miércoles, 13 de marzo de 2013

MAHOMETANOS PAQUISTANÍES INCENDIAN Y CELEBRAN LA DESTRUCCIÓN DE BARRIO CRISTIANO EN LAHORE

GOBIERNO Y POLICÍA RESPONSABLES SEGÚN LOS OBISPOS PAQUISTANÍES
Dimos aquí la noticia: Turba musulmana incendia mas de cien casas, tiendas y dos iglesias en barrio cristiano de Paquistán. Barnabas Fund ha publicado un artículo con dos fotos muy significativas:
Mahometanos paquistaníes atizan los incendios del barrio cristiano

Celebrando la destrucción de los hogares cristianos

Este video, aunque corto, da una idea de la destrucción causada por las turbas de mahometanos fanáticos.
Para la Comisión de Justicia y Paz de los obispos paquistaníes, gobierno y policía son responsables de la violencia contra los cristianos.

martes, 12 de marzo de 2013

DICHOS DE SANTOS


Sobre el don de Profecía.

“Faltando la profecía, el pueblo se desmoraliza” (Proverbios 29,18). Por eso, en todos los tiempos fueron los hombres instruidos por Dios de lo que debían practicar, según lo que convenía para la salud de los elegidos.(1)

“La profecía se da a alguien para el provecho de la Iglesia y no por sí misma”.(2) 

“Los profetas que predijeron la venida de Cristo no pudieron durar sino hasta Juan, que señaló con el dedo a Cristo presente. Sin embargo, decía San Jerónimo que no se dice porque después de Juan se excluyan los profetas, pues leemos en los Hechos de los apóstoles que Agabo profetizó, y también las cuatro vírgenes, hijas de Felipe”. (…) Y en cada época nunca faltaron algunos dotados del espíritu de profecía, no para dar a conocer doctrinas nuevas, sino para la dirección de la vida humana, como san Agustín refiere (…)"(3)

“La luz profética se extiende también a la dirección de los actos humanos, y por esto la profecía es necesaria para el gobierno del pueblo” (4)

Santo Tomás de Aquino

(1) STh, II II, q. 174, 6 corp. 
(2) Tomás de Aquino, De veritate, 12,5 corp., en: Tomás de Aquino, De veritate, Roma 1964. 
(3) STh, II II, q. 174, 6 ad 3. 
(4) STh, II II, q. 172, 1 ad 4.

lunes, 11 de marzo de 2013

SHOW Y ADORACIÓN EUCARÍSTICA A LA VEZ

 

No sólo uno puede asistir a la procesión con las reliquias de los santos, a la misa y a la adoración eucarística, sino también mover bien el cuerpo con luces y música a todo volumen a la vez. Así se celebra la liturgia en “la Noche de los Santos” en la Catedral de la ciudad de Lodz (Łódź), Polonia. En pocas horas, la reunión contó con la participación de los jóvenes de la zona de la Arquidiócesis de Lodz. Esta fiesta “católica” o, mejor dicho, “caótica” se realiza los 31 de octubre. ¡Misa, adoración y baile al mismo tiempo! Dos por uno parece ser negocio.

viernes, 8 de marzo de 2013

LA PROFECÍA DE SAN ANTONIO ABAD



Por Christopher Fleming
29/01/2013 

San Antonio Magno, también conocido como San Antonio Abad, vivió entre 251 y 356. Sus 105 años, una vida increíblemente larga para la época, desde la edad de 18 fueron un ejemplo maravilloso de oración, pobreza y mortificación. Conocemos muchos detalles de su vida gracias a su biografía escrita por otro santo, el Padre de la Iglesia San Atanasio de Alejandría. Éste era un gran admirador de San Antonio y lo llamó a su diócesis para ayudarle en la lucha contra la herejía arriana. La Iglesia le ha conferido a San Antonio el título de “padre de todos los monjes”. 

Entre los dichos de San Antonio figura esta profecía sobre los últimos tiempos, que cuando la he leído me ha parecido encajar perfectamente con los tiempos que estamos viviendo: 

“Los hombres se rendirán al espíritu de los tiempos. Dirán que si hubieran vivido en nuestros días, la fe hubiera sido sencilla y fácil. Mas en su día dirán que las cosas son complejas; que la Iglesia debe actualizarse y hacerse relevante a los problemas de la época. Cuando la Iglesia y el mundo estén en unión, aquellos días habrán llegado”. 

