viernes, 3 de noviembre de 2017

EGO SUM VERITAS = YO SOY LA VERDAD



31/10/2017 

Hoy se cumplen 500 años desde la rebelión del sacerdote agustino y heresiarca Martín Lutero, en la vigilia de la fiesta de Todos los Santos de 1517, cuando publicó sus «95 Tesis» en el atrio del templo de Wittenberg.

I. Anti-modelo del Evangelio

Nacido en 1483, fraile agustino, quien por no dominar sus pasiones, apostató de su fe y de su religión, excitando a la rebelión, dando los más grandes escándalos públicos. Así azuzaba a los campesinos a la guerra: Corred, matad, destruid, saquead sin escrúpulo: cuanto recojáis es vuestro.

¡Qué fundador de una «iglesia de Cristo»! «Lutero fue un glotón, a menudo borracho, blasfemo, de lenguaje procaz, iracundo de carácter, de pasiones violentas. Pero es bueno, sin embargo, que se sepa además sobre el “hombre Lutero” con su contradictoria psicología, con sus conflictos interiores, con sus altos y bajos, con sus múltiples enfermedades psíquicas y físicas, con sus dramas angustiosos en sus relaciones con la Justicia divina y la imposible abstención del pecado. Su lucha contra las “tentaciones” fue un trabajo de Sísifo».

Así como era descontrolado en el comer, lo era también en el denigrar, en el ofender, en la maledicencia, carente de inhibiciones, con su furia contra los campesinos, su autorización. De la bigamia, su odio feroz e implacable contra sus enemigos, su lenguaje procaz, su ética sexual permisiva, su negación radical de los dogmas de fe, su radical eliminación del estado religioso, y tantas otras cosas más aún que nos hace decir: ¿cómo pudo decir ese Cardenal que Lutero fue «nuestro común Maestro»?[1], también el Papa Bergoglio ha dicho que el heresiarca es un «testigo del Evangelio».

La «Reforma» de Lutero clamó contra diversas fallas de la Iglesia, eran faltas verdaderas como lo reconoce Chesterton: «Es perfectamente cierto que podemos encontrar males reales, que provocaban la rebeldía, en la Iglesia Romana anterior a la Reforma». Pero agrega enseguida «Lo que no podemos encontrar es que uno solo de esos males reales fuera reformado por la Reforma».

«La Revolución religiosa comenzó con el “libre examen” de Lutero, erigiéndose en criterio personal, en norma suprema de la verdad cristiana. En vez de aceptar el hombre las verdades de la fe tales como fueron reveladas por Dios e interpretadas y enseñadas por el Magisterio de la Iglesia, su auténtica depositaria, convirtió su propia inteligencia en “cátedra”, aun contra la autoridad de la Iglesia docente».

El Padre Luigi Villa enseña:

La posición de Lutero se reduce a esto:

– una Sola Escritura, sin la Tradición de la Iglesia;

– una Sola Fe, sin las obras;

– una Sola Gracia, sin la colaboración del hombre en su libertad moral;

– un Solo Dios, sin la mediación, para su salvación, de la Iglesia y la intercesión de los Santos.

Lutero deformó el texto de la Carta a los Romanos, (3, 28), donde dice San Pablo que el hombre se justifica por la fe, sin que en ese texto original figure la palabra «sola», que añadió por su cuenta el heresiarca en la traducción de la Biblia al alemán.

II. Lutero el blasfemo

Vamos directamente a esta blasfemia sin nombre: Cristo -dice Lutero- cometió adulterio por primera vez con la mujer de la fuente de quien nos habla San Juan. ¿No se murmuraba en torno a Él? ¿Qué hizo, entonces, con ella? Después, con Magdalena; enseguida, con la mujer adúltera, que El absolvió tan livianamente. Así, Cristo, tan piadoso, también tuvo que fornicar antes de morir («Propos de table», núm. 1472, ed. de Weimar II, 107 – cfr. op. cit., pág. 235).

Leído esto, no nos sorprende que Lutero piense -como apunta Funck-Brentano- que ciertamente Dios es grande y poderoso, bueno y misericordioso (…), pero estúpido —Deus est stultissimus— («Propos de table», núm. 963, ed. de Weimar, I, 478). Es un tirano. Moisés procedía, movido por su voluntad, como su lugarteniente, como verdugo que nadie superó, ni aún igualó, en asustar, aterrorizar y martirizar al pobre mundo (op. cit., pág. 230).[2]

Lutero -comenta Funck-Brentano- llega a declarar que Judas, al traicionar a Cristo, procedió bajo la imperiosa decisión del Todopoderoso. Su voluntad (la de Judas) era dirigida por Dios; Dios lo movía con su omnipotencia. El propio Adán, en el paraíso terrenal, fue obligado a proceder como procedió. Estaba colocado por Dios en tal situación, que le era imposible no prevaricar (op. cit., pág. 246).

