viernes, 16 de agosto de 2019

La Segunda República con su Frente Popular fue la mayor persecución religiosa de la historia. Por Pío Moa


Leemos a menudo el calificativo de “genocida” dirigido a Franco, en la onda de la propaganda bélica según la cual trataba de exterminar a los obreros. F. Moreno se explaya en el libro coordinado por Santos Juliá Víctimas de la Guerra Civil (1999): “Han caído ya, con la victoria militar, las instituciones democráticas”. Habían caído mucho antes. De hecho, fue su caída lo que ocasionó la guerra. Pero ya sabemos qué entienden por democracia estos autores. “La violencia fue un elemento estructural del franquismo”. Lo es de todos los regímenes. El terror sería “parte integral del glorioso Movimiento Nacional, de su asalto a la República y de la conquista gradual del poder, palmo a palmo, masacre tras masacre”. “La represión y el terror (eran) el pilar central del nuevo Estado, una especie de principio fundamental del Movimiento”. “El fenómeno de la tortura fue masivo y generalizado”. “Se puede afirmar que Franco convirtió a Madrid en un gran presidio”. Etc. En suma, “Un exterminio de clase”. “Las declaraciones de Franco y de sus generales no disimularon nunca su propósito de exterminio”, “Cárceles, torturas y muerte, lejos de disminuir al término de la guerra, se incrementaron al máximo”. “Por todas partes se humilla a la gente sencilla”, y especialmente, dicen, a las mujeres. Durante años, cuenta Juliá, “el fusilamiento de los derrotados continuó siendo un fin en sí mismo (…) Los enemigos solo gozaban de un destino seguro: el exilio o la muerte”. Preston banaliza el holocausto judío, aplicando el término a los sucesos de España.

Todo esto es simplemente propaganda de guerra, que autores como estos intentan revivir de algún modo. Por supuesto, ni de lejos hubo tal exterminio, de clase o no de clase. La casi totalidad de quienes, de buen o mal grado, lucharon por el Frente Popular (1.700.000 hombres), de quienes lo votaron (supuestamente) en las elecciones (4.600.000) o vivieron en su zona (14 millones) ni fueron fusilados ni se exiliaron. Siguieron viviendo en España como los demás, dentro de las penurias que por entonces afectaron a casi toda la población. Es algo tan obvio que asombra leer hoy tales diatribas, claramente pensadas para remover viejos resentimientos, sobre todo entre jóvenes que no vivieron la guerra ni el franquismo.

Con perfecta desenvoltura, los sembradores de tanta falsificación son capaces de escribir al mismo tiempo: “[Que] el dolor de tantas y tantas víctimas anónimas del odio más irracional no sea inútil y, establecida la verdad tras el necesario debate, la guerra civil se incorpore definitivamente a nuestra historia”. “La verdad”. Su “debate” ha consistido en la aplicación de la censura y el intento de condenar a muerte civil y, últimamente, a multas y cárcel, a los discrepantes de tales “historias”.

Hubo sin embargo un genocidio tipificado como tal: “aniquilación o exterminio sistemático y deliberado de un pueblo o grupo social por motivos raciales, políticos o religiosos”. Y fue el intento de exterminar a la Iglesia. El encarnizamiento con que se llevó a cabo revela hasta qué punto el aborrecimiento al catolicismo era una de las poquísimas señas de identidad comunes a todos los partidos del FP, excepto el PNV, que no obstante cumplió también su papel en la empresa.

Por citar algunos casos, bastantes fueron torturados en espectáculos públicos o “toreados” con banderillas, a otros los castraron y metieron en la boca sus genitales. A un capellán le sacaron un ojo, le cortaron la lengua y una oreja antes de degollarle; otro fue arrastrado por un tranvía, otros más golpeados y cortados con palos, mazas y cuchillos hasta hacerlos pedazos. Algunos quemados vivos. A seglares como una profesora de la Universidad de Valencia le arrancaron los ojos y le cortaron la lengua para impedirle seguir dando vivas a Cristo Rey; otra fue violada delante de su hermano, atado a un olivo, antes de asesinar a ambos. El obispo de Barbastro fue torturado, castrado y fusilado junto con otros clérigos y seminaristas. Cientos de monjas fueron violadas y asesinadas… Casos tales menudearon, y con frecuencia los cadáveres eran golpeados, quemados o tirados por barrancos como de perros. En varios conventos, los milicianos exhumaron ataúdes y esqueletos o cuerpos momificados y los exhibieron en ceremonias grotescas, con imitaciones obscenas de misas. En muchos cementerios fueron rotas las cruces y lápidas con frases cristianas.

Los clérigos asesinados sumaron unos 7.000, incluyendo 13 obispos, a los que hay que añadir un mínimo de 3.000 laicos católicos por el mero hecho de serlo. Fue probablemente la persecución más intensa y sanguinaria sufrida por el cristianismo en su historia, superior a las de Roma y a otras más recientes como la de los bolcheviques en Rusia o las del gobierno masónico en Méjico. Y el aspecto más profundamente característico de nuestra guerra civil.

