martes, 22 de febrero de 2011

LA RENOVACIÓN CARISMÁTICA (NEGACIÓN DE LOS SACRAMENTOS Y CARICATURA DE LOS DONES DEL ESPÍRITU SANTO) - MONSEÑOR MARCEL LEFEBVRE


Actualmente se habla con frecuencia en la Iglesia del Movimiento Pentecostal y de la Renovación Carismática. Efectivamente hay muchos católicos hoy en día que intentan recibir la gracia del Espíritu Santo por un camino diferente que en definitiva nos llega a través del Protestantismo. El Movimiento Pentecostal es de origen protestante (1) y ha entrado en la Iglesia (2) transformándose en el Movimiento de la Renovación Carismática. Hay que decir con claridad que estas manifestaciones son cada vez más frecuentes en la Iglesia y siempre con la autorización de las autoridades eclesiásticas (3).
En el mes de Noviembre de 1984, durante la reunión que tuvo lugar en Munich conocida como Katholikentag, todos los Cardenales y Obispos alemanes se congregaron junto a más de ochenta mil fieles. Todo el mundo fue testigo de estas extrañas manifestaciones que tuvieron lugar generalmente antes de administrar el Sacramento de la Eucaristía. Y no cabe duda que ante tales manifestaciones uno se pregunta si estaban inspiradas por el verdadero Espíritu de Dios o se trataba de otro espíritu.
Más o menos y también por entonces, en Graz (Austria), tuvieron lugar una serie de manifestaciones carismáticas ante el Obispo de este lugar, el cual afirmó que en adelante serían aceptadas en la Iglesia Católica como un medio para atraer a los jóvenes cuya práctica religiosa cada vez era menor. Tal vez, siguió diciendo, sea un medio para que renazca la vida cristiana entre la juventud.
Al mismo tiempo, en Paray-le-Monial, se celebran frecuentemente reuniones de este tipo, adornadas con ciertos elementos tradicionales.
Concretamente aquí, en Paray-le-Monial, hay jóvenes que pasan la noche en adoración ante el Santísimo Sacramento, rezando el Rosario y dando testimonio de un auténtico espíritu de oración. Por lo tanto hay un aspecto curioso y extraño en el que se mezclan a la vez la Tradición y esas manifestaciones raras y nada habituales en la Iglesia.
¿Qué podemos pensar de todo esto? ¿Habrá que creer que es un nuevo camino abierto con ocasión del Concilio Vaticano II, e incluso algunos años antes, para recibir el Espíritu Santo?

El Movimiento Pentecostal es de origen protestante y ha entrado en la Iglesia transformándose en el Movimiento de la Renovación Carismática

Todo parece indicar que estas nuevas manifestaciones no son acordes con la Tradición de la Iglesia. ¿De dónde procede el Espíritu Santo? ¿Quién nos da el Espíritu Santo? ¿Quién es el Espíritu Santo?

¿De dónde procede el Espíritu Santo?

El Espíritu Santo es Dios. Spiritus est Deus, dice San Juan. “Dios es Espíritu”. Y Dios quiere que le recemos y le adoremos en espíritu y en verdad. Así pues más que manifestaciones sensibles, externas, se trata de una actitud espiritual que debe mostrar nuestra vinculación con el Espíritu Santo. En el Evangelio Nuestro Señor Jesucristo anuncia a los Apóstoles que recibirán el Espíritu Santo, que les enviará el Espíritu Santo. El Espíritu Santo, Espíritu de verdad, de caridad, que glorificará a Nuestro Señor porque tomará de El y lo dará a conocer. Mittam eum ad vos. “Yo os lo enviaré”. Este Espíritu procede de Nuestro Señor Jesucristo y del Padre. Lo decimos en el Credo: Credo in Spiritum Sanctum, qui ex Patre Filioque procedit. “Que procede del Padre y del Hijo”. Esta es la Fe católica: creemos que el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo y que Nuestro Señor Jesucristo ha venido precisamente a la tierra para comunicarnos su Espíritu, para infundirnos su vida espiritual, su vida divina.

Los Sacramentos

¿Cómo se nos da el Espíritu Santo? ¿Qué medios usa Nuestro Señor? ¿Se vale de estas manifestaciones (4) que vemos en la Renovación Carismática y los Pentecostales? En absoluto. Es por medio de los Sacramentos, instituidos por El, que nos comunica su Espíritu.
Debemos insistir de forma especial en esta verdad de la Tradición: Nuestro Señor nos comunica su Espíritu por el Bautismo. Se lo dijo a Nicodemos en la entrevista nocturna que mantuvo con él. “El que no renace del agua y del Espíritu Santo no entrará en el Reino de los Cielos”. Debemos renacer del agua y del Espíritu Santo. Además Nuestro Señor comunicó también de esta forma su Espíritu a los Apóstoles. Primeramente recibieron el bautismo de Juan y después en Pentecostés recibieron el Bautismo del Espíritu. Y justo después de haber recibido el Espíritu Santo, ¿qué hicieron?

Creo que deberíamos meditar con más atención la gran realidad de nuestro Bautismo. Es una total transformación la que se opera en nuestras almas con motivo de la recepción de este Sacramento

