de los tiempos, el fin de los fines.

28. La Iglesia será eclipsada, el mundo quedará consternado. Pero he ahí a Enoc y Elías, llenos del Espíritu de Dios; predicarán con la fuerza de Dios, y los hombres de buena voluntad creerán en Dios, y muchas almas serán consoladas; harán grandes prodigios por la virtud del Espíritu Santo y condenarán los errores diabólicos del Anticristo.

29. ¡Ay de los habitantes de la tierra! Habrá guerras sangrientas y hambres, pestes y enfermedades contagiosas; habrá lluvias de un granizo espantoso para los animales; tempestades que arruinarán ciudades; terremotos que engullirán países; se oirán voces en el aire; los hombres se golpearán la cabeza contra los muros; llamarán a la muerte y, por otra parte, la muerte será su suplicio. Correrá la sangre por todas partes. ¿Quién podrá resistir si Dios no disminuye el tiempo de la prueba? Por la sangre, las lágrimas y oraciones de los justos Dios se dejará aplacar. Enoc y Elías serán muertos. Roma pagana desaparecerá; caerá fuego del cielo y consumirá tres ciudades; el universo entero será preso del terror, y muchos se dejarán seducir por no haber adorado al verdadero Cristo, que vivía entre ellos. Ha llegado el tiempo; el sol se oscurece; sólo la fe vivirá.

30. He aquí el tiempo: el abismo se abre. He aquí el rey de los reyes de las tinieblas. He aquí la bestía con sus súbditos, llamándose el salvador del mundo. Se remontará con orgullo por los aires para subir hasta el cielo; será sofocado por el soplo de San Miguel Arcángel. Caerá, y la tierra, que llevará tres días en continuas evoluciones, abrirá su seno lleno de fuego: será hundido para siempre, con todos los suyos, en los abismos eternos del infierno.

31. Entonces el agua y el fuego purificarán y consumirán todas las obras del orgullo de los hombres y todo será renovado; Dios será servido y glorificado".

*Las palabras entre paréntesis no son de la Virgen, sino de Melania, según la visión que tuvo al mismo tiempo.