miércoles, 30 de marzo de 2011

GLOBOS, GLOBOS, GLOBOS (...Y OTROS DETALLES)


Hace un par de semanas trajeron a Sevilla una cruz y un icono que circulan en una especie de tournée para ambientar la JMJ. En una tierra de artísticas cruces y admirable imaginería, extrañaron esos dos elementos de culto, tan simples: La cruz era dos tablones lisos barnizados con una plaquita de bronce con una leyenda, y el icono una copia regularcilla de la Salus Populi Romani. Pero como eran 'imágenes oficiales' se les preparó una adecuada recepción y circulación, oficiales también.

En España, desde el curso pasado, el lema pastoral general es JMJ-JMJ-JMJ, y casi nada más. Las Jmjs son un invento juanpablista típico-tópico, que se inspira en concentraciones juveniles no-religiosas (conciertos de pop y rock) para causar un impacto espiritual en las juventudes católicas (sin despreciar la asistencia de otras posibles juventudes concurrentes; 'abiertos', como se dice ahora) con el atractivo principal de la presencia del Papa, el verdadero movilizador.

En alguno de estos articuletes del blog recuerdo haber escrito que la Jmj ha sido una de las herencias juanpablistas endosadas a Benedicto XVI, que ha tenido que apechar con ellas, velis nolis. A mí me parece - tengo esa impresión - que al Papa actual no le van nada este tipo de actos, pero es lo que hay y con esos bueyes hay que arar, como se suele decir. Aunque yo digo (yo sé) que lo que se quiere cambiar se cambia: ¡Cosas mayores se han cambiado!

En sí mismas, las Jmjs son un cambio de estilo notable (muy notable) en la manera de relacionarse el Papa con la juventud. Antes, el Papa se veía con los fieles católicos, sin muchas diferenciaciones. En cuanto los transportes agilizaron y facilitaron los viajes a Roma, ya en tiempos de Pio XII era común que el Papa recibiera a grupos más determinados. Con Juan Pablo II lo excepcional se hizo corriente, y desde el principio de su pontificado se fue imponiendo cierto estilo quasi confraternizador: El Papa se salía del discurso escrito, improvisaba, bromeaba ligeramente, se reía con todos y como todos. Esas y todas las demás escenas que fueron la estampa nuestra de cada día, mucha gente, muchas palabras, muchas fotos, mucho entusiasmo. Y mañana más. Y pasado mañana, también. Y para el mes que viene dos veces más. Y así. A Juanpablo IIº lo quería todo el mundo, con musiquilla ambiental de estadio (¡¡¡oé-oé-oé-oéeee!!!).

A la liturgia, ya bastante y alarmantemente deformada, alterada y degradada por los mil abusos del post-concilio, se le fueron añadiendo, además, ciertos elementos ocasionales, circunstanciales, anecdóticos. Teníase entonces la impresión de que se confundían audiencias pontificias con liturgias papales. Exceptuando (y no del todo) las celebraciones más solemnes en la Basílica de San Pedro, en otros sitios el altar del Papa se convertia en una especie de Sala Nervi, donde quasi tutto se admitía. El entorno litúrgico del Papa empezó a enrarecerse, in crescendo.

Todo ese estilo de las liturgias juanpablistas, pese al cambio notable y la relativa restauración promovida por Benedicto XVI, se ha perpetuado en dos especiales 'marcos': Las celebraciones con ocasión de los viajes apostólicos, y las Jmjs.


La recepción en Sevilla de la cruz y el icono de las Jmjs han significado también un adelanto de las formas que se verán (expresión espiritual y estilo litúrgico) en la JMJ de Madrid. A mí lo que más me ha chocado han sido los globos, esos globos azules que se pasearon por las calles y luego entraron en los solemnes espacios catedralicios del la Metropolitana Hispalense para quedar flotando etéreamente sobre la tarima del altar de plata, flanqueando al Sr. Arzobispo y a los curas sevillanos que se asistieron al acto. Quasi una alegoría de lo que hay y lo que habrá, diría yo. Los globos de gas dominando el escenario.



También danzaron unas melífluas danzarinas en camisón de dormir; y hubo guitarritas y paseo con canciones para la traslación de la cruz y el icono a algunas parroquias y conventos. Lo de los conventos es preocupante porque la ingenuidad de las buenas monjitas puede derivar facilmente en la adopción de las formas que ven (que les llevan). Y como son cosas oficiales. Y como lo manda el arzobispo. Y como es por el Papa. Y como el Papa va estar... Total, que es de temer (me temo yo) que el dia menos pensado pongan globos de gas en los altares, u organicen un viacrucis con globos, o adornen con globitos el Monumento del Jueves Santo.

Digo globos queriendo decir, por inclusión, todo lo demás.

p.s.
De todas formas, hubo algún lapsus en el que las tendencias sevillanas se impusieron y marcaron una nota de mejor gusto, como la tarde del Viernes que tocó hacer el Viacrucis a la Cruz del Campo, que por la molesta lluvia se redujo al tramo entre la Casa de Pilatos (el palacio sevillano de los Duques de Medinaceli) y la vecina parroquia de San Esteban.

Aquí más fotos (muchas fotos).


+T.


Fuente:
Ex Orbe

SAN JUAN CLÍMACO - 30 DE MARZO


SAN JUAN CLÍMACO

Abad n. hacia el año 569 en Siria;
† hacia el año 649 en el Monte Sinaí

San Juan Clímaco subió al cielo por la escala que nos presenta, pues todo lo que enseña en su hermoso libro titulado Escala Espiritual, él mismo lo practicó. Dejó el mundo y se hizo monje a la edad de 16 años. Su vida desde entonces fue una mortificación continua. Empleaba su tiempo en llorar sus pecados, en conversar con Dios, o bien en componer libros destinados a instruir y edificar al prójimo. Fue nombrado abad del Monte Sinaí, y murió a la edad de 80 años apenas transcurrida la primera mitad del siglo VII.

MEDITACIÓN

SOBRE LOS TRES GRADOS

DE LA SUBIDA HACIA DIOS

I. El primer grado de la perfección es el desprecio del mundo y de todo aquello que ama el mundo: honores, placeres y riquezas. Vanos son los honores del mundo; criminales sus placeres; peligrosas sus riquezas. ¡Qué difícil es llegar a este grado! ¡Cuánta virtud se necesita para pisotear lo que adoran los hombres! Pero, lo que es difícil no es imposible, sobre todo si consideran que el mundo pasa con su concupiscencia y que es preferible abandonarlo a él antes que ser por él abandonados. II. El segundo grado es la abnegación de uno mismo. Has de renunciar a tus placeres, a tus más caras inclinaciones, a tu propia voluntad, has de triunfar de ti mismo en todo. Fácil es decirlo, pero difícil hacerlo. Es necesario, sin embargo, porque nada harías abandonando el mundo, si no renuncias a ti mismo. Es pues menester que, en adelante, sea mi propio enemigo, que me declare la guerra, que luche contra todas las inclinaciones de la naturaleza corrompida. III. El tercer grado es la conformidad con la voluntad de Dios en todo y en cualquier parte. Si llegaste ya a este estado, di que has encontrado un paraíso en este mundo; serás feliz y habrás encontrado todas las virtudes. Dios mío, enseñadme a hacer vuestra santa voluntad. Si Vos no me enseñáis este secreto, haré yo mi propia voluntad y Vos me abandonaréis; no seréis mi Dios mientras sea yo mi señor (San Agustín).

El deseo de la perfección
Orad por los que tienen vocación religiosa.

ORACIÓN

Haced, Señor, os suplicamos, que la intercesión de San Juan Clímaco, abad, nos torne agradables a Vuestra Majestad, a fin de que obtengamos por sus ruegos lo que no podemos esperar de nuestros méritos. Por J. C. N. S.

lunes, 28 de marzo de 2011

RESERVAS ANTE LA INMINENTE BEATIFICACIÓN DE JUAN PABLO II


Artículo aparecido en la revista The Remnant. Léase el original aquí.

EN LA FIESTA DE SAN BENITO

La beatificación inminente del Papa Juan Pablo II el 01 de mayo 2011 ha suscitado gran preocupación entre los no pocos católicos de todo el mundo, que están preocupados por el estado de la Iglesia y los escándalos que la han afectado en los últimos años- escándalos que llevaron al futuro Benedicto XVI a exclamar el Viernes Santo de 2005: “¡¿Cuánta suciedad hay en la Iglesia, incluso entre aquellos que, en el sacerdocio, deberían estar completamente entregados a Él”. Expresamos en este medio nuestra propia preocupación de acuerdo con la ley de la Iglesia, que dispone lo siguiente: Según los conocimientos, competencia y posición de que gozan, los fieles tienen el derecho e incluso a veces el deber de manifestar a los Pastores su opinión sobre cuestiones que pertenecen al bien de la Iglesia, y también tienen derecho a hacer conocer su opinión a los demás fieles cristianos , con el debido respeto a la integridad de la fe y la moral y a la reverencia hacia sus pastores, y con la consideración por el bien común y la dignidad de las personas. CIC [(1983), Can. 212, § 3.] Estamos obligados en conciencia a procurar el bien común de la Iglesia expresando nuestras reservas sobre esta beatificación. Lo hacemos por los siguientes motivos, entre otros que podríamos poner de manifiesto.

