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viernes, 25 de abril de 2025

Visión de Jacinta de Fátima



Un día fuimos a pasar las horas de la siesta junto al pozo de mis padres. Jacinta, se sentó al borde del pozo; Francisco, vino conmigo a buscar miel silvestre en las matas de un retamar que había allí en una ribera. Pasado un rato, Jacinta me llama:

-¿No viste al Santo Padre?
-No.
-No sé cómo fue, yo vi al Santo Padre en una casa muy grande, de rodillas, delante de una mesa, con las manos en la cara, llorando. Fuera de la casa había mucha gente, unos le tiraban piedras, otros le maldecían y le decían muchas palabras feas. ¡Pobrecito el Santo Padre! Tenemos que pedir mucho por él.

Ya dije cómo un día dos sacerdotes nos recomendaron la oración por el Santo Padre y nos explicaron quién era el Papa. Jacinta me preguntó después:

-¿Es el mismo que yo vi llorando y del cual aquella Señora nos habló en el Secreto?
-Lo es –le respondí.
-Ciertamente, aquella Señora también lo mostró a estos señores Padres; ves, yo no me engañé; es necesario rezar mucho por él.

En otra ocasión fuimos a “Lapa do Cabezo”; llegados allí, nos postramos en tierra, para rezar las oraciones del Ángel. Pasado un tiempo, Jacinta se levanta y me llama:

-¿No ves tantas carreteras, tantos caminos y campos llenos de gente, que llora de hambre y no tienen nada para comer? ¿Y al Santo Padre, en una Iglesia, delante del Inmaculado Corazón de María, rezando? ¿Y a mucha gente rezando con él?

Pasados unos días, me preguntó:

-¿Puedo decir, que vi al Santo Padre y a toda aquella gente?
-No. ¿No ves que eso hace parte del Secreto? ¿Qué por eso, luego se descubriría todo?
-Está bien, entonces no digo nada.

Fuente: MEMORIAS DE LUCIA.

Ediciones "Sol de Fátima".

jueves, 28 de mayo de 2020

EL VATICANO HA FALSIFICADO DECLARACIONES DE BENEDICTO XVI



Después de revelar que yo (el hno. Alexis Bugnolo) fui amenazado por teléfono por el arzobispo Ganswein, las declaraciones que hizo el arzobispo Viganò y otros en enero, sobre la falsedad de dicho secretario privado del Papa Benedicto XVI, arrojaron luz sobre la necesidad de revisar todas las declaraciones que se le atribuyen al Papa Benedicto XVI después de febrero de 2013, en cuanto a su autenticidad.

Nota del editor: La frase "El Bot de Benedicto", tal como se utiliza arriba en el título del presente artículo, es un término acuñado por Frank Walker, editor de Canon212.com, y utilizado para caracterizar las declaraciones aparentemente fabricadas y artificiales de otros personajes en el Vaticano, que la Oficina de Prensa del Vaticano atribuye al Romano Pontífice BXVI, de tal manera que suscita graves preocupaciones sobre si son una expresión auténtica de su pensamiento. Así, el Benedicto Bot es la persona creada por el Vaticano. Este término obviamente se refiere a una teoría de interpretación, porque sin la confirmación en video de que el Papa Benedicto XVI ha dicho algo o no, el asunto siempre es capaz de suscitar dudas, especialmente después de que el Vaticano ha sido atrapado dos veces falsificando la carta y las declaraciones del Papa Benedicto, como ha reportado previamente FromRome.Info, sin mencionar cada traducción (en varios idiomas) de su Declaración del 11 de Febrero de 2013.

Ahora, en el cuarto aniversario de la controversia sobre el Tercer Secreto de Fátima que explotó en los medios católicos en mayo de 2016, creo que ha llegado el momento de comparar al verdadero Ratzinger con el Benedict Bot. Así que examinemos lo que el cardenal Ratzinger ha dicho en tres ocasiones por un amigo cercano, antes de febrero de 2013, y lo que supuestamente ha dicho la Oficina de Prensa del Vaticano en 2016.

El cardenal Ratzinger sobre el Tercer Secreto

Aquí está el testimonio del Padre Paul Kramer, en su entrevista en la edición de la Cruzada de Fátima de 2009, donde reporta el testimonio del Padre Ingo Dollinger, sobre el Tercer Secreto de Fátima, y sus conversaciones con el Cardenal Ratzinger.

Luego, el 26 de junio de 2000, el cardenal Ratzinger publicó para el mundo el documento [sobre el Tercer Secreto] que contiene la visión de un "obispo de blanco", afirmando que el Secreto en general está expuesto en este documento. Sin embargo, sólo se puede entender de esa manera si decimos que él está usando una reserva mental; que lo que se establece por Nuestra Señora en Sus palabras ya está implícitamente contenido simbólicamente en la visión. El anciano sacerdote alemán, amigo personal de Ratzinger desde hacía mucho tiempo, tomó nota del hecho de que cuando esta visión del Tercer Secreto fue publicada en la Cruzada de Fátima 10 de mayo de 2009 no contenía esas cosas, esos elementos del Tercer Secreto que el Cardenal Ratzinger le había revelado casi diez años antes. El sacerdote alemán - Padre Döllinger - me dijo que su pregunta ardía en su mente el día que concelebró con el cardenal Ratzinger.
El padre Döllinger me dijo (al P Kramer), "Me enfrenté al cardenal Ratzinger en su cara". Y por supuesto le pregunté, "¿cómo puede ser esto todo el Tercer Secreto? ¿Recuerdas lo que me dijiste anteriormente?" El cardenal Ratzinger fue acorralado. No sabía qué decir y le dijo a su amigo en alemán, "Wirklich gebt das der etwas", que significa "realmente hay algo más ahí", lo que significa que hay algo más en el Tercer Secreto. El cardenal lo dijo muy claramente.

La Cruzada de Fátima, en su página de FaceBook, en el 17 de mayo de 2016, reportó el testimonio más detallado del Padre Kramer de esta manera:

DECLARACIÓN DEL PADRE PAUL KRAMER

En cuanto a la reciente confirmación del P. Ingo Döllinger:

<< Tercer secreto de Fátima aún en parte oculto; advierte contra un mal concilio y cambios en la liturgia >>

"El P. Ingo Döllinger es un amigo personal del Papa Benedicto XVI desde hace varias décadas. El Cardenal Ratzinger le dijo al Dr. Döllinger alrededor de 1991 que el 3er Secreto habla de un "mal concilio", y advirtió contra el cambio y la adulteración de la liturgia de la Misa - literalmente contra la adición de elementos extraños en la liturgia (que es exactamente lo que Bugnini & Co. hicieron al añadir elementos protestantes en la liturgia).

"El Secreto", según Döllinger, también habla negativamente de los papas conciliares, según lo que Ratzinger le dijo a Döllinger - comparando un papa con un camaleón, otro con una serpiente, etc.

