martes, 18 de marzo de 2014

CUESTIONES TEOLÓGICAS, Nº 9

SPES

Santo Tomás de Aquino,
Suma Teológica,
Parte I, Cuestión 1, Artículo 10:

El texto de la Sagrada Escritura,
¿tiene o no tiene varios sentidos?

Objeciones por las que parece que el texto de la Sagrada Escritura no tiene varios sentidos. Estos son: el histórico o literal, el alegórico, el tropológico o moral, el anagógico.

1. La multiplicidad de sentidos en un texto engendra confusión y desengaño, y quita fuerza al argumento. De ahí que la argumentación no parta de proposiciones de varios sentidos so pena de ofrecer meros sofismas. La Sagrada Escritura debe ser capaz de mostrar la verdad sin ningún tipo de sofisma. Por lo tanto, un mismo texto de la Escritura no puede tener varios sentidos.

2. Dice Agustín en el libro De utilitate credendiLa Escritura llamada Viejo Testamento se nos transmite de cuatro formas: histórica, filológica, analógica y alegórica. Estas cuatro formas parecen completamente distintas de los cuatro sentidos citados. Por lo tanto no parece conveniente que un mismo texto de la Escritura se explique según esos cuatro sentidos.

3. Amén de los cuatro sentidos citados, hay otro, el parabólico.

Contra esto: está lo que dice Gregorio en el XX MoraliumPor su modo de hablar, la Sagrada Escritura está por encima de todas las ciencias, pues con un mismo texto relata un hecho y revela un misterio.

Respondo: El autor de la Sagrada Escritura es Dios. Y Dios puede no sólo adecuar la palabra a su significado, cosa que, por lo demás, puede hacer el hombre, sino también adecuar el mismo contenido. Así, de la misma forma que en todas las ciencias los términos expresan algo, lo propio de la ciencia sagrada es que el contenido de lo expresado por los términos a su vez significa algo. Así, pues, el primer significado de un término corresponde al primer sentido citado, el histórico o literal. Y el contenido de lo expresado por un término, a su vez, significa algo. Este último significado corresponde al sentido espiritual, que supone el literal y en él se fundamenta. Este sentido espiritual se divide en tres. Como dice el Apóstol en la carta a los Hebr 7,19, la Antigua Ley es figura de la Nueva; y esta misma Nueva Ley es figura de la futura gloria, como dice Dionisio enEcclesiastica Hierarchia. También en la Nueva Ley todo lo que ha tenido lugar en la cabeza es signo de lo que nosotros debemos hacer. Así, pues, lo que en la Antigua Ley figura la Nueva, corresponde al sentido alegórico; lo que ha tenido lugar en Cristo o que va referido a Cristo, y que es signo de lo que nosotros debemos hacer, corresponde al sentido moral; lo que es figura de la eterna gloria, corresponde al sentido anagógico.
El sentido que se propone el autor es el literal. Como quiera que el autor de la Sagrada Escritura es Dios, el cual tiene exacto conocimiento de todo al mismo tiempo, no hay inconveniente en que el sentido literal de un texto de la Escritura tenga varios sentidos, como dice Agustín en el XIIConfess.

A las objeciones:

1. La diversidad de sentidos no engendra ningún equívoco o cualquier otro tipo de ambigüedad. Pues, como ha quedado dicho, estos sentidos no se multiplican porque un mismo término tenga muchos significados, sino porque el contenido de lo significado por los términos puede significar otra cosa. En este sentido, nada en la Escritura se presta a confusión, puesto que todos los sentidos parten de uno, el literal. Sólo del sentido literal puede partir el argumento, no del alegórico, tal como dice Agustín en su carta a Vicente el Donatista. Sin embargo, no por eso se echa a perder algo de la Sagrada Escritura, puesto que si en el sentido espiritual hay algún contenido necesario de fe, la Sagrada Escritura en algún otro lugar lo transmite explícitamente en sentido literal.