LA VERDADERA CUESTIÓN

Destacamos en primer lugar que no presentamos estas consideraciones como alegación contra de la piedad personal o integridad de Juan Pablo II, que debe presumirse. La cuestión no es la piedad personal o la integridad como tal , sino más bien si hay base, objetivamente hablando, para afirmar que Juan Pablo II mostró virtud heroica en el ejercicio de su alto cargo como Papa tal como debería resplandecer con santidad ejemplar para todos sus sucesores. La Iglesia siempre ha reconocido que la virtud heroica que se requiere en una beatificación está inextricablemente ligada a la heroicidad con que el candidato haya desempeñado los deberes de estado en su vida . Como el Papa Benedicto XIV (1675-1758) explicó en su magisterio sobre las beatificaciones, la práctica heroica del deber implica actos que por muy difíciles y “por encima de la capacidad del hombre corriente” que sean, se llevan a cabo con prontitud y facilidad, “con una santa alegría” y “con bastante frecuencia”, “cuando la ocasión de hacerlo se presenta.” [Cfr.. servorum Dei De beatificatione, Bk. III, cap. 21 en Reginald Garrigou-Lagrange , Las tres edades de la vida interior , vol. 2, p. 443]. Supongamos que un padre de familia numerosa fuera candidato a la beatificación. Difícilmente se podría esperar que su causa avanzara si se diera el caso de que, por más piadoso que fuera, fracasara en cuanto a exigir disciplina y al impartir una formación adecuada a sus hijos, quienes habitualmente le desobedecían viviendo desordenadamente en el hogar, incluso abiertamente opuestos a las obligaciones de la religión, o si, ocupado en sus oraciones y ejercicios espirituales, se olvidara de proporcionar el sustento diligente de su familia permitiendo que su familia cayera en el caos. Cuando el candidato a la beatificación es un Papa -el Santo Padre de la Iglesia universal-la cuestión no es simplemente su personal piedad y santidad, sino también el cuidado de la gran familia de la fe que Dios le ha confiado, para lo cual le ha otorgado gracias de estado- como Papa- extraordinarias. Esta es la verdadera pregunta: ¿Juan Pablo II ha desempeñado heroicamente sus funciones como Sumo Pontífice como lo hicieron sus santos predecesores: oponiéndose al error, defendiendo al rebaño con prontitud y valor de la manada de lobos rapaces que lo dispersan, y protegiendo la integridad de la doctrina de la Iglesia y el culto sagrado? Tememos que en las circunstancias que rodean esta “vía rápida” de beatificación, la verdadera cuestión no ha recibido la consideración cuidadosa y sin prisas que se merece.



INDEBIDA PRESIÓN POPULAR

Nos preocupa entre otras cosas la indecorosa presión de la “demanda popular” de esta beatificación como se evidencia por el lema “Santo Súbito” – “! Santo ya ¡” Precisamente para evitar la influencia del sentimiento popular efímero, y permitir la perspectiva de un juicio histórico sobrio, la ley de la Iglesia sabiamente establece un período de cinco años de espera antes de que comience un proceso de beatificación. Sin embargo, en este caso, se ha prescindido de dicho plazo de prudente espera. Así, un proceso que apenas se ha iniciado, ahora ya está casi en su final, como si se fuera a dar satisfacción inmediata a la voluntad popular, aun cuando no fuera esa la intención. Somos conscientes del papel de la aclamación popular, incluso en la canonización de los santos, en casos excepcionales. El papa San Gregorio Magno, por ejemplo, fue canonizado por aclamación popular casi inmediatamente después de su muerte. Pero ese Romano Pontífice, de importancia excepcional, era nada menos que el constructor de la civilización cristiana, por medio de la cual se establecieron los fundamentos espirituales y organizativos de la Iglesia y de la cristiandad, que perduraron a través de los siglos. Del mismo modo, el Papa San Nicolás I, el último de los Papas que la Iglesia ha denominado “Grandes”, fue fundamental en la reforma de la Iglesia durante la gran crisis de fe y disciplina, que afectó sobre todo a la alta jerarquía, a cuyos miembros corruptos se opuso sin temor, y está considerado como un verdadero salvador de la civilización cristiana en un momento en que su supervivencia estaba en duda. Además, la aclamación popular de los beatos y los santos pertenece a un momento histórico en que el pueblo era mayoritariamente fiel y sumiso a la Iglesia. Debemos preguntarnos: ¿Qué valor tiene la demanda popular de esta beatificación en una época en que la gran mayoría de los católicos lo son simplemente nominalmente y llegan a rechazar cualquier doctrina de la fe y la moral que consideren inaceptable, sobre todo, la enseñanza infalible del Magisterio sobre el matrimonio y la procreación?


UNA HERENCIA PREOCUPANTE

Con toda franqueza nos vemos obligados a observar a modo de comparación que, visto el estado en que dejó a la Iglesia, el pontificado de Juan Pablo II, objetivamente, no justifica la beatificación por aclamación popular, y mucho menos la canonización inmediata que pedía la multitud. Una evaluación honesta de los hechos obliga a la conclusión de que el pontificado de Juan Pablo II se caracterizó, no por la renovación y restauración que se vio durante los pontificados de sus eminentes predecesores, sino más bien, como lo calificó el Cardenal Ratzinger con la conocida frase [cf. L'Osservatore Romano , 9 de noviembre de 1984], por” una aceleración del ‘ proceso continuo de deterioro’ sobre todo en los países occidentales de tradición cristiana de Europa, las Américas y el Pacífico”. Esta realidad objetiva es más evidente cuando se tiene en cuenta que el difunto Papa, muy cerca del final de su pontificado, lamentó la “apostasía silenciosa” de la antaño Europa cristiana. [Cf. Ecclesia in Europa (2003), n. 9.]. Por otra parte, su sucesor, desde entonces ha venido denunciando públicamente el “proceso de secularización” que “ha producido una grave crisis del sentido de la fe cristiana y de pertenencia a la Iglesia.” Por todo lo cual, el Papa Benedicto XVI anunció la creación de un nuevo pontificio consejo cuya tarea específica será “ promover una renovada evangelización en los países donde el anuncio de la fe ya se oyó… pero que ahora padece una progresiva secularización de la sociedad y una especie de «eclipse del sentido de Dios” [cf. Vísperas Homilía, 28 de junio de 2010]. La penetración de la ‘apostasía silenciosa ‘ en el elemento humano de la propia Iglesia” resulta cada vez más evidente a partir del Concilio Vaticano II. Antes del Concilio, el mundo entero estaba en decadencia precipitada, como Papa tras Papa habían advertido, pero dentro de la comunidad de la Iglesia la fe era todavía fuerte, la liturgia estaba intacta, las vocaciones eran abundantes, y las familias eran numerosas, hasta la “ apertura al mundo ” preconizada por el Concilio. Parte del diagnóstico de la aparición repentina de la crisis eclesial posconciliar sin precedentes fue propuesta por el actual Romano Pontífice, cuando escribió como Cardenal en la mitad de los 27 años de largo pontificado de su predecesor: “ Estoy convencido de que la crisis eclesial en la que nos encontramos hoy depende en gran parte de la decadencia de la liturgia … ” [ La Mia Vita (1997), p. 113: "Sono convinto che la crisi ecclesiale en cui oggi ci troviamo dipende en Gran instancia de parte dal crollo della Liturgia ..."] No hace falta demostrar que un “colapso de la liturgia” es algo que la Iglesia absolutamente nunca había presenciado antes del Concilio Vaticano II, y llegó por las “ reformas ” emprendidas en su nombre. Sólo quince años después del Concilio, durante el segundo año de su pontificado, Juan Pablo II pidió públicamente perdón por “la pérdida repentina y dramática de la fe y reverencias eucarísticas desde de la “reforma litúrgica”, aprobado por Pablo VI: “Me gustaría pedir perdón en nombre propio y en nombre de todos vosotros, queridos y venerados hermanos en el Episcopado-por todo lo que, por cualquier motivo, como consecuencia de debilidades humanas, impaciencias, o negligencias, y también por la errónea aplicación, a veces parcial o con prejuicios, de las directivas del Concilio Vaticano Segundo, puede haber causado escándalo y perturbación sobre la interpretación de la doctrina y la veneración de este gran sacramento . Y le pido al Señor Jesús que en el futuro podamos evitar en nuestra manera de afrontar este misterio sagrado, el que nada pueda debilitar o desorientar en cualquier manera el sentido de reverencia y amor que existe en nuestro pueblo fiel.” [ Dominicae Cenae (1980), n. 12] Pero esta sorprendente petición de perdón de Juan Pablo II nunca fue seguida por una acción decisiva para detener la decadencia continua de la liturgia en los siguientes veinticinco años de su reinado. Muy por el contrario, en 1988, en el veinticinco aniversario, de la Sacrosanctum Concilium , el Papa elogió las “ reformas como el fruto más visible de todo el trabajo del Concilio”, señalando que para “muchas personas el mensaje del Concilio Vaticano II ha sido percibido ante todo mediante la reforma litúrgica. En cuanto a la evidente caída libre de la liturgia, sin embargo, el Papa se limitó a notar los diversos abusos que se producen “en ocasiones “, al tiempo que insiste no obstante, en que “la gran mayoría de los pastores y el pueblo cristiano han aceptado la reforma litúrgica, con un espíritu de la obediencia y gozoso fervor. “[ Vicesimus Quinto Anu s (1988), n. 12.] Sin embargo hoy en día, la mayoría del pueblo cristiano ni siquiera cree en la presencia real de Cristo en la Sagrada Eucaristía, que reciben en la mano de las manos no consagradas de los ministros laicos, como si se tratara de una simple oblea de pan, que es exactamente como lo tratan. Por otra parte, observando una obediencia selectival casi unirsal al Magisterio, la práctica de la anticoncepción se ha generalizado entre los católicos, cuyo punto de vista sobre la anticoncepción no es muy distinto al de los protestantes, según innumerables encuestas. Esto también se evidencia por la caída en picado de la bajísima tasa de natalidad de las poblaciones católicas del mundo occidental, en el que ni siquiera existe una natalidad suficiente para el reemplazo demográfico. Por eso el mismo Juan Pablo señaló el “temor generalizado de dar vida a nuevos niños” en medio de la “apostasía silenciosa” como denunció en Ecclesia in Europa. De hecho, no puede negarse que la mayor tasa de nacimientos en el mundo católico se ve entre “tradicionalistas” que no toman parte en la liturgia reformada o que, no habiendo otra alternativa, la sufren comoquiera, menos con “gozoso fervor”. Por otra parte, es evidente que Juan Pablo II contribuyó a la caída litúrgica por sus propios actos. Por primera vez en su historia la Iglesia fue testigo durante su pontificado de la novedad escandalosa de las “monaguillas “, sobre la que el Papa revocó su decisión previa con la prohibición de la innovación como incompatible con la tradición bimilenaria de la Iglesia. También sucedieron las “inculturadas” liturgias papales que incluían música de rock y elementos francamente paganos, tales como espectáculos impactantes como la mujer de pechos desnudos leyendo las lecturas bíblicas en Nueva Guinea, danzantes aztecas con plumas, girando y agitando sonajas en un “ rito de purificación “ en México y la “ ceremonia fumando” como sustitución de los prescritos ritos penitenciales en Australia. La excusa de que el Papa no sabía nada de estas aberraciones litúrgicas de antemano es desmentida como algo de su propia elección al mantener al autor y orquestador de todo ello: Piero Marini, quien se desempeñó como Maestro de ceremonias de las celebraciones de la Liturgia Pontifical de Juan Pablo por casi veinte años, pese a las protestas en todo el mundo en contra de los abusos realmente grotescos de la liturgia romana. Marini fue finalmente, gracias a Dios, sustituido por el Papa Benedicto XVI en 2007. La honradez obliga admitir que si los grandes papas preconciliares hubieran sido testigos de estas liturgias papales de Juan Pablo II, o incluso el estado general del Rito Romano a lo largo de su pontificado, habrían reaccionado con una mezcla de indignación e incredulidad aterrorizada. Pero no sólo la liturgia estaba en un estado de colapso a finales del último pontificado. Como señalamos al principio de esta Declaración, el Viernes Santo de 2005, justo antes de subir a la silla de san Pedro, el Cardenal Ratzinger dijo: “¡Cuánta suciedad hay en la Iglesia, incluso entre aquellos que, en el sacerdocio, deberían estar completamente entregados a El ¡ “[cf. "Homilía para la misa del Viernes Santo", 2005]. La “suciedad” a la que el Cardenal se refería era por supuesto el increíble número de escándalos sexuales que involucraban actos atroces por parte de sacerdotes católicos que saltaban a la luz pública en las naciones de todo el mundo- cosecha de décadas de “renovación conciliar” en los seminarios.