¿Cuál es el “espíritu de los tiempos” ahora? Evidentemente, desde la Revolución Francesa de 1789 es el liberalismo. Durante casi 200 años la Iglesia Católica luchó incansablemente para erradicar esta plaga y los Papas escribieron encíclicas para condenar sus errores. Pero, para nuestra desgracia, con el Concilio Vaticano II hemos visto el triunfo del liberalismo en la Iglesia. A partir de ese momento la Iglesia, en lugar de oponerse a los errores del liberalismo, decidió claudicar en la lucha y adoptar sus principios. Los frutos de tan nefasta “orientación” son fácilmente visibles para todos: la apostasía. El Papa Juan XXIII dijo querer “abrir las ventanas de la Iglesia” con el fin de dejar entrar algo de aire fresco. Pero lo que entró, en palabras de su sucesor Pablo VI, fue el “humo de Satanás”. 

El mundo, junto con el Demonio y la carne, siempre se ha considerado uno de los tres enemigos del cristiano. Nuestro Señor dijo a sus discípulos en la Última Cena: 

“Si el mundo os odia, sabed que primero me odió a mí. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo. Pero, como no sois del mundo, sino que yo os elegí, sacándoos del mundo, por eso os odia el mundo”. (Juan 15:18-19) 

Sin embargo, ahora resulta que los católicos tenemos que abrazar este mundo, con todos sus errores y engaños. 

Joseph Ratzinger, ahora Benedicto XVI, en su libro “Principios de la Teología Católica” de 1982, escribe: 

“El texto [de Gaudium et Spes] desempeña el papel de contra-Syllabus en la medida en que representa un intento de reconciliación entre la Iglesia y el mundo tal y como es desde 1789… Por un lado esta imagen clarifica el complejo del ghetto que hemos mencionado anteriormente. Por otro lado, nos permite entender el significado de esta nueva relación entre la Iglesia y el Mundo Moderno…. Esto implica que ya no hay vuelta posible a la Syllabus… Por tanto, la “demolición de las murallas” que Hans Urs von Balthasar ya pidió en 1952, era en realidad un deber urgente”. 

El Papa actual, que fue uno de los teólogos que participaron en la elaboración de los textos del Concilio Vaticano II, aboga por una “reconciliación entre la Iglesia y el mundo”. Es exactamente lo que profetizó San Antonio, una señal de que estamos viviendo en los últimos tiempos. Todos los días oímos a nuestros prelados hablar de la necesidad de ser “relevantes” para el mundo de hoy. La Iglesia post-conciliar parece obsesionada con ser aceptada por todos, caer bien, ser “moderna”. No oímos a los obispos hablar de la necesidad de la conversión de los herejes, cismáticos e infieles, ni se menciona el dogma “fuera de la Iglesia no hay salvación”. Estas ideas están pasadas de moda. Ya no se habla de salvar almas, porque no quieren meter miedo a los fieles hablándoles del Infierno. La dicotomía salvación-condenación, que es el eje central de la vida cristiana, es ahora considerada un concepto demasiado simplista; hace falta una fe más “adulta”.

El ideal de la Ciudad Católica,- una ciudad defendida por soldados leales a un rey cristiano, fortificada contra sus enemigos,- una idea tan común antes del Concilio, se ha olvidado, porque se ha olvidado que estamos en guerra. Se ha ordenado la “demolición de las murallas”, traicionando así la memoria de los que han vertido su sangre defendiendo dichas murallas. Ahora la Iglesia pide perdón por su pasado, en especial por la Cruzadas y la Inquisición. En otras palabras, se pide perdón por haberse defendido de sus enemigos, por haber creído hasta el extremo en su divina misión de convertir al mundo. Ahora en lugar de conversión y conquista, se habla de paz y de concordia. El Papa se reúne para orar con infieles, a la vez que la sangre de nuestros hermanos mártires clama venganza al Cielo. Los obispos adulan a los peones del Enemigo que son nuestros políticos, y aquí en España no dudan un instante en dar la sagrada comunión al Rey Juan Carlos I, a la vez que firma leyes que permiten el asesinato masivo de seres humanos no nacidos.

