viernes, 17 de febrero de 2012

DEBEMOS OBEDECER A DIOS ANTES QUE A LOS HOMBRES

“El veneno de todas las perversiones del espíritu moderno es el liberalismo tantísimas veces condenado por los Papas con los términos más enérgicos. Los que deseen expurgar su espíritu de este ambiente y preservarse de él, lean atentamente los buenos libros en los cuales se respira aquel buen aire saludable del cristianismo, y en especial entre ellos “la ilusión liberal” de Louis Veuillot” (Mons. Marcel Le Fefebvre). Este libro del gran polemista católico, amigo de Donoso Cortés, es de 1866. Es probablemente la más perfecta refutación del liberalismo que se haya escrito. Veuillot lo ha visto todo, lo ha entendido todo. Reproducimos a continuación el capitulo XXI del libro.

La primera palabra de mayor libertad que haya sido pronunciada por una boca mortal, el primer acto de mayor libertad que el género humano haya visto ejecutar, fue cuando dos pobres judíos, los apóstoles Pedro y Juan, proclamaron el deber de obedecer a Dios antes que a los hombres, y continuaron difundiendo la enseñanza que el error y la persecución, bajo mascaras de justicia y de prudencia, querían suprimir. (Hechos de los Apóstoles, IV, 19-20) Quien sigue este ejemplo es libre, libre de falsos juicios, libre de falsas prudencias; entra en la ciudad impenetrable; su pensamiento, librado de los bajos terrores, es substraído al imperio de la muerte; pone a cubierto de la esclavitud a todos aquellos a quienes puede persuadir.

Pero es necesario observar dos cosas.

Primeramente, es te acto de libertad que hacen los apóstoles con respecto a las potencias de la tierra, es al mismo tiempo un gran homenaje de sumisión que hacen con respecto a Dios, y ellos no son tan fuertes contra el mundo sino porque obedecen a Dios.

En un discurso pronunciado en el congreso de Malinas, discurso elocuente, muy celebre entre los católicos liberales, se hace remontar la libertad de conciencia a este primero famoso NON POSSUMUS, se dice que allí fue creada y promulgada. Todo lo contrario, según la justa nota de un publicista inglés
(1), es ese día, es por ese NON POSSUMUS que la conciencia humana conoce y acepta el freno de una ley inmutable. No era un principio de libertad liberal que San Pedro evocaba: proclamaba el deber imperecedero, irrevocable, impuesto por Dios que le obligaba a predicar la Revelación. El no anunciaba pues al mundo la emancipación liberal de la conciencia: El, por el contrario, cargaba la conciencia con el glorioso peso de dar testimonio de la verdad; él la emancipaba de los hombres, no de Dios. Podía pedir a los paganos, de parte de Dios, la libertad para los cristianos; el no daba ciertamente ni soñaba dar a los cristianos licencia para elevar el error al nivel de la verdad, de manera que ellos debiesen un día tratar de igual a igual, y que la verdad considerara al error como soberano de derecho divino en tal lugar, con tal que fuese ella misma tolerada o soberana en otro lugar. ¿Y qué respuestas sabría dar entonces esta verdad humillada y diminuida a los sofismas sin número del error? (2)
En segundo lugar, esta liberadora, esta verdad única, la Iglesia sola tiene la misión de enseñarla y ella no persuade de ello más que a las almas llenas de Jesucristo.

Donde Jesucristo no es conocido, el hombre obedece al hombre y le obedece absolutamente; donde el conocimiento de Jesucristo se borra, la verdad bajo, la libertad sufre un eclipse, la vieja tiranía recupera y extiende sus antiguas fronteras. Cuando la Iglesia no pueda enseñar a Jesucristo todo entero, cuando los pueblos no comprendan que es preciso obedecer a Dios antes que a los hombres, cuando no se eleve la voz para confesar la verdad sin disfraz y sin disminución, entonces la libertad habrá abandonado la tierra. Entonces la historia humana estará cerca de su fin.

