viernes, 3 de julio de 2009

PROFECÍAS DEL VENERABLE BARTOLOME HOLZHAUSER


BARTOLOME HOLZHAUSER, sacerdote alemán, varón apostólico, fundador de diversos seminarios y restaurador de la vida espiritual en su patria, murió en BIRGEN, cerca de Maguncia, el 20 de mayo de 1658, en opinión de santidad. Es autor de un sabio comentario sobre el Apocalipsis de San Juan, que constituye otra verdadera profecía. Divide la Historia de la iglesia en siete períodos:

1º Desde los tiempos de Jesús hasta Nerón (1-68).

2º Desde Nerón hasta el Emperador Constatino el Grande 68-337).

3º Desde Constantino hasta Carlomagno (337-814).

4º Desde Carlomagno hasta la Reforma (814-1515).

5º Desde la Reforma hasta los tiempos de un poderoso Monarca y Gran Papa que abrirán la sexta época.

6º Restauración de la gran Monarquía y TRIUNFO del Catolicismo hasta la aparición del ANTICRISTO.

7º Dominio del ANTICRISTO hasta la SEGUNDA VENIDA DE NUESTRO SEÑOR.

En el curso de la sexta EDAD, dice el VENERABLE HOLZHAUSER, los católicos serán oprimidos por los herejes y los malos cristianos. Habrá calamidades y guerras tremendas. Los reinos serán convulsionados, los tronos destruidos, los principios socavados.

Mediante conjuraciones se fundarán REPUBLICAS. La IGLESIA y sus ministros serán despojados. Pero a la SEXTA EDAD, de improviso, tendrá lugar, por obra de la mano de DIOS, tan maravillosa mutación, que nadie puede figurársela.

APARECERA UN GRANDE Y SANTO PONTIFICE y un poderoso MONARCA enviado de DIOS, que pondrá término al universal desorden. Sujetará todo a su poder y mostrará celo por la IGLESIA DE CRISTO.

Todas las herejías serán sepultadas en el infierno, de donde salieron. El imperio de los turcos será quebrantado y todas las naciones adorarán a DIOS en la VERDADERA FE CATOLICA Y ROMANA. Reinará entre los hombres el amor y concordia, la PAZ y la felicidad.

El GRAN MONARCA tendrá casi todo el mundo como patrimonio suyo. Con la ayuda del SEÑOR, libertará la tierra de tristezas, ruinas y males. El hará que pueda celebrarse un CONCILIO, que será el mayor que haya habido, para poner término a tan grandes tribulaciones.

Hará cumplir sus decretos y DIOS bendecirá y pondrá todas las cosas en sus manos.

Algunos especuladores de curiosidades indican que se llamará CARLOS V de BORBON, otros, sin embargo ENRIQUE V de España y Francia y será reconocido por ambas Naciones. El famoso Nostradamus le llama enigmáticamente CHERIEN (léase silábicamente al revés).

EL PADRE PÍO Y EL CONCILIO


Sin duda el padre Pío fue un santo que le tocó vivir la dificil época del "aggiornamiento" de la Iglesia, por eso es interesante exponer algunos comentarios de este Santo sobre el Concilio.

Al inicio del Concilio decía el Padre Pío:

“Ahora comienza la torre de Babel”

y posteriormente afirmo:

“Éste es un concilio que desconcilia”

El Padre Pío mandó decirle a Pablo VI, por conducto de Mons. Del Ton (el latinista del Vaticano), que “se apresurara a clausurarlo; cuanto más tiempo pasa, peor es”.

En 1965 año en el cual concluia el Concilio, durante la euforia de una supuesta "nueva primavera para la Iglesia", el Santo Padre Pío confío a uno de sus hijos espirituales:

"En este momento de oscuridad, Oremos. Vamos a hacer penitencia por los elegidos, y especialmente para el que tiene que ser su pastor".

El Padre Pío ya había expresado su descontento frente a los cambios introducidos por el Concilio Vaticano II cuando el cardenal Bacci fue a verlo a San Giovanni Rotondo. “¡Terminad con el concilio de una vez! ¡Por piedad, terminádlo pronto!”, le había dicho al cardenal.

En 1966 cuando el Padre General de los Franciscanos visito al Padre Pío para pedirle oraciones y su bendición para la reunión del Capitulo especial para poner a tono con el "Aggiornamiento" del Concilio a la orden franciscana, el Padre Pío con un gesto violento gritó:

"Eso es nada mas que tonterías destructivas"

Entonces el padre Pío se enojó mucho. Apenas oyó el padre la palabra “nuevos capítulos” se puso a gritar: “¿Qué están combinando en Roma? ¡Ustedes quieren cambiar la regla de San Francisco! "¡No debemos desnaturalizarnos nosotros mismos, no debemos desnaturalizarnos nosotros mismos!¡En el juicio final San Francisco no nos reconocerá como hijos suyos.” Y frente a la explicación de que los jóvenes no querían saber de nada con la tonsura ni con el hábito, el padre gritó: “¡Echádlos fuera! ¡Ellos se creen que le hacen un favor a San Francisco entrando en su Orden cuando en realidad es San Francisco quien les hace un gran don!”.

A cuatro obispos sudamericanos que habían ido a San Giovanni Rotondo durante el concilio -los obispos italianos lo tenían prohibido-, el padre Pío les dijo:

“dejad en paz a la Virgen y poned en práctica los diez mandamientos”.

Era el periodo del concilio en que se dijeron cosas enormes sobre la Virgen.

Tomado de Semper Fidelis.

martes, 30 de junio de 2009

EL MILAGRO EUCARÍSTICO DE LANCIANO



"... en todo el mundo se ofrece a mi Nombre tanto el humo del incienso como una ofrenda pura... "-- Profecía de Malaquías 2,11.

Lanciano es una pequeña ciudad de Italia, que se encuentra en la costa del Mar Adriático. Aquí se conserva desde hace más de trece siglos el más antiguo y más grande de 400 milagros eucarísticos. Esta es la historia:

Un sacerdote inteligente y entendido en las cosas del mundo, pero débil en la fe, dudaba de la presencia real de Nuestro Señor Jesús en la Eucaristía: ¿Está Jesús realmente presente –no figurativa ni simbólicamente– en la Eucaristía?

