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sábado, 15 de enero de 2022

jueves, 6 de septiembre de 2018

El arzobispo Viganò. ¿Castigado por decir la verdad?


El arzobispo Carlo Maria Viganò, que ha puesto en evidencia la existencia de una red de corrupción el Vaticano, llamando a los responsables por su nombre, ¿será castigado por decir la verdad? El papa Francisco está estudiando esta posibilidad, si es cierto -como han confirmado varias fuentes- que ha consultado al cardenal Francesco Coccopalmerio y a algún otro canonista para estudiar las posibles sanciones canónicas que podría imponer al arzobispo, empezando por la suspensión a divinis.

De confirmarse la noticia, revestiría extrema gravedad, y sería además un tanto surrealista, ya que el experto al que se ha pedido que sancione a monseñor Viganò no sería otro que el cardenal Coccopalmerio, acusado por el exnuncio en los Estados Unidos de pertenecer al lobby gay que ejerce su tiranía en el Vaticano.

Tampoco podemos olvidar que el secretario del cardenal, monseñor Luigi Capozzi, está a su vez complicado en un caso de orgías homosexuales en el que todavía no está clara la postura de su superior. Pero, naturalmente, el problema de fondo es otro. Como sociedad visible, la Iglesia Católica cuenta con su derecho penal, o sea, el derecho que tiene para sancionar a los fieles que vulneran sus leyes.

En este sentido, hay que distinguir entre pecado y delito. El pecado es una infracción de orden moral, en tanto que el delito es una transgresión de la ley canónica de la Iglesia, que es distinta en su naturaleza de las leyes civiles de los estados.

Todos los delitos son pecado, pero no todos los pecados son delito. Hay delitos comunes a la legislación civil y al derecho canónico, como el de pedofilia, pero otros delitos solamente lo son según el derecho canónico y no según las leyes penales de los estados.

Por ejemplo, la homosexualidad y el concubinato no están considerados delito en la mayoría de las legislaciones de los países contemporáneos, pero siguen constituyendo graves delitos para el clero que los comete, y como tales los sanciona el derecho canónico. De hecho, no todo acto externo que vulnera una ley es delito; únicamente la infracción para cuyo incumplimiento está prevista una sanción, según el principio nulla crimen, nulla pena sine lege*.

Como recordó hace poco el padre Giovanni Scalese en su blog Antiquo robore, el Código de Derecho Canónico no sólo considera delito los abusos a menores, sino también otros pecados contra el sexto mandamiento, como el concubinato y las situaciones escandalosas, que incluyen la homosexualidad (canon 395 del nuevo Código).

Por lo visto estas distinciones no están claras para el papa Francisco, que proclama tolerancia cero contra los delitos civiles como la pedofilia pero apela al perdón y la misericordia para pecados de juventud como la homosexualidad, olvidando que las leyes eclesiásticas sancionan también ese delito. Pero luego –y ahí está la contradicción– invoca las leyes de la Iglesia para culpabilizar, no a los sacerdotes inmorales, sino a quien denuncia la inmoralidad del clero, como monseñor Carlo Maria Viganò, que en ningún punto de su testimonio se ha apartado de la línea trazada por los reformadores de la Iglesia, desde San Pedro Damián a San Bernardino de Siena, grandes fustigadores de la sodomía.

¿Qué motiva la sanción canónica que se quiere aplicar al valiente arzobispo? El papa Francisco podría responder como el león en la fábula de Fedro: no hace falta que alegue razones; Quia nominor leo**; porque lo digo yo que soy el más fuerte.

Ahora bien, cuando la autoridad no se ejerce para servir a la verdad se convierte en abuso de poder, y la víctima del abuso de poder adquiere una fuerza que nadie le podrá quitar: la fuerza de la Verdad. En este momento trágico que vive la Iglesia, lo primero que piden no sólo los católicos sino también la opinión pública de todo el mundo a los eclesiásticos es «vivir sin mentira», según la célebre expresión de Solzhenitsyn. El tiempo de las dictaduras socialistas ya pasó, y la verdad está destinada a imponerse.

Roberto de Mattei

_____

* Sin ley no hay delito ni pena.

** Porque me llamo león.

(Traducido por Bruno de la Inmaculada)

Fuente: Adelante la Fe

sábado, 2 de septiembre de 2017

LA ACEPTACION DE LA INMORALIDAD EN LAS FAMILIAS


Los niños aprenden en gran medida por imitación de sus modelos paternos y por extensión de sus familiares y amigos. Si hacemos una mínima observación del ambiente tanto familiar como social en el que se están criando la mayoría de los niños de hoy día no podemos menos que agachar la cabeza ante la hecatombe que se avecina, porque de estas mimbres saldrán los futuros cestos.

La pérdida de la vergüenza

Por doquier en las familias nos encontramos que sin ningún pudor ni vergüenza se exhiben ante niños y mayores situaciones moralmente reprobables como totalmente normales: parejas sin casar conviviendo como si fueran matrimonios -y el hecho de que tengan hijos ilegítimos no cambia la valoración moral-, “divorciados” viviendo en adulterio, novios que mantienen relaciones de forma evidente, incluso sodomitas que viven juntos aceptados como uno más… y todo tipo de situaciones de degradación moral reconocidas sin tapujo alguno por los implicados.

No olvidemos, y me gusta recordarlo porque nadie lo dice, que el divorcio no existe a los ojos de Dios, el cual juzgará a cada persona en base a la persona con la que se casó sacramentalmente. De forma que lo que digan los jueces sencillamente importa un bledo a los ojos de Dios. Si usted está casada con Federico, y se “divorció” (1), largandose con otro hombre usted está cometiendo ADULTERIO y como tal la juzgará Dios. Para más inri a su pecado personal y público se suma el tremendo pecado de escándalo que da a sus hijos enseñando con su vida que esta gravísima ofensa a Dios es “normal”. Y no nos engañemos, no son ignorantes como muchas veces queremos creer, todos saben que no pueden volver a casarse por la iglesia porque los considera casados aún con el “otro”.