2. Aquellas tres formas de transmisión histórica, etiológica y analógica pertenecen al mismo y único sentido literal. La forma histórica, tal como dice el mismo Agustín, relata algo sin más; laforma etiológica indica la causa de algo, por ejemplo cuando el Señor indicó por qué Moisés permitió a los judíos poder repudiar a sus mujeres: por la dureza de su corazón (Mt 19,8); la forma analógica explica cómo dentro de la Escritura la verdad de un texto no contradice la verdad de otro. La forma alegórica, de las cuatro señaladas, es la única que cae dentro de los tres sentidos espirituales. También Hugo de San Víctor incluye el sentido anagógico en el alegórico; y así, en el libro tercero de sus Sentencias, mantiene sólo tres sentidos: el histórico, el alegórico y el tropológico.


3. El sentido parabólico está contenido en el literal. Pues los términos significan algo propio y algo figurado. El sentido literal no se detiene en la figura misma, sino en lo figurado. Por ejemplo, cuando la Escritura habla del brazo de Dios, el sentido literal no está diciendo que Dios tenga el brazo en cuanto elemento corporal, sino en cuanto fuerza para obrar, que es lo que el brazo significa. Queda claro que lo falso no puede fundamentarse en el sentido literal de la Sagrada Escritura. 

sábado, 1 de marzo de 2014

LA JUNTA DE ANDALUCÍA ESTUDIA EXPROPIAR LA MEZQUITA-CATEDRAL DE CORDOBA, PROPIEDAD DE LA IGLESIA DESDE HACE SIGLOS

Capilla Real de la Mezquita-Catedral de Córdoba.
Capilla Real de la Mezquita-Catedral de Córdoba.
BD.- La Junta de Andalucía anunció la semana pasada que estudia expropiar la Mezquita-Catedral de Córdoba, propiedad de la Iglesia desde hace siglos. Según afirmó la delegada de la Junta en Córdoba, Isabel Ambrosio, se “ha solicitado un informe jurídico para saber si le compete al Gobierno de la Junta de Andalucía reclamar la titularidad pública de ese bien”.
La idea inicial, sin embargo, no parte directamente de la Junta sino de una iniciativa particular impulsada por Plataforma Mezquita-Catedral de Córdoba a través de la web change.org para pedir firmas a favor de la expropiación del templo. Hasta el momento, la petición ya ha cosechado más de 129.000 apoyos. Lo que más sorprende ha sido la celeridad de la Junta para plantear esta posibilidad, ya que esta petición nació el 11 de febrero, apenas diez días antes de que el Gobierno andaluz la tomase en consideración.
¿Quién está detrás de dicha Plataforma? ¿Se trata de una simple iniciativa ciudadana o hay intereses políticos detrás? En primer lugar, hay que destacar que el portavoz de la “Plataforma Mezquita-Catedral de Córdoba”, Miguel Santiago Losada, profesor de Biología, es elfundador del Comité de Solidaridad con América Latina en Córdoba (Cosal). Cosal es un colectivo de extrema izquierda que, según revela su propia web, actúa “desde unos presupuestos feministas, anticapitalistas y antiimperialistas”.
Además, Losada también es cofundador y actual presidente de la Asociación Kala, cuyo objetivo es “la integración sociolaboral de los jóvenes inmigrantes”. La Asociación emitió una nota el pasado 13 de febrero en su página en Facebook, firmada por Miguel Santiago Losada como “Profesor y Presidente de la Asociación Kala”, en donde revela la verdadera autoría de la petición para expropiar la Catedral:
“Hemos iniciado oficialmente la petición de firmas para solicitar a la Unesco y Junta de Andalucía que tomen las medidas oportunas ante el riesgo que corre su declaración como Patrimonio Mundial de la Mezquita-Catedral de Córdoba.”
Curiosamente, el presidente de la asociación que dice haber lanzado la petición acaba siendo elegido portavoz de la Plataforma que impulsa la expropiación. La Asociación Kala ha recibido desde su creación, en 2005, subvenciones de la Junta andaluza por un valor próximo a 77.000 euros. Así pues, ha sido una asociación subvencionada por la Junta que preside Susana Díaz la que está impulsando la expropiación.