Aún coherente con esta abominable secuencia, en un panfleto titulado «Contra el pontificado romano fundado por el diablo», de marzo de 1545, Lutero no llamaba al Papa de Santísimo, según la costumbre de aquel tiempo, sino de infernalísimo (cfr. op. cit., págs. 337-338).

«Cuando la Misa haya sido subvertida, yo estoy convencido de que habremos subvertido con ella al papismo. (…). Declaro que todos los prostíbulos, los homicidios, los robos, los asesinatos y los adulterios ¡son menos malvados que esa abominación que es la Misa de los papas!».

III. Testaferro de la Revolución

La esencia de la Revolución tiene su origen en la rebelión gnóstica e igualitaria de Lucifer cuando expresó aquella frase que es la síntesis de la soberbia endiosada, y que han repetido a través de los siglos todos aquellos que se atribuyeron como propios los bienes recibidos: «Non serviam», «No quiero servir».[3] Grito que estableció en el Cielo la primera de todas las revoluciones.

En un terreno abonado por las teorías del humanismo y del renacimiento, Lutero encabezó hace cinco centurias la más importante rebeldía de los tiempos modernos. El humanismo fue reconocidamente un movimiento cultural, pero fue también un retorno al paganismo bajo el disfraz cultural.

El siglo XVIII fue testigo del desarrollo más de la rebelión que alcanzó su punto culminante con la exaltación de la razón. Devino la segunda etapa con la Revolución Francesa que renegó del Cristianismo la religión revelada, para entronizar a la fabricada «diosa razón», por lo que fueron llamados racionalistas.

«No pusieron en cuestión la existencia de Dios, por cierto, pero negaron a la Iglesia y negaron a Cristo como Verbo encarnado, aceptándolo sólo como una gran personalidad. Y aun aquel Dios, cuya existencia toleraron, ya no era el Dios uno y trino, sino un Dios remoto y vaporoso, el Supremo Arquitecto, idea inspirada en el espíritu de la masonería, que fue la gestora principal de aquella Revolución. En fin, tratose de una exaltación desmesurada de la naturaleza, con la consiguiente exclusión del entero orden sobrenatural».[4]

En 1917 se desató la tercera etapa de la rebelión. Un nuevo punto de partida para la Revolución –«la más trágica de la historia, la más sangrienta, la etapa del marxismo en el poder, vástago de la Revolución francesa, como se encargaron de señalarlo los iniciadores del nuevo movimiento. El comunismo es primariamente un fenómeno teológico, o mejor, anti-teológico. Con su anti-teísmo militante no se contentará con negar a la Iglesia (como lo hizo el protestantismo), ni a la Iglesia y a Cristo (como el deísmo racionalista), sino que pretenderá oponerse al mismo Dios. La forma que asumió fue la de una “religión invertida”, la religión de la anti-teología, algo realmente demoniaco, considerando a la religión revelada por Dios como “el opio del pueblo”».[5]

El marxismo no es el efecto de una circunstancia ocasional, sino que está en perfecta continuidad con las subversiones anteriores. Ideología que Nuestra Señora de Fátima llamó error.

Como tampoco es la actual IV etapa de la rebelión: la revolución del paganismo tribal con el desmoronamiento del pudor, la rápida desaparición de las fórmulas de cortesía… que busca tribalizar también la esfera espiritual.[6]

La obra de Lutero básicamente consistió en el desmantelamiento de toda la base de la Iglesia, tal como se había afirmado durante los quince siglos precedentes a su rebelión.

Con la teoría del sacerdocio de los fieles sembró la semilla del moderno igualitarismo, que devino en otras desconstrucciones doctrinales como la abolición del celibato eclesiástico, la secularización de la vida diaria eliminando festividades religiosas, el abandono de la ley canónica, etc. Dio a luz al desprecio por el derecho natural, la ruptura entre cristiano y ciudadano, y la adoración del Estado.

IV. Jesucristo Rey del Universo, la fiesta anti-Lutero

Desde la rebelión de Martín Lutero, los protestantes celebran el domingo anterior al 31 de octubre el Domingo de la Reforma.

EL Papa Pío XI al instituir la fiesta de Jesucristo Rey del Universo, en 1925, había decretado «que se celebre en todas las partes de la tierra el último domingo de octubre, esto es, el domingo que inmediatamente antecede a la festividad de Todos los Santos».[7] Trasladada, tras el Vaticano II al último domingo del año litúrgico.