"El Dr. Döllinger no sólo nos habló a mí y a Joseph Cain sobre lo que Ratzinger le había dicho, sino que relató aún más detalles a los jóvenes clérigos del seminario de Anápolis (Brasil), donde había sido rector. Yo mismo y Joseph hemos hablado no sólo con Döllinger, sino también con los sacerdotes y diáconos de Brasil que habían oído al Dr. Döllinger relatarles los detalles del Secreto que le había contado personalmente el Cardenal Ratzinger alrededor de 1991.

"Después de la publicación de la visión del 'obispo en blanco' del 3er Secreto, Döllinger notó que los detalles del Secreto que Ratzinger le había revelado casi una década antes no estaban en la versión 'obispo en blanco' del secreto. Cuando Döllinger tuvo su siguiente oportunidad de reunirse con el cardenal Ratzinger (después de una misa concelebrada), Döllinger le preguntó a Ratzinger cómo puede decirse que todo el Secreto ha sido publicado, ya que los detalles del Secreto que Ratzinger le había mencionado anteriormente estaban notoriamente ausentes en la versión del Secreto publicada por Ratzinger el 26 de junio de 2000. Ratzinger fue acorralado, y por lo tanto soltó, "Wirklich giebt es da noch etwas". ('Realmente hay más allí.') El Dr. Döllinger también nos dijo a Joseph y a mí que había conocido personalmente a (San) Pío de Pietrelcina, y que se había confesado con el Padre Pío cincuenta y ocho veces."

En 2016, Maike Hickson revivió la historia e inició una tormenta de fuego al hacerlo, citando al Padre Dollinger así, en su artículo en One Peter Five, publicado el 15 de mayo, sólo dos días antes:

No mucho después de la publicación en junio de 2000 del Tercer Secreto de Fátima por la Congregación para la Doctrina de la Fe, el Cardenal Joseph Ratzinger le dijo al Padre Dollinger durante una conversación en persona que todavía hay una parte del Tercer Secreto que no han publicado! "Hay más de lo que hemos publicado", dijo Ratzinger. También le dijo a Dollinger que la parte publicada del Secreto es auténtica y que la parte inédita del Secreto habla de "un mal concilio y una mala misa" que iba a venir en un futuro próximo.

Así, el cardenal Ratzinger antes de convertirse en Papa.

El Benedict Bot responde; ahora la respuesta de la Oficina de Prensa del Vaticano del 21 de mayo de 2016:

Recientemente han aparecido varios artículos, incluyendo declaraciones atribuidas al Profesor Ingo Dollinger según las cuales el Cardenal Ratzinger, después de la publicación del Tercer Secreto de Fátima (que tuvo lugar en junio de 2000), le había confiado que la publicación no estaba completa.

A este respecto, el Papa Benedicto XVI, emérito, declara "no haber hablado nunca con el profesor Dollinger sobre Fátima", afirmando claramente que las observaciones atribuidas al profesor Dollinger sobre el asunto "son puras invenciones, absolutamente falsas", y confirma de manera decisiva que "la publicación del Tercer Secreto de Fátima es completa".

Lo primero que hay que notar es que el Benedict Bot llama a un amigo y confidente de toda la vida, de reputación pública impecable, un mentiroso atrevido. No conozco ningún caso en toda la historia personal del Papa Benedicto XVI que llame a alguien mentiroso, y mucho menos a un amigo cercano. Eso es ajeno completamente al carácter de Benedicto. Pero no al de Bergoglio y muchos de los que ahora gobiernan el Vaticano.

Segundo, la Oficina de Prensa del Vaticano no cita las fuentes de los reportes que se intenta refutar. ¿Tienen miedo de que otros empiecen a analizar las pruebas?

Tercero, la Oficina de Prensa del Vaticano no dice a quien (el Papa Benedicto XVI) hizo estas recientes declaraciones, quien estuvo presente, quien fue testigo de ellas, ni reporta su contexto completo, o incluso si se refieren a sus conversaciones con el Padre Dollinger, porque si se nota como las citas están empalmadas, se ha omitido un contexto importante para verificar la relación entre ellas - incluso si son citas de respuestas auténticas - a las declaraciones reportadas del Padre Dollinger sobre el Tercer Secreto.

Por estas tres razones, uno puede dudar que la declaración de la Oficina de Prensa del Vaticano sea una representación auténtica de cualquier cosa que el Papa Benedicto XVI haya dicho en 2016, si es que dijo algo.

Finalmente, viendo como el Arzobispo Gänswein fue atrapado en una mentira descarada cuando negó que el Papa Benedicto XVI había colaborado en ciertos asuntos relacionados con el Libro del Celibato del Cardenal Sarah, creo que podemos ser capaces de adivinar de dónde puede haber venido la fuente de las declaraciones de Benedicto Bot de 2016.

https://fromrome.info/2020/05/27/ratzinger-vs-the-benedict-bot-a-case-in-point-the-3rd-secret-of-fatima/

Fuente: religión, la voz libre

domingo, 13 de enero de 2019

Declaración jurada del analista de escritura a mano demuestra que la Hermana Lucía II era impostora. El texto del Tercer Secreto publicado en el Vaticano demostró ser auténtico y coherente con las memorias de la hermana Lucía I.


La verdadera y falsa hermana Lucía.

1/01/2019 ¿Hay un "cuarto secreto"? Dr. Chojnowski: Mientras intentamos descubrir la mejor manera de publicar la Declaración Jurada de Expertos en Escritura a Mano, lo que indica que la escritura a mano de la Hermana Lucía después de 1958 NO es consistente con la escritura a mano de la Hermana Lucía antes de 1958; Mucho hay para verificar el juicio de que la hermana Lucía posterior a 1958 era una impostora. Quiero llamar la atención de mis lectores sobre lo que se encontró de una forma muy breve. La declaración completa de 114 páginas estará disponible tan pronto como podamos. El informe indica: 1) La escritura de la "hermana Lucía" en 1969 NO fue consistente con los escritos de la Hermana Lucía en sus memorias de los años 20, 30 y 40, lo que indica una falsificación y que una impostora operaba en ese momento.

2) El texto del Tercer Secreto que data de 1944, publicado por el Vaticano en 2000, fue AUTÉNTICO Y CONSISTENTE CON LOS AÑOS 20, 30, y 40, con los escritos de la Hermana Lucía I. Aunque esto no se menciona en la declaración, parece deducirse hasta la posibilidad o incluso la probabilidad, como lo han mostrado figuras como Antonio Socci, P. Nicholas Gruner y Christopher Ferrara, que hay un "Cuarto Secreto", que aún no ha sido divulgado por el Vaticano, que serían las palabras de Nuestra Señora las que explican y transmiten el mensaje destinado a acompañar la visión aparentemente dada a los Niños de Fátima el 13 de julio de 1917. Los dos primeros Secretos tienen mensajes adjuntos que explican las visiones, ¿por qué el Tercero no?