En lugar de sancionar a los obispos que fomentaron esta suciedad en sus seminarios, que la encubrieron trasladando a los depredadores sexuales de un lugar a otro, causando luego la quiebra de sus diócesis mediante el pago de las condenas civiles, Juan Pablo II, fue siempre refugio seguro para muchos de los prelados más notoriamente negligentes. Tal vez, el ejemplo más notable es el cardenal Bernard Law (ver foto). Obligado a declarar ante un gran jurado sobre su negligencia al no hacer frente a la depredación homosexual desenfrenada de jóvenes por parte de sacerdotes en la Arquidiócesis de Boston, que resultó en $ 100 millones en los pagos a más de 500 víctimas, el “castigo” del Papa, después de su renuncia como arzobispo, fue el llevarlo a Roma y premiarlo con una de las cuatro basílicas patriarcales de la ciudad para que la presidiera como Arcipreste. ¿Y lo del arzobispo Weakland, conocido disidente teológico que admitió en una declaración que él deliberadamente hizo regresar a depredadores homosexuales a la Arquidiócesis de Milwaukee al ministerio sacerdotal activo sin previo aviso a los feligreses y sin notificar a la policía sus delitos? Después de haber llevado a la Arquidiócesis a la bancarrota a causa de los procesos civiles resultantes, Weakland puso fin a su larga carrera socavando la integridad de la fe y la moral – mediante una publicidad servil-sólo después de conocerse la sustración hecha por él mismo de $ 450,000 de los fondos de la arquidiócesis para pagar a un hombre con quien había tenido una relación homosexual. Juan Pablo II permitió a este obispo- lobo rapaz- que se retirara con la plena dignidad de su alto cargo en la Iglesia, después de que una editorial protestante, publicara sus memorias: “Un peregrino en una Iglesia Peregrina. Memorias de un arzobispo católico” Un recesionista admirador escribió que el libro “ retrata a un hombre imbuido de los valores del Concilio Vaticano II [que] tuvo el coraje de llevar adelante tanto como abad primado benedictino como siendo arzobispo de Milwauk”.

La “suciedad” que afectó a la Iglesia durante el último pontificado incluye la larga historia de depredación sexual por el padre Marcial Maciel Degollado (bendecido por el Papa Juan Pablo II en la foto de la izquierda), fundador de los “Legionarios de Cristo,” supuestamente el ejemplo mismo de la “renovación en acción”. Juan Pablo II se negó a iniciar cualquier investigación sobre la conducta de Maciel, a pesar de la creciente evidencia de crímenes abominables que, gracias a la publicidad en todo el mundo, son ahora los más famosos jamás cometidos por un clérigo católico. Sin haber atendido a los cargos canónicos- ampliamente conocidos- contra Maciel presentados durante largo tiempo por ocho de los seminaristas Legionarios de Cristo de los que había abusado sexualmente, Juan Pablo generosamente lo honró en una ceremonia pública en el Vaticano en noviembre de 2004. Días más tarde, sin embargo, el entonces Cardenal Ratzinger “tomó a su cargo el autorizar una investigación de Maciel” [Jason Berry, " el dinero allanó el camino para la influencia de Maciel en el Vaticano, " National Catholic Reporter , 6 de abril de 2010]. Juan Pablo tuvo que morir literalmente antes de que Maciel pudiera ser sancionado. Maciel fue retirado finalmente del ministerio activo y fue recluido en un monasterio casi inmediatamente después de que el cardenal Ratzinger se convirtiera en el Papa Benedicto XVI. Pero esto era sólo parte de un patrón descrito por un destacado comentarista católico: “Juan Pablo volaba a gran altura y dejó los escándalos que se extendían bajo sus pies al poco carismático Ratzinger para que los limpiara . Este patrón se aplica de lleno a otras cuestiones que el último Papa trató de evitar, como el envilecimiento de la liturgia católica, o el resurgimiento del Islam en la otrora Europa cristiana”. [Ross Douthat," El Papa mejora, " New York Times , abril de 11, 2010]. Otra razón para tener reservas en relación a esta beatificación es que a lo largo del largo pontificado de Juan Pablo II los fieles católicos quedaron desconcertados y escandalizados por numerosas declaraciones papales manifiestamente imprudentes y gestos tales de que la Iglesia nunca ha sido testigo en 2000 años. Para recordar sólo algunos de los ejemplos más conocidos: Las numerosas peticiones de perdón teológicamente discutibles por los presumibles pecados de los católicos de épocas anteriores de la historia de la Iglesia. Por supuesto, el mundo no vio el sin precedente mea culpa del Papa como una manifestación de la humildad de la Iglesia. Por el contrario, como era bastante predecible, se interpretó como la admisión de culpabilidad histórica de la Iglesia en todo tipo de delitos de lesa humanidad. Con la excepción de la aparentemente olvidada disculpa en Dominicae Cenae, sin embargo, no hubo disculpas por el fracaso catastrófico de los miembros vivos de la jerarquía en preservar la fe y la disciplina en medio de un “ proceso continuo de deterioro” y “apostasía silenciosa” .



