Ver aquí: Catecismo Mayor de San Pío X
jueves, 7 de abril de 2016
martes, 5 de abril de 2016
lunes, 4 de abril de 2016
BERGOGLIOCENTRISMO
Me he librado de una buena, al recluirme en mi celda y aislarme del mundo exterior durante esta Semana Santa. Mis novicios me han puesto al día de los temas eclesiales y de las andanzas vaticanas durante este tiempo sacro, y veo que las cosas van de mal en peor. Esta semana de terrorismo yihadista, ha sido también una semana de terrorismo bergogliano. Si todos los izquierdistas, junto con el Pontífice, convienen en que este tipo de terrorismo se lo tiene bien merecido Occidente por imponer su ideología (dicen unos) y por vender armas (dice otro), yo tengo derecho a creer que el desastre doctrinal provocado en la Iglesia de estos días, viene también causado por los traficantes de la Palabra de Dios. O sea, los que ponen la palabra de Dios a disposición de los teólogos-terroristas, para que con ella asesinen a las almas de tantos cristianos que están perdiendo la fe. Ni más ni menos.
Es conocida la doctrina de San Pablo acerca de los pastores como administradores de los misterios de Dios. Fieles administradores, exige el Apóstol. Y a su discípulo Timoteo, le insiste con vehemencia que guarde el depósito. No cabe duda que guardar el depósito, exige también la fidelidad. Es que el depósito de la fe es tan grande y profundo, y tan consolidado está después de veinte siglos de luchas externas e internas, que hay que guardarlo con tesón y lealtad.
Bergoglio sin embargo -en contra de San Pablo-, es como un mal hijo dilapidador de la herencia. Y con prisas. Se está cargando todo lo recibido, a la velocidad del rayo. Se lo carga él, pero lo soportan, admiten y justifican todos los que están a su lado y tienen el deber y la obligación de cantarle las cuarenta por sus terrorismos eclesiales. Bergoglio no cuida la herencia patrimonial, sino que la despedaza. Y en lugar de centrarse en el depósito de la fe, se centra en sí mismo y en su peculiar concepción de la Iglesia para destruir, arruinar y desguazar el legado que juró solemnemente administrar. Y nadie le dice ni pío.
Basta ver de qué manera ha conseguido desviar la atención de los misterios de la Semana Santa hacia Sí Mismo. Y lo pongo con mayúsculas, porque solamente un personaje con megalomanía patológica o pecaminosa, se esforzaría en presentar los misterios de nuestra salvación, como un conjunto de decires y haceres puramente personales, como si fueran de su propiedad y regozijándose al aplastar todo síntoma de Tradición. Esto es el Bergogliocentrismo. Este es el virus que nos azota hace tres años, aunque para algunos decir esto sea motivo de excomunión, (esa misma excomunión en la que no creen si se trata de herejías doctrinales, claro).
Si aplicamos el virus bergogliocentrista a cualquier actividad del Papa, podremos comprobar que el desplazamiento de Jesucristo es notorio, y el giro copernicano hacia “las nuevas costumbres de Francisco”, “la nueva visión de Francisco”, “la nueva Iglesia de Francisco”, hasta “los nuevos zapatos de Francisco”… pasan de largo ante la consigna paulina de ser administradores de los misterios de Dios. Aquí lo importante es Francisco, sus decires y sus haceres.
La maravillosa liturgia del Jueves Santo centrada en la Misa In Coena Domini, ha desaparecido de la escena y ha pasado a un segundo plano. La ha convertido en SU peculiar lavado de los pies. La prensa no-religiosa se fija en la variedad multicultural de los pies lavados. La prensa religiosa adepta y obsequiosa, se fija en la multiplicidad de la misericordia con esos 24 pies (12 + 12 formas de culturalidad). Puestos a eso, podía haber lavado solamente un pie de 24 personas y entonces las posibilidades de variedad y no-discriminación hubieran sido mucho más amplias. Incluso los que estamos hasta la cogulla de este pontificado, nos fijamos también en el lavatorio de pies y el desprecio de facto de la Cena del Señor, para clamar al Señor por esta situación que padecemos. Pero el caso es que el centro del Jueves Santo es Bergoglio y no Jesús.
