Mostrando entradas con la etiqueta Sto. Tomás de Aquino. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sto. Tomás de Aquino. Mostrar todas las entradas

martes, 25 de noviembre de 2025

Oración de Santo Tomás de Aquino para antes de la Comunión

 


ORACIÓN DE SANTO TOMÁS DE AQUINO
PARA ANTES DE LA COMUNIÓN

Aquí me llego, todopoderoso y eterno Dios, al sacramento de vuestro unigénito Hijo mi Señor Jesucristo, como enfermo al médico de la vida, como manchado a la fuente de misericordias, como ciego a la luz de la claridad eterna, como pobre y desvalido al Señor de los cielos y tierra.

Ruego, pues, a vuestra infinita bondad y misericordia, tengáis por bien sanar mi enfermedad, limpiar mi suciedad, alumbrar mi ceguedad, enriquecer mi pobreza y vestir mi desnudez, para que así pueda yo recibir el Pan de los Ángeles, al Rey de los Reyes, al Señor de los señores, con tanta reverencia y humildad, con tanta contrición y devoción, con tal fe y tal pureza, y con tal propósito e intención, cual conviene para la salud de mi alma.

Dame, Señor, que reciba yo, no sólo el sacramento del Sacratísimo Cuerpo y Sangre, sino también la virtud y gracia del sacramento ¡Oh benignísimo Dios!, concededme que albergue yo en mi corazón de tal modo el Cuerpo de vuestro unigénito Hijo, nuestro Señor Jesucristo, Cuerpo adorable que tomó de la Virgen María, que merezca incorporarme a su Cuerpo místico, y contarme como a uno de sus miembros.

¡Oh piadosísimo Padre!, otorgadme que este unigénito Hijo vuestro, al cual deseo ahora recibir encubierto y debajo del velo en esta vida, merezca yo verle para siempre, descubierto y sin velo, en la otra. El cual con Vos vive y reina en unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

viernes, 28 de febrero de 2025

PROFECÍAS DE SANTO TOMÁS DE AQUINO

 


Santo Tomás de Aquino hizo un estudio filosófico de la profecías. 

Puedes leer su comentario sobre las profecías de Job, los salmos, San Mateo, San Juan, San Pablo. 

También sabemos que tenía varios textos proféticos en sus libros de investigación. 


Se dice que este texto profético es de Santo Tomás de Aquino:

“Entonces nacerá, entre los lirios, el más hermoso de los príncipes, cuyo renombre será grande entre los reyes, tanto por la rara belleza de su cuerpo como por la perfección de su mente. 

El universo entero le obedecerá, cuando el altivo roble haya caído y haya aplastado con su caída al jabalí de pelo erizado. 

Los años pasarán en felicidad. 

De occidente a oriente, de oriente a norte, y de norte a sur, y en todas direcciones aplastará y pisoteará a sus enemigos. 

¡Ay de ti, Liguria, y de ti, maldita Flandes! 

El cisma se invertirá, cuando la encina en su caída aplaste al jabalí. 

¡Llora ay! Infeliz Babilonia, qué tristes días te esperan. 

Como la cosecha madura, seréis cortados por vuestras iniquidades.

Reyes vendrán de los cuatro rincones del mundo; reunirán a los santos de Dios, para que no sean incluidos en el juicio, y escojan al Ángel del Testamento que convertirá al Señor los corazones pervertidos y disidentes. 

La flecha de Italia, corriendo hacia el oriente, cavará sus surcos para plantar allí la vid verdadera del Salvador. 

Mientras florezca el Príncipe del nombre nuevo, a quien se someterán todos los pueblos. 

Y a quien se le dará la corona oriental para su custodia. 

El Ángel del Testamento se llamará Gregorio XVII o Papa Angélico. 

Bajo su reinado, herejes y cismáticos regresarán en masa al redil de la Iglesia Romana. 

Con este gran Pastor surgirá el gran Rey que obtendrá el reino de la nueva ciudad, y pronto pesará su mano sobre los infieles en África y luego en Europa. 

Dios elegirá a un hombre según su propio corazón y le encargará que apaciente el rebaño de su pueblo. 

Y este hombre enseñará a todas las naciones la voluntad divina de su Señor a quien amará con todo su corazón. 

Él hará florecer la fe y será amado por todos, porque sus actos suscitarán admiración. 

Todos los hombres ya formarán un solo rebaño bajo un solo pastor. 

Terminarán los siglos, se restablecerá la unidad primitiva, todos los miembros dependerán de una misma cabeza y todos los rediles particulares formarán parte del único redil de Cristo..."

