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martes, 3 de agosto de 2021
lunes, 7 de diciembre de 2020
SERMON DEL P. ERNESTO CARDOZO - 2º DOMINGO DE ADVIENTO
Las diferencias entre la Misa Católica y la misa nueva.
lunes, 9 de noviembre de 2020
SERMON DEL P. ERNESTO CARDOZO - 18º DOMINGO DESPUES DE PENTECOSTES
Acto de Contrición - Misa Nueva
domingo, 28 de junio de 2020
Mons Viganò: “Los Padres Conciliares fueron víctimas de un tremendo engaño, de una estafa”
Entrevista del Dr. Phil Lawler a monseñor Viganò
Phil Lawler: En primer lugar, ¿qué opinión le merece el Concilio Vaticano II? Es indudable que desde entonces todo ha ido de mal en peor. Ahora bien, si el conjunto del Concilio es problemático, ¿a qué se debe? ¿Cómo se puede conciliar esta postura con lo que creemos sobre la inerrancia del Magisterio? ¿Cómo es posible que todos los Padres Conciliares se llamaran a engaño? Aunque sólo algunas partes del Concilio (Nostra aetate, Dignitatis humanae) son problemáticas, seguimos planteándonos las mismas interrogantes: desde hace años, muchos venimos afirmando que el espíritu del Concilio es erróneo. ¿Lo que dice ahora Vuestra Excelencia es que ese falso espíritu liberal es un reflejo del propio Concilio?
Monseñor Viganó: No creo que sea necesario demostrar que el Concilio supone un problema: el mero hecho de que nos planteemos eso con respecto al Concilio Vaticano II y no con el de Trento ni con el Vaticano I confirma, a mi juicio, una realidad evidente y reconocida por todos. Lo cierto es que los que lo defienden a capa y espada lo hacen prescindiendo de todos los demás concilios ecuménicos, ninguno de los cuales ha sido definido como concilio pastoral. Y fíjese bien: lo llaman el Concilio, por antonomasia, como si hubiera sido el único en toda la historia de la Iglesia, o por lo menos lo consideran un únicum, ya sea por la formulación de su doctrina o por la autoridad de su magisterio. A diferencia de todos los que lo precedieron, este concilio se autocalifica precisamente de pastoral y declara que no desea proponer ninguna nueva doctrina, pero de hecho supone un antes y un después, establece una distinción entre concilio dogmático y concilio pastoral, entre cánones inequívocos y palabrerías, entre anathema sit y guiños al mundo.
En ese sentido, creo que el problema de la infalibilidad del Magisterio -la inerrancia a la que usted alude es propia de las Sagradas Escrituras- ni siquiera se plantea, porque el Legislador –o sea, el Romano Pontífice– en torno al cual se ha convocado el Concilio ha declarado de forma clara y solemne que no desea ejercer la autoridad doctrinal que podría ejercer de haberlo querido. Me gustaría señalar que no hay nada más pastoral que lo que se propone como dogmático, porque el ejercicio del munus docendi en su forma más elevada coincide con el mandato que dio el Señor a San Pedro de apacentar sus ovejas y corderos. Y sin embargo esa oposición entre dogmático y pastoral la han creado ni más ni menos los mismos que en el discurso de apertura del Concilio quisieron dar un sentido más estricto al dogma y otro más suave y conciliador a la pastoral. Encontramos el mismo estilo en las intervenciones de Bergoglio, en las que entiende por pastoralidad una versión suave de las rígidas enseñanzas católicas en materia de fe y costumbres, todo en nombre del discernimiento. Duele reconocer que recurrir a un lenguaje equívoco, o a términos católicos entendidos en un sentido impropio, ha invadido la Iglesia desde Concilio Vaticano II, cuyo circiterismo -es decir, la ambigüedad, el empleo adrede de un lenguaje impreciso- es el ejemplo principal y más emblemático. Ello obedece a que el aggiornamento, término igualmente equívoco e ideológicamente procurado por el Concilio como un absoluto, tenía como máxima prioridad el diálogo con el mundo.
Hay otro equívoco que debe ser aclarado: si por un lado Juan XXIII y Pablo VI declararon que no querían comprometer el Concilio en la definición de nuevas doctrinas y querían que fuera meramente pastoral, por otro es cierto que exteriormente -hoy en día se diría mediáticamente- la importancia que se concedió a sus actos fue enorme y sirvió para transmitir la idea de una presunta autoridad doctrinal, de una infalibilidad magisterial implícita a pesar de que desde el principio ésta había quedado excluida. Esto se hizo para que sus propuestas más o menos heterodoxas se entendiesen como autorizadas y fueran por tanto acogidas por el clero y los fieles. Esto sería suficiente para desacreditar a los autores de semejante engaño, que siguen poniendo el grito en el cielo cuando se toca Nostra Aetate mientras callan ante quienes niegan la divinidad de Nuestro Señor o la perpetua virginidad de la Santísima Virgen. Recordemos que el católico no adora un concilio, sea el Vaticano II o el Tridentino, sino la Santísima Trinidad, único Dios verdadero; que no venera una declaración conciliar o una exhortación postsinodal, sino la verdad que transmiten esos actos del Magisterio.