«De esta manera los misterios de la vida de Cristo conmemorados durante el año terminarán y quedarán coronados con esta solemnidad de Cristo Rey, y antes de celebrar la gloria de Todos los Santos, se celebrará y se exaltará la gloria de Aquel que triunfa en todos los santos y elegidos».[8]

El plan de Satán, de la Revolución, de los enemigos de Cristo, es eliminarlo definitivamente de la sociedad, de las familias, de los individuos, para levantar un orden de cosas en el que El deje de ser el fundamento: «¡No queremos que Este reine sobre nosotros!».

Así Pío XI en su extraordinaria encíclica Quas primas llamó peste a la ideología laicista, denunciando con claridad profética que ésta comienza por negar la soberanía de Cristo sobre todas las gentes, y que consecuentemente con sus malvados intentos se niega a la Iglesia, el derecho, que es consecuencia del derecho de Cristo, de enseñar al linaje humano, de dar leyes, de regir a los pueblos, en orden -claro es- a la bienaventuranza eterna y equiparando ignominiosamente a la Iglesia, Cuerpo místico de Cristo, con las falsas religiones. Aún más, el Pontífice alertaba ya de los intentos de sustituir la religión divina por una cierta religión natural, por un cierto sentimiento natural. Ni tampoco faltaron naciones que juzgaron poderse pasar sin Dios y hacer religión de la impiedad y del menosprecio de Dios. Luminosas y proféticas enseñanzas del Papa Ratti.

El dogma de Cristo Rey es sinónimo del dogma «Fuera de la Iglesia no hay salvación», es sumisión a su Doctrina y a su enseñanza: «Reino de Verdad y de Vida». «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie va al Padre, sino por Mí» (Jn 14, 6).

Quién mejor para cerrar este artículo que un grande: Emilio Castellar:

Oíd jóvenes, estaban en el Capitolio de Roma, todos los dioses que entonces adoraba el mundo, allí estaba el Isis y Osiris de los egipcios, allí el Baal y la Melita de los babilonios, allí el Ormuzd y el Ahrimán de los persas, allí el Júpiter y la Venus de los griegos, allí el Baco y el Jano de los romanos, allí estaban sobre aquellos pedestales de mármol recibiendo las adoraciones y la sangre de los sacrificios de la humanidad, de pronto se abre de par en par la puerta del augusto templo y entra un misterioso personaje: lleva sobre su cabeza una corona de espinas, sobre su espalda arrastra una pesada Cruz, avanza lentamente, dejando detrás de sus pisadas las huellas de su sangre, llega al centro del famoso templo y yergue con magnifica majestad su cabeza y exclama: Ego sum veritas = Yo soy la Verdad, y aquellos dioses falsos del paganismo se bambolean, se derrumban, caen, se convierten en polvo, y el misterioso personaje avanza, y sobre aquél polvo de todas las falsas divinidades del mundo pagano, levanta Él su altar y dice a las generaciones humanas que pasan: Ego sum veritas, Ego sum caritas, Yo soy la Verdad, Yo soy el Amor, y el mundo regenerado y redimido cayó de rodillas delante de Jesucristo, porque era la Verdad y era la Caridad, es decir, era el Verdadero Dios.

Germán Mazuelo-Leytón


[1] VILLA, P. LUIGI, La teología de Martín Lutero.

[2] Cf.: CORREA DE OLIVEIRA, Prof. PLINIO, Lutero: ¡No y no!

[3] JEREMÍAS 2, 20.

[4] Cf.: SÁENZ S.J., P. ALFREDO, La realeza de Cristo y la apostasía del mundo moderno.

[5] Ibid.

[6] MAZUELO-LEYTÓN, GERMÁN, La revolución conduce la nueva Iglesia. http://adelantelafe.com/la-revolucion-conduce-la-nueva-iglesia/

[7] PIO XI, Encíclica Quas primas, nº 30.

[8] Ibid.: nº 31.


domingo, 29 de octubre de 2017

FIESTA DE CRISTO REY - ÚLTIMO DOMINGO DE OCTUBRE




En su manto y sobre su muslo
tiene escrito este nombre:
Rey de reyes y Señor de señores.
(Apocalipsis, 19, 16)


Esta gran festividad fue instituida en 1925 por Pío XI, para honrar al Rey de reyes y Señor de los que dominan.

Hoy es el día de proclamar su realeza, y de decir: ¡Venga a nos el tu reino!, de decir al Padre: "¡Padre, glorifica a tu Hijo!"

"La revolución ha comenzado por proclamar los derechos del hombre, y no terminará sino al proclamar los derechos de Dios". Así decía en el siglo XIX el conde de Maistre.

"Jesucristo no es Rey por gracia nuestra, ni por voluntad nuestra, sino por derecho de nacimiento, por derecho de filiación divina, por derecho también de conquista y de rescate".