Sin embargo, en tanto quede un solo hombre de fe perfecta, aquél será libre del yugo universal, tendrá en sus manos su destino y el del mundo; el mundo no existirá más que para la santificación de este último. Y si este último también apostase, si él dijese al anticristo, no que él tienen razón en perseguir a Dios, sino solamente que le es permitido no emplear su fuerza para hacer reinar a Dios, esa sería su sentencia y la del mundo que pronunciaría el apostata. No dando ya la tierra a la verdad divina la confesión y la adoración que le es debida, Dios retirará su sol. Privado del contrapeso de la obediencia y de la oración, la blasfemia no subirá al cielo, pero parecerá enseguida. De suyo recaerá en el pozo del abismo.
Louis Veuillot

Traducido del francés: “L´illusion liberale”
Editorial DISMAS, Rue Arsene Matton, 19.
B-1302 –DION VALMONT (BELGICA)

(1) Las relaciones del Cristianismo con la Sociedad civil, por Edouard Lucas, discurso pronunciado en la Academia Católica de Londres, y publicado por Monseñor Manning.

(2) “Condenamos aquella opinión errónea, en extremo perniciosa a la Iglesia Católica y a la salud de las almas, llamada por Gregorio XVI, nuestro predecesor de f.m., locura, esto es que “la libertad de conciencias y de cultos es un derecho propio de cada hombre, que todo Estado bien constituido debe proclamar y garantizar como ley fundamental”. Pío IX, Cuanta Cura, 8 dic. 1864. Así lo enseño la Iglesia hasta el VaticanoII.


Nota:
Este texto merece ser leído una y otra vez. ¿No es acaso una profecía delo que pasa hoy día, y la más hermosa justificación de la actitud de todos los católicos que rechazan todavía “la ilusión liberal” de la iglesia postconciliar? Pío IX llego llego a decir de esta libro que expresa perfectamente y en todo sus propias ideas, León XIII llamo a Louis Veuillot “un Padre seglar de la Iglesia”. G.D.


Tomado de la Revista: Tradición Católica nº 27 - Abril 1987.

jueves, 16 de febrero de 2012

SALIR HACIA DENTRO- LA VENERABLE SOR CONSUELO EN VISIÓN ACTUAL

Reflejo de la vida de Sor Consuelo Utrilla Lozano desde una perspectiva actual.

miércoles, 15 de febrero de 2012

AES CONTRA LA BLASFEMIA

Alternativa Española convoca, para el próximo 17 de Febrero una manifestación en protesta por la exposición blasfema "Obscenity".

El próximo
viernes 17 de Febrero, a las 19:30 horas AES convoca una manifestación autorizada que tendrá lugar frente a la sala "La Fresh Gallery" situada en la calle Conde de Aranda, 5 de Madrid.

Esta concentración se realiza en protesta por la exposición "Obscenity", que muestra imágenes irreverentes y ofensivas a las creencias cristianas y la Fe católica, y por ello en claro acto de blasfemia.




AES, en defensa de nuestras raices cristianas

lunes, 13 de febrero de 2012

NUEVO OBISPO DE TARBES-LOURDES, AFÍN A LA TRADICIÓN


S.E.R. Mons. Nicolas Brouwet, nuevo obispo de Tarbes - Lourdes


Informa Rorate Caeli que el nuevo obispo de Tarbes-Lourdes, la diócesis en la que ocurrieron las apariciones de la Santísima Virgen a Santa Bernardita, es un hombre afín a la Tradición. De muy buena disposición hacia el culto tradicional que él mismo lo celebra, como atestigua la fotografía. Esto fue durante su gestión como auxiliar de la diócesis de Nanterre, destino que deja para hacerse cargo de la titularidad de Tarbes.



Mons. Brouwet confesando durante la peregrinación tradicionalista Paris - Chartres



Una bendición para Francia y para la tierra de la Inmaculada Concepción. Un ejemplo para el clero.
Muchas gracias al Santo Padre por esta elección.



sábado, 11 de febrero de 2012

ENGAÑOS QUE EL ENEMIGO SUGIERE AL PECADOR

Autor: San Alfonso Mª Ligorio

PUNTO 1

Imaginemos que un joven, reo de pecados graves, se ha confesado y recuperado la divina gracia. El demonio nuevamente le tienta para que reincida en sus pecados. Resiste aún el joven; mas pronto vacila por los engaños que el enemigo le sugiere. “¡Oh hermano mío! –le diré–, ¿qué quieres hacer? ¿Deseas perder por una vil satisfacción esa excelsa gracia de Dios, que has reconquistado, y cuyo valor excede al del mundo entero? ¿Vas a firmar tú mismo tu sentencia de muerte eterna, condenándote a padecer para siempre en el infierno?” “No –me responderá–, no quiero condenarme, sino salvar mi alma. Aunque hiciere ese pecado, le confesaré luego...” Ved el primer engaño del tentador. ¡Confesarse después! ¡Pero entre tanto se pierde el alma!