La extrema violencia contra las personas se proyectó también contra templos y obras de arte: “tesoros históricos y artísticos de incalculable valor fueron pasto de las llamas: retablos, tapices, cuadros, custodias (…) imágenes sagradas de grandes pintores y escultores como Montañés, Salcillo, Pedro de Mena, Alonso Cano, Sert y otros monumentos insignes de la arquitectura y escultura religiosa quedaron abatidos, y ardieron antiquísimas y valiosísimas bibliotecas de conventos, seminarios y catedrales, así como archivos”. Solo en Cataluña fueron destruidos hasta cien mil volúmenes de la biblioteca franciscana de Sarriá , del seminario y del convento de los Capuchinos de Barcelona; cincuenta mil en Igualada. Joyas del románico, del gótico, del barroco y del mudéjar fueron quemadas o voladas. En Madrid, la catedral de San Isidro, en sí misma un gran museo de arte con pinturas italianas y españolas, fue incendiado…. A la primera oleada de destrucciones siguió pronto el saqueo de obras de arte y tesoros diversos, que los dirigentes del FP llevaron al extranjero al perder la guerra.

Se ha pretendido que los jefes “republicanos” trataron de frenar aquellos hechos, pero es más cierto decir que los atizaban en su prensa y que expoliaron cuanto pudieron. El efecto fuera de España resultó muy perjudicial para las izquierdas. Ante las críticas, el órgano del partido azañista Política, “razonaba”: “Ningún tesoro más precioso que la razón, la justicia y la libertad (…) Casi todos esos monumentos, cuya caída deploramos, son calabozos donde se ha consumido durante siglos el alma y el cuerpo de la humanidad”. ¿Por qué lo deploraban, entonces? La incitación a la destrucción era bien clara. Justificar en ¡la razón, la justicia y la libertad!” una persecución tan feroz, sangrienta y culturalmente destructiva, ya dice mucho. Pues bien, aquel periódico y partido suelen ser considerados los más moderados e ilustrados de cuantos componían el FP.

Con todo, una explosión de odio tan desenfrenado en un país tradicionalmente católico no tiene explicación fácil. Madariaga y otros le achacan una gran incultura del clero y arguyen que “el pueblo” se había disociado de la Iglesia porque esta le había olvidado, no atendía a sus necesidades y se había aliado con “las capas reaccionarias” o “con la derecha”, “el capitalismo”, “apoyando siempre al poderoso, al rico, a la autoridad opresora”. Así los crímenes no los habrían perpetrado pequeñas minorías sino “el pueblo”, en particular “el pueblo trabajador”, que, como se sabe, carga con lo que le echen. Pero el argumento es muy difícil de sostener.

Existían en España, como en todos los países, bolsas más o menos extensas de miseria, y también una tradicional despreocupación de las clases altas por la falta de instrucción y la pobreza sufrida en los barrios industriales de Barcelona o Bilbao, y sobre todo entre los jornaleros de Extremadura y Andalucía. Contra un tópico común, desde la primera guerra carlista, un siglo antes, en España había gobernado casi siempre la izquierda, representada por los liberales, fueran moderados o exaltados. Y estos habían oscilado entre un anticatolicismo radical y un “acomodo incómodo” con la Iglesia, a la que habían despojado de grandes bienes y ocasionado atentados y alguna matanza ya en el siglo XIX. Aquellos liberales habían aprendido bien la lección de que la riqueza no procede de sentimientos altruistas sino de que cada uno mire por lo suyo. Por eso era la Iglesia quien, mejor o peor, “miraba por los pobres” con una red de asilos, orfanatos y hospitales, y también promoción personal con escuelas populares, centros de enseñanza profesional, montes de piedad, cajas de ahorro y algún sindicato menor. Y culturalmente sostenían revistas y editoriales, algunos centros universitarios prestigiosos y cuidaban un ingente tesoro artístico legado por los siglos. Por muchas críticas y ataques justificables que pudieran hacerse a estas labores, es imposible que puedan explicar una persecución tan brutal.

El argumento se debilita aún más por cuanto los curas y frailes consagrados a tareas asistenciales y de promoción, que a menudo vivían ellos mismos en auténtica pobreza, fueron cazados como alimañas tanto o más que aquellos que aparecían ligados “al rico y la autoridad opresora”. El empuje de nuevos movimientos más extremos desde principios del siglo XX (marxismo, anarquismo, republicanismo) había agravado más aún la aversión a la Iglesia. Y en esas ideologías creo que cabe encontrar la raíz de un aborrecimiento tan furibundo. Como veremos en la cuarta parte, cada una de ellas presentaba una concepción total del mundo y de la vida, prometedora de sociedades grandiosas; y la Iglesia eran enfocadas como el mayor o uno de los mayores obstáculos a sus proyectos sociales. Esas ideologías, vulgarizadas en tópicos sencillos, podían tener un fuerte efecto sugestivo en mentes incultas. Y también en las refinadas.

No faltan hoy quienes siguen tocando la misma música que Madariaga o Política. Dos botones de muestra: A. Beevor, en su La guerra civil española, 2005 lo entiende como una furia “que parecía rebosar de un pozo centenario de humillaciones y atropellos, de la desesperación de gentes maceradas en el silencio temeroso y en el odio íntimo que de repente ven desaparecer los viejos tabúes”. Buena apología del crimen basada en su ignorancia de la historia de España. Una escritora más o menos pornógrafa, A. Grandes cantaba el goce que según ella sentirían las monjas violadas por “milicianos jóvenes, armados y –¡mmm!—sudorosos”, en un artículo que le valió algunas protestas. A decir verdad, las izquierdas jamás han expresado el menor sentimiento por aquel genocidio. Más aún, han querido intimidar a quienes lo recuerdae. Desde El País, por ejemplo, se ha acusado a la Iglesia de promover un espíritu de guerra civil por beatificar a los mártires de aquella orgía de sangre. Y desde hace años vuelven los conatos de incendios, agresiones y sobre todo la vieja propaganda que desde el siglo XIX ha provocado tantos crímenes, destrucciones y expolios.

