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jueves, 17 de marzo de 2016

CONSAGRACIÓN AL CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA Y RECHAZO DEL CONCILIO VATICANO II DE LA MISIÓN SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA DE DAIMIEL (ESPAÑA)



El pasado domingo día 13 de Marzo, la Misión Católica Sagrados Corazones de Jesús y María de Daimiel (España), hizo la Consagración al Inmaculado Corazón de María y rechazo del Concilio Vaticano II.



CONSAGRACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA
de las Misiones Católicas Cristo Rey y rechazo del Concilio Vaticano II


Prosternados al pie de vuestro Trono de Gracia, oh Reina del Santísimo Rosario, nos proponemos cumplir, en cuanto está de nuestra parte, los pedidos que has expresado al venir apareciéndote a nosotros en Fátima.

Los abominables pecados del mundo, la inicua proliferación de los vicios contra natura, los ataques a la familia y a la vida humana en todos sus estadios, el avance del comunismo, las persecuciones dirigidas contra la Iglesia de Jesucristo, la apostasía de las naciones y el olvido por parte de la mayoría de los hombres de tu maternidad de gracia destrozan tu Corazón doloroso e Inmaculado, tan unido en su Compasión a los sufrimientos del Sagrado Corazón de tu divino Hijo.

Con el fin de reparar tantos crímenes, Tú has pedido el establecimiento de la devoción reparadora a tu Corazón Inmaculado. Con la finalidad de detener los flagelos de Dios que has predicho, te constituiste en la mensajera del Altísimo para requerir del Vicario de Jesucristo, unido a todos los Obispos del mundo, la consagración de Rusia a tu Corazón Inmaculado. Desgraciadamente, no han tenido en cuenta todavía tu mensaje.

Dígnate, pues, oh Madre de Dios, aceptar en primer lugar el acto solemne de reparación que presentamos a tu Corazón Inmaculado por todas las ofensas con que él, junto al Sagrado Corazón de Jesús, es destrozado por parte de los pecadores y de los impíos.

En segundo lugar, en cuanto está en nuestro poder, damos, entregamos y consagramos Rusia a tu Corazón Inmaculado.

Te consagramos también nuestras Misiones, en particular esta misión de los Sagrados Corazones de Jesús y María de Daimiel, sus sacerdotes y fieles para que ellas sean bastiones de la Fe y en todo busquemos la santidad y el reino de Cristo.

Siguiendo el consejo evangélico de “Por los frutos los conoceréis…”, (Mt. 7,16), y en base a los abundantes y nefastos frutos cosechados en los últimos 50 años, con objeto de poner fin en lo que está de nuestra parte, queremos de manera expresa, sin atribuirnos una autoridad que no nos pertenece, más penetrados de solicitud por la suerte de la Iglesia universal, hacer junto a este acto una CONDENA FORMAL de TODO el CV II, fuente, origen, alimento de todo el modernismo que hoy campea en la Iglesia, de modo que protestamos, en tanto católicos y en defensa de nuestra Fe y de las generaciones futuras, rechazar ABSOLUTAMENTE el mentado concilio pastoral que tanto daño ha causado a las almas y, para evitar que se extienda, lo consideramos cismático, sospechoso de herejía y nulo en razón de sus numerosos errores y totalmente ajeno al Magisterio de la Iglesia; esperando sea condenado formalmente como un inicuo conciliábulo en un tiempo no lejano por las debidas autoridades. Por tanto en nuestras misiones queda absolutamente sin valor alguno el tal Concilio, así como también aquellas obras que se derivaron de él, como el NOM, el CDC del 1983, el catecismo moderno(1992) con todos los demás documentos pos-conciliares que contrarían al Magisterio y Tradición de la Iglesia.(*)

Nos, in perpetuo, nos consagramos a Vos, a vuestro Corazón Inmaculado, Reina y madre nuestra, para que todas las naciones, en paz con Dios y unos con otros os proclamen Beatísima y entonen de un extremo a otro de la tierra el “Magníficat” de gloria, de amor y de reconocimiento al Corazón de Jesús, en el cual solamente pueden encontrar la Verdad, la Vida y la Paz.

Amén.