Lo que hicieron los Apóstoles fue bautizar; comunicaron el Espíritu Santo a todos los que tenían Fe, a todos los que creían en Nuestro Señor Jesucristo.
Es así cómo la Iglesia, bajo la influencia y el dictamen de Nuestro Señor Jesucristo, comunica el Espíritu Santo a las almas a través del Bautismo. Todos nosotros hemos recibido el Espíritu Santo el día de nuestro Bautismo. Creo que deberíamos meditar con más atención la gran realidad de nuestro Bautismo. Es una total transformación la que se opera en nuestras almas con motivo de la recepción de este Sacramento.
Los otros Sacramentos vienen a completar esta efusión del Espíritu Santo recibido en el día de nuestro Bautismo.
El Sacramento de la Confirmación nos comunica también todos los dones del Espíritu Santo con gran profusión, ya que tenemos necesidad de ellos para alimentar y fortalecer nuestra vida espiritual, nuestra vida cristiana.
Y eso no es todo. En efecto, Nuestro Señor Jesucristo ha querido que dos Sacramentos en particular nos comuniquen su Espíritu de forma frecuente, con el fin de mantener en nosotros la efusión de su Espíritu. Son los Sacramentos de la Penitencia y de la Sagrada Eucaristía. El Sacramento de la Penitencia refuerza la Gracia que hemos recibido el día de nuestro Bautismo y purifica nuestras almas de nuestros pecados. No podemos pensar en recibir numerosas gracias del Espíritu Santo si estamos contristándole por el pecado. El Sacramento de la Penitencia restituye pues en nosotros la fuerza del Espíritu Santo, la virtud de la Gracia.
¿Qué diremos del Sacramento de la Sagrada Eucaristía que nos es dado por la celebración del Santo Sacrificio de la Misa? Es en ese preciso instante en que el Sacrificio de la Misa se consuma, continuándose así el Sacrificio de la Redención, cuando el Sacramento de la Sagrada Eucaristía se realiza. Esta gracia fluye del Corazón traspasado de Nuestro Señor Jesucristo. La Sangre y el agua que salen de su Sagrado Corazón significan las gracias de la Redención y al mismo tiempo nos comunican su vida divina. En la Sagrada Eucaristía recibimos a la vez la santificación de nuestras almas al alejarnos del pecado y la unión con Nuestro Señor Jesucristo, y en todo esto se nos comunica la fuerza del Espíritu Santo.
Los Sacramentos del Matrimonio y del Orden santifican a la sociedad. El primero santifica a las familias y el segundo es conferido para comunicar precisamente el Espíritu Santo a todas las familias cristianas, a todas las almas. Son momentos en los que Nuestro Señor Jesucristo nos da realmente su Espíritu, Espíritu de verdad, de caridad y de amor.
Finalmente el Sacramento de la Extremaunción nos prepara para recibir la verdadera y definitiva efusión del Espíritu Santo, cuando recibamos nuestra recompensa en el Cielo.

No tenemos derecho a escoger otros medios

Estos son los medios que Nuestro Señor Jesucristo ha querido emplear para comunicarnos su vida espiritual, su propio Espíritu. No tenemos derecho a querer y escoger otros medios distintos de los que Nuestro Señor Jesucristo nos ha dado, esos medios que El mismo ha instituido tan sencillos, tan bellos, tan eficaces y tan simbólicos al mismo tiempo. No pretendamos recibir el Espíritu Santo mediante simples manifestaciones externas o gestos originales. Es muy de temer que todas estas manifestaciones sean inspiradas por el espíritu del mal, precisamente para engañar a los fieles, haciéndoles creer que reciben el verdadero Espíritu de Nuestro Señor. Y no es verdad, no reciben el Espíritu Santo sino otro tipo de espíritu... Cuidado con dejarnos engañar por estas corrientes, velando para que no lo sean tampoco nuestros familiares. Hagámosles ver que nuestro Señor Jesucristo puso todo su empeño en comunicarnos el Espíritu Santo a través de los Sacramentos que El mismo instituyó.

La verdadera acción del Espíritu Santo en las almas: los dones del Espíritu Santo

Así pues, ¿cómo actúa el Espíritu Santo en nuestras almas? Primeramente alejándonos del pecado, mediante los dones de fortaleza y de temor de Dios. Especialmente el temor filial y no el temor servil, aunque puede ser útil el temor que nos infunden los castigos, guardándonos fieles a nuestro Señor Jesucristo y a sus Mandamientos. Pero es el temor filial el que debemos cultivar. Es este temor el que nos infunde el Espíritu Santo. Temor de alejarnos de Nuestro Señor Jesucristo que es nuestro todo, de alejarnos de Dios, del Espíritu Santo. Este temor debería ser suficiente y eficaz para apartarnos de todo pecado voluntario, sea el que sea. Que nuestra voluntad no se aleje de Dios por el apego a bienes contrarios a la Voluntad divina. Este es el primer efecto de los dones del Espíritu Santo.
A través de los Dones de Consejo y Sabiduría el Espíritu Santo nos inspira el sometimiento a la Voluntad de Dios; el Don de Consejo perfecciona la virtud de Prudencia. Todos tenemos necesidad en nuestra vida de saber cuál es la Voluntad de Dios para poder cumplirla. No siempre es fácil. Hay momentos en que debemos tomar ciertas decisiones, que son sin duda complicadas, y es entonces cuando suele ser difícil conocer la Voluntad de Dios. El Espíritu Santo nos ilumina por los Dones de Consejo y Sabiduría.
La Tercera Persona de la Santísima Trinidad nos mueve también a la oración, a la unión con Nuestro Señor Jesucristo, a la unión con Dios Padre mediante la plegaria. He aquí el Don de Piedad, uno de los siete Dones del Espíritu Santo. El Don de Piedad se manifiesta especialmente en la virtud de la Religión que lleva las almas a Dios. Virtud de la Religión que forma parte de la virtud de Justicia, pues es justo y digno que tributemos un culto. Y el culto que Dios Padre quiere se lo tributamos a través de la Persona de Nuestro Señor Jesucristo, mediante el Sacrificio del Calvario. Por la celebración del Santo Sacrificio de la Misa Dios Padre ha querido que le tributemos todo honor y toda gloria por Nuestro Señor Jesucristo, con El y en El.
Esto es lo que la Iglesia nos pide que hagamos cada Domingo : unirnos al Sacrificio de Nuestro Señor Jesucristo. Es la oración más bella y más grande. En la Santa Misa el Espíritu Santo nos inspira esta virtud de la Religión, espíritu de piedad profunda, realidad espiritual mucho más que sensible.