Fuente: Propheties

jueves, 18 de junio de 2020

HIMNO A JESÚS SACRAMENTADO DE SANTO TOMÁS DE AQUINO


HIMNO A JESÚS SACRAMENTADO
DE SANTO TOMÁS DE AQUINO
(Adoro te devote)

Te adoro con devoción, Dios escondido, oculto verdaderamente bajo estas apariencias. A Ti se somete mi corazón por completo, y se rinde totalmente al contemplarte. Al juzgar de Ti, se equivocan la vista, el tacto, el gusto; pero basta el oído para creer con firmeza; creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios: nada es más verdadero que esta palabra de verdad. En la Cruz se escondía sólo la Divinidad, pero aquí se esconde también la Humanidad; creo y confieso ambas cosas, y pido lo que pidió aquel ladrón arrepentido. No veo las llagas como las vio Tomas pero confieso que eres mi Dios: haz que yo crea más y más en Ti, que en Ti espere y que te ame. ¡Oh memorial de la muerte del Señor! Pan vivo que das vida al hombre: concede a mi alma que de Ti viva y que siempre saboree tu dulzura. Señor Jesús, bondadoso Pelícano, límpiame a mí, inmundo, con tu Sangre, de la que una sola gota puede liberar de todos los crímenes al mundo entero. Jesús, a quien ahora veo oculto, te ruego que se cumpla lo que tanto ansío: que al mirar tu rostro cara a cara, sea yo feliz viendo tu gloria. Amén.

jueves, 11 de junio de 2020

FIESTA DEL CORPUS CHRISTI


ORACIÓN AL SANTÍSIMO SACRAMENTO
DE SANTO TOMAS DE AQUINO

¡Oh, Santísimo Jesús, que aquí sois verdaderamente Dios escondido; concededme desear ardientemente, buscar prudentemente, conocer verdaderamente y cumplir perfectamente en alabanza, y gloria de vuestro nombre todo lo que os agrada. Ordenad, ¡oh Dios mío!, el estado de mi vida; concededme que conozca lo que de mí queréis y que lo cumpla corno es menester y conviene a mi alma. Dadme, oh Señor Dios mío, que no desfallezca entre las prosperidades y adversidades, para que ni en aquellas me ensalce, ni en éstas me abata. De ninguna cosa tenga gozo ni pena, sino de lo que lleva a Vos o aparta de Vos. A nadie desee agradar o tema desagradar sino a Vos. Séanme viles, Señor, todas las cosas transitorias y preciosas todas las eternas. Disgústeme, Señor, todo gozo sin Vos, y no ambicione cosa ninguna fuera de Vos. Séame deleitoso, Señor, cualquier trabajo por Vos, y enojoso el descanso sin Vos. Dadme, oh Dios mío, levantar a Vos mi corazón frecuente y fervorosamente, hacerlo todo con amor, tener por muerto lo que no pertenece a vuestro servicio, hacer mis obras no por rutina, sino refiriéndolas a Vos con devoción. Hacedme, oh Jesús, amor mío y mi vida, obediente sin contradicción, pobre sin rebajamiento, casto sin corrupción, paciente sin disipación, maduro sin pesadumbre, diligente sin inconstancia, temeroso de Vos sin desesperación, veraz sin doblez; haced que practique el bien sin presunción que corrija al prójimo sin soberbia, que le edifique con palabras y obras sin fingimientos. Dadme, oh Señor Dios mío, un corazón vigilante que por ningún pensamiento curioso se aparte de Vos; dadme un corazón noble que por ninguna intención siniestra se desvíe; dadme un corazón firme que por ninguna tribulación se quebrante; dadme un corazón libre que ninguna pasión violenta le domine. Otorgadme, oh Señor Dios mío, entendimiento que os conozca, diligencia que os busque, sabiduría que os halle, comportamiento que os agrade, perseverancia que confiadamente os espere, y esperanza que, finalmente, os abrace. Dadme que me aflija con vuestras penas aquí por la penitencia, y en el camino de mi vida use de vuestros beneficios por gracia, y en la patria goce de vuestras alegrías por gloria. Señor que vivís y reináis, Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.

viernes, 19 de agosto de 2016

SAN PÍO X: LOS MODERNISTAS SON "UNA PERNICIOSÍSIMA CLASE DE HOMBRES" (SACRORUM ANTISTITUM)


SAN PIO X MOTU PROPRIO “SACRORUM ANTISTITUM” 
(1 de septiembre de 1910)

La historia de la Iglesia nos enseña que no pocos obispos, durante el pontificado del papa Sarto, subestimaron ingenuamente la gravedad del peligro modernista y permitieron su supervivencia. Este, de esta manera, continuó a serpentear secretamente; después cautelosamente renació poco a poco bajo la forma de nouvelle théologie o neomodernismo en los años treinta/cuarenta y fue condenado enérgicamente en 1950 por Pío XII (Encíclica Humani generis); pero, después de la muerte del papa Pacelli, “el modernismo redivivo” derribó sin reparo todo muro de contención con “el aggiornamento” de Juan XIII y con el Concilio Vaticano II. Finalmente alcanzó, de manera ostentosa, el vértice del ultramodernismo con Francisco, con el cual nos encontramos prácticamente ya en el espíritu del “Vaticano III”, auspiciado por Rahner, Küng y Schillebeeckx, según los cuales el Vaticano II se habría detenido a mitad de camino en la “revolución” de la Iglesia.