(*) Cns. 2314,2316, y 2317.


lunes, 1 de septiembre de 2014

PLEGARIA A MARÍA SANTÍSIMA DE LAS CRUCES PATRONA DE DAIMIEL



A MARÍA SANTÍSIMA DE LAS
CRUCES


PLEGARIA

Coro 1.º

Auxilio del cristiano que tu socorro implora,
consuelo del que llora
sin tregua en su dolor;
Salud del alma enferma que en tus consuelos fía,
¡oh celestial Maria,
fuente de puro amor!...
Postrados a tus plantas, llenos de fe sencilla,
los hijos de esta villa 
te elevan su oración;
Acoge su plegaria, y pues al bien conduces, 
¡oh Virgen de las Cruces,
sé nuestra salvación!


ESTROFA 1.ª

Por espacioso monte la soledad se extiende,
la tierra el sol enciende 
con su brillante luz;
Y fatigado, triste, sediento y sin consuelo,
sus ojos en el cielo 
clava Juan de la Cruz.
Tú su clamor escuchas, a su socorro vuelas;
tú su dolor consuelas; 
por ti cobra vigor.
Y ardiendo en fuego santo su corazón de niño, 
refiere con cariño
portentos de tu amor. 

Coro 2.°

Por eso a ti que amparas al que tu auxilio implora,
consuelas al que llora
y aplacas su dolor,
Rendidos te adoramos con fervorosas preces.
¡Bendita una y mil veces
por tu divino amor!...
Por eso hasta tu trono, llenos de fe sencilla,
los hijos de esta villa 
te elevan su oración.
Acoge nuestros votos, y pues al bien conduces,
¡oh Virgen de las Cruces, 
sé nuestra salvación!


ESTROFA 2.ª

Cansancio y tedio acosan al alma entristecida, 
del valle de la vida
las sendas al cruzar.
Las luchas la acobardan, el riesgo la amedrenta.
y su inquietud aumenta
y crece su pesar...
En ti anhelante busca consuelo a su quebranto;
tu nombre puro y santo
pronuncia con fervor...
Y de su fe cristiana el galardón alcanza...,
renace su esperanza
y acaba su temor.

Coro

Por eso a ti que amparas al que tu auxilio implora, 
consuelas al que llora
y aplacas su dolor,
Rendidos te adoramos, etc.


ESTROFA 3.ª

Tú das a nuestros campos el riego apetecido
cuando, a tus pies rendido,
te implora el labrador.
Por ti mortal contagio del término se aleja,
por ti el enfermo deja 
su lecho de dolor.
Tú eres el santo escudo que al pueblo fiel defiende 
de la impiedad que extiende,
con su maldad, Luzbel.
Tu santo amor de madre nos servirá de guía,
pues eres, oh María,
¡la gloria de Daimiel!

Coro

Por eso a ti que amparas al que tu auxilio implora,
 consuelas al que llora
y aplacas su dolor, etc.


Fray Manuel de Oviedo y Treviño
Del hábito de Calatrava y Cura que fue de
la Parroquia de Santa María de dicha Villa

martes, 3 de junio de 2014

NOVENA A MARÍA SANTÍSIMA DE LAS CRUCES, PATRONA DE DAIMIEL



NOVENA

Por la señal de la Santa Cruz, etc.

ACTO DE CONTRICION

Señor mío Jesucristo, mi Dios, mi padre, mi dueño, a quien amo más que a mi vida, más que a mi alma y más que a todas las cosas. Postrado ante vuestra inefable clemencia, cual pródigo de vuestra divina gracia, imploro vuestra piedad infinita. A mí me pesa en mi corazón y en mi alma haber ofendido a una Majestad tan inmensa. Pequé, Señor, ¡oh grave mal! ¡Os ofendí, oh bien sumo! ¡Os dejé, oh Padre mío! Pésame, Señor, haberos ofendido, por ser vos quien sois, tan digno del amor de las criaturas, así del cielo como de la tierra. Propongo, ayudado de vuestra gracia, enmendar los desórdenes de mi vida, llorar y confesar mis culpas, haciendo de ellas rigurosa penitencia. Os ofrezco mi vida, obras y trabajos, con el precio de vuestra sangre préciosa y todos los méritos de nuestra gloriosísima Reina por cuya intercesión poderosa espero perseverar, hasta el fin de mi vida, en vuestro santo temor, amor y gracia. Amén.

