martes, 3 de octubre de 2017

[CATOLICOS-TRADICION] SOBRE ​"CORRECTIO FILIALIS E HAERESIBUS PROPAGAGATIS"




"Dialogar con el error es poner a Dios y al demonio en el mismo plano."
Mons. Marcel Lefebvre

Carta abierta a los católicos perplejos.




Estimados amigos,
¡Salve María!


Es con espanto que notamos un "alboroto" en el mundo "católico" sobre todo en los que se dicen tradicionales en virtud de la divulgación de un documento bautizado como "

​​ “Correctio filialis e haeresibus propagagatis" donde los signatarios


... afirman que el Papa, a través de su Exhortación apostólica Amoris laetitia, así como de otras palabras, actos y omisiones a ella relacionados, mantuvo siete posiciones heréticas referentes al matrimonio, a la vida moral ya la recepción de los sacramentos, resultando en la difusión de las mismas en el interior de la Iglesia Católica. Estas siete herejías son expuestas por los signatarios en latín, la lengua oficial de la Iglesia.



¿Y cuál es el motivo de nuestro asombro? Bueno, ya habíamos tratado y adelantado ese asunto en este texto, y de lo que hablo, si no, de "personas tradicionales" al firmar defienden a los signatarios de los tales "Dubia" y ahora de la tal "Correctio filialis". ¿Y por qué no podemos colaborar con estos dos últimos escritos? Simplemente porque son documentos aparentemente buenos, pero no lo son. Expliquemos:


Es sabido y revivido que la Exhortación apostólica postsinodal Amoris laetitia se trata de un documento completamente fuera de la órbita católica y que esta Exhortación está contaminada de herejía modernista. También se sabe que 4 cardenales (hoy sólo dos vivos) dirigieron al Papa Francisco las tales "Dubia" donde ellos piden al Papa una posición acerca de aquellas proposiciones. Y ahora apareció la tal "Correctio fillialis".


Sucede que conforme se depura de los documentos citados (todos los tres) se basan en documentos conciliares y post-conciliares, tales como “Familiaris consortio”, “Reconciliatio et penitentia”, “Veritatis splendor”, “Ecclesia de Eucharistia” todos del Papa Juan Pablo II y el “Sacramentum caritatis”, del Papa Benedicto XVI. En el caso de los "Dubia" y de la "Correctio filialis", utilizan, para justificar su petición, el Código de Derecho Canónico de 1983, promulgado por el Papa Juan Pablo II.


Sucede que no se combate el error con otro error. No se apaga el fuego con gasolina. Nuestro Señor, Verdad Infalible nos enseñó que "quien no está conmigo está contra mí; y el que conmigo no recoge, esparce"(S. Mateo XII, 30), así de simple y bien didáctico.


Entre los signatarios de la "Correctio filialis" se encuentra una figura exponente en el "mundo tradicionalista", el Superior General de la FSSPX. Hay quien dice que esta firma representaría "una pala de cal en el supuesto acuerdo entre la FSSPX y Roma", teniendo en vista que el Superior estaría contrariando la Amoris Laetitia. Sucede, mis amigos, que es justamente lo contrario. Mons. Fellay firma un documento basado en documentos del Concilio Vaticano II, post-Vaticano II y arraigado en el nuevo Código de Derecho Canónico del Papa Juan Pablo II de 1983. Con eso se percibe nítidamente la adherencia de la FSSPX a las Reformas Conciliares y la falta de actitud propia, precisando adherirse a un documento ya maculado. ¿Es que es mucho pedir coherencia?


¿Qué tenemos que decir al respecto? "¡Dejen que los muertos entierren sus muertos!" (San Mateo XIII, 22). Mons. Antonio de Castro Mayer nos recuerda que "... estamos con una iglesia nueva, por lo tanto, con una nueva fe ... Se trata de una iglesia evolutiva, modificándose siempre para adaptarse al flujo de la Historia, que no retorna. Ya nadie más duda de que esa iglesia no es la Iglesia Católica de la Tradición que se remonta a los tiempos de los apóstoles. Se trata ahora de persuadir al pueblo de que esa es la Iglesia Verdadera, la Iglesia de Jesucristo". Este texto fue publicado en el Monitor Campista, 04/09/1983. Extracto del libro: "El pensamiento de don Antonio de Castro Mayer", página 47, editora Permanência, 2010, Río de Janeiro.


Nosotros, gracias a Dios, "no tenemos nada que ver, nullam parten habemus, con el panteón de religiones de Asís". "Yo no soy de esta religión. No acepto esta nueva religión. Es una religión liberal, modernista, que tiene su culto, sus sacerdotes, su fe, sus catecismos, su Biblia ecuménica traducida por católicos, judíos, protestantes, anglicanos, agradando a griegos y troyanos, dando satisfacción a todo el mundo, sacrificando muy a menudo la interpretación del Magisterio". (Mons. Lefebvre, libro Carta abierta a los católicos perplejos, página 128).


Por eso, no alentamos a nadie que quiera permanecer católico a inscribir su nombre en documentos que nada más hacen que reafirmar el error y perpetuar la idea de que se trata de una buena obra.


Nuestro objetivo es permanecer católicos y como se reza en la renovación de las promesas del Bautismo, pidamos a Dios "me he preparado lo necesario para ser vuestro fiel soldado de manera que sosteniendo la lucha por la fe reciba un día la corona de la vida eterna".​

Dr. Geovanne Maria Moreira
Missión Sagrada Família - Betim/ Minas Gerais