Otro de los principales impulsores de esta particular iniciativa es el profesor de Derecho Civil de la Universidad de Córdoba Antonio Manuel Rodríguez, candidato del Partido Andalucista en las últimas elecciones generales, una formación nacionalista y de izquierdas que gobernó Andalucía junto al PSOE hace años. Asimismo, participó este mismo mes en una conferencia organizada por Europa Laica, un grupo anticatólico y de extrema izquierda.
De hecho, Antonio Manuel Rodríguez redactó el Decálogo de Córdoba por la Alianza de Civilizaciones, que en su día publicó Web Islam. Su aparición en dicha web no es esporádica (Google encuentra miles de menciones a Antonio Manuel Rodríguez en Web Islam). Dicho decálogo incluía, entre otras medidas, la “concesión preferente de la nacionalidad española a los descendientes de los andalusíes”, es decir, a todos los descendientes de los musulmanes expulsados de España tras la Reconquista.
Rodríguez también aparece en Web Islam estrechando la mano de Mansur Escudero, presidente de la Junta Islámica de España, con motivo de la celebración de un seminario internacional organizado en Córdoba por el Liderazgo Popular Islámico Mundial en junio de 2007, patrocinado por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, y tras el que se dio a conocer dicho decálogo. Pocos días después de ese seminario, Mansur Escudero afirmó: “Sería muy bello convertir Córdoba en La Meca de Occidente”. O sea en un territorio de intolerancia feroz y fanatismo medieval. Como es sabido, en la Meca, los no musulmanes tienen vetada la entrada y la pertenencia, así sea no visible, de algún símbolo cristiano se paga con la pena de muerte. Por lo menos no se puede decir que es esta gente esconde sus verdaderos propósitos.
Al carro de este polémico asunto se ha subido el ex alcalde de Córdoba, el comunista Anguita, quien ha afirmado este miércoles que la inmatriculación de la Mezquita que en su día hizo la Iglesia Católica, poniendo así a su nombre dicho histórico monumento declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, fue “algo propio de una felonía” y, en cualquier caso, “un hurto legal”.
En rueda de prensa, Anguita ha hecho tal afirmación en relación con la campaña de recogida de firmas ‘on line’ puesta en marcha para reclamar la titularidad pública de dicho inmueble y ha dicho no haber visto que respalden tal campaña “los cordobitas”, que son quienes proclaman su “ferviente amor a la Córdoba inmortal”.
En este sentido, el exlíder de IU ha recordado que esa postura de los ‘cordobitas’ se da “cuando resulta que uno de los monumentos más emblemáticos de España” pasó “a manos privadas de una manera que, aunque legal, desde luego” fue “irregular” y, además, se llevó a cabo de una forma “totalmente propia de una felonía”.
De lo que sí se ha olvidado de decir palabra ha sido de las 20.000 iglesias (entre ellas varias catedrales, incluyendo su patrimonio artístico y sus archivos) y muchos miles más de monumentos católicos incendiados, destruidos y profanados por sus correligionarios de partido y del bando republicano en general durante la Guerra Civil del 36-39, y los miles de curas, monjas y laicos asesinados por sus convicciones religiosas. La memoria es así, sobre todo la de esta gente: memoria hemiplégica de canallas y sinvergüenzas.
(Citado como referencia en numerosas obras, un detallado estudio publicado en 1961 por Antonio Montero Moreno (“Historia de la persecución religiosa en España, 1936-1939″) identificó a un total de 6.832 víctimas religiosas asesinadas en el territorio republicano, de las cuales 13 eran obispos, 4.184 sacerdotes, 2.365 religiosos y 283 religiosas).

miércoles, 26 de febrero de 2014

CARNAVAL - IMÁGENES Y REFLEXIONES

Las imágenes siempre enseñan, porque  a   veces tenemos dificultad para comprender completamente las cosas.
Hoy encontré esta foto del Carnaval en Roma, del año de 1858, y recordé haber leído algo del Santo Cura de Ars sobre el carnaval y las danzas.  Sabemos que San Juan Mª Vianney nació en Dardilly, en el departamento  de Ródano, Francia, el 8 de mayo de 1786 y descansó en Dios en la ciudad de Ars-sur-Formans el 4 de agosto de 1859, por lo que este diseño es de los tiempos del santo francés.