Una mañana del año 700, hace más de 1300 años, mientras celebraba la Santa Misa, el sacerdote estaba siendo atacado fuertemente por la duda, y después de haber pronunciado las solemnes palabras de la consagración, vio como la Santa Hostia se convirtió en un círculo de carne y el vino en sangre visible. Se sorprendió y emocionó tanto que se puso a temblar y a llorar incontrolablemente de gozo y agradecimiento.

Estuvo parado por un largo rato, de espaldas a los fieles, como era la Misa en ese tiempo. Después se volteó despacio hacia ellos, diciéndoles: “¡Oh afortunados testigos a quién el Santísimo Dios, para destruir mi falta de fe, ha querido revelárseles Él mismo en este Bendito Sacramento y hacerse visible ante nuestros ojos. Vengan, hermanos y maravíllense ante nuestro Dios tan cerca de nosotros. ¡Contemplen la Carne y la Sangre de Nuestro Amado Cristo!”.

Las personas se apresuraron para ir al altar y, al presenciar el milagro, empezaron a clamar, pidiendo perdón y misericordia. Otras empezaron a darse golpes de pecho, confesando sus pecados, declarándose indignos de presenciar tal milagro. Otros se arrodillaban en señal de respeto y gratitud por el regalo que el Señor les había concedido. Todos contaban la historia por toda la ciudad y por todos los pueblos circunvecinos.

La Carne se mantuvo intacta, pero la Sangre se dividió en el cáliz en 5 partículas o bolitas de diferentes tamaños y formas irregulares. Inmediatamente la Hostia y las cinco partículas fueron colocadas en un relicario de marfil, que fue reemplazado en 1713 por el relicario actual, de plata y cristal, en el que hoy pueden verse la Carne y la Sangre como entonces.

En sí mismo, este suceso, certificado documentalmente, es extraordinario. Pero además, la conservación de la Carne y de la Sangre, dejadas al estado natural por espacio de trece siglos y expuestas a la acción de agentes atmosféricos y biológicos, es inexplicable científicamente. Lo normal es que se hubieran desintegrado al cabo de unos cuantos años.

A través del tiempo, se han hecho muchas investigaciones. En 1574 se descubrió otro fenómeno inexplicable. Las cinco bolitas de Sangre coagulada son de diferentes tamaños y formas, pero cualquier combinación pesa en total lo mismo. En otras palabras, una pesa lo mismo que dos o cinco, dos pesan lo mismo que tres o cuatro, etc.

Análisis realizados en 1991 con absoluto rigor científico, con los instrumentos más avanzados y documentados por una serie de fotografías al microscopio, dieron los siguientes resultados: La Carne pertenece a un corazón humano, estando presentes, en secciones, el miocardio, el endocardio, el nervio vago y, por el relevante espesor del miocardio, el ventrículo izquierdo. La Sangre es sangre humana con todos los componentes de la sangre fresca. Carne y Sangre son del grupo sanguíneo AB, como el presente en la Sábana Santa y otros milagros eucarísticos.

Qué decir ante esto? Para que creamos, Jesús nos demuestra mediante este Milagro Eucarístico que en cada Misa y en cada Sagrario de la Tierra se encuentra Él realmente presente en el Santísimo Sacramento de la Eucaristía, con Su Carne y Sangre, Humanidad y Divinidad. Allí está Su Corazón traspasado de amor por los hombres, recibiendo indiferencias y desprecios, ofensas y sacrilegios de aquellos por los que sufrió hasta la muerte en la cruz.

Es manifestación del amor mas sublime que existe. Solo Nuestro Señor, nos ama de esta forma. El Señor nos sigue dando Su Sangre y Su Cuerpo todos los días en la Eucaristía para sanarnos, liberarnos y sustentarnos, como Él mismo dijo: 'El que come mi carne y bebe mi sangre tiene la vida eterna y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida'. (Juan 6,54-56).

¡Entra en la Presencia del Señor con gratitud y reverencia! Que cada Eucaristía sea un encuentro único con el Corazón de Jesús, encuentro con el Dios de Amor, el Dios que se manifiesta misericordioso, compasivo, y a la misma vez, con un Corazón traspasado por los pecados nuestros y de la humanidad.



Tomado de:

sábado, 27 de junio de 2009

PROFECIAS DE BUG DE MILHAS

Este santo eremita nació en MILHAS, aldea de COMINGES (Pirineos franceses), en el siglo XVII y murió en 1848 a edad muy avanzada, lleno de merecimientos por su santa vida, siendo muy venerado por el don de consejo e ilustraciones sobrenaturales con que quiso enriquecerle el SEÑOR. En 1780 predijo con admirable precisión la REVOLUCIÓN FRANCESA, que no advino hasta nueve años más tarde. En 1793 anunció la buena estrella y fortuna de Napoleón Bonaparte para hacerse con el MANDO SUPREMO, acontecimiento de muy dificil predicción en aquella época tan revuelta y de acontecimientos tan dispares. Después de otras muchas predicciones, que tuvieron cumplimiento exacto y le grangearon renombre de santidad y videncia excepcionales, como la REVOLUCIÓN DE LA COMUNA en 1848 y el desastre de FRANCIA en 1870-71, predichas treinta años antes, murió en la paz del Señor y las bendiciones de los hombres.

SOBRE EL PORVENIR DE NUESTRA PATRIA SE CONSERVAN LOS SIGUIENTES TESTIMONIOS:

1º ¡ DIOS ETERNO!, tus juicios son grandes e incomprensibles... IBERIA, IBERIA,* veo crecer tu poder y tu esplendor; nada será capaz de contrastar la elevación y fuerza de tus destinos.

2º Setecientos años de guerra en toda la IBERIA formaron el IMPERIO más vasto que se ha conocido, pero sólo sirvió para empobrecer a sus hijos.

¿Qué le queda de aquel poderío? "Todo lo perdiste, todo menos el amor de tus hijos", éstos te ensalzarán.

3º Combatida por la tempestad de los partidos y la ambición de los extranjeros, lucharás denonada; te constará sangre, tesoros, edificios... pero llegará el día de la bonanza, repararás tus anteriores pérdidas y la fama de tu gloria y esplendor se extenderá hasta las regiones más remotas.

