jueves, 31 de mayo de 2012

LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA EN EJEMPLOS - 3


SACRÍLEGA ACCIÓN 

Vivía en los Pirineos un médico conocido con el nombre de fabas. Un día vio llegar un hombre que tenía en la pierna una llaga causada por arma de fuego. La herida, presentaba un carácter especial y era un hervidero de gusanos. El médico se propuso cicatrizarla, o por lo menos hacer que desaparecieran los gusanos; pero ninguna medicina produjo efecto; hasta que un día el enfermo le dijo: 

-Doctor, dejémonos de remedios, no se canse más, pues yo moriré con esta terrible incomodidad.  

-Efectivamente, respondió el médico; aquí hay algo de extraordinario. Nunca he visto cosa semejante, a pesar de que soy viejo y muchísimos casos sorprendentes han pasado por mis manos. 

-¿Dónde recibió usted esta herida? 

-Ya le he dicho que en la guerra; aunque siempre he callado el por qué no sanaré, ahora quiero que lo sepa. 

Tenía yo veinte años, cuando me forzaron a incorporarme al ejército. De nuestro pueblo salimos tres jóvenes: Tomás, Francisco y yo. Los tres estábamos imbuidos en las ideas de aquella época, y así éramos incrédulos o más bien impíos como tres mozalbetes que se precian de seguir la moda. Habíamos recorrido alegremente el camino y estábamos ya para llegar al término de nuestro viaje, cuando al pasar frente a una iglesia de un pueblo de la montaña, divisamos una estatua de la Santísima Virgen, tan venerada por los fieles, que, a pesar de la revolución y de los revolucionarios, había permanecido incólume sobre su pedestal. A uno de mis camaradas, Tomás, se le ocurrió el infame pensamiento de burlarse de la superstición de los vecinos, haciendo a la imagen blanco de sus tiros, como para ejercitarse en el manejo del fusil. Francisco acogió la sacrílega propuesta entre burlas y risas impías. Yo medio vacilante y temiendo ser menos audaz que mis compañeros, procuré disuadirles de una acción que me llenaba de horror. 

Me acordaba entonces de mi madre, pero mis razones fueron inútiles; sólo conseguí que se burlaran de mí. 

Tomás cargó su fusil, apuntó, y la bala fue a clavarse en la frente de la imagen. Apuntó a su vez Francisco y el proyectil dio en el pecho de la misma. 

¡Ahora te toca a ti!, me dijeron. No me atreví a resistir. 

 Apunté temblando, cerré involuntariamente los ojos y la bala fue a estrellarse… 

¿En la pierna? Preguntó el médico. 

-Sí, en la pierna, un poco más arriba de la rodilla, precisamente donde tengo la herida. Ya ve usted que no curaré… Después de esta donosa hazaña, acordamos continuar el viaje. 

Más una anciana, testigo de nuestra infamia, como inspirada por luz profética, nos dijo: 

“Vais a la guerra, pero entended que la nefanda acción que acabáis de cometer será fatal para vosotros.” 

Tomás la amenazó. Yo estaba pesaroso de nuestra fechoría. 

Francisco, menos conmovido que yo, no estaba sin embargo para gloriarse de ella. 

Estorbamos de nuestro compañero se dejase llevar de su encono contra la anciana, y acabamos penosamente la jornada, no sin haber reñido entre nosotros muchas veces. Aquella misma tarde nos incorporamos al regimiento, y pocos días después nos hallábamos frente al enemigo. 

Confieso que yo iba a la batalla sin entusiasmo, y que pensaba en la imagen de la Virgen más de lo que hubiera deseado. Sin embargo, todo salió bien. Conseguimos notables ventajas sobre el enemigo, distinguiéndose Tomás por su denuedo. 

La batalla había concluido, cuando de lo alto de una roca salió un tiro que pareció bajado del cielo. Tomás giró sobre sí mismo y cayó rígido de bruces en tierra. 

La bala se había clavado en la frente entre los dos ojos, en el mismo lugar en que él había herido a la sagrada imagen. 

Francisco y yo, nos miramos sin decir palabra. Durante toda la noche no pudimos dormir. Yo esperaba que Francisco me hablase para aconsejarle que rezase, pero guardó silencio. 

A la mañana siguiente volvimos a la batalla. Francisco me dio la mano y me dijo: -“¡Hoy me toca a mí!” Dichoso tú que tuviste mala puntería. 

El infeliz sacrílego no se engañó. Salió un tiro de un hoyo, y Francisco cae con el pecho atravesado. ¡Oh doctor que muerte aquélla! Revolviéndose en un charco de sangre, pedía a grandes voces un sacerdote, pero los que estaban junto a él se encogieron de hombros y lo dejaron expirar. 

Yo quedé aterrado; y en la persuasión de que no tardaría en tener la triste suerte que mis compañeros y así resolví confesar mi sacrilegio. Pero pasaron los días y se disiparon mis temores y mis buenos propósitos. 

Dieron la orden de vuelta a casa, y cuando estábamos cerca del pueblo de la imagen, he aquí que por un accidente inexplicable se le dispara el fusil a uno de los soldados y la bala fue a clavarse aquí donde usted ve. 

Así se cumplió la profecía de la anciana. Mis dos compañeros habían muerto, y yo regresaba herido. 

La herida no pareció ser grave, pero cuál no sería mi espanto cuando vi que en la llaga se engendraban estos gusanos inagotables que han desconcertado su ciencia. Hace ya veinte años que vengo padeciendo esta herida, ensayando mil remedios, todos ineficaces. 

Si logro llegar al fin de la vida como es debido, es decir cristiano y penitente, lo debo a esta horrible llaga. No desconfío de la misericordia de Dios, y espero morir en su amistad por intercesión de Aquella a quien tan vilmente ultrajé.”

Lourdes - Fátima

FÁTIMA, ROMA, MOSCÚ (V)


María Santísima mediadora de todas las gracias

Fátima, Roma, Moscú, por el Padre Gérard Mura. 
 Audio de Radio Cristiandad. 

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¡QUE ELLA REINE! CORONACIÓN DE NUESTRA SEÑORA EN VITÓRIA /ES - BRASIL

Coronación de la Virgen que hicieron los pequeños fieles de Vitória el domingo de Pentecostés.

¡Que Ella Reine!
Coronación de Nuestra Señora.  
Capilla Ntra. Sra. de las Alegrias - Vitória/Es) Brasil.










Enviado por el P. Ernesto Cardozo

martes, 29 de mayo de 2012

FÁTIMA, ROMA, MOSCÚ (IV)


Segundo Secreto

Fátima, Roma, Moscú, por el Padre Gérard Mura. 
 Audio de Radio Cristiandad. 