"Así que Cristo es Rey universal de este mundo por su propia esencia y naturaleza" (S. Cirilo de Alejandría), en virtud de aquella admirable unión que llaman hipostática, la cual le da pleno dominio no sólo sobre los hombres, sino hasta sobre los Ángeles y aun sobre todas las criaturas. (Pío XI)

Y ¿qué de extraño tiene que sea Rey de los hombres el que fue Rey de los siglos? Pero Jesucristo no es Rey para exigir tributos o para armar un ejército con hierro y pelear visiblemente contra sus enemigos. Es Rey para gobernar los espíritus, para proveer eternamente al mundo, para llevar al reino de los cielos a los que creen, esperan y aman. El Hijo de Dios, igual al Padre, el Verbo por el cual todas las cosas fueron hechas, si quiso ser Rey de Israel, fue pura dignación y no una promoción; fue una señal de misericordia, no un aumento de poder. (S. Agustín)

Nadie tema vaya a perder algo porque se someta al "suavísimo imperio" de Cristo (Col.). No teman las sociedades, porque Él es quien las funda y las sustenta. No teman los poderosos, porque "no quita los reinos mortales quien da los celestiales". No teman tampoco los individuos, porque servir a Cristo es reinar. Es un Amo tal que no esclaviza ni esquilma a sus servidores; un Pastor y un Señor que no engorda con la carne del rebaño, ni se viste con sus lanas, ni se regala con su leche, antes se desvive por los suyos y se les entrega con todos sus haberes ya desde la tierra, hasta que sean capaces de poseerle y de gozarle más cumplidamente allá en el cielo. Tiene derecho a todo mando y a todo honor, pero exige poco y hasta llega a decir que: "su reino no es de este mundo" (Ev.). Por eso, nada hay de más irracional y más incomprensible que el grito rabioso de esa chusma que todavía vocifera: "¡No queremos que Cristo reine sobre nosotros!". Piensan los insensatos que les va a privar de la libertad, cuando se la va a acrecentar y perfeccionar, proscribiendo tan sólo el libertinaje, tan fatal para las almas como para los cuerpos, para las naciones como para los individuos, ya que "lo que hace míseros a los pueblos es el pecado".

Conviene, pues, que Él reine, oportet Illum regnare, porque su reinado "es eterno y universal, es un reinado de verdad y de vida de santidad y de gracia, de justicia, de amor y de paz" (Pref.). Quiere ante todo reinar en las inteligencias, en las voluntades y en los corazones de los hombres. Es un reinado antes que todo espiritual: el aparato exterior lo tiene en poco huye ahora del fausto externo, como huyó cuando los hombres quisieron tributarle los honores de rey, y por eso sigue humilde y "escondido en nuestros altares bajo las figuras de pan y de vino" (Himno de Vísperas).

Esta fiesta viene hacia el final del año litúrgico. Es la coronación de toda la obra redentora de Cristo, corona de todos los santos en la patria celestial. Jesucristo es Rey y lo es ante todo en el altar. En el sacramento de la Eucaristía opera su obra de santificación en las almas, forma de continuo en la Iglesia su "Cuerpo Místico" que un día trasladará al Reino del Padre, para tomar parte en el magno concierto de alabanzas que sin cesar se tributan a la Trinidad Beatísima en el Cielo.

Del Misal Diario y Vesperal de Dom Gaspar Lefebvre O.S.B.


Oración a Cristo Rey

¡Oh Cristo Jesús! Os reconozco por Rey universal. Todo lo que ha sido hecho, ha sido creado para Vos. Ejerced sobre mí todos vuerstros derechos.

Renuevo mis promesas del Bautismo, renunciando a Satanás, a sus pompas y a sus obras, y prometo vivir como buen cristiano. Y muy en particular me comprometo a hacer triunfar, según mis medios, los derechos de Dios y de vuestra Iglesia.

¡Divino Corazón de Jesús! Os ofrezco mis pobres acciones para que todos los corazones reconozcan vuestra Sagrada Realeza, y que así el reinado de vuestra paz se establezca en el Universo entero. Amén.


Consagración de la humanidad para el día de Cristo Rey por el Papa Pío XI

¡Dulcísimo Jesús, Redentor del género humano! Miradnos humildemente postrados; vuestros somos y vuestros queremos ser, y a fin de vivir más estrechamente unidos con vos, todos y cada uno espontáneamente nos consagramos en este día a vuestro Sacratísimo Corazón.

Muchos, por desgracia, jamás, os han conocido; muchos, despreciando vuestros mandamientos, os han desechado. ¡Oh Jesús benignísimo!, compadeceos de los unos y de los otros, y atraedlos a todos a vuestro Corazón Santísimo.