4º Una guerra está anunciada por muchos profetas y sus predicciones se cumplirán.

Esta guerra llevará sus estragos por todas partes; la peste y otras muchas plagas la acompañarán, esparciendo el terror por doquiera.

El fanatismo de las falsas creencias y los partidos intolerantes llenarán de víctimas muchos países; la IBERIA será el asilo de todos los proscritos; los católicos, huyendo del furor de sus enemigos, se refugiarán en ESPAÑA. Esta emigración prodigiosa aumentará la GRANDEZA DE LA NACION.

5º Entonces el TAJO producirá un GUERRERO valiente como el CID y religioso como el TERCER FERNANDO, que enarbolando el estandarte de la FE reunirá en torno de sí innumerables huestes, y con ellas saldrá al encuentro del formidable GIGANTE, que con sus feroces soldados se adelantará a la CONQUISTA DE LA PENINSULA. (Se especula sobre diversos personajes, españoles y franceses sin que nos atrevamos a sugerir ninguno hasta que el tiempo y los acontecimientos clarifiquen y definan los entornos que los conforman).

6º Los PIRINEOS serán testigos del combate más cruel que habrán visto los siglos. La tierra temblará bajo el peso de los bélicos aparatos.TRES DIAS DURARA LA BATALLA... En vano el temible GIGANTE querrá animar a los suyos y restablecer el combate, porque el DEDO DEL SEÑOR señaló ya el fin de su reinado y sucumbirá a los filos de la espada del nuevo CID.

7º Entonces el EJERCITO VICTORIOSO, protegido por el SUPREMO HACEDOR atravesará provincias y mares y llevará el estandarte de la CRUZ HASTA LAS ORILLAS DEL NEVA. "TRIUNFARÁ EN TODAS PARTES LA RELIGIÓN CATÓLICA Y HARA LA FELICIDAD DEL GENERO HUMANO".

(Cf. "Futura grandeza de España", López galúa, págs. 204-205, 3ª edición, La Coruña.) (Se calculan en más de diez mil tanques de guerra el armamento acorazado del Ejército Rojo. Sobre el Neva se halla San Petersburgo, antigua capital de Rusia y segunda ciudad de la nación.)

*Iberia=España
Tomado del libro, ¡ALERTA HUMANIDAD! 4ª Edición-año1979.

PROFECIAS DE LA MADRE ELENA AIELLO


Sor Elena, conocida como "La Monja Santa", fue Madre General y Fundadora de las hermanas Mínimas de la Pasión de Nuestro Señor, estigmatizada de modo excepcional y víctima por la humanidad. Fue estimada y consultada con frecuencia por el Papa Pío XII, reconociendo en ella dotes de abnegación, caridad y profecía. Su vida está escrita en el libro de Francisco Spadafora: "Sor Elena Aiello, La Monja Santa".

Palabras de la Madre Elena Aiello: "Después de comenzar los sufrimientos usuales, aproximadamente a la 1.00 de la tarde, Jesús se me apareció cubierto de llagas y de sangre y me dijo: Mira, hija mía, como los pecados del mundo me han herido. El mundo se ha sumergido enteramente enla suciedad y desborda corrupción. Los Gobiernos de los pueblos se han levantado como demonios encarnados".

"Mientras hablan de paz, se están preparando para una guerra con armas desvastadoras para la destrucción de pueblos y naciones. Los hombres ABUSAN DE MI MISERICORDIA y han transformado la Tierra en una escena de crimenes. Muchos escándalos llevan a las almas a la perdición... Especialmente por la corrupción de la juventud. El rezo está casi muerto en los labios de muchos. La voluntad de los hombres ya no cambia. Viven en la obstinación del pecado".

"Se necesita oración y penitencia de mís almas fieles para aplacar la Justicia Divina, para atemperar la justa sentencia del castigo, que ha sido suspendida en la Tierra POR LA INTERCESIÓN DE MI AMADA MADRE, que es también Madre de todo el linaje humano. Oh, que triste está mí Corazón al ver que LOS HOMBRES NO RESPONDEN a los muchos lamamientos de mí amor y de dolor, dirigidos por mí Amada Madre a la humanidad errante. Errado en la oscuridad siguen viviendo en sus pecados y se alejan más de Dios; pero el CASTIGO DE FUEGO se acerca para purificar la Tierra de las iniquidades de los perversos".

Revelación hecha el 16 de abril de 1954: "La Justicia de Dios exige reparación por las muchas ofensas y crimenes que cubren la Tierra y que ya no se pueden comprometer más. Anuncia a la humanidad que deben volver a Dios, haciendo penitencia y haciéndolo así tienen esperanza de ser perdonados y salvados de la justa venganza de un Dios despreciado".

En 1955 tuvo una revelación de la Santísima Virgen, quien se presentó con un vestido negro y siete espadas atravesando su Inmaculado Corazón, y le reveló lo siguiente:

"Oyeme con atención y revela a todo el mundo: Mi Corazón está muy triste por los sufrimientos que vendrán sobre el mundo que se bate en una catástrofe inminente. La Justicia de Dios es ofendida al extremo. LOS HOMBRES VIVEN EN LA OBSTINACIÓN DE SUS PECADOS. La ira de Dios está muy cerca. Proclama, grita en alta voz, hasta que los Sacerdotes de Dios oigan mí voz para que avisen a la humanidad de que el castigo está muy cerca. Y si los hombres no vuelven hacia Dios con la oración y la penitencia, el mundo será lanzado a una nueva y más terrible guerra".

"Una tempestad de fuego caerá sobre la Tierra. Este castigo terrible que nunca se ha visto en la historia de la humanidad durara 70 horas. Los ateos serán aplastados y aniquilados y muchos se perderán porque permanecerán en la obstinación de sus pecados. Entonces se verá el poder de la luz sobre el poder de las tinieblas. NO GUARDES SILENCIO, hija mía, porque las horas de las tinieblas y el abandono se acercan".