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FÁTIMA, ROMA, MOSCÚ (III)


Consagración de Rusia al Inmaculado
Corazón de María

Fátima, Roma, Moscú, por el Padre Gérard Mura.
Audio de Radio Cristiandad.

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sábado, 26 de mayo de 2012

LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA EN EJEMPLOS - 2


UNA MADRE QUE NO QUISO MORIR

Una mujer joven se moría…  
Casada con un médico, ni éste ni los más especializados compañeros de profesión que habían acudido a examinar a la enferma, encontraban recursos en la ciencia con que poder curarla.  
Resignado el marido, atendió la petición de la enferma: “¡Que venga un sacerdote!”  
Y el sacerdote acudió al domicilio que se le había indicado, encontró junto al lecho de la paciente al marido y los dos hijos que del matrimonio habían nacido. El mayor contaba tres años y el menor de los niños tenía poco más del año.  
Se retiró el doctor con sus hijos, para que confesara la enferma…  
Cuando el sacerdote preguntó a ésta si aceptaba la muerte, la joven madre, cobrando energías, contestó:
-¡Padre, no quiero morir…!  
Y se echó a llorar, diciendo:   
-No por mí, sino por mis hijos y mi marido. Calmada luego, exclamó:  
-¡Hágase la voluntad de Dios! Pero…, quiera Dios librarme de la muerte. ¡Se lo pido con toda mi alma!  
 Entonces, el confesor le dijo:
-Ponga usted por intercesora a la Santísima Virgen, que Ella es Madre y sabrá comprenderla como nadie… ¡Y ella todo lo puede cerca de Dios!
Y sacando del libro de oraciones una estampa de las tres Avemarías y una novena, se las dio a la enferma, indicando:
-He aquí una devoción muy eficaz. Comience hoy mismo a rezar las tres Avemarías, y juntos con usted su marido y niños invoquen a María, Omnipotencia Suplicante, Madre nuestra de Misericordia. ¡Pongámoslo así todo en sus manos! Tres días más tarde, el marido acudió a la iglesia preguntando por el sacerdote que había confesado a su mujer, y, al verle éste, se apresuró a decirle:
-¿Qué pasa, doctor? ¿Cómo sigue la enferma?
Y el médico, con irreprimible emoción, le contestó:
-¡Padre, milagro de la Virgen! Mi mujer, inexplicablemente, está fuera de peligro y en franca mejoría.
Y, serenándose, añadió:
-Tan pronto salió usted de mi casa el otro día, pusimos en práctica su consejo, y dimos comienzo al rezo de las tres Avemarías; y arrodillados mi hijo mayor y yo, y en pie, a la cabecera de la cama de su madre, el pequeñín… ¡Y con qué fervor las rezamos, Padre! Igual hicimos el segundo día y hoy por la mañana… Y esta tarde advertí, con asombro, que la fiebre casi había desaparecido… Y al llegar mis compañeros a efectuar su diaria visita, se sorprendieron igualmente del cambio producido, que no tenía explicación científica… ¡Se ha curado! Ofrezca, Padre, mañana, la santa Misa en acción de gracias a Dios y a Nuestra Señora de las tres Avemarías. (Padre Raimundo F. Olivas.)

(Los asombrosos frutos de una sencilla devoción)  

MANIFIESTO EN DEFENSA DE LA UNIDAD DE ESPAÑA


¡AMIGOS! ¡COMPATRIOTAS! ¡ESPAÑOLES!
¡LA UNIDAD DE LA PATRIA ESTÁ EN PELIGRO!

En peligro de destrucción. En peligro de disolución. En peligro de atomización. En peligro de desintegración. En peligro de mutilación. En peligro de claudicación.

La acción disolvente y corrosiva de los separatismos locales y periféricos; de los enemigos endémicos de España; de los patrocinadores de un conglomerado nacionalista, de naciones inexistentes, que pretenden, por métodos violentos, en unos casos, o mediante el trapicheo político, en otras circunstancias, atentar contra la sagrada Unidad de la Patria, que quieren robar y devorar España a dentelladas, como Saturno a sus hijos, y enfangarla en una riña a garrotazos, es lo que justifica y alienta que hoy y ahora, un nutrido grupo de patriotas, se congregue y marche erguido y compacto , para lanzar el grito de alarma y dar la voz de alerta al noble, pero hoy aletargado, pueblo español, cuando se pone en entredicho la suprema e inalterable Unidad Nacional.

Nos asiste una poderosa razón para nuestra rebelión de acudir solícitos a nuestros puestos de defensa y de combate, porque la Unidad de la Patria no se otorga, ni se concede, sino que se defiende o se conquista. A nadie se le puede tildar de traidor, absolutamente a nadie, por amar y luchar por la defensa de la Unidad, de la Libertad y de la Grandeza de su Patria y sí por lo contrario.

España no es una marca, como quieren hacernos creer los nuevos mercaderes que nos gobiernan, sino una profunda e indeleble seña de identidad; España, no es un mito, sino una sempiterna realidad tangible, histórica, territorial, política, social y cultural; España no es una entelequia, sino acto y voluntad firme, forja y aleación de siglos de sacrificio y de gloria; España es el conjunto y la totalidad de todas las partes hermanadas al unísono, de todas las estirpes que la integran, siendo incompatible con los despojos que se quieren hacer de ella; España no es un negocio expuesto a las transacciones episódicas y circunstanciales de la conveniencia, la especulación, la ocasión o el momento oportuno, sino la entidad sólida que, en su totalidad y unidad, es depositaria del alma nacional; España no es un mero argumento, sino un sentimiento profundo y duradero, el solar colectivo, la Patria común y solidaria, ente soberano, único e indivisible, de todos los españoles, en sentido físico y metafísico, en clave de orgullo y pasión, de empirismo y de mística a la vez; España no es un misterio, porque su unidad es única o dejará de ser España en esencia, raíz, vigencia y trascendencia; España no es sólo la leyenda y la cuna de los forjadores de un pasado hidalgo e imperial, sino la plataforma de proyección de nuestro mejor futuro, es la trayectoria conjunta de nuestro destino, en aras de un porvenir más prometedor.