Cabe añadir que desde que el Concilio Vaticano II, en los años 60, optase por el “diálogo con los marxistas”, sectores de la Iglesia han llegado a colaborar con sus antiguos exterminadores, y hasta a pedirles perdón; y hoy su jerarquía muestra indiferencia ante la planeada profanación de la tumba de Franco, que la salvó justamente del exterminio. Son hechos, digamos, llamativos.

Pío Moa


domingo, 11 de agosto de 2019

HONOR Y GLORIA A JESUS SACRAMENTADO



Honor y Gloria a Jesús Sacramentado


domingo, 30 de junio de 2019

Carta al Nuncio Apostólico en España. Por el Padre Calvo


Me dirijo a S. E. R. con el respeto de un párroco rural, que quiere representar la voz multitudinaria del alma católica española, no por silenciada menos expresiva en sus manifestaciones públicas del recuerdo agradecido a la figura de su Caudillo providencial, visitado ininterrumpidamente en el Monumento del Valle de los Caídos.

Ese Monumento es la confesión pública y universal de un pueblo católico secular, presidido por la Cruz mayor del Mundo, representativa de una reconciliación nacional, tras la diabólica infiltración marxista, y de una Consagración hecha por Franco en 1965, de la martirial España al Sagrado Corazón, como sello de su inconfundible catolicismo.

El diabólico intento de profanar la tumba del Caudillo Francisco Franco Bahamonde, estadista predilecto entre los gobernantes cristianos, como dijo Pio XII, y condecorado por él mismo con la Cruz de la “Orden Suprema de la Cristiandad”, declarando aquella epopeya del 36 (aparentemente civil), como la Undécima Cruzada, sitúa a esta personalidad en la órbita de los defensores del catolicismo, unido a un pueblo que afrontó una militancia cívico-militar como testimonio tradicional y confesional de siglos desde la Reconquista de ocho siglos, pasando por la lucha de años contra el protestantismo, el liberalismo de las Luces napoleónico y el marxismo demoledor de toda cultura religiosa, o, simplemente, humanista.

Hasta Carlos I respetó el cadáver del mayor heresiarca y enemigo de la Iglesia de Cristo, cuándo estuvo ante su tumba en Wittemberg, dejando su juicio en manos del Creador.

La mejor forma de alcanzar la paz sin odio es respetar la historia, dejando cada reliquia en su sitio, puesto que su posible profanación traería un nuevo y sordo enfrentamiento, totalmente absurdo e innecesario.

Venzamos el odio con el amor de la razón y de la fe. La realidad, como los dogmas, se admiten o se rechazan, pero no se discuten.

Entre las obras de misericordia corporales está la de enterrar a los muertos, y entre las espirituales, la de rezar a Dios por los vivos y los muertos, como cada día hacen los Monjes Benedictinos de esa sacrosanta Basílica Pontifical.

Y ello, porque la categoría específica moral que tiene el católico por haber sido Templo del Espíritu Santo, no la tiene el pagano; de lo que se deriva que la profanación de una tumba sea un atentado contra la religiosidad y la honra debida al sepultado (Canon 1176, 2 y 3):

“La Iglesia aconseja vivamente que se conserve la piadosa costumbre de sepultar el cadáver de los difuntos, obteniendo para ellos la ayuda espiritual y la honra de sus cuerpos; y a la vez, proporciona a los vivos el consuelo de la esperanza”.

El Vaticano y la Iglesia española sostienen que no puede negarse a que la familia entierre a Franco en la Cripta de la Almudena.

Todo intento contrario a la justicia, a la sacralidad, al sentido común, a la historia y al respeto de lo intocable, no puede venir si no es por manos de la impiedad diabólica de los enemigos de Dios y de la Patria, de los eternos revanchistas que jamás pueden perdonar la derrota causada por las fuerzas del Bien.


Y no olviden que España ha estado siempre en el punto de mira del sionismo talmúdico. No hay mucho que alegar para demostrar el absurdo, a estas alturas, de profanar una tumba después de 42 años de dictadura liberal que algunos llaman democracia, como sinónimo de paraíso terrenal impoluto y celestial.

Añádase a este intento escandaloso el engaño causado al pueblo español que votó una Constitución atea porque ni la leyó y los pocos que la leímos no fuimos capaces de terminarla por ser legalistamente indigerible.

¿Dónde está el valor moral de tal aprobación votacional…?

¿Y la traición de aquellos obispos (60), que la votaron e invitaron a votarla a sus feligreses?

¿Y el perjurio de un Sucesor que traicionó a Franco, su mentor, y al pueblo español, trayéndonos una libertad sin Dios, frente a “la Libertad de los Hijos de Dios” (Rom, 8)?

Por lo que SUPLICO a S. E. Excelencia transmita este escrito al Vaticano y a la Conferencia Episcopal Española, CEE, para que pongan todos los medios jurídicos, morales e históricos, con declaraciones contundentes a favor de la intocabilidad de la Tumba de Francisco Franco, así como el reconocimiento de los Obispos españoles actuales a las elogiosas declaraciones que en su día hicieron aquellos Obispos del nacional-catolicismo tras la muerte del Caudillo.
¿O las verdades históricas también tienen caducidad…?