Bergoglio no tiene empacho en inventarse un nuevo Pueblo de Dios en el que están salvados musulmanes, judíos, budistas y chamanes. Solamente los tradicionalistas no entran en este Pueblo.
El Vía Crucis del Coliseo, en lugar de ser tomado como la meditación de las estaciones de la Pasión del Señor, se transforma por obra y gracia del virus metastásico bergogliano en un Vía Crucis humano, rastrero, olvidado del pecado y centrado en el mundo. Ellos hablan del mundo, porque son del mundo. El pecado que denuncia Francisco ante las cámaras de televisión el Viernes Santo, es causado por los doctores de la letra -¿a quién se referirá? ¿adivinan?-, que son denunciados por el que practica la misericordia. Que es él, naturalmente. Otra versión pasional del más acusado bergogliocentrismo.
Si alguien tiene ganas de sufrir, que repase la oración escrita por Francisco para la noche de Viernes Santo. Verá cómo está todo encajado y bien hilado. Una leve referencia al pecado, ninguna referencia a los pecados de la humanidad que reniega de Cristo. Ninguna referencia al aborto, a la lujuria imperante, al divorcio, a los pecados de la carne, a la homosexualidad, a la ideología de género, al adulterio, al escándalo, a los pecados de deshonra a Dios…
Ahora se nos ha unido otro herejillo de medio pelo, predicador -le llaman- de la Casa Pontificia. Encumbrador de Lutero, el colega. Seguramente debe ser la voz de su amo, porque hasta se atreve a dictar sus herejías en presencia del propio Francisco. Será que están de acuerdo, digo yo.
–Oye, Cantalamessa: este Viernes Santo, dí algo sobre Lutero y su maravillosa intuición anticatólica para que la gente empiece a entretenerse, que está encima el año 2017 y tenemos que ir preparando a la chusma.
–Sí, buana. Lo expresaré con garra y donaire, diciendo lo que los católicos debemos al Reformador. Ya verá Su Santidad cómo se enfadan los vinagretas.
–Muy bien, ¡este es mi chico!
Sí. Este chico con hábito de franciscano (el hábito no hace al hereje), se cargó solemnemente la doctrina de varios siglos. Y no pasa nada. Y automáticamente, el Viernes Santo se convierte en una nueva ocasión para la herejía. Y se habla en el Viernes Santo solamente de esto. La Muerte del Señor, desviada por el virus bergogliano.
Y los cardenales presentes, callando. Y los ausentes, mirando a otro lado. Todos, administradores de los misterios de Dios por definición. Todos, dilapidadores de los misterios de Dios por acción. Viva la misericordia.
El virus bergogliano es peor que el Evola. Este sí que le gusta a la ONU. El Bergogliocentrismo se impone. Los misterios sobrenaturales desaparecen; de hecho han desaparecido ya de las teologías al uso: desde las cátedras de universidades pontificias católicas, hasta las banquetas de las catequesis de los pueblos.
El comienzo del mes de Abril nos traerá más de lo mismo. Aparte del video del Papa, con su peculiar visión sobrenatural, esperamos el comienzo de la nueva serie producida por el Vaticano: La Familia según Bergoglio, la nueva Exhortación Apostólica con la que se nos quiere castigar. De nuevo, la familia cristiana quedará empañada por el virus y el Bergogliocentrismo atacará de nuevo.