Estos “modelos” de vida se presentan ante todos como totalmente normales, el resto de familiares callan de una forma absoluta, se esfuerzan por que todo parezca normal, y la única percepción que tienen los niños, a los cuales se trata incluso de erotizar, no puede ser otra de que eso es lo correcto. Y no quiero decir que estos comportamientos morales no existieran antes, claro que sí, pero al menos se trataban de esconder con la conciencia de que aquello no era correcto, y menos para exhibirlo en familia.

Ahora, al contrario, estas personas que viven en situaciones de pecado y escándalo público reciben el apoyo familiar al punto que si alguien osara decir o siquiera insinuar que lo que allí pasa no es correcto, ipso facto se convierte en el “anormal”, “provocador”, “carca” y todo tipo de insultos que llueven en cascada a una velocidad de vértigo. Hoy día decir en una reunión familiar que un “divorciado” en realidad sigue casado con quien considera su “ex” es ganarse de inmediato el título de “monstruo”, “poco caritativo” y ” retrógrado”.

Esta situación gravísima en la mayoría de entornos familiares actuales se ve potenciada en los niños de forma exponencial, en tanto que la mayoría de amigos que tienen sus padres y familias viven en una situación igual, o peor, magnificado aún más por el continuo bombardeo mediático que les dice por todos lados: es normal, es normal, es normal…

El desastre educativo

La Verdad del matrimonio y la sexualidad humana querida por Dios sencillamente ha desaparecido. Los niños llegan a crecer sin que ni siquiera hayan tenido la oportunidad de conocerla para decidir, como tanto gusta decir hoy en día. La contra educación del mundo moderno se impone dictatorialmente por vía de hechos consumados y del bombardeo de información que perciben en lo que ven, oyen y escuchan de muchos de sus seres queridos y amigos.

Los padres no dicen nada, o si dicen algo es vía actitudes enseñando a sus hijos con la aceptación de estas situaciones justo lo contrario de lo que deberían enseñar. Recordemos a estos padres aquello que el Santo Cura de Ars repetía con frecuencia en sus sermones: que Dios en nuestro juicio particular nos pedirá cuenta de cada uno de los pecados cometidos por nuestros hijos motivados por nuestra negligencia al educarlos cristianamente. ¿Qué perspectivas de salvación podemos esperar pues para estas personas?

¡No os engañéis! Ni los impuros, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales… heredarán el Reino de Dios (I Corintios 6:9-10)

En las catequesis sencillamente no se habla de nada de esto. Muchos callan por miedo a no verse envuelto en protestas de los padres, puesto que una gran mayoría de los que llevan a sus hijos a catequesis son a su vez adúlteros públicos o concubinos, y ya no me refiero siquiera a la “catequesis” de primera comunión, por llamarla de alguna forma, ni siquiera en confirmación o preparación al matrimonio.

Si le digo la verdad no recuerdo hasta donde llega mi memoria en toda mi vida, y tengo ya 47 años, haber oído en alguna homilía a ningún sacerdote novus ordo hablar de virginidad, pureza o de la verdad del divorcio. Imagino que lo habrá, pero el número será tan minúsculo que en una estadística ni siquiera sería tenido en cuenta por representar un decimal elevadísimo.

La verdadera caridad

En todo este ambiente donde casi todo lo que ven, escuchan y ejemplifican de sus mayores les dice lo contrario de lo que deben aprender, crecen nuestros hijos y toda nuestra familia. Una caridad mal entendida pretende que “dejar estar” la situación y callar es la mejor vía en espera de no se sabe qué y justificando así nuestra inacción absoluta. Incluso si los niños tienen la suerte de tener unos padres católicos que quieran formarlos adecuadamente, la contraprogramación tiene tal potencia que hoy día es un auténtico Milagro, en mayúsculas, que algún niño crezca debidamente formado.

Se dirá ¿pero qué quieres que hagan que les den una patada a todos esos familiares y amigos?

“Nadie puede servir a dos señores; porque odiará al uno y amará al otro; 
o se adherirá al uno y despreciará al otro.” (San Mateo 6: 24)

Les responderé con una anécdota. Recuerdo de pequeño haber vivido familiarmente un entierro de un ser querido, no sé bien que edad tenía, pero no creo que superara los doce años. Tengo grabado en la memoria que estábamos allí toda la familia y a lo lejos en el camposanto estaba un tío mío solo con una señora que no conocía de nada, recuerdo perfectamente como mis padres me indicaron que estaba apartado porque había hecho algo muy malo, abandonando a su familia y yéndose con otra señora que no era su mujer (lo que hoy en día se llama un divorciado con pareja), y que la familia se mantenía distante para que se diera cuenta que lo que hacía estaba muy mal. Esa lección que aprendí ese día no la olvidé jamás.

Esto, que estoy seguro a muchos puede parecer tremendamente duro, es un acto de inmenso amor y caridad hacia esa persona, porque posiblemente sea el único recordatorio que le quedara de que lo que hacía ofendía a Dios terriblemente y si fallecía ese día el destino eterno que le esperaba no era precisamente halagüeño.

Cuando amamos a alguien de verdad y lo vemos caer por un pozo, la actitud cuál sería ¿callarnos para que no se asuste? ¿Lo veríamos en el fondo y le diríamos “no pasa nada” “allí se está fresquito”?

Cuando tenemos un ser querido que se está jugando la condenación de esa forma tan ostensible, tenemos la obligación de hacerle ver el camino que lleva, echarle la cuerda al pozo para que se agarre, y no contribuir en lo más mínimo a consolidar ese pecado creando artificialmente una situación de normalidad que, para colmo, maleduca a nuestros hijos aumentando así la responsabilidad.