LAS REUNIONES DE ASÍS DE OCTUBRE 1986 Y ENERO DE 2002

En Asís del año 2002, Juan Pablo II ofreció un lugar en el convento de San Francisco a los practicantes de “las grandes religiones mundiales,” desde el animismo al zoroastrismo, para promulgar sus rituales de culto en ese sagrado santuario católico. En relación al énfasis puesto en” los lugares dispuestos “, declaró el Papa a un conjunto heterogéneo que incluía a los practicantes de vudú:” vamos a orar en diferentes formas, respetando mutuamente las tradiciones religiosas. “[cf. "Discurso de Su Santidad el Papa Juan Pablo II a los representantes de las Religiones del Mundo," 24 de enero de 2002, y lista de participantes, vatican.va]. La inevitable conmoción causada por el caso de Asís, especialmente cuando se filtró a través del prisma de los medios de comunicación seculares, fue que todas las religiones son más o menos agradable a Dios, tesis rechazada enérgicamente como falsa por el Papa Pío XI en su encíclica 1928 Mortalium Animos . ¿Por qué el Papa convocaría a todos los “representantes” en Asís para ofrecer sus “oraciones por la paz”? ¿Se puede honestamente negar que todos los papas preconciliares predecesores habrían condenado estos espectáculos? • El beso del Papa al Corán durante la visita de 1999 a Roma de un grupo de iraquíes cristianos y musulmanes El patriarca de rito caldeo católico de Irak elogió este acto como un “ gesto de respeto ” a una religión cuya esencia es la negación de la Trinidad y la Divinidad de Cristo y que en toda su historia está marcada por la persecución de cristianos, como vemos en este mismo momento en Irak y en las Repúblicas Islámicas del mundo árabe. El sorprendente signo de exclamación del 21 de marzo de 2000 en Tierra Santa: “ Que San Juan Bautista proteja el Islam y todo el pueblo de Jordania.. . “[cf. "Homilía del Papa en Tierra Santa,vatican.va.] ¿Qué explicación puede haber para esta oración sin precedentes pidiendo la protección a una religión en sí misma falsa (sin serlo sus seguidores en cuanto seres humanos) ¡durante un sermón del Papa en Tierra Santa - en el mismo lugar que fue liberado del Islam por la Primera Cruzada? La concesión de cruces pectorales – símbolos de la autoridad episcopal – a George Carey y Rowan Williams. Estos así llamados arzobispos anglicanos de Canterbury, cuyas ordenaciones sacerdotales y episcopales se descartó definitivamente como inválidas por el papa León XIII en 1896 , en Curae Apostolicae, y que ni siquiera se adhieren a las enseñanzas de la Iglesia católica sobre asuntos de moralidad básica arraigada en la ley divina y la + natural. [Cf. John Allen, " Las acciones hablan más fuerte del Papa, " Registro Nacional Católica, 8 de noviembre de 2002] • Participación activa de Juan Pablo Papa en el culto pagano en un “bosque sagrado” en Togo. El propio periódico del Papa informó de cómo a su llegada a este lugar “, un brujo comenzó a invocar a los espíritus:” Poder de agua, te invoco. Antepasados, os invoco”. Después de esta invocación de los “espíritus”, se presentó al Papa “con un recipiente lleno de agua y harina. En primer lugar hizo una leve reverencia y luego dispersó la mezcla en todas direcciones. Por la mañana había realizado la misma acción antes de la Misa. El rito pagano [!] significa que el que recibe el agua, símbolo de la prosperidad, la comparte con sus padres echándola en el suelo”. [L'Osservatore Romano , italiano ed., 11 de agosto de 1985, p. 5]. Poco después de su regreso a Roma, el Papa expresó su satisfacción por su pública participación en la oración y el ritual animista: “La reunión de oración en el santuario del lago Togo fue especialmente impactante. Allí recé por primera vez con animistas. “[ La Croix , 23 de agosto de 1985]. Uno podría pensar que este acción, no sólo sin arrepentimiento sino públicamente alardeada, -debería ser razón suficiente para poner fin a la causa de canonización de Juan Pablo. Porque el Papa reconoció públicamente, que “oró. . . con animistas -. “Y ese tipo de acción formal y la participación directa en el culto pagano – es algo que la Iglesia siempre ha considerado objetivamente gravemente pecaminosa. Como el Catecismo de la Iglesia Católica enseña, la idolatría pagana no se produce sólo cuando el hombre adora a falsos dioses o ídolos, como tales, sino también cuando “honra y reverencia a una criatura en lugar de Dios, ya se trate de dioses o demonios (por ejemplo, el satanismo ), el poder, el placer, la raza, los ancestros … La idolatría rechaza el único Señorío de Dios, por lo que es incompatible con la comunión con Dios. “[CCC § 2113]. • Pero esto fue sólo el incidente más discutible entre otros muchos similares durante el pontificado de Juan Pablo. Es interesante observar el veredicto póstumo de la Iglesia contra el Papa del siglo I , Liberio, primer obispo de Roma en no ser declarado santo. Liberio había ganado esta dudosa distinción debido a que-en el exilio y bajo una gran presión del emperador aprobó una declaración ambigua doctrinal favorable al arrianismo y luego excomulgó a Atanasio, el campeón de la ortodoxia trinitaria. A pesar de que después de su liberación y regreso a Roma, inmediatamente se retractó de estas acciones lamentables y se confirmó su ortodoxia durante el resto de su pontificado, se le negó la canonización. El servicio “ecuménico” de vísperas en la Basílica de San Pedro, corazón de la Iglesia visible, en el que el Papa accedió a orar junto con “obispos” Luteranos “, incluyendo mujeres, que dicen ser los sucesores de los Apóstoles. Este espectáculo, por supuesto, invitó preguntarse sobre si el Papa estaba socavando su propia enseñanza contra la ordenación de las mujeres. [Cf. Allen, loc. cit.] En suma, por cualquier evaluación objetiva de los hechos, Juan Pablo II presidió y dejó tras de sí una Iglesia que se mantuvo en estado de crisis después de la crisis que estalló inmediatamente después del Concilio Vaticano II. Es cierto que su pontificado incluye decididamente algunos logros positivos, incluida la admirable defensa de la vida humana ante la creciente “ cultura de la muerte ,” la enseñanza valiosa en varias encíclicas sociales de peso, un pronunciamiento infalible contra cualquier posibilidad de la ordenación de las mujeres , y el motu proprio ( Ecclesia Dei ) que por lo menos sienta las bases para la “ liberación” de la misa tradicional en latín por el Papa Benedicto XVI. Tampoco nos referimos al tema de la piedad personal y espíritu de oración que eran evidentes para aquellos que lo conocieron, y que se reconoció al principio de esta Declaración. Sin embargo, difícilmente se puede negar que todos los predecesores de Juan Pablo II se habrían sorprendido y consternado por la desobediencia tristemente generalizada, la disensión doctrinal, la decadencia litúrgica, los escándalos morales, y la disminución de la asistencia a misa que se prolongó hasta el final de su pontificado – problemas agravados por nombramientos episcopales con frecuencia dudosos y por las tan cuestionables palabras papales y los hechos que hemos recordado más arriba. Incluso el reformista Pablo VI, cuyas iniciativas ecuménicas e interreligiosas eran mucho más cautas que las de Juan Pablo II, se habría horrorizado por el estado de la Iglesia al final del largo reinado de Juan Pablo II. Y fue el propio Papa Pablo el que describió la debacle posconciliar ya en desarrollo con algunas de las palabras más impactantes jamás pronunciadas por un Romano Pontífice: Por alguna fisura el humo de Satanás ha entrado en el templo de Dios: hay dudas, incertidumbres, problemas, intranquilidad. La duda ha entrado en nuestras conciencias, y ha entrado por las ventanas que se pretendía haber abierto a la luz . Este estado de incertidumbre reina también en la Iglesia. Se esperaba que después del Concilio habría un día de sol en la historia de la Iglesia. En su lugar, llegó un día de nubes, de tinieblas, de andar a tientas, de incertidumbre. ¿Cómo sucedió esto? Vamos a confiar Nuestros pensamientos: ha habido interferencia de un poder adverso su nombre es el diablo… [Pablo VI, Insegnamenti , Ed. Vaticana, vol. X, 1972, p. 707]



Al igual que Juan Pablo II después de él, sin embargo, PabloVI falló en tomar medidas efectivas para hacer frente a una debacle que el Papa, y sólo el Papa podría haber evitado, o al menos reducido considerablemente. Las devastadoras palabras del Papa Pablo reconociendo los hechos fueron citadas nada menos que por Monseñor Guido Pozzo, secretario de la Pontificia Comisión “Ecclesia Dei”, en su discurso a los sacerdotes europeos de la Fraternidad de San Pedro el 2 de julio de 2010 en Wigratzbad. Como Mons. Pozzo admitió en esa ocasión: “Por desgracia, los efectos que se enumeran por Pablo VI no han desaparecido. Una manera de pensar extraña ha entrado en el mundo católico, provocando confusión, seduciendo a muchas almas, y desorientando a los fieles. Hay un ‘espíritu de auto-demolición “que difunde el modernismo… “La crisis post-conciliar, señaló, implica una” ideología para-conciliar “, que” propone una vez más las ideas del modernismo, condenado en el comienzo del siglo XX por San Pío X “ Pero, ¿quién, si no el último Papa-y el anterior a él- tienen una parcial responsabilidad por la difusión en todo el mundo católico de esta ideología heterodoxa para-conciliar? Ciertamente, Juan Pablo II, al igual que Pablo VI, promulgó una serie de documentos magisteriales con doctrina tradicional contra esta heterodoxia. Pero la cuestión que tenemos ante nosotros es la siguiente: ¿Fue suficientemente fuerte y consistente su testimonio, para que se le pueda calificar como un heroico defensor de la fe ortodoxa y la moral? O más bien, con sus muchas novedades cuestionables de palabra y de obra – junto con sus omisiones y su falta de gobierno eclesiástico – ¿ no han tenido en conjunto el efecto de quitar con la mano izquierda la mayor parte de lo que dio con la derecha?. En este contexto, tomamos nota de la ironía suprema que, si bien una resurgente herejía modernista estaba causando el caos en toda la Iglesia, Juan Pablo II tuvo a bien anunciar personalmente la única excomunión de cinco personas durante sus veintisiete años como Papa: la del fallecido arzobispo Marcel Lefebvre y los cuatro obispos que consagró en 1988, para la Sociedad de San Pío X, cuya finalidad (se esté de acuerdo o no con su enfoque) fue precisamente para oponerse a la “ideología para-conciliar “, de la que habló Monseñor Pozzo , según el programa del santo Papa cuyo nombre lleva su asociación. (Nota: Juan Pablo no anunció personalmente la excomunión de Tissa Balasuriya, a quien que de todos modos le sería levantada la excomunión dentro del año.) Como todo el mundo sabe, a principios de 2009 el Papa Benedicto XVI revocó la excomunión de cuatro obispos de la Sociedad. Desde entonces, se ha observado que “puesto que estos cuatro obispos reconocen la primacía del Papa, jurídicamente tendrían que ser liberados de la excomunión …” [ Luce del Mondo , p. 43] Pero siempre habían reconocido la primacía papal, a diferencia de las legiones de los católicos-laicos, sacerdotes, monjas, teólogos, e incluso algunos obispos que efectivamente se negaron a reconocerla estando en desacuerdo con la mayoría de las enseñanzas básicas del Magisterio, mientras que el Vaticano no hizo nada o casi nada desde hace más de un cuarto de siglo. Así mismo, el desafortunado Pablo VI, en medio del montaje de “auto-demolició” de la Iglesia que él mismo denunció, reservó la más dura sanción a la Sociedad y al Arzobispo Lefebvre, a quien reprendió públicamente por su nombre y luego condenó con la suspensión de la ejercicio de las órdenes sagradas, mientras los rebeldes en teología y liturgia desbastaron la Iglesia impunemente en todo el mundo. Hoy en día muy pocos seriamente proponen la beatificación de Pablo VI, quien lamentó el desastre que él presidió, sin hacer nada al respecto. De hecho, no hubo un proceso de beatificación del Papa Pablo hasta que Juan Pablo lo inició a nivel diocesano en 1993. Nada se ha avanzado desde entonces, después de haber sido detenido en seco por cargos graves quizás no muy diferente de los sugeridos aquí. Y así debemos preguntarnos: ¿Por qué la prisa para beatificar a Juan Pablo II, dado que perseveró inquebrantable en el programa reformista imprudente de su predecesor, añadiendo una larga serie de novedades que ni siquiera el Papa Pablo, de semblante enormemente trágico, se hubiera atrevido a hacer? Por lo menos Pablo tuvo la franqueza de admitir que vio el humo de Satanás entrar en la Iglesia, no una “nueva primavera de vida cristiana como se anunció en el Gran Jubileo, si los cristianos fueran dóciles a la acción del Espíritu Santo” Tertio millennio adveniente (1994), n. 18]. En honor de la verdad hay que ser franco al afirmar la conclusión obvia: Ningún Papa beato en la historia de la Iglesia tiene un legado tan preocupante como el de Juan Pablo II, y tal vez ningún Papa en absoluto, aparte de Pablo VI.