¡Oh Señor! Sed Rey, no sólo de los hijos fieles que jamás se han alejado de Vos, sino también de los pródigos que os han abandonado; haced que vuelvan pronto a la casa paterna, que no perezcan de hambre y miseria.

Sed Rey de aquellos que, por seducción del error o por espíritu de discordia, viven separados de Vos; devolvedlos al puerto de la verdad y a la unidad de la fe para que en breve se forme un solo rebaño bajo un solo Pastor.

Sed Rey de los que permanecen todavía envueltos en las tinieblas de la idolatría; dignaos atraerlos a todos a la luz de vuestro reino.

Conceded, ¡oh Señor!, incolumidad y libertad segura a vuestra Iglesia; otorgad a todos los pueblos la tranquilidad en el orden; haced que del uno al otro confín de la tierra no resuene sino ésta voz: ¡Alabado sea el Corazón divino, causa de nuestra salud! A Él se entonen cánticos de honor y de gloria por los siglos de los siglos. Amén.

jueves, 26 de octubre de 2017

¿LA SINAGOGA DE SATANÁS EN CATALUÑA? por Gil de la Pisa





Agnus Dei Prod
Publicado el 10 oct. 2017

Don Gil de la Pisa analiza la influencia de la masonería en el grave conflicto catalán para romper España y su esencia católica.
El separatismo es el nuevo ídolo que ha sustituido a la religión. Los pueblos del interior antaño carlistas y muy católicos hoy son focos de separatismo radical.
La competencia de educación ha hecho que varias generaciones se envenenasen en el odio a España.
Por su parte los medios de comunicación públicos han sido medios de propaganda separatista.
Cataluña será católica o no será.

miércoles, 25 de octubre de 2017

LA SAGRADA COMUNIÓN Y EL SANTO SACRIFICIO DE LA MISA - XIII

CAPÍTULO 13 
Qué es la causa que obrando este divino Sacramento tan maravillosos 
efectos, algunos que le frecuentan no los sienten en sí. 

Preguntará alguno: pues este santísimo Sacramento da tanta gracia, y obra tantos y tan maravillosos efectos, ¿qué es la causa que muchas personas que celebran y comulgan a menudo, no sienten en sus almas, no sólo aquel gusto y suavidad espiritual que decíamos (cap. 9), pero ni aun parece que aprovechan en la virtud, sino que se están siempre casi de una misma manera? Algunos suelen responder a esto con aquel proverbio común, que la mucha conversación es causa de menosprecio, pareciéndoles que la mucha frecuencia es causa que no se lleguen con tanta reverencia y disposición, y así que no saquen tanto fruto; pero no tienen razón, porque esto no ha lugar en las cosas espirituales y trato con Dios. Aun con los hombres sabios y prudentes dicen que no ha esto lugar, sino que antes la mucha conversación y familiaridad con ellos causa mayor estima y reverencia, porque cuanto uno más los trata, tanto más conoce su prudencia y virtud, y así tanto más los estima. 

Pero demos que tenga lugar ese proverbio en los sabios del mundo, porque, al fin, como en esta vida miserable no puede haber ninguno tan perfecto que no tenga algunas faltas, y ésas se descubran tratando mucho y muy familiarmente con él, puede la mucha familiaridad ser causa que se disminuya su opinión y estima. Empero en el trato y familiaridad con Dios no puede haber esto lugar, porque como este Señor sea de infinita perfección y sabiduría, cuanto más uno trata con Él y más le conoce, tanto más lo reverencia y estima: como lo vemos en los santos ángeles y bienaventurados, que conocen perfectísimamente a Dios en el Cielo y conversan con El familiarmente y lo experimentamos también acá en la tierra, porque cuanto uno más trata con Dios en la oración tanto más le reverencia y estima. 

Y se nos declara esto bien en lo que el sagrado Evangelio cuenta de aquella mujer samaritana, que al principio trató a Cristo como a uno del pueblo (Jn., 4, 9-19): [¿Cómo Tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy mujer de Samaria?] Le llamó el nombre común de la nación; pero procediendo un poco más adelante en la conversación, le llamó Señor: [Señor, dame de esa agua]. Y procediendo un poco más adelante, le llama Profeta: [Veo que Tú eres Profeta]. Y prosiguiendo más adelante, le reconoce por Cristo y por el Mesías. De la misma manera es en la frecuencia de los Sacramentos; antes una Comunión dispone para otra. Y es engaño grande pensar que por llegarse uno de tarde en tarde a recibir este santísimo Sacramento, irá con mayor preparación y reverencia. Y así dijo muy bien San Agustín y San Ambrosio que el que no le merece recibir cada día, no merece recibirle una vez al año. 