Esta marcha, cuando otros, de forma cobarde, guardan un silencio vergonzante e incluso les hacen el juego y pactan con los separatistas, nosotros, ante la grave crisis de valores y conciencia en la que estamos sumidos, con este gesto de afirmación y de confirmación por la Unidad de España, que tanta sangre derramada, tanto heroísmo y tanto sacrificio de nuestros ancestros costó lograr y consolidar, tras ocho siglos de ardua Reconquista, salimos a la calle a reivindicar y decir bien alto, de forma rotunda y contundente, que la Unidad de la Patria es inviolable y que ninguna de sus partes, con añagazas, puede suplantar la soberanía nacional. Por eso, hoy, en el corazón del epicentro de España, invocamos de nuevo con orgullo, nos ratificamos, en la irrenunciable Unidad de España con un sentido patriótico, al mismo tiempo, tradicional, porque nace de nuestras entrañas, y revolucionario, porque es un fiero desafío inaplazable, que emana de nuestro honor y nuestra dignidad filial, ante el acoso de los demoledores. Por eso lanzamos, hoy, la consigna de la Unidad de España, como un grito de amor y de guerra, por entender que esta causa es patrimonio y tarea de todos; que para esta santa misión nos encuadramos como soldados al servicio permanente de España, por ser la herencia de nuestros mayores y el suelo y el cielo de las generaciones venideras.

Nos impulsa a salir al ágora, a tomar la calle, el ímpetu sano y natural de pronunciarnos, sin titubeos, por la cohesión sin fisuras entre la integridad de las tierras y la igualdad solidaria de los hombres de España, eliminando discriminaciones entre sus gentes, donde no tengan cabida separatistas ni separadores, para potenciar su unidad, en estos momentos de turbulencia, pues somos conscientes que, reforzando su unión vinculante, es ahí donde radica su principal fortaleza. Y lo hacemos por ser ésta una cuestión de principio, de honor y de dignidad, que debe albergar en nuestros corazones con sentido prioritario. El mayor reto que se nos presenta hoy, que debe constituir por ello nuestro primer objetivo, por ser el más valioso y fecundo, es el de la defensa a ultranza de la Unidad de España. En este empeño, actuaremos de forma rotunda e intransigente, sin concesiones ni resquicios, a diestra y siniestra.

Es triste contemplar la tibieza con la que la Monarquía asume, en estos momentos de su putrefacción intestina, la defensa de la Unidad Nacional y como el Ejército profesional calla, y se muerde la lengua, ante las agresiones persistentes, cada vez más subidas de tono, contra la Patria, a la que les recordamos que han prestado juramento de lealtad, servicio y fidelidad castrense en defensa de su integridad.
No es admisible, ni se puede aceptar bajo ningún concepto que, en la actualidad, ocupen escaños en el Parlamento español y se sienten en las instituciones del Estado, hombres y siglas de partidos quienes tanto odio y rencor destilan contra España como Nación y que faenan, sin pausa, en hacer todo lo posible para su destrucción y desguace. Es imprescindible que se extirpen de raíz quienes proyectan el aniquilamiento de la Unidad y el relajamiento de los vínculos nacionales de la Patria, que tiene que ser el referente, como realidad viva, actuante y presente, de todos los españoles, con una fuerza moral profunda. Hay que dejar ya de contemplar, con paciente resignación y apaciguamiento, a aquellos que están favoreciendo, con su actitud activa o pasiva, el peligro acuciante del secesionismo, fomentado por los separatismos que se están inoculando en la urdimbre.

Si alguien persiste en atacar nuestra irrevocable Unidad, como nación y como pueblo, o pretende desarticular o desvertebrar el ser nacional, profanar u ofender los símbolos representativos de España: la enseña que hemos jurado, el himno que entonamos y la expresión y el verbo por los que todos nos entendemos y nos comunicamos, buscando con ello socavar los sentimientos patrióticos y romper y descoyuntar la Unidad de España, sépase bien que, desde ahora, estos delitos y crímenes de lesa Patria no nos van a dejar indiferentes y daremos la respuesta adecuada y contundente que la Patria nos demanda, en el cumplimiento de nuestro deber y en defensa del interés general, que exige la aniquilación de los perturbadores de nuestra paz social quienes, hasta ahora, han venido actuando y manipulando con impunidad, dejando constancia que, quien busca y pretende la destrucción de la Unidad de España, se va a encontrar con hombres y mujeres que no reniegan de su condición de españoles, ni de su espíritu de combate, ni tampoco les falta el valor ni el coraje, para luchar, e incluso ofrendar su existencia, si fuere necesario, al servicio de la España inmortal.

¡Por la Unidad Nacional!
¡Arriba España!  
JOSE LUIS JEREZ RIESCO

FÁTIMA, ROMA, MOSCÚ (II)


Preparación histórica

Fátima, Roma, Moscú, por el Padre Gérard Mura.
Audio de Radio Cristiandad.

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viernes, 25 de mayo de 2012

FÁTIMA, ROMA, MOSCÚ (I)


Los tres secretos

Fátima, Roma, Moscú, por el Padre Gérard Mura.
Audio de Radio Cristiandad.

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jueves, 24 de mayo de 2012

LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA EN EJEMPLOS - 1


FAVOR DE MARÍA HACIA UN PECADOR
 
Refiere el venerable Juan Herolt, que se llamaba por humildad el Discípulo, que había un casado en desgracia de Dios. No pudiendo su esposa hacerle desistir del pecado, le suplicó que al menos, en aquel miserable estado, tuviera para con la Madre de Dios la atención de que siempre que pasara ante alguna imagen suya la saludara con el Ave María. Y el marido comenzó esa devoción.

Yendo una noche aquel malvado a pecar, vio una luz; se fijó y advirtió que era una lámpara que ardía ante una devota imagen de María con el Niño Jesús en los brazos. Rezó su Ave María como de costumbre, pero después ¿qué es lo que vio? Vio al Niño cubierto de llagas que manaban fresca sangre. Entonces, a la vez aterrado y enternecido, pensando que él con sus delitos había llagado así a su Redentor, rompió a llorar. Y observó que el Niño le volvía la espalda, por lo que, lleno de confusión, recurrió a la Virgen santísima, diciéndole: “Madre de misericordia, tu Hijo me rechaza; yo no puedo encontrar abogada más piadosa y poderosa que tú que eres mi Madre; Reina mía, ayúdame y ruégale por mí”. La Madre de Dios le respondió desde la imagen: “Vosotros, pecadores, me llamáis madre de misericordia, pero luego no dejáis de hacerme madre de miserias renovando la pasión de mi Hijo y mis dolores”.