UN MILAGRO DUDOSO

Por último, no podemos dejar de señalar que el único milagro en el que se sustenta la beatificación- la cura reportada de una monja francesa, la hermana Marie Simon-Pierre (ver foto), que se dijo sufría de la enfermedad de Parkinson-es cuestionable. Por un lado, el diagnóstico mismo de Parkinson deja lugar a dudas en ausencia de la prueba definitiva que la ciencia médica admite: la autopsia del cerebro. Hay otras enfermedades sujetas a la remisión espontánea que pueden parecer Parkinson. Por otra parte, el nexo entre la supuesta cura de la monja y una “noche de oraciones a Juan Pablo II” parece dudosa. ¿Las oraciones de esta monja excluyeron la invocación de cualquier a o de todos los santos reconocidos?


Compárese los dos milagros- fue el mismo Juan Pablo, el que redujo la exigencia a uno solamente -que Pío XII consideró suficiente para la beatificación de Pío X. El primero era una monja que tenía cáncer de huesos y fue curada instantáneamente después de que una reliquia de Pío X fuese colocado en el pecho. El segundo implicó a una monja cuyo cáncer desapareció cuando ella tocó una imagen con la reliquia de Pío. Ningún parecido existe entre la supuesta cura en este caso con la supuesta reliquia de Juan Pablo II. No se trata aquí de la autoridad de la enseñanza infalible de la Iglesia, la evaluación de este único milagro es un juicio médico sujeto a la posibilidad de error. Imagínese el daño a la credibilidad de la Iglesia si esta monja con el tiempo sufre un retorno de sus síntomas. De hecho, en marzo del año pasado el diario Rzeczpospolita, uno de los periódicos más respetados de Polonia, informó que se había producido un retorno de los síntomas y que uno de los dos asesores médicos habían expresado dudas sobre el supuesto milagro. Este informe llevó al ex jefe de la Congregación para las Causas de los Santos, Cardenal José Saraiva Martins, a revelar a la prensa que “Podría ser que uno de los dos consultores médicos tal vez tenía algunas dudas. Y esto, por desgracia, se filtró. “Martins reveló además que” las dudas requieren mayor investigación . En tales casos, dijo, la Congregación pediría que entraran más médicos para ofrecer una opinión. “[Nicole Winfield, de Associated Press," Juan Pablo II 'milagro' más controlada, "28 de marzo de 2010] Un médico dudó del milagro, y cuando sus dudas se “filtraron”, de manera inesperada a otros médicos se introdujeron otros médicos y esto hace ¡menos de un año! ¿Realmente estamos ante el mismo tipo de curaciones indubitables reconocidos por Pío XII en la beatificación de Pío X?


CONSECUENCIAS PROBABLES DE ESTA BEATIFICACIÓN

Una vez más, la verdadera pregunta sobre esta beatificación no es si Juan Pablo II fue un hombre bueno o santo, sino más bien lo que significaría su beatificación para las masas que no distinguen entre beatificación y canonización. Esto significaría que la Iglesia tiene como santo, e incluso lo tiene entre los grandes Pontífices romanos, a un Papa cuyo gobierno de la Iglesia no puede resistir la menor comparación con los ejemplos de sus predecesores santos y beatos. Considérese a continuación al penúltimo de los Romanos Pontífices santos: San Pío V, un modelo de fortaleza en su reforma del clero, de acuerdo con los decretos del Concilio de Trento, por sus medidas severas contra la propagación del error en la Iglesia, y por su defensa de toda la cristiandad contra la amenaza del Islam ¡por quien Juan Pablo II imploró a San Juan Bautista su protección! Téngase en cuenta también al último Papa elevado a los altares: San Pío X, también recordado por su valiente gobierno de la Iglesia en la represión de la herejía modernista que, precisamente, estalló de nuevo después del Vaticano II, extendiéndose por todo el mundo católico durante el pontificado de Juan Pablo, como Monseñor Pozzo tan cándidamente observó hace tan sólo unos meses (pero sin que pareciera pensar que en ello tuviera responsabilidad el jefe de la Iglesia en esta catástrofe). ¿Podría esta beatificación, por lo tanto, incurrir en el riesgo de reducir la beatificación y canonización, al nivel de una muestra de la estima popular otorgada a una figura muy querida en la Iglesia, una especie de premio de la Academia eclesiástica? Aquí observamos que, en una de sus muchas innovaciones, Juan Pablo “racionalizó ” el proceso para la beatificación y canonización, lo que le permitió llevar a cabo el increíble número de 1.338 beatificaciones y 482 canonizaciones -más que todos sus predecesores juntos-. ¿Es prudente que el mismo Papa que puso en funcionamiento esta “fábrica de santos” (cosa que levantó desprecios en la prensa) pueda ser juzgados de acuerdo con sus relajadas normas? También debemos expresar nuestra profunda preocupación por la explotación previsible de esta beatificación por las fuerzas astutas de la opinión mundial. Nos damos cuenta de que estamos observando un curioso silencio aunque se podría esperar una oposición clamorosa si esta beatificación realmente representara una ofensa al prevalente espíritu de la época liberal, mientras que la propuesta de beatificación de Pío XII se ha topado con una implacable campaña de publicidad para pararla a toda costa. Al parecer, la opinión pública mundial mira la beatificación de Juan Pablo II con buenos ojos como una medida que serviría para validar las “reformas del Concilio Vaticano II” que el mundo ha aclamado como una tardía acomodación de una Iglesia retrógrada con el “mundo moderno” de “ libertad” y “ derechos humanos” . Sin embargo, podemos estar seguros, en caso de que la beatificación proceda según lo previsto, que los sectores poderosos de los medios de comunicación no perderán un momento en celebrarla como ejemplo de la hipocresía de la Iglesia, su ineptitud y amiguismo en honrar al Papa que presidió el escándalo de la pedofilia y se negó a juzgar y sancionar al fundador de los Legionarios de Cristo. Sobre este último tema ya hay una exposición de libros y del cine: “Votos de Silencio: El abuso de poder en el papado de Juan Pablo II”, que documenta cómo Maciel fue protegido por los asesores clave del Papa, entre ellos el Cardenal Sodano, el Secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Martínez, Prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, y el cardenal Dziwisz, actual arzobispo de Cracovia, que fue secretario de Juan Pablo II y confidente más cercano.


CONCLUSIÓN

En medio de lo que la Hermana Lucía de Fátima, ha llamado con razón “desorientación diabólica” en la Iglesia estamos especialmente conscientes de que la beatificación no tiene en absoluto el carisma de la infalibilidad. No establece un culto obligatorio sino simplemente permiso para venerar al Beato si se quiere. En este caso, por lo tanto, nos enfrentamos a la posibilidad real de un grave error en el juicio prudencial provocada por circunstancias contingentes, incluyendo la popularidad y el cariño, que no debería influir en el proceso esencial de la investigación cuidadosa y la deliberación sobre todo en el caso de esta beatificación, con todas sus implicaciones para la Iglesia universal. Una vez más nos preguntamos: ¿Por qué la prisa? ¿Hay tal vez un temor de que a menos que el acto se lleva a cabo de inmediato el veredicto más maduro de la historia podría impedir la beatificación, como seguramente lo hizo en el caso de Pablo VI? Si es así, ¿por qué no dejar que el veredicto se haga en consonancia con la visión de largo plazo que la Iglesia siempre ha considerado en el asunto de las beatificaciones y canonizaciones? Si incluso un gigante como San Pío V no fue canonizado hasta 140 años después de su muerte, no podemos esperar al menos unos cuantos años más a fin de evaluar el legado pontificio más prominente en la decisión de beatificar a Juan Pablo II? ¿la Iglesia no puede esperar hasta los 37 años transcurridos entre la muerte de Pío X y la beatificación de Pío XII en 1951 (seguido por la canonización de 1954)? ¿De hecho, es prudente beatificar ahora -sin una nueva evaluación sobre la base de un milagro único cuya autenticidad está en duda- a un Papa cuyo legado está sin duda marcado por la expansión desenfrenada del mal contra el que San Pío X luchó y derrotó heroicamente en su tiempo? Por todas estas razones, creemos que es justo y apropiado implorar del Santo Padre el aplazamiento de la beatificación de Juan Pablo II hasta un tiempo en que los motivos de este acto solemne se puedan evaluar de manera objetiva y desapasionada a la luz de la historia. El bien de la Iglesia sólo puede ser servido por un retraso prudente, mientras que se puede poner en peligro, por un proceso apresurado, no protegido del error, por el carisma de magisterio infalible de la Iglesia.