El investigador ha indicado que esta declaración ha hecho mucho para avanzar en la investigación de la Hermana Lucía verdadera.


lunes, 15 de enero de 2018

EL PADRE PAUL KRAMER, SACERDOTE EXPERTO EN EL TERCER SECRETO DE FÁTIMA CONFIRMA QUE BERGOGLIO ES EL ANTI-PAPA HERÉTICO QUE ADVIERTE EL SECRETO



El Padre Paul Kramer experto en el Tercer Secreto de Fátima dijo hoy 27 de Mayo del 2016 por medio de su cuenta oficial de Facebook:


(Traducción en español):

«El Vaticano está mintiendo sobre el Tercer Secreto. La parte que se publicó revela el martirio del verdadero Papa. La parte que permanece oculta revela el antipapa herético de la iglesia apóstata falsificada. Ambas cosas han sido predichas en otras apariciones marianas y profecías católicas. Mucho antes de convertirse en un tema tabú, el cardenal Eugenio Pacelli reveló la esencia del Secreto en 1931:

《Me preocupan los mensajes de la Santísima Virgen a Lucía de Fátima. Esta persistencia de la Virgen María sobre los peligros que amenazan a la Iglesia es un aviso del Cielo contra el suicidio que significa alterar la Fe en Su liturgia, en Su teología y su alma .... Escucho a mi alrededor innovadores que desean desmantelar el Santuario, destruir la llama universal de la Iglesia, rechazar sus ornamentos y hacer que se sienta remordimiento por su pasado histórico.

Llegará un día en que el mundo civilizado negará a su Dios, la Iglesia va a dudar como Pedro dudó. Ella estará tentada a creer que el hombre se ha convertido en Dios. En nuestras iglesias, los cristianos buscarán en vano la lamparilla roja donde Dios les espera. Como María Magdalena, llorando ante la tumba vacía, se preguntarán: “¿Dónde Lo han puesto?》

Los “peligros que amenazan a la Iglesia”; es una frase que es muy similar a la observación del cardenal Ratzinger en el secreto: “los peligros para la fe y para la vida de los cristianos”.

“[E]l suicidio de la alteración de la fe en [1] su liturgia”, (es decir, hacer cambios protestantes ecuménicos radicalmente en la misa); 2) que altera, “su teología y su alma” (es decir, las novedades heréticas del Vaticano II, como el ecumenismo, la libertad religiosa); y 3) la gran apostasía en la Iglesia que comenzará “en la parte superior” (cardenal Ciappi), “en la cima” (cardenal Ottaviani); encabezada por un “papa que estará totalmente bajo el poder del diablo” que conducirá a la estampida dentro de la apostasía (cardenal Bea a través de Malachi Martin). Malachi me confirmó personalmente a mí en 1997 que el “papa” que conducirá a la apostasía en la Iglesia va a ser un hereje y un anti-papa.

El anti-papa herético de la iglesia apóstata falsificada también fue predicho por San Francisco de Asís, La Beata Ana Catalina Emmerich, y Sor Jeanne Le Royer. ¿Alguien puede adivinar su nombre?»


sábado, 8 de abril de 2017

EL TESTAMENTO DE FÁTIMA: ÚLTIMO RECURSO



"Cosas espantosas y extrañas sucedieron en esta tierra: los profetas profetizaban la mentira y los sacerdotes aplaudían con sus manos; y mi pueblo amó esas cosas. ¿Qué castigo no vendrá sobre esta gente al fin de todo esto?". (Jeremías)


La reunión de los "representantes de las grandes religiones del mundo", convocados en Asís por Juan Pablo II para rezar por la paz, fue el espectáculo, televisado en toda la Tierra, del congraciamiento de la Iglesia conciliar con las creencias, las logias, las sinagogas y las idolatrías que celebran a los dioses y a los hombres en el Panteón del mundo.

Al acto abominable, que parece haber contado con un consenso general de la Jerarquía y al agrado indiferenciado de un público indefinible, se le puede aplicar el lamento del profeta Jeremías sobre la decadencia y corrupción de la Jerusalén antigua: "Cosas espantosas y extrañas sucedieron en esta tierra: los profetas profetizaban la mentira y los sacerdotes aplaudían con sus manos; y mi pueblo amó esas cosas. ¿Qué castigo no vendrá sobre esta gente al fin de todo esto?"

La gravedad del hecho presente, sin embargo, no puede encontrar un equivalente en el Antiguo Testamento porque aconteció después de la venida de Nuestro Señor, en el recinto de su Iglesia y promovido por Su Vicario. Es un acto extremo en la Historia que, ciertamente, así estaba profetizado. Es la abominación de la desolación puesta en el Lugar Santo de que habló Jesús. Es el culto del hombre y la Apostasía general descrita a los Tesalonicenses.

Nuestra generación entera está envuelta en lo que fue apenas el espectáculo público de un largo y devastante terremoto espiritual que, desde hace mucho, viene destruyendo a nuestra Iglesia. La acumulación de errores y ofensas humanas contra Dios en los últimos siglos fue visible a través de sus resultados en guerras y revoluciones, pero sólo ahora es visible también a través de la destrucción de la Viña espiritual, de la "Religio depopulata".

Jamás fue tan evidente el estado lamentable del hombre decaído como en este siglo, en que pretendió extender su dominio hasta en el espacio cósmico con la soberbia que no entiende ni siquiera el alcance de sus delitos que, ciertamente, no puede reparar. Pero algo podemos hacer. Podemos reconocer la infinita gloria de Dios, cuya Misericordia también en este siglo nos dio una Señal extraordinaria que quedó ignorada.

Debemos entonces reparar y hacer penitencia con todo nuestro corazón, comenzando por un examen de conciencia hecho con toda nuestra mente. Y tratándose de cuestiones que envuelven a la humanidad entera, debemos recurrir al conocimiento histórico, con la certeza moral de que así como en todas las épocas los pueblos recibieron avisos y señales celestes que los ayudaron, nosotros también los recibimos. No sólo esto, sino que como los avisos deben ser proporcionales a los peligros, nuestra generación recibió señales incomparables.

Si somos incapaces de reconocer esas señales dadas para la preservación de la Fe, la carencia no está ciertamente en ellas sino en nuestra fe miope y anémica. De cualquier modo, siendo los designios divinos inmutables, seremos valorados, temprano o tarde, en función de la ayuda recibida. Veamos entonces rápidamente cómo ésta fue dada desde hace tres siglos, esto es, desde un siglo antes que estallase la Revolución Francesa, para llegar al "Signum Magnum" presente, que todavía espera la atención de nuestra fe.

En 1689, el rey de Francia Luis XIV, en el auge de su poder, recibió a través de su confesor, P. La Chaise S. J. (o de la princesa María Beatriz d'Este), un pedido transmitido por el Sagrado Corazón de Jesús a Santa Margarita María Alacoque, para que Le consagrase su Reino sobre el cual descendería la protección celeste.

En aquellos mismos años, Dios suscitaba la vocación sacerdotal de un joven que sería uno de los mayores apóstoles franceses del yugo suave a Nuestro Señor, en contraposición a la liberación de cuño filosófico y anticatólica que se esparcía por el país. En la contemplación de la Cruz y en la devoción a Nuestra Señora, S. Luis Grignion de Montfort fue un precursor y profeta de la intervención final de María Santísima para la salvación de la Iglesia.