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Observamos en ella la modestia en las ropas de la época, sobre todo comparadas con las de la actualidad,   las que hoy en día se usan en el Carnaval, en baladas,  en las graduaciones o en casi todos los eventos mundanos, al igual que para asistir a  bodas en las Iglesias Católicas!
No publicaré aquí fotografías que muestran  la inmodestia e indecencia, porque es totalmente innecesario, y aquí hay un consejo a los blogueros católicos que quieran publicar textos sobre lo dañino del Carnaval para las almas, quienes acaban ilustrándolos con imágenes que no deberían ver los ojos de los cristianos.
Sed puros, nos exhortan los Santos, incluso en las miradas!!!
La moda en sí no es un mal, hay detrás de ella todo una estructura que implica la economía tanto de los grandes centros industriales como de pequeñas poblaciones de productores de determinados  tipos de fibras o colorantes.
Usted estará de acuerdo en que las cosas cambian; si  ya no vivimos en las cavernas y no necesitamos cubrirnos con pieles, también es aceptable que el vestido también cambie, y “se actualice” por decirlo así. Después de todo, si tuviéramos  todo a fuego y espada – como pretenden los jansenistas, queriendo ajustar a las personas conforme a sus pensamientos, palabras y acciones -  todos deberíamos vestir como Jesús y María… Entonces hasta el Santo Cura de Ars estaría equivocado!!!
Véase, pues, que el sentido común es la palabra clave en todo. Hasta en la moda. Un buen católico no necesita vestirse como si viviese en 1940!!! O antes… No está prohibido, pero pareciera que se entiende que la  modestia es exclusivamente algo exterior.  Se asemejaría a aquellos sacerdotes que, ni aquí ni allá, celebran la Misa en latín porque “les parece hermosa” o quienes “ la prefieren”… Como si fuese un acto teatral simplemente.
La modestia nace en el interior, Y no surge de la nada, ni por imposición (obediencia) ciega, sino de la oración y de la lectura piadosa de los buenos libros de los Santos acerca de la modestia; del convencimiento, de que definitivamente así agrada más a Dios.
La precipitación en volverse modesta de la noche al día puede hacer que se cometan algunos errores – y acabar pareciendo más protestantes que los protestantes – o que sea sólo algo superficial, lo que no deja de ser frívolo! Y entonces vemos un arrastras las faldas de ida y vuelta sin grandes cualidades ni virtudes interiores, con las consecuencias previsibles, con el daño predecible para el alma. Y el primer efecto fácilmente perceptible  es una inmensa falta de caridad para con las jóvenes y señoras que vienen a Misa por primera vez y que acaban siendo el blanco de las miradas llenas de desprecio, e incluso a veces siendo expulsadas de la iglesia!!! ¿No sería más cristiano   si alguien educada y cortésmente les informara, o mejor todavía, les ofreciera un paño para cubrirse?
Definitivamente, el tema es el CARNAVAL y las demás fiestas mundanas, a las cuales los católicos no asisten pero terminan por estar involucrados, porque, en esos días vergonzosos para la humanidad, son obligados a ver lo que no desearían, sólo por salir a la calle, por algún compromiso u obligación. Sin hablar del Internet o la televisión, para quienes todavía ven televisión.

Falta poco para un Carnaval más, en marzo, una fiesta más de adoración al Demonio, con el sacrificio de millares, quizá millones de almas, que pierden la pureza y la castidad, que se embriagan y/o se drogan, que danzan frenéticamente,  que se desnudan de las ropas y de las virtudes. ¿Y cuáles son las consecuencias inmediatas? Accidentes de tráfico, en los cuales las personas acaban muriendo sin tener tiempo de reconciliarse con Dios. Pero sobre todo el sexo (consentido o no), el embarazo “indeseado” y los abortos consiguientes…

Y lo que más escándalo causa, como si todo lo anterior no fuese bastante, es que entre los juerguistas hay (pseudo) católicos. Católicos con todo tipo de adjetivos: modernistas, progresistas, carismáticos, de domingo solamente, no practicantes… Es decir, que ostentan el nombre de CATÓLICOS y sus actos  afectan a la Iglesia en su totalidad.