"Me inclino sobre el mundo teniendo en suspenso la Justicia de Dios. De otra manera estas cosas hubieran venido ya sobre la Tierra. Oraciones y penitencias son necesarias porque los hombres deben volver a Dios y a mí Corazón Inmaculado, la MEDIADORA entre los hombres y Dios, y de esta manera el mundo al menos será salvado en parte. Proclama, gritando estas cosas a todos, como si fueras el mismo eco de mí voz. Anuncia esto a todos, porque ayudará a salvar muchas almas e impedir muchas destrucciones en la Iglesia y en el mundo".

Revelación del 7 de enero de 1950: "Cuando en el Cielo apareza una señal extraordinaria, sabed los hombres que está próximo el castigo del mundo, BIENAVENTURADOS LOS QUE EN AQUELLOS MOMENTOS PUEDAN LLAMARSE DEVOTOS DE MARÍA... El azote del fuego está próximo y purificara la Tierra de la iniquidad de los malvados... La Justicia de Dios gravita sobre el mundo y la humanidad manchada de fango será lavada en su propia sangre, enfermedades, hambre, terremotos, naufragios y en la guerra. Algunas naciones serán purificadas, mientras otras desaparecerán completamente. Italia será castigada y purificada por una gran revolución".

El 27 de marzo de 1959 (Viernes Santo) tuvo la siguiente revelación: "Qué de estragos hacen enmedio de la juventud y de los niños el pecado de la impureza. LA FAMILIA CRISTIANA HA DEJADO DE EXISTIR. Rogad incansablemente... Roma será castigada... Rusia se impondrá sobre todas las naciones, de manera especial sobre Italia, y elevará la bandera roja sobre la cúpula de San Pedro; la Basílica será rodeada de leones muy feroces".

Revelación del 22 de agosto de 1960: "La hora terrible avanza sobre el mundo; muchas naciones serán castigadas, especialmente Italia por revoluciones sangrientas... Rusia ha preparado sus armas secretas contra América, contra Francia y contra Alemania. La guerra está próxima. El Rin Alemania-Suiza estará lleno de cadáveres y de sangre. El Papa deberá sufrir mucho. El león rugiente avanzara hacia la cátedra de Pedro para difundir sus errores. La hiel de Rusia emponzoñará a todas las naciones, especialmente a Italia".

Revelación del Viernes Santo de 1961: Estas son las últimas revelaciones de Sor Elena Aiello. Después de algunos meses murió en Roma en la casa de su Congregación de la calle de Bandassin.

La Santísima Virgen le dijo. Si la humanidad no vuelve amí Corazón y al de mí Hijo Jesús, el mundo se hundira en el abismo... Rusia exparcira sus errores sobre todas las naciones, especialmente sobre Italia. El mundo ha caído muy bajo y tiene necesidad de castigos, de plagas con que ser purificado. Los hombres no reconocerán ya a su Dios; su dios ahora es el pecado, el placer, la deshonestidad; nadie se vuelve a Dios, por eso sobrevendrán los más terribles castigos de destrucción y de muerte sobre las naciones, especialmente sobre Italia. Rusia está conducida por Satanás; ella busca el dominio absoluto sobre toda la Tierra. La Iglesia será perseguida y el Papa y los sacerdotes deberán sufrir mucho.

Del libro: ¡Alerta Humanidad!

jueves, 25 de junio de 2009

PROFECIAS DE NTRA. SRA. DEL BUEN SUCESO

Tomado de Asociación Mariana Apostólica Sacerdotal

Yo Soy María del Buen Suceso

“En el siglo XX, cundirá en estas tierras... varias herejías; y reinando ellas, se apagará la luz preciosa de la Fe en las almas...


“Habrá una guerra formidable y espantosa en la que correrá sangre de propios y ajenos, de sacerdotes seculares y regulares y también de religiosas. Esta noche será la horrorosísima, porque al parecer huma­no será triunfante la maldad. Entonces es llegada mi hora en la que Yo, de una manera asombrosa destronaré al soberbio y maldito Satanás, poniéndole bajo mi planta y encadenándole en el abismo infer­nal, dejando por fin libres la Iglesia y la Patria de su cruel tiranía...” 


Desde los tiempos de la Colonia estas tierras americanas gozaron del privilegio de la dilección de la Madre de Dios quien participó directa y muy activamente, a veces con intervenciones directas, en el implantación de la verdadera Fe en todo el Continente. No menos ha sido esa dilección materna en el recurrir de la historia convulsionada en la que algunos hijos ingratos de América, entre los cuales desgraciadamente no ha faltado eclesiásticos, han asumido el triste encargo de desarraigar la Fe. De las intervenciones directas de la “Guardiana de la Fe” existe toda una historia, la cual se han querido borrar de la historiografía oficial. La geografía del Nuevo Mundo contiene numerosos focos de gracia que explican la imposibilidad de que ese desarraigo de la fe no se haya consumado totalmente; en es lucha uno de los episodios de intervención profética, que aún no se conoce totalmente, son las apariciones a la Venerable Madre Mariana Francisca de Jesús Torres en el Convento de las religiosas Concepcionistas en Quito a quien ya desde el siglo XVI y XVII le anunció, entre otras cosas el advenimiento de la República, la existencia de un futuro Presidente que vendría en el siglo XIX “de veras católico” que consagraría el País al Sagrado Corazón (Ecuador fue el primer País consagrado al Sagrado Corazón) quien sería martirizado... dando muchos detalles de lo que sucedió. Pero también habló sobre nuestros días... sobre la situación de la Iglesia y del mundo... veamos algo de lo que Nuestra Señora del Buen Suceso anunció: 

Yo Soy María del Buen Suceso

Aparición de la Santísima Virgen el 16 de enero de 1599

Durante la tercera permanencia en la cárcel del Monasterio de la Madre Mariana de Jesús, vuelve, por segunda ocasión, a aparecérse­le la divina Señora bajo la invocación de María de El Buen Suceso. Le explica que el dolor que ahora sufre ella y sus monjas observantes es un don celestial con el cual se hermosean las almas y se convierten en desagraviadoras de tantos crímenes ocultos que se cometen en la ingrata Colonia; que por este motivo y en este sitio se fundó el Monas­terio; que el demonio pondrá en juego todo su poder para destruirle, que vendrá un tiempo en que, aún personas de autoridad y dignidad, muchas de ellas con pretexto de mejorar situación y tranquilidad tra­tarían de secundar los diabólicos esfuerzos, pero que como Dios y Ella, su Madre, han escogido este lugar para el cumplimiento de sus designios de salvación, ninguna criatura puede oponerla resistencia si no quiere caer en la maldición divina.