Me pregunta cómo fue posible que todos los padres conciliares se llamaran a engaño. Le respondo a partir de mi experiencia personal de aquellos años y las palabras de los hermanos en el episcopado a los que me he enfrentado. Ninguno podía imaginar que dentro del cuerpo de la Iglesia hubiera fuerzas hostiles tan poderosas y organizadas como para conseguir que se rechazaran esquemas preparatorios de perfecta ortodoxia elaborados por cardenales y prelados de indudable fidelidad a la Iglesia para sustituirlos por un revoltijo de errores astutamente disimulados bajo una capa de largos discursos y equívocos introducidos a propósito. Nadie podía imaginar que bajo la cúpula de la Basílica Vaticana se pudieran convocar los estados generales que decretarían la abdicación de la Iglesia Católica para instaurar la Revolución (¡como recordé en un escrito anterior, el cardenal Suenens calificó al Concilio Vaticano II como el 1789 de la Iglesia!). Los Padres Conciliares fueron víctimas de un tremendo engaño, de una estafa astutamente perpetrada recurriendo a los medios más sutiles: se encontraron en minoría en los grupos lingüísticos, fueron excluidos de reuniones convocadas a última hora, obligados a dar su plácet haciéndoseles creer que era la voluntad del Santo Padre. Y lo que los novatores no consiguieron en el Aula Conciliar, lo consiguieron en las comisiones y consejos gracias al activismo de teólogos y peritos acreditados y aclamados por una poderosa maquinaria mediática. Hay una montaña de estudios y documentos que por un lado dan testimonio de esta sistemática mens dolosa y por otro del ingenuo optimismo e ingenuidad por parte de los Padres del Concilio. Poco o nada pudo hacer la intervención del Coetus Internationalis Patrum cuando las violaciones de los progresistas quedaban ratificadas por el Pontífice.
Quienes han afirmado que el espíritu del Concilio supone una interpretación heterodoxa del mismo han llevado a cabo una operación inútil y perjudicial aunque obrasen de buena fe. Es comprensible que un cardenal o un obispo quiera defender el honor de la Iglesia y procure no desacreditarla ante los fieles y el mundo. Así, se ha creído que lo que atribuían los progresistas al Concilio no era sino malentendidos, una interpretación arbitraria. Pero si en aquella época era difícil pensar que la libertad religiosa condenada por Pío XI en Mortalium animos podía ser afirmada por Dignitatis humanae, o que el Romano Pontífice pudiera ver usurpada su propia autoridad por un fantasmagórico colegio episcopal, hoy comprendemos que lo que en el Concilio Vaticano II se disimulaba con astucia en la actualidad se afirma abiertamente en documentos pontificios, incluso en nombre de la aplicación coherente del Concilio.
Por otra parte, cuando se habla habitualmente del espíritu de algo, se entiende ni más ni menos lo que constituye precisamente el alma, la esencia de ello. Podemos, por tanto, afirmar que el espíritu del Concilio es el Concilio mismo, que los errores del postconcilio se contienen in nuce en las actas del Concilio, del mismo modo que se dice con toda razón que el Novus Ordo es la Misa del Concilio, aunque en presencia de los Padres se celebrara la Misa que los progresistas califican significativamente de preconciliar. Es más: si realmente el Concilio Vaticano II no supusiera una ruptura, ¿por qué motivo se habla de Iglesia preconciliar e Iglesia postconciliar, como si se tratase de dos realidades distintas, definidas por la propia esencia del Concilio? Y si realmente el Concilio se ajusta al Magisterio ininterrumpido e infalible de la Iglesia, ¿cómo es el único que plantea gravísimos problemas de interpretación, demostrando con ello su heterogeneidad ontológica con respecto a los otros concilios?
Phil Lawler: En segundo lugar, ¿cuál es la solución? Monseñor Schneider propone que un futuro pontífice deberá repudiar los errores. Vuestra Excelencia considera inadecuada esta propuesta. Entonces, ¿cómo se pueden corregir los errores para mantener la autoridad del Magisterio en la enseñanza?
Monseñor Viganó: A mí me parece que la solución está primero que nada en un acto de humildad que debemos realizar todos, empezando por la Jerarquía y por el Papa: reconocer que el enemigo se ha infiltrado en la Iglesia; la ocupación sistemática de que han sido objeto puestos clave de la Curia Romana, seminarios y ateneos; la conjura de un grupo de rebeldes –entre los cuales se encuentra en primera línea la desviada Compañía de Jesús– que han conseguido dar visos de legitimidad y legalidad a un acto subversivo y revolucionario. También debemos reconocer lo inadecuado de la respuesta de los buenos, la ingenuidad de muchos, la cobardía de otros y los intereses de cuantos han sacado provecho de dicha ventaja.
Tras la triple negación de Cristo en el patio de la casa del Sumo Sacerdote, San Pedro flevit amare, lloró amargamente. Cuenta la tradición que el Príncipe de los Apóstoles tenía dos surcos en las mejillas por las lágrimas que derramó copiosamente a lo largo de su vida arrepentido de aquella traición. A uno de sus sucesores, a un Vicario de Cristo, le tocará ejercer plenamente su autoridad apostólica para retomar el hilo la Tradición allá donde fue cortado. No será una derrota, sino un acto de veracidad, humildad y valor. La autoridad e infalibilidad del Sucesor del Príncipe de los Apóstoles quedarán intactas y corroboradas. Éstas no se pusieron en tela de juicio deliberadamente a causa del Concilio Vaticano II, pero lo serán el día en que un pontífice corrija los errores que permitió el Concilio jugando con los equívocos de una autoridad oficialmente negada pero dada subrepticiamente a entender a los fieles por toda la Jerarquía empezando por los propios papas del Concilio.