En el Motu proprio “Sacrorum Antistitum” San Pío X saca a la luz la malicia de los modernistas por el calificados “una perniciosísima (dañosísima) clase de hombres”, que, no obstante hayan sido desenmascarados en 1907 con la Encíclica Pascendi de la apariencia de una presunta ciencia eclesiástica moderna, han permanecido en la Iglesia para subvertirla desde su interior desde sus cimientos, y por esto Pío X espera que “ningún obispo ignore que […] no han abandonado sus propósitos de turbar la paz de la Iglesia”. [1]

El papa Sarto subraya que ellos son “adversarios mucho más temibles por ser más cercanos” [2] reafirmando todavía una vez el peligro típico del modernismo: querer permanecer dentro de la Iglesia para corroer su sustancia dejando sólo la apariencia de la manera como una carcoma roe el mueble en el que se anida.

Leyendo los Documentos de San Pío X se advierte que el Papa insiste mucho en el peligro de los “falsos hermanos” (San Pablo II Cor., XI, 26), el cual es una de las insidias más perniciosas ya que se los considera hermanos y sin embargo son enemigos y luchan contra la Iglesia y los verdaderos fieles golpeándoles por la espalda.

En este punto San Pío X afronta el problema de los modernistas eclesiásticos, los cuales, dada su posición de mando en la Iglesia, son los más temibles. Estos, “abusando de su ministerio, introducen en los ánimos un cebo envenenado para sorprender a los incautos, difundiendo una apariencia de doctrina en la que se encierra la suma de los errores”. [3]

Es triste, pero es una realidad: los modernistas eclesiásticos se aprovechan de su estado y en vez de servir a la Iglesia se sirven de ella para envenenar las almas de los fieles incautos e ingenuos mediante una doctrina aparentemente católica pero sustancialmente errónea, más aún el sistema modernista reúne en sí mismo todos los errores teológicos, siendo el modernismo “el compendio de todas las herejías”.

“Esta peste se difunde en una parte del campo del Señor de la que se esperarían los frutos más consoladores” [4], deplora San Pío X. Y, en efecto, el modernismo penetró en las filas del clero joven y también en el ánimo de algunos eclesiásticos, que habrían debido trabajar en la edificación de la Iglesia y por el contrario trabajaron para cambiar el Cristianismo en una vaga forma de experiencia religiosa sentimentalista, sin dogmas, moral objetiva, jerarquía ni disciplina.

Por este motivo el Papa da una serie de órdenes, recogidas en breves proposiciones, para que los obispos puedan extirpar más fácilmente la mala hierba modernista y retirar a los eclesiásticos modernistas de los puestos de mando en la Iglesia.

Veamos las principales.

El estudio del Tomismo

Por lo que respecta a los estudios eclesiásticos estos deben hacerse sobre las huellas de la filosofía escolástica y especialmente tomista: “Alejarse de Santo Tomás de Aquino, especialmente en metafísica, no sucede sin gran daño. Como decía el Aquinate mismo: parvus error in principio fit magnus in fine / un pequeño error inicial respecto a los principios acaba siendo grande al final (De ente et essentia, proemio) [5]. Alejarse de la metafísica del ser conlleva el gran peligro de conclusiones desastrosas.

Si “los problemas del momento [la nouvelle théologie, ndr] se van haciendo cada vez más graves, esta es una razón -escribía el padre Garrigou-Lagrange- para volver a estudiar y a comprender la verdadera doctrina de Santo Tomás en torno al ser, la verdad, el valor de los primeros principios de los cuales se remonta con certeza a la existencia de Dios, […]. Se trata de los principios directivos del pensamiento y la de la doctrina moral, mucho más necesarios en cuanto que las condiciones de la existencia humana se hacen más difíciles y exigen certezas más firmes”. [6]

Ya León XIII en la Carta al General de los Franciscanos del 13 de diciembre de 1885 había escrito: “Alejarse de la doctrina del Doctor Angélico es contrario a Nuestra voluntad y, además, está lleno de peligros. […]. Aquellos que desean ser verdaderamente filósofos, y los religiosos sobre todo tienen la obligación, deben colocar las bases y los fundamentos de su doctrina en Santo Tomás de Aquino”.