Hasta que el Señor quiera. Sólo Él, es el verdadero antídoto.
sábado, 2 de abril de 2016
LUTERO, EL COLEGA
El anuncio de la visita papal a Suecia para conmemorar el 500 aniversario de la Reforma, ha desatado las protestas de los pepinillos en vinagre, fariseos y tradicionalistas. Como se pasan el tiempo tristes y quejosos por todo y no se abren al Espíritu, basta con publicar una noticia cualquiera y estos fariseos de nuevo cuño se lanzan a conspirar -según unos-, o desear la muerte del Pontífice, según otros. Yo no deseo la muerte de nadie; pero me doy por aludido, aunque sea aquí en mi humilde celda del monasterio y con la nieve ya comenzando a caer.
Si hubiera en la Santa Sede un Defensor del Pueblo o un Observatorio de los Derechos Humanos (de esos que tanto gusta a los progres y al propio Papa), yo enviaría con gusto alguna que otra denuncia de agresión verbal, doctrinal o visual. Porque hay que ver la cara que se le pone al Pontífice cuando habla de nosotros. Si no fuera porque me da cierto temor, diría que se le pone la cara de pepinillo en vinagre postconciliar, que tiene mucha menos solera que el vinagre de veinte siglos que llevamos nosotros. El vinagre postconciliar es muy tóxico, porque aunque en la etiqueta de la botella dice que es ideal para un buen diálogo, te machaca las entrañas en cuanto lo pruebas un poco.
El caso es que todo el mundo está revuelto en mi convento porque esto de la visita del papa a Suecia les parece un maravilloso gesto: espectacular y monumental. Algunos frailes de mochila en ristre, ya están preguntando si pueden asistir al evento. Otros han comentado que van a hacer un musical para la visita, unas guías del peregrino, actividades extra conmemorativas, así como visitas a otras iglesias luteranas de Noruega y Finlandia.
Y como siempre, -¡maldita sea!-, me han preguntado mi opinión. Yo he dicho con cierto temor que sí me parece un gesto espectacular y monumental… pero más bien un gesto de descaro pontificio, de pisoteo del catolicismo y desprecio hacia los católicos de todos los tiempos, empezando por los mártires. Me parece una desvergüenza irrespetuosa de tal calado, que espero que tal visita no se realice jamás. Mi querido hermano de hábito Fray Malaquías (que profesó seis años antes que yo) y está el pobre para entrar en la eternidad cualquier día de éstos, me ha dicho que no me preocupe, porque no se realizará.
Yo no lo sé, ni quiero hacerme el profeta. Solamente sé que el mero planteamiento de la visita es ya de por sí descarado y ofensivo. Este colegueo con Lutero es digno de un Juzgado de Guardia (si es que en Roma lo hubiera), y por supuesto indignará al propio Lutero, que desde su morada eterna bramará contra esta conmemoración de sus discípulos suecos, junto al Representante de la Babilonia del tercer milenio.
Muchos ingenuos andan publicando las frases que Lutero vomitaba contra la Iglesia Católica, intentando hacer ver cómo se las gastaba este pobre frailecito agustino. Como si en Santa Marta no las conocieran y como si eso animara a Francisco a cancelar el billete a Suecia. De eso nada. No hay que olvidar que estamos en el año de la misericordia. Y hay que perdonar. No importa que Lutero dividiera a la Cristiandad, blasfemara contra Jesucristo y la Virgen María, destruyera la Misa y los Sacramentos y un etcétera larguísimo. No importa. Lo que importa es que Lutero es ya nuestro colega, nuestro compinche y nuestro héroe. Con qué amor a la verdad y con qué sinceridad destruyó la Cristiandad. Con qué valor bendijo la matanza de campesinos. Con qué delicadeza habló al Papa y con qué sutileza vivió el evangelio.
En este ambiente se encuentra confortable el Obispo de Roma. No cabe duda que esto es mucho más asequible que el tradicionalismo enquistado, enrocado, sacramentalizado, doctrinizado y farisaico. Viva Lutero. Celebraremos juntos este admirable y santo evento de la Cristiandad. Celebremos con champán el hundimiento del Titanic, el terremoto de Haití y la caida de las Torres Gemelas. Viva Lutero y viva la madre que lo alumbró. Rezaremos juntos al Cristo de Lutero y, para no enfadarlo, quitaremos de Cristo todo lo que a él no le gustara. Como si fuera un ayatolá iraní de visita en Roma.