El miércoles de Ceniza (el 5 de marzo), estarán allá para recibir las cenizas y el perdón por los “crímenes premeditados”, porque pecar pensando en confesarse después… es un pecado premeditado!!!

Yo me pregunto lo que diría San Juan Mª Vianney si presenciara la mundanidad de nuestros tiempos. Luchó enérgicamente durante 25 años para acabar con las danzas en su pequeño Ars… Obtuvo éxito y, hoy, está todo peor, mucho peor.

¡En qué tiempos trastornados vivimos! ¿Hasta cuándo, Señor mío? ¿Hasta cuándo?

Para nuestra reflexión dos textos. Uno abajo, sobre el Santo de Ars y otro, un articulo publicado anteriormente, ver enlace abajo, de un texto de San Alfonso María de Ligorio: Los Dolores de María. Meditación para los días de Carnaval.

Ars era el lugar predilecto de los bailarines jóvenes de los barrios. Todo era pretexto para bailar. Para terminar con ello, el Santo Cura de Ars sostuvo 25 años de duro combate.

Explicaba que no basta evitar el pecado, además se debe huir de las ocasiones de pecar. Por eso decía: el pecado y la ocasión de pecado son la misma maldición. Atacaba así al mismo tiempo la danza y la pasión impura fomentada por ella: “No hay un solo mandamiento de la Ley de Dios que el baile no transgreda. […] Dios Mío, ¿podrán ser tan ciegos al punto de creer que no hay mal  en la danza, cuando ésta  es la cuerda con que el demonio arrastra más almas al infierno? El demonio rodea un baile como un muro cerca un jardín.  Las personas que entran en un salón de baile dejan en la puerta a su Ángel de la Guarda, y el demonio lo sustituye, de suerte que hay tantos demonios cuantos son los que danzan.”

El Santo era inexorable no solamente con quienes bailaran, sino con los que solamente asistieran al baile, pues la sensualidad también entra por los ojos.  Les negaba la absolución, a menos que prometieran nunca más hacerlo.  Al reformar la Iglesia, erigió un altar en honor de San Juan Bautista, y en su arco mandó tallar la frase: Su cabeza fue el precio de una danza!… Es de destacarse que los bailes de la época, en comparación con los de hoy, sobre todo de los           saltos frenéticos e inmorales del carnaval y las nuevas danzas modernas, eran algo inocentes, Pero era el comienzo que disparó nuestros bailes actuales.

La victoria del Padre Vianney en este campo fue total. Los bailes desaparecieron de Ars. Y no sólo los bailes, hasta algunas diversiones inofensivas que él juzgaba indignas de buenos católicos.
Junto a estos combatió también las modas que juzgaba indecentes en la época ( y que, frente al casi nudismo actual, podrían ser consideradas recatadas!). Las jóvenes, decía “con sus atractivos rebuscados e indecentes, luego darán a entender que son un instrumento del que se sirve el infierno para perder sus almas.  Solamente en el tribunal de Dios se sabrá el número de pecados de los que ellas fueron  causantes.” En la Iglesia, jamás se toleraron los escotes y los brazos desnudos


Visto en: Pale Ideas

martes, 25 de febrero de 2014

PASAJES DE LA BIBLIA


El hombre nacido de mujer vive corto tiempo y está repleto de muchas miserias (Job.14.1). Nosotros padecemos justamente por nuestros pecados, pero Este ningún mal ha hecho (Lc.23,41). Todos los que quieran vivir piadosamente, siguiendo a Cristo, padecerán persecuciones (2 Tim.3,I2). Habéis de alegraros en la medida en que participáis en los padecimientos de Cristo, para que en la revelación de su gloria exultéis de gozo (1Ped.4,13). 

Tengo por cierto que los padecimientos del tiempo presente no son nada en comparación con la gloria que ha de manifestarse en nosotros (Rom. 8,18). Pues por la momentánea y ligera tribulación Dios nos prepara un peso eterno de gloria incalculable (2 Cor.4,17). 

domingo, 23 de febrero de 2014

LA VIRTUD DE LA HUMILDAD (XVII)


CAPÍTULO 17 

Declarase más la perfección a que hemos de procurar 
subir en este segundo grado de humildad. 