Pues respondiendo a la duda, digo: lo primero, que el no sentir tanto fruto con la frecuencia de este santísimo Sacramento, unas veces viene por culpa nuestra, porque no nos preparamos y disponemos para recibirle como debemos, sino llegamos a Él por una manera de costumbre o cumplimiento, que es como si dijésemos: comulgo porque otros comulgan y porque ya lo tengo de costumbre; nos llegamos como por vía de ceremonia, sin haber precedido consideración ni sentimiento de lo que vamos a hacer; eso es la causa de sentir poco fruto. Y así, cuando uno siente en sí que no medra ni aprovecha con la frecuencia de este santo Sacramento, debe mirar y examinar muy bien si es por falta de disposición, y si halla serlo, ha de procurar remediarlo. 

Otras veces suele provenir esto de dejarse uno caer advertidamente en culpas veniales. Dos maneras hay de culpas veniales: unas, que se hacen por inadvertencia, aunque con algún descuido y negligencia; otras hay que se hacen advertidamente y de propósito. Las culpas veniales, en que por no advertir caen las personas temerosas de Dios y diligentes en su servicio, no hacen este daño; mas las que con deliberación, de propósito y advertidamente hacen las personas tibias remisas en el servicio de Dios, impiden en gran parte los efectos divinos de este santísimo Sacramento. Y lo mismo podemos decir de las faltas que deliberadamente y de propósito hace uno en la observancia de sus reglas e instituto. Así como un padre suele mostrar a su hijo el rostro torcido cuando ha hecho alguna falta, para reprenderle con aquello y avisarle que ande con más cuidado de allí en adelante, así lo suele hacer Dios con nosotros en la Comunión y en la oración. Y así, si queremos participar del copioso fruto de que suelen gozar los que se llegan a este divino Sacramento como deben, es menester que procuremos no hacer faltas advertidamente y de propósito. Y noten mucho esto las personas temerosas, porque es de mucha importancia para recibir grandes mercedes de Dios. 

Lo tercero, digo que el no sentir uno con este divino Sacramento aquellos efectos que hemos dicho, muchas veces no es por culpa alguna, ni por eso deja de recibir en su alma grande fruto, aunque a él le parezca que no lo siente; como solemos decir de la oración, de la cual suelen tener muchos la misma queja, que aunque uno no sienta en ella el gusto y consuelo que desea y otras veces por ventura suele sentir, no por eso deja de ser de mucho provecho. como el manjar al enfermo, aunque no le dé gusto, no por eso le deja de sustentar y ser provechoso. Son esas cosas que pertenecen a la providencia altísima de Dios, el cual suele de esta manera probar a sus siervos, y ejercitarlos, y humillarlos, y sacar otros bienes que Él sabe. se añade a esto que algunas veces obra este Sacramento tan secretamente, que apenas lo puede el hombre entender, porque la gracia comúnmente obra como la naturaleza, poco a poco, como parece en una planta que sin echarse de ver cuándo crece, vemos después que ha crecido. Y así, dice San Laurencio Justiniano que así como el manjar corporal sustenta al hombre y hace que crezca, aunque no lo advirtamos, así este divino Sacramento conforta y fortalece al alma con aumento de gracias, aunque no lo sintamos. 

Lo cuarto, digo que no sólo se cuenta por aprovechamiento el ir adelante, sino también el no caer y volver atrás. Y no es menos de estimar la medicina que nos preserva de la enfermedad, que la que nos acrecienta la salud. Y adviértase mucho esto, porque es cosa de gran consuelo para aquellos que no ven tan palpablemente en sí el fruto de este Sacramento. Vemos comúnmente que los que reciben a menudo este divino manjar viven en temor de Dios, y se les pasa todo el año, y a muchos toda la vida, sin hacer pecado mortal: pues ése es uno de los principales frutos y efectos de este Sacramento, conservar a uno que no caiga en pecados, como lo es del manjar conservar la vida corporal. Y lo notó muy bien el Concilio Tridentino diciendo que es remedio y medicina que nos libra de las culpas cotidianas y nos preserva de las mortales. Y así, aunque uno no sienta en sí aquel fervor y devoción, ni aquella hartura y consuelo espiritual, ni después de haber comulgado sienta aquel aliento y ligereza para las buenas obras que otros suelen sentir, sino antes sequedad y tibieza, no por eso deja de recibir fruto. Y si comulgando cae en algunas faltas, no comulgando cayera en otras mayores. Hagamos nosotros buenamente lo que es de nuestra parte para llegarnos con la disposición y reverencia que hemos dicho, que sin duda será grande el provecho que recibirá nuestra alma con la frecuencia de este divino Sacramento. 