Me gustaría recordar que a algunos puede parecerles excesivo todo lo arriba dicho, porque pondría en tela de juicio la autoridad de la Iglesia y de los romanos pontífices. Pero ningún escrúpulo ha impedido que se vulnere la bula Quo primum tempore de San Pío V derogando de la noche a la mañana toda la liturgia romana, el venerable tesoro milenario de doctrina y espiritualidad de la Misa Tradicional, el inmenso patrimonio del canto gregoriano y de la música sacra, la belleza de los ritos y de las vestiduras sagradas; así como desfigurando la armonía arquitectónica, incluso de destacadas basílicas, al eliminar balaustradas, altares monumentales y sagrarios. Todo se sacrificó en aras del coram populo de la renovación conciliar, con la agravante de hacerlo sólo porque se trataba de una liturgia admirablemente católica que resultaba irreconciliable con el espíritu del Concilio.
La Iglesia es una institución divina, y en ella todo debe partir de Dios y volver a Él. Lo que está en juego no es el prestigio de una clase dirigente, ni la imagen de una empresa o un partido. De lo que se trata es de la gloria de la majestad de Dios, de no banalizar la Pasión de Nuestro Señor en la Cruz, los dolores y padecimientos de su Santísima Madre, la sangre de los mártires, el testimonio de los santos y la salvación eterna de las almas. Si por orgullo o por una desgraciada obstinación no somos capaces de reconocer el error y el engaño en los que hemos caído, habremos de rendir cuentas a Dios, que es tan misericordioso con su pueblo cuando se arrepiente como implacable en la justicia cuando se imita el non serviam de Lucifer.
+ Carlo Maria Viganò
(Traducido por Bruno de la Inmaculada)
Fuente: Adelante la Fe
jueves, 28 de mayo de 2020
EL VATICANO HA FALSIFICADO DECLARACIONES DE BENEDICTO XVI

Después de revelar que yo (el hno. Alexis Bugnolo) fui amenazado por teléfono por el arzobispo Ganswein, las declaraciones que hizo el arzobispo Viganò y otros en enero, sobre la falsedad de dicho secretario privado del Papa Benedicto XVI, arrojaron luz sobre la necesidad de revisar todas las declaraciones que se le atribuyen al Papa Benedicto XVI después de febrero de 2013, en cuanto a su autenticidad.
Nota del editor: La frase "El Bot de Benedicto", tal como se utiliza arriba en el título del presente artículo, es un término acuñado por Frank Walker, editor de Canon212.com, y utilizado para caracterizar las declaraciones aparentemente fabricadas y artificiales de otros personajes en el Vaticano, que la Oficina de Prensa del Vaticano atribuye al Romano Pontífice BXVI, de tal manera que suscita graves preocupaciones sobre si son una expresión auténtica de su pensamiento. Así, el Benedicto Bot es la persona creada por el Vaticano. Este término obviamente se refiere a una teoría de interpretación, porque sin la confirmación en video de que el Papa Benedicto XVI ha dicho algo o no, el asunto siempre es capaz de suscitar dudas, especialmente después de que el Vaticano ha sido atrapado dos veces falsificando la carta y las declaraciones del Papa Benedicto, como ha reportado previamente FromRome.Info, sin mencionar cada traducción (en varios idiomas) de su Declaración del 11 de Febrero de 2013.
Ahora, en el cuarto aniversario de la controversia sobre el Tercer Secreto de Fátima que explotó en los medios católicos en mayo de 2016, creo que ha llegado el momento de comparar al verdadero Ratzinger con el Benedict Bot. Así que examinemos lo que el cardenal Ratzinger ha dicho en tres ocasiones por un amigo cercano, antes de febrero de 2013, y lo que supuestamente ha dicho la Oficina de Prensa del Vaticano en 2016.
El cardenal Ratzinger sobre el Tercer Secreto
Aquí está el testimonio del Padre Paul Kramer, en su entrevista en la edición de la Cruzada de Fátima de 2009, donde reporta el testimonio del Padre Ingo Dollinger, sobre el Tercer Secreto de Fátima, y sus conversaciones con el Cardenal Ratzinger.
Luego, el 26 de junio de 2000, el cardenal Ratzinger publicó para el mundo el documento [sobre el Tercer Secreto] que contiene la visión de un "obispo de blanco", afirmando que el Secreto en general está expuesto en este documento. Sin embargo, sólo se puede entender de esa manera si decimos que él está usando una reserva mental; que lo que se establece por Nuestra Señora en Sus palabras ya está implícitamente contenido simbólicamente en la visión. El anciano sacerdote alemán, amigo personal de Ratzinger desde hacía mucho tiempo, tomó nota del hecho de que cuando esta visión del Tercer Secreto fue publicada en la Cruzada de Fátima 10 de mayo de 2009 no contenía esas cosas, esos elementos del Tercer Secreto que el Cardenal Ratzinger le había revelado casi diez años antes. El sacerdote alemán - Padre Döllinger - me dijo que su pregunta ardía en su mente el día que concelebró con el cardenal Ratzinger.