Una frase muy repetida: la participación activa en la Liturgia

De nuevo nos vemos obligados a decir que hay un error en la reforma litúrgica: la repetición machacona sobre la participación de los fieles. Yo mismo oí de labios de Monseñor Bugnini, pieza clave en la reforma litúrgica, decir lo siguiente: “La reforma litúrgica ha tenido como objetivo hacer participar a los fieles en la Liturgia”.
¿De qué participación se trata? Esta es la pregunta. ¿Una participación externa? ¿Una participación oral? Estas formas no son siempre la mejor manera de participar. ¿Por qué la participación externa? ¿Por qué estas ceremonias? ¿Por qué estos cantos? ¿Por qué estas oraciones vocales? ¿Acaso es con el fin de llegar a la unión interior, a esa unión espiritual, sobrenatural, a esa unión de nuestras almas con Dios?
Dicho esto es muy posible que uno pueda asistir al Santo Sacrificio de la Misa en actitud silenciosa, sin abrir siquiera el Misal, precisamente cuando toda la atención se cifra en lo que allí se celebra, y el alma está centrada, invadida por los sentimientos que el sacerdote manifiesta en su acción litúrgica, pendiente del momento en que el ministro pronuncia el confiteor, su acto de contrición. De esta forma el alma hace suyas las palabras del sacerdote y se duele de sus pecados.
Cuando se entona el Kyrie eleison se hace una llamada a la piedad y a la misericordia de Dios. Cuando se lee el Evangelio o la Epístola surge el espíritu de Fe. El Credo es un acto de Fe, de Fe en las verdades enseñadas por la Santa Iglesia. En el momento del Ofertorio el alma se ofrece, junto con la Hostia, en la patena. Se ofrece el trabajo del día, la propia vida y la familia, los seres queridos: todo se ofrece a Dios. Los sentimientos continúan expresándose de esta manera a través de la Misa, es magnífico. Esta es la verdadera participación, participación interior de nuestras almas en la oración pública de la Iglesia. No tiene que ser necesariamente una participación externa, aunque ésta sea muy útil y pueda ayudarnos a unirnos al sacerdote. Pero el fin es siempre la unión espiritual de nuestros corazones y de nuestras almas con Nuestro Señor Jesucristo, con Dios Padre. Y por lo tanto es un error cuando se pretende que los fieles participen externamente y esto en tal grado que llega a ser un obstáculo para la oración interior y la unión de las almas con Dios.

No tenemos derecho a querer y escoger otros medios distintos de los que Nuestro Señor Jesucristo nos ha dado, esos medios que El mismo ha instituido tan sencillos, tan bellos, tan eficaces y tan simbólicos al mismo tiempo.

Cuántas personas dicen que no pueden rezar ahora con la Nueva Misa. Siempre se está oyendo algo. Siempre hay una oración en común, pública, manifestada externamente, que es motivo de distracciones e impide que nos podamos recoger y así estar unidos más íntimamente con Dios. Es la negación de lo que se está haciendo. El espíritu de piedad y el Don de Piedad son también una manifestación del Espíritu Santo.

De la piedad a la contemplación

Finalmente los Dones de Entendimiento y de Ciencia nos invitan a la contemplación de Dios a través de las cosas de este mundo. El Don de Ciencia y el Don de Entendimiento nos penetran y nos infunden la Luz de la existencia de Dios, de su Presencia en todas las cosas y especialmente en las manifestaciones espirituales y sobrenaturales que Dios nos concede por la Gracia y los Sacramentos. Cuando el Espíritu Santo ilumina a un alma ésta ve de alguna manera la presencia de Dios en todas las cosas y así se une a su Señor en el vivir diario esperando verle realmente en la vida eterna.

El Espíritu Santo fuente de la vida interior

Así es y así se manifiesta el Espíritu Santo. En los Evangelios, en los Hechos de los Apóstoles, en las Epístolas, se puede contemplar al Espíritu Santo. Está en todas partes y en todas partes se manifiesta. Es la expresión clarísima de la Voluntad de Dios Padre que desea vernos cómo nos santificamos por la presencia del Espíritu Santo.
Pidamos a la Santísima Virgen María, colmada por el Espíritu Santo, Ella que es Nuestra Madre del Cielo, que nos ayude a vivir esta vida espiritual, interior y contemplativa. Ella que tanto recato ha tenido en manifestar externamente su oración. Unas pocas palabras en el Evangelio bastan para mostrarnos y descubrirnos un poco el alma de la Santísima Virgen María. Ella meditaba las palabras que profería Nuestro Señor. Las meditaba en su Corazón, nos dice el Evangelio. Este era el espíritu de la Santísima Virgen María: meditaba las palabras de Jesús.
Meditemos también nosotros las enseñanzas del Evangelio; meditemos las enseñanzas que la Iglesia nos hace aprender para unirnos cada vez más y más a Dios Nuestro Señor.

† Mons. Marcel Lefebvre

(1) El primero de Enero de 1901 una estudiante protestante experimentó de repente una sensación de paz y de gozo que según ella provenía de Cristo e igualmente se pone a hablar en lenguas cuyo conocimiento ignoraba. Pasados algunos días toda su comunidad había recibido, al igual que ella, el “Bautismo en el Espíritu”. Así nacía el Movimiento Pentecostal protestante.
(2) El 13 de Enero de 1967 dos profesores de la Universidad de Pittsburgh piden que se les imponga las manos en una asamblea protestante, descubriendo con gran sorpresa que “hablan en lenguas”. Había nacido la Renovación Carismática católica.
(3) ¿Esta tendencia ecumenista actual, de tan gran éxito, no constituirá tal vez lo que se ha venido en llamar la “renovación conciliar”?
(4) Los signos extraordinarios de Pentecostés fueron carismas pasajeros cuyo fin era interesar a los judíos en la predicación de los Apóstoles. A medida que la Iglesia iba extendiéndose estos carismas fueron desapareciendo poco a poco.

lunes, 21 de febrero de 2011

LOS SUEÑOS DE SAN JUAN BOSCO: EL SUEÑO DE LOS 9 AÑOS


[Prefacio]

En la vida de San Juan Bosco (escrita en 19 volúmenes llamados Memorias Biográficas), se narran 159 sueños de este Santo.

Al principio él no les daba mayor importancia, pero luego se fue dando cuenta de que lo que en sus sueños veía o escuchaba se cumplía después con maravillosa exactitud, y empezó a narrarlos a sus discípulos de mayor confianza. No había pensado escribirlos, pero el Sumo Pontífice Pío IX, al darse cuenta del mucho bien que estos sueños podrían hacer a la gente, le mandó terminantemente que los escribiera.

El Santo decía: “He llegado a convencerme de que a veces la narración de un sueño de éstos les hace mayor bien a los oyentes que un sermón”. Y en 1886, dos años antes de morir, al oír que su gran amigo el Padre Lemoyne le decía: “Muchos de sus sueños se pueden llamar “Revelaciones de Dios”, Don Bosco exclamó: “Así es, son revelaciones de Dios”.

Lo que más impresionaba a los que le escuchaban a San Juan Bosco narrar los sueños que había tenido, era el constatar poco tiempo después cómo se iba cumpliendo a la letra todo lo que en el sueño le había sido avisado que iba a suceder.

Cuando a mitad del siglo XX fue fundada la ciudad de Brasilia, los constructores quedaron admirados al constatar que ellos sin habérselo propuesto, fundaron la ciudad en el sitio exacto donde la vio Don Bosco en sueños 70 años antes. Y otro tanto sucedió en Argentina cuanto encontraron pozos de petróleo donde nadie imaginaba, pero donde los había visto en sueños nuestro Santo.