Aquí viviré yo exteriorizada en algunas de mis hijas en todos los siglos; aqui en medio del bullicio del ingrato mundo, tendrá Dios al­mas contemplativas y esposas dignas de su Majestad; que dichas al­mas elegidas serán poderosas para aplacar la Justicia Divina y conseguir para la Iglesia, la Patria y las almas, grandes bienes, sin los cuales no subsistiría Quito. - Dentro de poco tiempo dejará de ser Colonia y será república libre, la patria en que vives: el ya entonces Ecuador, necesitará almas heroicas para sostenerse a través de tantas calamidades públicas y privadas, y aquí Dios las encontrará siempre como ocultas violetas. Desgraciado fuera Quito sin este Monasterio; y nin­gún monarca poderoso de la tierra pudiera con sus tesoros edificar edificios nuevos en este lugar que es posesión de Dios, así como Ju­liano Apóstata con su mentido poder no pudo reedificar el templo de Salomón. ¡Vanos son los esfuerzos de los hombres contra el poder de Dios!


Yo cuidaré con solicitud maternal de este sitio y sus dependencias; y si necesario es sostener con milagros las murallas que guardan la clausura, la sostendré. Benditos serán de Dios y de su Madre que te habla, todos cuantos procuren edificar, sostener y conservar este lu­gar querido: sus nombres quedarán escritos en la refulgente estrella de rubíes que ves en la mitad de este báculo, signo de mi poder y au­toridad en esta mi casa, y, a los que trabajen por destruida, a unos les quitaré la vida cuando menos lo pensaren; a otros les sobreven­drán grandes trabajos y todos recibirán en la eternidad su merecido.


En el siglo XIX vendrá un presidente de veras cristiano, varón de carácter, a quien Dios Nuestro Señor le dará la palma del martirio en la plaza en cuyo sitio está este mi Convento; él consagrará la repú­blica al Divino Corazón de mi amantísimo Hijo y esta consagración sostendrá la Religión Católica en los años posteriores que serán acia­gos para la Iglesia; en esos años en que el masonismo, esa maldita secta, se apodere del Gobierno civil, vendrá cruel persecución a todas las Comunidades Religiosas y se estrellará sobre ésta mía; para esos desgraciados hombres estará acabado el Monasterio, mas, vive Dios y vivo Yo, para suscitar entre ellos mismos, defensores poderosos; les pondremos dificultades imposibles de vencerlas; y el triunfo será nuestro.


En ese entonces habrá hermosas almas en este Monasterio que atrae­rán las misericordias de Dios sobre su Convento, sobre su desgracia­da Patria y sobre su combatida Iglesia, que ellas mismas no sabrán cómo las labra su dueño y Señor. Y por esto, es voluntad de mi Hijo Santísimo que tú misma mandes a trabajar una estatua mía, tal como me ves y la coloques encima de la Silla de la Prelada para desde allí yo gobernar mi Monasterio, poniéndome en mi mano derecha el bá­culo y las llaves de la clausura en señal de propiedad y autoridad; a mi Divino Niño le harás colocar en mi mano izquierda, lo primero para que entiendan los mortales que Yo soy poderosa para aplacar la Justicia Divina y alcanzar piedad y perdón a toda alma pecadora que acuda a Mi con contrito corazón porque soy la Madre de Miseri­cordia y en Mi no hay sino bondad y amor; y lo segundo, para que en este mi lugar, en todos los siglos mis hijas comprendan que yo les muestro y les doy como modelo de su perfección religiosa a mi Hijo Santísimo y su Dios. Vengan ellas a Mí para conducirlas yo a El.


Cuando las tribulaciones del espíritu y los dolores del cuerpo les agobien y parezcan que naufragan en ese mar sin fondo, una mirada a mi Santa Imagen será para ellas como la estrella del náufrago, siempre me tendrán pronta a oír sus gemidos y acallar su llanto. Diles que acu­dan siempre a su Madre, con Fe y amor; es para esto que yo quiero vivir con ellas y en ellas; con sus sufrimientos de toda clase conserva­rán su Monasterio en todo tiempo. Diles que imiten mi humildad, mi obediencia, mi espíritu de sacrificio y mi absoluta dependencia a la Voluntad Divina; estas son las alas con las que mis hijas que honran el misterio de mi Limpia Concepción han de volar en todo tiempo, con agilidad misteriosa, a la más alta cumbre de la santidad, en los silenciosos retiros de los claustros bajo la sola mirada de Dios.


Insistiendo en su mandato de que le hiciera trabajar una escultura de su Imagen, le dijo: La altura de mi talle mídeme tú misma, con el Seráfico Cordón que traes en tu cintura. Pon en mi mano derecha tu Cordón y tú con el Otro extremo toca en mi pie.


Hizo la feliz religiosa lo que María Santísima le mandaba, temblando de gozo, de amor y reverencia; y continuó María Santísima: Aquí tie­nes, hija mía, la medida de tu Madre del Cielo; entrégale a mi siervo Francisco del Castillo, explicándole mis facciones y mi postura, él tra­bajará exteriormente mi Imagen porque tiene conciencia delicada y guarda escrupuloso los Mandamientos de Dios y de la Iglesia. Nin­gún otro será digno de esta gracia. Tú, por tu parte, ayúdalo con tus oraciones y con tu humilde sufrimiento.

Nuestra Señora le anuncia el día de su muerte


Corría el año de 1634, el 2 de febrero, fiesta de la Purificación de la Santísima Virgen y de la Presentación del Niño Jesús en el Tem­plo, fiesta que, a partir del año 1610 había sido celebrada casi anual­mente, con las extraordinarias Apariciones de la dulcísima Señora de El Buen Suceso, fue también, en este susodicho año, solemnizada (...)