Pues bien, Luis XIV, aunque heredero de una tradicional devoción católica, a la cual es atribuida la gracia de su nacimiento, no correspondió al pedido divino y, exactamente cien años después, en 1789, la Revolución despojaba de sus poderes a la monarquía de los Borbones. Luis XVI y familia intentaban hacer en la prisión la consagración pedida, pero era tarde, las cabezas reales cayeron como la cruz grande del Calvario de Pont-chateau que S. Luis María había levantado con los campesinos, pero que Luis XIV mandó demoler. La única resistencia real contra la Revolución vino de aquellos campesinos de la Vendée donde el gran Santo de la devoción a la Santísima Virgen había evangelizado.

Al recordar estos hechos en nuestro siglo, fue Nuestro Señor diciendo a la Hermana Lucía, la vidente de Fátima: "Haz saber a Mis ministros que como ellos sigan el ejemplo del Rey de Francia en retardar la ejecución de Mi pedido, ellos lo seguirán en la desgracia. Nunca será tarde por demás para recurrir a Jesús y a María." La referencia era al pedido de consagración de Rusia hecho a través de Nuestra Señora de Fátima, ya no a los reyes sino a los papas. Pero veamos la evolución histórica de esa "escalada".

La victoria de la Revolución sobre la Francia católica produjo el caos del terror y a éste sucedió, naturalmente, un gran dictador. Y fue así que, a través de Napoleón, los "ideales revolucionarios" fueron de frente, triunfalmente por el mundo, hasta que las imposiciones liberales encontraron la resistencia de un orden social abatido, pero todavía capaz de defenderse. La Francia volvió entonces a los Borbones con Luis XVIII, seguido de su hermano Carlos X. Con ellos volvía la obra de colonización centrada sobre las misiones católicas, contraria a cualquier revolución. Pero el mundo estaba minado.

En la noche entre los días 18 y 19 de julio de 1830, la joven religiosa Catalina Labouré, que se volvió santa conociendo poco del mundo y de la política, vio en la Capilla de la "Rué du Bac", a Nuestra Señora que, con los ojos llenos de lágrimas, profetizó grandes desgracias que estaban por descender sobre el mundo.

Días después, el 30 de julio, una nueva revolución llevaba al poder a Luis Felipe, duque de Orleáns, que, aunque religiosamente fuese un escéptico, sería conducido por los poderes que lo condicionaban a hacer una política siempre más hostil a la Iglesia y a su acción evangelizadora y misional. No era más la revolución abierta y frontal, sino una larga y sutil demolición de las bases católicas de Europa. La Jerarquía y el Clero, ayudados por los extraordinarios milagros de la Medalla de Nuestra Señora, resistían, aunque diezmados e infiltrados por las nuevas ideas.

El día 19 de septiembre de 1846, en la deshabitada montaña de La Salette, dos pastorcitos que apenas conocían el dialecto local ven y oyen a la Señora que llora. Reciben un gran Mensaje sobre los peligros que amenazan a Francia y al mundo, con el pedido de que lo hicieran pasar a todo Su Pueblo, y revelar el Secreto en 1858.

Era la víspera de acontecimientos históricos que condicionarían las épocas futuras, como ser la publicación del manifiesto de Karl Marx y las revoluciones europeas de 1848, que transformarían la vida de las naciones de casi todo el mundo. Nuestra Señora avisaba contra el poder masónico que, a través de Napoleón III, iría a desencadenar un ataque directo contra Roma católica, preludio de una abertura apocalíptica.

Quien lee el Mensaje de La Salette, cuya mensajera fue perseguida continuamente y murió exiliada en Italia, encontrará allí el aviso del comienzo de las profecías de San Juan, cuando habla de la abertura del pozo del abismo. El Mensaje conmovió al Papa Pío IX y a su sucesor León XIII, que hospedaron a Melania en Roma para que escribiese los pormenores de la Orden de los Apóstoles de los últimos tiempos, dictados por Nuestra Señora.

La ayuda maternal fue acogida, sin embargo, de modo muy limitado. Se puede imaginar qué victoria habría sido para la Religión católica si durante las Apariciones y milagros de Lourdes el fervor católico hubiese sido dirigido, por la Jerarquía y Clero, a la oración y penitencia para reparar a Dios y evitar los males profetizados en La Salette, que Nuestra Señora pedía fuese conocida en aquel mismo año de 1858. Pero el proyecto de muchos obispos y padres era diverso. Aquel mensaje ofendía la frialdad religiosa de tantos y la vidente Melania fue enclaustrada en Inglaterra para asegurar mejor su silencio.

Y he aquí que Roma católica fue duramente atacada durante el Concilio Vaticano I, por dentro y por fuera. Los masones promovían anticoncilios en el campo de las ideas y la toma de Roma en el campo militar. El Papa volvióse un prisionero en su Palacio. Lo que había sido profetizado para la historia de los pueblos había acontecido, pero lo que había sido profetizado para la Iglesia acontecía sólo en el plano material, como ser un ataque externo. Pío IX exigía barreras doctrinales sólidas contra los errores del mundo, así como el Papa León XIII que lo sucedió y que tuvo la visión del ataque demoníaco a la Iglesia, razón por la que estableció que fuesen acrecentadas oraciones y exorcismos después de las misas.

La Misericordia divina se manifestó después de la muerte de este Papa enviando al mundo, a través de la Iglesia, a un santo Pastor que no se cansó de predicar la verdadera paz que consiste en instaurar todo en Cristo. Pero el odio revolucionario que tramara la destrucción de todo poder católico todavía precisaba desmembrar a Austria. Un mundo sordo a los llamados de S. Pío X marchó entonces para la terrible [1]Gran Guerra.

El Papa santo murió en vísperas de ese horrendo conflicto que marcaría el principio del fin de la Civilización cristiana que llevara al mundo toda la Ley revelada.

El año crucial: 1917

Entre las principales maquinaciones actuales, laicas o eclesiásticas, para socavar el sentido cristiano de la historia humana, está la difusión de la idea de que las eventuales señales celestes (hasta que no encuentren otra explicación) sean todas más o menos iguales y fortuitas. Así serían, por ejemplo, las Apariciones marianas, de las cuales mencionamos las principales, ampliamente reconocidas por la Iglesia.

Como se vio a través de los sucesos históricos, justamente lo contrario es verdadero. A los pedidos del Sagrado Corazón de Jesús que quedaron sin atender, dando libre curso a los proyectos revolucionarios, sucediéronse en la escalada de los sucesos anticristianos las intervenciones proféticas y taumatúrgicas de la Virgen Inmaculada. Que éstas estaban en los designios de Dios desde el Génesis nos lo demuestran las Escrituras y la Tradición, además de la constante recordación venida por boca de los Santos, de entre los cuales S. Luis María.