ORACION PREPARATORIA
PARA TODOS LOS DIAS

Inmenso y piadosísimo Dios que, movido de tu inefable caridad, inclinaste amoroso tus oídos a los ayes y lamentos de tu pueblo que, bajo el cruel yugo de Faraón, ansioso suspiraba por su libertad, la que concedió tu mano poderosa por medio de aquella prodigiosa zarza, que por símbolo de nuestra gloriosa Reina María Santísima de las Cruces, conservó intacto su verdor, sin sentir de las llamas la voracidad; postrado ante vuestro acatamiento divino, os pido, oh dulcísimo dueño, que, pues suspiramos en el Egipto de este mundo, no nos oprima más el Faraón del demonio. Logremos, Señor, nuestra deseada libertad, para gozar la verdadera tierra de promisión; mirad que, triste y afligido, vuestro pueblo espera en la animada Zarza de María el alivio de sus trabajos; hablar, Señor, a nuestras almas por medio de vuestra Madre escogida; concededme lo que os pido en esta novena, si es para gloria vuestra y bien de mi alma, para que, por medio de tu inefable clemencia, dirija mis pensamientos a la consecución de la bienaventuranza. Amén

ORACION
PARA EL PRIMER DIA

Emperatriz inefable y soberana de tu pueblo, amada protectora, mística vara del poder divino, en quien depositó Dios lo portentoso de su virtud: suplícote, Madre amorosísima mía, centro de toda piedad y clemencia, por los repetidos y singulares beneficios que. aun entre sombras, te debió el antiguo pueblo, que oigas clemente mis súplicas y me hagas merecedor de tus antiguas gracias, y pues eres de este pueblo la honra, la gracia y la alegría, haz, Señora, no me oprima la cadena de la culpa ni padezca el deshonor de ser esclavo de ella, y qué, preocupada mi alma de la gracia, regule mis pasos a la consecución de la gloria donde, con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, vives y vivirás por los siglos de los siglos. Amén.

ORACION
QUE SE REPETIRA TODOS LOS DIAS

Amada princesa del Empíreo, glorioso complemento de la Trinidad Santísima, gozo de los Celestiales Espíritus y deliciosa complacencia de los bienaventurados: a vuestra admirable y soberana presencia está mi alma humildemente rendida; volved, Señora, vuestros hermosos ojos y compadeceos de mis miserias y trabajos; y pues sois madre de este triste pueblo, oíd piadosa sus gemidos, acordaos que jamás dejasteis sin consuelo al que humilde implora vuestro patrocinio; confiado, pues, en vuestras piadosas entrañas, os represento mis fatigas. No queráis, Madre del Divino Verbo, despreciar mis lágrimas y suspiros; oídme propicia y piadosa, y concededme lo que os pido en esta novena, si es para gloria de Dios y bien de mi alma, y no siendo así, alcanzadme de la divina piedad me abrace gustoso con la cruz de la penitencia, para, que, con la tolerancia en los trabajos, consiga por su amor el reino de los cielos. Amén.

Aquí cada uno, con humildad y confianza, pedirá a Dios el favor que pretende alcanzar por intercesión de María Santísima de las Cruces.

OFRECIMIENTO
PARA TODOS LOS DIAS

María Santísima de las Cruces, reina de los ángeles, refugio de pecadores y consuelo de afligidos: a vos vengo, ¡oh Madre de piedad!, ¡oh bondad compasiva!, ¡oh dulcísima clemencia! ¡oh tiernísima misericordia!, ¡oh piadosísima reina! Confiado que me habéis de conceder el favor que os pido, si es para gloria de Dios y bien de mi alma; y no siendo así, protesto ante mi ángel custodio, ante vuestra presencia y del divino acatamiento, que quiero que mis deseos sean nulos y mis súplicas no sean oídas. Y en agradecimiento de que así os lo pido y suplico, os ofrezco el amor con que os ama vuestro hijo mi Señor Jesucristo, el amor de los serafines, las alabanzas de los ángeles, las reverencias de las dominaciones, la alegría de los bienaventurados, los corazones de los justos y el deseo que tengo de que todos os amen en la tierra como os aman los moradores de la gloria, en cuya compañía espero, por vuestra intercesión, alabaros por toda una eternidad. Amén.

Sea bendito y alabado el Santísimo Sacramento...

AVE MARIA
__________


ORACION
PARA EL SEGUNDO DIA

¡Oh poderosísima María! ¡Mar inmenso de divinas gracias! ¡Abismo insondable de perfecciones!, en cuyo venturoso seno tomó cuerpo el divino Verbo para que el tirano Faraón del demonio viese infeliz la destrucción de su imperio. Suplícote, Princesa soberana, con la humildad más profunda, que, así como el antiguo pueblo halló en las aguas del mar su protección y amparo, porque eran de tu soberanía místico símbolo, así este tu pueblo, triste y desconsolado, libre de las invasiones del común enemigo, que cruel intenta subyugarlo, por medio de las cristalinas aguas de la gracia, camine por el desierto de este mundo a la tierra deseada de la promisión, donde, haciendo coro con los angélicos espíritus, alabando y bendiciendo tus piadosísimas entrañas, le demos a la Majestad de Dios todo honor, toda gloria, porque vive y reina por todos los siglos de los siglos. Amén.