San Pío X, con la promulgación del Motu proprio “Doctore Angelico” del 29 de junio de 1914, imponía como texto escolástico la Summa Theologiae de Santo Tomás en las facultades teológicas, bajo pena de invalidar los grados académicos. El papa Sarto recordaba la obligación de enseñar los principios fundamentales y las tesis más importantes del tomismo (“principia et pronuntiata majora”) [7] y para ello encargó en el invierno de 1914 al padre jesuita Guido Mattiussi “precisar el pensamiento de Santo Tomás sobre las cuestiones más graves en materia filosófica, y condensarlas en pocos enunciados claros e inequívocos”. [8] En el verano de 1914 el card. Lorenzelli, Prefecto de la Sagrada Congregación de los Estudios”, presentó las XXIV Tesis redactadas por Mattiussi a San Pío X, que las aprobó el 27 de julio de 1914. [9]

El 7 de marzo de 1916 la “Sagrada Congregación de los Estudios” en nombre del Papa Benedicto XV estableció que “Todas las XXIV Tesis filosóficas expresan la genuina doctrina de Santo Tomás y son propuestas como seguras (tutae) normas directivas”. [10]

Sucesivamente el Magisterio eclesiástico, siempre con Benedicto XV, el 7 de marzo de 1917 decidió que “las XXIV Tesis debían ser propuestas como reglas seguras de dirección intelectual. […] En 1917 el ‘CIC’ en el canon 1366 § 2 decía: “El método, los principios y la doctrina de Santo Tomás deben ser seguidos santamente y con respeto religioso”. Entre las fuentes indicadas el ‘Código’ señala el ‘Decreto de aprobación de las XXIV Tesis’”. [11]

Siempre el papa Giacomo Della Chiesa, en la Encíclica Fausto appetente die (29 de junio de 1921) enseñaba: “La Iglesia ha establecido que la doctrina de Santo Tomás es también su doctrina (“Thomae doctrinam Ecclesiam suam propriam esse edixit”), y Pío XI en la encíclica Studiorum ducem (1923) reafirmó la enseñanza de las Encíclicas de León XIII, San Pío X y Benedicto XV por lo que es cierto que la doctrina de la Iglesia es la de Santo Tomás: “Ecclesia edixit doctrinam Thomae esse suam” (Benedicto XV, Fausto appetente die, 1921).

El papa Sarto en el Motu proprio “Sacrorum Antistitum” quiere que se estudie la patrística y la teología positiva, pero sin detrimento de la filosofía escolástica, despreciada sumamente por los modernistas. En efecto el “retorno a las fuentes”, el amor de la sola patrística, a la que es contrapuesta “la árida escolástica”, son el arma de los modernistas para generar la confusión en las mentes del clero, que, sin una seria preparación tomista, no consigue poner orden en la hermosa y vasta, pero no sistematizada materia de la patrística. Santo Tomás es quien ha reconducido a una síntesis orgánica y precisa la elaboración doctrinal, todavía en estado de fermentación, de la patrística y ha llevado al ápice de la máxima perfección la teología sistemática basándose y perfeccionando la patrística. En pocas palabras, la teología nacida con la patrística alcanza los sumos vértices de la especulación filosófico/teológica especialmente con Santo Tomás de Aquino.

Alejar las enseñanzas modernistas

San Pío X ordena alejar sin ningún reparo a los directores y los profesores de los seminarios y de las universidades pontificias embebidos de modernismo. Con su buen sentido el papa Sarto recuerda que no se puede enseñar la verdad sin condenar el error y también al que yerra sin el cual no existirían errores. En efecto “Actiones sunt suppositorum / las acciones son producidas por las personas”, por lo que si se condenan sólo los errores, pero no a los que yerran, se dejan sobrevivir los errores y esto equivaldría a combatir el hurto sin arrestar a los ladrones.

En el futuro no sea conferida, continúa el Papa, la licencia en teología y en derecho canónico a quien antes no haya estudiado el curso de filosofía escolástica. [12] San Pío X da muchísima importancia al estudio de la filosofía sistemática tomista. Desgraciadamente, a menudo, en los seminarios se ha dado poca importancia a la filosofía sistemática y, por tanto, no se ha sabido responder con precisión y con conocimiento de causa a las primeras objeciones y contestaciones de los modernistas yendo al porqué de la cuestión. En efecto sólo el conocimiento de la filosofía escolástica nos hace comprender el porqué de las soluciones teológicas y, si falta la base filosófica, no subsiste la verdadera teología. Además se tenga presente que todo error teológico, político, económico tiene una raíz filosófica.