Dime: si tuvieses en la mano una hermosa joya de altísimo precio, ¿la arrojarías al río, diciendo: mañana la buscaré con cuidado y espero encontrarla? Pues en tu mano tienes esa joya riquísima de tu alma, que Jesucristo compró con su Sangre; la arrojas voluntariamente al infierno, pues al pecar quedas condenado, y dices que la recobrarás por la confesión.

Pero ¿y si no la recobras? Para recuperarla es menester verdadero arrepentimiento, que es un don de Dios, y Dios puede no concedértelo. ¿Y si llega la muerte y te arrebata el tiempo de confesarte?

Aseguras que no dejarás pasar ni una semana sin confesar tus culpas. ¿Y quién ha ofrecido darte esa semana? Dices que te confesarás mañana. ¿Y quién te promete ese día? El día de mañana –dice San Agustín– no te le ha prometido Dios; tal vez te le concederá, tal vez no, como acaeció a muchos, que fueron sanos de noche a dormir en sus camas y amanecieron muertos. ¡A cuántos, en el acto mismo de pecar, hizo morir el Señor, y los mandó al infierno! Y si hiciese lo propio contigo, ¿cómo podrías remediar tu eterna perdición?

Persuádete, pues, de que con ese engaño de decir “después me confesaré”, el demonio ha llevado al infierno millares y millares de almas. Porque difícilmente se hallará pecador tan desesperado que quiera condenarse a sí mismo. Todos, al pecar, pecan con esperanza de reconciliarse después con Dios. Por eso tantos infelices se han condenado y hecho imposible su remedio.

Quizá digas que no podrás resistir a la tentación que se te ofrece. Este es el segundo engaño que te sugiere el enemigo, haciéndote creer que no tienes fuerza para combatir y vencer tus pasiones. En primer lugar, menester es que sepas que, como dice el Apóstol (2 Co. 10, 13): Dios es fiel y no permite que seamos tentados con violencia superior a nuestro poder.

Además, si ahora no confías en resistir, ¿cómo tienes esperanza de lograrlo después, cuando el enemigo no cese de inducirte a nuevos pecados y sea para ti más fuerte que antes y tú más débil? Si piensas que no puedes ahora extinguir esa llama, ¿cómo crees que la apagarás luego, cuando sea mucho más violenta?... Afirmas que Dios te ayudará. Mas su auxilio poderoso te le da ya ahora; ¿por qué no quieres valerte de él para resistir? ¿Esperas, acaso, que Dios ha de aumentarte su auxilio y su gracia cuando tú hayas acrecentado tus culpas?

Y si deseas mayor socorro y fuerzas, ¿por qué no se los pides a Dios? ¿Dudas, tal vez, de la fidelidad del Señor, que prometió conceder lo que se le pidiere? (Mt. 7, 7). Dios no olvida sus promesas. Acude a Él y te dará la fuerza que necesitas para resistir a la tentación. Dios, como nos dice el Concilio de Trento, no manda cosas imposibles.

Al dar el precepto, quiere que hagamos lo que pudiéremos, con el auxilio actual que nos comunica; y si este auxilio no nos bastare para resistir, nos exhorta a que se lo pidamos mayor, que pidiéndole como se debe, nos lo concederá (Ses. 6, c. 13).


PUNTO 2

Dices que el Señor es Dios de misericordia. Aquí se oculta el tercer engaño, comunísimo entre los pecadores, y por el cual no pocos se condenan. Escribe un sabio autor que más almas envía al infierno la misericordia que la justicia de Dios, porque los pecadores, confiando temerariamente en aquélla, no dejan de pecar, y se pierden.