Muy mal quedaría para la Historia la cobarde y vengativa traición de la política actual socialista; pero peor quedaría la jerarquía eclesiástica con el escándalo cómplice de tal ingratitud, siendo la Iglesia la mayor deudora de aquella sangre martirial y de aquel heroísmo de un Caudillo puesto por la Providencia Divina para la salvación de la catolicidad universal y de Europa contra el comunismo ateo.

Virtud derivada del patriotismo como obligación derivada del 4º. Mandamiento es la PIEDAD para respetar los símbolos patrios y su Historia; la JUSTICIA SOCIAL, por la que se prefiere en igualdad de condiciones a los ciudadanos, antes que a los extranjeros, y la GRATITUD a los antepasados por sus sacrificios.

Repasen la teología moral, aquella que Sus Señorías nos enseñaron en nuestros estudios teológicos, y que el modernismo Vaticano II, ha hecho olvidar.

¡Pues ese heroico Caudillo, se llamaba FRANCISCO FRANCO BAHAMONDE!

Agradeciendo sus gestiones, le envía un cordial saludo en Cristo Rey y en María Reina, este servidor cura raso.

P. Jesús Calvo

sábado, 22 de junio de 2019

jueves, 20 de junio de 2019

FIESTA DEL CORPUS CHRISTI


¡Viva Jesús Sacramentado!

viernes, 31 de mayo de 2019

jueves, 30 de mayo de 2019

RITUAL AFRO IDOLATRICO EN UNA IGLESIA DE TURIN



Arriba hay una supuesta danza ritual que pretende invocar a los espíritus. El 16 de febrero de 2019, esta danza se realizó en la Iglesia de los Santos Gervasio y Protasio, situada en un barrio de Turín.

Los bailarines y músicos pertenecen a la Asociación Cultural Tamra en Turín. Su nombre Tamra fue elegido al combinar el tam-tam (un tambor africano) con Ra, el dios pagano del sol.

Cuando el P. Giancarlo Gosmar, el párroco, recibió quejas, respondió que no había visto nada irreverente en esa actuación, aunque el baile es parte de un ritual pagano y los bailarines tenían el torso semidesnudo.


Fotos del video


Tradition In Action

martes, 28 de mayo de 2019

SANTA MISA EN LA MISIÓN SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA DE DAIMIEL



El próximo día 1 de Junio, primer sábado de mes, se celebrará (D.m.) la Santa Misa Tradicional en la Misión Sagrados Corazones de Jesús y María de Daimiel (Ciudad Real) a las 18.00 h.

Oficiara la Santa Misa el R. P. Angel Fabián Benzi

Para mas información: apostoladoeucaristico@hotmail.com

SOR CRISTINA CANTA PARA LGBT



El 6 de febrero de 2019, la hermana Cristina hizo una audición para el concurso "The World's Best" en CBS Television cantando "Born This Way", la exitosa canción de Lady Gaga.

En el video musical de su canción, Lady Gaga adoptó un mito kabalístico sobre el origen del bien y el mal, tratando de justificar la homosexualidad y sus múltiples perversiones. El video musical no perdió una sola oportunidad de ser obsceno. Por esta razón, no le proporcionamos un enlace.

A pesar del atrevido tema de la canción y la inmoralidad de su cantante, la hermana Cristina optó por interpretar la misma canción en su show. Aunque no cantó todas las letras, es obvio que respaldó la pieza.

Reproducimos a continuación las partes más explícitas de las letras que apoyan la homosexualidad y sus perversiones, defendiéndolas como de costumbre:

No seas un dragón, solo sé una reina
Ya sea que estés quebrado o siempre verde
Eres negro, blanco, beige, cholo desciende
Eres libanés, estás orientado
Si las discapacidades de la vida
te dejaron marginado, intimidado o bromeado
Alégrate y amate a ti mismo hoy
'Porque bebé, naciste de esta manera

No importa gay, heterosexual o
lesbiana, vida transgénero
Estoy en el camino correcto bebé
nací para sobrevivir
No importa negro, blanco o beige
Chola u orient
me hicieron en el camino correcto bebé
, nací para ser valiente

, soy hermosa en mi camino
Porque Dios no comete errores
, estoy en el camino correcto,bebe
nací de esta manera





Fotos del video


Tradition In Action

martes, 14 de mayo de 2019

PASAJES DE LA BIBLIA



SANTA MISA EN LA MISIÓN SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA DE DAIMIEL



El próximo sábado día 18 de Mayo, se celebrará (D.m.) la Santa Misa Tradicional en la Misión Sagrados Corazones de Jesús y María de Daimiel (Ciudad Real) a las 18.00 h.

Oficiara la Santa Misa el R. P. Angel Fabián Benzi

Para mas información: apostoladoeucaristico@hotmail.com

domingo, 5 de mayo de 2019

UN MORIBUNDO A SU CRUCIFIJO - SAN ALFONSO MARIA DE LIGORIO


Jesús, mi Redentor que vais a ser mi juez dentro de poco, tened misericordia de mí antes que llegue el terrible momento en que me habéis de juzgar. Ni la enormidad de mis culpas, ni la severidad de vuestra sentencia me intimidan ya, viéndoos muerto en esta cruz para salvarme.

