miércoles, 25 de septiembre de 2013

DICHOS DE SANTOS - 38



Meditad estas terribles verdades, y oponed aquel fuego del infierno a las llamas de la pasión y de la codicia que os atormentan en esta vida. El fuego material de que nos servimos, se apodera de los objetos que recibe y los consume; pero el fuego del infierno devora a los réprobos, y los conserva enteramente para el castigo. Lo llaman inextinguible no sólo porque no se apaga nunca, sino también porque no mata ni destruye a los que consume. Ninguna lengua, ninguna palabra puede hacer comprender, ni puede explicar el poder de aquella pena y de aquel fuego (Serm.181). 

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Por mucho que padezca alguien es esta vida, en comparación con el fuego eterno será no solo poco, sino nada (s.22,3).

San Agustín