ORACION
PARA EL TERCER DIA

¡Excelentísima María! Refugio y consuelo de las almas, mística piedra de Oreb, formada a desvelos de la deidad para saciar la sed de los mortales y que no desfallezcan en el camino de las virtudes. Con todo mi corazón y alma te suplico, gloriosísima reina, que así como el pueblo de Israel logró saciar la sed que le afligía, así, ostentando ahora tu clemencia con este pueblo, que humilde te venera, con los copiosos raudales de la gracia, apagues en nosotros los desordenados afectos de concupiscencia, y que cobremos vida, para que, abrasado nuestro corazón en verdadera fe, amor y caridad, caminemos por este peligroso destierro, sin que nos alcancen las asechanzas del demonio, y sólo nos preocupe una sed grande de gozar de nuestro Dios y Señor, que vive y reina por todos los siglos de los siglos. Amén.

ORACION
PARA EL CUARTO DIA

Princesa inmaculada de los cielos, arca que fabricó el divino poder para depósito del Verbo increado, que es de las grandezas de Dios el más precioso tesoro: suplicámoste, dulcísima María, feliz esperanza de nuestras almas, por la gloria y grandeza inefable de ser digna Madre de nuestro Dios hombre, que así como los hijos de Israel, en sus aflicciones, trabajos y congojas hallaron en el arca la, protección más divina, así este vuestro pueblo amado, que humilde implora, vuestro celestial patrocinio, halle en las que le comprimen y, cercan, así en, el cuerpo como en el alma, el refugio que, confiado, espera de vuestras piadosísimas entrañas. No miréis, Señora, que lo desmerecemos por nuestras culpas y que sólo somos acreedores a las mayores penas. Atended, sí, a que sois nuestra clementísima Madre, y que, corno a tal, os ruega nuestro corazón humilde, para que, puestos bajo vuestra admirable sombra y regulando los pasos de nuestra vida, merezcamos veros y gozaros en la eterna. Amén.

ORACION
PARA EL QUINTO DIA

¡Oh clementísima María!, regalado maná de la gloria, en quien las celestiales jerarquías hallan las más deliciosas complacencias: a ti, Señora, recurre humilde mi alma como a centro de toda piedad y clemencia. Suplícote, pues, amada protectora de mi vida, que así como las israelíticas turbas, en la soledad penosa del desierto, hallaron para su hambre el más abundante socorro en aquel dulce maná con que el cielo los regaló, así este tu pueblo afligido logre satisfacer el hambre que padece de la gracia y bienes celestiales, con el místico maná de tus virtudes. Sea sólo éste el alimento que dé a nuestros corazones el verdadero gusto para que, aborreciendo los viles y groseros que ofrece el Egipto de este mundo, caminemos seguros de perecer hasta que alimentemos nuestras almas con la vista clara de Dios. Amén.

ORACION
PARA EL SEXTO DIA

Augustísima reina de los cielos, dulce embeleso de los angélicos coros, místico y peregrino altar, en cuyas virginales aras se ofreció el mismo hijo de Dios, como sacrificio el más solemne por los repetidos pecados de los hombres. A ti, amantísima Señora, dirige nuestro rendimiento sus súplicas; sean aceptos nuestros clamores en el sagrado altar de tus piedades, para que, aplacando de Dios el justo enojo, siéndole agradables nuestros humildes sacrificios, merezcamos por tu intercesión soberana, como en el desierto los afligidos israelitas, el ser objeto de tu inefable misericordia, para que, viviendo y muriendo en su santa gracia, puesta nuestra alma en tus manos, sea digno sacrificio en el templo de la gloria donde vives y reinas. Amén.

ORACION
PARA EL SEPTIMO DIA

Madre del verbo increado, místico precioso candelero en quien, sobre la raíz y fundamento de la fe, puso el Señor el oro de la caridad, para que su amado querido pueblo, firme en la creencia de los misterios divinos, rendido adorase a la deidad, observando diligente los preceptos de la ley: humildes te suplicamos, Señora, que oigas clemente nuestros súplicas, y pues imperas amorosa en nuestras almas, haz se disipen las densas tinieblas con que las aflige la niebla opaca de la culpa, para que, iluminados con las luces de tus virtudes, caminemos con fe por este triste valle, hasta merecer por tu intercesión poderosa gozar felices de la bienaventuranza. Amén.