Consoladme, sin embargo, en la agonía en que me encuentro: mis enemigos quieren asustarme, diciéndome que no hay salvación para mí; pero yo no quiero perder ni por un instante mi confianza en vuestra infinita bondad, ni cesar de exclamar con el Profeta: Tú eres mi amparo. Consoladme, decid a mi alma: Yo soy tu salud.

No se pierdan las ignominias y el dolor que habéis sufrido, ni la preciosa sangre que habéis derramado por mí. Os ruego sobre todo, por el dolor que experimentasteis cuando vuestra alma se separó de vuestro cuerpo, tengáis piedad de mi alma cuando salga del barro de que se compone el mío.

Verdad es que a menudo os he ofendido con mis pecados, pero en este momento os amo más que a todas las cosas, más que a mí mismo: me arrepiento de todo corazón de los disgustos que os he causado con mis pecados y los detesto y abomino. Conozco que por las ofensas que os he hecho he merecido mil veces el infierno, pero la dolorosa muerte que por mí sufristeis, y las gracias sin número que me habéis, concedido, me permiten esperar que al entrar en la eternidad, me daréis el beso de paz.

Lleno de confianza en vuestra bondad, oh Dios mío, me arrojo en vuestros paternales brazos. Las ofensas que os he hecho me han merecido el infierno, pero por esa sangre preciosa espero que ya me habréis perdonado y podré algún día ir a cantar en el cielo vuestras misericordias: Misericordias Domini in aeternum cantabo.

De buena voluntad acepto las penas que me están preparadas en el purgatorio; justo es que el fuego purifique mis pecados. ¡Oh santa prisión! ¿Cuándo seré yo tú habitante? yo estaré sufriendo en tu seno, pero con la certidumbre de no haber perdido a mi Dios y Señor. ¡Oh sagrado fuego del purgatorio! ¡Cuándo será que purifiques mi alma de todas esas manchas y me hagas digno de atravesar el umbral del paraíso!

¡Eterno Padre! por los merecimientos de la pasión de Jesucristo, hacedme morir en vuestra gracia y en vuestro amor para que os ame eternamente en el cielo. Os doy gracias por los beneficios que me habéis concedido durante mi vida y sobre todo por haber permitido que en estos días, los últimos de mi vida, recibiera todos los santos sacramentos.

Ya que disponéis mi muerte, quiero morir por agradaros, que poco es que yo muera por vos, ¡oh Jesús mío, si vos habéis muerto por mí! Diré con San Francisco: Moriré por tu amor puesto que tú te dignaste morir por el mío.

Recibo la muerte con tranquilidad: acepto con gozo todas las penas que tendré que sufrir aún, hasta el momento en que expire. Dadme fuerza para sufrirlas con resignación y con paciencia. Ofrezco estas penas para mayor gloria vuestra y las uno a las que sufristeis en vuestra pasión. Eterno Padre, os consagro el término de mi vida y todo mi ser: os pido que os dignéis aceptar este sacrifico, por los méritos de vuestro divino Hijo que se ofreció en espontánea ofrenda para la salvación del linaje humano.

Virgen María, madre de Dios, que me habéis alcanzado tantos favores del Señor durante mi vida, os doy gracias de todo corazón; no, no me abandonéis en mis últimos instantes, en los que más que nunca necesito del apoyo de vuestra intercesión. Rogad a Jesús que me conceda el más sincero arrepentimiento de mis pecados y el más perfecto amor hacia El: mis remordimientos y mi amor son el único medio por el que me es dado esperar que algún día conseguiré amarle eternamente en el cielo. Virgen María, mi única esperanza, confío enteramente en vos.

Consideraciones Piadosas
San Alfonso María de Ligorio

sábado, 27 de abril de 2019

Hace exactamente 50 años, Pablo VI intentó destruir el Santo Sacrificio de la Misa

Por RORATE CÆLI- 17/04/2019


7. La última cena o la misa para asistir o reunión de personas que se reúnen juntos, Presidente sacerdote para celebrar el memorial del Señor. ¿Por qué congregación local de la Iglesia y eminentemente vale la promesa de Cristo: "Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" (Mt 18, 20).

7. La cena del Señor, o Misa, es el encuentro sagrado o congregación de la asamblea del pueblo de Dios, con presidencia del sacerdote, para celebrar el memorial del Señor. Por esta razón, se aplica eminentemente a tal reunión local de la santa Iglesia la promesa de Cristo: “Donde se reúnen dos o tres en mi nombre, ahí estoy yo en medio de ellos (Mt. 18, 20)”

Esta es la definición original completa de la misa según el Novus Ordo Missae de 1969, el Nuevo Orden de la Misa promulgado por la Constitución Apostólica Missale Romanum, para horror de muchos creyentes católicos, hace hoy exactamente 50 años. Eran, de forma discutida, las palabras litúrgicas más influyentes escritas en el siglo XX y señalaron una línea divisoria: en cierto sentido cerraban el libro escrito desde la antigüedad remota y el capítulo que comenzó en las sesiones XIII y XXII del Concilio de Trento.

El número 7 de la primera edición de la Institutio Generalis Missalis Romani (Instrucción General del Misal Romano) es el momento final del movimiento litúrgico original. Los que lo redactaron también pensaron que tendrían la última palabra en la historia de la Misa Tradicional: en unos pocos meses la tormenta desatada con estas palabras en el límite de su aceptabilidad, hizo estallar el Breve estudio crítico del Nuevo Orden de la Misa, presentado al Papa y al mundo católico bajo los auspicios del cardenal Ottaviani, primer prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe, y de Bacci.