Pero como María no es capaz de dejar desconsolado al que se postra a sus pies, se volvió a rogar a su Hijo que perdonase a aquel pecador. Jesús seguía reacio a perdonarle. Y la Virgen, dejando al Niño en la sede, se postró ante él diciendo: “Hijo mío, mírame a tus pies pidiendo perdón por este pecador”. Y entonces Jesús le dijo: “Madre, yo no te puedo negar nada. ¿Quieres que le perdone? Yo por tu amor le perdono; que se acerque y me bese estas llagas”. Se acercó el pecador llorando copiosamente, y conforme besaba las llagas del Niño éstas se iban cerrando. Por fin Jesús le dio un abrazo como muestra de perdón. El hombre cambió de vida, llevando en adelante una vida santa, devotísimo de la Virgen que le había obtenido gracia tan extraordinaria.

(San Alfonso M.ª de Ligorio, en Las Glorias de María)

miércoles, 23 de mayo de 2012

LE DESTRONARON (VI)


DESIGUALDADES NECESARIAS 

“La naturaleza se rige por procedimientos que implican la autoridad
y la desigualdad, contradiciendo así directamente,
la ridícula hipótesis liberal y democrática.” 
Charles Maurras 

Un individualismo antinatural

Prosigamos el análisis del principio del liberalismo: es antinatural, dice el Card. Billot, “al pretender que todo debe ceder ante el bien de la libertad individual, que las necesidades sociales han multiplicado las trabas a esta libertad, y que el régimen ideal para el hombre es aquel en el cual reinase la ley del puro y perfecto individualismo”. Ahora bien, agrega el autor, “este individualismo es absolutamente contrario a la naturaleza humana”. 

Aquí reconocemos el liberalismo individualista de Juan Jacobo Rousseau, que se encuentra en el fondo de todo pensamiento político actual. Según Rousseau, los hombres nacen libres, es decir, libres de toda coacción y asociales por naturaleza, hechos para vivir solos en la selva, donde son felices. El origen de sus males y de la desigualdad reside en la introducción de la propiedad privada, que engendra las rivalidades: un “estado de guerra de todos contra todos”. Si los hombres se unen entonces en sociedades, no es por una necesidad de su naturaleza, sino únicamente por decisión de su libre voluntad, como una escapatoria a ese estado en el cual el hombre es un lobo para el hombre. La sociedad no tiene nada de natural, es puramente convencional en su origen histórico y en su constitución: esta convención es el “contrato social”(1)

Toda esta teoría fue refutada de antemano, especialmente por Santo Tomás de Aquino, que demuestra la naturaleza social del hombre, poniendo en evidencia el hecho de que el hombre es el animal más desprovisto de medios naturales para subsistir de manera autónoma cuando nace y que los hombres aún en la edad adulta, son incapaces de satisfacer solos a todas sus necesidades; deben entonces ayudarse mutuamente(2). Hubiera querido presentar aquí una página admirable, titulada “la desigualdad protectora”, del admirable pensador político contemporáneo Charles Maurras (1868-1952) quien, siguiendo a Santo Tomás, refuta magistralmente la mitología rouseauniana individualista e igualitaria(3). Pero bastará aquí indicar lo que enseña León XIII en relación a ese tema en su encíclica sobre el origen del poder político: 

“Pero es un grande error no ver lo que es manifiesto, a saber: que los hombres, no siendo una raza de vagos solitarios, independientemente de su libre voluntad, han nacido para una natural comunidad.”(4) 

Una igualdad quimérica

El principio igualitario es quimérico, dice el Card. Billot, “ante todo porque no responde en absoluto a la realidad: supone en el origen de toda sociedad, un pacto inicial. ¿Dónde? Presupone la entrada libre de cada uno en la sociedad. Va todavía más lejos. Imagina que los hombres han sido tallados exactamente del mismo modelo –exactamente iguales– el hombre abstracto, millones de veces reproducido sin notas individualizantes. ¿Dónde está?”(5) – “Aplicad el contrato social si os parece bien, dice Taine, pero explicadlo únicamente a los hombres para los cuales fue fabricado. Son hombres abstractos de ningún siglo y de ningún país, puras entidades nacidas de la varita mágica metafísica.”(6)  

León XIII expresa el mismo juicio concisamente a continuación de la frase antes citada: “Agregad a esto que el pacto que invocan, es un invento y una quimera.”(7) 

Quiero insistir sobre el aspecto quimérico de esta igualdad, según la cual los hombres nacen iguales, o al menos iguales en derechos: “los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos”, proclama el artículo primero de la declaración de los derechos del hombre y del ciudadano de 1791. Veamos lo que piensan de esto los Papas. 

El Papa Pío VI, en primer lugar, condenando especialmente el artículo II de esta misma declaración(8), se refiere directamente de la libertad-igualdad: lo condena calificándolo de “quimera” y de “palabras vacías de sentido”: 

“¿Dónde está entonces esta libertad de pensar y de actuar que la Asamblea Nacional otorga al hombre social como un derecho imprescriptible de la naturaleza? Ese derecho quimérico ¿no es acaso contrario a los derechos del Creador Supremo, a quien debemos la existencia y todo lo que poseemos? ¿Es posible ignorar que el hombre no fue creado para sí mismo, sino para ser útil a sus semejantes? Pues tal es la debilidad de la naturaleza humana que, para conservarse, los hombres tienen necesidad del socorro mutuo; y por eso los hombres han recibido de Dios, la razón y el uso de la palabra, para permitirles pedir ayuda a otros y poder socorrer a su vez a aquellos que imploraran su auxilio. Es la misma naturaleza la que ha establecido lazos entre los hombres y los ha reunido en sociedad; por otra parte, puesto que el uso de la razón que el hombre debe hacer consiste esencialmente en reconocer a su Soberano Autor, honrarlo, admirarlo, entregarle toda su persona y su ser y supuesto que, desde su infancia es necesario que esté sometido a aquellos que tienen más edad, que se deje gobernar e instruir por lecciones, que aprenda de ellos a reglamentar su vida según las leyes de la razón, de la sociedad y de la religión, se sigue que esta igualdad y esta libertad –tan ponderadas– no son para él, desde el momento de su nacimiento, más que quimeras y palabras vacías de sentido.”(9)

De esta libertad-igualdad, supuestamente innata en el individuo, derivará, en virtud del contrato social, el principio de la soberanía del pueblo; la soberanía reside primariamente en el pueblo y de ninguna manera en Dios, o en las autoridades naturales constituidas por Dios; Pío VI no deja de notar esta consecuencia. 

El Papa León XIII condena a su vez el principio liberal de igualdad de los hombres, retomado por los socialistas y distingue cuidadosamente la igualdad que los hombres tienen por su naturaleza común, de la desigualdad que tienen en razón de las funciones diversas en la sociedad y que es afirmada por el Evangelio:

“Los socialistas (...) no cesan de insistir, como hemos insinuado, que todos los hombres son entre sí por naturaleza iguales, y por lo tanto, sostienen que ni se les debe el honor y reverencia a la majestad, ni a las leyes, a no ser acaso las que ellos se dan a su arbitrio.