ORACION
PARA EL OCTAVO DIA

Oh liberalísima y suprema reina!, mística vara del Divino poder, mar inmenso de divinas gracias, abismo de perfecciones, refugio y consuelo de las almas, mística piedra de Oreb, arca que fabricó el poder divino, regalado maná de la gloria, dulce embeleso de los angélicos coros, místico precioso candelero, seguro amparo de nuestras almas, piscina caudalosa de misericordia y acueducto de las celestiales influencias en cuyas puras cristalinas aguas halló Israel el universal remedio a sus dolencias. A vos recurrimos, vida y consuelo de nuestras almas, haciéndonos presentes las enfermedades que nos cercan; fijad en nosotros vuestros ojos celestiales, y oíd cariñosa nuestros clamores para que consiguiendo, como los hijos de Israel, la deseada salud en lo espiritual y temporal, logremos felices, por vuestra piadosa intercesión, lo que os pide nuestro corazón con rendida humildad, para que haciéndonos por este medio merecedores de los divinos auxilios, publiquemos en el mundo vuestros favores soberanos, ínterin que os darnos rendidas y repetidas gracias en el altar supremo del reino de la gloria

ORACION
PARA EL NOVENO DIA

María Santísima de las Cruces, celestial prodigio, tesoro de gracia, milagro de la divinidad, arcano de amor, fuente de vida, medianera entre Dios y los hombres, triunfadora de los demonios, escuela de la divinidad, escala del paraíso, áncora de la esperanza, nieve de la virginidad, incendio de caridad, terso, puro y celestial espejo donde la imagen inmensa de nuestro Dios se retrata con perfección la más singular, y a quien puso en el tabernáculo de su templo, para que adornase sus almas el pueblo israelítico. Disponed, Señora, nuestros corazones para que, solícitos en adquirir virtudes, y purificados con el fuego de la caridad, nos miremos como en un espejo en vuestra imagen preciosísima, donde, delineando cuidadosos vuestras perfecciones, nos hagamos a los ojos de Dios tan agradables, que, deponiendo el justo formidable enojo con que nos mira justiciero por el pecado, seamos como retrato de vuestras virtudes, amados hijos de tus caricias y favores, para que, caminando perfectos por este destierro, logremos gozosos el galardón del Empíreo. Amén,—Ave María.


Fray D. Manuel de Oviedo y Treviño.
Del hábito de Calatrava y Cura que fue de
la Parroquía de Santa María de Daimiel.

sábado, 1 de septiembre de 2012

DATOS E HISTORIA DE LA APARICIÓN DE NTRA. SRA. DE LAS CRUCES, PATRONA DE DAIMIEL


Un mancebito, natural de la villa del Moral, volvía a su pueblo dirigiendo un jumento en que llevaba dos costales de harina desde los molinos del Guadiana, en tiempo que hacía mucho calor: cayó el animal y no pudiendo levantarse con la carga, se halló el afligido niño con dos dificultades imposibles de vencer; la una, que no podía por si solo cargar los costales que echó a tierra para que el animal pudiera levantarse, y la otra, que se le había quebrado una vasija de barro que traía llena de agua y habiéndose vertido, perecería de sed. Recorrió el campo y no hallando quién le amparase, se le aumentó la pena. En esta aflicción acudió al favor de Dios y acordándose de María Santísima la invocó muy de veras pidiéndole fuese su intercesora.

Se le apareció esta Divina Señora cercada de ángeles y resplandores; y repentinamente halló Juan (que así se llamaba el mancebo), su jumento con los costales cargados y la vasija entera y llena de agua; hablóle esta Soberana reina, diciéndole entregase a sus padres el trigo molido y después fuese a la villa de Daimiel y manifestase a la justicia, de su parte, que en aquel sitio (señalándole con sus plantas santísimas) era voluntad de su Hijo y suya que edificasen un templo con el titulo de SANTA MARIA DE LAS CRUCES, en donde fuese su nombre venerado. Cumplió el mancebito con lo que se le había mandado, vinieron las Autoridades de Daimiel y otras muchas personas y encontraron este soberano simulacro y una vela encendida, en donde le edificaron una bella Ermita y Casa, (Vide Flos Santos, Benedict. del R. Padre M. Fr. Antonio de Hered., tomo I, página 479.) 