Los “libros prohibidos”

Los obispos, recuerda el Motu proprio, tienen el deber de impedir que sean leídos o publicados los escritos de los modernistas o que huelen a modernismo: “En efecto estos no son menos dañinos que los libros pornográficos; más aún son todavía peores, porque vician las raíces mismas de la vida cristiana”. [13]

Muy a menudo el vicio moral tiene como fuente una desviación doctrinal: se vive como se piensa. El Aquinate (II Sent., dist. 39, q. 3, a. 2, ad 5) enseña que la raíz del error es la mala voluntad, la cual empuja al intelecto a adherirse a lo que resulta cómodo y no a lo que es verdadero.

Hay además hombres sin mala intención que, carentes de estudios teológicos y embebidos de filosofía moderna, intentan ponerla de acuerdo con la fe. “El buen nombre y la buena fama de los autores hace que sus publicaciones sean leídas sin ningún temor; por tanto son más peligrosos porque poco a poco llevan al modernismo”. [14]

El Papa recuerda que la filosofía moderna es irreconciliable con la fe y la recta razón porque hace depender la realidad del pensamiento subjetivo del hombre. La filosofía moderna comenzó con Descartes y su Cogito ergo sum y continuó su curso con Kant y Hegel, o sea con el idealismo totalmente subjetivista y relativista.

El imprimatur

Para su publicación los libros deben ser antes examinados por un censor, que dará en primer lugar su sentencia. Si esta es favorable el obispo concederá la facultad de impresión o imprimatur, la cual será precedida por la fórmula Nihil obstat y por el nombre del censor. [15]

Un libro malo puede destruir las mentes y los corazones, mientras que un libro bueno puede ayudar a conocer lo verdadero y a amar el bien.

Hechos concretos

El papa va al grano y se pregunta sin rodeos: “¿de qué servirán estos mandatos Nuestros si no son observados obligatoriamente y con firmeza?

En pocas palabras, “hechos y no palabras”, como enseña San Ignacio de Loyola en el áureo libro de sus Ejercicios espirituales. No basta condenar el modernismo con palabras, sino que es necesario tomar medidas prácticas contra los modernistas.

Piedad y doctrina

Para la buena formación del clero el papa Sarto recuerda que son absolutamente necesarias dos cosas: la doctrina y la virtud. Si el joven seminarista carece de estas dos disposiciones, tras un año de prueba debe ser expulsado y no vuelto a aceptar en ningún otro seminario. Es necesario que el seminarista tenga una vida inocente junto con la integridad de doctrina, la cual debe ser superior a la media porque es necesario luchar contra los modernistas, que son enemigos para nada desprovistos, los cuales asocian a la finura de los estudios una ciencia tejida de engaños. Por tanto los buenos sacerdotes deben estar provistos de armas eficaces. [17]

“Doctus cum pietate et pius cum doctrina / docto con piedad y piadoso con doctrina” es el lema de los escolásticos: la sola doctrina sin piedad hincha el orgullo y la sola piedad sin doctrina es ciega y no sabe responder a las objeciones de los innovadores.

Continúa el juramento antimodernista que los clérigos deben prestar a partir del subdiaconado y que representa un compendio de la doctrina católica y de los errores modernistas en él condenados.

Thomas

SÍ SÍ NO NO

[Traducido por Marianus el Eremita. Equipo de traducción de Adelante la Fe]


[1] U. Bellocchi (a cargo de), Tutte le Encicliche e i principali Documenti pontifici emanati dal 1740, Città del Vaticano, LEV, vol VII, Pio X, 1999, p. 425.
[2] Ibid.
[3] Ibid.
[4] Ibid.
[5] Ibid.
[6] R. Garrigou-Lagrange, La sintesi tomistica, Brescia, Queriniana, 1953, p. 411.
[7] Acta Apostolicae Sedis, 1914, p. 338.
[8] Tito Sante Centi, Introduzione generale alla Somma Teologica, Firenze, Salani, 1949, vol I, Le XXIV Tesi, p. 269.
[9] Cfr. C. Nitoglia, Le XXIV Tesi del Tomismo, Proceno (VT), FDF, 2015.
[10] AAS, 1916, p. 157.
[11] R. Garrigou-Lagrange, La sintesi tomistica, Brescia, Queriniana, 1953, p. 400.
[12] U. Bellocchi (a cargo de), Tutte le Encicliche e i principali Documenti pontifici emanati dal 1740, Città del Vaticano, LEV, vol VII, Pio X, 1999, p. 425.
[13] Ibid.
[14] Ibid., p. 428.
[15] Ibid., p. 429.
[16] Ibid., p. 430.
[17] Ibid., p. 433.


sábado, 30 de enero de 2016

NADIE HACE MILAGROS CONTRA LA FE, YA QUE DIOS NO ES TESTIGO DE FALSEDADES


Creo muy interesante el siguiente texto a fin de aclarar los falsos milagros. Es el comentario nada menos que de Santo Tomás de Aquino sobre la Segunda Epístola de San Pablo a los Tesalonicenses, más específicamente sobre el Anticristo.