El Señor es Dios de misericordia, ¿quién lo niega? Y sin embargo, ¡a cuántas almas manda Dios cada día a penas eternas! Es, en verdad, misericordioso, pero también es justo; y por ello se ve obligado a castigar a quien le ofende. Usa de misericordia con los que le temen (Sal. 102, 11-13).

Pero en los que le desprecian y abusan de la clemencia divina para más ofenderle, tiene que responder sólo la justicia de Dios. Y con grave motivo, porque el Señor perdona el pecado, mas no puede perdonar la voluntad de pecar.

El que peca –dice San Agustín– pensando en que se arrepentirá después de haber pecado, no es penitente, sino que hace burla y menosprecio de Dios. Además, el Apóstol nos advierte (Ga. 6, 7) que de Dios nadie se burla; ¿y qué irrisión mayor habría que ofenderle cómo y cuándo quisiéramos, y luego aspirar a la gloria?

“Pero así como Dios fue tan misericordioso conmigo en mi vida pasada, espero que lo será también en lo venidero”. Este es el cuarto engaño. De modo que porque el Señor se ha compadecido de ti hasta ahora, ¿habrá de ser siempre clemente y no te castigará jamás?... Antes bien, cuanto mayor haya sido su clemencia, tanto más debes temer que no vuelva a perdonarte, y que te castigue con rigor apenas le ofendas de nuevo. “No digáis –exclama el Eclesiástico (5, 4)– he pecado, y no he recibido castigo, porque el Altísimo, aunque es paciente, nos da lo que merecemos”.

Cuando llega su misericordia al límite que para cada pecador tiene determinado, entonces le castiga por todas las culpas que el ingrato cometió. Y la pena será tanto más dura cuanto más largo hubiere sido el tiempo en que Dios esperó al culpado, dice san Gregorio.

Si vieras, pues, hermano mío, que, a pesar de tus frecuentes ofensas a Dios, aún no has sido castigado, debes decir: “Señor, grande es mi gratitud, porque me habéis librado del infierno, que tantas veces merecí”. Considera que muchos pecadores, por culpas harto menos graves que las tuyas, se han condenado irremisiblemente, y trata además de satisfacer por tus pecados con el ejercicio de la paciencia y de otras buenas obras.

La benevolencia con que Dios te ha tratado debe animarte no sólo a dejar de ofenderle, sino a servirle y amarle siempre, ya que contigo mostró inmensa misericordia, a otros muchos negada.


PUNTO 3

“Aún soy joven... Dios se compadece de la juventud, y más tarde me entregaré a Él”. Consideremos este quinto engaño. Eres joven: ¿mas no sabes que Dios no cuenta los años, sino los pecados de cada hombre?... ¿Cuántos has cometido?... Muchos ancianos habrá que no hayan hecho ni la décima parte de los que tú hiciste. ¿Ignoras que el Señor tiene determinados el número y medida de las culpas que a cada pecador ha de perdonar?

“El Señor –dice la Escritura (2 Mac. 6, 14)– sufre con paciencia para castigar a las naciones en el colmo de sus pecados cuando viniere el día del juicio”. Lo cual significa que el Señor es paciente y sufre y espera hasta cierto límite; mas no bien se colma la medida de los pecados que a cada hombre quiere perdonar, cesa el perdón y se ejecuta el castigo, enviando de improviso la muerte al pecador en el estado de condenación en que éste se halle, o abandonándole a su pecado, que es pena peor que la misma muerte (Is., 5).

Si tenéis una tierra de labor y la cercáis con setos, y a pesar de haberla cultivado muchos años y de haber hecho en ella gastos considerables, veis que, con todo eso, no os da fruto alguno, ¿qué haréis?... Le arrancaréis el cercado y la dejaréis abandonada.

Temed que Dios no haga eso mismo con vosotros. Si seguís pecando, iréis perdiendo el remordimiento de conciencia; no pensaréis en la eternidad ni en vuestra alma; perderéis casi del todo la luz que nos guía, acabaréis por perder todo temor... Pues ya con eso quitada está la cerca que os defendía. Ya llegó el abandono de Dios.