Cuenta Tilmán Bredembaquio de un duque de Sajonia, llamado Wedequindo, que era infiel, y vinole curiosidad de ver lo que pasaba en los reales católicos de Carlomagno; y por hacerlo más a su placer, se vistió en hábito de peregrino, y se va allá; era tiempo de Semana Santa y Pascua, cuando toda la gente comulgaba. Él andaba con atención mirándolo todo; y entre otras cosas que vio, fue que cuando el sacerdote comulgaba al pueblo, veía un Niño muy hermoso y muy resplandeciente en cada forma; y dice que en las bocas de unos entraba el Niño tan alegre, tan regocijado y de tan buena gana, que parecía que Él mismo se iba y daba priesa a entrar; en otros, dice que parecía que entraba de muy mala gana y como forzado, porque volvía el rostro y las manos atrás y meneaba los pies, como haciendo resistencia para no entrar en su boca. Y con este milagro se convirtió y se hizo cristiano este príncipe y toda su tierra.  

Otro ejemplo semejante, y que declara más el pasado, se cuenta de un sacerdote seglar, que diciendo Misa, un siervo de Dios que la oía, al tiempo de consumir, vio en la patena, no las especies de pan, sino un Niño; y cuando el sacerdote le levantó para tomarle, volvió el Niño el rostro, y como quien porfiaba, contradiciendo con los pies y manos, a que no le recibiese. Y esto vio aquel siervo de Dios no una, sino algunas veces. Y hablando una vez aquel sacerdote con él, le vino a decir que no sabía qué era, que cada vez que tomaba el cuerpo del Señor, lo tomaba con mucha dificultad. Entonces el siervo de Dios le contó lo que había visto, y le aconsejó que mirase por sí y se enmendase. El sacerdote tomó muy bien el aviso, y compungido enmendó su vida. Y después, oyendo su Misa el mismo siervo de Dios, vio al Niño como de antes; mas que al tiempo de consumir, con los pies y manos juntas se le entraba por la boca con mucha velocidad. 

EJERCICIO DE PERFECCIÓN Y 
VIRTUDES CRISTIANAS 
Padre Alonso Rodríguez

jueves, 19 de octubre de 2017

BONO DE U2 RECIBE LA COMUNIÓN EN COLOMBIA


Desde el Concilio Vaticano II, la Iglesia Conciliar ha promovido una mentalidad de "quédate cómo eres": es decir, que cada uno permanezca en la secta de su elección, o en ninguna en absoluto si eso es lo que quiere. La imagen de hoy no podría ser más simbólica de esta idea equivocada.

En la foto de arriba se encuentra el cantante principal de U2, Paul David Hewson (conocido como "Bono"), que recibe la Comunión en Bogotá, Colombia, el domingo 8 de octubre de 2017.

El grupo de rock estuvo en su gira sudamericana el pasado fin de semana cuando, a pesar de no ser católico, Hewson decidió tomarse un descanso de su "apretada agenda" para pasar por una capilla para la misa del domingo y profanar abiertamente la Eucaristía.

Sin embargo, las noticias progresistas están elogiando este gesto, diciendo que fue admirable ver al rockero orando en silencio.

¿Qué pasa con esta imagen?

Primero, la "música" de rock de U2 promueve la degeneración y la revuelta en la juventud como hemos visto aquí. Su video musical más reciente, "Eres lo mejor de mí", es la evidencia de esto, ya que presenta la mutilación corporal, el "amor libre", la inmodestia, la androginia, el relativismo religioso y la cultura juvenil (aquí). Esta canción reciente también se está utilizando para promocionar a la cineasta georgiana Tatia Pilieva, cuyo título de fama fue su cortometraje con 20 extraños besándose por primera vez, incluidas mujeres con mujeres y hombres con hombres.

Segundo, U2 es un grupo humanitario "políticamente y socialmente consciente" que promueve ideas descaradamente revolucionarias, incluida una Panreligión y un orden mundial, ideales masónicos radicalmente opuestos a una verdadera sociedad católica.

Tercero y más importante: Hewson se suscribe a una rama llamada "no confesional" del protestantismo y trabaja activamente con grupos "humanitarios" evangélicos protestantes. No es sorprendente que haya expresado un fuerte apoyo a Francisco, no como el Vicario de Cristo, sino simplemente como un agente que lucha contra la pobreza y el hambre en el mundo (aquí).

La Iglesia Conciliar no se molestará en corregir a 'Bono' en nada, sin embargo, ya que cree que está bien "permanecer como es".