1. El sueño de los 9 años.

Tuve por entonces un sueño que me quedó profundamente grabado en la mente para toda la vida. En el sueño me pareció estar junto a mi casa, en un paraje bastante espacioso, donde había reunida una muchedumbre de chiquillos en pleno juego. Unos reían, otros jugaban, muchos blasfemaban. Al oír aquellas blasfemias, me metí, en medio de ellos para hacerlos callar a puñetazos e insultos. En aquel momento apareció un hombre muy respetable, de varonil aspecto, notablemente vestido. Un blanco manto le cubría de arriba abajo; pero su rostro era luminoso, tanto que no se podía fijar en él la mirada. Me llamó por mi nombre y me mandó ponerme al frente de aquellos muchachos, añadiendo estas palabras: – No con golpes, sino con la mansedumbre y la caridad deberás ganarte a éstos tus amigos.

Ponte, pues, ahora mismo a enseñarles la fealdad del pecado y la hermosura de la virtud.

- ¿Quién sois vos para mandarme estos imposibles? – Precisamente porque esto te parece imposible, debes convertirlo en posible por la obediencia y la adquisición de la ciencia.

- ¿En dónde?, ¿Cómo podré adquirir la ciencia? – Yo te daré la Maestra, bajo cuya disciplina podrás llegar a ser sabio y sin la cual toda sabiduría se convierte en necedad.

- Pero ¿quién sois vos que me habláis de este modo? – Yo soy el Hijo de aquella a quien tu madre te acostumbró a saludar tres veces al día.

- Mi madre me dice que no me junte con los que no conozco sin su permiso; decidme, por tanto, vuestro nombre.

- Mi nombre pregúntaselo a mi madre.

En aquel momento vi junto a él una Señora de aspecto majestuoso, vestida con un manto que resplandecía por todas partes, como si cada uno de sus puntos fuera una estrella refulgente. La cual, viéndome cada vez más desconcertado en mis preguntas y respuestas, me indicó que me acercase a ella, y tomándome bondadosamente de la mano: – “Mira” – me dijo.

Al mirar me di cuenta de que aquellos muchachos habían escapado, y vi en su lugar una multitud de cabritos, perros, gatos, osos y varios otros animales.

- “He aquí tu campo, he aquí en donde debes trabajar.

Hazte humilde, fuerte y robusto, y lo que veas que ocurre en estos momentos con estos animales, lo deberás tú hacer con mis hijos”.

En aquel momento, siempre en sueños, me eché a llorar.

Pedí que se me hablase de modo que pudiera comprender, pues no alcanzaba a entender qué quería representar todo aquello. Entonces ella me puso la mano sobre la cabeza y me dijo: – A su debido tiempo todo lo comprenderás. Dicho esto, un ruido me despertó y desapareció la visión. Quedé muy aturdido. Me parecía que tenía deshechas las manos por los puñetazos que había dado y me dolía la cara por las bofetadas recibidas; y después, aquel personaje y aquella Señora de tal modo llenaron mi mente por lo dicho y oído, que ya no pude reanudar el sueño aquella noche.

Por la mañana conté en seguida aquel sueño; primero a mis hermanos, que se echaron a reír, y luego a mi madre y a la abuela. Mi hermano José decía: – “Tú serás pastor de cabras, ovejas y otros animales”.

Mi madre: – “¡Quién sabe si un día serás sacerdote!”.

Antonio, con dureza: – “Tal vez, capitán de bandoleros”.

Pero la abuela, analfabeta del todo, con ribetes de teólogo, dio la sentencia definitiva: No hay que hacer caso a los sueños.

Yo era de la opinión de mi abuela, pero nunca pude echar en olvido aquel sueño. Lo que expondré a continuación dará explicación de ello. Y yo no hablé más de esto, y mis parientes no le dieron la menor importancia. Pero cuando en el año 1588 fui a Roma para tratar con el Papa sobre la Congregación Salesiana, él me hizo exponerle con detalle todas las cosas que tuvieran alguna apariencia sobrenatural. Entonces conté por primera vez el sueño que tuve a los nueve años. El Papa me mandó que lo escribiera literal y detalladamente, y lo dejara para alentar a los hijos de la Congregación; ésta era precisamente la finalidad de aquel viaje.

En la vida de Don Bosco se cumplió a la perfección lo señalado en éste de sus 159 sueños proféticos. Toda su vida la empleó en transformar jóvenes difíciles como fieras, en buenos cristianos como mansos corderos. Los 47 años de su sacerdocio los dedicó por completo a educar la juventud y con la ayuda de María Auxiliadora obtuvo que Jesucristo convirtiera y volviera buenos cristianos a centenares de miles de jóvenes. Hoy tienen más de dos mil colegios en más de setenta países y educan millones de jóvenes, especialmente a las clases pobres y abandonadas. Y siguen obteniendo los mismos prodigios del primer sueño: los pecadores que son como fieras se convierten en mansos corderos, o sea en católicos convencidos y prácticos.

Fuente: Biblia y Tradición

sábado, 19 de febrero de 2011

MILAGROS Y PRODIGIOS DEL SANTO ESCAPULARIO DEL CARMEN - 1


RESPETAN LOS DEMONIOS UN CUERPO MUERTO PORQUE
TENÍA EL ESCAPULARIO

El Rvdo. P. Mtro. Fr. Pablo de la Cruz nos dice: “Había en cierta ciudad de Italia una doncella, recatadísima en extremo, hasta el punto de que abstraída y ajena por completo a aquellas lícitas diversiones propias de sus años juveniles, sólo era dada y estaba de lleno entregada a piadosos y santos ejercicios, tanto que podía servir de edificación y ejemplo a la religiosa más austera y penitente. Llena estaba toda la ciudad de la gloriosa fama de su virtud y edificantes obras este fue el origen de su perdición, pues el aire de la vanidad empezó poco a poco a marchitar el candor de sus virtudes, amortiguando el fervor de su caridad. Ya que el demonio la encontró tibia en la devoción, valiese de un apuesto y arrogante mancebo algo pariente suyo, que, sin la menor nota de escándalo, la empezó a cortejar y visitar con harta frecuencia, sin que pasaran de ahí.

“No se recató al principio de estas demostraciones cariñosas que permite hasta ciertos límites honestos el próximo parentesco, y en breve se despeñó en horrendo precipicio, perdiendo en un punto su virginal pureza. ¡Oh el daño que suele acarrear un leve descuido en los principios, aun de las amistades santas!