El texto completo puede ser leído en el blog Doctoris Angelici. A continuación, transcribo la parte que más interesa en este momento para que no se dejen engañar por los falsos milagros de la "iglesia" conciliar:

Y [el Anticristo] engañará de esta manera: primero valiéndose del poder secular; segundo, del poder de los milagros. Cuanto a lo primero dice: "con toda suerte de milagros", a saber, del mundo. "Se hará dueño de los tesoros de oro y de plata y de todas las preciosidades de Egipto" (Dan. 11,43). O con virtud fingida. Cuanto a lo segundo dice: "de señales". Las señales son una especie de "milagritos". Los prodigios en cambio son grandes, que demuestran que una persona es un ser prodigioso, como quien dice procul: lejos, a dígito: del dedo (Ap 13). Y hace: "prodigios falsos". Llámase falso un milagro, o porque le falta la verdadera razón del hecho, o la verdadera razón del milagro, o el debido fin del milagro. Lo primero es lo que hacen los prestidigitadores, mejor dicho, lo que se hace por arte de magia y brujería, cuando el diablo se encarga de dar gato por liebre para que parezca otra cosa de lo que es; como hizo Simón Mago con un carnero que mandó degollar, que luego se dejó ver vivo; o con un hombre, que todos creían degollado y, por haberle visto luego vivo, le creyeron resucitado. Y esto hace que a los hombres le formen fantasmas en la imaginación para engañar.

La segunda especie de milagros, impropiamente llamados así, son los que despiertan crecida admiración, por verse el efecto, sin conocerse su causa. Así pues "los milagros", que tienen no simplemente su causa oculta, sino para alguno oculta, dícense no simplemente milagros, sino prodigios. Mas los que tienen simplemente su causa oculta son propiamente milagros, cuyo autor es el mismo glorioso Dios, porque están por encima de todo el orden de la naturaleza creada. Pero algunas veces se hacen algunos prodigios, cuyas causas están ocultas, mas no fuera del orden de la naturaleza; y esto con más razón lo hacen los demonios, que conocen las virtudes de la naturaleza y tienen determinada eficacia para especiales efectos; y éstos hará el Anticristo, pero no los que tienen verdadera razón de milagro, porque no tienen poder en aquello que está sobre la naturaleza.

Dícense milagros en tercer lugar los que están ordenados a servir de testimonio a la verdad de la fe, o a llevar a los fieles a Dios, como se dice en San Marcos. Mas si alguno tuviese la gracia de hacer milagros, y no se valiese de ellos para este fin, los milagros serían verdaderos cuanto a la razón del hecho y a la razón del milagro; pero serían falsos cuanto al debido fin y a la intención divina.

Pero esto no sucederá con el Anticristo, porque nadie hace verdaderos milagros contra la fe, ya que Dios no es testigo de falsedades. Donde uno predique una falsa doctrina no puede hacer milagros, aunque un hombre de mala vida bien pudiera.

Luego señala a los que se dejarán engañar, al decir: "a aquéllos que se perderán", esto es, a los destinados a la perdición. "Ninguno de ellos ha perecido sino el hijo de la perdición". Y esto precisamente porque "mis ovejas oyen mi voz" (Jn 10).

Las palabras son tan claras, y con el peso de la autoridad del Doctor Angélico, que no tenemos nada más que añadir.


domingo, 18 de enero de 2015

DE LA FELICIDAD DEL CIELO


Según el Apóstol San Pablo, en este mundo es imposible figurarse las maravillas del Cielo, porque exceden infinitamente a nuestra capacidad de comprensión.

Según los teólogos, el mayor disfrute de los Santos lo tendrán en las potencias del alma: memoria, entendimiento y voluntad. Con la memoria recordaremos el amor que Dios nos ha demostrado con todos los beneficios que nos ha hecho; con el entendimiento comprenderemos la bondad y hermosura de Dios y nos sentiremos felices al saber que nos ama; y con la voluntad le amaremos apasionadamente y disfrutaremos las delicias de su amor.

Pero aparte del alma, también nuestros cuerpos gozarán una grandísima felicidad.

Según los teólogos, los cuerpos gloriosos serán dotados de unas capacidades especiales de las que vamos a tratar:

Impasibilidad: Según el Catecismo Romano de San Pío V, la impasibilidad es una cualidad que hará que no se pueda padecer molestias, ni sentir dolor ni cansancio alguno. En virtud de esta cualidad, los cuerpos de los santos en el Cielo gozarán de perpetua juventud, donde nunca conocerán el cansancio ni la enfermedad, ni cosa alguna que les pueda molestar.