Examinemos, en fin, el último engaño. Dices: “Verdad es que por ese pecado perderé la gracia de Dios y quedaré condenado al infierno. Puede, pues, suceder que me condeno; mas también puede acaecer que luego me confiese y me salve...”. Concedo que así pudiera ser. Quizá te salves. No soy profeta, y no me es dado asegurar con certidumbre que después de ese nuevo pecado no habrá ya para ti perdón de Dios.

Mas no me negarás que si con tantas gracias como el Señor te ha concedido todavía vuelves a ofenderle, es sumamente fácil que para siempre te pierdas. Así lo patentiza la Sagrada Escritura (Ecl. 3, 27): “El corazón obstinado mal se hallará en sus postrimerías”. “Los que proceden malignamente serán exterminados” (Sal. 36, 9). “El que siembra pecados, recogerá, al fin, penas y tormentos” (Gal. 6, 8). “Os llamé –dice Dios (Pr. 1, 24-26)– y me rechazasteis... Yo también me reiré en vuestra muerte”. “Mía es la venganza, y Yo les daré el pago a su tiempo” (Dt. 32, 35).

Así habla de los pecadores obstinados la Sagrada Escritura, y así lo exigen la razón y la justicia. Y, sin embargo, dices que, a pesar de todo, quizá te salvarás. Repetiré que no es imposible; pero ¿no es tremenda locura confiar la eterna salvación a un quizá, y a un quizá tan poco probable? ¿Es negocio éste de tan corto valer, que podemos ponerle en tan grave riesgo?

PREPARACION PARA LA MUERTE
San Alfonso Mª de Ligorio

miércoles, 1 de febrero de 2012

VERDADERAS Y FALSAS APARICIONES


Autor: Padre Andrés García Torres

"Vivimos en una época de gran confusión en muchos de los campos en los que se desarrolla nuestra vida ordinaria y cotidiana. Esta confusión se extiende también a la fe, no por parte de Dios que siempre es fiel, sino por culpa de hombre que todo lo complica por aquel "espíritu malo" que todos llevamos dentro, causa del Pecado Original y que se llama concupiscencia.

En el ámbito espiritual o de la fe hoy asistimos a una verdadera "marejada", por un lado el progresismo que se ha infiltrado o intenta infiltrarse dentro de la Iglesia, las sectas que amenazan como el lobo al cordero la fe de los sencillos, la desobediencia al Magisterio del Papa y de los obispos, las modas que tanto ofenden a Dios (como nos dice Jacinta de Fátima cuando "profetiza" estos tiempos nuestros), y por otro lado un peligro no grave que afecta a muchos sectores de la Iglesia, de buenos católicos: las falsas apariciones que pululan por doquier, muchas veces como algo totalmente extravagante que consigue más el apartar a las almas de Dios y de la Virgen que el llevarlas a Ellos.

No olvidemos que los Santos dicen que el Demonio es "la mona de Dios", pues repite, imita lo que Dios hace para ridiculizarlo y desprestigiarlo. Claros ejemplos tenemos de muchas apariciones supuestas, apariciones que no voy a juzgar aquí pero que están en la mente de todos. Por eso no es extraño escuchar muchas veces en los promotores de estas mentiras y falacias, de estos montajes: "Es la continuación de Fátima..." "Esto es como Fátima". Si analizamos profundamente las verdaderas apariciones que son las aprobadas por la Iglesia nos damos cuenta de que es muy distinto todo: los mensajes, las formas, etc.

Quiero afirmar que desde el 1831 cuando la Virgen se aparece a Santa Catalina en París y le entrega la Medalla Milagrosa tenemos como una "Era de María" que parece que culmina con las apariciones de Fátima, donde la Virgen continuando como en entregas su obra, de un lugar a otro, nos da su celestial mensaje para estos tiempos difíciles, como decía el Papa Juan Pablo II en uno de sus viajes Apostólicos a Fátima: "La voz de María es como la de Juan en el desierto que nos invita a la conversión, a la penitencia, al cambio de vida, a estar alerta a la Venida del Señor en cada hombre y en cada acontecimiento, en nuestra vida y en la de la humanidad".