La visión de María Santísima, más terrible para el Demonio y sus secuaces que un poderoso ejército equipado para la guerra, se fue develando a los cristianos, siempre más abatidos y asediados, en una secuencia perfectamente ordenada hasta el acontecimiento de Fátima. Por el conocimiento de la historia podemos verificar esto. No solamente esto, sino que en la profundidad de los mensajes y de sus avisos podemos entender mejor la Historia.

Después de haber visto cómo, en el curso de los acontecimientos mundiales, por haber los hombres ignorado los llamados en nombre de la Verdad y de la Justicia, se llevó a un conflicto enorme y sin salida, precisamos entender cada detalle de la Aparición de Fátima, que nada tiene de fortuita, siendo suscitada por Quien es la Causa de las causas.

Esto puede ser hecho a la luz de la historia reciente, observando la importancia del año 1917 en que Nuestra Señora apareció y habló para preparar acontecimientos insuperables por la importancia escatológica. Y debe ser hecho en el reconocimiento de la causa próxima de esa intervención celeste, que pasa siempre por la Sede de intervención permanente: la Iglesia,

En la primavera de 1917, la Gran Guerra, que ya había cobrado millones de muertos, parecía no tener fin, tan lejos estaban los hombres de solucionar sus problemas. Sucedió entonces que el Papa Benedicto XV fue llevado a pedir pública y universalmente la intervención celeste a través de María, dando instrucciones a su Secretario de Estado a fin de que todos los Obispos del mundo hiciesen añadir a una de las más frecuentes oraciones de los fieles, la Letanía lauretana, la imprecación —Regina Pacis, ora pro nobis—. Esa carta es del día 5 de mayo de 1917.

El día 13 de mayo, ocho días después, la Reina de la Paz se aparece a tres pastorcitos, en Fátima, para traer un gran Mensaje conteniendo la causa de las guerras y los medios necesarios para evitarlas, tanto como los males crecientes que estaban por desencadenarse en el mundo. Eran los pedidos y las promesas del Inmaculado Corazón de María que, debido al enfriamiento de la fe y de la caridad en la Iglesia, quedarían hasta hoy olvidados.

El Papa había pedido la ayuda celeste y recibió una pronta respuesta, en mayo de 1917, a través de las Apariciones que se repitieron, por seis veces, hasta el 13 de octubre de 1917, cuando el extraordinario milagro del sol, hecho —para que todos diesen fe— delante de millares de personas, mostró el sello divino del Acontecimiento de Fátima. Para quien precisase de un sello histórico, helo aquí: días después la Revolución bolchevique tomaba el poder en Rusia, condicionando desde entonces la vida social del mundo.

Esa estrecha sucesión de fechas ya podría bastar para mostrar al Acontecimiento de Fátima como la mayor señal profética de la Era cristiana, después de los tiempos apostólicos. Pero aquella fecha fue crucial para otros diversos acontecimientos. La Masonería había conseguido tal poder que sus adeptos fueron a desafiar a la Iglesia en la propia Plaza de S. Pedro, con un pequeño paseo que exaltaba a Satán reivindicándole el trono papal, en el aniversario de Giordano Bruno. Se formaba la Sociedad de las Naciones, basada sobre los derechos humanos masónicos. Se daba la señal verde para la formación del Estado de Israel con la Declaración del ministro inglés Balfour, evocando en esto el fin del tiempo de las naciones, conforme a S. Lucas (21, 24).

La cuestión principal para los católicos, que podrían añadir tantos otros acontecimientos de orden político y social en esa fecha, es saber si a la sólida embestida externa a la Iglesia, de los poderes del mundo, en esa fecha crucial, no correspondía también una subterránea demolición interna. Esto había sido previsto por S. Pío X, quien, años antes, había condenado y combatido el modernismo, sumidero interno de veneno y herejías.

Pues bien, hoy sabemos que también dentro de la Iglesia, desde 1917, si no hubo una revolución radical, hubo una mutación caracterizada por el espíritu de concordato que pronto daría lugar al espíritu de compromiso, precursores del espíritu conciliar. Y esto quedó luego evidenciado por el comportamiento eclesial ante el extraordinario Acontecimiento de Fátima que, desde el comienzo, fue una piedra de tropiezo, una señal de contradicción. Era un aviso salvador de la Iglesia Celeste que la Iglesia militante tenía dificultades de recibir, entender y cumplir. ¿No es ésta una señal premonitoria de tiempos apocalípticos? He aquí que hemos llegado al encuentro ecuménico de Asís. Consideremos la actitud de los Papas, desde 1917, en relación a Fátima. Benedicto XV pidió la intervención de María Santísima por la paz, en modo universal, y fue atendido. No dio señal alguna, sin embargo, de reconocer la respuesta. Pío XI, citado en el Mensaje, apoyó el culto de Fátima e instituyó la fiesta de Cristo Rey, pero no atendió a la consagración pedida. Pío XII, llamado el Papa de Fátima, atendió personalmente a ese pedido, pero sin ordenarlo a los Obispos. Promulgó el Dogma de la Asunción y tuvo cuatro visiones del milagro del sol en los Jardines Vaticanos, pero su consagración de Rusia fue incompleta.

Mientras tanto, el Tercer Secreto del Mensaje de Fátima había sido llevado al Vaticano para ser conocido en 1960. Pío XII murió en 1958, parece, sin conocerlo; Juan XXIII leyó el Secreto, pero debe de haberlo considerado por demás inverosímil o nocivo a sus proyectos conciliares porque mandó archivarlo. Más tarde inauguraría el Concilio Vaticano II diciendo querer apartarse de los profetas de desgracias. Paulo VI continuó y concluyó ese concilio, cuya respuesta a Fátima veremos enseguida.

Este Papa fue a Fátima en 1967 (50 años de las Apariciones), después de haber ido a la ONU, pero les habló de justicia y paz sin mencionar los medios ofrecidos por Nuestra Señora de Fátima para obtenerlas. Fue el Papa que adaptó la Santa Misa a los protestantes, que transfirió la libertad de la Iglesia a las conciencias de los ciudadanos del mundo y, la Tiara, símbolo de la soberanía de Cristo Rey, a los pobres. No escondió que ponía toda su esperanza de paz en la ONU y murió angustiado por el aumento de las matanzas y terrorismos.

Veamos ahora cómo el Concilio de los Papas Juan y Pablo se comportó en relación a Nuestra Señora de Fátima. Había en este sentido cuatro grandes cuestiones: —Las Apariciones venían a evidenciar la verdad siempre acreditada por la Iglesia, acerca de la Mediación de María Santísima. Este era el asunto de un esquema especial preparado sobre Nuestra Señora; —Los Novísimos se tornaban una prioridad pastoral para nuestra época incrédula e indiferente y habían sido recoedados con fuerza en Fátima, por la visión del infierno a los pastorcitos; —El mayor mal de nuestra época es el comunismo "intrínsecamente perverso" que multiplica sus opresiones y persecuciones. Es el gran error esparcido por Rusia, como había avisado Nuestra Señora de Fátima; —La gran promesa y única salida para esos errores impuestos por una potencia militar sin precedentes históricos fue ofrecida en Fátima a través del pedido de la consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María hecha por el Papa junto con todos los Obispos católicos. El Concilio era la ocasión ideal.

