martes, 8 de septiembre de 2026

La Natividad de la Santísima Virgen María - 8 de Septiembre

 


Bienaventurado el seno que llevó a Jesús, y los pechos que lo alimentaron 
(San Lucas, 11, 27)

Las plegarias y las lágrimas de San Ana le merecieron, después de veinte años de esterilidad, la gloria de dar al mundo a la Bienaventurada Virgen María. He aquí la aurora mensajera del Sol de justicia: demonios, retiraos al infierno; ángeles, regocijaos: pronto los justos ocuparán los lugares abandonados por los ángeles rebeldes. Hombres, triunfad: María ha nacido para ser la Madre de Dios que será vuestro Hermano y vuestro Redentor. Almas santas que gemís en el limbo, consolaos: la puerta de vuestra prisión muy pronto será abierta por el Hijo de la que acaba de nacer.


MEDITACION SOBRE LA NATIVIDAD DE LA VIRGEN MARIA

I. Considera las mercedes con que Dios honra a María el día de su dichoso nacimiento. El Padre eterno, que la consideraba como Hija suya, le dio el nombre de María; la hizo Soberana del cielo y de la tierra, Reina de los ángeles y de los hombres. El Verbo eterno la eligió para ser su Madre; le dio a todos los hombres como hijos adoptivos, con pleno poder para acordar la gloria eterna a los que la sirvan fielmente. El Espíritu Santo colmó de gracias a su divina Esposa. Regocíjate con María por todos estos favores.

II. María responde a los beneficios del Señor con los sentimientos del más vivo agradecimiento. Dotada, desde su primer instante, del uso de razón, se sirve de ella para adorar al Padre eterno: se humilla a la vista del honor que el Verbo encarnado le hace al elegirla por Madre suya: ofrece su corazón por un acto de amor al Espíritu Santo, su divino Esposo. Haz tú, por lo menos hoy, lo que hizo María en el día de su Natividad. Adora al Padre eterno, humíllate delante de Jesús, da tu corazón al Espíritu Santo.

III. ¿Qué harás tú para honrar a María en el día de su Natividad? Respétala, porque es todopoderosa en el cielo y en la tierra. Ámala, porque es la Madre de Jesucristo, y la nuestra por adopción. Ten confianza en Ella, porque es la Madre de los predestinados. Sé su fiel y constante servidor, como fue Ella la constante y fiel Esposa del Espíritu Santo. Imita, durante tu vida, lo que Ella hizo el día de su nacimiento. En medio de las olas del siglo, debemos refugiarnos junto a María y regular nuestra vida según sus ejemplos. (San Epifanio).


La devoción a la Santísima Virgen.  
Orad por las congregaciones de la Santísima Virgen.

ORACION

Dignaos, Señor, conceder a vuestros servidores el don de la gracia celestial, a fin de que la solemnidad del Nacimiento de la Virgen Bienaventurada, cuyo alumbramiento ha sido para nosotros el principio de la Salvación, nos obtenga un acrecentamiento de paz. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.


Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. (1642-1718) 

lunes, 7 de septiembre de 2026

Lunes por las Almas del Purgatorio

 

Réquiem ætérnam dona eis, Dómine; 
et lux perpétua lúceat eis. 
Requiéscant in pace. 
Amén.

sábado, 5 de septiembre de 2026

Santa María, protege al mundo

 



Santa María, Madre de Dios, protege al mundo.


martes, 1 de septiembre de 2026

LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA EN EJEMPLOS - 25

 


UN JOVEN SE SALVA Y OTRO SE CONDENA 

El ejemplo siguiente muestra bien cuánto vale la devoción a la Virgen. En el año 1714 estudiaban en Flandes dos jóvenes entregados a la disolución. Habían gastado un día entero en diversiones y comilonas, y, por remate, fueron a pasar la noche en una casa de perdición. El uno de ellos, a deshora ya, se volvió a descansar a la suya; pero el otro se quedó saciando su apetito y bebiendo hasta las heces el veneno del cáliz de Babilonia. 

Vuelto el primero a su casa, se acordó que no había rezado un Avemaría como tenía por costumbre; quiso hacerlo, y, aunque sintió gran repugnancia, al fin la rezó de muy mala gana y casi dormido. Se acostó y, como estaba tan cansado, se durmió al instante; pero no se había pasado mucho tiempo, cuando oye unos golpes muy fuertes en la puerta de su dormitorio; se despierta, y, sin abrirla, ve delante de sí a su infeliz compañero, horroroso y desfigurado. Lleno de terror y admirado de que hubiese podido entrar estando la puerta cerrada, dio una voz, diciendo: "¿Qué es esto?" Y el desdichado contestó: "Has de saber que, por justo juicio de Dios, debíamos tú y yo caer esta noche en el infierno; pero la Virgen, a quien rezaste el Avemaría, te ha librado a ti de la muerte; yo estoy ya condenado. En tal calle (nombrándola) está mi cuerpo herido por el demonio". Y en prueba de la verdad, le descubrió el seno, que arrojaba llamas y le despedazaban horribles serpientes. Acabó de hablar, y desapareció. 

Se levanta el otro al punto y empieza a llorar amargamente. En esto oye tocar a Maitines en el convento de San Francisco, y no dudando que ésta fuese la voz de Dios, que le llamaba, corre sin tardanza, se echa a los pies de los Padres y les pide el santo hábito con las mayores instancias, contando lo que le había pasado. No le dieron crédito al principio; pero se cercioraron de la verdad, yendo algunos a la calle que les decía, donde encontraron el cadáver del infeliz compañero, enteramente desfigurado. 

Entonces le admitieron y él empezó en la religión una vida penitente y del todo nueva, mostrándose toda su vida muy agradecido a la piadosísima Virgen María, por cuya intercesión había recibido aquel especialísimo beneficio. 

(«Mes de María»)