Anuncios Proféticos de la Madre Mariana

Otras Apariciones de la Santísima Virgen
del Buen Suceso


El 2 de febrero de 1634, acababa la Madre Mariana Francisca su fervorosa oración a las 3 de la mañana, en el Coro Alto, cuando de pronto observó que la lámpara del Sagrario dejó de alumbrar. En un movimiento casi instintivo, se dispuso a bajar a la Iglesia para reavi­varía, pero una fuerza desconocida inmovilizó sus músculos y no pu­do dar un solo paso. En ese momento se le aparece la Santísima Virgen de El Buen Suceso portando al Divino Infante en su brazo izquierdo y sosteniendo el báculo en el derecho; y acercándosele ledamente le dice: Mi amada hija, hoy vengo a darte la grata nueva de tu muerte que ocurrirá de aquí a diez meses y días, cerrarás tus ojos a la luz material de este mundo para abrirlos a la claridad de la luz eterna. Prepara tu alma que, purificada más y más, entre de lleno en el gozo de tu Señor.


Te hago saber que mi amor maternal velará sobre los Conventos de toda la Orden de mi Inmaculada Concepción, porque esta Orden me dará mucha gloria en san tas hijas que tendrá; y con especialidad cuidaré de los Conventos fundados en estas tierras por mis hijas de esta Casa.
La lámpara que arde delante del Amor Prisionero y que viste apa­garse, tiene muchos significados:
- a) El primero que en el siglo XIX, al concluirse, y seguirá gran parte del siglo XX, cundirá en estas tierras, entonces ya república li­bre, varias herejías; y reinando ellas, se apagará la luz preciosa de la Fe en las almas por la casi total corrupción de costumbres. En este tiempo habrá grandes calamidades físicas y morales, públicas y pri­vadas. Las pocas almas fieles a la gracia sufrirán un cruel e indecible al par que prolongado martirio; muchas de ellas descenderán al se­pulcro por la violencia del sufrimiento y serán contadas como márti­res que se sacrificaron por la Iglesia y por la Patria...



- b) El segundo, que ésta mi Comunidad, estando en un reducido número de personal, será sumergida en el mar sin fondo de indecibles amarguras; cuántas vocaciones verdaderas perecerán por falta de dis­creción, tino y prudencia para formarlas, por parte de las Maestras de Novicias, quienes, debiendo ser almas de oración y conocedoras de los diversos caminos del espíritu, dejarán que estas almas inocentes que ya pisaron el puerto seguro de este bendito Monasterio, vuel­van a la Babilonia del mundo y se conviertan en agentes del mal y de la perdición de las almas...


- c) El tercer significado de este apagarse de la lámpara, es debido al ambiente envenenado de impureza que reinará por aquella época, que a manera de un mar inmundo correrá por calles, plazas y sitios públicos con una libertad asombrosa de manera que casi no habrá en el mundo almas vírgenes. Bien sabido es que el vicio impuro apaga la luz de la Fe.


- d) El cuarto significado es el reconocimiento del poder de las sec­tas y de su habilidad para introducirse en los hogares, apagando la luz de la inocencia en los corazones de los niños; y, por este medio, escaseando las vocaciones sacerdotales. Si bien en el clero regular, con el brillo de la observancia y la práctica de las virtudes no faltarán santos sacerdotes; no así en el clero secular que querrá afianzarse, más que en su vocación, en el apego al dinero; y, como por desgracia para esta Iglesia estará viviendo en la noche obscura de la falta de un Prelado y Padre que vele con amor paterno, con suavidad, fortaleza, tino y prudencia, muchos de ellos perderán su espíritu poniendo en gran pe­ligro (la salvación de) su alma. Ora con instancia, clama sin cansarte y llora con lágrimas amargas en el secreto de tu corazón, pidiendo a nuestro Padre Celestial, que por amor al Corazón Eucarístico de mi Hijo Santísimo ponga cuanto antes fin a tan aciagos tiempos en­viando a esta Iglesia el Prelado que deberá restaurar el espíritu de sus sacerdotes. A ese hijo mío muy querido lo dotaremos de una capaci­dad rara, de humildad de corazón, de docilidad a las divinas inspiración es, de fortaleza para defender los derechos de la Iglesia y de un corazón tierno y compasivo, para que cual otro Cristo atienda al grande y al pequeño, sin despreciar al más infeliz...


En su mano será puesta la balanza del Santuario, para que todo se haga con peso y medida y Dios sea glorificado; para poseer pronto este Prelado y Padre, harán contrapeso la tibieza de todas las almas a Dios consagradas siendo esta misma la causa de apoderarse de estas tierras el maldito Satanás quien todo lo conseguirá por medio de tan­ta gente extranjera sin Fe que cual nube negra obscurecerá el límpido cielo de la ya entonces república consagrada al Corazón Santísimo de mi Hijo Divino, entrando con ella todos los vicios y viniendo por ellos toda clase de castigos, entre ellos la peste, el hambre, la pendencia entre propios y ajenos, la apostasía perdiendo a un número consi­derable de almas...


Habrá una guerra formidable y espantosa en la que correrá sangre de propios y ajenos, de sacerdotes seculares y regulares y también de religiosas. Esta noche será la horrorosísima, porque al parecer huma­no será triunfante la maldad. Entonces es llegada mi hora en la que Yo, de una manera asombrosa destronaré al soberbio y maldito Satanás, poniéndole bajo mi planta y encadenándole en el abismo infer­nal, dejando por fin libres la Iglesia y la Patria de su cruel tiranía.


e) El quinto motivo por el que se apagó la lámpara es por esa deja­dez y descuido de las personas que poseyendo cuantiosas riquezas ve­rán con indiferencia oprimida la Iglesia, perseguida la virtud, triunfante la maldad, sin emplear santamente las riquezas en la destrucción del mal y la restauración de la Fe...


Terminada la visión, comenzó a trajinar por la mente de la Madre Mariana Francisca de Jesús el recuento de las desgracias anunciadas por la Madre de Dios para los futuros siglos: el número sin número de las almas que se perderían para siempre; el llanto desconsolado de la Iglesia y de la Patria y acaso de muchas otras patrias; y el dolor catastrófico de los pueblos castigados por la Justicia Divina. Midió con vara de amor, el mal de los hombres y la ofensa sufrida por Dios. Y, sin poder soportar tamaña desdicha, cayó de bruces en el pavi­mento del Coro, con la frente en el polvo y los brazos en Cruz. Llega­da la hora del rezo del Oficio Parvo en el Coro Bajo, a las 4 de la mañana, como no estuviera presente en este acto de Comunidad, ésta se inquietó sobremanera y comenzó a buscarla por todas partes, hasta dar con ella y tenerla por muerta al sentirla sin respiración y que, como única señal de vida, le daba el agitado latido de su corazón.