San Juan Clímaco añade otro punto a lo dicho, y dice que así como los soberbios aman tanto la honra y estimación, que para ser más honrados y estimados de los hombres, muchas veces fingen y dan a entender lo que no tienen, como más nobleza o más riqueza, y más habilidades y partes de las que tienen, así es altísima humildad que llegue uno a tener tanto deseo de ser despreciado y tenido en poco, que para alcanzar esto procure en casos fingir y dar a entender algunas faltas que no tenga, para que así sea tenido en menos. Tenemos, dice, en esto ejemplo en aquel Padre Simeón, que oyendo que el Adelantado de la provincia le venía a visitar como a varón famoso y santo, tomó en las manos un pedazo de pan y queso, y asentado a la puerta de su celda, comenzó a comer aquello a manera de tonto; y visto esto, el Adelantado le despreció; de lo cual quedó él muy contento, porque alcanzó lo que pretendía. Y de otros Santos leemos ejemplos semejantes: como de San Francisco, cuando se puso a amasar el barro con los pies para huir la honra y recibimiento que le querían hacer; y de fray Junípero, cuando se puso a columpiar con los muchachos por el mismo fin.  

Miraban estos Santos que el mundo despreció al Hijo de Dios, que es sumo e infinito Bien; y viendo que el mundo es tan mentiroso y falso, y que fue engañado en no conocer una tan clarísima luz, como era el Hijo de Dios, y en honrar al que era verdaderísima honra, toman tanto odio y aborrecimiento con el mundo y su estimación, que reprueban aquello que el mundo aprueba, y aquello aprecian y aman que el mundo aborrece y desprecia; y así huyen con mucho cuidado de ser preciados y estimados de quien despreció a su Dios y Señor, y tienen por grande señal de ser amados de Cristo el ser despreciados del mundo con El y por Él. Esta es la causa por qué gustaban tanto los Santos de los oprobios y deshonras del mundo, y hacían tantos ensayos para alcanzar este desprecio. Verdad es, dice San Juan Climaco, que muchas cosas de éstas fueron hechas por particular instinto del Espíritu Santo, y así más son para admirarnos de ellas que para imitarlas; sin embargo, aunque no lleguemos a hacer con efecto aquellas locuras santas que hacían los Santos, habemos de procurar imitarlos en el amor y deseo grande que tenían de ser despreciados y tenidos en poco. 

San Diádoco pasa adelante y dice que hay dos maneras de humildad: la primera es de los medianos que van aprovechando, pero están todavía en pelea, y son combatidos de pensamientos de soberbia y de malos movimientos, aunque procuran con la gracia del Señor resistirlos y desecharlos humillándose y confundiéndose. Otra humildad hay de perfectos, y es cuando el Señor comunica a uno tanta luz y conocimiento de sí mismo, que le parece que ya no se puede ensoberbecer, ni parece que le pueden venir movimientos de soberbia y elvación, entonces tiene el ánima una humildad eterno natural, que aunque obra grandes cosas, no se levanta nada por eso, ni se tiene en más, sino antes se tiene por menor de todos. Y entre estas dos maneras de humildad hay, dice, esta diferencia, que la primera comúnmente está con dolor y con alguna tristeza y pena, al fin como en gente que no ha alcanzado perfecta victoria de sí mismos, sino que todavía siente en sí alguna contradicción, que ésa es la que causa la pena y tristeza, cuando se ofrece la ocasión de la humillación y desestima, y lo que hace que aunque la lleve con paciencia, no la lleve con alegría, porque todavía hay allá dentro quien haga alguna resistencia por no estar acabadas de vencer las pasiones. Pero la segunda humildad no está con pena ni dolor alguno, antes con mucha alegría se está uno en aquella confusión y vergüenza delante del Señor, y en aquella desestima y desprecio de sí mismo, como quien no tiene ya quien le haga resistencia, por haber vencido y sujetado las pasiones y vicios contrarios, y alcanzado perfecta victoria de sí mismo. 