“Apagose a poco tiempo en su corazón el inmundo fuego del deleite, quedando en su corazón tan solo las frías cenizas de la culpa; pero mirábalas con tal horror, que su triste memoria aun a sí misma, la causaba encogimiento y vergüenza; ésta le selló la boca para no confesar sus culpas y comulgar sin confesarlas.

“Remordiale enormemente la conciencia para que las confesase, mas podía más en ella el maldito respeto humano y un mal entendido sonrojo y vergüenza que el dolor y la verdadera contrición de sus culpas para confesarlas y salir de tan lastimoso y detestable estado de miseria y abyección. Así estuvo luchando y celando u ocultando su pecado y acercándose a comulgar por espacio de algún tiempo con el alma afeada y manchada por la culpa grave; mas, a la tercera vez que comulgara sacrílegamente, le sobrevino repentinamente un accidente mortal del que no pudieron sacarla ni las más solícitas atenciones de los doctores más afamados de la comarca; sólo puedo decir a su buena madre que la enterrasen en el convento del Carmen y amortajada con el hábito de nuestra Madre.

“¡Oh miserable desdichada! ¡Oh ejemplo pavoroso de la Divina Justicia! Quedó su rostro tan hermoso y resplandeciente, que el mirarla causaba extraordinaria admiración, calificándose por esto, en juicio de los hombres, su virtud y santidad, porque así era tenida en el concepto de todos.

“Concurrieron todos con grandísima admiración y respeto a su entierro; mas a la siguiente noche, apareciéndose dos ángeles a su confesor le llevaron en su compañía hasta la iglesia donde se hallaba sepultada. Ya en ella condujéronle a la sacristía e hicieron se revistiese de los ornamentos sacerdotales, cual si fuese a celebrar, y luego que estuvo revestido, tomando uno de ellos la llave del Sagrario y acompañándole hasta el altar, le ordenaron que tomase en sus manos el copón y les siguiese. Alumbrándole con dos hachas encendidas, lleváronle a la sepultura de la infeliz doncella, la cual se hallaba arrodillada esperándoles sobre la losa de la sepultura, y tan radiante de belleza como en el instante de enterrarla. Dijeron los ángeles al confesor aplicase el borde del copón a la boca de la difunta doncella y dándole uno de ellos un suave golpecito en la espalda, cayeron de su boca, intactas, las tres formas que recibiera la desgracia sacrílegamente.

“Apagose con esto el resplandor de su rostro, pero no se eclipsó su hermosura, ya que aún causaba embeleso el contemplarla.

“Llevadas con gran reverencia las sagradas formas al tabernáculo, volvieron nuevamente los ángeles con el confesor al lugar donde yacía de hinojos el hermoso cadáver y ordenaron al sacerdote que le quitase el Santo Escapulario; hízolo así el sacerdote y al mismo punto la que parecía ángel en la hermosura trocose en un monstruo que horrorizaba cual si fuese demonio, y solamente ellos pudieron solicitar su espantosa y abominable compañía; de ahí que viniendo éstos con gran algazara y aullidos espantosos asieron el cadáver sepultándole en los abismos del infierno, para que el que había acompañado al alma en la culpa, la acompañase también eternamente en la pena.”

Pidámosle a nuestra amorosa Madre nos aproveche y sirva de saludable ejemplo tan espantoso caso, y demos a la Santísima Virgen infinitas gracias por conservarnos en la gracia y amistad de su amantísimo Hijo, nuestro Redentor.


Milagros y Prodigios del Santo Escapulario del Carmen
por el P. Fr. Juan Fernández Martín, O. C.

jueves, 17 de febrero de 2011

EGIPTO EXCLUYE A MUJERES Y CRISTIANOS COPTOS DE LA COMISIÓN QUE ABORDARÁ LA REFORMA CONSTITUCIONAL


AUMENTA EL TEMOR DE QUE SE REPITA LO OCURRIDO CON LOS CRISTIANOS DE IRAK

Las autoridades militares de Egipto han creado un comité que será responsable de redactar una nueva Constitución. Se espera que dicha tarea se lleve a término en diez días, de forma que el pueblo egipcio pueda votar la nueva Carta Magna dentro de dos meses. En dicho comité no hay mujeres ni cristianos coptos, a pesar de ser el diez por ciento de la población del país.

(Agencias/InfoCatólica) La situación ha provocado ya las quejas de representantes de la comunidad copta egipcia. Naigb Gibrial, portavoz de la Unión Egipcia para los Derechos Humanos ha asegurado que “millones de coptos están en desacuerdo con el comité formado por el Concilio Supremo de las Fuezas Armadas”.

“La inclusión de los Hermanos Musulmanes al lado de la ausencia de coptos niega los principios de la revolución del 25 de enero, en la cual cristianos coptos y musulmanes derramaron conjuntamente su sangre”, advierte Gibrial, quien asegura que la inclusión de Sami Yusef, juez copto, en la comisión, no ha de ser tomada en cuenta como representativa de la comunidad copta, ya que su labor es meramente técnica y no de tipo político.

Diversas fuentes ya señalan que el ejército egipcio y los Hermanos Musulmanes están dispuestos a discriminar a los coptos más de lo que ya estaban durante la etapa de Mubarak, lo cual vendría a repetir lo sucedido en Irak tras la caída del régimen de Saddam Hussein.

La exclusión de los cristianos coptos es especialmente dolorosa después de lo ocurrido en la masacre que tuvo lugar en Año Nuevo en una iglesia copta de Alejandría, que acabó con la muerte de 21 personas. Respecto a la exclusión de las mujeres del comité constitucional, todo indica que ha sido debido a la oposición de los Hermanos Musulmanes.

Fuente: InfoCatólica

martes, 15 de febrero de 2011

LAS DISTORSIONES HISTÓRICAS Y LOS CABALLEROS TEMPLARIOS


Texto correspondiente al Prólogo de Piers Paul Read al libro de Régine Pernoud ‘The templars: Knights of Christ’


Tomado de Biblia y Tradición

Las distorsiones históricas son difíciles de enmendar. Un error en un compuesto químico o en el programa de vuelos de una aerolínea saltarían a la vista debido a una explosión o a una escala perdida, pero las malinterpretaciones del pasado pueden persistir por siglos, a pesar del trabajo afanoso de los historiadores, ya sea porque existen intereses y beneficios implícitos de estas distorsiones, por ejemplo, el punto de vista liberal de la historia, o debido a que esta versión causa mayor morbo.