El padre Döllinger me dijo (al P Kramer), "Me enfrenté al cardenal Ratzinger en su cara". Y por supuesto le pregunté, "¿cómo puede ser esto todo el Tercer Secreto? ¿Recuerdas lo que me dijiste anteriormente?" El cardenal Ratzinger fue acorralado. No sabía qué decir y le dijo a su amigo en alemán, "Wirklich gebt das der etwas", que significa "realmente hay algo más ahí", lo que significa que hay algo más en el Tercer Secreto. El cardenal lo dijo muy claramente.
La Cruzada de Fátima, en su página de FaceBook, en el 17 de mayo de 2016, reportó el testimonio más detallado del Padre Kramer de esta manera:
DECLARACIÓN DEL PADRE PAUL KRAMER
En cuanto a la reciente confirmación del P. Ingo Döllinger:
<< Tercer secreto de Fátima aún en parte oculto; advierte contra un mal concilio y cambios en la liturgia >>
"El P. Ingo Döllinger es un amigo personal del Papa Benedicto XVI desde hace varias décadas. El Cardenal Ratzinger le dijo al Dr. Döllinger alrededor de 1991 que el 3er Secreto habla de un "mal concilio", y advirtió contra el cambio y la adulteración de la liturgia de la Misa - literalmente contra la adición de elementos extraños en la liturgia (que es exactamente lo que Bugnini & Co. hicieron al añadir elementos protestantes en la liturgia).
"El Secreto", según Döllinger, también habla negativamente de los papas conciliares, según lo que Ratzinger le dijo a Döllinger - comparando un papa con un camaleón, otro con una serpiente, etc.
"El Dr. Döllinger no sólo nos habló a mí y a Joseph Cain sobre lo que Ratzinger le había dicho, sino que relató aún más detalles a los jóvenes clérigos del seminario de Anápolis (Brasil), donde había sido rector. Yo mismo y Joseph hemos hablado no sólo con Döllinger, sino también con los sacerdotes y diáconos de Brasil que habían oído al Dr. Döllinger relatarles los detalles del Secreto que le había contado personalmente el Cardenal Ratzinger alrededor de 1991.
"Después de la publicación de la visión del 'obispo en blanco' del 3er Secreto, Döllinger notó que los detalles del Secreto que Ratzinger le había revelado casi una década antes no estaban en la versión 'obispo en blanco' del secreto. Cuando Döllinger tuvo su siguiente oportunidad de reunirse con el cardenal Ratzinger (después de una misa concelebrada), Döllinger le preguntó a Ratzinger cómo puede decirse que todo el Secreto ha sido publicado, ya que los detalles del Secreto que Ratzinger le había mencionado anteriormente estaban notoriamente ausentes en la versión del Secreto publicada por Ratzinger el 26 de junio de 2000. Ratzinger fue acorralado, y por lo tanto soltó, "Wirklich giebt es da noch etwas". ('Realmente hay más allí.') El Dr. Döllinger también nos dijo a Joseph y a mí que había conocido personalmente a (San) Pío de Pietrelcina, y que se había confesado con el Padre Pío cincuenta y ocho veces."
En 2016, Maike Hickson revivió la historia e inició una tormenta de fuego al hacerlo, citando al Padre Dollinger así, en su artículo en One Peter Five, publicado el 15 de mayo, sólo dos días antes:
No mucho después de la publicación en junio de 2000 del Tercer Secreto de Fátima por la Congregación para la Doctrina de la Fe, el Cardenal Joseph Ratzinger le dijo al Padre Dollinger durante una conversación en persona que todavía hay una parte del Tercer Secreto que no han publicado! "Hay más de lo que hemos publicado", dijo Ratzinger. También le dijo a Dollinger que la parte publicada del Secreto es auténtica y que la parte inédita del Secreto habla de "un mal concilio y una mala misa" que iba a venir en un futuro próximo.
Así, el cardenal Ratzinger antes de convertirse en Papa.
El Benedict Bot responde; ahora la respuesta de la Oficina de Prensa del Vaticano del 21 de mayo de 2016:
Recientemente han aparecido varios artículos, incluyendo declaraciones atribuidas al Profesor Ingo Dollinger según las cuales el Cardenal Ratzinger, después de la publicación del Tercer Secreto de Fátima (que tuvo lugar en junio de 2000), le había confiado que la publicación no estaba completa.
A este respecto, el Papa Benedicto XVI, emérito, declara "no haber hablado nunca con el profesor Dollinger sobre Fátima", afirmando claramente que las observaciones atribuidas al profesor Dollinger sobre el asunto "son puras invenciones, absolutamente falsas", y confirma de manera decisiva que "la publicación del Tercer Secreto de Fátima es completa".
Lo primero que hay que notar es que el Benedict Bot llama a un amigo y confidente de toda la vida, de reputación pública impecable, un mentiroso atrevido. No conozco ningún caso en toda la historia personal del Papa Benedicto XVI que llame a alguien mentiroso, y mucho menos a un amigo cercano. Eso es ajeno completamente al carácter de Benedicto. Pero no al de Bergoglio y muchos de los que ahora gobiernan el Vaticano.