Las olas levantadas por ese texto no se han calmado. Ese famoso número 7 y otras palabras sumamente problemáticas de la Instrucción General del Misal Romano original (en el que no se menciona Trento ni una sola vez) y del Ordo Missae serían modificadas en 1970, 1975 y 2002. Aunque mucho se reivindicó por las correcciones rápidas y significativas de 1970 (y esencialmente por la proclamación del papa Benedicto XVI de que el Misal Romano tradicional nunca fue abrogado), ¿puede negarse que el espíritu de la Instrucción General del Misal Romano de 1969 habita en la Nueva Misa o “forma ordinaria”?

Mientras los textos de 1970, 1975 y 2002 están ampliamente disponibles, hasta ahora había sido imposible encontrar la fuente original de la controversia en Internet. En Rorate primero presentamos a nuestros lectores en 2011 la Instrucción General del Misal Romano de la Romana, de 1969 y aprovechamos la oportunidad de este trágico aniversario para hacer saber de nuevo todo el horror que Pablo VI forjó.

(Nota: ésta es la Instrucción General del Misal Romano íntegra, pero sólo las primeras páginas de la publicación original completa del Ordo Missae de 1969 promulgada el 3 de abril de 1969 por la Constitución Apostólica Missale Romanum, del papa Pablo VI).


New catholic



lunes, 8 de abril de 2019

En el centenario de la muerte de Francisco de Fátima, nueva evidencia fotográfica y de escritura a mano, próximamente se publicará la fecha de la desaparición de la hermana Lucía I en los años 1958 a 1967. La nueva evidencia también implica directamente al convento carmelita en Coimbra en el fraude.

Francisco Marto, el niño que vio a Nuestra Señora en Fátima, ora  por la
hermana Lucia verdad mientras nos acercamos más a la verdad.

Además de ser el centenario de la muerte de Francisco Marto de Fátima, primo de la hermana Lucia dos Santos, también es el segundo aniversario de la muerte de nuestro querido amigo John Vennari. Que él mueriese en este día nos muestra que Dios une los detalles de nuestras vidas e incluso nuestras muertes con la mano firme de Su Providencia de la manera más maravillosa. John estaba dedicado a Francisco y que un hombre así muriera el mismo día que lo hizo el Vidente de Fátima, una aparición a la que John dio tanto de su vida, nos hace llorar de lágrimas de gratitud. Descansa en paz John. 

Francisco, ruega por nosotros para que podamos poner en orden la grave injusticia que se cometió con tu prima Lucía. Nuestra Señora te prometió el cielo. Esta a nuestro lado.

La última incorporación a la Hermana Lucia Verdad es muy importante y ayuda científicamente a identificar tanto el fraude de 1967 como a la "Hermana Lucía", pero también IMPLICA DIRECTAMENTE AL CARMELO DE COIMBRA EN EL ENCUENTRO Y SUSTITUCIÓN DE LA HERMANA LUCIA VERDADERA POR UNA IMPOSTORA. La información que se publicará próximamente, junto con el análisis y los textos que la acompañan, prueba que los TEXTOS DE FUENTE atribuidos a la Hermana Lucía, de los cuales se extrae el libro "Senderos", publicado por el Carmelo de Coimbra, es un ejemplo de falsificación. Además, qué fue eso ... las Carmelitas de Coimbra son "Cooperadoras" de la organización ... que acabo de decir.

Gracias a uno de nuestros lectores y su acceso a ediciones posteriores del libro "Pathways", hemos localizado fotos de la verdadera Hermana Lucía, algunas de las cuales datan de principios de los años 50 y una de ellas data de 1956. Esto proporciona evidencia fotográfica de el hecho de que la Hermana Lucía estaba aún viva en 1956. Esta información se puede colocar junto a la entrevista aparentemente auténtica con el Padre. Fuentes, el 26 de diciembre de 1957, para establecer que la verdadera Hermana Lucía todavía estaba en escena al menos hasta 1958.

Para obtener la información más reciente sobre la investigación de la Hermana Lucía Verdad, inscríbase para recibir notificaciones por correo electrónico en sisterlucyimposter.org

 El Dr. Chojnowski

Fuente: RadTrad Thomist

Traducido con google, con algunas correcciones.

jueves, 4 de abril de 2019

Jorge en Marruecos: predicando un #FAKE “Jesús”


El domingo 31 de marzo de 2019, mientras estaba de gira en Marruecos, Su Humanista (Jorge Bergoglio) se dirigió a una reunión de sacerdotes, religiosos, personas consagradas y una manada de herejes reunidos bajo la bandera del "Consejo Ecuménico de Iglesias".

El discurso de aproximadamente 2.000 palabras invocó la necesidad de "diálogo" y "encuentro" casi dos docenas de veces. Aparentemente, "Francis" (nombre artístico de Jorge Bergoglio) quería asegurar a la mayoría musulmana de Marruecos que no deben temer nada que se parezca remotamente a la auténtica evangelización católica; ya sea de él mismo o de los miembros de la secta que él representa actualmente. Él dijo:

¡Porque Jesús no nos eligió y nos envió a ser más numerosos! Nos llamó a una misión. Nos puso en medio de la sociedad como un puñado de levadura: la levadura de las Bienaventuranzas y el amor fraternal por el cual, como cristianos, todos podemos unirnos para hacer presente su reino...