Nuestra Señora, Reina de la Sabiduría, Virgo Prudentissima, ruega por nosotros!

Tomado de Panorama Católico

sábado, 26 de marzo de 2011

MONS. AGUER, PARA QUIENES QUIEREN SER “CRISTIANOS DE VERDAD”: “APRENDAMOS DE LOS MÁRTIRES ACTUALES”

En su reflexión televisiva semanal en el programa “Claves para un Mundo Mejor” (América TV), Mons. Héctor Aguer, Arzobispo de La Plata, comentó la “persecución de los cristianos en el mundo, especialmente la persecución de los católicos” señalando que en estas últimas décadas “los católicos han sido perseguidos en numerosos países, especialmente en aquellos que son oficialmente islámicos”.

Indicó que “pensemos en Sudán, en Timor Oriental, en Eritrea, en Somalia, en Irak, en Egipto, en Arabia Saudita… O bien se les impide edificar una iglesia –el caso de Arabia Saudita es paradigmático- o practicar plenamente su culto o bien son considerados parias de la sociedad y ubicados en un nivel inferior a todos los efectos. O bien son víctimas del extremismo islámico que, esto ha ocurrido recientemente, pone bombas en las iglesias y ataca precisamente cuando se está celebrando la eucaristía”.

Luego puso como ejemplo el asesinato, hace pocos días, de “Shahbaz Bhatti, un paquistaní de 42 años, un político cristiano, que era además Ministro para las Minorías Religiosas de ese país”.

El prelado platense dijo que “este hombre ha sido objeto del odio del extremismo islámico que lo había amenazado y que finalmente lo asesinó” y valoró el Testamento Espiritual de Shahbaz Bhatti que lo consideró de “una profundidad conmovedora que hace recordar el caso de los grandes mártires de los primeros siglos cristianos. Y no estoy exagerando”.

Compartió detalles de ese Testamento Espiritual donde el líder católico paquistaní cuenta los inicios de su compromiso social, desde “el amor de Jesús” y al ver “las espantosas condiciones en que se encontraban los cristianos de Pakistán me causaron una profunda turbación” y como si bien le han o “requerido poner fin a mi empeño aún a riesgo de mi propia vida” su respuesta “ha sido siempre la misma: No quiero popularidad ni posiciones de poder quiero solo un puesto a los pies de Jesús. Quiero que mi vida, mi carácter, mis acciones hablen por mí y digan que estoy siguiendo a Jesucristo. Tal deseo es tan fuerte que me consideraré privilegiado en el caso que Jesús quiera aceptar el sacrificio de mi vida”.

“Quiero vivir por Cristo y por Él quiero morir. No experimento ningún miedo en este país. Muchas veces los extremistas han querido matarme, encarcelarme, me han amenazado, perseguido o han aterrorizado a mi familia. Yo digo que mientras tenga vida hasta mi último aliento seguiré sirviendo a Jesús y a esta humanidad pobre, sufriente, los cristianos, los necesitados, los pobres”, explica el paquistaní poco antes de su asesinato.

Mons. Héctor Aguer dio detalles de los motivos del tremendo asesinato y propuso sacar algunas conclusiones del doloroso acontecimiento como no olvidar “que muchos cristianos, muchos católicos son perseguidos en el mundo de hoy. Nosotros, en cuanto miembros de la Iglesia, estamos unidos a ellos por la fe y la caridad, debemos rezar por ellos para que el Señor los lleve a un estado de pleno ejercicio de la libertad de profesar la verdad y el culto católico”.

También afirmó que “ejemplos como el de Shahbaz Bhatti tienen que infundirnos coraje. Nosotros no pasamos por una situación de persecución de estas características aunque cada tanto surge en la sociedad argentina, en pequeños sectores, con un resentimiento y un odio anticatólico bien marcado”.

Manifestó que “nosotros no tenemos que sentirnos acorralados y tenemos que conservar el coraje de profesar siempre con claridad nuestra fe sin miedo alguno” y consideró que “el caso de Shahbaz Bhatti es un buen modelo para los políticos cristianos. No para los que se dicen cristianos, no para los que se creen cristianos, sino para quienes quieren serlo de verdad”. Y culminó afirmando: “Ojalá nosotros pudiéramos contar con muchos políticos así…”

Adjuntamos el texto completo de la alocución televisiva de Mons. Héctor Aguer:

“Hoy quiero hablarles de un tema que no aparece en los medios de comunicación, la persecución de los cristianos en el mundo, especialmente la persecución de los católicos”.

“A lo largo de todo el Siglo XX, y ha continuado ese proceso en los diez u once años que van del Siglo XXI, los católicos han sido perseguidos en numerosos países, especialmente en aquellos que son oficialmente islámicos”.

“Pensemos en Sudán, en Timor Oriental, en Eritrea, en Somalia, en Irak, en Egipto, en Arabia Saudita… O bien se les impide edificar una iglesia –el caso de Arabia Saudita es paradigmático- o practicar plenamente su culto o bien son considerados parias de la sociedad y ubicados en un nivel inferior a todos los efectos. O bien son víctimas del extremismo islámico que, esto ha ocurrido recientemente, pone bombas en las iglesias y ataca precisamente cuando se está celebrando la eucaristía”.

“Pero hay un hecho al cual me quiero referir puntualmente y es que ha sido asesinado, hace pocos días, Shahbaz Bhatti, un paquistaní de 42 años, un político cristiano, que era además Ministro para las Minorías Religiosas de ese país”.

“Es decir que su función en el Gobierno Paquistaní era precisamente provocar el diálogo, lograr que las minorías religiosas ocuparan un lugar de plena dignidad y el ejercicio de la libertad de profesar su fe en la sociedad paquistaní”.

“Bueno este hombre ha sido objeto del odio del extremismo islámico que lo había amenazado y que finalmente lo asesinó”.

“Pero yo quiero leer algunos pasajes del Testamento Espiritual de Shahbaz Bhatti porque son de una profundidad conmovedora que hace recordar el caso de los grandes mártires de los primeros siglos cristianos. Y no estoy exagerando”.

“Dice: Fue el amor de Jesús lo que me indujo a ofrecer mis servicios a la Iglesia. Las espantosas condiciones en que se encontraban los cristianos de Pakistán me causaron una profunda turbación”.

“Recuerdo un viernes de Pascua, cuando tenía 13 años, escuche un sermón sobre el sacrificio de Jesús por nuestra redención y por la salvación del mundo, y pensé corresponder a ese amor suyo dando amor a nuestros hermanos y hermanas, poniéndome al servicio de los cristianos, especialmente de los pobres, los necesitados y perseguidos que viven en este país islámico”.

“Me han requerido poner fin a mi empeño y siempre he rehusado, aún a riesgo de mi propia vida. Mi respuesta ha sido siempre la misma: No quiero popularidad ni posiciones de poder quiero solo un puesto a los pies de Jesús. Quiero que mi vida, mi carácter, mis acciones hablen por mí y digan que estoy siguiendo a Jesucristo. Tal deseo es tan fuerte que me consideraré privilegiado en el caso que Jesús quiera aceptar el sacrificio de mi vida”.

“Quiero vivir por Cristo y por Él quiero morir. No experimento ningún miedo en este país. Muchas veces los extremistas han querido matarme, encarcelarme, me han amenazado, perseguido o han aterrorizado a mi familia. Yo digo que mientras tenga vida hasta mi último aliento seguiré sirviendo a Jesús y a esta humanidad pobre, sufriente, los cristianos, los necesitados, los pobres”.

“Lo que precipitó especialmente y de un modo definitivo la ira de los extremistas islámicos contra Shahbaz Bhatti ha sido su empeño, como político y como miembro del gobierno, en lograr que se superara un artículo, el N° 295 del Código Penal, por el cual se condena a muerte a aquel que ofenda a Mahoma y a prisión perpetua a aquel que ultraje el Corán”.

“Estas figuras penales, obviamente, son usadas de un modo arbitrario para liquidar a los cristianos, Además implican por ellas mismas un atentado contra la libertad religiosa”.

“Yo sacaría de aquí algunas pocas consecuencias”.

“En primer lugar no olvidemos que muchos cristianos, muchos católicos son perseguidos en el mundo de hoy. Nosotros, en cuanto miembros de la Iglesia, estamos unidos a ellos por la fe y la caridad, debemos rezar por ellos para que el Señor los lleve a un estado de pleno ejercicio de la libertad de profesar la verdad y el culto católico”.

“En segundo lugar: ejemplos como el de Shahbaz Bhatti tienen que infundirnos coraje. Nosotros no pasamos por una situación de persecución de estas características aunque cada tanto surge en la sociedad argentina, en pequeños sectores, con un resentimiento y un odio anticatólico bien marcado”.