Segundo, la Oficina de Prensa del Vaticano no cita las fuentes de los reportes que se intenta refutar. ¿Tienen miedo de que otros empiecen a analizar las pruebas?
Tercero, la Oficina de Prensa del Vaticano no dice a quien (el Papa Benedicto XVI) hizo estas recientes declaraciones, quien estuvo presente, quien fue testigo de ellas, ni reporta su contexto completo, o incluso si se refieren a sus conversaciones con el Padre Dollinger, porque si se nota como las citas están empalmadas, se ha omitido un contexto importante para verificar la relación entre ellas - incluso si son citas de respuestas auténticas - a las declaraciones reportadas del Padre Dollinger sobre el Tercer Secreto.
Por estas tres razones, uno puede dudar que la declaración de la Oficina de Prensa del Vaticano sea una representación auténtica de cualquier cosa que el Papa Benedicto XVI haya dicho en 2016, si es que dijo algo.
Finalmente, viendo como el Arzobispo Gänswein fue atrapado en una mentira descarada cuando negó que el Papa Benedicto XVI había colaborado en ciertos asuntos relacionados con el Libro del Celibato del Cardenal Sarah, creo que podemos ser capaces de adivinar de dónde puede haber venido la fuente de las declaraciones de Benedicto Bot de 2016.
https://fromrome.info/2020/05/27/ratzinger-vs-the-benedict-bot-a-case-in-point-the-3rd-secret-of-fatima/
Fuente: religión, la voz libre
Fuente: religión, la voz libre
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miércoles, 4 de marzo de 2020
SERMON DEL PADRE CARDOZO EN LA CAPILLA DE LA MISION NTRA. SRA. DE LAS GRACIAS EN CONTAGEM-MG (BRASIL) - 1º DOMINGO DE CUARESMA
domingo, 8 de diciembre de 2019
sábado, 27 de abril de 2019
Hace exactamente 50 años, Pablo VI intentó destruir el Santo Sacrificio de la Misa
7. La última cena o la misa para asistir o reunión de personas que se reúnen juntos, Presidente sacerdote para celebrar el memorial del Señor. ¿Por qué congregación local de la Iglesia y eminentemente vale la promesa de Cristo: "Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" (Mt 18, 20).
7. La cena del Señor, o Misa, es el encuentro sagrado o congregación de la asamblea del pueblo de Dios, con presidencia del sacerdote, para celebrar el memorial del Señor. Por esta razón, se aplica eminentemente a tal reunión local de la santa Iglesia la promesa de Cristo: “Donde se reúnen dos o tres en mi nombre, ahí estoy yo en medio de ellos (Mt. 18, 20)”
Esta es la definición original completa de la misa según el Novus Ordo Missae de 1969, el Nuevo Orden de la Misa promulgado por la Constitución Apostólica Missale Romanum, para horror de muchos creyentes católicos, hace hoy exactamente 50 años. Eran, de forma discutida, las palabras litúrgicas más influyentes escritas en el siglo XX y señalaron una línea divisoria: en cierto sentido cerraban el libro escrito desde la antigüedad remota y el capítulo que comenzó en las sesiones XIII y XXII del Concilio de Trento.
El número 7 de la primera edición de la Institutio Generalis Missalis Romani (Instrucción General del Misal Romano) es el momento final del movimiento litúrgico original. Los que lo redactaron también pensaron que tendrían la última palabra en la historia de la Misa Tradicional: en unos pocos meses la tormenta desatada con estas palabras en el límite de su aceptabilidad, hizo estallar el Breve estudio crítico del Nuevo Orden de la Misa, presentado al Papa y al mundo católico bajo los auspicios del cardenal Ottaviani, primer prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe, y de Bacci.
Las olas levantadas por ese texto no se han calmado. Ese famoso número 7 y otras palabras sumamente problemáticas de la Instrucción General del Misal Romano original (en el que no se menciona Trento ni una sola vez) y del Ordo Missae serían modificadas en 1970, 1975 y 2002. Aunque mucho se reivindicó por las correcciones rápidas y significativas de 1970 (y esencialmente por la proclamación del papa Benedicto XVI de que el Misal Romano tradicional nunca fue abrogado), ¿puede negarse que el espíritu de la Instrucción General del Misal Romano de 1969 habita en la Nueva Misa o “forma ordinaria”?
Mientras los textos de 1970, 1975 y 2002 están ampliamente disponibles, hasta ahora había sido imposible encontrar la fuente original de la controversia en Internet. En Rorate primero presentamos a nuestros lectores en 2011 la Instrucción General del Misal Romano de la Romana, de 1969 y aprovechamos la oportunidad de este trágico aniversario para hacer saber de nuevo todo el horror que Pablo VI forjó.
(Nota: ésta es la Instrucción General del Misal Romano íntegra, pero sólo las primeras páginas de la publicación original completa del Ordo Missae de 1969 promulgada el 3 de abril de 1969 por la Constitución Apostólica Missale Romanum, del papa Pablo VI).