Seguro que en muchos casos no será agradable (y habrá que seguir las normas de la corrección fraterna), pero si logramos salvar su alma nos lo agradecerá eternamente y, por el contrario, estoy seguro que si su destino termina siendo el infierno maldecirán de por vida a todos los que le rieron, callaron y fueron cómplices de su pecado. Contribuir a su condenación ¿es amarlos?

No, no es caridad, callar no es amarlos, al contrario, es un terrible acto de egoísmo y falta de amor. NO, no podemos tolerar bajo ningún concepto que en nuestras familias el pecado sea lo normal, y la virtud lo anormal.

“¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si al final pierde su alma?” Mateo 16, 21-27.

Miguel Ángel Yáñez


(1) Es igualmente grave todos aquellos “divorciados”, y familiares, que aunque no tengan nueva pareja hablan como si ya no tuvieran vínculo matrimonial, hablando de su “ex”, es decir, pensando que han enmendado la plana a Dios y que lo que Dios ha unido el hombre no lo separe… lo ha separado el hombre y lo que diga Dios da igual.


viernes, 10 de marzo de 2017

ANIVERSARIO TENEBROSO


Los aniversarios son siempre recordados con cierta sacudida de la memoria. Cuando se refieren a sucesos alegres y agradables, parece que requieren algún tipo de celebración festiva, con una obligada acción de gracias. Cuando son tristes y penosos, suscitan una oración, un recuerdo, un intento de olvido, unas lágrimas de compasión, un momento de sentido respeto…todo ello, mezclado con la pena del corazón.

Ahora se celebran los aniversarios y centenarios de todo, y -en ellos-, unos y otros recuperan el recuerdo colectivo, aunque tal como cada uno los ve, claro está: el centenario de la Revolución Rusa, por ejemplo, suscita el encantamiento y la sabrosura en un concejal podemita, mientras cariacontece y apesadumbra a cualquiera que lo haya estudiado a fondo y no sea partidario de las chekas comunistas. Así es la vida. Pero el caso es que tendemos a volver a recordar cada aniversario, tanto para bien como para mal.

Esta semana se cumple el cuarto aniversario de la salida de Francisco al balcón, investido como nuevo Pontífice. Bueno, en realidad, desvestido como nuevo Pontífice. Porque ya en el primer momento, en la pole position de salida, sin ornamentos propiamente papales, ante los ojos atónitos de los espectadores más conspicuos, quiso transmitir que su pontificado iba a ser una especie de strip-tease de doctrina católica. De inmediato, pasados unos pocos segundos, volvió a despojarse de su capacidad para dar la bendición, pidiendo a los fieles congregados que lo bendijeran a él. Los que entonces quedaron abrumados por el acontecimiento y se echaron las manos a la cabeza, pueden demostrar cuatro años después, que fueron adivinos del porvenir. Un porvenir negro que ahora conocemos a la perfección, porque lo hemos sufrido.

A lo largo de estos cuatro largos años, el proceso ha seguido su curso, como si de una despedida de solteras se tratara. La Iglesia Católica –desde los ojos del elegido y de los corruptos electores: la Mafia de St. Gall dixit-, tenía tantos ropajes doctrinales, litúrgicos, ecuménicos, culturales, diplomáticos, costumbristas, arquitectónicos… que poco a poco el stripper sigue quitándose piezas sin que se vea el final, aunque se conoce cuál ES el pretendido final: Desnudez total de una Iglesia, convertida ya en un Templo Masónico, en donde puedan convivir fraternalmente todos los hijos del Gran Arquitecto.

Comentaba con Fray Malaquías que cada día hay menos gente que quiera ver esto, aunque también es verdad que cada día hay más gente cansada de este pontificado, por más que sigan las consignas de los corifeos y papagayos que tienen banqueta vip en Santa Marta, nueva Sede de los Apartamentos Pontificios. Porque hasta en esto ha habido strip-tease petrino. Nada de suntuosas estancias. El Papado se merece la humildad de una Fonda en la que se pueda coleguear y tomar mate con amiguetes judíos. Hay un sentimiento de cansancio en la catolicidad, aunque en ocasiones sea de forma inconsciente.

El bueno de Fray Malaquías, experimentado en mil guerras interiores y exteriores, dice que él piensa celebrarlo con su habitual traguito de licor monástico. Dice que cada año que pasa, queda más claro que el rey va desnudo y se cumplen a la perfección las palabras del apocalipsis de San Juan: Te crees rico y no sabes que eres pobre y estás ciego y desnudo y necesitas de mí vestiduras blancas para que no aparezca tu desnudez. Porque desde luego, a la vista está.

La desnudez es patente. Pero como dice la norma masónica, cada cosa que se quita hay que sustituirla por otra que la reemplace. El famoso solve et coagula. Hasta Francisco tiene que someterse a esta norma elemental. Disuelve a los Franciscanos de la Inmaculada y reparte ánimos a la monja Caram, a Enma Bonino y a las obispas luteranas. Jubila anticipadamente a obispos con ligero acento tradicional, mientras tolera al descarado arzobispo Paglia, ahora convertido en majo semidesnudo (con solideo) en el presbiterio obsceno de su catedral y defensor de abortistas. Destruye los seminarios tradicionales porque son fuente de sicologías raras, mientras tolera los seminarios repletos de homosexuales, siempre que no se dediquen a sus labores. No quiere príncipes de la Iglesia, ni carreras eclesiásticas, pero aúpa a sus compiches a arzobispados y puestos de honor. Ama a los pobres, pone duchas en el Vaticano, reparte pizzas en la plaza, invita a cenar a los sin techo. Mientras ejercita un clericalismo feroz sobre gobiernos e instituciones. Y así podríamos continuar. Seguro que en estos días no faltará en internet algún resumen de estos aciagos y malhadados cuatro años de despojamientos. Y para celebrar la efemérides, parece que con claro intento provocador, el rezo de Vísperas con los anglicanos, junto a la tumba de San Pedro en el Vaticano. Todo muy amoroso y misericordioso, contraviniendo expresamente el Derecho Canónico. Pero, si se contradice con naturalidad el Derecho Divino, ¿qué puede importar el famoso Codex?