“Por el contrario, según las enseñanzas evangélicas, la igualdad de los hombres es tal, que todos, dotados de la misma naturaleza, son llamados a la misma altísima dignidad de hijos de Dios, y al mismo tiempo, decretado para todos un mismo fin, han de ser juzgados según la misma ley, para recibir, conforme a sus méritos, o el castigo o la recompensa. La desigualdad de derechos y poderes, empero, dimana del mismo Autor de la naturaleza por Quien es nombrada toda paternidad, en los cielos y en la tierra.”(10)

León XIII recuerda luego, el precepto de la obediencia a las autoridades, dado por el apóstol San Pablo: “No hay poder que no venga de Dios; y aquellos que existen, han sido establecidos por Dios. Por ello, quien resiste al poder, resiste al orden querido por Dios” (Rom. 13, 1-2). Luego, el Pontífice enseña que la jerarquía que se encuentra en la sociedad civil, no es únicamente fruto de la voluntad de los hombres, sino, ante todo, la aplicación de un ordenamiento divino, del plan divino:

“Porque, a la verdad, el que creó y gobierna todas las cosas, dispuso, en su providencia y sabiduría, que las cosas ínfimas se dirijan a las medias, y las medias por los superiores, a sus fines. Pues, así como en el mismo reino de los cielos quiso que los coros de los ángeles fuesen distintos y unos subordinados a otros; así como también en la Iglesia instituyó varios grados de órdenes y diversidad de oficios, para que ‘no todos fuesen apóstoles, no todos doctores, no todos pastores’ (I Cor. 12, 29), así también dispuso que en la sociedad civil hubiese varios órdenes, diferentes en dignidad, derechos y poder; es a saber: que el Estado, como la Iglesia, fuese un solo cuerpo, compuesto de muchos miembros, unos más nobles que otros, pero todos necesarios entre sí y solícitos del bien común.” 

Me parece que esos textos muestran suficientemente la total irrealidad del principio fundamental del liberalismo: libertad-igualdad. Es por el contrario, un hecho innegable de la naturaleza, que en ninguna etapa de su vida, el individuo es intercambiable, sino un miembro que forma parte de un cuerpo ya constituido. Y en ese cuerpo, se ve sometido a necesarias y benéficas coacciones. En ese cuerpo, finalmente, encontrará el lugar que corresponde a sus talentos naturales o adquiridos, así como a sus dones sobrenaturales, sometidos en eso también a jerarquías y desigualdades muy beneficiosas. Así lo concibió Dios, que es un Dios de orden y no de desorden.


 Notas:
 (1) Cf. Baltasar P. Argos. S.J. Catéchisme Politique [Catecismo Político], L’Orme Rond, St.  Vincent/Oust, 1981, pág. 58. 
 (2) Cf. Sto. Tomás, De Regimine Principum, L. I, Cap. I. 
 (3) Charles Maurras, Mes Idées Politiques [Mis Ideas Políticas], Albatros, Pa-rís, 1986, La  Politique Naturelle, págs. 17 y sg. 
 (4) Encíclica Diuturnum Illud del 29 de junio de 1881, en E. P., pág. 271, N°7. 51 Card. Billot, S.  J., op. cit., T. II, págs. 25-26 52 
 (5) Taine, Les Origines de la France contemporaine: La Révolution [Los Origines de la Francia  Contemporánea: La Revolución], T. I, L. II, Cap. 2, citado por el Card. Billot, op. cit., pág. 26,  nota 1 
 (6) Encíclica Diuturnum Illud, en E. P., pág. 271, N° 7. 
 (7) “La libre comunicación de pensamientos y opiniones es uno de los derechos más preciosos del  hombre; todo ciudadano puede enton-ces hablar, escribir, imprimir libremente, debiendo  responder no obstante por los abusos de esta libertad, en los casos determinados por la ley.” 
 (8) Carta Quod Aliquantum del 10 de mazo de 1791, a los obispos franceses de la Asamblea  Nacional.
 (9) Encíclica "Quod apostolici", PIN, 71-72.
(10) Ibid. Nº 74.

LE DESTRONARON
Mons. Marcel Lefebvre

viernes, 18 de mayo de 2012

FELLAY = SCHETTINO


Cuando el famoso crucero Costa Concordia que encalló en las costas de la Toscana en febrero de este año, nos preguntamos cómo un barco de esas condiciones, con los aparatos de navegación de los que hoy disponen, pudiese tener un accidente de esta categoría y no hay otra explicación que la imprudencia o estupidez de su capitán, si el resto de oficiales de a bordo, hubiese tomado el mando de tal barco y confinado a su capitán, y todo esto en razón del bien común y no de un simple y caprichoso amotinamiento, hoy seguramente tal barco hubiese llegado a buen puerto, su descocado capitán puesto preso y los oficiales y personal de abordo saludados como salvadores. Pero esto hubiese exigido un actuar rápido y seguro, los oficiales tener la claridad de principios que no era un amotinamiento sino un salvataje, no era la locura de unos pocos sino el bien de todos contra la locura de pocos…

El Costa Concordia nos recuerda a la Barca de la Fraternidad, segura navegaba el mar tempestuoso de estos tiempos, mientras seguían las indicaciones de quien la echó a la mar, hasta que un mal capitán tentado por viejos y renovados cantos de sirenas, la lleva irrefrenablemente a zonas peligrosas de donde no podrá salir indemne, ¡pocos marineros dan la voz de alarma!

_¡Callad...que la tripulación no debe enterase! 

_¡Pero, el capitán nos lleva al naufragio…¡tomad el mando oficiales!...

_¡no!, ¡rezad paraqué no encallemos!...

_¡bueno es rezar si!....¡pero es tarde para sólo contemplaciones!¡hay que actuar si algo queremos salvar!

_ ¡sería un amotinamiento!...él es el capitán!

_si él quiere suicidarse que lo haga él solo, necedad es obedecerle en sus sinrazones!

…y mientras esto se discute, la herejía logra ya dividir el casco, pero la orden es dar tranquilidad a los pasajeros, ¡a dormir todos!...otros marineros rezan para que el agua no les sobrepase las rodillas…otros aún confían en el “buen “capitán y piensan que el sacudón y el agua que invade no es más que una pasajera tormenta…los pocos se retiran ante el quietismo y la mala entendida obediencia…lamentando el desastre que se hubiese evitado, quitando a tiempo al “Schettino” del barco…¿habrá aún tiempo?