Lleváronla, pues, a tenderla en su pobre y duro lecho. Y así pasó, sin conocimiento ni reacción a los medicamentos y cuidados de sus monjas, hasta el día 4, cuando a las 3 de la mañana, dando un pro­longado y sufrido suspiro, cruzó las manos sobre el pecho y sus her­mosos ojos se bañaron de lágrimas, pero sin pronunciar palabra, ni dar sensación de que oía ni veía lo que pasaba en torno suyo. Por fin, el día 5, a las 3 de la mañana, se incorporó por sus propias fuer­zas en el pobre lecho y exclamó: Sí, Serafín llagado y Padre mío que­rido, gracias te doy.


La Madre Abadesa y todas las religiosas, poseídas de un filial amor a su santa Fundadora, le atendían y la servían prolijamente. Dándose ya cuenta de todo, la Madre Mariana Francisca correspondía a estas manifestaciones afectuosas, enderezando a cada una de ellas su dulce y tierna mirada y reciprocando ternura por ternura y amor agradeci­do al amor filial de sus hijas. Dícele la Madre Abadesa: Todas tus hijas estamos aquí preocupadas por tu salud. Son ya las 5 de la ma­ñana. Contesta la Madre Mariana: ¡Qué buenas y caritativas sois! Os doy gracias a todas y pido que el Señor os pague, pero, os ruego, que como la mejor demostración de vuestra piedad para conmigo, no de­jéis de cumplir con los actos de Comunidad.


Idas ya las monjas al Coro, se le acerca la enfermera, una monja joven de una de las notables familias de Quito, por nombre Zoila Blan­ca Rosa de Mariana de Jesús, cuyo carácter dócil, sencillo y tierno le granjeaba la simpatía de cuantos la conocían y trataban.
Acercándose a la enferma, le dice: Madre, mucho hemos llorado por Vuestra Reverencia. La creíamos difunta. Yo, en particular, sen­tía el no haber recibido su última bendición y sus consejos; pero aho­ra que el Señor oyendo mis ruegos os otorga la vida, dígame ¿qué le pasó? Del Coro la sacamos muerta y así ha permanecido todos estos días.


Le contestó la Madre Mariana Francisca: Hija, los designios de Dios sobre sus criaturas son inescrutables y profundos. Ellos abrazan to­dos los tiempos. Por tu parte, ora, gime y llora delante del Sagrario para que, en este nuestro Convento reine siempre el amor a Dios, la santa caridad fraterna, al par que la santa y regular observancia, no sólo para el tiempo presente, sino, aún más, por el venidero.
____________________________________________________________

Cfr. :
“MADERA PARA ESCULPIR UNA SANTA” Por Mons. Dr. Luis E Cadena Y Almeida, Director del Archivo Arzobispal de la Curia de Quito y Postulador de la Causa de Beatificación de Sor Mariana Francisca De Jesús Torres y Berrichoa

miércoles, 24 de junio de 2009

DOCTRINA CATÓLICA SOBRE EL PAPA

Extraído de , Doctrina Pontificia, LA IGLESIA Y EL LIBERALISMO
Editorial ICTION, año 1985.


El Papa es el jefe supremo de la Iglesia Universal. Tiene potestad directa sobre los Obispos, sacerdotes y fieles. Ejerce la triple potestad, legislativa, ejecutiva y judicial en la Iglesia, que por voluntad de su Divino Fundador, es una institución MONARQUICA.

Asimismo tiene una cualidad, del que carece cualquier otro hombre en la tierra. Es INFALIBLE, cuando se dan ciertas y determinadas condiciones. Para que un pronunciamiento pontificio sea infalible el Papa debe:

1 - Hablar como supremo Doctor y Pastor de la Iglesia;

2 - Definir una doctrina;

3 - Que hace a la fe y a las costumbres;

4 - Obligar a todos a que la acepten.

El Papa, al ser Vicario de Nuestro Señor Jesucristo tiene como misión ser enteramente fiel a la doctrina de nuestro Divino Redentor, trasmitir el depósito de la Fe, lo que esta encerrado en la Tradición y las Escrituras. Pues es dogma de fe que la Revelación pública se cerró con la muerte del último Apóstol. Nada se puede agregar a este sagrado depósito, sino tan solo explicitarlo en el decurso de los siglos.

Por esto, cuando la Iglesia define un nuevo dogma, no inventa nada, sino tan solo precisa que esta verdad está contenida en la Tradición o las Escrituras.

El Romano Pontífice es el padre común de todos los fieles, los que deben rezar por El. La liturgia católica nos señala una oración admirable por el Vicario de Jesucristo: “roguemos por nuestro Pontífice Benedicto, para que Dios lo conserve, lo vivifique, lo haga feliz en la tierra y no lo deje caer en manos de sus enemigos”.

Cuando la resistencia es fidelidad

Pues el Papa puede caer en manos de sus enemigos, que son enemigos suyos en cuanto lo son de la Iglesia. Es decir, los comunistas, socialistas, masones y liberales de toda laya y pelambre, de los cuales está infestado lo ancho del mundo y, mucho tememos, también el Vaticano. El Papa también puede caer en las redes de su enemigo máximo, Satanás, equivocándose o incurriendo en pecado. Nunca enseñó la Iglesia que el Sumo Pontífice fuera omnisapiente o impecable, y sólo es infalible cuando se dan las circunstancias que se han señalado, o si reafirma una doctrina universalmente enseñada por la Iglesia en todo tiempo y lugar. Un error del Papa - más aún si recayera sobre una materia de fe o de moral - puede tener consecuencias terribles, pues los medios de comunicación, en manos de los enemigos de Dios, lo difunden como si fuera voz de la Iglesia. Es decir, se propaga una confusión sobre lo que hay que creer o hacer, lo que es correcto o lo errado.