En los mensajes de Fátima, Lourdes, La Salette, la Medalla Milagrosa, Pontmain... La Santísima Virgen habla muy poco, son mensajes muy breves (como las intervenciones de la Virgen en los Evangelios), claros, sencillos. En los mensajes de las "nuevas apariciones" son mensajes larguísimos, aburridos, da la impresión de que no acaban nunca.

En las auténticas apariciones los mensajes son de esperanza, de amor a la Iglesia. En las "nuevas apariciones" son mensajes llenos de temor y de miedo. Ya he conocido en mi labor sacerdotal a más de una persona que vive atemorizada por estos mensajes. Y Dios no es temor, Dios es Amor, Dios es Misericordia y Confianza Infinita sin límites. Dios sólo detesta la soberbia y la autosuficiencia del hombre que no se reconoce pecador y poca cosa ante la Majestad, la Grandeza y la Sublimidad de Dios.

Otro punto importante a la hora de analizar son los videntes o instrumentos. Si analizamos a Santa Catalina Labouré, a Santa Bernardita o a los niños de Fátima vamos a encontrar almas cándidas, sencillas, humildes, personas que huyen de la fama, de la estima, que incluso se esconden cuando alguien va a preguntar por los "afortunados" que han visto a la Virgen. Si analizamos a los "videntes" de hoy, estos recorren todo el mundo, aparecen en todos los medios de comunicación social, dan conferencias, asisten a congresos, etc. ¡Comparen ustedes mis queridos lectores!

Por otro lado podemos examinar los frutos. Como dice el Evangelio: "Por sus frutos los conoceréis". Estas nuevas apariciones no producen más que enredos, líos, problemas de todo tipo, hasta muchas veces enfrentamientos. No quiero aquí poner ejemplos concretos para no ser juez, eso le corresponde a la Iglesia. Pero sí recuerdo que de un numeroso grupo de peregrinos que salían de una población de Madrid cada primer sábado a una conocida y famosa aparición en España, iban en el autocar todo el tiempo enfadados, regañando, compitiendo por los lugares del autocar, incluso pronunciando groserías por sus bocas algunas de estas personas. A este hecho me remito y a otros muchos que podría citar cuando hablo de los "frutos de las nuevas apariciones".

Después de estas observaciones podemos demostrar lo que hemos dicho. El Diablo es la "mona de Dios", que imita a las verdaderas y autenticas apariciones para – ridiculizándolas -, destruirlas y sobre todo desprestigiarlas. Cuántos sacerdotes y cristianos al saber sobre estas "nuevas apariciones" y ver "los frutos" han identificado estas con las verdaderas y aprobadas y por la falta de discernimiento han despreciado a las verdaderas apariciones.


Cuidado con los fenómenos espectaculares

Muchas veces en estos "falsos lugares de apariciones" se realizan fenómenos que no tienen explicación. Esto no es un indicio de que lo que allí sucede es verdadero. El Maligno que es el Padre de la Mentira, el Príncipe de este mundo puede simular signos que aparentemente son de santidad como son el don de lenguas, los estigmas, etc.

En la vida de Santos de la categoría de San Juan de la Cruz (tiene una doctrina muy buena para discernir todas estas sutilezas y engaños del Demonio en las almas); se cuentan por lo menos dos casos que confirman esto que yo estoy diciendo:

1º Cuando San Juan de la Cruz es nombrado por Santa Teresa confesor de la Encarnación, en el convento de las monjas Agustinas de Avila, existe una monja con "fama de santa" que tiene don de lenguas e interpreta la Sagrada Escritura perfectamente junto con otros dones. Alguien manda a San Juan a verla para que la examine y él descubre que todo es engaño del Demonio sobre esta monja a la que tiene posesionada.

2º En el convento de Beas de Segura (Jaén) fundación de Santa Teresa, San Juan de la Cruz descubre que la relación que una monja dice tener con el Niño Jesús, es cosa del Maligno que la está engañando con falsas visiones, revelaciones, todas llenas de
aparente virtud. No se trata, pues - según pensaba la monja - del Niño Jesús. San Juan de la Cruz descubre la estratagema del Maligno y se da cuenta del gran peligro de estas cosas.