…Dios nos guarde!

Marinero Jerónimo Zoto –Puerto de Huatulco –Mxco.- Asunción del Señor 2012


Nota bene: “Estad seguros, día llegará en que la misma revolución, sagaz como su jefe, se ría y menosprecie a los que la sirvieron o de alguna manera pidieron favor o gracia. Es un error, y error funesto a la Iglesia y a las almas, transigir con los enemigos de Jesucristo y andar blandos y complacientes con ellos. Mayores estragos ha hecho en la Iglesia de Dios la cobardía velada de prudencia y moderación, que los gritos y golpes furiosos de la impiedad. (…)
¿Qué bienes se han conseguido con las blanduras y coqueteos con los enemigos de Jesucristo? ¿Qué males se han evitado, pequeños ni grandes, por esos caminos? No se consigue otra cosa con esa conducta que afianzar el poder de los malos, calmando ¡Oh dolor! El santo odio que se debe tener a la herejía y al error; acostumbrando a los fieles a ver esas situaciones de persecución religiosa con cierta indiferencia” (Cartas Pastorales). San Ezequiel Moreno y Díaz



ABERRACIONES POSTCONCILIARES: SACERDOTE PAYASO

Parroquia: Weiz en Austria



El Payaso es el P. Kaplan Hannes, que por supuesto está en "plena comunión" con Roma  y con el "sentir" de la Iglesia, (la Iglesia conciliar claro).

jueves, 17 de mayo de 2012

PROFECÍAS DE SAN PEDRO CELESTINO

San Pedro Celestino, Papa.
(1251-1296)

"Antes que la Iglesia sea renovada, Dios permitirá que el trono de San Pedro sea vacante"

El emperador de Alemania, pleno de confianza en su fuerza y su poder, querrá instituir un Papa de su hechura, pero los miembros del Sacro Colegio muy encolerizados se opondrán. Entonces el águila negra levantará un gran ejército, no solo de alemanes, mas también de extranjeros, sus aliados. Este ejército teniendo el águila negra a la cabeza, entrará en Roma donde ella se instalará y pondrá en cautividad un gran número de prelados y de religiosos. Hará morir multitudes por tormentos crueles y diversos…

“Entonces vendrá un hombre que pondrá la paz en la Iglesia y la reerguirá. Este hombre, de solitario eremita que él era, será elegido Papa; y por él Dios renovará los tiempos de los milagros” (M. Servant, págs. 523-524).

lunes, 14 de mayo de 2012

CARTA ABIERTA DEL REV. P. ERNESTO JAVIER CARDOZO

+ N. Friburgo - 13/05/2012  95º aniversario de la 1ª aparición de Ntra. Sra. de Fátima


 Carta abierta a mis compañeros sacerdotes, fieles y amigos.

Con la lectura de la carta de los tres Obispos de la Fraternidad a la Casa General y la respuesta de ésta por parte de Mons. Fellay y sus seguidores, (que tienen más o menos los mismos errores que los manifestados en sus días por Dom Gérard, P. Rifan, P. Muñoz), no me queda más que manifestar:

1º Nuestra total adhesión a la Fraternidad San Pio X y a su Fundador y por ende mi absoluto apoyo a los tres Obispos que permanecen fieles a la obra de Mons. Lefebvre en quienes pongo mi obediencia.

2º Mi desconocimiento de la autoridad de Mons. Fellay dada su pertinacia y alejamiento de los principios del Fundador y de todos quienes compartan su posición de entrega a Roma, tengan el cargo que tengan y por ende mi repulsa a la postura de este Monseñor fundada en base a sus pareceres y políticas totalmente alejadas del sí-si, no-no del Evangelio y de los fundamentos dados por Mons. Lefebvre. (*)

3º Nuestro absoluto rechazo también, a cualquier acuerdo con la Roma modernista, a que este obispo, MF, nos está arrastrando desvergonzadamente en una operación suicidio, haciendo caso omiso de los consejos:
a: del Fundador
b: de sus tres hermanos en el Episcopado
c: de distintos sacerdotes que a lo largo de estos últimos años, le objetaron con las debidas razones los pasos dados hacia la comunión con una iglesia que ella misma se define como “post-conciliar” y no católica, que es enemiga de Ntro. Señor y de su reino universal (1) y que terminaron expulsados o renunciando para no acabar en la lamentable situación a la que hoy llegamos. 

4º Por esto hago mi llamamiento a tomar las riendas de la Fraternidad para evitar su desmantelamiento y dispersión a los tres Obispos fieles y que tienen la autoridad legada por el Fundador para ello.

5º Convoco a los miembros y fieles que aún guardan un mínimo de lealtad, fidelidad y obediencia al Fundador, a apoyar clara y efectivamente a nuestros tres Obispos leales, quitando todo apoyo a los obsecuentes seguidores de quienes han permitido con su anuencia, colaboración y silencio al actual estado de cosas llevando a la Fraternidad a esta división irremediable.

En razón de nuestro carácter de confirmados, esto es, soldados de Xto. Rey, por el juramento anti-modernista que hiciéramos previo a nuestra ordenación, para no terminar en el perjurio y la apostasía, insto a todos a tomar claramente la postura de la Tradición, apoyar con todos nuestros esfuerzos la defensa de la Fraternidad, barca segura en la que tantos objetivos alcanzamos y sobrevivimos a la apostasía de estos tiempos, mientras esperamos una real y completa conversión del Papa y de Roma a la Roma Eterna. 

Confiados en la consagración hecha otrora de nuestra familia religiosa al Corazón Inmaculado de María, combatir con Ella y para Ella hasta el fin, Amén.

P. E.J.J.Cardozo


(*) En declaraciones de este viernes a la agencia Catholic News Service desde la casa generalicia en Menzingen (Suiza), el superior de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX), Bernard Fellay, ha admitido las discrepancias en la congregación en torno a un posible acuerdo con la Santa Sede: “No puedo excluir que pueda haber una ruptura”, afirmó. Monseñor Fellay explicó a la CNS que, en su opinión, “el movimiento del Santo Padre – porque realmente vino de él - es genuino”: “No parece que haya ninguna trampa. ….SIC!....Por lo que tendremos que examinarlo cuidadosamente y, si es posible, ir adelante”. En referencia al impulso de Benedicto XVI, Fellay es muy claro: “Personalmente, habría deseado esperar algún tiempo más para ver las cosas más claras, pero es bastante claro que el Santo Padre quiere que suceda ahora”. Pero no estamos solos para defender la fe. El Papa mismo lo hace,….(SIC!)…

(1) Mons. Lefebvre en carta del 18-8-1988, con motivo del acuerdo hecho por D. Gérard, escribe a Dom Tomas, prior del Monasterio de Sta. Cruz: “…guardar su libertad y rechazar todo lazo con esta Roma modernista.”