La gente, entre los católicos que se identifican a sí mismos, solo los invenciblemente ciegos, ignorantes o desinteresados pueden concluir algo más que el hecho de que este “Jesús” de quien habla Bergoglio no es Nuestro Bendito Señor; más bien, es, en palabras del Papa San Pío X, un "Cristo distorsionado y disminuido" ( Notre Charge Apostolique , Against the Sillonist), un impostor de rango.

Este #FAKE (falso)"Jesús" es un producto de la mente conciliar; es el dios falso de la iglesia del hombre, cuya misión no se parece en nada a la misión dada por Cristo Rey a Su Iglesia, la misma que escribió el Papa Pío XI:

En vista de la enseñanza común de los libros sagrados, la Iglesia Católica, que es el Reino de Cristo en la tierra, está destinada a ser difundida entre todos los hombres y todas las naciones. (cf Quas Primas - 12)

¿Y cómo se difundirá este Reino de Cristo en la tierra?

Vayan, pues, a todas las naciones; bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Enseñándoles a observar todas las cosas que os he mandado; y he aquí, que Yo estaré con vosotros todos los días, hasta la consumación del mundo. (Mateo 28: 19-20)

Jorge Bergoglio, por el contrario, predica una misión muy diferente; realizarse uno en servicio, no a Jesucristo, sino al dios falso que él y sus hermanos conciliares adoran.

Los caminos de la misión no son los del proselitismo. ¡Por favor, estos caminos no son los del proselitismo! Recordemos a Benedicto XVI: "la Iglesia no crece a través del proselitismo, sino a través de la atracción, a través del testimonio".

Para hacer que esta basura total parezca católica, Bergoglio reclamó el recurso al Santo cuyo nombre robó para hacerse papa:

En este contexto, recuerdo el consejo de San Francisco a sus hermanos cuando los envió: "Salgan y prediquen el Evangelio: y si es necesario, también con palabras".

¡Esto viene de aquel que acaba de hacer público otro ejercicio de verbosidad, Christus Vivit, que pesa más de 30,000 palabras!

En cualquier caso, no se deje engañar por la falta deliberada de contexto con respecto a la cita anterior. San Francisco simplemente dejó en claro que nuestras acciones deben dar testimonio de nuestras creencias; Porque sin esto, nuestras palabras tendrán poco impacto evangélico. Por ejemplo, si un hombre afirmara ser católico y se negara a realizar una genuflexión ante el Santísimo Sacramento, bueno, entonces sabríamos que ese hombre es un fraude.

No se equivoquen, San Francisco (como todo verdadero católico) sabía muy bien que para llevar a cabo la misión que Cristo le dio a la Iglesia, ella y sus miembros, especialmente sus clérigos, deben usar muchas palabras; enseñar, exhortar, evangelizar, condenar el error, invitar a los pecadores al bautismo y la conversión para que puedan ser salvos, etc.

Sin embargo, Bergoglio todavía no había terminado de impugnar la reputación de San Francisco. Continuó diciendo:

¿Cómo podemos dejar de pensar en San Francisco de Asís, quien, en el apogeo de las Cruzadas, fue a encontrarse con el Sultán al-Malik al-Kamil?

Del hombre que predica a un #FAKE Jesús, no es de extrañar que aquí se nos presente un #FAKE de San Francisco. En cuanto al verdadero, John Vennari ( ¡buon'anima! ) Estableció el récord en la edición de abril de 2002 de Catholic Family News, escribiendo sobre su encuentro con al-Kamil:

Cuando lo trajeron al sultán, Francisco dijo: "Me envía el Dios Altísimo, para mostrarle a usted y a su gente el camino de la salvación al anunciarles las verdades del Evangelio". Y cuando San Francisco predicó, el Sultán se sintió a sí mismo muy atraído a Francisco y al poder de sus palabras. Tanto es así, que invitó a San Francisco a quedarse con él.

"Voluntariamente", respondió San Francisco, "si usted y su gente se convertirán a Cristo".

Entonces San Francisco propuso su famoso reto. Él dijo: "Si todavía vacilas entre Cristo y Mahoma, ordena un fuego encendido y yo entraré en él con tus sacerdotes para que veas cuál es la verdadera Fe".

San Francisco entró en el campamento enemigo y desafió a los sacerdotes musulmanes a entrar al fuego con él para ver cuál representaba a la verdadera religión. Los musulmanes se negaron.

[El artículo está disponible AQUÍ en su totalidad y vale la pena leerlo.]

¿Qué estaba haciendo San Francisco? Estaba haciendo proselitismo. Y note muy bien la condición que presentó al musulmán: "Si usted y su gente se convertirán a Cristo".

Jorge Bergoglio, sin embargo, tiene un dios diferente y una misión diferente, y le dice a su audiencia:

En otras palabras, los caminos de la misión no son los del proselitismo. ¡Por favor, estos caminos no son los del proselitismo! Recordemos a Benedicto XVI: “la Iglesia no crece a través del proselitismo, sino a través de la atracción, a través del testimonio”. Los caminos de la misión no son los del proselitismo, que siempre conducen a un callejón sin salida, sino a nuestra manera de estar con nosotros. Jesús y con los demás...

Somos cristianos porque hemos sido amados y encontrados, y no como resultado del proselitismo.