Sutileza: En virtud de esta perfección, el cuerpo del glorificado se espiritualizará de tal forma que podrá atravesar las paredes y penetrar a través de cualquier cuerpo, obediente a los deseos del alma, sin que haya ninguna barrera que le impida moverse de un sitio a otro a la velocidad del pensamiento. Consideremos a Cristo cómo entró en el Cenáculo donde estaban los apóstoles, atravesando las paredes, sin pasar por puertas ni ventanas. Igualmente podrá penetrar con su mente en todos los secretos de la Naturaleza y conocerá el por qué de todas las cosas.

Agilidad: Respecto a este don, el Catecismo de Trento dice, que por ella se librará el cuerpo de la carga que le oprime ahora, y se podrá mover hacia cualquier parte a donde quiera el alma, con tal velocidad que no pueda haberla mayor. Santo Tomás asegura que, la rapidez con que pueden moverse los cuerpos gloriosos será incomparablemente superior a la velocidad de la luz. Algunos dicen que podrá moverse de un lugar a otro a la velocidad del pensamiento. Bastará que deseen estar presentes en un lugar determinado para poder estar allí en el mismo momento, aunque esté a años luz.

Claridad: La cuarta cualidad de los cuerpos gloriosos es su incomparable hermosura, resplandor y claridad. La hermosura de los Santos es tan grande que, si se dejaran ver en este mundo tal como son, no lo podríamos aguantar y moriríamos de felicidad. Los teólogos dicen que cuando a algún Santo se le aparece el Señor o la Virgen, no se le aparece con toda la hermosura que realmente tienen en el Cielo, porque para poderlos ver como son necesitamos que antes también nuestros cuerpos sean glorificados y capacitados para aquello.

Santa Teresa después de una aparición de Jesucristo, decía: "Aunque otra cosa no hubiera para deleitar la vista en el Cielo, sino la gran hermosura de los cuerpos glorificados, es grandísima gloria, tanto que no es posible comprender ni imaginar".

LA CREACIÓN
Andrés Codesal Martín

viernes, 9 de enero de 2015

DICHOS DE SANTOS


“Si soportar las injurias que nos alcanzan personalmente (y respetar a las personas que las profieren) es un acto virtuoso, soportar las que atañen a Dios es el colmo de la impiedad”

(Santo Tomás de Aquino)

martes, 18 de marzo de 2014

CUESTIONES TEOLÓGICAS, Nº 9

SPES

Santo Tomás de Aquino,
Suma Teológica,
Parte I, Cuestión 1, Artículo 10:

El texto de la Sagrada Escritura,
¿tiene o no tiene varios sentidos?

Objeciones por las que parece que el texto de la Sagrada Escritura no tiene varios sentidos. Estos son: el histórico o literal, el alegórico, el tropológico o moral, el anagógico.

1. La multiplicidad de sentidos en un texto engendra confusión y desengaño, y quita fuerza al argumento. De ahí que la argumentación no parta de proposiciones de varios sentidos so pena de ofrecer meros sofismas. La Sagrada Escritura debe ser capaz de mostrar la verdad sin ningún tipo de sofisma. Por lo tanto, un mismo texto de la Escritura no puede tener varios sentidos.

2. Dice Agustín en el libro De utilitate credendiLa Escritura llamada Viejo Testamento se nos transmite de cuatro formas: histórica, filológica, analógica y alegórica. Estas cuatro formas parecen completamente distintas de los cuatro sentidos citados. Por lo tanto no parece conveniente que un mismo texto de la Escritura se explique según esos cuatro sentidos.

3. Amén de los cuatro sentidos citados, hay otro, el parabólico.

Contra esto: está lo que dice Gregorio en el XX MoraliumPor su modo de hablar, la Sagrada Escritura está por encima de todas las ciencias, pues con un mismo texto relata un hecho y revela un misterio.