Francisco se ha despojado y desvestido; ha despojado y desvestido a la Iglesia, ante los ojos atónitos de la Cristiandad. Él sabrá. Pero también pretende despojarnos a los católicos de nuestro depósito de la fe. Quiere quitarnos nuestras doctrinas milenarias. Quiere acabar con lo que ha constituido la fe de los fieles, repartiendo la Eucaristía en pecado -echando las perlas a los cerdos, en frase del Señor-; atrayendo a las parroquias -e instando a ello a los párrocos- a las parejas que conviven en adulterio, aunque no hayan recibido el sacramento del matrimonio (un puro detalle de papeleo). Y quiere acabar con el sacerdocio anunciando ya un próximo Sínodo, del que todavía nada se sabe, salvo que ya las alcantarillas bergoglianas andan zascandileando e intrigando, para que sea otro Sínodo sonado. De momento, cabildeando y brujuleando con el tema de las diaconisas, para poder unirnos mejor con nuestras hermanas luteranas. Y echando a la palestra a sus palmeros (bajo la forma de Cocopalmero), para comenzar a decir que eso de validez o no validez, es un cuento chino que hay que revisar.

Ya recordé hace tiempo, que el Señor advirtió que los siervos que aprovechando que el Amo está fuera se dediquen a maltratar a los otros siervos, y a comer y beber con los borrachos, recibirán muchos azotes. Y que sólo sea eso. Porque de Dios nadie se ríe.

Yo me tomaré la copita con Fray Malaquías, para acompañarle en esa noche tenebrosa de aniversario. Pero no tenemos nada que celebrar. Salvo que debemos estar más cerca del final. Brindemos para que esto acabe pronto.


viernes, 29 de enero de 2016

LUTERO Y BERGOGLIO, UNA MISMA PATOLOGÍA






CATAPULTA

Arriesgo una hipótesis sobre el escandaloso anuncio de que Bergoglio irá a Suecia para juntarse con los luteranos y conmemorar los 500 años de la Reforma. No es tan sólo el falso ecumenismo lo que lo impulsa a semejante barrabasada, sino la ambición de recibir el premio Nobel y acceder así al liderazgo mundial, vieja ofuscación suya. Por eso va a Suecia, sede de la fundación Nobel, y no a Alemania, donde empezó la revuelta luterana.

Se trata de un hombre capaz de hacer cualquier cosa con tal de satisfacer su enfermizo ego, sin detenerse ante nada,en este caso el escándalo. No es la primera ni será la última vez.

En definitiva, y en cuanto a la egomanía, Lutero no era muy distinto de Bergoglio. Aquél, en aras de su trastornado “yo”, rompió la unidad de la Iglesia y éste sigue velozmente sus pasos.

De la herejía luterana y de sus cómplices, libera nos Dómine.

Y de Jorge Mario Bergoglio, también.