TRANSCRIPCIÓN AL ESPAÑOL DEL SERMÓN DEL P. ERNESTO CARDOZO

Muy importante este Sermón del P. Cardozo.

Ya teníamos información acerca de que un sacerdote del priorato de São Paulo tuvo que salir y refugiarse en un monasterio por sus declaraciones contrarias a la política de Mons. Fellay. (Ver aquí)

Ahora queda clara su posición contraria al acuerdo y a la política llevada a cabo por Mons. Fellay.

Gracias a nuestro amigo, traductor y transcriptor por esta nota.



Queridos hermanos, querido fieles:

Salí de Dios y vine al mundo. Salir de Dios. Nuestro Señor está mostrando claramente Su divinidad. Salir de Dios y no ser Dios es un imposible. Cristo es Dios. Cristo, el Hijo de Dios; consubstancial al Padre. Y vino al mundo, ¿vino al mundo para qué? Para cumplir el plan de redención. Para mostrarnos, para revelarnos la doctrina de Dios. Es por esto que nuestra santa religión es del Cielo. Por eso nuestra santa religión no es invención humana. Es por esto que es divina. Es por esto que nuestra santa religión, si no la aceptamos, no alcanzaremos la salvación. Y es por esto, por salvar la divinidad de Cristo, por salvar su santa religión, que nosotros debemos defender esta santa religión.

Cuando en la catequesis, a veces a los niños se les dice –para tener una idea de lo que es Dios–, imaginen ustedes que nosotros no podemos mirar el sol mucho tiempo, no logramos mirar el sol mucho tiempo. Y el sol, esta magnífica estrella, es una de tantas, de tantas, que Dios creó. Y si por alguna situación pudiésemos, nosotros pequeñitos, acercarnos, ponernos cerca del sol, y mirar dentro del sol; imagínense esta cosa. ¿Qué sería? ¡Fantástico! ¡Magnífico! ¡Ver esta masa incandescente de calor, de luz! Y cuando uno dice estas cosas a los niños del catecismo, los niños saben; abren los ojos y consideran y piensan: ¡qué gran cosa sería ponernos cerca del sol! Y mirar el sol de cerca. Poder ver el sol; poder mirar las entrañas mismas del sol.

Bien, si esto nos admira, ¿qué no será ver al mismo Dios, que creó el sol? ¿Qué no será ponernos tan cerca de Dios, que podamos mirar a Dios. Es por esto que –queridos fieles–, meditar en la divinidad de Cristo es fantástico. Es maravilloso. Y Mons. Lefebvre tiene una frase que me impactó mucho. Mons. Lefebvre dijo “¿qué cosa más opuesta a la divinidad de Cristo que un acto ecuménico?” ¡Cierto! Aquella gente que hace un acto ecuménico es porque no cree en la divinidad de Cristo, no cree. Cristo es [para ellos] un igual a un Buda, a un Mahoma, en fin… y esto choca, no puede ser.

Cuando uno tiene claro quién es Cristo, la divinidad de Cristo y que Cristo viene a revelarnos Su verdad, Su doctrina. Es que no encuentro una manera de combinar esta situación. Y pongo el ejemplo del ecumenismo porque es un ejemplo que hace poco hemos tenido; a mediados de octubre hubo otra reunión ecuménica de Roma y una vez más se repitieron las blasfemias contra la divinidad de Cristo.

Hoy se cumplen 95 años de la primera aparición de Nuestra Señora en Fátima. ¿Y por qué la Santísima Virgen, en Fátima, le dice a Sor Lucía, cuando después da el secreto de Fátima el 13 de julio, y después la Virgen tiene una aparición a Sor Lucía en Pontevedra, y le dice que el Papa tiene que revelar el secreto en el año 1960. A más tardar en 1960. ¿Por qué esta fecha de 1960? ¿Por qué no 1955 o 70? En fin, todos los expertos en Fátima coinciden en que el año 1960 fue el año en que el Papa Juan XXIII anuncia la apertura del concilio. Y ahí comienza la gran debacle. Ahí comienza toda esta situación de crisis de la Iglesia. Toda esta situación que lleva a un par de obispos grandes como leones, valientes como leones –Mons. Lefebvre y Mons. de Castro Mayer–, a querer combatir por la verdad, a defender la Verdad Católica contra toda la vorágine modernista, que a partir de este concilio especialmente, se hace dueña de la Iglesia, invade la Iglesia de Cristo y desdibuja la Iglesia de Cristo. Es así que comienza este combate por la Tradición.

Es así que llegamos al día de hoy, en donde lamentablemente hemos leído la carta que el Superior General de la Fraternidad de San Pío X da en contestación a la carta que los tres otros Obispos –Mons. de Galarreta, Mons. Williamson y Mons. Tissier–, le escriben alertando de los riesgos gravísimos en que está por poner a la congregación.

Si vosotros leéis esta carta, vais a ver que tiene una semejanza terrible con la carta que Dom Gerard escribe a Mons. Lefebvre defendiendo el acuerdo que hace con Roma. Tiene una semejanza terrible con la carta que el padre Rifán en su momento hace defendiendo sus relaciones con Roma. Y otro tanto sucede con el padre Muñoz, del Oasis, etcétera.

Esta carta de Mons. Fellay, necesariamente nos pone en la misma circunstancia en que puso a este convento en su momento de enfrentar este convento con el Barroux. Es así que el mismo Mons. Fellay dice que sí, que ya hay una división.

La división ya está hecha. Dom Tomás me acercó una carta. Yo no conocía esta carta. Me pareció magnífica y muy a propósito del tiempo que estamos por vivir.

Esta carta la escribe Mons. Lefebvre a Dom Tomás el día 18 de agosto de 1978. Y cambien [el nombre de] Dom Gerard y pongan [el de] Mons. Fellay y va a ser lo mismo.  

En esta parte dice Mons. Lefebvre:

«Dom Gerard, en sus declaraciones, pone lo que le he concedido y acepta por debajo la obediencia de la Roma modernista que permanece fundamentalmente antitradicional, lo que motivó mi separación. El quiere al mismo tiempo guardar la amistad y el apoyo de los tradicionalistas, lo cual es inconcebible. Él nos acusa de “resistencialismo”. Yo bien le avisé, pero su acción estaba ya tomada hacía mucho tiempo y él no quiso ya escuchar consejos. Las consecuencias ahora son inevitables: pero ya no tenemos ninguna relación con el Barroux y avisamos a todos nuestros fieles para que no ayuden más a una obra que de aquí en adelante está en las manos de nuestros enemigos, de los enemigos de Nuestro Señor y de Su Reino Universal. Las hermanas benedictinas están angustiadas. Ellas vinieron a ver y yo las aconsejé lo que les aconsejo igualmente: –y esto lo subrayo– guardar».