Son tantos los prodigios que obra la grandeza de Dios por intercesión de María Santísima de las Cruces que parece que por esta Soberana Reina fueron dichas aquellas palabras de mi Padre San Bernardo: Omnibus omnia facta est María, ut de plenitudine ejus accipiant universi, captivus redentionen, ejer curationem, tristis consolationem, pecator veniam, justus gratiam et Angelus letitiam, (Govea, tomo I, pág. 187) “En María y por María- dice el Santo-tienen los cautivos rescate; los enfermos, salud; los desconsolados, alivio; los pecadores, perdón; los justos, gracia, y los Ángeles alegría.”

Es el templo de María Santísima de las Cruces, conforme lo que dice San Gregorio Thaumaturgo, oficina de todos los prodigios: Omnium miraculorum oficina. (Govea, Tomo I, pág. 388.) Porque no hay enfermo que en él no halle salud, afligido que no halle alivio, necesitado que no encuentre remedio, perseguido que no halle socorro. Todos tienen seguro el amparo, pronta la medicina y cierta la consolación, porque es casa de clemencia, domicilio de misericordia y hospicio de benignidad. Díganlo tantas mortajas como en él se ven, no como despojos de la muerte, sino como triunfos de la vida; díganlo tantos pies, tantas manos y tantos brazos cuantos puso allí la grandeza del benificio para hacer inmortal la deuda del agradecimiento, y, finalmente, díganlo los moradores de Daimiel, cuantas veces se ha llevado al pueblo por necesidad de agua que no hayan tenido pronto el socorro. 

DAIMIEL 

Después de muchas diligencias y molestar a varios amigos literatos han podido adquirirse, acerca de esta villa, las noticias siguientes: 1ª Que Daimiel era, en lo antiguo, una población más numerosa que en los tiempos posteriores. 2ª Que fue devastada cuando los sarracenos ocuparon nuestra Península. 3ª Que fue la primera que se reparó después de las gloriosas jornadas de Don Alonso X. 4ª Que a mediados del siglo XIII, siendo ya villa, fue donada por el Rey don Sancho IV a los caballeros de Calatrava, en el mismo año en que murió Don Alonso, Emperador de las Españas. 5ª y última, que ha producido grandes capitanes y hombres muy distinguidos en las letras entre los últimos Juan de Fontecha, que escribió varias obras de medicina en latín y castellano. 

SANTUARIO DE LAS CRUCES 

Acerca de éste se han adquirido las siguientes noticias: 1ª Que se llama aquel Campo de las Cruces, porque habiendo ocurrido una acción de guerra entre moros y cristianos, éstos pusieron en sepulturas separadas los cadáveres de los suyos, colocando cruces en ellas; 2ª. Que la aparición de la Virgen se verificó a fines del siglo XV o principios del XVI, atendiendo a que por entonces se hallaba establecida en Ciudad Real una Cancillería, y según don Antonio Ponz, en su viaje de España, la Cancillería residió en dicha ciudad desde el año 1494 hasta 1505, en que se trasladó a Granada por orden de los Reyes Católicos; 3ª. Y última, que el joven Juan recibió el sagrado orden del Presbiterado y consagró toda su vida al culto de la Virgen de las Cruces y que sus restos mortales fueron colocados en aquel sepulcro que se distingue en la iglesia del santuario. 

REPARACIÓN DEL MISMO 

En el año de 1845 se hallaba aquel edificio en muy mal estado, a consecuencia de circunstancias a todos notorias; pero la ilustre Corporación municipal, los señores párrocos, el mayordomo de la Virgen y las notabilidades de la villa convinieron en repararle; invitaron a todos los vecinos para que, cada cual según su posibilidad, diese limosna para tan señalado objeto, y se reunió, en efecto, para reparar el templo y buena parte de la casa, y el 25 de septiembre del mismo año se trasladó la sagrada imagen y se colocó en su antiguo trono. Jamás se borrará de la memoria de los que tuvieron la dicha de asistir a aquel acto tal religioso la piedad que ostentó la sociedad daimieleña hacia su excelsa Patrona; el católico más indiferente hubiera experimentado las emociones del alma naturalmente cristianas. 

Fray Manuel de Oviedo y Treviño 
Del hábito de Calatrava y Cura que fue de 
 la Parroquia de Santa María de dicha Villa.