Esto es particularmente cierto en el caso de los Caballeros del Templo de Salomón, los Templarios. La orden fue fundada a comienzos del siglo XII por un caballero de la región de Champaña, al este de Francia, llamado Hugo de Payens, quien cinco años después de la captura de Jerusalén, por la Primera Cruzada, realizó una peregrinación a Tierra Santa, con su señor feudal y homónimo, Hugo de Champaña. Viendo la necesidad de caballeros, quienes pudieran proteger a los peregrinos de los merodeadores musulmanes, pero también respondiendo a un llamado de Dios para consagrarse a la vida monástica, Hugo y seis compañeros formaron una comunidad híbrida de monjes-caballeros. Ellos tomaron votos de pobreza, castidad y obediencia, y siguieron una regla como cualquier orden religiosa, aunque permanecieron utilizando sus armas.

No todos los líderes de la iglesia de ese tiempo aprobaron la noción de una orden militar. San Bruno, el fundador de los Cartujos, tuvo grandes dudas acerca de la legitimidad moral de matar por Cristo. Sin embargo, Hugo de Payens encontró apoyo en uno de los campeones de la fe, y quien era uno de los líderes de la Iglesia de ese tiempo, San Bernardo de Claraval, quien no sólo aprobó el concepto sino que elaboró una estricta regla, muy parecida a la de su propia orden Cisterciense, la cual tenía la aprobación papal.

Fue una idea que se materializó con el tiempo, los gobernantes de la cristiandad latina deseaban ir en cruzada, pero temían la usurpación de sus bienes, si dejaban sus reinos por mucho tiempo, los Templarios fungieron como sus apoderados. Las donaciones de tierras les proveyeron un ingreso que les permitió aprovisionar a sus caballeros, sargentos y terratenientes, construir castillos y contratar mercenarios. Su voto monástico de obediencia los llevó a ejercitar una disciplina militar imposible de imponer a los caballeros que se caracterizaban por sus grandes cualidades en la batalla, más que por su vocación religiosa. No existía límite de tiempo en el servicio… siendo célibes, no tenían descendencia que mantener, y la autoridad dentro de la orden no dependía de los lazos feudales. El jefe de los ‘Asesinos Sirios’, Sinan ibn-Salman, dijo que no tenía caso el matar a un Gran Maestro Templario, ya que siempre habría otro caballero quien tomaría su lugar.

A principios del siglo XIII, los Templarios se habían convertido en una institución rica y poderosa, con fortalezas en Londres y París, una red bien administrada de terratenientes en toda Europa, y una con una fuerte presencia militar y política en Tierra Santa. Casi no existe evidencia de caballeros corruptos, y ciertamente mucho menos de monjes corruptos, pero sí existe alguna certeza de arrogancia institucional y evidente dispendio: Las fortalezas templarias de la ciudad de Acre [ciudad costera al oeste de Galilea, en el norte de Israel] estaban adornadas con cuatro leones de oro y plata al costo de 1,500 besantes o bezantes [sólido áureo]. Al responderle sólo al Papa, los obispos resentían su autonomía y los reyes su riqueza.

En 1307, el rey Felipe de Francia, buscando maneras de contrarrestar el déficit en las finanzas reales, decidió expropiar la propiedad de los Templarios, acusando a la orden de traición, blasfemia, sodomía y adoración satánica, el rey ordenó el arresto de todos los caballeros en su jurisdicción y conminó a los reyes de Inglaterra y Aragón para que hiciesen lo mismo. Las torturas que siguieron y los juicios sobre los Templarios, y el descuido del entonces Papa, Clemente V, y la disolución de la orden en el Concilio de Viena en 1311, representan uno de los asuntos menos honrosos en la historia de la Iglesia Medieval.

Tan desgraciado como el destino de los últimos Templarios fue el del último Gran Maestro, Jacques de Molay, quien fue quemado en la hoguera en París, a partir de estos hechos la Francmasonería se ha apropiado de la orden, por medio de la elaboración de mitos, a partir del siglo XVIII, y cuya mistagogia y ofuscación persiste hasta nuestros días.

[Nota del Traductor: La “mistagogia” es la iniciación de los recién bautizados (neófitos) en los misterios del cristianismo -corazones.org-, en este caso, se extrapola la definición, y por lo tanto, la mistagogia masónica se refiere a la iniciación de los neófitos en los misterios de la masonería.]

Desde la obra de Walter Scott ‘Ivanhoe’ al ‘Código da Vinci’ de Dan Brown, la descripción de los Templarios es tan falsa como absurda. Esta distorsión es exasperante, e incluso indignante, la historiadora francesa Régine Pernoud, quien ya ha abordado muchas de las malinterpretaciones populares acerca de la Edad Media, en su obra ‘Those Terrible Middle Ages: Debunking the Myths’, ahora en su nuevo trabajo ‘The Templars’, ella rehabilita a estos devotos caballeros católicos, exponiendo “los alegatos, llenos de fantasías y mutilaciones, atribuidos a los Templarios, en muchísimos ritos y creencias de sociedades esotéricas, desde las más antiguas hasta las más vulgares”. Y como ella acertadamente observa, la verdad está al alcance en archivos y bibliotecas, no es imposible sacar a la luz los hechos. El resultado es una excelente lectura de la historia, desprovista de adornos superfluos y que es un placer leer.

Donde exista controversia en el tema, ella ofrece su opinión fundamentada en su amplio conocimiento de la Edad Media. Ella considera que los cargos hechos en contra de los Templarios son falsos: “sólo unos cuantos historiadores, quienes se caracterizan por defender la memoria de Felipe IV el Hermoso, le otorgan algún crédito a las acusaciones de las que los Templarios fueron víctimas”. Ella también coloca la disolución de la orden en su contexto histórico, comparándola a la supresión de la Compañía de Jesús en el siglo XVIII [presiones políticas] y observando que la tortura y el lavado de cerebro a que fueron sujetos los Templarios, sólo presagiaron los métodos de los gobiernos totalitarios de los tiempos modernos.

No existen santos canonizados Templarios. Fuera de los Grandes Maestros, se conoce poco sobre la vida personal de otros caballeros, quienes se unieron a la orden, poco de ellos sabían leer o escribir, algo que demuestra también un estado de indefensión al momento de su detención, y de esta manera ninguno dejó escritos sobre su pensamiento y experiencias. Cada caballero quien entraba a la orden sabía que era muy probable que pudiera perder la vida en batalla, el blanco de su túnica representaba a los mártires del Libro del Apocalipsis, y el rojo de la cruz, el color de la sangre que sería derramada. Después de la derrota de los cristianos latinos en la batalla de Hattin, a los caballeros Templarios capturados se les dio la oportunidad de elegir, o la apostasía o la muerte, ninguno de ellos escogió negar a Cristo, todos fueron decapitados por extasiados sufíes a las órdenes de Saladino, pero Saladino se ganó una reputación de clemente y magnánimo en la victoria, lo cual es otra distorsión histórica, sin embargo, los caballeros Templarios, podemos asegurarlo, tendrán su recompensa eterna.