Estas cuestiones fueron recordadas también por centenares de Padres Conciliares, lo que agrava todavía más la sistemática censura que recibieron del principio al fin del Concilio. Veamos. Ya desde el comienzo, se levantó la oposición de las fuerzas neo-ecumenistas a todo lo que recordase a la Madre de Dios que los Protestantes no aceptan. —El esquema especial fue reprobado y fundido con el esquema sobre la Iglesia, evitando tratar acerca de la Mediación de María;[1] —El recuerdo de los Novísimos: Muerte, Juicio, Infierno y Gloria, debe de haber sido considerado por demás infantil para ser repetido en sede tan alta, porque en los documentos conciliares poco o nada se habla de eso, pero especialmente del Infierno, que Nuestra Señora quiso hacer recordar por la Iglesia con las Apariciones de Fátima; —Sobre el comunismo, se supo después que había un veto implícito de discutirlo y, más todavía, de condenarlo, resultado de un compromiso para obtener la presencia de los representantes del Patriarcado de Moscú que, desde hacía mucho, era una "filial religiosa" del gobierno soviético; —Está claro que en esas circunstancias la Consagración pedida era irrealizable. El Mensaje ya había sido dejado de lado y puesto en un cajón antes, mostrando que el espíritu del Concilio es antagónico al espíritu de Fátima, a pesar de todos los engaños y apariencias.

Cuando después se analizaron mejor los documentos de ese Concilio antimariano, quedó clara la acción de un espíritu herético y cismático que estaba contra Fátima como estaba contra la misma doctrina católica. La gravedad del hecho se mostró enteramente por los frutos conciliares que llevaron a la inexorable autodemolición de la Iglesia.

—"Las cosas más espantosas y extrañas sucederán en este siglo —los profetas profetizaban la mentira y los sacerdotes aplaudían con sus manos; y los católicos simpatizaron con esas cosas...". Se completaba el cuadro monstruoso que vivimos: El mundo poseído por una potencia atea, por los poderes masónicos y panteístas, por la Sinagoga anticristiana y por el Islam antitrinitario y todos en contubernio con la Babilonia conciliar. He aquí la dimensión del aviso de Fátima que no supimos ver.

Al fin, el triunfo de María

En la miopía espiritual que envuelve a multitudes de católicos, parece imposible ver que el Acontecimiento de Fátima, que ya demostró su dimensión en la historia de la Iglesia, está apenas en el principio. Las palabras del profeta Daniel, cuando habla de la piedra que se desprende del monte sin intervención de manos humanas y va a abatir al coloso que domina sobre los pueblos, deben parecer inverosímiles hoy, como la conversión del Imperio Romano al Cristianismo debería parecer a los paganos en el tiempo de Constantino. Y con todo, el designio de triunfo del Reino de Dios no sólo fue como es, una realidad viva en la Historia, sino que es la razón misma de la historia de los hombres.

Es la Fe que ilumina esta verdad repetida en el Mensaje de Nuestra Señora de Fátima. Pero la verdad se sustenta por sí sola, igualmente sin nuestros sentimientos y devociones. Vamos entonces a preparar un razonamiento sobre la situación presente, para que consideremos mejor lo que los católicos deben pensar, esperar y hacer en relación al mundo, en el momento actual.

La gravedad de la degeneración moral y cultural presente se revela por el desorden, la discordia y la destrucción del ambiente, que nunca fue tan global e insoluble porque los hombres nunca estuvieron tan armados y equipados para la autodestrucción y tan indiferentes o desviados de los valores vitales que sólo la Religión puede dar. De hecho, el meollo de todo problema humano es de orden religioso. Y cuando predomina el desamor por la verdad, se instaura la operación del error que hace que los indiferentes a la verdad crean en la mentira y se complazcan en la iniquidad.

Esa decadencia religiosa lleva al estancamiento final de que habló Nuestro Señor: "Y por la multiplicación de la iniquidad se enfrió la caridad en muchos." Ahora, como sólo la caridad en la verdad puede vencer la iniquidad, cuando falta no hay más salida humana posible. En otras palabras, cuando la sociedad está en crisis moral, sólo la caridad de la Iglesia puede ayudarla, pero si ésta se enfrió, no hay más recursos en la tierra. En el diálogo con el mundo, muchos pastores hoy llegan a justificar sus males y errores.

Esto quedó claro ante el Mensaje de Fátima, donde Nuestra Señora había hablado de los errores esparcidos por Rusia, o sea, del ateísmo y del comunismo soviéticos, que ya habían sido acusados y condenados por la Iglesia antes del Concilio como doctrinas intrínsecamente perversas con las que cualquier forma de cooperación era imposible. Si esos males avanzan en el mundo sin la resistencia de la Fe y de la Caridad, ¿no pueden destruirlo?

Con esas consideraciones, podemos decir que la situación presente es de una gravedad sin precedentes históricos, sea por las dimensiones de los males que amenazan a los hombres, sea por la carencia de las defensas reales de que disponemos. Pero, ¿no es justamente esto lo que fue profetizado por Nuestra Señora de Fátima? ¿Y no fue justamente por esto que nos fueron ofrecidos medios sobrenaturales imprescindibles para salir de ese espantoso estancamiento?

Volvamos a la profecía de los males presentes, dada el día 13 de julio de 1917, después que la Madre de Dios mostró el Infierno a los tres niños para acentuar la gravedad de Sus palabras: "Si hicieren lo que Yo voy a deciros, se salvarán muchas almas y tendrán paz. La guerra va a acabar, pero si no dejan de ofender a Dios... [El] va a castigar al mundo por sus crímenes por medio de la guerra, del hambre y de persecuciones a la Iglesia y al Padre Santo." Notemos en par­ticular: el condicional "si" [repetido más de tres veces]; el castigo del mundo por medio... de persecuciones a la Iglesia y al Padre Santo.

El condicional configura ahí la única salida, que no hace más que confirmar el análisis de la situación objetiva presente, sin mencionar el hecho de que esa ayuda celeste ha sido necesaria y ha entrado en los designios de Dios, tornándola única y suprema. Negarlo sería considerar los consejos divinos como superfluos, coyunturales o mutables. Porque no se supo leer y atender el Mensaje, estalló la Segunda Guerra y Rusia esparció sin obstáculos sus errores por el mundo, como fuera profetizado.

En cuanto al castigo del mundo por medio de persecuciones a la Iglesia y al Papado, sólo puede ser comprendido a la luz de la realidad arriba descrita: esto es, en la doctrina católica y en el testimonio valiente de la verdad por parte del Papa y de los Fieles consagrados están las únicas barreras verdaderas a los males que destruyen las sociedades humanas. Faltando éstas debido a una persecución destructora externa o, peor todavía, interna, los errores y los males avanzarán en el mundo hasta destruirlo. Atacando la verdad, el mundo perece por la mentira. Y con esto tenemos también la confirmación de que los últimos recursos no están más en este mundo.
Pasemos entonces a lo que debemos esperar y hacer para que esa tragedia cese.