sábado, 3 de octubre de 2015

ESCÁNDALO: SÍNODO SECRETO PREPARA ABERRANTE DOCUMENTO PONTIFICIO POSTSINODAL

ESCÁNDALO: UN SÍNODO SECRETO PARALELO. Una comisión de jesuitas YA estaría redactando un documento pontificio postsinodal  que permitiría administrar la comunión a divorciados y practicantes de otras aberraciones
2/10/2015. Resumen: El columnista italiano Marco Tosatti revela que una camarilla integrada casi exclusivamente por jesuitas, con la presencia ocasional de un argentino (no es difícil adivinar quién) ha montado en Roma UN SÍNODO SECRETO PARALELO. La idea es redactar los documentos postsinodales necesarios para poner en práctica todo lo que se le ocurra al Papa. Y lo pondrán en práctica pase lo que pase, de eso no cabe duda, como ha demostrado la comisión secreta para elaborar la reforma de las nulidades; se confirma lo que todos sospechaban: que el Sínodo es una impostura.
***
Marco Tosatti, tan excelentemente informado como siempre, se ha negado a ser un portavoz sigiloso de la Santa Sede y siempre ha mantenido su integridad como periodista. Por este motivo se ha convertido, junto con Sandro Magister, en el mejor columnista italiano de temas religiosos del pontificado actual. Hoy nos descubre las más recientes maquinaciones con vistas al Sínodo de la Familia de este año, que se inaugurará en pocos días.
Y es que, como reveló en detalle Edward Pentin, el Sínodo de 2014 fue amañado, y el de este año lo será más allá de lo imaginable, según señaló el propio Pentin el pasado 29 de septiembre en el National Catholic Register, mediante cambios procedimentales que se anunciarán mañana viernes y harán imposible todo control de los resultados por parte de los padres sinodales, que se dan cuenta de que los están engañando (como sucedió el año pasado; los manipuladores aprendieron la lección):
En el encuentro del año pasado, el documento provisional, que se llama con propiedad relatio postdisceptationem, fue objeto de controversia al enviarse a los medios de difusión antes que lo leyeran los padres del Sínodo. Los críticos señalaron que no había alusión a las Escrituras y la Tradición, y lo que más polémica desató fue que parecía dar a entender que la Iglesia estudiaba la posibilidad de aceptar tácitamente las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, tema que apenas si se debatió en la primera semana de reuniones.
La decisión de no publicar un informe intermedio podría tener por objeto evitar que se repita la polémica del año pasado. Con todo, algunos temen que contribuirá a que haya menos transparencia, y les preocupa que se pueda haber escogido intencionalmente el momento con miras a facilitar la aprobación de propuestas controvertidas cuando no se disponga de tiempo para debatirlas.
Otra novedad que se rumorea es que se puede eliminar la norma que exige que las propuestas se aprueben por mayoría de dos tercios, para que se aprueben por mayoría simple.
Esto favorecería una propuesta polémica como la del cardenal Kasper, porque su tesis apenas obtuvo mayoría simple en el último sínodo. (Tendría que haberse rechazado según el reglamento vigente, pero el Santo Padre insistió en que se mantuviera en los lineamenta [pautas generales] para el sínodo del próximo octubre, junto con el párrafo sobre la nueva actitud hacia las relaciones entre personas del mismo sexo, que tampoco obtuvo mayoría de dos tercios).
De hecho, la primera parte del artículo publicado hoy por Marco Tosatti traduce lo que revela Pentin en su artículo del Register. A continuación, Tosatti añade datos exclusivos que conoce, bastantes explosivos si tenemos en cuenta que la última vez se reunió una comisión papal secreta el resultado fue la reforma más autoritaria del Canon de Derecho Canónico en la historia de la Iglesia, vulnerando con ello todo lo que se entiende por límites debidos a la autoridad pontificia y creando de facto el divorcio católico con la excusa de facilitar las nulidades:
En este contexto, nos llega la noticia que desde hará unos doce días una treintena de personas, entre las que se encuentra algún argentino, están ocupados en el tema del Sínodo. Lo hacen con suma reserva, coordinados por el padre Antonio Spadaro, director de La Civiltà Cattolica [revista extraoficial de la Santa Sede], el cual pasa mucho tiempo en Santa Marta en consultas con el Sumo Pontífice.
La discreción con que se están llevando a cabo estos preparativos se extiende también a los jesuitas de la misma casa, Villa Malta, conocida como la villa de La Civiltà Cattolica, ubicada en el monte Pincio, donde está teniendo lugar parte del trabajo. Entre otras hipótesis se baraja que la mencionada comisión tiene por objeto facilitar al Papa los medios para redactar un documento postsinodal sobre el tema de administración de la Eucaristía a los divorciados vueltos a casar, las parejas de convivientes y las de personas del mismo sexo.
Actualización: Es de rigor una última observación. Como han señalado Pentin y otros vaticanistas, se ha dicho que es posible que el Sumo Pontífice desee evitar la típica EXHORTACIÓN papal, documento habitual tras la formación de un sínodo de obispos después del Concilio. Lo normal es que dichas exhortaciones consistan en una lista elaborada por el Pontífice de la mayoría de las decisiones acordadas por el sínodo, con orientación del Papa e interpretadas por éste, y que sirvan de pauta para futuras decisiones. Esta claro que no era a esto a lo que nos referíamos más arriba. Habida cuenta de la personalidad de Francisco, no tiene nada de sorprendente que ahora quiera evitar una exhortación farragosa que no lleve a ninguna parte. Nada de eso; los documentos postsinodales que se están preparando en secreto deben de ser evidentemente de naturaleza ejecutiva o legislativa y se promulgarían con un estilo y autoridad diferentes al de una simple exhortación. Lógicamente, no tendría sentido que el Papa y sus aliados se metieran en tanto trabajo para no sacar ningún resultado palpable (un texto), ¿verdad?
[Traducido por J.E.F. Artículo original]

viernes, 18 de junio de 2010

PENA QUE CAUSA A DIOS EL PECADO DE ESCANDALO - SAN ALFONSO MARIA DE LIGORIO


Introducción, definición. –Ante todo, es preciso explicar en qué consiste el pecado de escándalo. He aquí cómo lo define Santo Tomás: “Es una palabra o una acción que constituye para el prójimo ocasión de ruina espiritual”.

El escándalo es, pues, cualquier dicho o acción con la que eres causa u ocasión de contribuir a que el prójimo pierda el alma. Este escándalo puede ser directo o indirecto. Es directo cuando directamente te esfuerzas por inducir al prójimo a cometer un pecado. Es escándalo indirecto cuando con tu mal ejemplo o con tus palabras prevés la caída del prójimo y no te privas de decir aquella mala palabra o de cometer aquella mala obra. Desde el momento en que hay materia grave, el escándalo, ya directo o indirecto, es pecado mortal.

I

Veamos ahora la pena que causa a Dios el pecado de escándalo. Para comprenderlo, consideremos:

1.º Cómo Dios creó al alma a su imagen de modo especial. –En primer lugar, la creó a imagen del mismo Dios. Hagamos un hombre a imagen nuestra. Dios hizo salir de la nada, con un fiat, al resto de las criaturas, como con un guiño de su voluntad; pero al alma la creó con su mismo soplo; por eso se lee: insuflando en sus narices aliento vital.

2.º Desde toda la eternidad la creó para el cielo. Además, esta alma, el alma de tu prójimo, fue amada por Dios desde toda la eternidad: Te he amado con amor eterno; por eso te atraigo con bondad. Finalmente, la creó para llamarla un día al cielo y hacerla partícipe de su gloria y de su reino, como nos dice San Pedro: Para que por estos (bienes) os hagáis participantes de la divina naturaleza. En el cielo la hará partícipe de su mismo gozo: Entra en el gozo de tu Señor. Entonces es cuando Dios se dará a sí mismo en recompensa: Soy para ti tu escudo; tu salario será sobre manera grande (Gen. 15.1).