Abajo en la primera foto, Bono besando a Adam Clayton; segunda foto , besando la lengua Liam Gallagher, tercera foto , haciéndose pasar por un demonio al interpretar como el Sr. MacPhisto.



lunes, 16 de octubre de 2017

EL COMBATE DE SAN MIGUEL - PROFECÍAS DE LA BEATA ANA CATALINA EMMERICH



Ya toda la parte anterior de la iglesia se había derrumbado: no quedaba de pié más que el santuario con el Santísimo Sacramento. Estaba yo derrumbada de tristeza y me preguntaba donde estaba ese hombre que había visto otras veces sobre la iglesia para defenderla, llevando una vestimenta roja y un estandarte blanco. (AA.II.203)

Vi de nuevo la iglesia de San Pedro con su alta cúpula. San Miguel se mantenía en lo alto, brillante de luz, llevando una vestimenta roja de sangre y sosteniendo en la mano un gran estandarte de guerra.

Sobre la tierra había un gran combate. Los verdes y los azules combatían contra los blancos, y estos blancos que tenían por encima de ellos una espada roja y llameante, parecían estar derrotados: pero todos ignoraban por que combatían. (AA.II.205)

La Iglesia estaba completamente roja de sangre como el ángel, y se me dijo que ella sería lavada en la sangre.

Cuanto más duraba el combate, más el color sangrante se borraba de la iglesia y se volvió cada vez más transparente. Sin embargo el ángel descendió, fue hacia los blancos y le vi varias veces al frente de todas sus cohortes. Entonces fueron animados de un coraje maravilloso sin que ellos supieran de donde venía eso; era el ángel que multiplicaba sus golpes entre los enemigos, los cuales huían por todos lados. La espada de fuego que estaba por encima de los blancos victorioso desapareció entonces.

Durante el combate, las tropas de enemigos pasaban continuamente a su lado y una vez vino una muy numerosa.

Por encima del campo de batalla, tropas de santos aparecieron en el aire: mostraron, indicaban lo que había que hacer, hacían signos con las mano: todos eran diferentes entre ellos, pero inspirados de un mismo espíritu y actuando en un mismo espíritu.

Cuando el ángel descendió de lo alto de la iglesia, vi por encima de él en el cielo una gran cruz luminosa a la cual el Salvador estaba ligado; de sus cicatrices surgían haces de rayos resplandecientes que se extendían sobre el mundo. Las cicatrices eran rojas y semejantes a puertas brillantes cuyo centro era del color del sol. No llevaba corona de espinas, sino que de todas las heridas de la cabeza surgían rayos que se dirigían horizontalmente sobre el mundo. Los rayos de sus manos, del costado y de los pies tenían los colores del arco iris; se dividían en líneas muy menudas, a veces también se reunían y alcanzaban de esa manera a pueblos, ciudades, casas sobre toda la superficie del globo. Los vi por un lado y por otro, a veces lejos, a veces cerca, caer sobre diversos moribundos y aspirar las almas que, entrando en uno de estos rayos coloreados, penetraban en la llaga del Señor. Los rayos de la herida del costado se repartían sobre la iglesia situada por encima, como una corriente abundante y muy amplia. La iglesia estaba toda iluminada, y vi la mayor parte de las almas entrar en el Señor por esta corriente de rayos.(AA.II.205)

Vi también planear sobre la superficie del cielo un corazón brillando con una luz roja, del cual partía una vía de rayos blancos que conducían a la llaga del costado...

... y otra vía que se extendía sobre la Iglesia y sobre muchos países...

... estos rayos atraían hacia ellos un gran número de almas que, por el corazón y la vía luminosa, entraban en el costado de Jesús. Se me dijo que el corazón era María. (AA.II.205)

Tuve entonces la visión de una inmensa batalla. Toda la planicie estaba cubierta de una gran humo: había bosquecillos llenos de soldados de donde surgían continuamente. Era un lugar bajo: se veían grandes ciudades en la lejanía. Vi a san Miguel descender con una numerosa tropa de ángeles y separar a los combatientes. Pero esto no llegará más que cuando todo parezca perdido. Un jefe invocará a san Miguel y entonces la victoria descenderá.

Ella ignoraba la época de esta batalla. Dijo una vez que eso ocurriría en Italia, no lejos de Roma donde muchas cosas antiguas serían destruidas y donde muchas santas cosas nuevas (es decir desconocidas hasta entonces) reaparecerían un día. (AA.III.24)

San Miguel descendió en la iglesia (demolida con excepción del coro y del altar mayor) revestido con su armadura, y detuvo, amenazándoles con su espada, a varios malos pastores que querían penetrar allí. Los expulsó a un rincón oscuro donde se sentaron, mirándose unos a otros. La parte de la Iglesia que estaba demolida fue enseguida rodeada de una ligera claridad, de manera que se pudo celebrar perfectamente el servicio divino. Después vinieron de todas partes del mundo sacerdotes y laicos, que rehicieron los muros de piedra, ya que los demoledores no habían podido quitar las fuertes piedras de los cimientos. (AA.III.118)

Texto tomado de Capilla Católica