

Lo que ahora nos preguntamos es si el prefecto de la Congregación para el Culto Divino, monseñor Antonio Cañizares, hará algo al respecto con el obispo de la diócesis o directamente con el responsable de la fechoría (abajo en la foto). Y es que, la verdad, la imaginación de algunos es desbordante y supera cualquier disposición litúrgica que se pueda concebir de antemano.

¡Si entendieran, aunque sólo fuera un poco, el misterio que celebran! ¡Si este sacerdote fuera consciente de su identidad y del valor que tiene su ministerio! Seguramente nada de esto habría ocurrido. Al menos, nos podría haber evitado el escándalo a todos, incluidos sus feligreses.
SECTOR CATÓLICO, fiel a sus compromisos fundacionales, no puede, una vez más, dejar de denunciar públicamente estos hechos y solicitar a las autoridades eclesiásticas competentes que tomen medidas, de una vez por todas, para tratar de evitar estos graves sacrilegios con los que es ofendido el Señor en demasiadas partes del mundo.
Tomado de Sector Católico.