Los católicos saben que las puertas del Infierno no prevalecerán Jamás sobre la Iglesia, a pesar del estado decadente de sus miembros jefes, pues Ella fue ordenada por Dios para salvación de los hombres y para testimonio perenne de Su gloria. Pero saben también que serán puestos a prueba, a fin de que la fe, la esperanza y la caridad se libren de todo vínculo de voluntades humanas y busquen solamente hacer la voluntad de Dios.

El auge de esa prueba fue para el Pueblo elegido el dominio extranjero de Jerusalén y la destrucción del Templo. En la reedificación de éste y en la victoria final, cuando todo parecía humanamente perdido, se manifestó para todo el mundo la gloria del Dios de los ejércitos. No será diferente hoy para la Iglesia. Sus victorias no dependen de los hombres, sino del cumplimiento, por parte de éstos, de los designios victoriosos del Salvador.

He aquí, entonces, que la aparente destrucción de la Iglesia por parte de su propia Jerarquía y Clero entra ciertamente en los insondables consejos divinos manifestados en este siglo, en Fátima. Nuestra Señora dijo, el 13 de julio de 1917: "Al fin mi Corazón Inmaculado triunfará. El Padre Santo Me consagrará Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz." Y "al fin" evidencia un largo vacío.

Años más tarde, cuando el Mensaje de Fátima continuaba ignorado, el Divino Maestro manifestaba nuevamente Su voluntad a la vidente Lucía, diciendo: "Quiero que toda Mi Iglesia reconozca esa consagración como un triunfo del Corazón Inmaculado de María, para después extender Su culto e introducir, al lado de la devoción de Mi Divino Corazón, la devoción de este Inmaculado Corazón."

Como se ve, el triunfo no consiste en la conversión de Rusia, sino que ésta es la consecuencia de algo que la determina, la consagración, y el reconocimiento del poder de ésta es la condición puesta por la voluntad divina para conceder todo lo demás. Con esto queda claro que el triunfo del Inmaculado Corazón está en una conversión anterior a la de Rusia y que tornará ésta posible por la consagración. ¿Cuál sino la reconversión de la propia Iglesia a la Fe íntegra y pura que puede mover montañas y convertir una potencia atea?

Sabemos que esa consagración ya fue intentada, desde 1942, con Pío XII. Pero, o faltó la mención explícita de Rusia o la participación de todos los Obispos católicos.

No se cumplió el pedido de la Santísima Virgen, y esta situación hizo que la situación de la Fe a la cual debería ser convertida Rusia empeoró con el nefasto ecumenismo conciliar. Y aún así el recurso ofrecido continúa lo mismo: es el primero y será el último. ¿Cómo hacer para recordarlo y testimoniar el poder único de la consagración delante del mundo?

También para esto nos fue dado un medio por el Mensaje de Fátima. Es el Tercer Secreto que está oculto en el Vaticano[2], de cuya existencia se sabe en toda la Tierra. Ese texto es misterioso sólo en los términos, pues tanto por el orden en que está colocado en el Mensaje, después de las palabras "el Dogma de la fe", como por el hecho de haber sido omitido justamente en vísperas del Concilio Vaticano II, como por la devastación eclesial que se desencadenó justamente a partir de los años 60, cuando debería haber venido a la luz, podemos tener la certeza moral de que habla de la persecución interna de la Iglesia, por obra de autoridades decaídas en la Fe. Este es el mayor castigo del mundo.

El acontecimiento de Fátima mostró desde el comienzo su sello divino por el milagro del sol. Lo mismo el Mensaje, por la realización de la profecía sobre los males del mundo actual. Esto, sin embargo, no bastó para un mundo incrédulo y una Religión enfriada. He aquí que el último recurso está en el Secreto que, como un testamento reservado para el fin, mostrará todavía la profecía sobre la devastación religiosa que se operó ignorando Fátima y hará luz sobre todos los desvíos y errores que traspasaron el Corazón de María y de la Iglesia, "para que fuesen develadas las intrigas que muchos disimulaban en sus ánimos".

Debemos, pues, recurrir a Dios para que revele plenamente el Mensaje salvador. Y no puede haber medio mejor para hacerlo que por la Santa Misa, en el venerable Rito en uso en los días de las Apariciones. El reconocimiento y amor por la Señal de la voluntad divina es el comienzo de toda obra de caridad, que sólo así volverá a ser ardiente.

Conmemoremos entonces los setenta años del Acontecimiento de Fátima en reparación por la ingratitud con que fue recibido y pidiendo con fuerza que sea plenamente conocido y difundido para la salvación de muchos hombres y para mayor gloria de Dios.

Araí Daniele
Revista Roma N° 99 
Mayo de 1987


[1] N. de R.: Puede leerse al resuelto el capítulo X de "El concilio del papa Juan", de Michael Davies, Ed. ICTION, 1981, pp. 175-189.
[2] N. de C. A.: Como sabemos, el Vaticano apóstata, ante las presiones del mundo católico, publicó un falso secreto.


lunes, 13 de junio de 2016

MISTERIOS ALREDEDOR DE LAS DOS HERMANAS LUCÍA


Homero Sweeney

¡Había dos hermanas Lucía!

Esta sorprendente revelación ha sido ignorada por los que estudian y escriben sobre Fátima, ya que no lo creen, no quieren creerlo y muy probablemente no lo puedan creer.

Sor Lucía II, que apareció en 1967 con Pablo VI tenía muy 
diferentes características y estructura facial

Hace casi nueve años de la historia de las dos Lucías de Fátima, y creció más el misterio cuando la Dr. Marian Horvat en el sitio web Tradition In Action comparó imágenes de una joven hermana Lucía con fotos disponibles desde los años 1960. (Aquí)


Luego, en 2013, con el progreso de la informática y las fotos de regresión de los dos Lucías se publicaron para probar más allá y eliminar cualquier duda de que había dos hermanas Lucía. (Aquí) Las imágenes mostraron la forma de la cara, la frente, las cejas, los ojos, la nariz, las mejillas, la boca, los dientes y la barbilla eran todas diferentes, al igual que su aspecto general y el comportamiento.

Es realista creer que la verdadera hermana Lucía había muerto en 1967 cuando la nueva hermana Lucía hizo pública inauguración y debut con Pablo VI en el 50 aniversario de la primera aparición de Fátima. Entonces, era la primera vez que jugó el papel de Lucía engañando al mundo durante casi 38 años

Esto es difícil de creer para muchos, ya que trae tantas preguntas como las siguientes:

- ¿Cómo puede la Iglesia Católica permitir este engaño?

- ¿Quién entreno a la nueva Sor Lucía de modo que pudiera engañar a sus parientes? De ello se deduce que, dado que no hubo rumores o filtraciones sobre la posibilidad de dos hermanas Lucías muy pocas personas lo sabían. La pregunta es: ¿Quién lo sabía?