New catholic
Artículo original https://rorate-caeli.blogspot.com/2019/04/exactly-50-years-ago-paul-vi-tried-to.html traducido por Natalia Martín
Fuente: Adelante la Fe
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sábado, 5 de enero de 2019
martes, 17 de abril de 2018
lunes, 15 de enero de 2018
EL PADRE PAUL KRAMER, SACERDOTE EXPERTO EN EL TERCER SECRETO DE FÁTIMA CONFIRMA QUE BERGOGLIO ES EL ANTI-PAPA HERÉTICO QUE ADVIERTE EL SECRETO
El Padre Paul Kramer experto en el Tercer Secreto de Fátima dijo hoy 27 de Mayo del 2016 por medio de su cuenta oficial de Facebook:
(Traducción en español):
«El Vaticano está mintiendo sobre el Tercer Secreto. La parte que se publicó revela el martirio del verdadero Papa. La parte que permanece oculta revela el antipapa herético de la iglesia apóstata falsificada. Ambas cosas han sido predichas en otras apariciones marianas y profecías católicas. Mucho antes de convertirse en un tema tabú, el cardenal Eugenio Pacelli reveló la esencia del Secreto en 1931:
《Me preocupan los mensajes de la Santísima Virgen a Lucía de Fátima. Esta persistencia de la Virgen María sobre los peligros que amenazan a la Iglesia es un aviso del Cielo contra el suicidio que significa alterar la Fe en Su liturgia, en Su teología y su alma .... Escucho a mi alrededor innovadores que desean desmantelar el Santuario, destruir la llama universal de la Iglesia, rechazar sus ornamentos y hacer que se sienta remordimiento por su pasado histórico.
Llegará un día en que el mundo civilizado negará a su Dios, la Iglesia va a dudar como Pedro dudó. Ella estará tentada a creer que el hombre se ha convertido en Dios. En nuestras iglesias, los cristianos buscarán en vano la lamparilla roja donde Dios les espera. Como María Magdalena, llorando ante la tumba vacía, se preguntarán: “¿Dónde Lo han puesto?》
Los “peligros que amenazan a la Iglesia”; es una frase que es muy similar a la observación del cardenal Ratzinger en el secreto: “los peligros para la fe y para la vida de los cristianos”.
“[E]l suicidio de la alteración de la fe en [1] su liturgia”, (es decir, hacer cambios protestantes ecuménicos radicalmente en la misa); 2) que altera, “su teología y su alma” (es decir, las novedades heréticas del Vaticano II, como el ecumenismo, la libertad religiosa); y 3) la gran apostasía en la Iglesia que comenzará “en la parte superior” (cardenal Ciappi), “en la cima” (cardenal Ottaviani); encabezada por un “papa que estará totalmente bajo el poder del diablo” que conducirá a la estampida dentro de la apostasía (cardenal Bea a través de Malachi Martin). Malachi me confirmó personalmente a mí en 1997 que el “papa” que conducirá a la apostasía en la Iglesia va a ser un hereje y un anti-papa.
El anti-papa herético de la iglesia apóstata falsificada también fue predicho por San Francisco de Asís, La Beata Ana Catalina Emmerich, y Sor Jeanne Le Royer. ¿Alguien puede adivinar su nombre?»
Fuente: Firmes en Cristo
jueves, 14 de septiembre de 2017
jueves, 9 de marzo de 2017
miércoles, 8 de marzo de 2017
EL ARZOBISPO SHEEN, UN ENTUSIASTA DEL VATICANO II
Marian T. Horvat, Ph.D.
TIA recientemente recibió esta carta de uno de sus lectores respecto al Arzobispo Fulton Sheen, a la que responde a continuación.
Estimado TIA,
Me encanta su sitio y todo el gran trabajo que hacéis, yo os doy muchas gracias por ello.
En cuanto a sus artículos recientes sobre Arzobispo Fulton Sheen (aquí y aquí), yo tenía entendido que él nunca dijo ni una sola vez el Novus Ordo de la misa y que estaba completamente en contra de ella. También me dijeron que debido a esta desobediencia todos estaban alejados de él y se le aisló. Fue despedido de todas las funciones públicas, nunca se le permitió decir en toda la vida misa en público ni hablar en público nunca más. Se le proporcionó un pequeño apartamento y vivió el resto de su vida como un recluso. Se le permitió decir misa diaria para un pequeño grupo de monjas que también se negó al Novus Ordo.
Puede que no tenga tiempo para comprobar los hechos, sino por lo que muchos de nosotros creemos esta historia sobre el Arzobispo Sheen como un prelado tradicional, bueno y santo. No es mi intención de calumniar o pensar mal de él, pero me gustaría saber si hay que preguntarse acerca de otros sermones de el, o para más seguridad terminar de dejar de escucharle por completo?
Dios los bendiga,
SC
Estimado SC,
Gracias por las amables palabras sobre nuestro sitio. Lo apreciamos mucho.
Mucho me temo que los rumores que has oído acerca Arzobispo Sheen no son exactos, pues son mentiras piadosas que a menudo circulan sobre tal o cual persona 'populares'. Me refiero sobre todo a estas dos nociones:
1. Arzobispo Sheen estaba en contra del Vaticano II y se negó a decir que la nueva misa.
2. Cayó en desgracia con el Vaticano y la jerarquía de América por sus posturas conservadores, y terminó sus días perseguido y aislado.