Esta noticia no tiene nada de particular, después de tantos años en los que el protestantismo y Lutero mismo se han infiltrado en la Iglesia por la puerta grande. Yo creo que cualquier encuesta sobre la doctrina cristiana hecha a seminaristas, catequistas, sacerdotes y obispos dejaría bien a las claras que la mayoría de ellos son protestantes de hecho. El colega Lutero ya no es visto como en otros tiempos (¡puaj!) con recelo y cuidado. No. Ahora es nuestro compinche, nuestro amigote y nuestro compadre.
Cuando el Señor habló de los Pastores Mercenarios (o sea, los malos pastores), dijo que ellos abandonaban el rebaño cuando venía el lobo, y dejaba a las ovejas más solas que la una ante tamaño peligro. Bueno, estos son los pastores a los que les importa poco el rebaño y no tienen amor por las ovejas.
Creo que hay otro tipo de Pastor (aunque no quiero enmedarle la plana al Señor): es el pastor que no ama a las ovejas y no cuida del rebaño, pero cuando llega el lobo se pone a jugar con él a las cartas, se toma unos chatos de vino con él y coleguea a base de bien. Y le va pidiendo perdón porque hay algunas ovejas protestonas que claman por el Buen Pastor. Seguramente le dirá: Cómete primero a ésas, que son preconciliares. El pastor mercenario no es que deje la puerta abierta y salga huyendo. Es que abre la puerta al lobo y le indica dónde está el aperitivo, mientras se juega unas canicas con él.
Dice el conocido Salmo que Dios es lento a la cólera y rico en misericordia. Es la moda vaticana enfrascarse en la segunda parte del versículo. Para eso estamos en el año de la misericordia. Pero la lentitud no equivale a la ausencia de movimiento. Lento a la cólera puede significar que tarda en reaccionar, porque sigue dando oportunidades de arrepentimiento. Pero no significa en modo alguno que no llegue el momento de la cólera. Al menos en castellano vulgar. No sé los exegetas purpurados cómo lo interpretarán. Pero es posible que después del año de la misericordia tengamos que organizar el año de la cólera. Más que nada, para equilibrar fuerzas y sentimientos.
Ahora que lo pienso, es posible que Fray Malaquías tenga razón. Dios dirá.
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viernes, 1 de abril de 2016
PROFECIAS DEL BEATO NICOLAS FACTOR SOBRE EL GRAN PAPA Y EL GRAN MONARCA
Beato Nicolás Factor religioso franciscano español, natural de Valencia, nació en 1520 y murió en la ciudad de Turia en 1583, según sus numerosos biógrafos. El Papa Pío VI le declaro Beato en 1786.
«Se levantará en la Iglesia el espíritu de un nuevo David,
que será un Pontífice Romano, escogido por la mano de Dios;
el cual reformará la Iglesia Católica en tiempo en que se hallará en tanta apretura, que apenas serán católicos y fieles la tercera parte de los que tienen el nombre de cristianos. Este nuevo Pontífice volverá la Iglesia a su antiguo estado y reducirá a los herejes; y en reduciéndolos, se juntará con el Rey, en quien estará la gracia de Dios, y los dos tomarán todos los tesoros de la Iglesia, y hechos moneda, levantarán gente en el Cristianismo, y con poderoso ejército marcharán la vuelta de Jerusalén.
Excitados los Españoles por la santidad de esta causa, se
apoderará de ellos un ardor tan santo, que partirán sin despedirse de sus padres y sin arreglar sus negocios. La legión más fuerte de este ejército se compondrá de religiosos regulares y seculares (1).
