
La doctrina de la Iglesia está en evolución, no es algo establecido para siempre. Actualmente la posición de la Iglesia sobre la cuestión es muy severa, despiadada y hasta inhumana, porque causa sufrimientos. Pero debemos tener esperanza porque la Iglesia cambia la doctrina. Lo que hace cincuenta años se consideraba pecado, hoy no lo es más. Y por lo tanto, en esa evolución y colocando siempre en el primer puesto el bien del hombre, lo que hoy parece ser un mal, mañana pueda ser que no.
La morbosa y paranoica diferencia que el Magisterio hace entre “ser homosexual y “cometer actos homosexuales” es como decirle a una planta: Puedes crecer pero no florecer. ¿Cómo se hace para decirle a una persona que no puede expresar su afectividad y su sexualidad? Esto sí que es contra natura.
Nota catapúltica
Menos mal que esta vez alguien hizo algo: Monseñor Giulio Giulodori, obispo de Macerata, reprendió pública y severamente al clérigo Maggi. Pero este perturbado moral todavía sigue dirigiendo el Centro de Estudios Bíblicos en Montefano.
Fuente: Catapulta