Respondo: El autor de la Sagrada Escritura es Dios. Y Dios puede no sólo adecuar la palabra a su significado, cosa que, por lo demás, puede hacer el hombre, sino también adecuar el mismo contenido. Así, de la misma forma que en todas las ciencias los términos expresan algo, lo propio de la ciencia sagrada es que el contenido de lo expresado por los términos a su vez significa algo. Así, pues, el primer significado de un término corresponde al primer sentido citado, el histórico o literal. Y el contenido de lo expresado por un término, a su vez, significa algo. Este último significado corresponde al sentido espiritual, que supone el literal y en él se fundamenta. Este sentido espiritual se divide en tres. Como dice el Apóstol en la carta a los Hebr 7,19, la Antigua Ley es figura de la Nueva; y esta misma Nueva Ley es figura de la futura gloria, como dice Dionisio enEcclesiastica Hierarchia. También en la Nueva Ley todo lo que ha tenido lugar en la cabeza es signo de lo que nosotros debemos hacer. Así, pues, lo que en la Antigua Ley figura la Nueva, corresponde al sentido alegórico; lo que ha tenido lugar en Cristo o que va referido a Cristo, y que es signo de lo que nosotros debemos hacer, corresponde al sentido moral; lo que es figura de la eterna gloria, corresponde al sentido anagógico.
El sentido que se propone el autor es el literal. Como quiera que el autor de la Sagrada Escritura es Dios, el cual tiene exacto conocimiento de todo al mismo tiempo, no hay inconveniente en que el sentido literal de un texto de la Escritura tenga varios sentidos, como dice Agustín en el XIIConfess.

A las objeciones:

1. La diversidad de sentidos no engendra ningún equívoco o cualquier otro tipo de ambigüedad. Pues, como ha quedado dicho, estos sentidos no se multiplican porque un mismo término tenga muchos significados, sino porque el contenido de lo significado por los términos puede significar otra cosa. En este sentido, nada en la Escritura se presta a confusión, puesto que todos los sentidos parten de uno, el literal. Sólo del sentido literal puede partir el argumento, no del alegórico, tal como dice Agustín en su carta a Vicente el Donatista. Sin embargo, no por eso se echa a perder algo de la Sagrada Escritura, puesto que si en el sentido espiritual hay algún contenido necesario de fe, la Sagrada Escritura en algún otro lugar lo transmite explícitamente en sentido literal.

2. Aquellas tres formas de transmisión histórica, etiológica y analógica pertenecen al mismo y único sentido literal. La forma histórica, tal como dice el mismo Agustín, relata algo sin más; laforma etiológica indica la causa de algo, por ejemplo cuando el Señor indicó por qué Moisés permitió a los judíos poder repudiar a sus mujeres: por la dureza de su corazón (Mt 19,8); la forma analógica explica cómo dentro de la Escritura la verdad de un texto no contradice la verdad de otro. La forma alegórica, de las cuatro señaladas, es la única que cae dentro de los tres sentidos espirituales. También Hugo de San Víctor incluye el sentido anagógico en el alegórico; y así, en el libro tercero de sus Sentencias, mantiene sólo tres sentidos: el histórico, el alegórico y el tropológico.


3. El sentido parabólico está contenido en el literal. Pues los términos significan algo propio y algo figurado. El sentido literal no se detiene en la figura misma, sino en lo figurado. Por ejemplo, cuando la Escritura habla del brazo de Dios, el sentido literal no está diciendo que Dios tenga el brazo en cuanto elemento corporal, sino en cuanto fuerza para obrar, que es lo que el brazo significa. Queda claro que lo falso no puede fundamentarse en el sentido literal de la Sagrada Escritura. 

martes, 12 de marzo de 2013

DICHOS DE SANTOS


Sobre el don de Profecía.

“Faltando la profecía, el pueblo se desmoraliza” (Proverbios 29,18). Por eso, en todos los tiempos fueron los hombres instruidos por Dios de lo que debían practicar, según lo que convenía para la salud de los elegidos.(1)

“La profecía se da a alguien para el provecho de la Iglesia y no por sí misma”.(2) 

“Los profetas que predijeron la venida de Cristo no pudieron durar sino hasta Juan, que señaló con el dedo a Cristo presente. Sin embargo, decía San Jerónimo que no se dice porque después de Juan se excluyan los profetas, pues leemos en los Hechos de los apóstoles que Agabo profetizó, y también las cuatro vírgenes, hijas de Felipe”. (…) Y en cada época nunca faltaron algunos dotados del espíritu de profecía, no para dar a conocer doctrinas nuevas, sino para la dirección de la vida humana, como san Agustín refiere (…)"(3)

“La luz profética se extiende también a la dirección de los actos humanos, y por esto la profecía es necesaria para el gobierno del pueblo” (4)

Santo Tomás de Aquino

(1) STh, II II, q. 174, 6 corp. 
(2) Tomás de Aquino, De veritate, 12,5 corp., en: Tomás de Aquino, De veritate, Roma 1964. 
(3) STh, II II, q. 174, 6 ad 3. 
(4) STh, II II, q. 172, 1 ad 4.

miércoles, 8 de agosto de 2012

DICHOS DE SANTOS


Puesto que la blasfemia viola el honor divino, es un pecado más grave que el homicidio.  

(Santo Tomás de Aquino)