Se llega a llamar bien al mal, y mal al bien. Pero aunque cayera en error, los fieles le deben guardar el respeto y la veneración debidos, PERO SIN SEGUIRLO EN EL ERROR. Algunos dicen: “prefiero equivocarme con el Papa, que estar en la verdad contra El”. Esta frase de falsa piedad circula mucho hoy en día. Pero si se medita un poco que Nuestro Señor Jesucristo dijo: “YO SOY LA VERDAD” (Juan 16,4), la sentencia de aparente piedad empieza a parecerse sospechosamente a ésta: “prefiero estar con el Papa que con Jesucristo”, lo que evidentemente hiere los oídos de cualquiera que tenga algo de amor de Dios. Papas que cometieron errores en materia de fe y de moral hubo en la historia, si bien en número muy reducido y en casos excepcionales, y, realmente, desde el Concilio de Trento (1545-1563) hasta el inicio del Vaticano II, los Romanos Pontífices fueron un monumento de tal solidez doctrinaria, aun en cuestiones donde no usaron su prerrogativa de infalibilidad, que se hizo SENTIMIENTO entre los fieles que, en el fondo, en estos asuntos el Papa era siempre infalible.

Pero la opinión de doctores de la Iglesia, de santos, de teólogos universalmente acreditados durante siglos, se opone frontalmente a ese sentimiento que hemos comentado en el párrafo anterior, y autoriza y RECOMIENDA la resistencia al Papa en algunos casos. Creemos que el “espíritu de obediencia” obliga a recurrir a éstos cuando se tratan temas tan espinosos y difíciles. No olvidemos que, al conferir el título de “Doctor de la Iglesia”, el Romano Pontífice da categoría de maestro de la doctrina al santo que lo ostenta. Con la canonización, la Iglesia propone al santo como modelo de virtudes, cuya conducta aconseja seguir para alcanzar la salvación eterna.

San Bruno, obispo de Segui, se opuso al Papa Pascual II que había cedido al emperador Enrique V en la cuestión de las investiduras, y le escribió; “Yo os estimo como a mi Padre y señor (…). Debo amaros; pero debo amar más aun a Aquél que os creó a Vos y a mí (…). Yo no alabo el pacto (firmado por el Papa) tan horrendo, tan violento, hecho con tanta traición, y tan contrario a toda piedad y religión. En el sínodo provincial de 1112, con la asistencia y aprobación de San Hugo de Grenoble y San Godofredo de Amiens, se envió a Pascual II una carta, donde se lee: “si como absolutamente no lo creemos, escogierais otra vía y os negarais a confirmar las decisiones de nuestra paternidad, válganos Dios, pues así nos estaréis apartando de vuestra obediencia”.

San Norberto de Magdeburgo, fundador de los monjes canónigos premostratenses, ante el peligro que el Papa Inocencio II cediera al emperador Lotario III, en las investiduras, dijo: “Padre ¿qué vais a hacer? ¿A quién entregáis las ovejas que Dios os ha confiado, con riesgo de verlas devorar? Vos habéis recibido una Iglesia libre, ¿vais a reducirla a la esclavitud? La Silla de Pedro exige la conducta de Pedro. He prometido por Cristo, la obediencia a Pedro y a Vos. Pero si dais derecho a esta petición, yo os hago oposición a la faz de toda la Iglesia. Vitoria, el gran teólogo dominico del siglo XVI, escribe: “Si el Papa, con sus órdenes y sus actos, destruye la Iglesia, se le puede resistir e impedir la ejecución de sus mandatos”.

Suárez afirma: “Si (el Papa) dictara una orden contraria a las buenas costumbres, no se le ha de obedecer; si tentara hacer algo manifiestamente opuesto a la justicia y al bien común, será licito resistirle, si atacara por la fuerza, por la fuerza podrá ser repelido. Santo Tomás de Aquino, Doctor de la Iglesia, expresó: “habiendo peligro próximo para la fe, los prelados deben ser argüidos, inclusive públicamente, por los súbditos. Así, San Pablo, que era súbdito de San Pedro le arguyó públicamente”. (Gálatas, 2,14).

San Roberto Belarmino, Doctor de la Iglesia, sostuvo: “así como es lícito resistir al Pontífice que agrede al cuerpo, así también es lícito resistir al que agrede las almas, o que perturba el orden civil, o sobre todo, a aquél que tratase de destruir a la Iglesia. Es lícito resistirle no haciendo lo que manda e impidiendo la ejecución de su voluntad”. (De Romano Pontífice, Libro II, c.29).

En vida del mismo Santo, quien fue consultor del Papa y gran defensor de la supremacía pontificia, la República de Venecia tuvo dificultades con la Santa Sede. Se reunieron entonces los teólogos de dicha República y emitieron varias proposiciones. De éstas:

Proposición 10: La obediencia al Papa no es absoluta. Esta no se extiende a los actos donde sería pecado obedecerle.

Proposición 15: Cuando el Soberano Pontífice fulmina una sentencia de excomunión que es injusta o nula no se debe recibirla, sin apartarse, sin embargo, del respeto debido a la Santa Sede.

Estas proposiciones fueron sometidas al examen del gran teólogo cardenal Belarmino, el que luego fue declarado Doctor de la Iglesia por Pío XI. He aquí la respuesta del Santo:

“No hay nada que decir contra la proposición diez, pues ésta expresamente en la Sagrada Escritura.

“Los teólogos de Venecia no tenían necesidad de fatigarse en probar la proposición quince, pues nadie la niega.

De lo visto más arriba se concluye que en el caso hipotético que algún Papa manifestara doctrinas contrarias al Magisterio de la Iglesia, el cristiano que las resistiera no sería en forma alguna un rebelde o desobediente si no un hijo fiel al Papa y a la Iglesia. Porque el Papa, en cierta forma siempre es el mismo, desde San Pedro hasta la consumación de los siglos; y su doctrina es la del Príncipe de los Apóstoles, “pues no fue prometido a los sucesores de Pedro el Espíritu Santo para que por revelación suya manifestara una nueva doctrina, sino para que, con su asistencia, santamente custodiaran y fielmente expusieran la revelación transmitida por los Apóstoles o depósito de la fe”. (Concilio Vaticano I).