O sea, Mons. Lefebvre aconseja a Dom Tomás, (escuchemos este consejo porque es para todos nosotros) «guardar su libertad y rehusar todo laso con esta Roma modernista».

Esto es lo que nos toca hacer, queridos fieles. Que la Santísima Virgen de Fátima nos dé la fidelidad a la Santa Iglesia Católica, la fidelidad al combate por la santa Tradición, la fidelidad para que podamos guardar la fe y alcanzar la salvación de nuestras almas. Ave María purísima.

sábado, 12 de mayo de 2012

APARICIÓN DE N. S. JESUCRISTO A LA MADRE MARIANA: LA DECADENCIA RELIGIOSA Y SACERDOTAL


LA DECADENCIA RELIGIOSA Y SACERDOTAL  

El 2 de noviembre 1634 después de recibir la Santa comunión, Madre Mariana tuvo una visión de Jesucristo.

Vio a Cristo, todo Él hecho una pura llaga y sobre todo, su Corazón Santísimo lleno de pequeñas pero punzantes espinas que lo atormentaban con crueldad extraordinaria y con inexplicable ternura derramaba un diluvio de lágrimas, dando tiernos quejidos y suspiros. Madre Mariana lo estrechó contra su corazón con ternura y amor, pues tenia a su dueño y Señor y temblando de doloroso amor le dijo: “Bien mío, amor querido y adorado de mi alma, si eres servido, dime ¿por qué causa o causas sufres tan crueles e íntimos martirios?”.

Jesucristo la miró con amorosa ternura y le dijo, dando un profundo suspiro: “Pues, bien, ya ves que estas pequeñas espinas me punzan con crueldad. Te hago saber que ellas son las faltas graves y leves de mis sacerdotes seculares y religiosos y de mis almas religiosas, a quienes sacando del mundo traeré a los claustros. Derramaré sobre ellas una lluvia de gracias espirituales, valiéndome aún de enfermedades graves y complejas para asemejarlas a Mí. Pero ellas, ingratas y sin corazón se quejarán de mi amorosa Providencia, me creerán cruel con ellas y retirándose de Mí con indiferencia, me dejarán sólo. Decaerá su espíritu como una flor marchita y secándose, no dará aroma en el jardín de mi Inmaculada Madre, para lo cual fueron llamadas, clavándome con este ingrato proceder esas menudas espinas que punzan tan cruelmente mi Corazón todo amor y cariño para con mis almas predilectas. Frustrarán los grandes designios que tengo para ellas, con los cuales las someto a pruebas, porque la cruz y la tribulación son el patrimonio de los justos aquí en la tierra. Inculca a tus hijas presentes para que vaya transmitiéndose, de generación en generación, en éste mi querido convento, así como en la Orden en general, el amor a la Cruz y al sacrificio, el amor a la vocación religiosa, el amor a la observancia regular, el amor y caridad fraterna, así como el amor a los pobres pecadores y la fiel correspondencia a las inspiraciones de la gracia. Habrá tiempos en los que la teoría será moneda corriente en sabios e ignorantes, en sacerdotes y religiosas y aún en gente vulgar. Se escribirán muchos libros pero la práctica de las virtudes apenas se encontrará en contadas almas, siento ésta la causa de escasear los santos. Precisamente por esto, caerán mis sacerdotes y mis religiosas en una indiferencia fatal, cuyo hielo apagará el fuego del amor divino, punzando mi Corazón amante con estas menudas espinas que ves. Por esta razón quiero que aquí haya almas en quienes Yo descanse de mis trabajos y tenga en ellas mis complacencias, siendo su vida atribulada y sacrificada, las caritativas y compasivas manos que sacarán estas menudas espinas y me darán el bálsamo que necesito. ¡Ay, si supieras, si te fuera dado comprender el interno e intenso sufrimiento que me acompaña desde la encarnación en el purísimo seno de mi Madre virgen, hasta el momento mismo en que mi alma salió de mi destrozado cuerpo, clavado en la Cruz, por la falta de correspondencia al diluvio de gracias que anega a mis sacerdotes y personas religiosas y, en consecuencia de esto, por los pecados que ellos cometen! Has de saber que la justicia divina suele descargar terribles castigos a naciones enteras, no tanto por los pecados del pueblo, cuanto por los de los sacerdotes y personas religiosas, porque éstos y éstas están llamados por la perfección de su estado, a ser la sal de la tierra los maestros de la Verdad y los pararrayos de la ira divina. Al desviarse de su sublime misión se degradan de tal manera que ante los ojos de Dios son quienes aceleran el rigor de los castigos, porque alejándose de Mí no viven sino en la superficie del alma, con esa lejanía indigna de mis ministros, con esa etiqueta y desconfianza, como si fuera un extraño para ellos. ¡Ay, si supieran, si se convencieran, cuánto los amo y deseo que solamente bajen al fondo de su alma, en donde sin duda alguna me encontrarían, y vivirían necesariamente de la vida de amor, de luz y de íntima unión para la cual fueron no sólo llamados, sino escogidos!

Ahora, esposa mía querida, pocos meses te restan ya de destierro, trabaja incansablemente por la perfección de mis sacerdotes y personas religiosas, ofreciendo con este fin, en unión de mis méritos infinitos y de mi Inmaculada Madre y tuya, todo cuanto hagas, hasta la más pequeña respiración.

Mucho me agradan las personas religiosas que toman sobre sí la sublime misión de santificar al clero, con sus oraciones, sacrificios y penitencias. En todo tiempo Yo me escogeré tales almas para que socias conmigo, trabajen, oren y sufran por la consecución de este nobilísimo fin, deparándoles en el Cielo una gloria muy especial”.  

Terminada esta visión tan conmovedora, la Madre Mariana parecía transformada en una nueva criatura. En ella no se veía sino un ángel en carne humana y un endiosado serafín. Sus palabras eran dardos encendidos de amor divino que herían dulcemente los corazones de sus felices hijas que con ella moraban. 

Tomado de la revista SÍ SÍ NO NO, nº 216-218

Ver también las apariciones de Ntra. Sra. del Buen Suceso a la Venerable Madre Mariana aquí.