Y de ahí es también, dice el Santo, que los que tienen la primera humildad, se turban y mudan con las adversidades y prosperidades y diversos sucesos de esta vida; pero los que tienen la segunda humildad, ni las cosas adversas les turban, ni las prósperas les desvanecen ni engríen, ni causan en ellos vano contentamiento, sino siempre permanecen en su ser y gozan de grande paz tranquilidad, como gente que ha alcanzado la perfección y es superior a todos esos sucesos. Al que desea ser tenido en poco y se huelga con eso, no hay cosa que le inquiete, ni le dé pena; porque si lo que le podía dar alguna, que es ser olvidado y desestimado, eso desea él y ese es su gusto y contento, ¿qué le podrá inquietar, ni dar pena? Si en aquello en que los hombres parece que le podían hacer guerra siente él mucha paz, nadie le podrá quitar su paz. Y así, dice San Crisóstomo que este tal ha hallado paraíso y bienaventuranza en la tierra. [¿Porque quién más dichoso que el que se halla en ese estado? Este tal está perennemente de asiento en el puerto, libre de toda borrasca, y goza de la serenidad y bonanza de sus pensamientos]. 

Pues a esta perfección de humildad hemos de procurar llegar. Y no se nos haga esto imposible, porque con la gracia de Dios, dice San Agustín, no solamente los Santos, sino al Señor de los Santos podemos imitar, si queremos; porque el mismo Señor dice que aprendamos de El (Mt., 11, 29). [Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón]. Y el Apóstol San Pedro dice que nos dio ejemplo para que le imitemos (1 Pedro 2, 21): [Cristo padeció por nosotros, dejándoos ejemplo para que sigáis sus pisadas]. San Jerónimo, sobre aquellas palabras de Cristo [Si quieres ser perfecto] (Mt., 19. 21), dice que de estas palabras se colige manifiestamente que está en nuestra mano ser perfecto, pues Cristo dice, si queréis: Porque si dijereis, no tengo fuerzas, bien sabe Dios de nuestra flaqueza (Prov., 24, 12). y con todo eso dice que podréis, si queréis, porque Él está a punto para ayudarnos, si nosotros queremos, y con su ayuda todo lo podremos. 

Vio Jacob una escala, dice el Santo, que llegaba desde la tierra al Cielo, y que subían por ella ángeles y bajaban, y al fin de la escala, en lo alto de ella, estaba sentado el Todopoderoso Dios, para dar la mano a los que subían, para animarlos al trabajo de la subida con su presencia. Pues procurad vos subir por esta escala y por estos grados que hemos dicho, que Él os dará la mano para que lleguéis hasta el último escalón. Al caminante que ve de lejos algún puerto muy alto, parécele imposible la subida; mas cuando llega cerca, y ve el camino hollado, hácesele muy fácil. 


EJERCICIO DE PERFECCIÓN Y 
VIRTUDES CRISTIANAS.
Padre Alonso Rodríguez, S.J.

sábado, 22 de febrero de 2014

DICHOS DE SANTOS


San Pablo llama príncipes a los demonios; pero para que no creáis que son príncipes del cielo y de la tierra, los llama solamente príncipes del mundo; esto es, príncipes de los amantes del mundo, del mundo lleno de tinieblas, del mundo de los impíos y de los malos, del mundo del que se dice en el Evangelio que al presentarse Jesucristo en él, este mundo no le conoció. Son los príncipes de aquel mundo contra el cual el Salvador lanzó el aterrador anatema: ¡Vae mundo! Desgraciado mundo!.... Por lo que dice en otra parte: Padre mio, no ruego por el mundo (S.Agustín in Ps.54). 

Jesucristo ha venido y ha encadenado al demonio. Pero, me diréis: Si está encadenado ¿por qué es todavía tan poderoso? Es verdad, hermanos míos, que todavía es muy poderoso; pero no reina más que sobre los tibios, los negligentes y los que no temen verdaderamente a Dios. (S.Agustín Serm.1978). 