Engaño especial del Demonio para las almas piadosas

Además de los intereses que muchas veces se pueden esconder en estas falsas apariciones nos encontramos con que el Demonio para la gente y almas piadosas utiliza este engaño que engendra tanta soberbia espiritual (la soberbia es incluso peor pecado que la impureza, es el pecado de los Angeles Rebeldes, es el pecado que ocasiona todos los demás, es un pecado muy sutil que se esconde tras una máscara de "bien" y se infiltra por doquier en la vida espiritual). Con la gente piadosa y de buena voluntad no ataca el Maligno directamente, "para convencerlos se presenta como ANGEL DE LUZ.

El principio general se enuncia así: El demonio estimula fuertemente los actos de religión. Por aquí entra a la gente buena; los entusiasma con sus "trampantojos"; incita la bondad, la generosidad, solidaridad con los desheredados o tercermundistas, para oscurecer el objeto de esos actos de religión; los trabaja inconscientemente y va insinuando y deformando: el sacrificio, el esfuerzo personal, el juicio propio, valen más, agradan más a Dios, tienen más mérito que la obediencia.

Acompaña esto con fenómenos extra, de modo que hace creer que allí está Dios; una vez firme en esta fe, los va apartando de la vida de la Iglesia so pretexto de mayor santidad que la de los responsables de la misma Iglesia que -dice- han perdido la fe, (de aquí tantos ataques en mensajes a los obispos, sacerdotes, incluso al mismo Papa, cuántas veces hasta insinuando la venida de un Papa anti-cristo. Con esto consigue el desprestigio de la Iglesia y de una institución tan necesaria y fundamental como el Papado. Algunos de estos mensajes de "supuestas apariciones" los podría firmar sin problemas el mayor anti-clerical o masón de nuestros días y de antaño). Incluso les lleva a ideas de fundar una religión o grupo de "verdadera Iglesia, la Iglesia de los Santos o Carismática, frente a la Iglesia institución o jerárquica".

Con todo lo dicho hasta ahora podemos ver que el Maligno es más inteligente que nosotros, podemos afirmar que incluso ha "utilizado" la misma "arma de Dios": su Madre María la Virgen... Para no caer y ser vencidos necesitamos mucho la humildad y la obediencia a la Iglesia, una vida de oración auténtica, y un abandono en la Santísima Virgen María, Nuestro Socorro y Auxilio.


Auténticos videntes o instrumentos en las manos de Dios

Sabemos por la historia de la Iglesia como el Diablo puede provocar estigmas y fenómenos paranormales para conseguir algún fin, por eso el que en un lugar de apariciones se den "hechos prodigiosos", no quiere decir que sea auténtico. Un ejemplo de esto lo proporciona la misma Escritura en Simón el Mago, quien volaba e imitaba los milagros de los apóstoles. Mas al hacer San Pedro la señal de la cruz, pierde el mago todos sus "dones".

Nos extraña que el Maligno pueda hacer esto, pero él lo hace utilizando del misterioso poder que Dios le ha dado, y tiene mucho poder en cuanto que es un Angel, no más que Dios, claro esta, por eso nosotros lo podemos vencer.

Vamos a discernir sobre las actitudes de los videntes, tema esencial en las apariciones o manifestaciones de Dios, sobre todo en las marianas tan actuales en nuestros días.

Afirmando con esto, que sucesos "prodigiosos" en un lugar de aparición no es criterio de verdad o autenticidad. Sabemos que en Lourdes después de las apariciones a Bernadette, aparecieron grupos de falsos videntes endemoniados que incluso levitaban y que si no hubiera sido por la acción de Dios y la prudencia de la Iglesia hubieran "tirado o destruido" la Obra de la Virgen que tantos grandes frutos ha producido. El Maligno para lograr un gran éxito para su "reino de tinieblas", puede permitir o consentir una pequeña derrota aparente, no olvidemos lo que ya hemos afirmado con la Escritura y la Iglesia: es el "padre de la mentira", es muy astuto y sagaz.

Los dones y carismas son un regalo de Dios a las almas cuando estas son "pequeñas", humildes y sencillas. Son engrandecidas por Dios cuando estas almas corresponden a sus gracias.