A juzgar por las publicaciones “católicas” de ahora, entender el mensaje de las Sagradas Escrituras es como descifrar un jeroglífico, algo inalcanzable para un católico de a pie. Los “teólogos” hablan de la Resurrección como un hecho “meta-histórico”. Las interpretaciones figurativas y rebuscadas de los Evangelios abundan, hasta el punto de obscurecer el sentido literal; habría que informarles a los exegetas modernistas que a veces la Biblia significa exactamente lo que dice, ni más ni menos. Por ejemplo, ahora muy pocos católicos creen lo que dice la Biblia sobre la Creación,- que Dios creó el mundo en seis días,- cuando es lo que los católicos han creído desde siempre y en todas partes. Allí está la historia de la Creación, en blanco y negro, y se resisten a creerlo. Dicen los que niegan la infalibilidad de las Sagradas Escrituras: “antes se podía creer el relato de la Creación en Génesis, porque el conocimiento científico era muy limitado. Pero ahora que sabemos tantas cosas sobre el universo y la biología, no es posible seguir creyendo en una Creación de seis días.” Es decir, se cumple la profecía de San Antonio en nuestro tiempo: Dirán que si hubieran vivido en nuestros días, la fe hubiera sido sencilla y fácil. Mas en su día dirán que las cosas son complejas. 

La fe se va apagando. El hombre se ha apartado de Dios. Cuando venga el Hijo del Hombre, ¿encontrará fe en la tierra? (Lucas 18:8) ¡

SAN ANTONIO MAGNO, RUEGA POR NOSOTROS!


jueves, 7 de marzo de 2013

IMPACTANTE RAYO AL CRISTO REDENTOR EN BRASIL


RAYO

Impactante: rayo atraviesa al Cristo Redentor en Río, Brasil
Una imagen de la tormenta que azotó a la ciudad brasileña recorre el mundo
La feroz tormenta que sacudió en las últimas horas a Río de Janeiro provocó cuatro muertes y un importante corte de energía en la ciudad. Las descargas eléctricas fueron parte del desastre. Y una de ellas, inmortalizada en una imagen, recorre el mundo.
El Cristo Redentor, una de las Siete Maravillas del Mundo y monumento emblemático de la cultura carioca, parece atravesado por un rayo.

lunes, 4 de marzo de 2013

QUIEN PUEDA ENTENDER QUE ENTIENDA


EL MÉTODO QUE EXIGE LA DISCUSIÓN



“Si la inteligencia humana, con su conducta enfermiza, no opusiera su orgullo a la evidencia de la verdad, sino que fuera capaz de someter su dolencia a la sana doctrina, como a un tratamiento médico, hasta recuperarse del todo mediante el auxilio de Dios, alcanzado por una fe piadosa, no harían falta largos discursos para sacar de su error a cualquier opinión equivocada: bastaría que quien está en la verdad la exponga con palabras suficientemente claras.

Pero ahora estamos ante el empeoramiento más negro de la enfermedad insensata de los espíritus. Se empeñan en defender sus estúpidas ocurrencias como si fueran la razón y la verdad personificadas, y esto incluso después de razonar todos los argumentos que un hombre puede dar a otro hombre. No sé si es por una superlativa ceguera, que no deja vislumbrar ni lo más claro, o por la más obstinada testarudez, que les impide admitir lo que tienen delante. Lo cierto es que en la mayoría de los casos se hace imprescindible alargar la exposición de temas ya claros de por sí, como si hubiera que exponerlos no a quienes tienen ojos para verlos, sino como para que los puedan tocar con las manos quienes andan a tientas, medio ciegos.

Pero, ¿cuándo terminaríamos de discutir, hasta cuándo estaríamos hablando, si nos creyéramos en la obligación de dar nueva respuesta a quienes siempre nos responden? Los que no pueden llegar a comprender lo que se discute o están en una postura mental tan endurecida en la contradicción, que, aunque llegaran a comprender, no harían caso, continuarían respondiendo, como está escrito: Discursean profiriendo insolencias (Ps. 93:4) y son unos estúpidos infatigables. Realmente, si nos propusiéramos refutar sus contradicciones tantas veces cuantas ellos con seso testarudo se proponen no pensar lo que dicen, sólo atentos a contradecir de algún modo nuestros argumentos, te darás cuenta de lo interminable, penoso y sin fruto que esto sería.

Así que ni a ti, mi querido Marcelino, ni a los otros a cuyo provecho va dirigido este mi trabajo, de una manera espontánea por amor a Cristo, os quisiera como jueces de mis obras si vais a ser de los que buscan siempre una respuesta cuando oyen alguna objeción a lo que están leyendo. Serían semejantes a aquellas mujerzuelas de que hace mención el Apóstol: que están siempre aprendiendo, pero son incapaces de llegar a conocer la verdad (II Tim. 3:7)”.

San Agustín, La Ciudad de Dios, Libro II, Capítulo I, B.A.C.

Fuente: Syllabus

domingo, 3 de marzo de 2013

DICHOS DE SANTOS


"Un niño conservado en la inocencia por una buena educación, a los ojos de Dios es un tesoro más precioso que todos los reinos del mundo".

San Antonio María Claret