El diablo vive de estos dos males: La soberbia y la envidia... Si estamos con Dios venceremos al diablo; si luchas tu solo con el diablo, sucumbirás..... Dios no permite que el demonio tiente a los fieles, sino en lo preciso para su adelantamiento espiritual (S.Agustín De s.virgin.,1,31; y 1 Jn.4,3). 

Cristo venció al diablo, y lo venció por ti, y para ti y en tí.... Estad sobre aviso, vendrá el lobo, el diablo, que muchas veces induce a apostasía a aquellos fieles que no se robustecen con la Eucaristía (S.Agustín in Ps.149,10).

CUESTIONES TEOLÓGICAS, Nº 5


CONCILIO VATICANO I

CONSTITUCIÓN DOGMÁTICA

«FILIUS-DEI»

SOBRE LA FE CATÓLICA

[…]

CAPÍTULO 2

SOBRE LA REVELACIÓN

La misma Santa Madre Iglesia sostiene y enseña que Dios, principio y fin de todas las cosas, puede ser conocido con certeza a partir de las cosas creadas con la luz natural de la razón humana: «porque lo invisible de Dios, desde la creación del mundo, se deja ver a la inteligencia a través de lo creado»[11].

Plugo, sin embargo, a su sabiduría y bondad revelarse a sí mismo y los decretos eternos de su voluntad al género humano por otro camino, y éste sobrenatural, tal como lo señala el Apóstol: «De muchas y distintas maneras habló Dios desde antiguo a nuestros padres por medio los profetas; en estos últimos días nos ha hablado por su Hijo»[12].

Es, ciertamente, gracias a esta revelación divina que aquello que en lo divino no está por sí mismo más allá del alcance de la razón humana, puede ser conocido por todos, incluso en el estado actual del género humano, sin dificultad, con firme certeza y sin mezcla de error alguno.

Pero no por esto se ha de sostener que la revelación sea absolutamente necesaria, sino que Dios, por su bondad infinita, ordenó al hombre a un fin sobrenatural, esto es, a participar de los bienes divinos, que sobrepasan absolutamente el entendimiento de la mente humana; ciertamente «ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni al corazón del hombre llegó lo que Dios preparó para aquellos que lo aman»[13].

Esta revelación sobrenatural, conforme a la fe de la Iglesia universal declarada por el sagrado concilio de Trento, «está contenida en libros escritos y en tradiciones no escritas, que fueron recibidos por los apóstoles de la boca del mismo Cristo, o que, transmitidos como de mano en mano desde los apóstoles bajo el dictado del Espíritu Santo, han llegado hasta nosotros»[14].

Los libros íntegros del Antiguo y Nuevo Testamento con todas sus partes, según están enumerados en el decreto del mencionado concilio y como se encuentran en la edición de la Antigua Vulgata Latina, deben ser recibidos como sagrados y canónicos. La Iglesia estos libros por sagrados y canónicos no porque ella los haya aprobado por su autoridad tras haber sido compuestos por obra meramente humana; tampoco simplemente porque contengan sin error la revelación; sino porque, habiendo sido escritos bajo la inspiración del Espíritu Santo, tienen a Dios por autor y han sido confiadas como tales a la misma Iglesia.

Ahora bien, ya que cuanto saludablemente decretó el concilio de Trento acerca de la interpretación de la Sagrada Escritura para constreñir a los ingenios petulantes, es expuesto erróneamente por ciertos hombres, renovamos dicho decreto y declaramos su significado como sigue: que en materia de fe y de las costumbres pertinentes a la edificación de la doctrina cristiana, debe tenerse como verdadero el sentido de la Escritura que la Santa Madre Iglesia ha sostenido y sostiene, ya que es su derecho juzgar acerca del verdadero sentido e interpretación de las Sagradas Escrituras; y por eso, a nadie le es lícito interpretar la Sagrada Escritura en un sentido contrario a éste ni contra el consentimiento unánime de los Padres.

[…]

[11] Rom 1,20.
[12] Heb 1,1ss.
[13] 1Cor 2,9
[14] Concilio de Trento, sesión IV, dec. I.

[…]