3.º Sobre todo, la rescató con la sangre de Jesucristo. –Lo que sobre todo nos manifiesta cuán grande aprecio tiene Dios del alma es la obra de la redención que Jesucristo llevó a cabo para rescatarla del abismo del pecado. “¿Quieres saber tu valor”, pregunta San Euquerio, y responde: “Si no crees a tu Creador, pregunta a tu Redentor. Y San Ambrosio, para darnos a comprender precisamente cuán a pecho debemos tomar la salvación de nuestros hermanos, nos dice: “Considera la muerte de Cristo y deduce lo que vale la salvación de tu hermano”. Por tanto, si Cristo dio su sangre para rescatar el alma, tenemos derecho para decir que ésta vale la sangre de Dios, ya que apreciamos el valor de una cosa según el precio en que la tasa un prudente comprador. Comprados fuisteis a costa de precio (1 Ped. 1, 19).Por esto San Hilario decía: “Al considerar el precio en que fue tasada la redención humana, parece que el hombre vale tanto como Dios”. Por todo ello comprendemos cómo nuestro Salvador nos inculca: En verdad os digo, cuanto hicisteis con uno de estos mis hermanos más pequeñuelos, conmigo lo hicisteis (Mt. 25, 40).

II
ESTE PECADO MATA AL ALMA

-Siendo esto así, ¡qué pena tan amarga causa a Dios el escandaloso que le hace perder un alma! Baste decir que le roba y le mata una hija por quien para salvarla había derramado la sangre y dado la vida. Por eso San León llama homicida al escandaloso. “Quién escandaliza, son sus palabras, asesina el alma de su prójimo.”
…Y PRIVA A JESUCRISTO DEL FRUTO DE SUS LÁGRIMAS, DOLORES, etc. –El escandaloso comete un homicidio tanto más atroz cuando que arrebata a su hermano no ya la vida corporal sino la vida del alma, y priva a Jesucristo del fruto de todas sus lágrimas, dolores y, en una palabra, de cuanto el Salvador padeció para ganar aquella alma. Por esto escribió el Apóstol a los fieles de Corinto: Y pecando así contra los hermanos y sacudiendo a golpes su conciencia, que es débil, contra Cristo pecáis (1 Cor. 8, 12). Quien escandaliza al prójimo se dirá que peca propiamente contra Cristo, porque, al decir de San Ambrosio, quien es causa de que se pierda un alma es causa de que Jesucristo pierda una obra en que empleó tantos años de fatigas y de sufrimientos. Cuéntase que el bienaventurado Alberto Magno empleó treinta años de trabajos en confección de una cabeza parecida a la de un hombre, consiguiendo que articulase ciertas palabras, y que Santo Tomás, receloso de que hubiera allí algo diabólico, cogió la citada cabeza y la rompió. Alberto Magno se le quejó diciéndole: “Me rompiste treinta años de trabajo”. No entro ni salgo en la veracidad del hecho; pero lo cierto es que, cuando Jesucristo ve perdida el alma por obra y desgracia del escandaloso, puede muy bien echarle en rostro este reproche: “Malvado, ¿qué hiciste? Me perdiste esta alma, por la que empleé treinta y tres años de vida”.

Comparación sacada de las Sagradas Escrituras. –Léese en las Sagradas Escrituras que los hijos de Jacob, después de vender a su hermano a los mercaderes, fueron a decir al padre: ¡Una bestia feroz lo ha devorado! Y para dar a entender mejor a Jacob que José había sido presa de la tal bestia feroz, mojaron el vestido de José en la sangre de un cabrito, preguntándole: Comprueba, por favor, si es la túnica de tu hijo o no, a lo que el padre hubo de responder entre gemidos de dolor: ¡La túnica de mi hijo es! ¡Una bestia feroz lo ha devorado! De igual modo también, cuando un alma, a consecuencia del escándalo, acaba de caer en pecado, los demonios le toman la estola bautismal teñida en la sangre del Cordero inmaculado, es decir, la gracia de que le ha despojado el escandaloso, gracia que Jesucristo le había adquirido con el precio de su sangre, y preguntan a Dios: “¿Es éste el vestido de tu hijo?” Si Dios pudiera estallar en sollozos, a no dudarlo que a la vista de esta alma así sacrificada, de su hijo asesinado, sus lágrimas correrían más amargas que las de Jacob, exclamando: Si, es el vestido de mi hijo amadísimo; una bestia feroz lo ha devorado. Y luego buscando a esta bestia feroz, exclamaría: “¿Dónde está el monstruo feroz que acaba de devorar a mi hijo?”

Conclusión. Profunda irritación de Dios, que le excita a la venganza.-Y una vez hallado este monstruo feroz, ¿qué hará el Señor? Los asaltaré, dice como osa privada de sus cachorros. Así hablaba Dios por boca de Oseas. Cuando la osa vuelve a la guarida y no halla sus cachorros, sale a recorrer el bosque en busca del ladrón, y si lo encuentra lánzasele para desgarrarlo. Así se precipitará el Señor sobre el escandaloso que le arrebató uno tan sólo de sus hijos.

Tal vez diga el escandaloso: “Si se ha condenado ya aquel prójimo, ¿qué puedo hacer yo?” Puesto que él se ha condenado por culpa tuya, responde el Señor, tuya es la responsabilidad: Yo he de reclamar su sangre de tu mano. También se lee en el Deuteronomio: No tendrás conmiseración: vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie. Sí, dice el Señor, ya que tú causaste la perdición de un alma, es preciso que también pierdas la tuya. –Pasemos ya al segundo punto.

CASTIGOS CON QUE DIOS AMENAZA A LOS ESCANDALOSOS

I
LA AMENAZA DE UN CASTIGO

1º. Grande.- ¡Ay del hombre por quien viene el escándalo! Si grande es la pena que el escandaloso causa a Dios, grande ha de ser también el castigo que le espera. He aquí cómo habla Jesucristo de tal castigo: Quien escandalizare a uno de estos pequeñuelos que creen en mí, mejor fuera que le colgasen alrededor del cuello una muela de tahona y le sumergiesen en alta mar. El escandaloso merece que se le arroje al mar con una piedra de molino al cuello, y no con una piedra cualquiera, sino con una piedra asnaria, es decir, piedra enorme a la que en Palestina daban vuelta los asnos en los molinos. Cuando algún malhechor muere ajusticiado en la plaza, los espectadores se mueven a compasión, y si no lo pueden librar de la muerte, al menos lo encomiendan a Dios; pero si el desgraciado es arrojado a altar mar, nadie lo compadecerá. Por esto dice un autor que Jesucristo habló de esta suerte de castigo en relación con el escandaloso, para declararlo tan odioso a los mismos ángeles y santos que ni siquiera tienen ánimo de encomendar a Dios a quien se ha hecho reo de la perdición de una sola alma: “Es indigno de que se le vea y de que se le ayude.”