IZQUIERDA (foto de 1966 © Rue des Archives/AGIP). Régine Pernoud, Historiadora, Medievalista, Paleógrafa y Doctora en Letras Francesa. Nació en Château-Chinon, Nièvre, el 17 de junio de de 1909 y falleció en París, el 22 de abril de 1998. Fue conservadora honoraria de los Archivos Nacionales de Francia.Obtuvo en 1929 el grado de Licenciada en Letras de la Universidad de Aix-en-Provence. Obtendría también su Doctorado en Letras de la École Nationale des Chartes y de la École du Louvre. Fue conservadora del museo de Reims en 1947 y dos años más tarde del Museo de Historia Francesa. Fue una especialista mundialmente reconocida en la historia de la Edad Media. DERECHA. Piers Paul Read. Novelista británico y escritor (no ficción).

Visto en: El Cruzamante

sábado, 12 de febrero de 2011

LA DEVOCIÓN DEL PADRE PÍO A LA SANTÍSIMA VIRGEN


El Padre Tiberio Munari nos explica la Espiritualidad mariana de Padre Pío, en su libro, con las siguientes palabras:

La devoción de su infancia
Un verdadero retrato de Padre Pío estaría incompleto si no se diera el debido realce a su devoción mariana.
Cuando niño, Francisco entraba en la iglesia de Pietrelcina a saludar a la Virgen de la “Libera”. En 1901, cuando tenía 14 años, fue a visitar el santuario de nuestra Señora del Rosario de Pompeya, con otros 7 compañeros de escuela y acompañados por el maestro Don Ángel. El 6 de mayo de 1913 escribe al P. Agustín, su director espiritual: “Esta Madre tan tierna, en su gran misericordia, sabiduría y bondad ha querido verter en mi corazón tantas y tales gracias que, cuando me hallo en su presencia y en la de Jesús, me siento estrechamente unido y ligado al Hijo por medio de esta Madre!”.

El Mes de mayo dedicado a María
El Padre Pío llamaba el mes de mayo: “el mes de la hermosa mamita”. El 1 de mayo de 1912, él escribía a su padre espiritual: “¡oh el hermoso mes de mayo! El más bonito del año. Si, padre mío ¡este mes nos recuerda muy bien las dulzuras y la belleza de María! Pensando en los muchos beneficios que me ha hecho esta querida Mamita, tengo vergüenza de mí mismo por no haberla amado y servido lo bastante: en cambio, a sus cuidados afectuosos he respuesto con ingratitudes”
“El mes de mayo para mí es el mes de las gracias y este año espero recibir dos: que me recoja consigo para no seguir viendo esas caras feas (demonios); la otra, usted la conoce. Quisiera tener una voz poderosa para invitar a todos los pecadores del mundo a amar a la Virgen”
Para mostrar su devoción a la Virgen y obtener más fácilmente sus gracias, él le ofrece sus sacrificios. El 21 de julio de 1913, escribe al padre espiritual: “Le pido el permiso de abstenerme de la fruta el miércoles en honor de la Virgen” y el 6 de enero de 1917 le pide el permiso de ayunar dos veces por mes, una vez en honor de la Virgen y la otra en honor de San Antonio.
“Su amor a la Virgen era muy grande -cuenta un sacerdote-. Recuerdo que una vez le pedimos a Padre Pío, en la fiesta de la Asunción, un pensamiento sobre la Virgen para ese día. Se le iluminó el rostro y sollozando nos dijo:”Hijos míos amemos a la Virgen. Ella (y aquí se emocionó) es nuestra Madre”. También nosotros nos pusimos a llorar, confundidos y humillados ante a tanto amor”.
Un día Cleonice Morcaldi, su hija espiritual, le preguntó a Padre Pío:
- Padre, ¿la Virgen viene uno que otro día a su celda?
-Mejor di -le contestó Padre Pío- si algún día no viene…
-¿Se le aparece como en Lourdes?- siguió preguntando atrevida Cleonice
-Eh, si. Allá se apareció ., pero aquí nada.
-¡Oh qué paraíso, Padre” Dígame un pensamiento sobre la grandeza de María para que me anime a amarla.
-¿No te basta saber que es Madre de Dios?¿Que todos los ángeles y santos no llegan a alabarla dignamente? Dios es el Padre del Verbo, María es la Madre del Verbo, hecho carne. Nada nos concede el Señor si no pasa por las manos de la Reina del Cielo. Si Dios es la fuente de agua viva, María es el acueducto que la lleva a nosotros. Ámala en la tierra y la contemplarás en el cielo.