Parece que ninguna de estas afirmaciones es verdadera y objetiva. Mi respuesta se basa en la propia autobiografía popular de Sheen, tesoro en Clay (San Francisco: Ignatius Press, 1993), así como el de Thomas C. Reeve Obispo de Estados Unidos: La vida y los tiempos del obispo Sheen (Libros de Encuentro, 2001), considerada una fuente de confianza sobre Fulton J. Sheen.
Ardiente defensor de la libertad religiosa
En su autobiografía, Sheen dedica un capítulo al Vaticano II, llamando a su concurrencia a las sesiones generales y sesiones plenarias "una de las grandes bendiciones que el Señor otorgó a mi vida" (p. 281). Él sólo tiene palabras de elogio efusivo para el Concilio "que abrió la Iglesia al mundo," un punto en el que hace hincapié en repetidas ocasiones.
Sheen en el Vaticano II: "inspirado por el Espíritu Santo"
Al comentar sobre la controvertida Constitución Gaudium et spes, que abrió la Iglesia al mundo moderno, lo llama "un golpe maestro bajo la inspiración del Espíritu Santo." Él insiste en que los dos extremos - "la crítica conservadora" y las "mundanas interpretaciones "del documento son a la vez radical y sin fundamento, y el pensamiento equilibrado - prevista por el Concilio - se encuentran en la vía media , el camino del medio, supuestamente, la forma en que sigue ( ibid , p 290.).
En el Concilio, Sheen contribuyó a la aprobación de la Declaración sobre la libertad religiosa, en la que el P. John Courtney Murray - jesuita estadounidense - jugó un papel importante con el apoyo de los obispos americanos. Sheen aplaudió los prelados del Consejo porque "ellos siguieron en general los obispos americanos y su énfasis en la libertad religiosa" (ibid , p 293).
Al igual que muchos prelados americanos de la época, él defendió la libertad de religión y la libertad de conciencia y a lo establecido en la Declaración de la Independencia de nuestro país, una posición liberal que se había ganado la condena de pre-conciliares Pontífices (ver condemantion de la libertad religiosa aquí; de la libertad de conciencia aquí).
Un pionero en las relaciones inter-confesionales
En la promoción de las decisiones del Vaticano II, Sheen fue muy activo en el ámbito de las relaciones inter-confesionales. Por ejemplo, el 30 de enero de 1967, como obispo de Rochester, se dirigió a una multitud de 2.300 en una sinagoga judía. Es bueno recordar que en ese momento el visitar una sinagoga fue un paso muy audaz que sólo unos pocos promotores ardientes del progresismo se atreverían a tomar.
En 1979 con Billy Graham
Un mes más tarde, se dirigió a una audiencia de 900 líderes judíos y cristianos ''y difundió la plataforma con un rabino. En su discurso, declaró: "Tenemos el mismo Dios y que somos su pueblo." (Reeves, pp 306-307.).
Como Obispo de Rochester, promovió muchas reuniones y eventos inter-religioso. Fue uno de los principales oradores, por ejemplo, en el segundo día anual Ecuménico de Oración por la Unidad de los Cristianos celebrado en Eastman Theater en 1967. Cuando Billy Graham llegó a Rochester a predicar, Sheen instó a todo su personal para asistir como un gesto de buena voluntad.
Él, personalmente, tenía en propiedad unos 3.000 libros de la Escritura de los estudiosos protestantes, que leyó y alentó a sus sacerdotes para su uso. Cuando un sacerdote argumentó que se les enseñó en el seminario no leer a los comentaristas protestantes, Sheen se rió y respondió, "Vicario, tienes que recordar que el Espíritu Santo trabaja a través de ellos también." (Reeves, pp. 307, 309)
Y para fomentar la buena voluntad con otras religiones fundó la Fundación para la Vivienda Ecuménica Sheen que existe en la actualidad.
No aceptar el Concilio es demoníaco
En resumen, "el Obispo Sheen siempre defendió las reformas del Vaticano II". "Demoníaco" Él fue tan lejos como para calificar las reacciones contra ellas como en efecto, afirmó:
"Es un hecho histórico que cada vez que hay un derramamiento del Espíritu Santo como en un Concilio General de la Iglesia, siempre hay una espectáculo extra de fuerza por parte del anti-Espíritu o lo demoníaco. Incluso al principio, inmediatamente después de Pentecostés y la venida del Espíritu sobre los Apóstoles, se inició una persecución y el asesinato de Esteban. Si un Concilio General no provocó el espíritu de la turbulencia, casi se podría poner en duda el funcionamiento de la Tercera Persona de la Trinidad sobre la Asamblea "(Reeves, p. 335).
Adepto de la nueva misa
Incluso antes de que el Concilio, Fulton Sheen dejó en claro que él no era adverso a los cambios en la misa; a mediados de 1956, había expresado su deseo de que la misa se pudiera decir un día en "la lengua del pueblo" (Reeves, p. 261).
Cuando fue nombrado obispo de Rochester, en 1966, la misa vernácula ya había sido introducida y a los altares se les dio la vuelta. No hay evidencia de que Sheen hiciera algún esfuerzo para volver a la tradicional misa en latín. Por el contrario, el cardenal Spellman de Nueva York con el que Sheen a menudo hablaba, se le conoce por moverse más lento en la aplicación de los cambios litúrgicos, mientras que el obispo de Rochester estaba ansioso por complacer a Roma y aplicarlos.