“En algunos lugares se ve precisamente. Por ejemplo en algunas universidades. En la mayor parte de las universidades nacionales vemos como se desprecia la fe, muchos profesores se dan el lujo de ultrajar verdades de la fe y a los creyentes y todo eso infunde temor a tantos chicos y tantas chicas”.

“Nosotros no tenemos que sentirnos acorralados y tenemos que conservar el coraje de profesar siempre con claridad nuestra fe sin miedo alguno”.

“Y, por último, creo que el caso de Shahbaz Bhatti es un buen modelo para los políticos cristianos. No para los que se dicen cristianos, no para los que se creen cristianos, sino para quienes quieren serlo de verdad”.

“Es conmovedor cómo este hombre paquistaní lo único que pensaba y llevaba en su corazón era agradar a Jesucristo y dice: me gustaría poder terminar este trabajo que estoy haciendo para poder mirar con confianza al Señor cuando me encuentre con Él”,

“Ojalá nosotros pudiéramos contar con muchos políticos así…”

Fuente: Diario Pregón de la Plata

MILAGROS Y PRODIGIOS DEL SANTO ESCAPULARIO DEL CARMEN - 5


PRÉNDESE FUEGO EN UNA CASA, Y ARROJANDO A LAS LLAMAS EL SANTO ESCAPULARIO SE APAGA

El Rvdo. P. Mtro. Fr. Francisco Boersio, nos dice que en Ada, lugar del Obispado de Milán, prendiose fuego en la casa de Alejandro Coto. Fue tan desdichado, que cuando llegó el remedio fue tarde, pues hallándose la casa en despoblado y algo distante del lugar, no siendo más que él y un hermano suyo para apagarlo, tras hacer esfuerzos desesperados, vieron con gran sentimiento y dolor que por todas partes era el inmueble presa de las llamas. En tal congoja y tribulación ocurriósele a uno de ellos el echar o arrojar sobre las llamas el Escapulario de la Santísima Virgen del Carmen que traía pendiente de su cuello, a lo cual le alentó el otro hermano, diciéndole que había oído decir muchas veces que echando el Santo Escapulario sobre el fuego se había apagado de súbito. Ejecutároslo así y el conflicto o falta de medíos materiales para lograr sofocar el fuego, alentó aún más su fe y devoción para suplicar con ansias a María Santísima se dignase poner remedio, mediante su bendito Escapulario, a aquella tribulación que les descorazonaba y afligía sobremanera.

No tardó más la Santísima Virgen en socorrerles que ellos tardaran en arrojarle con ardiente fe y rendida confianza sobre las llamas de aquel fuego devastador, pues al punto reconocieron la superior virtud del Santo Escapulario y resolviéronse en denso humo las voraces llamas.

Respiraron consolados con tal prodigio ambos hermanos, que puestos de rodillas no cesaban de dar gracias con indecible júbilo y alborozo a la Madre de Dios; pero he aquí que al levantarse quiso el cielo que admirasen otro mayor, pues entre vivas ascuas hallaron el Santo Escapulario de María intacto, sin haber osado el fuego tocarle ni ofenderlo lo más mínimo.

Llegó presto a Milán la noticia del suceso, y el Sr. Vicario lo examinó y jurídicamente lo aprobó, para que en todo tiempo diésemos gracias a nuestra Madre amable, que así se digna consolar a los que con viva fe y rendida confianza acuden a su valiosísima protección en los instantes de inminente peligro.

Milagros y Prodigios del Santo Escapulario del Carmen
por el P. Fr. Juan Fernández Martín, O. C.

viernes, 25 de marzo de 2011

IN MEMORIAM

Monseñor Marcel Lefebvre

(29 de noviembre 1905 - 25 de marzo de 1991)

LA ANUNCIACIÓN DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA Y LA ENCARNACIÓN DEL VERBO - 25 DE MARZO

Y habiendo entrado el Ángel a donde estaba María, le dijo:
Dios te salve, llena eres de gracia, el Señor es contigo,
bendita tú eres entre todas las mujeres.
(Lucas 1, 28)


Considera al Arcángel Gabriel entrando a donde estaba María, para anunciarle que la Santísima Trinidad la ha elegido para ser Madre de Dios. Su humildad y su pudor alármanse ante esta noticia; pero es tranquilizada asegurándosele que será madre sin dejar de ser virgen. “Hágase en mí según tu palabra”, exclama; y, al instante, con la sangre purísima de la Virgen Inmaculada, el Espíritu Santo forma el cuerpo adorable de Jesús.

MEDITACIÓN
SOBRE LA ANUNCIACIÓN

I. Hoy, María es hecha Madre de Dios; su humildad y su pureza le han valido este inefable honor. ¡Qué alegría me da, oh divina María, veros elevada a tan alto rango de gloria! Mas, puesto que sois Madre de Jesucristo, también lo sois de los cristianos. ¡Ah, cuán consolador es este pensamiento! Sois todopoderosa para socorrerme, porque sois la Madre de Dios; poseéis un corazón henchido de amor por mí, porque sois mi Madre. También yo, si quiero, mediante la fe y la caridad puedo poseer a Jesús en mi corazón. Si sólo María ha engendrado a Cristo según la carne, todos los cristianos pueden engendrarle en sus corazones por la fe (San Ambrosio).

II. Desde hoy, Jesús es nuestro hermano; el amor que nos tiene lo hace semejante a nosotros, a fin de hacernos semejantes a Él. Viene a la tierra para que vayamos al cielo. ¡Os adoro, Verbo encarnado en el seno virginal de María! ¡Quien me diera el poder de haceros una merced tan preciosa como Vos me hicisteis! Oh. Hermano amabilísimo, os ofrezco todas mis acciones, todo mi ser.

III. María es nuestra Madre, Jesús nuestro Hermano: ¿somos dignos hijos de María, dignos hermanos de Jesucristo? María es totalmente pura, humilde y obediente: ¿posees tu esas virtudes? Jesús en todo busca la gloria de su Padre y la salvación de las almas: ¿estás animado tú del mismo celo? ¿No tendría motivo Jesús para quejarse y decir a su Madre: Los hijos de mi Madre han combatido contra mí? (Cantar de los Cantares).

La devoción a la Santísima Virgen.
Orad por las asociaciones marianas.

ORACIÓN

Oh Dios, que habéis querido que vuestro Verbo se encarnase en el seno de la bienaventurada Virgen María en el momento en el que al anunciarle el Ángel este misterio, Ella pronunció su fíat, conceded que nuestras plegarias, mientras honramos
a la que firmemente creemos que verdaderamente es Madre de Dios, obtengan el auxilio de su intercesión junto a Vos.
Por J. C. N. S.


Fuente: Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J.

jueves, 24 de marzo de 2011

EL PADRE PÍO CONVIERTE A UN MASÓN

El confesionario fue el lugar habitual de los sucesivos «milagros» realizados por él. Llegaba a pasar hasta quince horas al día confesando, con lo cual abundaban las verdaderas transformaciones interiores. Una de las conversiones espectaculares, antes de la primera persecución de que fue objeto, fue la del famoso abogado genovés Cesare Festa, gran dignatario de la masonería italiana y primo del doctor Giorgio Festa. Éste había comentado en su informe médico:

«Después de varios exámenes y ver la evolución con el tiempo de las heridas del Padre Pío, no hay otra explicación que la de que nos encontramos ante un caso sobrenatural».

Con su primo Cesare, ateo y rabiosamente anticlerical, mantenían una discusión interminable, hasta que al fin un día le dijo:

–Cesare, anda, vete a San Giovanni Rotondo y encontrarás allí un testigo que acabará con todas tus objeciones. Después ya continuaremos hablando.

Cesare decidió ir, con el propósito de desenmascarar y denunciar lo que él creía ser un fraude.

El Padre Pío no le conocía ni sabía de su existencia. Cuando le vio entrar en la sacristía junto a otros peregrinos, le espetó bruscamente:

–¿Qué hace ése entre nosotros? Es un masón.

–Pues sí, es cierto, lo soy.

–¿Qué papel desempeñas en la masonería?

–Luchar contra la Iglesia.

El Padre Pío, sin decir más, le señaló el confesonario, y ante la estupefacción de todos los presentes el abogado masón se arrodilló, abrió su corazón, y con la ayuda del padre capuchino examinó toda su vida pasada. Cuando se levantó era otro hombre, ¡llevaba la paz en su corazón! Permaneció tres días en el convento y regresó a Génova. Su conversión salió en la primera página de los periódicos. Cesare Festa fue a Lourdes y volvió a San Giovanni Rotondo para recibir de manos del Padre Pío el escapulario de la Orden Tercera franciscana.

Todo en pocos meses: de masón a franciscano. Fue recibido por el Papa Benedicto XV, quien le confió esta misión:

–Tengo en gran estima al Padre Pío, a pesar de algunos informes desfavorables que me han hecho llegar. Es un hombre de Dios. Comprométase usted a darlo a conocer, porque no es apreciado por todos como él se merece.

La Gran Logia italiana se reunió para expulsar al abogado renegado. Cesare Festa decidió asistir y dar a conocer su testimonio. El mismo día recibió una carta del Padre Pío animándole:

«No te avergüences de Cristo y de su doctrina; es momento de lucha a rostro descubierto. El Espíritu Santo te dará la fortaleza necesaria».