2.º Riguroso.- No se contenta Dios con no dejar nunca impune al escandaloso, sino que le trata siempre con la más rigurosa justicia, porque lo aborrece soberanamente. “Dios, dice San Juan Crisóstomo, es paciente con ciertos pecados aun gravísimos, pero nunca con el escándalo, por lo horrible que es a sus ojos”. El señor lo había ya declarado por boca de Ezequiel: Tornaré mi rostro contra tal hombre y (lo convertiré) en ejemplo (y proverbio) y lo extirparé de en medio de mi pueblo; y sabréis que soy yo Yahvé (Ez. 14, 8). Y realmente vemos por las Escrituras Sagradas que uno de los pecados que castiga Dios con mayor rigor es del escándalo. Los padres ya se sabe que escandalizan no tan sólo cuando dan mal ejemplo a sus hijos, sino también cuando no los corrigen como conviene. Pues bien, he aquí lo que Dios dijo del sacerdote Helí, culpable tan sólo por no haber corregido a sus hijos que escandalizaban al pueblo judío robando del altar las carnes sacrificadas: He aquí que voy a hacer en Israel una cosa que a todo aquel que la oiga le retiñirán ambos oídos, porque nota la Sagrada Escritura, con motivo del escándalo dado por los hijos de Helí: Era… el pecado de estos jóvenes muy grave a los ojos de Yahvé /1 Rey. 2, 17) ¿Cuál era, pues, el grave pecado que cometían? Dice San Gregorio que “inducir al pueblo al mal”. También Jeroboam fue severamente castigado, y ¿por qué? Por escandaloso. Entregará a Israel, a causa de los pecados que Jeroboam ha cometido y ha hecho cometer a Israel (3 Rey. 14, 16). En la familia de Acab, enemiga toda ella de Dios, cayó el más espantoso de los castigo sobre Jezabel; fue, en efecto, lanzada de lo alto de una ventana y devorada de los perros, que tan sólo le dejaron el cráneo y las extremidades de los pies y de las manos. ¿Por qué? Responde el abulense: “Porque Jezabel incitaba a Acab a toda clase de iniquidades”.


II
ESTE CASTIGO SE VERIFICARÁ SOBRE TODO EN EL INFIERNO

- El infierno fue creado para castigar el pecado de escándalo. Al principio creó Dios el cielo y la tierra. ¿Cuándo creó el infierno? Cuando Lucifer comenzó a seducir a los ángeles para rebelarse contra Dios. En efecto, para impedirle que sedujese a los ángeles que habían permanecido fieles, Dios lo arrojó del cielo inmediatamente después de su pecado.

1º. Castigo debidamente merecido. –Jesucristo llamaba a los fariseos, que con su mal ejemplo escandalizaban al prójimo, hijos del demonio, que fue desde el principio el homicida de las almas: Vosotros tenéis por padre al diablo… El era homicida desde el principio (Jn. 8, 44). Y cuando San Pedro le escandalizó insinuándole que no se dejara prender y matara a los judíos, con lo que impediría la redención humana, Jesucristo lo llamó demonio: Vete de ahí, quítame de delante, Satanás; piedra de escándalo eres para mí (Mt. 16, 23).

Y a la verdad, ¿qué otro oficio ejerce el escandaloso más que ser ministro del demonio? No harían ciertamente los demonios tan cosecha de almas cuanta hacen si no los ayudarán tan malvados ministros. Hace más daño un compañero escandaloso que lo harían cien demonios.

Explicación. –Comentado San Bernardo las palabras del rey Ezequías: En salud se me ha trocado la amargura, pone en boca de la Iglesia de su tiempo las siguientes palabras: “Actualmente la Iglesia no tiene paganos, no tiene herejes que la persigan; pero la persiguen sus mismos hijos, es decir, los cristianos escandalosos. Los cazadores de red para coger avecillas llevan reclamos, que no son mas que otras avecillas atadas por un hilo y ciegas”. Así hace el demonio, dice San Efrén: “Cuando coge presa a un alma, en primer lugar la ciega y la sujeta como esclava, convirtiéndola así en reclamo suyo para engañar a los demás y atraparlos en la red del pecado”. Y San León afirma que “no sólo incita (en demonio) a las almas a engañar a los demás, sino que hasta las fuerzas a ello”.

2º. Será castigo terrible, porque será proporcionado a todos los pecados causados por los escandalosos. -¡Desgraciados escandalosos! En el infierno tendrán que sufrir la pena de cuantos pecados hicieron cometer a los demás. Cuenta Cesáreo que al punto de morir cierto escandaloso lo vio un santo varón presentarse al tribunal de Dios, donde fue condenado al infierno, a cuya puerta salieron a recibirle todas las almas que había escandalizado, las cuales dijéronle: “Ven acá, maldito; ven a pagar los pecados que no hiciste cometer”, y esto diciendo se le lanzaron encima, como otras tantas bestias feroces, para destrozarlo.

3.º Será inevitable para los endurecidos. –Nota San Bernardo que la Sagrada Escritura, al hablar de otros pecadores, deja abierta una puerta a la esperanza de enmienda y de perdón; más cuando habla de los escandalosos, habla como de precitos que ya estuvieran separados de Dios y sin esperanza de salvación.