Contra las tradiciones de Trento
Hay una carta conocida de Fulton Sheen en la que se aborda la cuestión del movimiento tradicionalista que estaba creciendo como una reacción a los cambios litúrgicos. En una correspondencia con una señora del 21 de septiembre de 1978, aconsejó a un amigo de ella no asistir a las misas en una capilla tradicionalista, ya que "este grupo no tiene la aprobación eclesiástica y, de hecho, ella y, posiblemente, su familia puede caer en el cisma e incluso en la herejía".
Pablo VI recibe a Sheen en el Concilio
Continuó: "El Concilio Vaticano II aprobó la actualización de la Liturgia y entre los cambios fueron los recomendados para la misa. En los cambios realizados por el Papa Pablo VI no había cambios doctrinales, ellos simplemente cambiaron en América a la lengua vernácula. Ha habido muchos cambios en la misa hacia abajo a través de los siglos.
"El Señor nunca dijo misa en latín; Él utilizó el lenguaje de la época. Por otra parte, el cambio en la traducción no altera el significado del texto. Siempre estoy en busca de traducciones que hacen las Escrituras más comprensibles y claras. "
Él cierra la carta de asesoramiento para la señora de" retirarse de esa secta cismática tan pronto como sea posible, o sufrir la consecuencia de la posibilidad de encontrarse a sí misma fuera de la Iglesia "(Cartas, el Angelus , noviembre de 1978).
Su aversión a las tradiciones de la Iglesia tal como se formulan en el Concilio de Trento y la Contrarreforma no podía expresarse mejor que en este pequeño episodio. Sheen, era un amigo cercano de Juan XXIII a quien visitaba todos los años, él veía un líder fuerte e iluminado y consideró y alabó su valor de llamar a un Concilio que marcará el comienzo de una época de cambios. Poco después de la batalla perdida del Papa con el cáncer de estómago, Fulton dijo a la prensa que, si bien elegido en los finales de los setenta, "¡Juan XXIII en cuatro años se deshizo de 400 años!" (Reeves, p. 271).
"Un Prelado en el ala progresista..."
Arzobispo Sheen también se convirtió en un amigo de Pablo VI, quien lo invitó a pasar como uno de los 188 obispos para asistir a un sínodo de un mes de duración con los Obispos en 1967 que ofrece asesoramiento sobre cuestiones doctrinales y de organización en él, la ruptura definitiva entre Obispos tradicionales y progresistas era aparente.
Los dos hombres del espectáculo abrazados en la catedral de St. Patrick.
Reeves señala que el cardenal Ottaviani, de 76 años de edad, era el jefe de los tradicionalistas, pero "los vientos conciliares soplan contra él." Por otro lado, "Sheen estaba claramente en el ala progresista, en el sentido de que en su totalidad respaldó las reformas del Vaticano II y estaba ansioso por verlos implementados"
El autor observa que su afán de seguir el Concilio causo problemas a Sheen como obispo de Rochester, ya que él estaba decidido a convertirse en "el primer obispo estadounidense para tratar de poner en práctica en una diócesis las enseñanzas completas del Concilio Vaticano II."(Reeves, pp. 313-314).
Los cambios que introdujo para fomentar "una Iglesia de los pobres" provoco críticas alrededor del tablero. En su autobiografía, no temía de alabar al arzobispo brasileño Helder Camara, que también era conocido como el Arzobispo Rojo. En nombre de ayudar a los pobres, Camara apoyó los movimientos comunistas más radicales en Brasil. Se le considera con razón como precursor de la Teología de la Liberación.
Reeves también señala que en esta época el Obispo Sheen cayó bajo el ataque de la derecha por oponerse públicamente a la guerra de Vietnam (Reeves, pp 6, 298;. Sheen, p 310.).
Después de Rochester, un nuevo programa de televisión y charlas
No hay fundamento para la idea de que Fulton Sheen sufrió persecución y aislamiento en los años después de su retiro como obispo de Rochester en 1969. Es de conocimiento común que dejó la diócesis porque él se reveló a ser un administrador bastante pobre. Pablo VI aceptó su renuncia y le dio el título honorífico de Arzobispo titular de Newport (Gales) sin ningún tipo de deberes prácticos.
Teatral hasta el final: Sheen, cuatro años antes de su muerte,
al hablar en la Iglesia de San Basilio en Los Ángeles.
Volvió a Nueva York, y a lo largo de la década de 1970, continuó a en dar charlas y escribir a una velocidad de vértigo. Dio innumerables retiros para sacerdotes y religiosos de todo el mundo. Incluso se dispuso para hacer otra serie de televisión titulada Lo que ahora los Estados Unidos? en 1974-1975 (Reeves, p. 349).
También continuó hablando en eventos ecuménicos. En 1972, por ejemplo, viajó a Condado de Orange, California, para predicar en Grove Community Church Jardín de Robert Schuller, donde 6.000 personas vinieron a escuchar el sermón de Fulton Sheen (Reeves, Pág. 339).
Cuando murió había miles de fieles en la catedral de San Patricio para su funeral - un funeral concelebrado con el Novus Ordo de la misa - el 13 de diciembre de 1979.
Fuente: Tradition In Action
Traducido con google,con algunas correcciones.
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