- La impostora Lucía sabía los requisitos para la consagración de Rusia, y en un principio, respaldó la versión real de la hermana Lucía, muy probablemente porque por Juan Pablo II, también dijo que la consagración no se realizó con las especificaciones de la Madre.

Luego, cambió de opinión. La pregunta es: ¿Por qué Lucía II cambiaría su historia? ¿Ella estaba admitiendo implícitamente que era una mentirosa? ¿O bien, la carta dirigida al Cardenal Bertone falsamente informan de que ella dijo que la consagración de Rusia se había hecho como Nuestra Señora pidió el 25 de marzo de 1984, según se informa en El Mensaje de Fátima emitido por el Vaticano el 26 de junio, 2000?

- ¿Qué fue lo que dijo Lucía II del Tercer secreto en la década de 1960 antes de que la versión del "obispo-vestido-de-blanco" fuera lanzada por el Vaticano? No tenemos idea, pero, según lo que está escrito en el Mensaje de Fátima, dijo que la versión del "Obispo vestido-de-blanco-" está en el secreto y Juan Pablo II fue el obispo disparado en el atentado en 1981.


Cardenales Bertone y Ratzinger publican el supuesto 
tercer secreto para cerrar el mensaje de Fátima.

- Durante 16 años a partir de 1966, el P. Alonso fue el archivista oficial de Fátima. Pudo haber entrevistado a la impostora Lucía muchas veces. Produjo 24 volúmenes de 800 páginas que contienen 5.396 documentos. Lo que de entrada, en su caso, qué recibió de Lucía II? El propósito del Vaticano era asegurar a todos que el Mensaje de Fátima pertenece al pasado. A día de hoy el Vaticano se niega a liberar los 24 volúmenes del P. Alonso como si contuvieran algo que el Vaticano se avergüenza de publicar.

- Juan Pablo II ¿sabe todo el mundo que él era parte de una reunión farsa con la impostora Sor Lucía en Fátima en 1982?

Necesidad de silenciar Sor Lucía

Hay algunos indicios de que Sor Lucía podría haber muerto ya en 1958.

Antes de esta fecha, los progresistas estaban muy preocupados por todo el tema de Fátima, porque no sabían lo que el Tercer secreto contenía. Esta preocupación se hizo evidente después de la reunión de la hermana Lucía con el Padre Fuentes que se hizo pública en 1958. La transcripción de la entrevista salió como un tiro de la nada y envío ondas de choque a través del Vaticano.

Sor Lucía no pudo mencionar el núcleo del secreto al P. Fuentes porque no era todavía el año 1960. Sin embargo, lo que puso de manifiesto que era probable estuviera conectado con el secreto. "Cada persona no sólo debe salvar su propia alma, sino también todas las almas que Dios ha puesto en nuestro camino." En una declaración devastadora Lucía dijo que no se espere cualquier ayuda que venga del Santo Padre, de nuestros obispos en nuestras diócesis, ni de las congregaciones religiosas. Los últimos 50 años han demostrado bien esto.

En 1958 se hizo muy claro que el Vaticano quería que Sor Lucía fuera silenciada. Doy los siguientes síntomas:

- La Diócesis de Coímbra, donde se encuentra el Carmelo de Lucía, anunció que la Hermana Lucía no tendría nada más que decir sobre Fátima

- El Nuncio Apostólico en Lisboa dijo a Juan XXIII, en diciembre de 1958: "Sería bueno para usted que sepa lo que está en el Tercer secreto. Sor Lucía me ha contactado. Ella podría emitir un mensaje al mundo. No sé si eso sería oportuno... "

- El 18 de agosto de 1959, Juan XXIII leyó el Tercer Secreto con su confesor y un traductor y dijo -como si fuera Dios y conociera el futuro-" Esto no se refiere a mi pontificado". Es bastante sorprendente que sólo dos meses después, el 19 de noviembre de 1959, Juan XXIII concedió una audiencia al nuevo obispo de Leira, que declararon que ellos hablaron mucho sobre la vidente de Fátima. Y afirmó: "El Santo Oficio se hará cargo de todo para mantenerlo en la dirección correcta."


El Obispo de Leiria, José Alves Correia da Silva

- En 1960, el confesor de Sor Lucía desde hace muchos años, se trasladó a Brasil, no se le permitió verla.

- Se anunció en Portugal el 8 de febrero de 1960, a través de la agencia de noticias ANI, citando a una fuente del Vaticano muy fiable, que el "Tercer Secreto no será revelado y es probable que permanezca siempre bajo el sello absoluto." ¡Cuan cierto! Sólo Juan XXIII tenía la autoridad para tomar tal decisión.

- Nuestra Señora dijo a Lucía el 13 de junio 1917: "a Jacinta y Francisco me los llevare en breve; pero tu permanecerás aquí durante algún tiempo porque Jesús quiere servirse de ti para hacerme conocer y amar. Él quiere establecer la devoción a mi Inmaculado corazón en todo el mundo".

Con Lucía silenciada por el Vaticano, ¿era hora de que Dios la llevara al cielo, ya que no podía continuar con su deseo de promover la devoción a Nuestra señora? Era el 13 de mayo de 1917, en la primera aparición que le preguntó Lucía si iban a ir al cielo; le dijo, sí, ella y Jacinta iría al cielo, pero Francisco tendría que decir muchos rosarios primero. ¿Se puede pensar en otro mejor consejo?

- La advertencia de Sor Lucía a los católicos, que confió al P. Fuentes, de no buscar la orientación del liderazgo de la Iglesia resultó ser una profecía cumplida. La muerte de Sor Lucía era una tendencia que siguió a otras personas involucradas con Fátima.

- En 1930, se pidió a Pío XI con los obispos del mundo para consagrar Rusia al Inmaculado Corazón de María por lo que no habría paz en el mundo. Él nunca respondió a la solicitud y murió en 1939, poco después del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, una guerra que podría haber evitado.

- De 1944 a 1957 el Obispo da Silva de Leiria se encargó de mantener el Tercer Secreto, que había ordenado a la hermana Lucía escribir. En abril de 1957 se envió el secreto a Pío XII y para el final de 1958 había muerto.

- Pío XII recibió el secreto en abril de 1957 y nunca se abrió. Él envió una religiosa en la década de 1950 para interrogar a la Hermana Lucía sobre el secreto, mientras él podría simplemente haberla invitado al Vaticano. ¿Tenía miedo por su seguridad? ¿Los progresistas que le señalan y le aconsejan a no leer el secreto? Tuvo el secreto en su poder durante 18 meses antes de su muerte el 9 de octubre de 1958.

La Hermana Lucía como la describe el P. Fuentes como muy triste y muy pálida, nunca fue vista de nuevo. ¿Cómo murió? ¿La mataron? Según los rumores de los masones la "monja de Fátima" murió en octubre de 1958. ¿Podría ser esto verdad?


Traducido con google, con algunas correcciones.