Aclaremos esto, vamos a definir “proselitismo”, o mejor aún, vamos a permitir que Jorge nos diga lo que quiere decir cuando habla de esto. Los lectores pueden recordar su "Top 10 Secrets to Happiness" (agosto de 2014) en el que dijo:

No hagas proselitismo; respeta las creencias de los demás. Podemos inspirar a otros a través del testimonio para que uno crezca en comunicación. Pero lo peor de todo es el proselitismo religioso, que paraliza: 'Estoy hablando con usted para persuadirlo'. No. Cada persona dialoga, empezando por su propia identidad. La iglesia crece por atracción, no por proselitismo.

Verán, cuando Bergoglio habla de "hacer proselitismo", no está hablando de recurrir a tácticas de brazo fuerte para conseguir una conversión; más bien, se está refiriendo a nada más insidioso que persuadir a los que están en el error de que acepten la verdad, ¡especialmente en asuntos religiosos! Eso es.

La misión de la Iglesia exige que sus miembros, en particular los de la jerarquía sagrada, hagan precisamente esto. Como escribe san Pablo:

¿Cómo invocaran a aquel en quien no han creído? Y ¿cómo creerán sin haber oído de Él? Y ¿cómo oirán, si nadie les predica? Y ¿cómo predicarán si no son enviados, como está escrito? ¡Qué hermosos son los pies de los que predican el evangelio! (Romanos 10: 14-15)

Como si esto no fuera lo suficientemente claro, San Pablo también escribió sobre persuadir a los que se equivocaron para que aceptaran la verdad (lo que Jorge Bergoglio llama "proselitismo"):

Te conjuro delante de Dios y de Cristo Jesús, quien ha de juzgar a los vivos y a los muertos, por su aparición y por su reino: Predica la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, vitupera, exhorta con toda longanimidad y doctrina, pues vendrá tiempo en que no sufrirán la sana doctrina; antes por el prurito de oír, se amontonaran maestros conforme a sus pasiones y apartaran los oídos de la verdad para volverlos a las fabulas. (2 Tim 4: 1-4)

Nada puede ser más claro: para llevar a cabo la misión dada por Nuestro Bendito Señor, la Iglesia debe persuadir a los demás para que acepten la verdad que le ha sido confiada.

Entonces, si bien puede darse el caso de que la iglesia del hombre conciliar no crezca por el proselitismo, la Santa Iglesia Católica ciertamente lo hace.

Con esto en mente, no pase por alto la importante verdad contenida en la diatriba de Jorge contra el proselitismo, "Recordemos a Benedicto XVI..." De hecho, como escribí en 2017, cuando se trata de esto, Francisco simplemente sigue las pisadas de Benedicto.

Es crucial que los lectores entiendan que Jorge Bergoglio no está haciendo esta locura a medida que avanza; más bien, simplemente está llevando a cabo la revolución conciliar como lo hizo Benedicto XVI antes que él, y Juan Pablo II antes que él, y Pablo VI, etc., aunque de maneras que a veces son más impactantes para la auténtica conciencia católica.

Cuando Bergoglio y Benedicto hayan desaparecido, otro simplemente asumirá la dirección de la nueva religión que surgió después del Concilio.

A esto llegamos al punto más importante: la religión de Jorge Bergoglio, la religión conciliar, es una religión falsa; Una que se presenta simplemente como la religión católica. Tiene santos #FAKE, una liturgia #FAKE, una misión #FAKE e incluso su propio #FAKE "Jesús". Para cualquiera que realmente conozca a la Iglesia Católica: sus Santos, su liturgia, su misión y su Fundador, todo esto es enteramente obvio.

Para aquellos que necesitan más pruebas, Bergoglio proporcionó suficiente solo en este discurso. Por ejemplo:

Porque ser cristiano no tiene que ver con adherirse a una doctrina, a un templo o a un grupo étnico. Ser cristiano es sobre un encuentro, un encuentro con Jesucristo.

Contraste esto con la enseñanza tradicional del Papa Pío XII:

Ahora, dado que su Fundador quiso que este cuerpo social de Cristo fuera visible, la cooperación de todos sus miembros también debe manifestarse externamente a través de la profesión de la misma fe y su participación en los mismos ritos sagrados, a través de la participación en el mismo Sacrificio y la práctica observancia de las mismas leyes. (Papa Pío XII, Mystici Corporis - 69)

¡La membresía en el Cuerpo Místico de Cristo no solo se trata de “adherirse a la doctrina”, sino de manifestar externamente esa adhesión en la profesión de fe! A lo largo de los últimos más de seis años, el hombre conocido como "Francisco" ha manifestado externamente su oposición a la única Fe verdadera.

Como tal, Jorge Bergoglio ha dejado perfectamente claro que no es, por lo tanto, un miembro del Cuerpo de Cristo, y esto por su propia acción. Todos los católicos que se identifican a sí mismos, con oídos para escuchar y ojos para ver, lo saben y, sin embargo, pocos tienen la columna vertebral para decir lo obvio.

Hay algunos en los llamados medios católicos tradicionales que aún insisten en llamar a Jorge Bergoglio, “Santidad”, un hombre que habitualmente predica un #FAKE (falso)“Jesús” en apoyo de una misión humanista, y que claramente desprecia la fe católica. Hablar claramente tiene un costo.

Fuente: Akacatholic

Traducido con google, con algunas correcciones.