Este ejército irá por el estrecho de Gibraltar (2) al Africa; y caminará hasta sitiar la Ciudad de Libia o Fez, y en ella el Túnez, donde formará una poderosa armada, y el ejército caminará por tierra.
Luego que lleguen las nuevas al Turco de que el Rey
León viene tan poderoso, congregará aquél un innumerable
ejército que pondrá en cuidado al León de España; mas Dios
le confortará por medio de un Angel, asegurándole que no
tema, porque le tendrá de su parte. Con este auxilio la armada
Cristiana, que irá por mar, se apoderará por fuerza de la ciudad de Alejandría de Egipto. Y cuando llegue el aviso al Turco, que será al amanecer, se acobardará éste de suerte que, deshaciendo el ejército, se retirará la tierra adentro; y dejándole el campo franco al Rey León, continuará éste sus victorias hasta Jerusalén; y en llegando a ella, se arrojará pecho por tierra y dará gracias a Dios por tantas victorias y mercedes.
Por este tiempo quedará España en poder de hembras;
porque por acudir a la Tierra Santa, apenas se hallarán en
ella hombres de catorce años arriba, que no sean viejos o
inútiles; y cuando vuelvan de la conquista, se cumplirá la profecía que siete mujeres irán tras un hombre, preguntando la una por su marido y la otra por sus hijos. Y cuando los hombres se acertaren a encontrar por las calles, se congratularán entre si de haber llegado a verse juntos, después de tantas tribulaciones. Todo hombre esté alerta, que el tiempo vuela, y no sabemos la hora».
(1) Son los Crucíferos anunciados por San francisco de Paula y otros profetas.
(2) No dudamos que entonces Gibraltar habrá vuelto ya al dominio de España, Inglaterra toca a su fin.
(1) Son los Crucíferos anunciados por San francisco de Paula y otros profetas.
(2) No dudamos que entonces Gibraltar habrá vuelto ya al dominio de España, Inglaterra toca a su fin.
Apología del Gran Monarca 1ª Parte,
paginas 42 y 43.
P. José Domingo María Corbató
Biblioteca Españolista. Valencia-Año 1904
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P. José D. María Corbató,
Profecías
DICHOS DE MONS. MARCEL LEFEBVRE - 6
El Renacimiento y el naturalismo
Encontramos el naturalismo ya en el Renacimiento que, en su esfuerzo por recuperar las riquezas de las culturas paganas antiguas, y en particular de la cultura y del arte griegos, ha llevado a magnificar exageradamente al hombre, a la naturaleza y a las fuerzas naturales. Exaltando la bondad y el poder de la naturaleza, se menospreciaban y se hacían desaparecer del espíritu humano, la necesidad de la gracia, la orientación de la humanidad al orden sobrenatural y la luz ofrecida por la revelación. So pretexto de arte, se quiso entonces introducir por todas partes, hasta en las iglesias, ese nudismo –se puede hablar sin exageración de nudismo– que triunfa en la capilla Sixtina en Roma. Sin duda, consideradas desde el punto de vista artístico, esas obras tienen su valor, pero por desgracia, prima en ellas el lado sensual de exaltación de la carne, totalmente opuesto a la enseñanza del Evangelio: “Pues la carne codicia contra el espíritu, dice San Pablo, y el espíritu lucha contra la carne” (Gál. 5, 17).
No condeno ese arte, si se reserva a los museos profanos, pero no veo en él un medio de expresar la verdad de la Redención, es decir, la feliz sumisión a la gracia de la naturaleza reparada. Mi juicio es muy distinto con respecto al arte barroco de la contrarreforma católica, especialmente en los países que resistieron al protestantismo: el barroco hará uso todavía de angelitos regordetes, pero ese arte de puro movimiento y de expresiones a veces patéticas, es un grito de triunfo de la Redención y un canto de victoria del catolicismo sobre el pesimismo de un protestantismo frío y desesperado.
Mons. Lefebvre
LE DESTRONARON
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