No debemos de olvidar que según la doctrina Católica todas las apariciones son revelaciones privadas, con la muerte de San Juan - el último de los Apóstoles - se ha cerrado la Revelación Pública de Dios. (Llama la atención como en muchas de estas apariciones los seguidores nunca o casi nunca meditan o leen la Sagrada Escritura y sin embargo, constantemente están embebidos por los mensajes de estas apariciones. Y que las Iglesias donde está el Santísimo Sacramento Real y Verdaderamente presente se encuentran vacías y los lugares de apariciones están llenos).

Para ser santos uno no necesita tener carismas sobrenaturales, como por ejemplo los estigmas. Muchos santos no han tenido ningún carisma extraordinario. Lo importante es el grado de Caridad y de Unión con Dios, así como de docilidad a los planes y Voluntad de Dios.

El vidente o instrumento tiene que tener unas señales de vocación profética, tiene que percibirse que es un hombre o mujer de Dios, estas señales son principalmente:

- Honestidad natural
- Rectitud moral
- Normalidad natural
- Sinceridad transparente

Señales que suelen verse deformadas en uno u otro punto cuando las apariciones son falsas. La falta de sinceridad, la afectación, la desobediencia, etc., son sólo algunos ejemplos que pueden verse en estos falsos videntes...


Falsos videntes

Frente a los verdaderos videntes como los pastores de Fátima, Bernardita, Catalina, etc. tenemos una gran cantidad y gama de falsos videntes "bufones de Satanás", "altavoces de ellos mismos o del Diablo". Podemos decir de ellos que son "anti-profetas". Siempre con riesgos de transformarse en "marionetas" del Diablo "predicador y rezador". Manipulados y manipuladores al propagar la falsa piedad mariana, supersticiosa, temerosa y tumorosa. Borrosas fronteras con el "Satanismo" místico.

Indicio de todo esto que estamos afirmando son la cantidad de apariciones que surgen hoy por doquier.
Como ya decíamos al principio, uno de los fenómenos de nuestros días es la falta de fe en el Dios y en la Iglesia verdaderos, así como en la Virgen verdadera (tal y como nos la presenta el Espíritu Santo por la Iglesia, su Esposa), y esto ocasiona que surjan todos estos lugares.

Indicio de falsa aparición es la soberbia de sus instrumentos o videntes, que atacan a la Iglesia, censuran al Papa, a los obispos o a los sacerdotes con el pretexto de que ellos son santos y no los otros.

Indicio de mentira son los montajes o las grandes ganancias, los enriquecimientos de muchos de los videntes u organizaciones que "despluman" a sus seguidores y los dejan incluso en la calle, no olvidemos que el entusiasmo no controlado en mentes "débiles" ocasiona el que los pícaros se aprovechen bien y saquen buena tajada.

Indicio de falsedad son estos videntes que se contradicen, que no están seguros, que afirman cosas o contra el Magisterio de la Iglesia o contra la práctica multisecular de siempre en la Iglesia (por ejemplo llevando a familias enteras a dejar su hogar e irse todos a vivir en comunidad, donde el núcleo familiar queda
anulado y como nos dice la Iglesia: "La familia es la Iglesia doméstica"

Indicio de montaje es el "milagrerismo", la "superstición", "la histeria", tan contrarias al Evangelio y que estas nuevas apariciones fomentan constantemente, "milagros" que unos ven y otros no, o unos más claro que otros. En Fátima, por el contrario, el milagro del sol fue claro y tajante y todos lo vieron. Si Dios hace algo sobrenatural lo hace para que todos lo vean claro. El fin del Milagro es demostrar el poder Divino.

Podría decir muchas más cosas, prefiero que con todo lo dicho juzguen ustedes mismos.
Que mediten profundamente y pidan luz y gracia al Espíritu Santo para que nos ayude a entender y a comprender todas estas cosas en las que nos jugamos mucho. Que todo contribuya para que llegue el tan deseado y esperando Triunfo del Inmaculado Corazón de María, prometido y anunciado en Fátima, que llegará sólo cuando Dios quiera, cuando Dios lo designe en su Infinita Providencia y Misericordia. A nosotros sólo nos queda vivir el presente, aprovechar el momento actual que Dios nos ha dado, para santificarnos, santificar a los demás y trabajar por la Gloria de Dios.

Fuente: Catholic.net