III
APLICACIÓN. ESTADO DEPLORABLE Y CASTIGO ATERRADOR

1.º De los que predican el mal, sobre todo a los niños. –Comprendan el estado deplorable en que se encuentran quienes escandalizan con su mal ejemplo y quienes hablan deshonestamente ante sus compañeros, ante muchachas y ante niños inocentes, que al oír aquellas palabras se detienen a pensarlas, por lo que cometen miles de pecados. Pensad pues, el dolor con que se lamentarán los ángeles de la guarda de aquellos desgraciados niños viéndolos caer en pecado y cómo pedirán a Dios venganza contra semejantes bocas sacrílegas que los escandalizaron.

2.º Castigos de quienes se burlan de las gentes de bien. -¡Cuán terrible será también el castigo de quienes con sus continuadas burlas ridiculizan a las gentes de bien! No faltan quienes para hurtar la burla abandonan el bien y se dan a mala vida.

3.º Castigos de quienes favorecen relaciones culpables y se glorían de sus pecados.-Y ¿qué decir de quienes favorecen relaciones culpables y quienes se glorían del mal cometido? Efectivamente, hay quienes, en lugar de sentir desolación y arrepentimiento por los pecados, cometidos, lejos de hacer caso de ello, llegan hasta a gloriarse de su abominable conducta.

4.º Castigo de quienes incitan al mal. -¿Qué decir también de quienes incitan al mal, de quienes incitan a cometerlo, de quienes hasta enseñan el mismo mal, crimen de que los mismos demonios no son capaces?

5.º Crimen de los padres que lo permiten. -¿Qué decir, finalmente, de los padres que, lejos de impedir, pudiéndolo, los pecados de sus hijos, consienten que frecuenten malas compañías, que vayan a casas peligrosas y que conversen con jóvenes de diverso sexo? ¡Qué castigos tan terribles se preparan todos estos escandalosos para el día del juicio final!

PERORACIÓN

1.º Esperad. –y ¿qué?, dirá tal vez alguien; yo, que escandalicé, ¿estaré perdido? ¿No habrá, padre mío, para mí esperanza de salvación?-No; yo no pretendo decir que te desesperes: la misericordia de Dios es grande y prometió el perdón al corazón arrepentido.

2.º Reparad los escándalos. –Pero para salvaros es de absoluta necesidad que reparéis vuestros escándalos. San Cesáreo dice. “Muy justo es que, después de haberos perdido a vos mismo perdiendo a los demás, ayudéis al prójimo a salvarse, salvándoos a vos mismo”. Ya que te perdiste y con tus escándalos perdiste a muchas almas, justo es que repares el mal. Pues bien, así como llevaste a los otros al pecado, así es necesario que ahora los lleves a la virtud, por lo que no debes tener en adelante más que conversaciones edificantes, buenos ejemplos, fuga de las ocasiones, frecuencia de sacramentos, asiduidad a los cultos de la iglesia y a los sermones.

3.º No escandalicéis más. –De hoy en adelante guardaos, más que de la muerte, de hacer ni decir nada que pueda ser ocasión de escándalo al prójimo. “Baste al caído encontrarse solo por tierra”, dice San Cipriano. Y de Santo Tomás de Villanueva: “Bástennos nuestros propios pecados”. ¿Qué mal os hizo Jesucristo que no os baste haberlo ofendido vosotros, para que queráis que los demás lo ofendan? Esto es exceso de crueldad.

4.º Evitad la compañía de los escandalosos. –Guardaos en delante de dar el más mínimo escándalo, y sí os queréis salvar, huid cuanto os sea dado la compañía de los escandalosos. Estos demonios encarnados se condenarán, y si no os apartáis de ellos, también acabaréis por condenaros. ¡Ay del mundo a causa de los escándalos!, dice el Señor, para darnos a comprender que son muchos los que se condenan por que no se cuidan de evitar la compañía de los escandalosos. – Pero si es amigo mío, a quien debo muchos favores y en quien tengo grandes esperanzas. Si tu ojo te escandaliza, sácalo y échalo lejos de ti; mejor te vale con un solo ojo entrar en la vida que con tus ojos ser arrojado en la gehena del fuego. Por tanto, por muchos títulos que os ligaran a persona tan querida, tendríais que romper con ella y no volver a verla si os fuere ocasión de escándalo, porque vale más perderlo todo y salvar el alma sin un ojo que entrar con ambos en el infierno.

Preparación para la Vida Eterna
San Alfonso María de Ligorio

sábado, 15 de mayo de 2010

NTRA. SRA. DEL BUEN SUCESO ANUNCIO LA PERVERSIÓN DE PARTE DEL CLERO PARA ESTOS TIEMPOS



Nuestra Señora del Buen Suceso anuncio a la Madre Mariana, la perversión de parte del Clero de la Iglesia para estos tiempos.

Aquí el texto donde hace mención de estos sacerdotes perversos.

En particular, ella sufrió (la Madre Mariana) por ver la impureza y la corrupción del clero en esta crisis. Los sacerdotes depravados de esos tiempos, predijo ella, escandalizarían tanto a las personas cristianas que sus actos malévolos levantarían una indignación general en los malos católicos y en los enemigos de la Iglesia en contra de todos los sacerdotes. Es una declaración muy fuerte, no obstante, ha llegado a suceder. Hoy en día los católicos de todo el mundo han tenido que hacer frente al torrente de la homosexualidad y de la pedofilia que, por desgracia, ha inundado el clero Católico y a su jerarquía. Lamentablemente e innegablemente, estas profecías de la Madre Mariana han sido cumplidas en nuestros días.


Para ver todo el articulo de: LA VIRGEN DEL BUEN SUCESO - La misión profética de la Madre Mariana, pinchar aqui:

wwwapostoladoeucaristico.blogspot.com/2009/10/la-virgen-del-buen-suceso.html