(Fuente: Vida del Padre Pío, Enrique Calicó) Gratis date

miércoles, 23 de marzo de 2011

martes, 22 de marzo de 2011

SÍ A LOS CRUCIFIJOS, DECLARA LA CORTE DE ESTRASBURGO

La Corte Europea de Derechos Humanos con sede en Estrasburgo resolvió, en una sentencia inapelable, que los crucifijos pueden permanecer en las escuelas públicas.

Este fallo, emitido el viernes 18 de marzo, se da luego de la posición favorable a los crucifijos adoptados por la Corte Suprema de Casación de Italia y de la Corte Constitucional de Austria.

Con esta resolución la Corte Europea establece que "no existe violación del artículo 2 del protocolo N° 1 (derecho a la educación) de la Convención Europea de Derechos Humanos".

Este artículo se refiere a la obligación del Estado, "en el ejercicio de sus funciones en relación a la educación, a respetar el derecho de los padres a educar a sus hijos de acuerdo con sus convicciones religiosas y filosóficas".
El fallo de la Corte europea indica que "si bien el crucifijo es por encima de todo un símbolo religioso, no hay evidencia para la Corte de que su exposición en una pared de un aula pueda influenciar en los alumnos".

"Además –dice la resolución– si bien se comprende que la demandante haya visto que esta exposición del crucifijo en las aulas a la que asistían sus hijas como una falta de respeto del Estado a su derecho de educar en conformidad con sus propias convicciones filosóficas, su percepción subjetiva no ha sido suficiente para establecer una violación al artículo 2 del protocolo 1".

El fallo también recuerda que el gobierno italiano explicó en su apelación que "la presencia de los crucifijos en las escuelas públicas corresponde a una tradición que consideran importante perpetuar".

Asimismo, las autoridades de Italia resaltaron que el crucifijo no es solo un símbolo religioso sino que "representa los principios y valores que formaron los cimientos de la democracia y la civilización occidental, y que su presencia en las clases es justificable a este respecto".

La Corte Europea de Derechos Humanos aceptó la apelación presentada por el gobierno de Italia el pasado 28 de enero de 2010, luego de que en noviembre de 2009 decidiera que los crucifijos no debían estar en las aulas de las escuelas.

La resolución de noviembre de 2009 le daba la razón a una madre de familia de dos alumnas que alegaba que los crucifijos "no correspondían" a la forma que sus hijas deberían ser educadas.

Ante esta decisión, el gobierno de Italia defendió la presencia de los crucifijos en las aulas de los colegios públicos, como un símbolo que representa las raíces cristianas del país.

Fuente: Aica

Comentario Druídico: La sentencia es justa, obviamente. Los fundamentos discutibles, pero por una vez nos benefician, así que no los vamos a discutir. Aunque hay que dejar en claro que la sentencia "(el crucifijo) representa los principios y valores que formaron los cimientos de la democracia y la civilización occidental, y que su presencia en las clases es justificable a este respecto" es bastante ambigua y en varios aspectos, objetable.

El crucifijo representa los principios que formaron la civilización occidental. Vale. Habría que definir entonces qué se entiende por civilización occidental. Si por ella se entiende el producto de un estado evolutivo desde la barbarie medieval a las luces de la Revolución Francesa y el democratismo masónico en curso, hemos de decir que el crucifijo no tiene nada que ver con dicha "civilización". Comprendemos que con habilidad política se haya argumentado esto ante la Corte de Estrasburgo, pero el argumento es falso, y lo peor que podemos hacer es creer en los argumentos falsos que usan algunos (bien intencionados) para defender las buenas causas.

El democratismo liberal que reina en Europa y América, y en otras partes del mundo por influencia de las potencias occidentales, al cual todo el mundo asocia con lo "occidental", está muy lejos de ser occidental, salvo por accidente, porque es una desviación o crecimiento anómalo del cuerpo de principios y doctrinas que dieron origen a la civilización cristiana.

No, ni el liberalismo, ni la social-democracia; ni el capitalismo crudo y extremo, ni la doctrina de los derechos humanos, son coherentes con el pensamiento cristiano. Son un yuyo venenoso que creció en nuestro patio, que nadie con poder pudo erradicar y ahora nos ha malezado todo, ahogando hasta las raíces el árbol noble de la Cruz y sus frutos. Un yuyal, con alimañas y todo, que hasta los mismos pastores han aceptado, algunos por convicción y otros por considerarlo inevitable.

Celebremos que los crucifijos quedan en las aulas. Dios bendecirá a los que han peleado por esto. Pero no creamos las mentiras que se argumentaron para conseguirlo, ni los principios en nombre de los cuales se otorgó esta graciosa permisión.

Tomado de Panorama Católico

lunes, 21 de marzo de 2011

“DESREGULACIÓN LITÚRGICA ” Y METÁSTASIS RAHNERIANA


Al presentar su libro Come andare a Messa e non perdere la fe, Monseñor Nicola Bux,consultor de la Congregación de la Congregación para la Doctrina de la Fe dijo que,

“En el campo litúrgico, estamos frente a una desregulación insoportable”

“…el debilitamiento de la fe y la disminución del número de fieles podrían atribuirse a los abusos litúrgicos y a las Misas malas, es decir, las que traicionan su sentido original y donde, en el centro, ya no está Dios sino el hombre con el bagaje de sus preguntas existenciales”.

“Asistir a una celebración eucarística pueda significar, de hecho, también encontrarse ante las formas litúrgicas más extrañas, con sacerdotes que discuten de economía, política y sociología, hilvanando homilías en las que Dios desaparece”.

“Todos se sienten con el derecho de enseñar y practicar una liturgia a su manera”

Entre los responsables de la “desregulación insoportable” Monseñor Bux señaló a Karl Rahner,

“el cual, a raíz del Concilio, denunciaba la reflexión teológica entonces imperante que, en su opinión, se mostraba poco atenta u olvidadiza de la realidad del hombre”

“(y cuyo) pensamiento teológico que, con triste evidencia, ha sido capaz de generar errores, el más clamoroso de los cuales es el modo de entender el sacramento

(porque) “se trata de un culto hecho a la propia medida (…) se convierte en una fiesta que la comunidad se hace a sí misma;

“(con un)resultado irremediable: De la adoración de Dios se pasa a un círculo que gira en torno a sí mismo: comer, beber, divertirse”.

(Texto completo aquí)


OBSERVACIONES DEL ARTILLERO

1) Tenga por seguro Monseñor Bux que”el debilitamiento de la fe y la disminución del número de fieles se pueden-no”podrían”- atribuir a “los abusos litúrgicos y a las Misas malas”,que desde hace casi medio siglo se han convertido en prácticas habituales. (Ese medio siglo que llevó implantar en Inglaterra la Reforma, según decía Belloc en su famoso libro sobre el tema; hasta ese punto hemos llegado hoy).

2) Con el solo criterio de mi fe carboneril,juzgo por el fruto que trajo la reforma litúrgica del débil Papa Montini y el nefasto Bugnini:el cambalache generalizado, frente al cual los católicos de mi generación no reaccionan con la energía necesaria.

¿Cuál será su fe? ¿Conservarán la que aprendieron en sus casas y en los colegios? ¿Será que no hacen la pata ancha para no ser tenido por “religiosamente incorrectos”? Conozco a más de uno que públicamente se dice “conservador” o “tradicionalista”,pero que asiste a “Eucaristías” indecorosas e indecentes,se confiesa con curas que relativizan los pecados y recibe la comunión de “ministras extraordinarias”.Cobardía y respeto humano que le dicen…

3) Sobre Rahner,uno de los númenes del Concilio y su intento-exitoso-de reducir o disolver la teología en mera antropología, con la exaltación enfermiza de la subjetividad humana que tanto influyó en el Vaticano II, afirma Monseñor Brunero Gherardini:

“ma è proprio il Concilio a risaltare con enfasi gli aspetti soggettivi delle conquiste di veritá, per meter tutti ed ognuno ad uno stesso livello: tanto nel possesso,quanto nella ricerca. Nasce in tal modo ed in questa cornice il richiamo ai “germi del Verbo”(Giovanni Paolo II,Encicl.Redemptor hominis,11)

(Ver su importante libro Concilio Ecumenico Vaticano II,un discorso da fare,Casa Mariana Editrice,Frigento (AV),2009,p.98)

4) En el párrafo de la RH al que hace referencia Monseñor Gherardini ,el Papa Juan Pablo II sostiene que:

“El documento conciliar dedicado a las religiones no cristianas está particularmente lleno de profunda estima por los grandes valores espirituales, es más, por la primacía de lo que es espiritual y que en la vida de la humanidad encuentra su expresión en la religión y después en la moralidad que refleja en toda la cultura. Justamente los Padres de la Iglesia veían en las distintas religiones como otros tantos reflejos de una única verdad «como gérmenes del Verbo», 67 los cuales testimonian que, aunque por diversos caminos, está dirigida sin embargo en una única dirección la más profunda aspiración del espíritu humano, tal como se expresa en la búsqueda de Dios y al mismo tiempo en la búsqueda, mediante la tensión hacia Dios, de la plena dimensión de la humanidad, es decir, del pleno sentido de la vida humana. El Concilio ha dedicado una atención especial a la religión judía, recordando el gran patrimonio espiritual y común a los cristianos y a los judíos, y ha expresado su estima hacia los creyentes del Islam, cuya fe se refiere también a Abrahán”. 68

http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/encyclicals/documents/hf_jp-ii_enc_04031979_redemptor-hominis_sp.html

5) Apostilla “malaúvica” del Artillero: en 1962, es decir,mientras se desarrollaba el Concilio-así salió-Rahner tomó por amante a la escritora zurda Luise Rinser, relación que se prolongó hasta su muerte en 1984. En la foto, los dos tórtolos.

Fuente: Catapulta