Su arma preferida
Su amor a la Virgen se expresaba en particular por el rezo del Santo rosario que llevaba siempre enrollado en la mano o en el brazo, como si fuera un arma siempre empuñada.
Una tarde Padre Pío estaba en cama y lo asistía su sobrino Mario. El tío le dijo:
-Mario, tráeme el arma.
El sobrino buscó por aquí y por allá en la celda, sobre la mesa, en el cajón.
-Pero tío, no encuentro ninguna arma.
-Mira en el bolsillo de mi hábito.
El sobrino hurgó en el amplio bolsillo, y nada.
-Tío está sólo la corona del rosario.
-Tonto-, ¿no es esa el arma?
-”Toma esta arma”, le había dicho una vez en sueño la Virgen.
Sus cohermanos llamaban a Padre Pío “El rosario viviente” ¿hay oración mas bella -decía él- que aquella que nos enseñó Ella misma? Recen siempre el rosario”.
Y con el rosario en la mano, pronunciando dulcemente los nombres de Jesús y María, entregó su hermosa alma a Dios.
Le gustaba al Padre Pío contar ese sueño:
“Una noche soñé que estaba asomado a la ventana del coro y veía la plaza llena de gente. Les grité:
-¿Qué quieren?-La muerte de Padre Pío-contestaron
-Ah, entonces ustedes son comunistas! -les dije yo, y me metí al coro.
En aquel momento me viene al encuentro la Virgen y me dice:
-No le tengas miedo, aquí estoy yo. Toma esta arma, vuelve a la ventana y úsala.
Yo obedecí y todos se cayeron muertos.
“En nombre de la Virgen te curarás”
Una joven enfermera de Bolonia fue hospitalizada en octubre de 1952 por una forma nefrítica muy grave, necesitando la operación. Una noche le apareció en sueño Padre Pío diciéndole.”En nombre de la Virgen María tus riñones desde este momento, no sangrarán más” y la avisó que volvería. La mañana siguiente los médicos la encontraron clínicamente curada y la dieron de alta. Sin embargo ella dijo que los médicos la habían curado.
Se le apreció nuevamente Padre Pío, muy serio, reprochándole su mentira. “Ha sido la Virgen quien vino a curarte, recuérdate y repíteselo a todo el mundo, porque hay muchas jóvenes de tu edad que se están perdiendo, pero cuando sepan lo que te ocurrió, podrán rehabilitarse”.
“¿Quién no recuerda -escribe Curci- la oración de la “Visita de María Santísima” que Padre Pío rezaba todas la tardes, delante del Santísimo Sacramento? su corazón latía por Ella, y su alma se enternecía hasta las lágrimas cuando llegaba a aquella palabras “No me desampares mientras no me veas salvo en el cielo, bendiciéndote y cantando tus misericordias por toda la eternidad”.
El 1959 llegó a Italia, procedente de Fátima, la estatua de la Virgen Peregrina que visitaba varias ciudades de la Península. El 5 de agosto llegó a San Giovanni Rotondo. Padre Pío estaba enfermo y ni siquiera podía celebrar. El se detuvo por mucho tiempo delante de la sagrada imagen y le puso entre las manos su rosario, gesto que arrancó lágrimas a los presentes.
Cuando el helicóptero se levantó de la terraza del hospital, llevándose la Virgen Peregrina, Padre Pío la llamó por su nombre y se quejó amorosamente:
-”Madrecita linda, has llegado a Italia y me he enfermado; ahora te vas y me dejas enfermo”.
En aquel instante sintió como un escalofrío que le corrió por todo el cuerpo. Gritó:
-Estoy curado! La Virgen me ha curado.
En efecto, se curó de su pleuresía y nunca se sintió tan sano ni tan fuerte en toda su vida. El mismo afirmó:
-La Virgen vino hasta aquí porque quería curarme.
Amor concreto y profundo
La Virgen introdujo a Padre Pío en el misterio de la cruz. El escribió al Padre Agustín, su director espiritual:”La Virgen dolorosa nos obtenga de su santísimo Hijo que ahondemos cada vez más en el misterio de la cruz y nos embriaguemos con ella en los padecimientos de Jesús. Que nos consiga el amor a la cruz, a sus padecimientos y a sus dolores. Que María, que fue la primera en practicar el Evangelio en toda su perfección, nos obtenga también la ayuda de llegar junto a Ella. Asociémonos siempre a esta querida Madre, salgamos con Ella junto a Jesús fuera de Jerusalén”:
La Virgen lo introdujo también en el misterio eucarístico. Escribió “Pobre Madrecita, cuanto me quiere. Lo he contemplado con renovado fervor al comienzo del más hermoso mes. Con qué cariño me ha acompañado hasta el altar esta mañana. Me ha parecido que Ella no tuviese ni siquiera en quien pensar sino sólo en mí, al llenarme el corazón de santos afectos”.
Padre Pío no soportaba que se pusiera en duda los privilegios de María.
Un día oyendo hablar de ciertos errores que circulaban en algunas escuelas teológicas y revistas, referentes a la virginidad de María y a la interpretación de su Anunciación, él se fue de allí pidiendo al padre superior que le excusara: “Me marcho -dijo- porque me hace mucho mal oír ciertas cosas”.

viernes, 11 de febrero de 2011

NUESTRA SEÑORA DE LOURDES - 11 DE FEBRERO

En cuanto a mí de nada me gloriaré,
sino de mis flaquezas.
(2 Corintios 12, 5)

El 11 de febrero de 1858, la Santísima Virgen dignose mostrarse por primera vez a Santa Bernardita Soubirous; la última aparición tuvo lugar el 16 de julio de ese mismo año. Desde entonces, las peregrinaciones se han sucedido procedentes de todas las partes del mundo, y, en multitud, los enfermos han acudido a implorar a María Inmaculada. Muchos han obtenido una milagrosa curación, muchos otros han recibido la gracia de soportar sus padecimientos con espíritu de fe y de ofrecerlos a Dios.

MEDITACIÓN
SOBRE CÓMO ES PRECISO
SOPORTAR LAS ENFERMEDADES

I. La enfermedad es un presente de Dios que, a menudo, nos es más útil que la salud. Dios tiene sus designios cuando nos envía una enfermedad: quiere castigarnos por nuestros pecados, o apartarnos de ellos, o bien ejercitar nuestra paciencia y dar nos ocasión de adquirir méritos. Si seriamente buscases la razón de tus sufrimientos, encontrarías que Dios quiere acosarte para que renuncies a tus vicios y lleves una vida más santa. No nos quejemos de nuestras enfermedades, ellas pueden ser para nosotros fuente de grandes virtudes (Salviano).

II. Sufre pacientemente los dolores de tu enfermedad, súfrelos de buena gana y por el amor de Dios. Mas, como Dios te impone el deber de velar por tu salud, recurre a los medios humanos. Sigue las prescripciones del médico y obedece a los que te cuidan. El que sufre tiene muchas ocasiones de practicar la virtud: aprovecha diligentemente estas ocasiones.

III. No murmures, no te impacientes; persuádete de que estás en tu lecho como en una cruz, y mira con qué paciencia sufrió Jesús en la suya. Para imitarlo, piensa en todos los pobres enfermos abandonados y en los suplicios de las almas del purgatorio; y recuerda que en las adversidades y en los sufrimientos es donde se reconoce al hombre virtuoso. En la adversidad, el pecador se queja y su impaciencia se derrama en blasfemias; el justo sufre con paciencia (San Cipriano).

La paciencia.
Orad por los enfermos.


ORACIÓN

Oh Dios, que por la Inmaculada Concepción de la Virgen habéis preparado un digno santuario a vuestro Hijo, concedednos, os suplicamos, que, celebrando la aparición de María Santísima, obtengamos la salud del alma y del cuerpo. Por J. C. N. S.

Fuente: Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. - Tomo I; Patron Saints Index

Tomado de
Tradición Católica.com